Aplicación de Marcos


    1. Con frecuencia se dice que Marcos nos presenta a Jesús como siervo. En efecto, aunque la palabra siervo no aparece en Marcos más de cinco veces, en 10:45 dice que Jesús “no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. ¿Se asemeja usted a su Señor en este aspecto?  ¿Dirían los demás que usted es una persona servicial?  ¿O piensan, más bien, que usted quiere ocupar el primer lugar en todo?  ¿Cómo se ocupa el primer lugar a los ojos de Dios?


    2. En este evangelio Jesús enseña sobre el discipulado. Según Jesús, ¿qué se espera de un discípulo?  ¿Considera usted que puede llamársele un verdadero discípulo de Jesucristo?  ¿Por qué piensa así?  Reflexione sobre Marcos 8:34-36 y 10:28-31.


    3. ¿Puede usted afirmar, como Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente?”  ¿Obedecerá usted a Jesucristo, tal como lo ordena el Padre?



APLICACIÓN FINAL DE MARCOS

1.      ¿Cuáles son las verdades básicas de Marcos?

2.      ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

3.      ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?

4.      ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

5.      ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?




APLICACIÓN PRÁCTICA
    Marcos presenta a Jesús como el Siervo de Dios sufriente (Marcos 10:45) y como Aquel que vino a servir y sacrificarse por nosotros, en parte para inspirarnos a hacer lo mismo. Debemos ministrar como Él lo hizo, con la misma grandeza de humildad y devoción para servir a los demás. Jesús nos exhortó a recordar que para ser grande en el reino de Dios, debemos ser los siervos de todos (Marcos 10:44). El auto-sacrificio debe trascender a nuestra necesidad de reconocimiento o recompensa, así como Jesús estuvo dispuesto a ser humillado al poner Su vida por las ovejas.


Temas de Aplicación

 TemaExplicación Importancia 
Jesucristo     Solo Jesucristo es el Hijo de Dios. En Marcos, Jesús demostró su divinidad por derrotar a la enfermedad, a los demonios y a la muerte. Aunque tenía poder para ser el Rey de la tierra, decidió obedecer al Padre y morir por nosotros.      Cuando Jesús se levantó de entre los muertos, demostró que era Dios, que podía perdonar pecados y que tiene poder para cambiar nuestras vidas. Si confiamos en su perdón, podemos comenzar una nueva vida con Él como nuestro guía. 
 Siervo     Como el Mesías, Jesús cumplió las profecías del Antiguo Testamento al venir a la tierra. Pero no vino como un rey conquistador, sino como un siervo. Ayudó a los hombres, les habló de Dios y los sanó. Es más, al dar su vida en sacrificio por los pecados, realizó el supremo acto de servicio.      Ante el ejemplo de Jesús, debemos estar dispuestos a servir a Dios y a nuestros semejantes. En el reino de Cristo la verdadera grandeza se muestra en el servicio y en el sacrificio. La ambición, el amor al poder o a las posiciones jamás deben ser nuestra motivación; en cambio, debemos trabajar en la obra de Dios porque le amamos. 
 Milagros     Marcos se refiere más a los milagros de Jesús que a sus sermones. Se ve que Jesús es un hombre de poder y acción, no solo de palabras. Jesús realizó milagros para convencer a la gente acerca de quién era Él y para enseñar a los discípulos que en verdad era Dios.      Mientras más convencidos estemos que Jesús es Dios, mejor veremos su poder y su amor. Sus poderosas obras nos dicen que Él es capaz de salvar a cualquiera sin importar su pasado. Sus milagros de perdón traen sanidad, integridad y cambio de vida a los que confían en Él. 
 Extensión del evangelio     Jesús primeramente dirigió su ministerio público a los judíos. Cuando los líderes judíos se opusieron, Él buscó a los gentiles, los sanó y les predicó el evangelio. Soldados romanos, sirios y otros gentiles oyeron las buenas nuevas. Muchos creyeron y lo siguieron. El mensaje final de Jesús a sus discípulos fue un reto a ir por todo el mundo a predicar el evangelio de salvación.      Jesús pasó por sobre las barreras nacionales, raciales y económicas para difundir sus buenas nuevas. El mensaje de Jesús, mensaje de fe y perdón, es para todo el mundo, no solamente para nuestra iglesia, nuestro vecindario o nuestra nación. Debemos proyectarnos más allá de nuestro pueblo y de nuestras necesidades para hacer realidad la visión mundial de Jesucristo de que en todas partes resuene este gran mensaje y la gente se salve del pecado y de la muerte.