Aplicación de Jeremías


    1. Judá se portó como una ramera. Y usted, qué es la novia de Jesucristo, ¿cómo se ha portado? ¿Ve en los pecados de            Judá alguna relación con usted? En Santiago 4:4, a los amigos del mundo Dios los llama almas adúlteras; ¿cómo cree            que Dios lo llamaría a usted?


    2. ¿Con cuánta regularidad proclama usted a otros la Palabra de Dios? ¿Que puede aprender, en ese sentido, de la vida de         Jeremías? ¿Titubea usted al hablarles a los demás acerca de la Palabra de Dios, por temor o porque piensa que no le            harían caso? ¿Se siente demasiado al ver la manera como reaccionan? ¿Qué debería hacer? Reflexione en todos los            casos en que marco los sinónimos “escuchar” y “oír” en el libro. Judá no le hizo caso a Dios; sólo prestaba atención a los         profetas a quienes le encantaba oír. ¿Cuánta atención le presta usted a la Palabra de Dios?


    3. ¿Hubiera cambiado Dios de parecer en cuanto a la calamidad que iba a traer sobre Judá? ¿Por qué no lo hubiera hecho?         ¿Que le enseña esto?


    4. Dios usa a las naciones como vara de su juicio, pero aun así las hace responsables de sus propias acciones. ¿Que                puede aprender de esto en cuanto a Dios y a la responsabilidad que usted tiene ante Él?



APLICACIÓN FINAL DE JEREMÍAS

    1. ¿Cuáles son las verdades básicas de Jeremías?

    2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

    3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

    4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

    5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?




APLICACIÓN PRÁCTICA
    El Profeta Jeremías tuvo un mensaje muy difícil de entregar. Jeremías amaba a Judá, pero él amaba mucho más a Dios. Tan doloroso como fue para Jeremías entregar un mensaje consistente en el juicio a su propio pueblo, Jeremías fue obediente a lo que Dios le dijo que hiciera y dijera. Jeremías esperaba y oraba por misericordia de Dios para con Judá, pero también confiaba en que Dios era bueno, justo y recto. Nosotros también debemos obedecer a Dios, aún cuando sea difícil, reconocer la voluntad de Dios es más importante que nuestros propios deseos, y confiar en que Dios, en Su infinita sabiduría y perfecto plan, procurará lo mejor para Sus hijos (Romanos 8:28).



Temas de Aplicación

 TemaExplicación Importancia 
Pecado    La reforma del rey Josías fracasó debido a que el arrepentimiento del pueblo fue superficial. Continuaron con su egoísmo e idolatría. Todos los líderes rechazaron la Ley y la voluntad de Dios para el pueblo. Jeremías hace una lista de todos sus pecados, predice el juicio de Dios e implora para que se arrepientan.        El deterioro y desastre de Judá surgió por su insensible negligencia y desobediencia a Dios. Hacer caso omiso al pecado y negarnos a escuchar la advertencia de Dios es una invitación al desastre. No se conforme con quitar el pecado a medias.
  Castigo    Debido al pecado, destruyeron Jerusalén, dejaron en ruinas al templo y capturaron y llevaron al pueblo a Babilonia. El pueblo fue responsable de su destrucción y cautiverio porque se negó a escuchar el mensaje de Dios.        Los pecados inconfesados provocan el juicio completo de Dios. Resulta inútil culpar a otro de nuestro pecado. Somos responsables ante Dios más que ninguna otra persona. Debemos responderle por la forma en que vivimos. 
  Dios es Señor de todos     Dios es el Creador justo. No tiene que rendir cuentas a nadie. Con sabiduría y amor dirige toda la creación para que lleve a cabo sus planes y hace que los acontecimientos se efectúen de acuerdo a su tiempo. Él es Señor sobre todo el mundo.      Debido a la majestad del poder y el amor de Dios, nuestro único deber es someternos a su autoridad. Al seguir sus planes, no los nuestros, tendremos una relación llena de amor con Él y le serviremos con todo el corazón. 
  Corazones nuevos     Jeremías predijo que después de la destrucción de la nación, Dios enviaría a un nuevo Pastor, al Mesías. Él los guiaría a un nuevo futuro, un nuevo pacto y un nuevo día de esperanza. Lo llevaría a cabo al cambiar sus corazones pecadores por corazones que amen a Dios.     Dios todavía restaura a su pueblo al renovar sus corazones. Su amor puede transformar los problemas que el pecado ocasiona. Podemos tener la esperanza de un corazón nuevo al amar a Dios, confiar en que Cristo nos salva y arrepentimos de nuestro pecado.  
 Servicio fiel     Jeremías sirvió a Dios fielmente durante cuarenta años. En ese tiempo el pueblo lo pasó por alto, rechazó y persiguió. La predicación de Jeremías fue infructuosa para los moldes humanos, pero aun así cumplió su tarea. Permaneció fiel a Dios.      La aceptación o el rechazo de la gente no representa ningún parámetro de nuestro éxito. La aprobación de Dios debe ser únicamente nuestra norma de servicio. Debemos llevar el mensaje de Dios a otros, aun cuando nos rechacen. Debemos llevar a cabo la obra de Dios aunque esto signifique que debamos sufrir.