Comentario de 2 Corintios

Pablo Vindica su Apostolado
La gloria de su Ministerio
EL Largo Martirio de su Vida



Ocasión de la Carta
    Poco después de haber escrito Pablo 1 Corintios, sobrevino el gran tumulto de Efeso (Hch 19) en el cual casi pierde la vida. Saliendo de Efeso, se dirigió a Macedonia, rumbo a Corinto. En Macedonia, en medio de muchas preocupaciones y padecimientos, después de esperar largo tiempo noticias de Corinto, halló a Tito, que volvía de aquella ciudad con las nuevas de que la carta de Pablo había hecho mucho bien, pero que todavía algunos de los dirigentes corintios negaban que Pablo fuera un verdadero apóstol de Cristo. Fue entonces que Pablo escribió esta carta, y la envió delante por conducto de Tito, esperando llegar pronto a Corinto él mismo. El propósito principal de la carta parece haber sido vindicarse a sí mismo como apóstol de Cristo, y recordarles que él había fundado la iglesia en Corinto y tenía derecho de tener voz en su dirección.       
    
    Algunas de las materias de que trata 1 Corintios aparecen también en esta carta; y aun cuando se les trata de manera ordenada, sin embargo, como suele suceder en una carta, los diferentes temas reaparecen repetidamente, entremezclados con otros asuntos. 


Capítulo 1. Plan de Pablo de visitar Corinto


    El "consuelo" (3, 4) a que se refiere al comenzar la carta, provino de su encuentro con Tito (7:6, 7), quien volvía de Corinto con las buenas nuevas de la lealtad de los corintios. Esto, unido a su gozosa gratitud por haber sido salvado de la muerte en Efeso (8, 9; Hech 19:23-41), explica la nota de alegría en medio de sus no interrumpidos sufrimientos. 
    Su cambio de propósito (15-24). Se había propuesto ir primeramente a Macedonia y luego a Corinto (1 Cor 16:5-7). Más tarde se propuso ir a Corinto primero (15, 16).Cambió de propósito nuevamente, y fue primeramente a Macedonia (17, 23). Entonces sus enemigos le acusaron de decir, "si, si" y "no, no" ; o sea de decir livianamente sí y no al mismo tiempo. Pablo contesta que pospuso su visita "por ser indulgente con vosotros" (23)

    Pare, según 2:1; 12:14; 13:1-2,  que, Pablo haya hecho una "segunda" visita a Corinto.  Solamente una visita se menciona en Hechos. La segunda pues, debe de haberse hecho desde Efeso, probablemente después de escrita la primera Epístola. Efeso y Corinto distaban entre sí apenas unos 350 km., y las unía un constante ir y venir de barcos. La "segunda" visita fue "con tristeza" (2:1). Evidentemente se había suscitado una grave crisis en su relaciones para con la iglesia de Corinto. Su anhelo de verse con Tito se debía en parte a su deseo de conocer el resultado de segunda y breve visita.    


Capítulo 2. El caso de disciplina


    Parece que se trata de incestuoso de quien Pablo en su primera carta (1 Cor 5:3-5) había dicho que fuera "entregado a Satanás", con lo cual había motivado en la iglesia de Corinto una considerable sublevación en contra de Pablo.  
    Tan serio fue el problema, que Pablo fue en persona de Efeso a Corinto (1), pero fue rechazado de tal manera que aquí lo describe como una visita de tristeza. 
    Después, se cree con base en 2:3, 9; 7:8, 12; 10:10, que implica cosas que no se hallan en 1 Cor. ,Pablo escribió otra carta, ahora perdida. Debe de haber sido bien severa, pues cambió el curso de los acontecimientos en Corinto de tal manera que aquellos que habían apoyado al miembro bajo disciplina se volvieron enérgicamente  en su contra (7:11). Pero Pablo no supo de esto sino al verse con Tito (7:6, 7).
    La "tribulación y angustia de corazón y muchas lágrimas" de v. 4 fueron causadas no solamente por la terrible experiencia que acababa de sufrir en Efeso (1:8, 9), sino también por su gran ansiedad acerca de la situación en Corinto. Tan preocupado estaba, al no hallar a Tito en Troas como se había proyectado,  que pasó una magnífica oportunidad de evangelizar allí y siguió a toda prisa a Macedonia, esperando hallar allí a tito, el cual él sabía que ya vendría con las noticias de Corinto.        
    El "olor" de vs. 14-16 es una figura retórica basada es las procesiones triunfales, perfumadas de incienso, con las cuales los emperadores conquistadores regresaban a Roma, trayendo consigo largas filas de cautivos, a alguno de los cuales luego se les mataba, mientras que a otros se les daba vida. Así llevaba Pablo consigo el "olor" del conocimiento de Dios, que según la reacción de cada cual, significaba vida o muerte. Pablo contemplaba su vida como una gran marcha triunfal. 


Capítulo 3. La gloria de su ministerio


    "Cartas de recomendaciones" (1). Probablemente sugirió esta expresión el hecho de que los maestros judaizantes llevaban cartas de presentación de Jerusalén. Siempre estaban entremetiéndose en la obra de Pablo, y eran de los que mayores dificultades le causaban, aprovechándose de toda oportunidad o excusa para combatirle. Ahora preguntaban, "¿Qué es Pablo? ¿Puede él presentar cartas de alguna persona prominente de Jerusalén? Lo cual obviamente era ridículo. ¿Cartas par recomendarle a una iglesia que él mismo había fundado? La iglesia misma era su carta.
    Esto luego conduce a una comparación del ministerio suyo con el de ellos; del Evangelio con la Ley. La una, escrita en piedra; el otro en corazones vivientes. La una para muerte, el otro para vida. La una velada, el otro sin velo. La una para condenación, el otro transformados. Aquella pasa; éste permanece. Mirando a Cristo somos transformados en Su misma semejanza.  


Capítulo 4. El martirio viviente de Pablo


    En esta epístola Pablo habla de sus padecimientos, especialmente en los capítulos 4, 6 y 11. Cuando fue convertido, el Señor había dicho, "Le mostraré cuánto es necesario que padezca por Mi nombre" (Hch 9:16). Los padecimientos comenzaron inmediatamente, y continuaron en sucesión no interrumpida durante más de treinta años.  
  1.  Conspiraron para matarle en Damasco (Hch 9:24), 
  2. y en Jerusalén (9:29). 
  3. Le arrojaron de Antioquía (13:50). 
  4. Trataron de apedrearlo en Iconio (14:5), 
  5. y lo hicieron, dejándolo como muerto, en Listra (14:19). 
  6. En Filipos le azotaron con varas, y le pusieron en el cepo (16:23, 24). 
  7. En Tesalónica los judíos y maleante azuzaron contra él a la turba (17:5). 
  8. Le arrojaron de Berea (17:13, 14). 
  9. Conspiraron contra él en Corinto (18:12). 
  10. En Efeso casi perdió la vida a manos de la turba (19:29; 2 Cor 1:8, 9).
  11. Otra vez en Corinto, poco después de escribirse esta epístola, planearon su muerte (Hch. 20:3) 
  12. En Jerusalén habrían acabado pronto con él, de no haber sido por los soldados romanos (Hch 22:3).
  13. Luego fue encarcelado dos años en Cesarea, y otros dos en Roma. 
  14. Además de esto hubo azotes, encarcelamientos, naufragios y trabajos incesantes de toda clase (2 Cor 11:23-27) no narrados en la historia.
  15. Por fin fue llevado a Roma para ser ejecutado como criminal (2 Tim 2:9)
    Debe de  haber tenido una resistencia sorprendente, pues cantaba mientras padecía. Solamente una constitución de hierro pudo haberlo soportado. Aun esto no habría bastado, si no fuera por la admirable gracias de Dios. Siempre consciente de la presencia de su Señor, "se sentía inmortal hasta que su obra fuese terminada."


Capítulo 5. Después de la muerte ¿Qué?


    Este capítulo es una continuación de las razones por qué Pablo gozaba en sus padecimientos. Acaba de decir que en cuanto mayor sea el padecimiento en este mundo, tanto mayor será la gloria en la eternidad (4:17, 18). Su pensamiento está fijo en el mundo venidero.

    ¿Qué se nos enseña aquí? El cuerpo nuevo ¿se recibe en el momento de la muerte? Habla aquí de la muerte como no "desnudarse", sino "sobrevestirse" (4). Estar ausente del cuerpo es estar presente con el Señor (8). En Fil 1:23 contempla la muerte como un partir para estar con Cristo, "que es mucho mejor". Pero en 1 Cor 15 y 1 Tes 4, relaciona el cuerpo de nuestra resurrección con la venida de Cristo. Evidentemente, los que mueren antes de la venida del Señor entran en un estado de bienaventuranza constante con El, mucho mejor que el vivir en el cuerpo, pero que sin embargo no alcanza a la gloriosa existencia que seguirá a la Resurrección.   


Capítulo 6. Nuevamente padecimientos


    Sigue Pablo con la vindicación de su propio ministerio. Debe de haber sido considerable el desafecto hacia él en la iglesia de Corinto (12). De otra manera, seguramente no hubiera dedicado tan gran parte de esta epístola a defensa propia. En los vs. 14-18 parece culpar de la dificultad, cuando menos en parte, al ambiente pagano en que ellos vivían. Los corintos eran flojos en lo moral.


Capítulo 7. El informe de Tito


    Primeramente había sido enviado Timoteo (1 Cor 4:17; 16:10).  Timoteo era por naturaleza tímido, y no del todo apto para la acción disciplinaria resuelta que demandaba la situación con Corinto. Luego Pablo envió a Tito (2 Cor 2:13; 7:6, 13; 12:8), quien en semejante situación probablemente era el ayudante mejor capacitado que Pablo tenía. Probablemente haya ido después de la "segunda" visita de Pablo, llevando consigo la carta del cap. 2:3. Su misión tuvo éxito. La persona sobre la cual se había suscitado el problema (1 Cor 5:1-5) probablemente habrá sido miembro muy influyente, quien al principio persistió en su pecado y encabezó un sublevamiento abierto en contra de Pablo, arrastrando consigo a muchos de los dirigentes. Pero bajo la influencia de la "segunda" carta Pablo y la presencia de Tito, la iglesia en general volvió al orden, lo que dio por resultado la humillación del ofensor. Esta era la buena nueva que traía Tito (7-16).


Capítulos 8, 9. La ofrenda para la iglesia madre


    Estos dos capítulos contienen instrucciones acerca de la ofrenda para los santos pobres de Jerusalén. Era un evento notable en la vida de Pablo (véase nota bajo Hechos 21). Probablemente se haya recogido en todas las iglesias de Asia Menor y de Grecia, aun cuando solamente se nombre a las de Macedonia, Acaya y Galacia.  Se había iniciado un año antes (8:10). Las iglesias macedonias se habían dedicado a ella de todo corazón. Aun los muy pobres daban abundantemente. Pablo estaba en Macedonia cuando escribió esto. La iglesia de Filipos, la principal de Macedonia, era la única de que él había aceptado algún pago por su trabajo, y esto solamente cuando ya no estaba allí.

    En estos dos capítulos tenemos las instrucciones más completas acerca del dar en las iglesias, que contiene el Nuevo Testamento. Aun cuando esta es una ofrenda de beneficencia, presumimos que los principios que aquí se enuncian deben servir de quía a las iglesias en todas sus ofrendas , tanto para el sostenimiento propio como para fines misioneros y de beneficencia. Se debe dar de modo voluntario, proporcional y sistemático. Deben administrase los fondos en forma irreprochable (8:19-21). El "don inefable" (9:15), por el contexto parece ser la bienaventurada relación que de esta manera se produce entre dadores y beneficiados. 
 

Capítulo 10. Aspecto físico de Pablo


    Lo dicho en este capítulo parece haberlo sugerido el cargo de sus contrarios, de que Pablo era débil en su apariencia personal (1, 10). Nada nos sugiere el N.T. acerca de su aspecto físico. Una leyenda que data del siglo segundo dice que era "hombre de estatura mediana, de pelo rizado, piernas cortas y torcidas, ojos azules y cejas muy pobladas, y grande nariz; y que era lleno de la gracia y la misericordia del Señor, teniendo a veces apariencia de hombre, pero otras veces como de ángel." Otra tradición dice que era "bajo de estatura, clavo, patizambo, grueso, cejijunto, de nariz algo prominente, y lleno de gracia."
    Algunas expresiones del N.T. sugieren que haya padecido de la vista en tal forma que a veces le daba aspecto repulsivo. Pero el cargo de sus enemigos, de que era una personalidad débil (10) ciertamente no tiene base. Pensar esto acerca de un hombre que trastornaba ciudad tras ciudad como lo hacia Pablo, no es de ninguna manera posible. Sin duda alguna era una personalidad tan poderosa y dominante y en términos generales un hombre tan grande, como cualquier otro que haya vivido sobre la tierra, excepto solamente el Señor Jesús.   


Capítulo  11. Pablo se disculpa por jactarse


    En partes de esta epístola Pablo se dirige a la mayoría leal, y en otras partes, a la minoría desleal. Durante los últimos cuatro capítulos parece tener en mente a éstos últimos. 

    Se da plena cuenta de la inconveniencia de jactarse de sí mismo, y detesta la necesidad de ello, pero le obligan a hacerlo. 

    Ellos le atacaban basándose en el hecho de que él había rehusado pago alguno por su labor en Corinto; precisamente lo contrario de lo que haría cualquier crítico imparcial (7-9). Pablo explica que aun cuando como apóstol de Cristo tenía el derecho (1 Cor 9), sin embargo intencionalmente se había negado a recibir el pago, para que no abusaran de un ejemplo suyo los falsos maestros que intentaban traficar con la iglesia. Desde el comienzo de su obra en Corinto, Pablo debe de haber visto en algunos de los convertidos la tendencia de procurar la dirección de la iglesia por motivos de codicia, hecho que determinó su propia conducta. Una de las  cosas de que él podía gloriarse, era que no le podían acusar de codicia. 

    Luego en un pasaje lleno de poder dramático (22-23) reta a sus críticos a que comparen ellos mismo con él en todo aspecto; como leal hebreo, y como obrero efectivo de Cristo - él había hechos más que todo ellos juntos, y como mártir de Cristo - toda su carrera entera de apóstol cristiano había sido un no interrumpido martirio viviente.


Capítulo 12. El aguijón de la carne


    Su Visión del Paraíso (17). Fue arrebatado "al" Paraíso (4), y aun "hasta" el tercer cielo (2); como si éstos dos compartimentos diferentes del mundo invisible. Jesús entró al Paraíso  inmediatamente al morir (Lucas 23:43). En cuanto al "tercer cielo" no hay ningún otro lugar en que se use tal expresión, que nos pudiera dar luz sobre su significado. Algunos creen que son términos sinónimos aplicables a la morada de Dios. Pero las palabras "al" uno, y "hasta" el otro, hacen creer que son dos lugares diferente. En vista de que Jesús pasó directamente al Paraíso, se piensa que éste sea la morada de los espíritus incorpóreos entre la muerte y la resurrección. Se piensa que el "tercer cielo" sea la morada definitiva de los redimidos en sus cuerpo resucitados; existencia tanto más gloriosa que la del Paraíso, como ésta sobrepasa a la existencia humana. Que hay un estado intermedio entre la muerte y la resurrección, parece que lo implican claramente las enseñanzas de N.T. (véase nota en el cap. 5). Lo que vio y oyó "no se podía decir" (4). Esto tal vez signifique que para fortalecerle a Pablo para su misión especial y los sufrimientos excepcionales que había de soportar, Dios le dio una visión especial de la gloria futura, parte de la cual le era prohibido revelar a otros. Pero quizás más bien no podía contar aquellas cosas, no porque le fueran prohibido sino porque le era imposible; porque no había lenguaje humano capaz de describir la gloria del cielo, así como no sería posible darle la idea del color al que haya nacido ciego. 

    Su "Aguijón en la Carne" (7). Algunos eruditos bíblicos creen que haya sido la epilepsia; otros, que era una fiebre palúdica; y otros, que era un violento dolor de cabeza. Pero la opinión mucho más prevaleciente es, que era una oftalmia aguda, enfermedad de los ojos no solamente muy dolorosa, sino que también a veces le daba un aspecto repugnante. Parece apoyar esta tesis el lenguaje que usa en sus epístolas. Fue unos 14 años antes de escribirse esta carta (2, 7) cuando le sobrevino aquel "aguijón en la carne" más o menos la época de su llegada a Galacia en su primer viaje misionero. Cuando llegó a Galacia tenía alguna enfermedad del cuerpo (Gál 4:13) de aspecto tan repulsivo que afligía a cualquiera el estar en su presencia (4:14). Le hubieran dado sus propios ojos (4:15). ¿Por qué "ojos," si no era esto precisamente lo que él necesita? Sus habituales "grandes letras" (Gál 6:11) pueden también ser la causa de su mala vista, motivo por el cual solía dictar sus cartas.      


Capítulo 13. Pablo se propone visitar Corinto


    Esto fue en el verano del 57 d.C. Llegó a Corinto en el otoño, y estuvo allí tres meses (Hch 20:3). En la primavera siguiente, partió con la ofrenda para Jerusalén.