Aplicación de 1 Reyes



    1. ¿Ha experimentado usted la bondad y la paciencia de Dios? El no procura “devolver el golpe”, sino que más bien nos                lleva al arrepentimiento y a la obediencia. ¿Qué reacción provoca eso en su corazón? ¿Cómo debe conducirse cuando Él         es el Señor de su vida?

    2. ¿Ha observado cómo “empezar bien es de muchos y acabar me l es de todos” cuando se trata de caminar con el Señor?       ¿A qué le atribuye usted esto? ¿Qué puede hacer para que su propia vida no termine así? Haga un repaso de lo que ha      anotado en los márgenes en cuanto a los reyes y su relación con Dios. ¿Qué lecciones puede aplicar usted a su propia     
vida?

    3. ¿Se dio cuenta de la soberanía de Dios? ¿De cómo Dios convierte los corazones, dirige a los espíritus, entroniza y                    derroca a reyes y a otros, para que se cumpla sus propósitos y su voluntad? ¿Vive usted a la luz de esta verdad en                    cuanto a Dios?

    4. ¿Ha tenido usted la idea de que debe ser absolutamente perfecto antes que Dios lo pueda usar? ¿Se ha dado cuenta de         que Elías “era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” (Santiago 5:17), y que no obstante Dios lo usó?                ¿Qué ha aprendido de 1 Reyes? ¿No es verdad que, al llegar a su fin la vida de David, Dios dijo de él que era un hombre         conforme a su corazón? A pesar de sus debilidades, David era un hombre de Dios porque le era fiel y le obedecía


 

APLICACIÓN FINAL DE 1 REYES

    1. ¿Cuáles son las verdades básicas de 1 Reyes?

    2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

    3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

    4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

    5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?




APLICACIÓN PRÁCTICA
    El Libro de 1 Reyes tiene muchas lecciones para los creyentes. Vemos una advertencia acerca de las compañías que debemos mantener y especialmente en lo relativo a la estrecha relación con las asociaciones y el matrimonio. Los reyes de Israel quienes, como Salomón, se casaron con mujeres extranjeras, se expusieron a sí mismos y a la gente que gobernaban a la maldad. Como creyentes en Cristo, debemos ser muy cuidadosos de a quién elegimos como amigos, socios de negocios y esposas. “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” (1 Corintios 15:33).

La experiencia de Elías en el desierto también nos enseña una valiosa lección. Después de su increíble victoria sobre los 450 profetas de Baal en el Monte Carmelo, el gozo se tornó en sufrimiento cuando fue perseguido por Jezabel y tuvo que huir por su vida. Tales experiencias “en lo alto de la montaña” son con frecuencia seguidas por la decepción, la depresión y el desaliento que puede venir después. Debemos mantenernos en guardia para este tipo de experiencias en la vida cristiana. Pero nuestro Dios es fiel y jamás nos dejará ni nos desamparará. El quieto y suave murmullo que animó a Elías nos animará a nosotros también.




Temas de Aplicación


 Tema ExplicaciónImportancia 
 El Rey     La sabiduría, el poder y los logros de Salomón trajeron honra a la nación israelita y a Dios. A todos los reyes de Israel y de Judá se les dijo que obedecieran a Dios y que gobernaran de acuerdo con sus leyes. Pero su tendencia a abandonar los mandamientos de Dios y adorar a otros dioses los llevó a cambiar su religión y su gobierno para cumplir sus deseos personales. Este rechazo de la ley de Dios fue lo que los llevó a su caída.     La sabiduría, el poder y los logros finalmente no vienen de ninguna fuente humana. Provienen de Dios. Sin importar lo que dirijamos o gobernemos, no podemos hacerlo bien cuando ignoramos los principios de Dios. Ya sea que seamos líderes o no, la eficacia depende en escuchar y obedecer la Palabra de Dios. No permita que sus deseos personales distorsionen la Palabra de Dios. 
  El templo     El templo de Salomón era un lugar hermoso para rendir culto y orar. Este santuario era el centro de la religión judía. Era el lugar de la presencia especial de Dios y albergaba el arca del pacto que contenía los Diez Mandamientos.      Una hermosa casa de adoración no siempre indica que la gente que ahí se reúne está rindiendo culto a Dios con todo su corazón. El proporcionar oportunidades para una adoración verdadera no garantiza que esta sucederá. Dios quiere vivir en nuestros corazones, no sólo encontrarse con nosotros en un santuario. 
  Otros dioses     A pesar de que los israelitas tenían la ley de Dios y experimentaban su presencia entre ellos, se vieron atraídos hacia otros dioses. Cuando sucedió esto, sus corazones se volvieron fríos a la ley de Dios, lo que ocasionó la ruina de las familias y del gobierno, y a la larga los llevó a la destrucción de la nación misma.      A través de los años, el pueblo adoptó las falsas cualidades de los dioses falsos que adoraban. Se volvieron crueles, hambrientos de poder y sexualmente perversos. Tenemos la tendencia a convertirnos en los que adoramos. A menos que sirvamos al Dios Verdadero, nos volveremos esclavos de cualquier cosa que tome su lugar.
El mensaje del profeta      La responsabilidad del profeta era confrontar y corregir cualquier desviación de la ley de Dios. Elías era un instrumento de juicio contra Israel. Sus mensajes y milagros fueron una advertencia para los reyes y pueblos rebeldes e inicuos.      La Biblia, la verdad en sermones, y el consejo sabio de los creyentes son advertencias para nosotros. Cualquiera que nos señale cómo nos estamos desviando de la obediencia a la Palabra de Dios es una bendición. El hacer cambios en nuestra vida para obedecer a Dios y volvernos al camino, a menudo requiere de una disciplina dolorosa y de un trabajo arduo. 
 Pecado y arrepentimiento    Cada rey tenía los mandamientos de Dios, un sacerdote o profeta, y las lecciones del pasado para hacerlo volver a Él. Todas las personas tenían los mismos recursos. Cada vez que se arrepentían y regresaban a Dios, Él escuchaba sus oraciones y los perdonaba.    Dios nos escucha y nos perdona cuando oramos, su estamos dispuestos a confiar en Él y abandonar el pecado. Nuestro deseo de abandonar nuestro pecado debe ser sincero. Luego, nos dará un fresco comienzo y un nuevo deseo de vivir para Él.