Arqueología de Amós




AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA

El profeta Amós, el autor del libro (1:1), se describe a sí mismo como un pastor y agricultor,específicamente, una persona que cuidaba ovejas y cultivaba higueras (7:14) aunque sus notables habilidades verbales y su conocimiento muy amplio niegan la sugerencia de que era simplemente un campesino ignorante.


Su negativa de que era un profeta no significaba que careciera de un llamado profético, sino que indicaba que no era un profeta profesional que se ganaba la vida repartiéndoles a los reyes oráculos que querían escuchar (7:14-15). El hogar de Amós, Tecoa, estaba localizado en las tierras altas de Judá, a unos 7 km del sur de Jerusalén, aunque su mensaje fue dirigido principalmente al reino del norte de Israel. Algunos estudiosos creen que partes de Amós son secundarias (no escritas por Amós), pero esa conclusión es innecesaria (véase «La unidad de Amós» en la p. 1498).


Este libro ofrece indicadores que han ayudado a los estudiosos a datar su mensaje: Amós menciona los nombres de los reyes durante cuyos reinados él predicó (Jeroboam II de Israel y Uzías de Judá), lo que sugiere una fecha de aproximadamente 760 a.C., así como también el hecho de que predicó dos años antes de un terremoto (1:1); existe también la posible sugerencia de que un eclipse ocurriera durante su ministerio (8:9).


La evidencia arqueológica de Jazor apunta hacia un gran terremoto a mediados del siglo VIII a.C., y hacia un eclipse que sucedió en 763 (o un poco más antes, en 784).


Amós muy probablemente centró sus esfuerzos ministeriales alrededor de Betel en el norte (7:10-13), el santuario religioso principal de Israel, donde los niveles jerárquicos más altos del reino del norte adoraban.





AUDITORIO

Aunque Amós era de Judá, su mensaje fue dirigido principalmente al reino del norte, lo que sugiere que los israelitas estaban concientes de su identidad común como el pueblo de Dios a pesar de la división política que había separado la nación. Es concebible que el fuese enviado específicamente a la corte de Jeroboam debido a que su condición de campesino habría estado en gran contraste con la riqueza y el profesionalismo de Samaria (véase especialmente cap. 7).






HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

Amós ministró durante un periodo en el que los imperios dominantes de la época (Egipto, Babilonia y particularmente Asia) eran relativamente débiles y tanto Israel como Judá estaban disfrutando de un periodo de prosperidad y expansión imperial. Amós denunció la riqueza y la arrogancia de su época, simbolizadas por lo que él llamó <las casas adornadas de marfil» (3:15). Sin embargo, esta prosperidad era engañosa: en tan poco tiempo como un cuarto del siglo, Samaria, la capital de Israel, yacería en ruinas.






AL LEER

Preste particular atención al fuerte énfasis social de este libro. ¿En qué formas específicas son estos temas sociales relevantes para cualquier sociedad durante un periodo de prosperidad y comodidad?






¿SABÍA USTED QUE?

  • «Fortalezas» puede referirse no sólo a las ciudadelas, sino también a las moradas palaciegas parecidas a fortalezas, en las cuales habitaban los ricos y poderosos (1:4).

  • En los tiempos antiguos, muchas personas creían que quemar los huesos de un difunto impedía que el espíritu de la persona descansara, lo cual se creía ampliamente que resultaba de un entierro decente (2:1).

  • Debido a que Israel extendió su influencia sobre Damasco para esta época, los ricos mercaderes de Samaria pueden haber mantenido lujosas casas en Damasco, junto con privilegios en el mercado en esa ciudad (3:12).

  • El ganado bien alimentado en Basán era considerado la mejor especie en el antiguo Canaán (4:1).

  • La referencia a quemar cadáveres puede en realidad referirse a encender un fuego memorial en honor al muerto, ya que la cremación no era generalmente practicada (6:10).






TEMAS

Los temas de Amós incluyen:


1. La justicia social. Amós demostró que los períodos de prosperidad inusual pueden llevar a una complacencia espiritual y a una flojedad ética (6:1-6). La opresión al pobre (2:6-7a; 5:12; 8:4,6), la injusticia en las cortes (2:7a; 5:7; 12; 6:12), la inmoralidad sexual (2:7b), los abusos religiosos (2:8), la violencia (3:10), la idolatría (5:26), las prácticas corruptas en los negocios (8:5), todas cuentan la historia: «Porque estos tiempos son malos» (5:13). Amós enseña que la verdadera fe se expresa a través de las acciones, particularmente aquellas que tienen que ver con la justicia social.


2. El juicio. La injusticia y la explotación a los pobres serían castigadas (2:13-16; 6:8,14: 8:9-9:10), y aquellos que vivían opulentamente a expensas de los demás perderían todo lo que tenían (3:15-4:3; 5:16-17; 6:4-7). Dios expondría la hipocresía y la falsa piedad de su pueblo (4:4-5; 5:21-23), pero primero los llamaría a volverse a él (5:4-6) y a «vivir» (5:6). Después del juicio Dios restauraría a su pueblo (9:11-15).






TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


Amós 3. “Los marfiles de Samaria”


La referencia a «las casas adornadas de marfil» en Amós 3:15 encuentra confirmación en el descubrimiento de los marfiles de Samaria, una colección de cientos de piezas de arte, incluyendo unos 200 fragmentos descubiertos en un cúmulo de desperdicios de una construcción en el acrópolis' de la ciudad. Esta «edificación en marfil» se asocia con el rey israelita Acab (aprox. 874-853 a.C.); de quien se dice construyó e incrustó un palacio con marfil en Samaria (1 R 22:39).2 Una vasija de alabastro encontrada con la pieza más grande de los marfiles y esculpida con el nombre del faraón egipcio Osorkón II (874-850 a.C.) es contemporánea de Acab. Asimismo, existen otros marfiles descubiertos a lo largo de Siria-Palestina y Mesopotamia que datan del mismo periodo general y se asemejan a los artefactos samaritanos en el arte y el estilo.'


Las características artísticas de estos marfiles parecen haber tenido su origen en Fenicia, una zona fuertemente influenciada por los temas y el arte egipcios. Los personajes de la mitología egipcia a menudo aparecen en la colección, la cual también incluye placas de  marfil labradas con letras hebreas, las cuales muy probablemente eran incrustaciones para el mobiliario del palacio. Estas placas pueden : relacionarse con las «camas incrustadas de marfil» de las cuales Amós hace referencia en 6:4.





TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


Amós 6. “Los marfiles de Nimrod”


Amós 6:4 habla de «camas incrustadas de marfil» y da testimonio de la accesibilidad del marfil en Israel, así del alto valor que se le daba a este artículo. De hecho, en todo el antiguo Cercano Oriente el marfil de los elefantes se atesoraba como un material para crear obras artísticas. Se descubrió una gran colección de marfiles tallados en el área del Palacio de Nimrod, una ciudad asiria' en el banco oriental del Tigris. Estas entalladuras de marfil eran piezas maestras artísticas en forma de figuras humanas, de animales (tanto reales como mitológicos), de plantas y de abstracciones. Muchas de estas piezas talladas estuvieron originalmente cubiertas de oro. Por otro lado, muchos de los objetos se usaban para propósitos prácticos. Por ejemplo, una pieza de marfil era el mango de un matamoscas o de un abanico, y otra se usaba como anteojeras para los caballos.


En 1961 se desenterraron fragmentos de una placa de marfil en Nimrod. Sorprendentemente, a la luz de cuan lejos se encuentra este sitio de Israel, esta placa tenía una inscripción en hebreo.


Debido a la condición agrietada del hallazgo, es imposible realizar una traducción completa y certera. Sin embargo, parece que la placa contiene las frases: «el gran rey» (evidentemente refiriéndose al rey de Asiria; 2R 18:19) y «Yahveh destruya». La placa data de aproximadamente el año 750 a.C. y era parte de un tributo dado a los asirios o el ejército asirio lo tomó como un botín después de que los asirios destruyeron Samaria en 722 a.C.





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Amós 7. “Los profetas en la Biblia y las naciones paganas”


La profecía era una característica común en el mundo del Antiguo Testamento. A los hombres y a las mujeres a quien Dios llamaba a hablar en su nombre se les conocía con una variedad de términos hebreos que podían traducirse de varias maneras, por ejemplo: «profeta (profetiza)», «vidente», «visionario» y «hombre de Dios».


Debido a que no existe una diferencia substancial entre estos términos, la Septuaginta a menudo traduce los términos «profeta», «vidente» y «visionario» con la única palabra griega para «profeta». Los primeros profetas en Israel parecen haber estado unidos a un grupo profético (p.ej. «la comunidad de los profetas» que siguieron a Eliseo; 2R 2:3) mientras que los profetas posteriores parecen haber sido más independientes. La confirmación arqueológica de la actividad profética en Israel se ve en el ostracon de Laquis, el cual habla acerca de cierta persona llamada el «profeta».'


Sin embargo, la profecía no era un fenómeno exclusivo de Israel, ya que la misma Biblia lo atestigua (cf. «profetas de Baal» y «profetas de Aserá» en 18 18:19). Los textos antiguos ofrecen numerosos ejemplos de profetas paganos: • El archivo de la ciudad de Mari en el Éufrates medio,' que data de mediados del siglo XVIII a.C., habla acerca de un número de hombres y mujeres que se dirigieron al rey en nombre de los dioses. Al igual que los términos bíblicos para designar a los profetas, a estos individuos se les daba múltiples nombres en Mari, incluyendo en una ocasión el término naba, el equivalente acadio del navi hebreo («profeta»). Aunque algunos de los profetas de Mari estaban relacionados con sitios religiosos como sacerdotes o siervos de un templo, parece que muchos eran personas comunes y corrientes con diferentes estilos de vida. El comportamiento estático, visto entre los profetas bíblicos en la época de Samuel (1S 19:24) y posteriormente en Ezequiel (Ez 4:4), también era evidente en Mari.


  • La Oración hitita de Mursilis, en el año XIV a.C. atestigua acerca de un vidente extático llamado «hombre de Dios».

  • La historia egipcia de Wen Amon del siglo XI a.C. habla de un paje en la corte del rey de Biblos' quien fue aparentemente poseído por un dios durante un ritual ofertorio, como lo evidenció su comportamiento extático.

  • Una inscripción del siglo VIII a.C. del estado sirio de Harnath narra la historia de un hombre llamado Zakir que oraba a Baal por su ciudad sitiada, y que subsecuentemente recibió la seguridad de la ayuda divina a través de videntes y otras personas inspiradas.

  • Los textos en yeso de finales del siglo VIII a.C. de Deir-Allah hablan acerca de un cierto Balaam, de quien se dice que era «un vidente de los dioses», y quien, posteriormente en la historia, tiene una visión del dios El. Como vocero de Dios en 7:14, Amós evitó cualquier título profético, quizás debido a las asociaciones indeseables con el término en esa época.


Como se ve en muchas otras partes de las Escrituras, las palabras de Amós intensifican la realidad de que Dios usa cada día a las personas para llevar a cabo su voluntad.





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Amós 8. “Pesas y medidas”


Las pesas en el mundo antiguo estaban hechas de metal o de piedras semipreciosas, y a menudo estaban esculpidas en forma de pato, de león o de tortuga. Tenían una base plana y estaban inscritas con su peso estándar. La ley demandaba la estandarización de las pesas y las medidas (Lv 19:35-36), sin embargo, de las pesas que se han encontrado, muy pocas de la misma denominación son idénticas. Es importante observar que las pesas antiguas nunca fueron capaces de alcanzarla precisión de los estándares modernos, en parte debido al método de producción, así como a los estándares que variaban en épocas diferentes y en distintas regiones.


De este modo, deben haberse considerado como estimaciones comúnmente aceptadas. Aquellos que deliberadamente usaban pesas y balanzas deshonestas caían bajo las críticas de los profetas por defraudar a Dios y a las demás personas (Am 8:5-6; Mi 6:11; Mal 3:8-10).


El talento, el mayor peso estándar usado para el oro, la plata, el hierro y el bronce (1R 10:14; 2R 23:33), pesaba aproximadamente 34 kg.' La mina, 0.17 de un talento, muy probablemente fue incorporada como una medida postexílica' y tuvo la mala fama de haber sido usada en el juicio de Belsasar, quien fue «pesado» por Dios y encontrado insuficiente (Dn 5:27). El siclo, derivado del verbo «pesar», era la unidad de peso principal del antiguo Israel, sin embargo su valoración despliega cierto grado de variabilidad. El siclo común era de unos 11.6 gramos, el siclo real de unos 13 gramos (2S 14:26) y el siclo del santuario de aproximadamente 9.9 gramos (Lv 5:15). Las subdivisiones del siclo incluyen el medio siclo (beka), cuyo valor era la mitad del sido del santuario (Éx 38:26), y el gerá, valorado en .05 del sido del santuario (Ex 30:13).


Debido a que la altura y la distancia se medían en las culturas antiguos colocando el antebrazo o la mano por encima del objeto, a las medidas de longitud se les dio el nombre de las partes del brazo que se usaban para medir. El codo, o «antebrazo», era la distancia desde el codo hasta la punta del dedo del medio y se usaba para la altura, profundidad y distancia (Jos 3:4; 15 17:4; Zac 5:2). Aunque los registros bíblicos varían los estándares con relación al codo, en el sistema de medidas hebreo el «codo común» era de unos 44.5 cm. Otras medidas en tamaño decreciente eran: El palmo (Éx 39:9), considerado como la anchura de una mano abierta desde el dedo pulgar hasta el dedo meñique y que equivalía a la mitad de un codo; el palmo menor (1 7:26), el ancho de la base de la mano; y el ancho del dedo (Jer 52:21).


Las medidas de capacidad a lo largo del antiguo Cercano Oriente tenían nombres comunes y eran esencialmente similares. El gomer la «carga de un burro», equivalía a un coro, y ambos se igualaban a un promedio de 150 1, y se usaban para cereales como el trigo y la cebada.' El efa, cuya medida era .10 de un gomer, era una vasija lo suficientemente grande como para que cupiera una persona (Zac 5:6-8).


Un omer, que significa «tazón pequeño», equivalía a .10 de un efa y se identificaba como la ración de pan diaria (Ex 16:32,36). El bato y el hin' eran dos importantes medidas de líquidos usadas para el agua, el vino o el aceite. El bato era el equivalente líquido de un efa (2Cr 2:10; Is 5:10), mientras que el hin, nombrado así por una medida de líquidos, era igual a .1666 de un bato (6 I).





LA VERACIDAD DE LA BIBLIA


Amós 9. “La unidad de Amós”


Algunos estudiosos han argumentado que la última parte del libro de Amós es estilísticamente inferior al resto del libro y que el mismo es en realidad una colección poco sistemática de escritos de varios autores que fue recopilada muchos años después de la época del profeta Amós (Amós vivió durante el siglo VIII a.C.). En particular, muchos eruditos creen que Amós no escribió 9:11-15. No obstante, esta perspectiva niega la unidad inherente que permea el libro. Los elementos lingüísticos y estructurales de Amós crean una obra literaria sólida y consistente. Algunos indicadores de la integración del libro son los siguientes:


  • La estructura precisa permite que la obra pueda dividirse en secciones lógicas, como se bosqueja a continuación (véase también el breve bosquejo en la introducción): Amós 1-2 describe el juicio sobre ocho naciones con el patrón: «Los delitos de Damasco han llegado a su colmo». 3:1-15 tiene una introducción y tres partes; cada una empieza con la metáfora del león (vv. 4,8,12). 4:1-13 describe el déficit en Israel: las mujeres carecían de compasión, los altares carecían de santidad y la tierra carecía de lluvias y cosechas. 8:7-9:15 mantienen la cohesión por paralelismos que no solo muestran esto como un texto coherente, sino que implican que 9:11-15 corresponde al texto precedente. 8:7-8: Yahveh jura que no olvidará los pecados de Israel (v. 7); la tierra (se levantará) subirá como el Nilo (v. 8).


8:9-14: «En aquel día» (v. 9) habrá tinieblas y hambre en Israel (vv. 10-14). 9:1-10: Yahveh se encuentra de pie junto al altar y hace una declaración solemne de perseguir a los israelitas dondequiera que huyeran (vv. 1-4; esto es similar al juramento de Dios en 8:7) y dice que Samaria se levantará como el Nilo (vv. 5-10; esto se asemeja al v. 8:8). «En aquel día» (v. 11; esto se asemeja a 8:9) habrá liberación para Israel y abundantes cosechas (9:13; esto es similar a la hambruna en 8:11).


  • El libro emplea la inclusión, un recurso literario por medio del cual las primeras y las últimas secciones (en este caso los capítulos 1 y 9) comparten varias conexiones literarias. Por ejemplo: Amós 1:2 se refiere al Carmelo, el cual no se menciona hasta el 9:3. Judá, «la choza caída de David» (v. 11) sería restaurada y reconstruida. Esto se asemeja a la mención de Sion (Jerusalén) en 1:2. Otros paralelos en el vocabulario, la técnica literaria y el tema entre el capítulo 9 y el resto del libro demuestran que el texto de Amós está verdaderamente unificado lingüística y artísticamente de principio a fin.


(Biblia de Estudio Arqueológica. Vida. p 1480)