Aplicación de 2 Samuel



    1. ¿Qué lección ha recibido de la relación que había entre Elí y sus hijos?  ¿Está consciente de la responsabilidad que tiene         ante Dios, de disciplinar a sus hijos?


    2. ¿Qué ha aprendido de la vida de Samuel, Saúl y David en cuanto a buscar a Dios, escucharlo y obedecerle? ¿Tiene                consecuencias el no hacerlo?


    3. ¿Notó usted el tiempo transcurrido desde que David fue ungido como rey? Sin embargo, 1 Samuel llega a su fin y David            todavía no reina sobre Israel. Piense en  todo lo sucedido desde que Samuel ungió a David. ¿Qué puede aprender de     
       todo eso con relación a las promesas de Dios, a su propósito, y a su manera de manejar el tiempo? ¿Espera con          
        paciencia el momento en que Dios cumpla en usted sus promesas?



APLICACIÓN FINAL DE 2 SAMUEL

    1. ¿Cuáles son las verdades básicas de 1 Samuel?

    2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

    3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

    4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

    5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?





APLICACIÓN PRÁCTICA
    Cualquiera puede caer. Aún un hombre como David, quien realmente deseaba seguir a Dios y quien fue ricamente bendecido por Dios, fue susceptible a la tentación. El pecado de David con Betsabé debe ser una advertencia a todos nosotros para guardar nuestro corazón, nuestros ojos y nuestra mente. El orgullo sobre la madurez espiritual y nuestra habilidad para resistir la tentación en nuestra propia fuerza, es el primer paso hacia la caída (1 Corintios 10:12).

Dios es clemente para perdonar aún los pecados más atroces cuando verdaderamente nos arrepentimos. Sin embargo, el curar la herida causada por el pecado no siempre borra la cicatriz. El pecado tiene consecuencias naturales, y aún después de que él fue perdonado, David segó lo que había sembrado. Su hijo nacido de la unión ilícita con la esposa de otro hombre, le fue quitado de él (2 Samuel 12:14-24) y David sufrió la miseria de una ruptura en su amada relación con su Padre celestial (Salmos 32 y 51). ¡Cuánto mejor es evitar pecar en primer lugar, en vez de tener que buscar después el perdón!



Temas de Aplicación

 TemaExplicación  Importancia
  Crecimiento del reino    Bajo el liderazgo de David, el reino de Israel creció rápidamente. Con este crecimiento surgieron muchos cambios: de la independencia tribal a un gobierno centralizado, del liderazgo de jueces a una monarquía, de un culto descentralizado a un culto en Jerusalén.      No importa cuánto crecimiento o cuántos cambios experimentemos. Dios nos bendecirá si lo amamos y observamos sus principios. La Obra de Dios hecha a su manera nunca carecerá de su bendición, sabiduría y energía. 
  Grandeza personal    La popularidad de David y su influencia crecieron en gran manera. Él sabía que Jehová estaba detrás de su éxito porque quería derramar su bondad en Israel. David consideró más importante los intereses de Dios que los suyos propios.       Dios benignamente derrama su gracia en nosotros por lo que Cristo ha hecho. Dios no ve la grandeza personal como algo que se use con egoísmo, sino como un instrumento para llevar a cabo su obra en su pueblo. La grandeza que debemos desear es amar a otros como Dios nos ama. 
  Justicia    El rey David mostró justicia, misericordia y equidad tanto a la familia de Saúl, como hacia sus enemigos, hacia los rebeldes, aliados y amigos cercanos. Su gobierno justo estuvo basado en la fe, y el conocimiento de Dios. La naturaleza perfecta y moral de Dios es la norma para la justicia.
     A pesar de que David fue el rey más justo de Israel, seguía siendo imperfecto. Su manera de impartir justicia ofrecía la esperanza de un reino, divino e ideal. Este deseo nunca se verá satisfecho en el corazón del hombre hasta que Cristo, el Hijo de David, venga a reinar en justicia perfecta por siempre.
  Consecuencia del pecado     David abandonó su objetivo como líder y rey en tiempos de guerra. Su deseo de prosperidad y holgura lo llevaron del triunfo a los problemas. Debido a que David cometió adulterio con Betsabé, experimentó las consecuencias de su pecado que arruinó tanto a su familia como a la nación.       Muy a menudo surge la tentación cuando la vida de una persona no tiene propósito. A veces pensamos que los placeres pecaminosos, y la libertad de la sujeción de Dios nos dará un sentimiento de vitalidad; pero el pecado origina un ciclo de sufrimiento que no se compara con los placeres efímeros que ofrece.
  Pies de arcilla    David no sólo pecó con Betsabé, asesinó a un hombre inocente. No disciplinó a sus hijos cuando se vieron envueltos en la violación y el asesinato. Este gran héroe mostró falta de carácter en muchas de sus decisiones personales. El hombre de acero tenía pies de arcilla.       Nunca debe considerarse el pecado como una mera debilidad o defecto. El pecado es fatal y debe ser erradicado de nuestras vidas. La vida de David nos enseña a tener compasión de todos los hombres, incluyendo aquellos cuya naturaleza pecaminosa los lleve a pecar. Nos sirve como advertencia para no disculpar el pecado en nuestras propias vidas, aun en tiempos de éxito.