Aplicación de Gálatas



    1. ¿Vive usted bajo la gracia o bajo la ley?  ¿Acaso ha aceptado la salvación de Dios por gracia, pero en la vida diaria
sigue sujeto a la ley?

    2. Según Gálatas 5:16-21, si vive bajo la gracia y bajo el control del Espíritu de Dios, ya no puede llevar una vida
controlada por la carne, que produce las obras de la carne. Evalúe su propia vida a la luz de esos versículos.

    3. ¿En que sé gloría usted?

    4. Al observar la vida de Pablo, ¿qué ha aprendido que pueda serle de provecho en su propia vida



APLICACIÓN FINAL DE GÁLATAS

    1. ¿Cuáles son las verdades básicas de Gálatas?

    2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

     3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?

    4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

    5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?

 



APLICACIÓN PRÁCTICA
    Uno de los temas principales del libro de Gálatas, se encuentra en 3:11: “El justo por la fe vivirá.” No solo somos salvados por la fe (Juan 3:16; Efesios 2:8-9), sino que la vida del creyente en Cristo –día a día, momento a momento—es vivida por y a través de la fe. No que la fe sea algo que conjuremos sobre nosotros –sino que es un don de Dios, no de las obras– pero es nuestra responsabilidad y gozo (1) exhibir nuestra fe para que otros vean la obra de Cristo en nosotros, e (2) incrementar nuestra fe, por medio de la aplicación de las disciplinas espirituales (el estudio de la Biblia, la oración, y la obediencia).

    Jesús dijo que seríamos conocidos por el fruto en nuestras vidas (Mateo 7:16), lo cual da evidencia de la fe dentro de nosotros. Todos los cristianos debemos ser diligentes en luchar por construir sobre la fe salvadora dentro de nosotros, para que nuestras vidas reflejen a Cristo y otros lo vean a Él en nosotros y “glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).



Temas de Aplicación

 TemaExplicación Importancia 
Ley     Un grupo de maestros judíos insistían que los creyentes no judíos debían obedecer las leyes judías y las reglas tradicionales. Ellos creían que una persona se salvaba por seguir las leyes de Moisés (con énfasis en la circuncisión, la señal del pacto), en añadidura a la fe en Cristo. Pablo se opuso salvar a nadie.     No podemos salvarnos por guardar las leyes del Antiguo Testamento, incluso los Diez Mandamientos. La ley servía como guía para dar a conocer nuestra necesidad de ser perdonados. Cristo cumplió con las obligaciones de la ley en nuestro lugar. Debemos volvernos a Él para ser salvos. Sólo Él puede hacernos rectos delante de Dios.
  Fe     Hemos sido salvados por Dios del juicio y castigo por el pecado, por el regalo de su gracia. Recibimos salvación por la fe, al confiar en Él, y no por alguna otra cosa más. El ser cristianos no tiene como base nuestra iniciativa, sabia elección o buen carácter. Sólo podemos mantener una relación correcta con Dios al creer en Él.      Somos aceptados sólo por creer en Cristo. Nunca debe usted agregar algo o distorsionar la verdad. Somos salvos por la fe, no por lo bueno que hacemos. ¿Ha depositado usted toda su confianza en Cristo? Sólo Él puede perdonarle y llevarle a una relación cercana con Dios.
 Libertad     Gálatas es nuestro certificado de libertad. No estamos bajo la jurisdicción de las leyes y tradiciones judías, ni bajo la autoridad de Jerusalén. La fe en Cristo trae consigo libertad verdadera del pecado y del vano intento por ser rectos delante de Dios al guardar la ley.     Somos libres en Cristo, pero la libertad es un privilegio. No somos libres para desobedecer a Cristo o ser inmorales, somos libres para servir al Cristo resucitado. Usemos nuestra libertad para amar y servir, no para hacer lo malo.
  Espíritu Santo      Llegamos a ser cristianos por medio de la obra del Espíritu Santo. Trae nueva vida, aun nuestra fe para creer es una dádiva que le pertenece. El Espíritu Santo nos instruye, guía, orienta y nos da poder. El pone fin a nuestra relación con los deseos perversos y crea en nosotros amor, gozo, paz y origina una serie de cambios maravillosos.      Cuando el Espíritu Santo nos guía, Él produce su fruto en nosotros. Del mismo modo en que somos salvos por la fe, no por obras, nosotros también crecemos por la fe. Por creer, tenemos al Espíritu Santo en nosotros, que nos ayudará a vivir. Obedezca a Cristo por medio de la dirección del Espíritu Santo.