ANÁLISIS DE LEVÍTICO


ACERCA DE LEVÍTICO:
    La palabra “Levítico” viene de la palabra Hebrea y griega que significa: Aquello que pertenece a los Levitas. Este nombre fue dado en la Septuaginta porque tiene que ver con los servicios de sacrificio y adoración administrados por los Levitas, con un énfasis en los días de fiestas y el sacerdocio Judío. Los Rabí Judíos lo llamaban “La Ley del Sacerdote”, y “La Ley de las Ofrendas”

AUTOR:
    El autor de este libro fue Moisés (27:34), y probablemente a finales de la jornada por el desierto, en 1452 a. C. Los judíos de los tiempos antiguos sostienen a Moisés como autor de Levítico. Cristo hace referencias a Levítico, incluyendo referencias a la purificación de los leprosos (Mt. 8:2-4; Lv. 14:1-4), los sacerdotes comiendo los panes de la proposición (Mt. 12:4; Lv. 24:9), y la purificación de la mujer después del nacimiento de los bebes (Lc. 2:22; Lv. 12:2-6)

VERSICULOS CLAVES
Hay ciertos versículos claves en Levítico, los cuales son dignos de considerar en nuestro estudio. Observemos algunos de ellos:
(1) Capítulo 3:8—La declaración de Dios a Moisés de que el los iba a librar.
(2) Capítulo 3:14-16—La identidad de aquel que llamó a Moisés para librar a los Israelitas.
(3) Capitulo 6:2-8—Los nombres de sus libertadores y del que los iba a redimir.
(4) Capitulo 12:23—Como la redención se llevo acabo—La pascua.

FRASE CLAVE EN LEVÍTICO
“Deja ir a mi pueblo para que me sirvan”

DIOS ES EL AUTOR PRINCIPAL:
    No hay otro libro en la Biblia que contiene más mensajes directos de parte de Dios. 56 veces en los 27 capítulos de Levítico encontramos la declaración de que Dios dio estas leyes de Moisés. “El Señor hablo,” o “Dijo,” o “Ordeno” (1:1; 4:1; 6:1, 24; 8:1). También, “Yo soy Jehová”, ocurre 21 veces; “Yo soy Jehová, vuestro Dios” 21 veces; “Yo soy” 3 veces, y “Yo Jehová hago” 2 veces.

MENSAJES DE LEVÍTICO:
(1) Un mensaje principal en Levítico es la necesidad de adorar a Dios conforme a Su voluntad, aceptablemente. El hombre debe de adorar a Dios en “espíritu y en verdad” (Jn. 4:24).
(2) El pecado trae serias consecuencias, nos separa de Dios, y nos impide que tengamos comunión con Dios (Is. 59:1-2).
(3) El hombre puede tener acceso a Dios, con el privilegio de comunión y adoración, solamente por medio de los sacrificios y derramamiento de sangre (He. 9:22).
(4) El amor de Dios y Su misericordia se ven claramente en el plan de Dios, en el cual los sacrificios de la ley eran típicos de aquel sacrificio perfecto hecho en la cruz (Jn. 3:16; He. 9:26).

EL SISTEMA SACRIFICIAL:
    De acuerdo a la ley de Moisés, el hombre pecaminoso puede acercarse a un Dios santo, solamente por medio de un sistema de ofrendas de sacrificio.

EL SACERDOCIO:
1. Levítico significa: Aquello que pertenece a los Levitas. Y este libro contiene un sistema de leyes, las cuales eran administradas por los sacerdotes Levitas, y por medio de esto los hombres tienen acceso a Dios. La tribu de Leví fue escogida y consagrada para el servicio de Dios. Dios demandaba los primogénitos de los hombres y de los animales. Los Levitas no recibieron tierra, sin embargo, eran sostenidos por los diezmos y vivieron en 48 ciudades designadas (Núm. 35:7).
Una familia de Levitas, Aarón y sus hijos fueron escogidos para ser sacerdotes. Aarón fue el primer sumo sacerdote y todos sus sucesores fueron sus descendientes (Núm. 17). En Canaán, la familia de Aarón recibió 13 ciudades
(Josué 21:19).

2. Los antecedentes de este libro, ayudan a los cristianos a darse cuenta de la responsabilidad que tienen, como un pueblo escogido de Dios y santificado, para ser un “Sacerdocio santo, y para ofrecer sacrificios espirituales a Dios por
medio de Jesucristo” (1 P. 2:5).

AARÓN Y CRISTO:
    Aarón fue un sumo sacerdote en Israel, la nación Judía, mientras que Cristo es el sumo sacerdote de la Israel espiritual, la Iglesia (He. 3:1; Ro. 2:28-29; Fil. 3:3). Cristo no fue un Levita, sino más bien, fue de la tribu de Juda. No fue un sumo
sacerdote conforme al orden de Aarón, sino más bien, de Melquisedec (He. 5:6; 6:20-7:17; Gen. 14:18-20). Aarón ofreció sacrificios para el mismo y para el pueblo (Lv. 9:8-17; He. 5:1-3; 7:27; 9:7). Cristo se ofreció asimismo como un sacrificio perfecto, no para el mismo, sino por los pecados del hombre (He. 2:9; 10:10-14). Los sumos sacerdotes Levitas, entraban en el lugar santísimo una vez al año, en el día de la expiación, a favor de la nación Judía (Lev. 16:1-7). Cristo entró en el lugar santísimo, el cielo, una vez a favor de todo el mundo (He. 4:14-16; 6:19-20; 9:12, 23-28; 1 Jn. 2:2). Los sacerdotes Levitas eran mediadores entre Dios y el pueblo. Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres, y por medio de el, somos reconciliados con Dios e intercede por nosotros (1 Ti. 2:5; He. 7:5; 8:6; 9:15; 12:24; 2 Co. 5:18-19).

EL DÍA DE LA EXPIACIÓN:
    El día de la expiación era el décimo día del séptimo mes, el cual corresponde a Octubre. Era un “Sábado Solemne de Reposo”, el día más solemne del año, el único día de ayuno que era ordenado por la ley, donde los Judíos afligían sus almas, mientras recordaban sus pecados cada año (Lev. 23:27-32; He. 10:3). Sus pecados nunca fueron perdonados, dado a que la sangre de machos cabríos no podía quitar los pecados (He. 10:4) Estos sacrificios no podían hacer al que los ofrecía perfecto (He. 9:9). Solamente eran una expiación simbólica de sus pecados, mientras que el sacrificio de Jesús si hizo posible esto que la ley no podía hacer posible.

OTRAS GRANDES LECCIONES DE LEVÍTICO:
(1) El hombre es una criatura con libertad para escoger. La frase “Si su ofrenda fuere…..” (1:3, 10, 14; 2:4-7, 14: 3:1, 6-7), así como en Juan 7:17, “Si deseamos hacer la voluntad de Dios.”
(2) “Yo soy el Señor vuestro Dios” ocurre 21 veces en Levítico. Note cuantas veces aparece esta declaración en conexión con nuestro deber de obedecer a Dios. Es el derecho de Dios para ordenar, y nuestra para obedecer.
(3) Note las leyes acerca de nuestra conducta honorable (19:9-18; v. 32-37).
(4) Dios promete bendiciones a los que obedecen (26:1-13).
(5) Dios advierte acerca del peligro que viene a la persona cuando desobedece (26:14-39). Por lo tanto, vemos claramente la bondad y severidad de Dios (Ro. 11:22).
(6) Dios promete misericordia a los penitentes (26:40-46).
(7) El castigo divino de Dios hacia Nadab y Abiú, los cuales ofrecieron fuego extraño delante de Dios (10:1-7). Este es uno de los ejemplos que nos muestra lo importante que es adorar a Dios y servirle conforme al patrón divino y no conforme a lo que nosotros pensamos (1 Co. 4:6; 2 Jn. 9; Mt. 15:7-9)
(8) “Amaras a tu prójimo como a ti mismo” (19:18).
(9) “Si anduviereis en mis mandamientos…Yo daré paz a tu tierra” (26:3, 6).
(10) “Y Yo andaré entre vosotros, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo” (26:12).

    Este libro de Levítico también contiene información vital para cada cristiano. Estudiemos este libro recordando que las cosas que antes se escribieron, se escribieron para nuestra enseñanza (Ro. 15:4)