Aplicación de Malaquías 



    1. De la palabra de Dios a los sacerdotes, ¿qué puede aplicar a su propia vida? Lea toda la lista que recopiló en torno a “los         sacerdotes”, teniendo presente que usted también forma parte de quienes son reyes y sacerdotes para Dios, si de veras            pertenece al Señor Jesucristo. ¿Qué clase de sacerdote es usted? ¿Cree, en principios, que Dios espera menos de usted         como creyente en Cristo? Por ejemplo, ¿qué  le ofrece usted al Señor de su tiempo y talentos, diezmos y ofrendas?                ¿Instruye usted a otros según la palabra del Señor, o según la filosofía en boga de este mundo?  ¿Y qué de su pacto de            fidelidad con su cónyuge?


    2. ¿Se ha cansado ya usted de servir a Dios? ¿Teme a Dios? Si es así, ¿en qué promesa de Dios puede confiar?



APLICACIÓN FINAL DE MALAQUÍAS

    1. ¿Cuáles son las verdades básicas de Malaquías?

    2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

    3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

    4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

    5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería  




APLICACIÓN PRÁCTICA
    Dios no se complace cuando no obedecemos Sus mandamientos. Él les devolverá el pago a aquellos que no lo escuchan. En cuanto al aborrecimiento de Dios por el divorcio (2:16), Dios toma muy seriamente el pacto del matrimonio y no quiere que sea quebrantado. Debemos ser fieles a la esposa de nuestra juventud toda nuestra vida. Dios ve nuestros corazones, así que Él sabe cuales son nuestras intenciones; nada puede esconderse de Él. Él regresará, y será el Juez. Pero si regresamos a Él, Él regresará a nosotros (Malaquías 3:6).




Temas de Aplicación

 TemaExplicación Importancia 
El amor de Dios      Dios ama a su pueblo aun cuando este se olvida de Él y lo desobedece. Tiene grandes bendiciones para los que son fieles. Su amor nunca se acaba.      Debido a que Dios nos ama mucho, aborrece la hipocresía y la vida disipada. Esta clase de vida niega la clase de relación que Él quiere tener con nosotros. Lo que damos y la forma en la que vivimos refleja la sinceridad de nuestro amor por Dios.
El pecado de los sacerdotes      Malaquías señaló claramente la condenación de los sacerdotes. Ellos sabían lo que Dios requería, y aun así sus sacrificios fueron indignos, su servicio no fue sincero y ellos mismo eran flojos, arrogantes e insensibles. Tuvieron una actitud despreocupada hacia la adoración de Dios y la obediencia a sus principios.      Si los líderes religiosos están mal, ¿cómo guiarán al pueblo de Dios? De algún modo, todos somos líderes. No pasemos por alto nuestras responsabilidades ni nos guiemos por lo que es conveniente. La negligencia y la insensibilidad son actos de desobediencia. Dios quiere líderes que sean fieles y sinceros. 
 El pecado del puebloEl pueblo no había aprendido la lección del cautiverio ni había escuchado a los profetas. Los hombres se habían vuelto insensibles al divorciarse de sus fieles esposas para casarse con mujeres jóvenes y paganas. Esto estaba en contra de la ley de Dios debido a que desobedecía sus mandamientos acerca del matrimonio y amenazaba la educación religiosa de los hijos. Pero el orgullo había endurecido el corazón del pueblo.  Dios merece todo el honor, el respeto y la fidelidad. Pero el pecado endurece nuestros corazones y nos lleva a nuestra verdadera condición. El orgullo es una autoestima indebida, es poner nuestro juicio por encima del de Dios y hace que mire a los demás como inferiores. No permita que el orgullo le impida entregar a Dios su devoción, su dinero, su matrimonio y su familia.
 La venida del SeñorEl amor de Dios por su pueblo fiel se demuestra en la llegada del Mesías. El Mesías guiará a su pueblo hacia la realización de sus anhelos más profundos. Será un día de consuelo y de sanidad para unos pocos fieles y un día de juicio para todos los que lo rechacen. La primera venida de Cristo refinó y purificó a los que creen en Él. Su regreso expondrá y condenará a los que son soberbios, insensibles y que no están preparados. Y aún así, Dios puede sanar y corregir. El perdón está al alcance de todos los que se acercan a Él para obtenerlo.