Aplicación de Romanos



    1. Si alguien lo acusara de no ser seguidor de Cristo, ¿cómo demostraría usted que sí lo es?

    2. ¿Sabe tratar el tema del evangelio con otra persona?  ¿Cómo lo hace?

    3. Según se estudio de la Epístola de Romanos, ¿cómo se salva una persona?

    4. ¿De qué manera cambiarán las relaciones que usted mantiene con sus superiores, o con sus hermanos en la fe, al                    aplicar la verdad de esta carta a su propia vida?

    5. ¿Esta dispuesto a defender el evangelio?  ¿Está en condiciones de refutar a los judaizantes y antinomistas de hoy?



APLICACIÓN FINAL DE ROMANOS

        1. ¿Cuales son las verdades básicas de Romanos?

        2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

        3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?

        4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

  5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?



APLICACIÓN PRÁCTICA

    El libro de Romanos deja en claro que no hay nada que podamos hacer para salvarnos a nosotros mismos. Cada “buena” obra que hayamos hecho alguna vez, es como un trapo inmundo ante Dios. Así que tenemos sobre nosotros la sentencia de muerte por nuestras transgresiones y pecados, de la que solo la gracia y misericordia de Dios puede salvarnos. Dios expresó esa gracia y misericordia al enviar a Su Hijo, Jesucristo, a morir en la cruz en nuestro lugar. Cuando entregamos nuestras vidas a Cristo, ya no somos controlados por nuestra naturaleza de pecado, sino que somos controlados por el Espíritu. Si confesamos que Jesús es el Señor, y creemos que Él fue levantado de los muertos, somos salvados, nacidos de nuevo. Necesitamos vivir nuestras vidas como una ofrenda a Dios, como un sacrificio vivo para Él. La adoración del Dios que nos salvó, debe ser nuestro más alto deseo. Tal vez la mejor aplicación de Romanos sería aplicar Romanos 1:16 y no avergonzarnos del evangelio. En vez de ello, ¡seamos todos fieles en proclamarlo!



Temas de Aplicación

 TemaExplicación Importancia 
Pecado   El pecado es no querer hacer la voluntad de Dios y fallar en cumplir todo lo que Él quiere. Desde la rebelión de Adán en contra de Dios, desobedecemos por naturaleza. Nuestro pecado nos aparta de Dios. El pecado nos impulsa a vivir a nuestro antojo en lugar de hacerlo como Dios desea. Debido a que Dios es moralmente perfecto, justo e inmaculado, está en su derecho de condenar el pecado.         Toda persona ha pecado, ya sea por rebelión contra Dios o por obviar su voluntad. Sin importar nuestros antecedentes ni todo el esfuerzo que hagamos para llevar vidas morales y correctas, no podemos salvarnos ni limpiarnos de pecados. Solo Cristo puede hacerlo.
 Salvación     El pecado hace resaltar la necesidad de perdón y pureza. A pesar de que no lo merecemos, Dios en su bondad nos extiende su amor y perdón. Nos brinda la manera de ser salvos. La muerte de Cristo pagó la pena por el pecado.     Es una buena nueva que Dios nos salve de nuestro pecado. Pero debemos creer en Jesucristo y que Él perdonó nuestro pecado a fin de que entremos en una maravillosa y nueva relación con Dios.
  Crecimiento     Por el poder de Dios, los creyentes son santificados, hecho santos. Esto significa que Él nos aparta del pecado, nos capacita para obedecer y para llegar a ser como Cristo. Cuando crecemos en nuestra relación con Cristo, el Espíritu Santo nos libra de las demandas de la Ley y el temor al juicio.      Debido a que somos libres del control del pecado, de las demandas de la Ley y del temor al castigo de Dios, creceremos en nuestra relación con Cristo. Al confiar en el Espíritu Santo y al permitir que nos ayude, lograremos vencer al pecado y a la tentación.
Soberanía      Dios vigila y cuida a su pueblo: en el pasado, presente y futuro. El trato de Dios para su pueblo siempre es justo. Debido a que Dios sostiene las riendas de toda la creación, puede salvar a todo aquel que quiere.      Gracias a la misericordia de Dios judíos y gentiles pueden recibir salvación. Todos debemos responder a su misericordia y aceptar su oferta gratuita de perdón. Ya que Él es soberano, dejemos que reine en nuestro corazón.
 Servicio     Cuando nuestro propósito es dar crédito a Dios por su amor, poder y perfección en todo lo que hacemos, podemos servirle como es debido. El servicio a Él une a todos los creyentes y los capacita para mostrar su amor y sensibilidad a otros.      Nadie puede expresar por sí solo expresar por completo a Cristo. Se necesita el cuerpo de Cristo en pleno para expresar bien el Señor. Edificando activa y vigorosamente a otros creyentes, los cristianos pueden ser una sinfonía de servicio a Dios.