Arqueología 2 Pedro




AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA

         Segunda de Pedro afirma explícitamente haber sido escrita por el apóstol Pedro, sin embargo, en la actualidad le erudición rechaza esto ampliamente. Quienes rechazan la autoría de Pedro lo hacen por las siguientes razones:


    (1) Existe una falta de un antiguo respaldo para 2 Pedro por parte de los padres de la iglesia.

    (2) La carta toma mucho de la epístola de Judas.

(3) Su contenido trata sobre los problemas y asuntos del siglo II d.C., como el gnosticismo y el retraso del regreso de Cristo.

(4) Segunda de Pedro 3:15-16 menciona que una colección de las cartas de pablo ya se conocía en las iglesias.

(5) Algunos argumentos que 2 Pedro es tan evidente que no es de Pedro que los primeros lectores habrían visto esta

afirmación como no más que un recurso literario.


            No obstante, hay otras razones para mantener la paternidad literaria de Pedro:

    (1) Aunque 2 Pedro 2 y Judas tienen mucho en común, el hecho de que sus textos sean similares no tiene conexión con la

inspiración, la autoría o ambas.

    (2) Segunda de Pedro no contiene ninguna referencia directa a ningún asunto de la iglesia del siglo II o institución, y la

         preocupación por la demora del regreso de Cristo aparece previamente en 1 Tesalonicenses (escrita aprox. 50-51 d.C.).

    (3) La referencia pasajera a las cartas de Pablo puede solo indicar que la práctica de las cartas circulares había empezado. 

    (4) Los primeros cristianos pronto repudiaron los textos pseudo apostólicos y en particular rechazaron los libros que

        afirmaban falsamente haber sido de Pedro (p.ej. el Apocalipsis de Pedro, el Evangelio de Pedro, los Hechos de Pedro, la

        carta de Pedro a Filipos).    


            Según la tradición solida, Pedro murió por los años 64-68 d.C. bajo el reinado de Nerón. Así, su autoría requiere una fecha previa a esta. Se ha sugerido que Pedro escribió estas carta desde Roma.  



AUDITORIO

Esta epístola fue dirigida a los cristianos para advertirles contra la falsa enseñanza (2:1). Si 3:1 es una referencia a 1 Pedro, entonces los cristianos en Asia Menor fueron los destinatarios de ambas cartas. De lo contrario, la identidad de los destinatarios de 2 Pedro es incierta.



HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

Segunda de Pedro es una petición del apóstol de fe y santidad a las iglesias. Su mensaje no hace referencia a los enemigos de la fe, pero en dichos términos amplios es difícil imaginar que Pedro tuviera una apostasía específica en vista. La carta probablemente es una exhortación del apóstol a las iglesias, mientras se aproximaba a su muerte.



AL LEER

Note la instrucción de Pedro de crecer en las virtudes piadosas y el carácter cristiano. Observe su énfasis reiterado en la verdad, lo cual no solo incluye una advertencia contra los falsos maestros sino también su seguridad del regreso de Cristo.



¿SABÍA USTED QUE?

  • Los autores del Nuevo Testamento adaptaron formas literarias de su cultura al comunicar el evangelio (1.5-7).

  • El término griego para «seducen» describe a un pescador que intenta engañar a un pez y atraparlo con un señuelo (2:14).

  • En el siglo I d.C., el término «elementos» se refería a las entidades como tierra, aire, fuego y agua (3:10).



TEMAS

Segunda de Pedro incluye los siguientes temas:


  1. El crecimiento espiritual. Cuando Pedro enfrentó el fin de su vida (1:13-15), predijo calamidades inminentes y expresó su preocupación porque sus lectores permanecieran fieles y continuarán creciendo en el discipulado.

  2. La falsa enseñanza. Pedro sonó la alarma contra los falsos maestros, quienes exponían una amenaza importante para la fidelidad de los creyentes.

  3. La seguridad del regreso de Cristo. Pedro advirtió contra los burladores que abandonan la esperanza del regreso de Cristo en juicio (3:3-4). La demora del juicio divino es una revelación de la paciencia de Dios, pues él está dando tiempo para el arrepentimiento (3:9). Debido a que el regreso del Señor Jesús es seguro, los creyentes deben prepararse a través de una vida fiel y ética (3:11-16).



SINOPSIS

    I. Introducción (1:1-2)

II. Conocer a Dios (1:3-21)

A. Conocer su llamado (1:3-11)

B. Conocer las Escrituras (1:12-21)

III. Advertencia contra los falsos maestros (2)

A. Predicción de la venida de estos (2:1-3a)

B. Dios los juzgará (2:3b-9)

C. Algunas caracteristicas (2:10-22)

IV. El hecho del regreso de Cristo (3:1-16)

A. Pedro vuelve a exponer su propósito al escribir (3:1-2)

B. La venida de los burladores (3:3-7)

C. La seguridad del regreso de Cristo (3:8-10)

D. Exhortación en base al hecho del regreso de Cristo (3:11-16)

V. reseñas finales (3:17-18)





LA VERACIDAD DE LA BIBLIA


2 Pedro 3. El Canon del Nuevo Testamento

El proceso de determinar cuáles textos comprenderían el canon bíblico (el estándar de enseñanza normativa y autorizada para la iglesia) ocupó varios siglos. A partir del siglo I d.C., las comunidades cristianas reconocieron la autoridad de ciertos textos los que reunieron en colecciones para circulación y uso en la adoración pública. Segunda de Pedro sugiere una familiaridad con múltiples cartas de Pablo y llega tan lejos como colocarlas a la par de las Escrituras hebreas (3:16). La evidencia revela que durante la adoración pública, los cristianos en los primeros siglos leían de los textos que se convertirían en el Nuevo Testamento, al igual que lo hacían de las Escrituras hebreas.


A menudo, los estudiosos atribuyen la creación del canon del Nuevo Testamento al apóstata Marción, quien aceptó sólo la autoridad de las cartas de Pablo y de Lucas. En realidad, las iglesias previamente aceptaron estos textos como autorizados, y Marción estaba intentando excluir la aceptación de algunos otros. El canon Muratoriano (fecha incierta), el cual fue un primer intento por establecer una lista de los libros canónicos, no incluyó la mayoría de las epístolas generales. Para el siglo IV las iglesias estaban buscando recopilar una lista definitiva de los libros del Antiguo Testamento. Eusebio, Anastasio y los Concilios de Laodicea (363), Hipona (393) y Cartago (397) crearon dichas listas (los últimos dos aceptaron los 27 libros del Nuevo Testamento que la iglesia reconoce actualmente). En algún sentido estas listas solamente ratifican la práctica de la iglesia al identificar los textos que previamente funcionaban de modo autorizado. Veintisiete escritos, incluyendo los evangelios, Hechos, y las cartas del Nuevo Testamento, formaron el canon del Nuevo Testamento y finalmente definieron la identidad de la iglesia.


El proceso de selección consideró tres criterios claves para la aceptación de un texto particular como canónico:

  1. Los escritos en el canon debían reflejar una enseñanza ortodoxa. Los textos que se concluyó que contenían una enseñanza incongruente con la de los primeros cristianos no debían incluirse.

  2. El canon buscaba incluir los relatos más antiguos y precisos sobre Jesús y sobre la iglesia primitiva al seleccionar los textos que habían sido escritos ya sea por los mismos apóstoles o por aquellos que estaban íntimamente relacionados con ellos. Los textos que afirmaban autoría apostólica fueron críticamente examinados y, si la afirmación de paternidad literaria era sospechosa, se descartaban. Los evangelios de Marcos y Lucas recibieron un estatus canónico debido a que fueron escritos por un compañero de Pedro y un colaborador de Pablo, respectivamente. El libro de Hechos, también escrito por Lucas, también fue aceptado como canónico. Los otros dos evangelios, las epístolas y el libro de Apocalipsis tienen claras conexiones apostólicas.

  3. Los textos que eran populares solo en una región se consideraban dudosos, mientras que aquellos que habían encontrado una aceptación extensa, tanto en el este como en Roma, se incluyeron en el canon. Los escritos escogidos para el canon se consideraba que tenían aplicación universal. Por ejemplo, aunque Pablo dirigió sus cartas a comunidades específicas, otros reconocieron rápidamente que su enseñanza eran relevante para ellos también.


Otros escritos cristianos circularon junto a los textos canónicos. Entre estos, algunos tenían en alta estima a escritos como el pastor de Hermas y la epístola de Bernabé, pero eventualmente se desecharon del canon debido a su distancia de los apóstoles y de la era apostólica. Aunque estos textos no fueron canonizados para leerlos en asamblea pública en la iglesia, no se les condenó como heréticos. Los cristianos siguieron usando textos de este tipo para devociones personales y reflexiones, pero sin la misma autoridad de los escritos canónicos.



(Biblia de Estudio Arqueológica. Vida. p.2070)