Aplicación de Santiago



    1. ¿Cómo está afrontando usted las pruebas en su vida?

    2. ¿Es usted un hacedor de la Palabra, o apenas un oidor?

    3. ¿Trata usted a todo el mundo de una manera imparcial? ¿Hace acepción de personas?

    4. ¿Son las obras que usted hace un reflejo de su fe?

    5. ¿Es usted amigo del mundo?



APLICACIÓN FINAL DE SANTIAGO

    1. ¿Cuáles son las verdades básicas de Santiago?

    2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

    3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?

    4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

    5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?





APLICACIÓN PRÁCTICA
    Vemos en el libro de Santiago un reto para los fieles seguidores de Jesucristo de no solo “hablar de ello,” sino “caminar en ello.” Mientras que nuestro caminar en la fe, para que sea verdadero requiere de un crecimiento y conocimiento de la Palabra, Santiago nos exhorta a no detenernos allí. Muchos cristianos encontrarán esta epístola desafiante mientras Santiago presenta 60 obligaciones en solo 108 versos. Él se enfoca en las verdades de las palabras de Jesús en el Sermón del Monte, y nos motiva a actuar sobre lo que Él enseñó.

La epístola también descarta la idea de que uno puede convertirse en un cristiano y sin embargo continuar viviendo en pecado, sin exhibir el fruto de justicia. Tal “fe,” declara Santiago, es compartida por los demonios quienes “creen y tiemblan” (Santiago 2:19). Sin embargo tal “fe” no puede salvar, porque no está respaldada por las obras que siempre acompañan a la verdadera fe salvadora (Efesios 2:10). Las buenas obras no son la causa de la salvación, sino que son el resultado de ella.


Temas de Aplicación

 TemaExplicación Importancia 
Fe viva     Santiago quiere que los creyentes no solo oigan la Es muy importante la fe viva. Asegúrese de que su verdad, sino que también la pongan en práctica. fe sea más que una simple declaración; también Hace una comparación entre la fe vacía debe traducirse en acción. Esté atento a las (afirmaciones sin conducta) y la fe que da resultados. La dedicación a amar y a servir a los demás es prueba de verdadera fe.     Es muy importante la fe viva. Asegúrese de que su fe sea más que una simple declaración; también debe traducirse en acción. Esté atento a las posibilidades de poner su fe en acción.
  Pruebas     En la vida cristiana hay pruebas y tentaciones. Sobreponerse con éxito a esas adversidades produce madurez y carácter firme.      No se amargue cuando vengan los problemas. Pida sabiduría; Dios suplirá todo lo que usted necesita para enfrentarse a la persecución o a la adversidad. Él le dará paciencia y lo mantendrá firme en el tiempo de la prueba.
  Ley del amor     Somos salvados por la misericordia de Dios, no por guardar la ley. Pero Cristo nos dio un mandato especial: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mateo 19.19). Debemos amar y servir a quienes nos rodean.     Al guardar la ley del amor se muestra que nuestra fe es fundamental y genuina. Cuando mostramos amor a los demás, vencemos nuestro propio egoísmo.  
  Palabra   La sabiduría se manifiesta cuando se habla. Somos responsables por los resultados destructivos de nuestras palabras. La sabiduría de Dios que ayuda a controlar la lengua puede también ayudarnos a dominar nuestra conducta.      La aceptación de la sabiduría de Dios afectará su forma de hablar. Sus palabras expresarán genuina humildad y lo conducirán a la paz. Piense antes de hablar y permita que Dios le dé dominio propio.
Riqueza    Santiago les enseñó a los cristianos que no debían transigir con actitudes mundanas relacionadas con la riqueza. Como la gloria de la riqueza se desvanece , los cristianos deben almacenar los tesoros de Dios mediante el servicio desinteresado. Los cristianos no deben mostrar parcialidad con los ricos, ni tampoco actuar con prejuicios en contra de los pobres.    Todos somos responsables por la manera en que usamos lo que tenemos No debemos atesorar riquezas sino ser generosos con los demás. Además, no debemos sentirnos impresionados por el rico ni menospreciar a los pobres.