Comentario de 2 Timoteo

Últimas Palabras de Pablo 
Su Postrer Grito de Triunfo


    El libro de los Hechos termina con Pablo en la prisión, cerca del año 63 d.C. Se cree comúnmente que fue disuelto, que volvió a Grecia y Asia Menor, más tarde fue arrestado de nuevo, llevo a Roma y ejecutado alrededor del 66 o 67 d.C. Esta Epístola fue escrita mientras esperaba el martirio.
    
    Escenario de la Epístola. La persecución neroniana. El gran incendio en Roma fue en el 64 d.C. Nerón mismo incendió la ciudad. Era brutal e inhumano, pero a la vez gran constructor. Para poder levantar una Roma nueva y más grandiosa, incendió la ciudad, y tocaba el violín de alegría viéndola arder. El pueblo sospechaba de él, y los historiadores concuerdan en tener por un hecho que fue él quien cometió el crimen. Para desviar de sí mismo las sospechas, acusó a los cristianos de haber incendiado a Roma.
    La Biblia no menciona la persecución neroniana de los cristianos, aun cuando sucedió en tiempos bíblicos y es el telón de fondo de cuando menos dos libros del N.T., 1 Pedro y 1 Timoteo.  Fue además esta persecución la que llevó al martirio a Pablo, y a según algunas tradiciones, a Pedro también. Nuestra fuente de información es el historiador romano Tácito. El sabía que los cristianos no incendiaron Roma. Pero alguien tenía que ser víctima propiciatoria del crimen del Emperador. Aquí tenía a una nueva despreciada secta, en su mayor parte del pueblo humilde, sin prestigio ni influencia; muchos de ellos, esclavos. Nerón les acusó de incendiar Roma, y ordenó su castigo.
    En Roma y en sus alrededores, multitudes de cristianos fueron arrestados y muertos de la manera más cruel: crucificados; vestidos de pieles de animales y lanzados a la arena del circo para ser despedazados por los perros para la diversión del pueblo; echados a las fieras; o amarrados a estacas en los jardines de Nerón, sus cuerpos cubiertos de brea e incendiados como antorchas para alumbrar los jardines durante la noche, mientras Nerón mismo conducía desnudo su carro, gozando de sus excesos nocturnos y deleitándose de la agonía de sus víctimas. 
    Como secuela de esta persecución, Pablo fue arrestado de nuevo,en Grecia o en Asia Menor; posiblemente en Troas (2 Tim 4:13), y llevado nuevamente a Roma. Esta vez lo fue por agentes de Roma y no como la primera vez, por los judíos; esta vez como criminal (2:9), y no como aquella vez, por alguna violación técnica de la ley Judía. Hasta donde sabemos nosotros, aun pudo haber sido en relación con el incendio de Roma. Pues, ¿no era Pablo el caudillo mundial de aquellos a quienes se castigaba por aquel crimen?  ¿No había estado él en Roma durante dos años, inmediatamente antes del incendio? Era muy  fácil atribuirle a Pablo el delito. Si este era el cargo o no, no lo sabemos. El juicio ya había avanzado lo suficiente para que él supiera que no había esperanza de salvarse. Mientras esperaba en la cárcel romana el "tiempo de su partida", escribió esta última carta a Timoteo, su amigo más íntimo y colaborador de toda su confianza, rogándole que permaneciera fiel a su deber de ministro de Cristo a pesar de todo, y que se apresurara a llegar a Roma antes del invierno (4:12).

    La Nota de Fe Triunfante de Pablo en aquella hora oscura forma unos de los trozos más nobles de toda la Escritura. Se le ejecutaba por un delito de que no era culpable. Sus amigos le abandonaban, dejándole que padeciera solo. La causa por la cual había dado su vida, se veía amenazada en occidente por la persecución, y en oriente por la apostasía. Sin embargo, no hay ni el menor indicio de que le pesara haber entregado su vida al servicio de Cristo y de la Iglesia, ni intimación de duda de que la Iglesia, en aquel momento aparentemente derrotada, no triunfará al final. Tampoco hay la menor duda de que en el momento de ser quitada del cuerpo su cabeza, él iría directamente a los brazos de Aquél a quien con tanta devoción había amado y servido. Esta Epístola es el grito triunfal de un conquistador moribundo.


Capítulo 1. "Se ha quién he creído"


    La Vida (1). Así como comienza 1 Timoteo, mencionando su "esperanza" (1:1) y Tito con la "esperanza de la vida eterna" (1:2), también lo hace aquí. Su pensamiento está puesto en "aquel día" (12, 18; 4:8).

    Sus Oraciones a favor de Timoteo (3-5) Comienza Pablo casi toda epístola con oración y hacimiento de gracias (Rom 1:1-10; 1 Cor 1:4-8; 2 Cor 1:3-4; Ef 1:3; Fil 1:3, 9-11; Col 1:3-10; 1 Tes 1:2-3; 2 Ts 1:3)
"Tus lágrimas" (4); quizás cuando se separaron en Troas (4:13). Cuando Pablo escribió 1 Timoteo, estaba en Macedonia y Timoteo en Efesio. Posiblemente se hayan reunido después en Troas, y quizás haya sido allí donde los soldados romanos apresaron a Pablo y le arrastraron a Roma bajo la acusación humillante de haber incendiado la ciudad.  

    La Confianza de Pablo (6-14). El había visto a Cristo. Había padecido por El. Cristo, el Invisible era la gran realidad única de la vida de Pablo, su compañero íntimo y real. Pablo le conocía (12, "yo sé") cómo conoce uno a su amigo más íntimo. "Predicador, apóstol y maestro" (11) ; "predicador" el que proclama el Evangelio a quienes nunca lo han oído; misionero y evangelistas; "apóstol," dotado de autoridad personal y directa de Cristo; "maestro," instructor de comunidades cristianas establecidas; los modernos pastores.   

    El Desafió en Efeso (15-18). Este era uno de los hechos más tristes de la vida de Pablo. En Efeso, en donde él había hecho su obra más grande, y había llevado a Cristo a casi la ciudad entera, los falsos maestros dominaban de tal manera que aun podían aprovecharse del arresto de Pablo para volver en contra suya a la iglesia, precisamente cuando él más necesitaba de su amor y simpatía. 


Capítulo 2. Consejos para Timoteo


    Evita los Compromisos de los Negocios (1-7). Pablo aconseja a Timoteo que reciba compensación por su obra de ministerio; precisamente aquello que Pablo mismo generalmente evitaba, antes de establecer firmemente la iglesia. Posiblemente Timoteo haya sido de familia acomodada, y ahora haya perdido sus bienes en la persecución. Quizás por haber guardado reserva acerca de esto, haya necesitado el consejo. 

    Sufre Trabajos (8-12). En aquellos momentos Pablo soportaba el más cruel de todos los sufrimientos para un hombre bueno, la acusación de ser un criminal (9). Pero nótese bien, su pensamiento está puesto en la "gloria eterna" (10). La "palabra fiel" de 11-13 quizás sea cita de algún himno. 

    Maneja Bien la Palabra (14-21). No tuerzas el sentido natural para apoyar sus doctrinas favoritas. La Iglesia se apartará de las enseñanzas de la Palabra. Pero dentro de la visible iglesia histórica, Dios tendrá un remanente de creyentes verdaderos (19)

    Sé Manso (22-26). La Palabra de Dios, en manos de ministros de verdadera gentileza cristiana, quebrantará la oposición y mantendrá a la iglesia en el verdadero camino.


Capítulo 3. Tiempos peligrosos 


    La Apostasía Venidera (1-14). El intento resuelto de la humanidad, de corromper el Evangelio y frustrar la obra de Cristo, es uno de los temas del N.T., que lo menciona una y otra vez (Mat 7:15-23; 2 Tes 2; 1 Tim 4:11; 2 Pedro 2; Judas; Apoc 17). Salvo períodos ocasionales de reforma, el cuadro terrible de versículos 2-5 es un retrato bastante fiel de la iglesia visible en conjunto hasta el día de hoy. "Janes y Jambres" (8); nombres tradicionales de los magos de Faraón (Ex 7:11-22). "Listra" fue escena de la lapidación de Pablo, y hogar  de Timoteo, quien posiblemente la haya presenciado. "Todos padecerán persecución" (12); así se nos dice una y otra vez (Mat 5:10-12; Juan 15:20; Hech. 14:22; 1 Tes 3:4), a fin de que cuando venga, estemos preparados.   

    La Biblia (14-17) es el único antídoto de la apostasía y la corrupción de la Iglesia. La Iglesia Romana desechó la Biblia, y provocó las tinieblas de la Edad Media. La Iglesia Protestante descubrió la Biblia de nuevo; pero ahora la descuida. La ampliamente difundida negligencia de la Biblia en a iglesia es verdaderamente aterradora. Muchos prominentes dirigentes de las iglesias no solamente descuidan la Biblia, sino que con gran orgullo intelectual, bajo el epílografe de la "erudición moderna" recurren a todo medio imaginable para socavar su origen divino y descartarla como una mezcolanza del "pensamiento hebreo".   


 Capítulo 4. Últimas palabras de Pablo


    Su Solemne Encargo de Despedida (1-5). Pablo sabía que el día de su ejecución se acercaba. No tenía seguridad de ver nuevamente a Timoteo, ni de poder enviarle otra carta. Le ruega que tenga puesta la mira en el día de la venida del Señor, y de predicar a Jesús con diligencia incesante. Nuevamente habla de los falsos maestros (3, 4); ! cómo preocupaba a Pablo la perversa persistencia del hombre en corromper el Evangelio de Cristo ! 

    Despedida de Pablo (6-8). Las palabras más magníficas del hombre más magnífico que jamás haya vivido. El veterano guerrero de la Cruz, lleno de las cicatrices de sus batallas, contempla retrospectivamente la dura y prolongada lucha y exclama triunfante, "! He vencido !" No mucho tiempo después, el hacha del verdugo libertó del desgastado y quebrantado cuerpo el alma de Pablo, para ser llevada por la escolta angelical al seno de su amado Señor. Nos imaginamos su bienvenida al hogar celestial, sobrepasando cualquier procesión triunfal de héroe conquistador que él haya presenciado en Roma. Nos parece que después de reunirse con el Señor, su primer acto cuando llegó al cielo habrá sido buscar a Esteban para pedirle su perdón. 

    Asuntos Personales (9-22). No sabemos si Timoteo llegó a Roma entes del martirio de Pablo (9). Esperamos que sí. Ya había pasado la primera etapa del juicio de Pablo (16). Tan mal cariz tenían las cosas,  que aun tres de sus cuatro compañeros de viaje habían huido, y solamente Lucas quedaba (10, 11). Sí Tito fue a Dalmacia (10) por su propia voluntad, o si fue enviado por Pablo, tal como ellos quizás se hayan propuesto en Nicópolis (Tito 3:12), no se dice. Eran días oscuros en Roma. Los cristianos conocidos habían sido muertos en expiación del incendio de la ciudad. Ahora se le juzgaba al gran caudillo cristiano en persona. Era peligroso ser visto en su compañía. "Marcos" (v.11); Pablo le quería consigo. Años antes se había separado (Hechos 15:36-41), pero él había estado con Pablo durante su primer encarcelamiento (Col 4:10). Marcos y Pedro trabajaban juntos, y si Marcos llegó a Roma, es posible que Pedro también haya venido. Según una tradición, Pedro padeció el martirio en Roma más o menos al mismo tiempo que Pablo, o poco después. "La capa" (13); se acercaba el invierno (21), y Pablo la necesitaba. Los "libros" (13) probablemente eran porciones de las Escrituras. "Alejandro" (14) era sin duda el mismo Alejandro a quien Pablo había "entregado a Satanás"   (1 Tim 1:20), y que ahora tenía la oportunidad de desquitarse, lo cual hizo. Había viajado desde Efeso para testificar contra Pablo, y lo hizo con bastante éxito. El "león" del 17 quizás sea una alusión velada a Nerón, o  aun puede referirse a Satanás (1 Pedro 5:8). "Trofino" (20) nos da un vislumbre muy interesante acerca del poder de Pablo para obrar milagros. En algunos lugares había sanado a multitudes. Pero ahora, aquí tenemos a uno de sus propios amados amigos, a quien no había podido sanar. "Lino" (21) y los demás; unos pocos de los cristianos romanos, quienes de alguna manera habían logrado comunicarse con Pablo.