Arqueología de 1 Samuel





AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA

No sabemos quién escribió los libros 1 y 2 Samuel, los cuales se nombraron por un juez y profeta que usó Dios para establecer la monarquía de Israel. Originalmente estas secciones ahora separadas constituían un solo libro, el cual se dividió en dos partes por los traductores de la Septuaginta (antigua traducción griega del Antiguo Testamento). Basándonos en el amplio periodo histórico que se relata en 1 y 2 Samuel, desde la época de Elí (1S 1) hasta el final del reinado de David (2S 24), sabemos que ningún autor o compilador pudo haber vivido tanto tiempo para documentar toda esta información basándose en conocimiento directo.


Algunas características de 1 Samuel sugieren que varias fuentes independientes e inéditas, incluyendo relatos de primera mano, fueron usadas, posiblemente palabra por palabra, en las composiciones de los autores. Los eruditos a veces hablan de la «Sucesión narrativa» (2S 9 — 1R 2) como si fuera un documento de una sola fuente, pero se debate este punto de vista. Los escritores/compilado-res ciertamente hicieron referencia a los documentos históricos de Samuel, Saúl y David.


El libro de 1 Samuel (al igual que sus diferentes fuentes) fue evidentemente escrito entre el final de la vida de David y algún punto durante el reinado de Salomón. No podemos saber con precisión las fechas exactas porque no existen datos suficientes para construir una cronología precisa. El nacimiento de David y la duración de su reinado si son seguros (cf. 2S 5:4-5), pero la mayoría de las fechas no lo son, incluyendo la de la ascensión de Seúl al trono y el fin de su reinado. Sumado a estos retos cronológicos está la carencia de fechas para el nacimiento y la muerte de Samuel. Para complicar la situación aún más, los editores/compiladores de 1 Samuel no siempre ordenaban su material en una secuencia cronológica estricta. Las siguientes fechas propuestas proveen un marco útil:


  • Nacimiento de Samuel, aproximadamente 1105 a.C.

  • Nacimiento de Saúl, aproximadamente 1080 a.C.

  • Nacimiento de David, 1040 a.C.

  • David ungido para ser el sucesor de Saúl, aproximadamente 1025 a.C.

  • Final del reinado de David, 970 a.C.





AUDITORIO

La audiencia original de 1 Samuel consistió de los Israelitas que vivieron durante los reinados de David y Salomón, al igual a que sus generaciones sucesivas. Los relatos de este libro hablaron más directamente a los israelitas que vivían mientras se establecía la monarquía, en particular dado el hecho de que el relato legitimó la elección de David por parte de Dios (16:13).






HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

Durante este periodo (aprox. siglo XI a.C.) ninguna superpotencia dominaba sobre la región ahora conocida como Palestina. Por consiguiente, Israel, encabezado por David, usó sus oportunidades para avasallar a otras naciones en Canaán. Los filisteos, sin embargo, que vivían en las áreas costeras junto al mar Mediterráneo, comprobaron ser un enemigo fuerte y persistente. El libro de 1 Samuel introduce a Samuel y procede a explorar la tensión entre la lealtad del pacto a Dios y la monarquía humana. El rey Saúl le desobedeció a Dios, así que Dios puso planes en marcha para que David se convirtiera en el próximo rey de Israel.





AL LEER

Observe cómo se desarrollan los acontecimientos cuando Dios responde la oración devota de Ana y luego usa a su hijo Samuel para facilitar la transición de Israel del reino directo del pacto de Dios a un sistema político dirigido por un rey humano como su representante. Observe la concesión mutua entre Dios y su pueblo, el cual quería un rey como el resto de las naciones. Samuel, que fue líder, profeta, sacerdote y juez por orden divina, jugó un papel clave en establecer la monarquía, a pesar de su advertencia a Israel de las inevitables consecuencias negativas de su decisión. Imagínese a este implacable siervo de Dios impulsando al pueblo a cumplir con sus obligaciones del pacto y enfatizando que el rey Saúl y todos los futuros reyes debían estar bajo la autoridad y ley directa de Dios. Siga el largo y tortuoso viaje de David al trono. Observe su lealtad inquebrantable a Dios; a Saúl, el rey ordenado de Israel; y al hijo de Saúl, Jonatán, el mejor amigo de David y el presunto príncipe de la corona.






¿SABÍA USTED QUE?

  • Los antiguos griegos, con quienes estaban aparentemente relacionados los filisteos, a veces decidían cuestiones de guerra a través de campeones elegidos que combatían el uno contra el otro en medio de los ejércitos. Esta «prueba por desafío de batalla» se basaba en la creencia de que los dioses de cada ejército realmente peleaban o decidían la batalla (17:4).

  • Usando las convenciones normales de la poesía hebrea, en la cual 10.000 era típicamente usado como el paralelo de 1.000, la frase «David aniquiló a diez» era la manera de las mujeres de decir, «Saúl y David han asesinado a miles» (18:7).

  • Los sacerdotes y los adivinadores a veces eran obligados, bajo pena de muerte, a prestar juramento de lealtad al rey, comprometiéndose a servir como sus informadores (22:9-18).

  • Agarrar el dobladillo de una prenda simbolizaba lealtad, pero cortar un pedazo de la ropa de una persona significaba deslealtad y rebelión (24:4-5).





TEMAS

Primera de Samuel incluye los siguientes temas:


1. Reinado. Para Israel, el reinado representaba un gran compromiso, al igual que gran peligro. El tipo incorrecto de rey podría saquear al mismo pueblo que se suponía que él debía apoyar, proteger y ayudar (8:10-18). Más importante, él podría apartar el corazón del pueblo de su relación de pacto con Dios (8:7). Primera de Samuel demuestra que los líderes humanos no son la fuerza más poderosa en el universo. Dios, el Rey soberano, puede quitar a sus representantes humanos para proteger el bienestar de su pueblo, como lo vemos en la caída de Saúl y el ascenso de David.


2. Obediencia. Para Israel. un rey no era autónomo en autoridad y poder, sino que era un instrumento del reinado de Dios (12:14-15; 15:11,20). Primera de Samuel enfatiza que la obediencia, y no el ritual y la tradición, es lo que complace a Dios (15:22). Todos los líderes son imperfectos, pero la devoción sincera al Señor es una característica esencial de cualquier líder devoto (13:14).


3. Amistad y lealtad. David y Jonatán mantuvieron una amistad que resistió grandes fuerzas. Jonatán hubiera sido rey si Saúl no hubiera sido rechazado por Dios por su desobediencia. Y David lógicamente hubiera sido el rival de Jonatán. Mas a pesar de la campaña de terror de Saúl contra David, Jonatán se mantuvo leal a su amistad, protegiendo a David de la ira y los repetidos complots de su pa-dre (18:1-4; 19:1-10; 20:1-42). David por su parte se mantuvo leal no solo a Jonatán sino también al rey Saúl, sin intentar asumir el trono antes de que el Señor se lo entregara (24:1-22; 26:1-25).





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 1. “Santuarios israelitas y la adoración anterior al templo de Salomón”


Después de la conquista, la adoración israelita se condujo en el tabernáculo en Silo. Esto estaba de acuerdo con las leyes del santuario dadas en Deuteronomio 12:5,13-14. Sin embargo, en los libros desde Josué hasta 1 Crónicas se mencionan, por lo menos, 20 santuarios, altares o lugares altos de la región como lugares pre-salomónicos de alabanza, con más o menos una tercera parte de ellos mencionados en 1 Samuel. Los israelitas algunas veces sí si-guieron prácticas de culto cananeas,' con la alabanza a las deidades locales de Baal y Aserá (cf. Jue 3:7). La alabanza cananea en santuarios locales involucraba la construcción de columnas sagradas que representaban a las deidades; el plantar árboles sagrados; la participación en el sacrificio, la cena y la prostitución ritualizada (cf. Gn 38:21; 1R 14:24);6 y también en peregrinajes a sitios de culto. El sacrificio humano se practicaba también.' ¿Se diferenciaba la alabanza en los lugares altos israelitas? Frecuentemente sí, y es importante damos cuenta de que no todos los santuarios periféricos eran ilícitos o paganos.


Después de la aparente destrucción de Silo' los israelitas regresaron a la costumbre tradicional, alabando a Dios en sitios de culto locales y al aire libre como lo habían hecho los patriarcas (cf., p.ej., Gn 12:6-8; 26:23-25; 28:10-22). Las imágenes de Baal y Aserá se removieron, solo Dios era alabado (1S 7:3-4) y las características grotescamente paganas de la alabanza cananea estaban ausentes. la alabanza israelita incluía el peregrinaje, la ofrenda de sacrificios y libaciones, las fiestas (cf. 9:12-24), la alabanza musical (cf. 10:5), la oración y el ayuno (cf. 7:5-6). Los si-tios eran probablemente elegidos como lugares de alabanza a base de asociaciones con los patriarcas o de su conexión con momentos importantes en la historia de Israel o de apariciones previas del Señor. La presencia del arca del pacto le daba santidad a algunos lugares (cf. 2S 6:12ss), como lo hizo el tabernáculo a otros lugares (cf. 1S 21:4-6; 1Cr 16:39; 21:29).' Común a todos los sitios altos israelitas era el altar, pero algunos sitios tenían otras estructuras también (cf. 1S 9:22).1' Antes de la construcción del templo en Jerusalén, la alabanza en santuarios locales era una práctica común entre los israelitas. La multiplicidad de santuarios en la antigua Israel nos ayuda a darle sentido a las aparentemente contradictorias reglas acerca de la alabanza que encontramos en la ley. Por un lado, vemos referencias frecuentes al santuario central como el «lugar donde el Señor su Dios decida habitar» (p.ej., Dt 12:11). También vemos indicación clara que el linaje de Aarón era el único linaje sacerdotal legítimo; el resto de los levitas eran subordinados quienes estaban encargados de los deberes del santuario, pero no servían como sacerdotes (p.ej., Nm 18:1-7, 21-24). Por otra parte, algunos textos parecen implicar que todos los levitas tenían autoridad sacerdotal (Jue 17:13).


La solución se encuentra en el hecho de que Israel sí tenía un santuario central, el lugar donde moraba el arca del pacto y donde los sacerdotes del linaje de Aarón oficiaban. Este santuario estuvo primero en Siló y después en Jerusalén. Sin embargo, la mayoría de las personas no podían viajar con frecuencia hasta ahí, y es por esto que habían varios sitios a través de Israel donde la gente podía alabar rutinariamente. Parece que cualquier levita, pero solo uno, podía servir como sacerdote en uno de estos santuarios periféricos. No obstante, si un levita llegaba al santuario central, este solo podía llevar a cabo deberes subordinados (no podía usar la vestimenta sacerdotal o asumir los deberes de los sacerdotes aarónicos).





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 2. “El efod”


El efod era una prenda sagrada, ya sea un uniforme simple de lino usado por todos los sacerdotes en servicio al Señor (1S 2:28) o la ropa más elaborada del sumo sacerdote (Éx 28:6). El efod de los sacerdotes ordinarios era de lino blanco (1S 22:18), una tela preferida por todos los que pertenecían al clero del mundo antiguo por su asociación con la pureza ritual.' La ordenación del sacerdocio israelita del Antiguo Testamento involucraba la investidura (una ceremonia de colocar a alguien en el oficio sacerdotal, que frecuentemente incluía el otorgamiento de vestimentas especiales; véase Lv 8:30; Nm 20:26), y de tal manera el privilegio de usar el efod que era conferido a los levitas conllevaba un significado especial (1S 2:28). Cuando David vistió un efod de lino para traer el arca a Jerusalén, lo hizo para enfatizar su papel sacerdotal ante el Señor (25 6:14).


El efod del sumo sacerdote era una prenda sin mangas muy parecida a un delantal, soste-nido alrededor de los hombros y abrochado en la espalda con una faja. La tela era un tejido complicado de hilos dorados, azules, morados y escarlatas. Cuerdas de hoja de oro martillada eran tejidas entre cada hilo de color individual de manera que el oro era el material predominante en la fabricación del efod (Éx 39:3). Sin embargo, era la naturaleza profética de esta prenda la que la hacía la pieza más importante de la ropa sacerdotal. Colgando del efod se encontraba el peto que contenía el Urim y el Tumim, piedras del oráculo a través de las cuales el sumo sacerdote podía determinar la voluntad de Dios.' Con la esperanza de recibir una profecía del Señor, el efod frecuentemente era cargado en batalla (1S 23:9; 30:7-8).





SITIOS ARQUEOLÓGICOS


1 Samuel 3. “El Tabernáculo en Silo”


Siló se identifica por la descripción en Jueces 21:19 y por el nombre preservado en forma árabe en Khirbet Seilun, 29 km al norte de Jerusalén. Fue el santuario israelita en el cual se instaló el tabernáculo (Jos 18:1). Las jóvenes vírgenes bailaban ahí durante uno de los festivales anuales (Jue 21:19-21). Elcaná y su familia visitaban Siló anualmente, y ahí Ana puso al niño Samuel bajo el cuidado del sacerdote Elí (1S 1-3). Parece ser que los filisteos destruyeron a Siló después de capturar el arca del pacto en la batalla de Ebenezer (4:1-7:2). La única mención de la ciu-dad en la historia posterior bíblica es como la ciudad natal del profeta Ahías durante el reinado de Jeroboán I (1 R 14:4) y como un ejemplo del juicio de Dios sobre su santuario (Sal 78:60; Jer 7:12-14; 26:6).


Hallazgos arqueológicos coinciden bastante bien con el historial bíblico. Labor llevada a cabo por excavadores daneses (1926-1932) y por la Universidad Bar Ilan (desde 1981) demuestra que Silo fue usado como un centro de culto por ocupantes pre-israelitas durante la Edad del Bronce Medio.' La evidencia sugiere que su uso como santuario continuó hasta el Edad del Bronce Tardío. Esto sugiere alguna continuidad entre el uso pre-israelita e israelita: Un sitio que había sido considerado sagrado antes de la llegada de los israelitas se convirtió en el lugar donde el tabernáculo permaneció.


La arqueología no nos puede decir nada acerca de la alabanza en Siló, y no queda ningún resto del tabernáculo original. Solamente podemos inferir el tipo de alabanza practicada ahí de lo que leemos en varios textos bíblicos, especialmente en 1 Samuel 1. El versículo 3 de este capítulo sugiere que se esperaba que los israelitas piadosos hicieran por lo menos un peregrinaje anual al santuario en Silo, y el versículo 11 demuestra que comúnmente viajaban ahí para hacer una promesa. Este capítulo también indica que los laicos, incluidas las mujeres, podían acercarse bastante al santuario principal (vv. 9,12). Los sacerdotes y otros que ministraban ahí, aparentemente vivían en los alrededores cercanos, algunos hasta dormían dentro de sus recintos (3:1-3). Las mujeres servían ahí, pero trágicamente, algunos sacerdotes se aprovecharon de su autoridad y cometieron actos inmorales con ellas (2:22).





TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


1 Samuel 4. “Ostraca de Izbet Sartah”


En 1 Samuel 4, Israel está acampada en Ebenezer para poder enfrentarse a los filisteos en Afec («Mapa 4»), aproximadamente 3.2 km al oeste. Aunque se debate el tamaño de Ebenezer, el sitio ha sido tentativamente identificado por algunos arqueólogos como una colina llamada Izbet Sartah.


En 1977 el arqueólogo principal en Izbet Sartah, Moshe Kochavi, publicó una ostraca, un fragmento de cerámica inscrito, que arroja luz sobre el desarrollo de la escritura protocananea usada por los israelitas antiguos. La ostraca se descubrió en un foso de almacenamiento en el estrato II, un efímero nivel (aprox. 20 años) en Izbet Sartah, probablemente destruido por la invasión filistea. La inscripción parece haber sido un tex-to de práctica usado por alguien que estaba aprendiendo el alfabeto. No están presentes todas las letras, y aquellas que sí lo están no aparecen en un orden estándar. Cuando se compara con otras inscripciones de aproximadamente el mismo periodo, la forma de las letras remontan la ostraca a principios del siglo XII a.C., aproximadamente la época en que Israel batallaba con los filisteos en esta área. Si Izbet Sartah es en efecto el sitio moderno del Ebenezer bíblico, la ostraca pudo haber sido inscrita por un israelita. Si es así, este fragmento de cerámica provee un pequeño pero fascinante vistazo arqueológico de la vida en Israel durante el siglo XII. Hallazgos adicionales como la ostraca de Izbet Sartah pueden algún día indicar el índice de alfabetización entre los israelitas de la Edad del Bronce Tardío.





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 5. “Dagón”


Dagón era una de las deidades más ampliamente alabadas en el antiguo Cercano Oriente:


  • Sargón el Grande (tercer milenio a.C.) -alabó a Dagón después de sus victorias militares en Mesopotamia.

  • Las ciudades de Mari, Tutul y Ter-qa tenían templos a Dagón, y él está bien avalado en los archivos Mari' (segundo milenio a.C.).

  • Aunque Dagón está casi ausente de la mitología de Ugarit, es posible que tuviera un templo ahí ya que se menciona en las numerosas listas de ofrendas de Ugarit.

  • En la Tierra Sant, Depón aparece corno el dios filisteo principal, con templos en Gaza (i ue 16:23), Betsán (1Cr 10:10) y Asdod, donde su templo puede haber sido identificado por arqueólogos.

  • Tristemente, la alabanza a Dagón influenció incluso a Israel (Jos 15:41 menciona a Bet Dagón).


Desafortunadamente, el significado del nombre de Dagón y su función específica no son claros. Algunos relacionan su nombre con trigo, pez o nublado por el parecido entre el nombre y estas palabras en los idiomas semíticos. Dagón también se relaciona a veces con el poderío militar. En 1 Samuel 5, los filisteos le dieron el crédito a Dagón por su victoria militar sobre Israel (y de tal forma sobre Yahveh). Irónicamente, fue Dagón quién posteriormente fue forzado a someterse ante el arca de Yahveh. La alabanza a Dagón se extinguió durante el período intertestamentario (se menciona un templo a Dagón en 1 Mac 10:84).





SITIOS ARQUEOLÓGICOS


1 Samuel 6. “Bet Semes”


La ciudad a la que los filisteos devolvieron el arca del pacto, Bet Semes, era un sitio prominente en la Sefelá, cerca de la frontera con Israel. Localizado en el pueblo moderno de Ain Shems (el cual conserva el nombre antiguo), hay seis niveles principales de ocupación en este sitio: El más antiguo (estrato VI) es escaso y se remonta a la Edad del Bronce Temprana. El estrato V es un asentamiento fortificado cananeo de la Edad del Bronce Medio II que fue completamente destruido en algún momento durante la segunda mitad del siglo XVI a.C. En los siglos des-pués de la conquista de la tierra por Israel, la ubicación de Bet Semes junto a una ruta principal, al igual que su proximidad a la llanura filistea, la hizo vulnerable a un ataque. El estrato IV se remonta más o menos a partir del siglo XV hasta el XIII a.C. Esta podría haber sido la ciudad que fue otorgada a Judá y designada como una ciudad levítica (Jos 15:10; 21:16). Una cuantas inscripciones en cuneiforme ugarítico y hebreo-fenicio, así como un tesoro de joyas, se encontraron ahí. La ciudad fue completamente destruida. El estrato que sigue (estrato III) es un pueblo bastante grande, pero no planeado, que data de la Edad de Hierro I (el periodo de los jueces tardío). Este también fue violentamente destruido, posiblemente por filisteos.


La próxima ciudad, estrato II, permaneció a través de todo el periodo monárquico hasta la caída de Judá en 586 a aunque la ciudad parece haber sufrido en la invasión encabezada por el faraón Sheshonq (llamado Sisa en la Biblia; 1R 14:25) a finales del siglo X a.C. La ciudad sufrió una gran destrucción en la campaña de Senaquerib en 701 a.C.,6 y poco quedaba cuando fue finalmente destruida por Nabucodonosor en 586 a.C.' Excavaciones recientes del estrato II, han revelado una puerta, una plaza y un gran edificio público. Además, una gran reserva subterránea fue tallada dentro de la ciudad, con una capacidad de almacenamiento suficiente para sobrevivir un asedio de tres meses. Alrededor de 800 a.C., Bet Semes fue la escena de una batalla entre los ejércitos de Israel y Judá, en la cual el rey Joás de Israel se llevó al rey Amasías como prisionero (2R 14:11-13; 2Cr 25:21-23). En la época del rey Acaz la debilidad de los habitantes de Judá le permitió a los filisteos capturar !a ciudad temporalmente (2Cr 28:18). Una gran cantidad de sellos reales de la época del rey Eze-guías indica que Bet Semes era un centro importante de suministros durante este tiempo.


La descripción de Bet Semes en 1 Samuel 6, encaja bien con los descubrimientos arqueológicos. La ciudad durante esa época limitaba con una poderosa población filistea, pero que en sí misma, era israelita. La excavación en el estrato III, por ejemplo, revela una ciudad que era fundamentalmente cananea pero que usaba cerámica bicrómica filistea, lo que atestigua la influencia de los filisteos vecinos.






SITIOS ARQUEOLÓGICOS


1 Samuel 7. “Quiriat Yearín”


Originalmente Quiriat Yearín se llamaba Balá (Jos 15:9) o Quiriat Baal, lo que probablemente indica su significado religioso cuando la ciudad pertenecía a cananeos que alababan a Baal.' Después de que los israelitas habían entrado a Canaán bajo la orden de Josué, el pueblo fue asignado a la tribu de Judá, muy cerca de la frontera sur de Benjamín (Jos 18:14), Quiriat Yearín, que significa «ciudad de bosques», estaba estratégicamente ubicada junto a una ruta importante que corría desde la llanura costera hacia la meseta de Benjamín y hasta Jerusalén.


Después de la captura del arca del pacto por los filisteos y su posterior regreso a Bet Semes, los hombres de Quiriat Yearín recuperaron el arca y la llevaron a la casa de Abinadab. El arca permaneció en Quiriat Yearín por 20 años (15 7:2), hasta que la na-ción se arrepintió en Mizpa. David la transportó de la casa de Abinadab a Jerusalén durante su reinado (25 6:2-4; 2Cr 1:4), y Salomón fortificó el sitio (véase 1R 9:18), pero se cree que el faraón Sisac la destruyó. Las últimas referencias a Quiriat Yearín en el récord bíblico se hacen como la ciudad natal del profeta Urías (Jer 26:20) y el destino de algunas de las personas que regresaban del exilio (Neh 7:29). Quiriat Yearín ha sido identificado con Deir, el-Azhar, la cima de una colina que puede man-tener el nombre de Eleazar, el hijo de Abinadab, quien estaba consagrado para cuidar el arca. Una inscripción encontrada en el sitio indica que la décima legión romana estuvo apostada ahí, y las excavaciones al principio del siglo XX han revelado una iglesia bizantina construida ahí durante el siglo V d.C.





PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


1 Samuel 9. “Samuel y Saúl”


Samuel y Saúl fueron líderes de transición en la historia de Israel durante el periodo aproximado entre 1070-1000 a.C., entre la época de los jueces y la monarquía unida. «En esos tiempos no era común oír palabra del Señor» (1S 3:1), pero la milagrosa concepción de Samuel por la estéril Ana (cap 1), junto con el exclusivo llamado profético de Samuel (3:4-14), indicaba una obra especial de parte de Dios para su pueblo. No era de linaje sacerdotal evidentemente (1Cr 6:49-53; cf. 1S 1:1), aunque su padre era un levita (1Cr 6:25-26), Samuel creció en Siló, el centro principal de alabanza israelita, dónde él fue entrenado por el sumo sacerdote Elí (1:27-28; 2:11; 3:1). El ministerio de Samuel, sin embargo, no era de sacerdote sino de profeta (3:20-4:1a; 9:6-11). Él habló de parte de Dios y llamó a la nación al arrepentimiento (7:3; 8:10-18; 12:6-25; 13:13-14; 15:1-2,17-23). Samuel nombró a reyes terrenales (10:1, 24; 16:12-13) pero también los denunció (13: 13- 14; 15:22-23; 28:17-19), e hizo cumplir el pacto de Dios en Israel (7:15-17).


Saúl fue una expresión trágica de la desobediencia de Israel. Bajo opresión listea los israelitas comenzaron a cuestionar la presencia y el poder de Dios entre ellos (cf. 4:21-22) y a imaginar que sólo un rey-guerrero sería capaz de traerles la libertad (8:20). Al hacer esto, rechazaron a Dios como su rey (8:7). Saúl era alto, fuerte y valiente (9:2; 11:6-11), y el pueblo lo eligió como rey sin titubeo (8:18; 9:16; 10:24; 12:13). En efecto, él encarnaba el ideal humano de un rey.' Dios le encargó a Saúl a que peleara tanto con los filisteos (9:17; 10:7; 17:11) como con los amalecitas (15:2-3), pero el pri-mer rey de Israel con frecuencia fallaba en seguir las órdenes de Dios (p.ej., 13:13; 15:17-19; cf. Dt 17:14-20). Tres confrontaciones con Samuel provocaron el veredicto de Yahveh: El reinado de Saúl fue rechazado, y él sería reemplazado por un individuo seleccionado directamente por Dios (13:14; 15:28; 28:17). Los años restantes del reinado de Saúl se estuvieron marcados por miedo, traición e ira mientras David iba adquiriendo prominencia en Israel. La muerte de Saúl a manos de los filisteos acabó con su reino (31:1-4).






SITIOS ARQUEOLÓGICOS


1 Samuel 10. “La tumba de Raquel”


Raquel murió cerca de Efrata, el cual es otro nombre para Belén (Gn 35:19; 48:7). Tradicionalmente, su sepulcro ha sido localizado en un edificio medieval cerca del pueblo, pero 1 Samuel 10:2 indica que el sitio estaba dentro del territorio tribal de Benjamín. Jeremías 31:15, en el cual los llantos de Raquel se escuchan «en Rama», sugiere que el sitio en realidad estaba en las inmediaciones de Benjamín Ramá, ubicado unos cuantos kilómetros al norte de Jerusalén. Algunos sugieren que existía otro Belén cerca, un «Belén de Benjamín», pero la evidencia para esto es poca, y la mayoría cree que el único Belén/Efrata de la Biblia estaba en Judá, al sur de Jerusalén (según Jos 19:15 había otro Belén en Zabulón, pero esto no tiene ninguna relación con el sepulcro de Raquel).


¿Dónde fue entonces enterrada Raquel? Una posible solución es que ella fue en realidad enterrada en el Belén de Judá pero que su tumba en Benjamín era un cenotafio, una tumba vacía que pretendía servir como un monumento conmemorativo a un antepasado muerto. Los cenotafios eran comunes en el mundo antiguo, y los benjaminitas tenían una razón en particular para honrar a Raquel: La matriarca de la tribu, ella había muerto dando a luz a Benjamín.


Mateo 2:18, cita a Jeremías 31:15, alegan-do que esta profecía se cumplió en la matanza de los inocentes. Parece ser que Mateo estaba trabajando desde dos perspectivas diferentes. Primero, el verdadero entierro de Raquel fue en Belén, donde se llevó a cabo la matanza. Segundo, el sufrimiento de Jesús y el derramamiento de sangre a su alrededor resonaban con el sufrimiento de Efraín y Benjamín que Jeremías 31:15 lamentó.






NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 13. “Supremacía tecnológica de las armas de hierro de los filisteos”


El armamento de hierro colocó a los filisteos en una posición de ventaja particular sobre sus adversarios. Tal vez más que cualquier otro factor, las armas de hierro comprobaron ser el elemento decisivo en la dominación filistea de Israel. Los filisteos eran uno de los Pueblos del Mar que habían llegado a las costas cananeas a finales de la Edad del Bronce.' Existe evidencia del trabajo del hierro, de la antigua Edad del Hierro, tanto en Egipto hacia el sur como en el Imperio hitita en Asia Menor hacia el norte. Pero ambos imperios protegían su avance tecnológico. Aún, durante la segunda mitad del segundo milenio a.C., los filisteos derrotaron a los hititas y muy probablemente se apoderaron de la tecnología del hierro.


Para proteger este valioso conocimiento y su ventaja correspondiente, los filisteos escondieron la tecnología de sus vecinos, principalmente los israelitas. Dentro de Palestina, se han descubierto instalaciones para fundir hierro en establecimientos antiguos filisteos en Ecrón y Tell Qasile. De hecho, los filisteos les prohibían a los israelitas dedicarse al comercio de la herrería, por temor a que los israelitas también adquirieran armas de hierro (1S 13:19-20). Goliat el filisteo, tenía una punta de lanza hecha de hierro. El texto hebreo describe esta lanza como el «rodillo de un telar»; es posible que este término se usara porque el arma de hierro era relativamente nueva para la cultura israelita y no se había aún acuñado ninguna palabra para denominar el arma.


Fue en parte la amenaza de los filisteos y sus armas superiores, lo que motivó a las tribus de Israel a demandar un rey. Mientras comen-zaba la monarquía bajo Saúl, los filisteos continuaban dominando los ejércitos de Israel en batalla, incluyendo la batalla del monte Guilboa donde Saúl y sus hijos murieron (cap 31). Para combatir la superioridad armamentista de los filisteos, los israelitas tuvieron que depender de su superioridad en cuanto al conocimiento del terreno yen guerra de guerrillas. Pero no fue hasta que se coronó David como rey, que los israelitas comenzaron a tener victorias sobre su enemigo tradicional. Según comenzaron a expandirse las conquistas de David hasta las fronteras de Israel, él pudo obtener depósitos ricos de hierro al sur de Edom (2S 8).' Estos depósitos llegaron a ser recursos extremadamente valiosos para Israel.





SITIOS ARQUEOLÓGICOS


1 Samuel 14. “El paso en Micmás”


La referencia a una característica geográfica específica no es típica en la Escritura, pero los detalles geográficos del paso cerca de Micmás y Gueba están cuidadosamente descritos en 1 Samuel 14:5. La mayoría del tráfico norte-sur en el país montañoso sigue la cresta divisoria de aguas porque hay profundos barrancos (wadis) a cada lado. La interrupción de más de kilómetro y medio en las empinadas pendientes del Wadi Suwenit permitió la existencia de una ruta secundaria en el territorio de Benjamín, la que corría paralela con la ruta en la cresta divisoria de aguas y que llegó a conocerse simplemente como «el paso».


Durante la época del rey Saúl los filisteos protegían este paso, pero Jonatán y su portador de armas sorprendieron a la guarnición enemiga al evitarla y escalar los acantilados empinados de Bosés y Sene (1S 13:23 — 14:14). Isaías profetizó de un ejército aterrador que viajaría por este camino, dejando equipaje en Micmás y pasando la noche en Gueba (ls 10:28-29). Las primeras fortificaciones de Gueba que hizo Asá también eran un aparente reconocimiento de la importancia de esta ruta (1R 15:22).


Los eruditos rutinariamente identifican a Micmás con el moderno pueblo árabe de Mukhmas, casi 11.2 km al noreste de Jerusalén, en Cisjordania. Sin embargo, se han encontrado pocos restos de la Edad de Hierro ahí, y por eso algunos sugieren que Micmás pudo haber estado en Khirbet el-Hara el-Fawqa, menos de 1.6 km más al norte, un lugar en donde los investigadores han encontrado fragmentos de ambos: la Edad del Hierro I y II.





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 15. “Herem, Guerra Santa


La orden dada a Saúl en 1 Samuel 15:3 de destruir «por completo todo lo que» les pertenecía a los amalecitas representa la traducción de la palabra hebrea haram. Este verbo, el cual significa «prohibir» o «completamente destruir», tiene un sustantivo relacionado, herem, que significa «destrucción absoluta». De acuerdo con su uso frecuente dentro del contexto en el Antiguo Testamento, de la guerra hebrea, el verbo también se encuentra en Deuteronomio 20:16-18, en donde a los israelitas se les ordenó a «completamente destruir» todos los pueblos que vivían dentro de la tierra que Dios les había dado como herencia. Estos versículos en Deuteronomio indican que esta destrucción total incluía matar a toda la gente y a los animales domésticos que pertenecían a un lugar. El mismo verbo aparece en el idioma moabita, como está demostrado en la Estela de Mesá del siglo IX a.C., un monumento de piedra inscrito en el cual el rey Mesa de Moab alegó haber «totalmente destruido» al pueblo de Nebo en nombre del dios Quemós. El uso por Mesá de este verbo demuestra una conexión entre Israel y sus veci-nos en el dominio de la ideología de guerra.


Herem, Guerra Santa Mientras que la frase «guerra santa» puede ser un poco errónea, la idea bíblica de guerra está arraigada en la noción de que Dios condujo a su pueblo a la batalla y que ciertas batallas del Antiguo Testamento fueron ejecutadas como actos religiosos. Aunque se ha sugerido que herem fue un elemento de cada guerra santa bíblica, esto es poco probable ya que no estaba decretado en cada batalla.


Aunque no está mencionado en 1 Samuel 15, el arca del pacto sirvió como el paladio (imagen u objeto religioso considerado protector de un pueblo o lugar) que indicaba la presencia de Yahveh entre el ejército israelita en batalla, Yahveh era frecuentemente descrito como un Dios guerrero, victorioso por sobre las fuerzas del caos. Esta ideología era común a través del antiguo Cercano Oriente, y, junto con las prescripciones de la pureza entre los guerreros (Dt 23:9-10), proveía los elementos esenciales de la guerra santa. En la Biblia esto ofrece una metáfora poderosa para los hechos grandiosos de Dios en la historia de la salvación que culminará en la destrucción absoluta de todos que se opongan a él.

El herem en la guerra israelita impacta a muchos lectores como algo cruel, pero ayuda tener tres factores en mente:

  • Los israelitas estaban ejecutando juicio divino sobre Canaán específicamente; ellos no fueron llamados a hacer guerra santa en la naciones alrededor de ellos para poder crear un imperio,

  • El herem pretendía remover permanentemente la influencia pagana de las inmediaciones israelitas.

  • El herem pretendía recordarle a los israelitas que su guerra no tenía el propósito de adquirir esclavos y botín, sino asegurar la tierra como su herencia. Cuando los israelitas fracasaron en cumplir con el herem, la razón frecuentemente no era misericordia por su parte, sino avaricia (1515:9).





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 17. “Batalla de campeones”


La historia de David y Goliat está dentro de la tradición de «batalla de campeones» en el antiguo Cercano Oriente. Tales batallas se diferenciaban de los duelos en que tenían ramificaciones para ejércitos o naciones enteras. El miembro más fuerte, o campeón, de cada grupo peleaba a muerte con un representante similar del adversario, y la victoria de un hombre vindicaba al resto. Batallas similares se encuentran en la Historia egipcia de Sinuhé, en el encuentro entre Marduc y Tiamat en el relato épico babilónico enuma elish y en el conflicto entre Paris y Menelao en La Ilíada de Hornero, 3.340-82. Segunda de Samuel 2:12-16 también contiene un relato de una batalla representativa entre 12 guerreros elegidos.


Tal «combate singular» se practicaba basado en la creencia de que los dioses de cada ejército peleaban o decidían la batalla. Por eso, solo se necesitaba un «campeón» de cada lado. Este concepto está claro en 1 Samuel 17:43-45 cuando ambos, David y el filisteo, llaman a sus respectivos dioses. La victoria de David por sobre el gigante filisteo en efecto comprueba que, contra ejércitos paganos o dioses falsos, «la batalla es del Señor» (v. 47). A diferencia de aquellos que confiaban en la estatura, fuerza y destreza de sus mejores guerreros, Israel envió a un muchacho sin entrenamiento y mal equipado a la batalla como su único campeón dispuesto. David por su parte, sin embargo, confiaba en el poder de Dios en vez de en su propia fuerza.






TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


1 Samuel 21. “La inscripción de Akhayus en Ecrón”


A veces la evidencia que proviene de los nombres propios (evidencia onomástica) nos ayuda a reconstruir la historia e identidad racial de un pueblo. En 1996 una inscripción dedicatoria fue descubierta en un templo filisteo, en Ecrón, que decía en parte: «El templo que Aquis, hijo de Padi, ... gobernante de Ecrón, construyó para PTGYH». Aunque se debate la identidad de PTGYH, Aquis y Padi son conocidos de documentos asirios como reyes de Ecrón. Aquis aparece bajo el nombre Ikausu en los anales de Asurbanipal de principios del siglo VII a.C. Pero ambos parecen derivar de una forma previa del nombre, Akhayus, el cual es similar al término griego Achaios (aqueo). Los aqueos fueron uno de los pueblos griegos arcaicos, En pocas palabras, la evidencia generalizada sugiere que los filisteos estaban relacionados a los griegos.


Según 1 Samuel 21:11-16, 27:1----29:9 y 1 Reyes 2:39-40, el gobernante (o gobernantes) de Gat («Mapa 4») se llamaba Aquis desde la época de Saúl hasta los días de Salomón (siglos X-IX a.C.). Asimismo, un gobernante filisteo de Asdod del siglo VIII usó el nombre Yamani, el cual parece ser una corrupción de la palabra jónico (otro pueblo griego). Así que parece que varios gobernantes filisteos usaron su identidad étnica griega como un título para sí mismos. Esta conclusión está apoyada por su cultura material en el siglo XII a.C., la cual es aquea. Esta evidencia también encaja bien con las afirmaciones de Jeremías 47:4, Amós 9:7 y Sofonías 2:4-6 de que los filisteos fueron quereteos (naturales de Creta [alias Caftor]) quienes vinieron a Canaán junto con los Pueblos del Mar griegos.






NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 25. “Refranes e insultos en el Mundo Antiguo”


La respuesta de Nabal a los representantes de David (1S 25:10-11) fue un insulto flagrante; David le había estado sirviendo con honor, pero Nabai respondió con términos calumniosos refiriéndose a David como un fugitivo. En el mundo antiguo, los hombres (y guerreros en particular) daban un gran valor a su reputación personal y por eso tomaban los insultos y percibían los desaires a su honor muy seriamente. Ejemplos de esto abundan en la literatura antigua; tal vez el más famoso es el héroe griego Aquiles, que se sentó dentro de su tienda y se negó a pelear contra los troyanos cuando sintió que sus compañeros griegos habían fallado en demostrar respeto por su prestigio (como está descrito en La Ilíada de Romero). Cuando el filisteo Goliat desafió a las autoridades israelitas (cap 17), David consideró esto razón suficiente para pelear contra el gigante,' David estuvo dispuesto después a comenzar una guerra contra los amonitas para vengar el trato humillante que le dieron estos a sus embajadores (2S 10).


Los insultos y los desaires requerían una respuesta apropiada por parte del individuo ofendido. Éxodo 21:17, prescribe la pena de muerte para aquellos que maldecían (injuriaban o insultaban) a sus padres, y los 42 jóvenes burlándose de Eliseo fueron magullados por dos osos (2R 2:23-25). El Nuevo Testamento llama a los cristianos a ser tolerantes de aquellos que los insultan (1P 3:9), pero para poder entender a David y sus respuestas a las burlas necesitamos entender la cultura de guerrero en que vivía. Además, como en los ejemplos anteriores, cuando se insulta al pueblo de Yahveh o a sus ungidos, la reputación del propio Yahveh ha sido afrentada.





PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS.


1 Samuel 27. “Los quenitas”


Los quenitas están enumerados entre las naciones de la tierra prometida a Abraham (Gn 15:19-21; cf. Jue 1:16). La raíz de «quenita» («herrero») puede indicar una conexión con las actividades metalúrgicas. Los que-nitas generalmente estaban ubicados en las regiones del sureste de Israel (Jue 1:16; 1S 27:10; 30:29). Sin embargo, como eran pastores nómadas algunos quenitas podían ser encontrados tan al norte como en el valle de Jezrel (Jue 4:11-17), o tan al sur como en la región del Sinaí (Éx 3:1; Jue 1:16), Una fuente postexílica indica que varios hogares quenitas asumieron también la profesión de escriba (1Cr 2:55).


El parentesco de los quenitas con Moisés a través de su suegro madianita (Jue 1:16)< parece haber establecido un tono positivo en las relaciones israelitas-quenitas. Durante el periodo de los jueces' la lealtad de Jael y su «golpe» a Sísara fueron celebrados en el canto de Débora (Jue 5:24-27; cf. 4:17-22). Los quenitas aparentemente evitaron involucrarse directamente en los conflictos entre Israel y Madián (Nm 31; Jue 6-7), aunque Balán los mencionó brevemente en una profecía de juicio (Nm 24:21-22). El vínculo se mantuvo fuerte durante la monarquía unida, cuando ambos, Saúl y David, se esforzaron mucho para salvar a los quenitas mientras atacaban a los amalecitas (cf. 15 15:6; 30:26-31).5 Demostrando sus conexiones, algunas familias quenitas también fueron incluidas en el árbol genealógico recabita (1Cr 2:55; cf. Neh 3:14; Jer 35:1-11).





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


1 Samuel 28. “La necromancia antigua”


La nigromancia, la práctica de la adivinación inquiriendo a los muertos, estaba prohibida bajo la ley bíblica (Lv 19:31; 20:6). El mismo Saúl había prohibido esta actividad en la tierra y aún así, en su desesperación por recibir alguna instrucción acerca del futuro, él mismo recurrió a un nigromante. Tales intentos de comunicarse con los muertos se conocen a través del antiguo Cercano Oriente. Mesopotamia provee algunos ejemplos de tal comportamiento, de los cuales el más famoso es el relato sumerio de «Gilgamés, Enkidu y el infierno», en el cual Nergal convoca al fantasma de Enkidu a levantarse de un hueco en el piso para que hablara con Gilgamés. Otros ejemplos mesopotámicos atestiguan de nigromantes (tanto masculinos como femeninos) que usaban calaveras para alojar a los espíritus mientras estaban siendo consultados. En Egipto, se le escribía cartas a los muertos, lo más probable para propósitos de nigromancia.


En 1 Samuel 28:13, cuando la nigromante ve a Samuel, ella asegura que está viendo a un «ser divino» o «dioses» (elohim en hebreo). El uso de elohim para referirse a un fantasma es único de la Biblia y ha logrado que surjan varias preguntas históricas y teológicas. ¿Es esto una indicación de que los muertos eran deificados en el antiguo Israel y podían ser buscados para proveer una profecía? Otras culturas cercanas tenían ceremonias para honrar a los muertos a través de un culto; en Mesopotamia tal ceremonia se llamaba el rito kispu. Las ciudades de Mari y Ugarit también practicaban ofrendas de comida y libación para los muertos. Leyes contra tales actividades en la Biblia (Dt 26:14) sugieren que una práctica similar era bien conocida, aunque prohibida, en Israel. La voluntad de Saúl de contravenir su propio decreto y participar en la práctica heterodoxa de la nigro-manda demuestra la desesperación y la degradación a la cual su infidelidad lo había traído.





SITIOS ARQUEOLÓGICOS


1 Samuel 29. “Afec”


En 1 Samuel 29:1 los filisteos usaron a Afec como un sitio para animar a sus tropas contra Israel. Previamente se habían reunido en este mismo lugar justo antes de que derrotaran al ejército de Israel (cap 4). La ubicación precisa de Afec es problemática por los numerosos lugares que comparten este nombre u otro muy similar.


Afec se menciona ocho veces en el Antiguo Testamento (nueve si incluimos el lugar llamado Afecá en Jos 15:53), y el consenso erudito es que hay cuatro lugares distintos designados de la siguiente manera:


  • Josué 19:29-30 se refiere a un pueblo dentro de la parcela tribal de Aser.

  • Primera de Reyes 20:26,30 y 2 Reyes 13:17 hablan de un pueblo en Aram (Siria), al norte de Israel.

  • Josué 13:4 habla de otro Afec que lo más probable es que sirvió como la frontera norte de la tierra de Canaán.

  • El cuarto Afec estaba ubicado en la llanura de Sharon. Este puede ser el Afec de Josué 12:18 y muy probablemente el Afec de 1 Samuel 4 y 1 Samuel 29.


Se asume que Tel Res el-Ain, al noreste de Jope en el nacimiento del río Yarkón, es la ubicación actual del cuarto Afec. Su relativa proximidad al territorio filisteo hace más probable que este sea el pueblo referido en 1 Samuel 29. Este Afec se atestigua en fuentes egipcias del siglo XV a.C. en un listado topográfico de nombres de lugares (posiblemente n'a, ciudades capturadas en una campaña militar o en un itinerario) de Tutmosis III, al igual que un relato de la segunda campaña militar a la región por parte de Amenhotep II.


En 1 Samuel 28:4, el ejército filisteo estaba acampado en Sunén, cerca de Endor, el valle de Jezrel y el monte Guilboa (donde murió Saúl). Lo más probable es que la referencia a Afec en el capítulo 29 indica que los acontecimientos de este capítulo en realidad precedieron aquellos de 28:3-25. Afec hubiera sido una área natural para la preparación del avance filisteo el norte para enfrentarse con las fuerzas de Israel en Jezrel. Además de ser la reconstrucción más lógica de los movimientos de las tropas filisteas, tal lectura no altera la descripción bíblica de los acontecimientos en los capítulos 28-31. El autor evidentemente usó un arreglo temático, más que una disposición estrictamente cronológica para estructurar este relato.





TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


1 Samuel 31. “Los templos de Betsán”


Después de su victoria por sobre los israelitas en el monte Guilboa, los filisteos le cortaron la cabeza a Saúl y removieron todas las armas de su cuerpo. Primera de Samuel 31:10 nos informa que «sus armas las depositaron en el templo de la diosa Astarté, y su cadáver lo colgaron en el muro de Betsán», sugiriendo que este templo estaba en la ciudad de Betsán (también escrito «Betseán»), como a ocho km al este del monte Guilboa. El relato en 1 Crónicas 10:10 declara que «colocaron las armas en el templo de sus dioses y colgaron la cabeza en el templo de Dagón». Parece que existían templos en Betsán tanto para Dagón como para Astarté.' Segunda de Samuel 21:12 indica que los cuerpos de los hijos de Saúl también fueron expuestos, «los filisteos los habían colgado en la plaza de Betsán».


Betsán tenía una larga historia, con periodos de ocupación desde la Edad del Bronce Antiguo hasta los períodos Bizantino y árabe. Al principio de la Edad del Hierro (siglo XII a.C.), estaba habitado por pueblos que estaban sumamente influenciados por los egipcios o eran ellos mismos egipcios. (Se encontró una gran cantidad de artefactos de estilo egipcio. Además se descubrieron famosos pero grotescos «ataúdes antropoides». Después del ocaso de la influencia egipcia, el sitio fue ocupado por cananeos y Pueblos del Mar (principalmente filisteos). Dos templos contiguos han sido encontrados ahí en el estrato V, con artefactos que se remontan al siglo X a.C. Orientados de oeste a este, los templos eran únicos en cuanto a diseño. Las dimensiones exteriores del ubicado más al norte eran 19.5 x 11.3 m, con el techo sostenido por cuatro columnas. El de más al sur era mucho más grande: 24 x 18.3 m. Adentro había un vestíbulo con seis columnas y aposentos auxiliares a cada lado. Algunos investigadores conjeturan que el templo del norte era el de Astarté (31:10) y el del sur el de Dagón (lCr 10:10).