Arqueología de Daniel




AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA

El libro de Daniel le da al intérprete de la Biblia dos alternativas claras: Ya sea que fue narrado por el mismo Daniel o por una persona cercana a él Y es históricamente fidedigno, o que fue escrito por un fanático religioso durante la revuelta de los macabeos y es pura ficción.


    La pregunta acerca de su autoría depende esencialmente de la cuestión de cuándo se escribió el libro. La suposición de que fue escrito por Daniel o por un asociado desde Babilonia y de Persia después, implica una fecha de aproximadamente 530 a.C. La sugerencia de que, en vez de eso, fue compuesto durante las guerras macabeas, implica una fecha de aproximadamente 165 a.C. Los argumentos de cualquiera de las dos suposiciones son complejos, pero existe buena razón para considerar al libro de Daniel históricamente fidedigno y escrito a principios del período persa.





AUDITORIO

Si tomamos como base la suposición de una fecha de composición antigua (530 a.C.), entonces Daniel le escribió a sus compañeros exiliados judíos en Babilonia para recordarles del control soberano de Dios sobre la historia mundial y para animarlos con las promesas de restauración de Dios.






HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

Los defensores de una fecha tardía de composición (acrox. 165 a.C.) argumentan que el libro tenía la intención de alentar a los judíos que en esa época se encontraban en conflicto con el despiadado rey seléucida Antíoco IV (véase «Antíoco IV Epífanes» en la p. 1443). Desde la perspectiva de los eruditos que se adhieren a este punto de vista, se suponía que Daniel tenía que persuadir a los judíos, en lucha, de que habían ejemplos históricos de judíos devotos que vencieron a reyes paganos y a sus persecuciones del pueblo de Dios (Dn 3-6). Además, argumentan estos investigadores, las profecías de los capítulos 2, 7, 8 y 11 tenían la intención de alentar al pueblo de que todos los problemas que estaban soportando bajo Antíoco habían sido previstos y de que la plenitud del reino de Dios vendría inmediatamente después de la caída de Antíoco. Intrínseca a esta interpretación está la suposición previa de que todos estos ejemplos y profecías históricas eran de hecho aspectos de fraude piadoso.


Contra esto, y aparte del hecho de que la inclusión de un «fraude piadoso» en la Biblia sería, cuando menos, teológicamente problemático, puede ser útil observar que los reyes paganos en Daniel a veces son representados en términos positivos (4:1-3,36-37; 6:19-28). Si el contexto histórico de Daniel fuera la muy posterior guerra judía contra Antíoco IV, un hombre que erigió una imagen de Zeus y sacrificó cerdos (animales ritualmente impuros) en el templo de Jerusalén, un hombre quien de hecho trató de erradicar el judaísmo, esta representación positiva de reyes paganos por un ferviente combatiente judío sería inexplicable.


¿Pero entonces cuál es el propósito de Daniel si se entiende como un documento histórico de 530 a.C.? Evidentemente el libro tenía la intención de alentar a los judíos en el exilio y en la diáspora a permanecer fieles durante un periodo prolongado en el cual Israel se mantendría, en el mejor de los casos, como una nación oscura y servil bajo el gobierno de una serie de poderes mundiales gentiles. Algunos gobernantes gentiles serían severos y opresivos, mientras que otros serían tolerantes y hasta compasivos con los judíos. Aún a través de todo, generaciones de lectores de Daniel podrían animarse en el hecho de que Dios había previsto sus problemas y permanecería para verlos vencer.






AL LEER

Los relatos fascinantes en los capítulos 1-6, fácilmente llamarán la atención del lector. Busque ejemplos de fe intransigente frente a los peores pronósticos, es decir, sin tomar en cuenta la soberanía de Dios.


Mientras usted lee la literatura apocalíptica que se encuentra en el resto del libro, puede ser que un comentario bíblico serio, resulte un buen acompañante. Un comentario bien investigado sin duda señalará y discutirá similitudes entre esta sumamente simbólica porción de Daniel y el libro de Apocalipsis al final del Nuevo Testamento.






¿SABÍA USTED QUE?

  • Daniel había sido llevado a Babilonia como parte de la deportación en 605 a.C., pero él aún estaba allí en 539 a.C. y aún vivía cuando los primeros exiliados regresaron a Jerusalén (Dn 1:1).

  • Belsasar, el hijo de Nabonido, fue corregente con su padre y gobernó Babilonia durante la ausencia de Nabonido durante diez años de la ciudad capital (5:1).

  • La identidad del «rey Darío» es misteriosa. En este caso, ,”Darío” era evidentemente el nombre de trono para alguien que gobernaba bajo las órdenes de Ciro o el nombre de trono del propio Ciro en Babilonia (6:1).






TEMAS

Los temas de Daniel incluyen:


1. La soberanía de Dios. Las narraciones en Daniel enfatizan la fidelidad y autonomía absoluta de Dios sobre la historia mundial 17 Gn 41:45 2R 24:17 On 2:49; 3:12; 4:8; 5:12 1:8 Dt 32:38 Ez 4:13 Os 9:3 1:9 Gn 39:21 Job 5:15,16 Sal 106:46 Pr 16:7 1:10v 7 1:12 v.16

(2:47; 3:17-18; 4:28-37; 5:18-31). A pesar de las apariencias, Dios está en control de acontecimientos globales, reinos y gobiernos (5:21).


         2. Fidelidad hacia Dios. Dios recompensa a aquellos que sinceramente se consagran y lo reconocen a él (cf. 1:8 con 1:15-20; 2:17-18 con 2:19; 2:27-28 con 2:48-49; 3:12,16-18 con 3:26-30; 5:16-18 con 5:29; 6:7-12 con 6:19-24). El libro revela que es posible para el pueblo oprimido de Dios sobrevivir y hasta prosperar en una cultura hostil a su fe.


3. Profecías de futuros acontecimientos. Las cuatro visiones de Daniel contienen predicciones de futuros periodos de persecución, así como del regreso del triunfante Cristo (7:11, 26-27; 8:25; 9:27; 11:45; 12:13). Las visiones de Daniel alientan al pueblo fiel de Dios que vivía bajo opresión y persecución, al ofrecerles una perspectiva divina de la realidad que difiere de lo puramente visual: Dios al final obtendrá la victoria, así que creyentes de cualquier época pueden vivir sus vidas con la expectativa del triunfo final (2:44; 7:27; Ap 11:15).






SINOPSIS 
    I. El cautiverio, la fidelidad y el ascenso de Daniel y sus tres amigos (1)
   II. Los destinos de las naciones (2-7)
       A. El sueño de Nabucodonosor acerca de una estatua (2)
       B. La imagen de oro de Nabucodonosor y la adoración a ésta (3)
       C. La visión de Nabucodonosor acerca de un gran árbol (4)
       D. La caída de Belsasar y de Babilonia (5)
       E. Daniel es liberado del foso de los leones (6)
       F. El sueño de Daniel de cuatro bestias (7)
 III. El destino de Israel (8-12)
      A. La visión de Daniel acerca de un carnero y un macho cabrío (8)
      B. La oración de Daniel y su visión de las setenta semanas (9)
      C. La visión de Daniel acerca del futuro de Israel (10-12)




LA VERACIDAD DE LA BIBLIA


Daniel 1. “¿Cuándo fue escrito Daniel?


La fecha de Daniel es controversial (también véase la introducción del libro). La erudición tradicional sostiene que el libro se compuso en el siglo VI a.C., concurrente con la información histórica que provee. Pero argumentos comunes para fechar a Daniel al siglo II a.C. son los siguientes:

  • Ben Sirá (Eclo 44-50)', escrito aproximadamente en 180 a.C., citó varios héroes del Antiguo Testamento, pero no a Daniel.

  • Belsasar es llamado «rey» de Babilonia' en Daniel 5; el rey verdadero era Nabonido.

  • Darío el Medo (cap 6) es por lo demás desconocido.

  • Los relatos de la demencia' de Nabucodonosor y del horno en llamas se leían como leyendas piadosas, exageradas historias de milagros comunes en los textos judíos intertestamentarios.

  • La mitad de Daniel fue escrito en arameo,' un idioma que hablaban los judíos durante el periodo intertestamentario. Daniel 3 también incluye tres palabras en griego, lo que sugiere que el libro fue escrito después de que la cultura griega había invadido el Cercano Oriente. Pero esta evidencia no es tan fuerte como lo aparenta:

  • Ben Sirá tampoco menciona a otros israelitas famosos, incluyendo a Esdras. También, el mismo Sirá pudo haber sido influenciado por Daniel. En Eclo 36:7 él oró, «Apresura la hora y • - acuérdate del juramento», verborragia que se parece a Daniel 11:27,35. Puede ser que Ben Sirá de un modo informal citó a Daniel, lo cual por supuesto implica que el libro ya existía durante su época.

  • El libro demuestra familiaridad con la historia y la cultura de los siglos VII y VI a.C. Daniel justamente retrata la posición de Belsasar, corregente con Nabonido. Él apropiadamente pudo haber sido llamado «rey» (5:1), pero en 5:16, Belsasar ofreció convertir a la persona que pudiera interpretar la escritura en la pared en el «tercer más alto gobernante del reino». Como el propio Belsasar era el segundo gobernante,' este era el honor más alto que podía conceder.

  • Darío el Medo no se menciona por ese nombre fuera de la Biblia.5 Este es el tipo de misterio histórico que los eruditos frecuentemente encuentran en textos antiguos. En contraste, obras judías intertestamentarias de ficción religiosa carecen de credibilidad histórica .1? de una manera que no tiene paralelo en obras históricas. El libro apócrifo de Judit, por ejemplo, escrito durante el reinado de Antíoco IV, contiene contiene errores históricos absurdos y es, en general, distinto de Daniel.

  • La comprobación de los milagros de Daniel está fuera de la capacidad de la historia o de la arqueología. Aún así, las siguientes observaciones son pertinentes: 4 Los milagros no prueban que una obra es ficticia. La locura de Nabucodonosor era una condición clínica poco e frecuente pero auténtica, llamada boantropía. Historias «inventadas» de milagros contienen elementos inauditos sin ninguna analogía clínica (p. ej., en Tb 2:9-10, otro libro apócrifo; Tobit queda ciego debido el excremento de gorrión en sus ojos)

  • El hecho de que la mitad de Daniel está escrita en arameo es un misterio con respecto a cualquier reconstrucción propuesta de su historia. Pero el arameo de Daniel es «oficial» o «imperial», el arameo estándar   usado en correspondencia oficial cuando el arameo era la lengua franca del Cercano Oriente (véase 2R 18:26; Esd 4:7; Dn 2:4), no el arameo coloquial y regional de la Palestina del segundo siglo a.C., en la cual, durante esta época, el idioma común de la región era el griego. las tres palabras griegas en 3:5 son términos musicales. Los poetas y músicos griegos eran renombrados, así que su vocabulario musical llegó a usarse tempranamente. Lo que sería sorprendente si el libro se hubiera escrito en el segundo siglo a.C., es el poco griego que aparece en el libro de Daniel dado que el mundo en esa época estaba profundamente helenizado. Las palabras persas en Daniel son de un persa más antiguo v pre-helenístico.

  • Los Manuscritos del Mar Muerto han iluminado a Daniel de una manera nueva. La cueva 1 en Qumrán contenía varios fragmentos del libro (1 QDan a-b) en un manuscrito que sugiere una fecha del segundo siglo a.C. Otros fragmentos de Daniel de la Cueva" están escritos en un estilo que sugiere una fecha hasmonea tardía o herodiana temprana. Es poco probable que un libro tan inusual escrito tan tarde como 165 a.C., hubiera sido aceptado y circulado tan rápidamente como Escritura autoritaria.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 2. “Los reinos de las profecías de Daniel”

Daniel 2 y 7 juntos presentan un vistazo profético de cuatro reinos que llegarían a dominar el mundo. Ambos eran representados por una imagen de cuatro metales (cap 2) y una visión de cuatro bestias (cap 7). Una interpretación sostiene que estos reinos son Babilonia, Media, Persia y Grecia, respectivamente. Sin embargo, Media nunca obtuvo el estatus de un poder mundial. Su periodo de independencia fue contemporáneo con el de Babilonia, pero fue gobernado como parte de Persia después de la caída de Babilonia en 539 a.C. En aproximadamente 550 a.C. Ciro, el rey de Persia, derrotó al último rey de Media, Astiages, y combinó los dos reinos.' De hecho, el libro de Daniel trata a Media y a Persia corno un solo poder (cf. 5:28; 6:8„1215; 8:20).


Una interpretación más convincente sostiene que estos reinos son Babilonia, Media. Persia, Grecia y Roma, de acuerdo con el simbolismo y la historia factual de los reinos mencionados. El primer reino es identificado como Babilonia (2:38),' la cabeza de oro (v. 32) y el león alado (7:4). El león era un símbolo reconocido de la realeza babilónica, como está demostrado por las estatuas y relieves de leones excavados en las ruinas de Babilonia. El arrancar las alas y la subsiguiente transformación en hombre, tal vez representan la enfermedad y la restauración de Nabucodonosor.


La segunda bestia parecida a un oso, que «se levantaba sobre uno de sus costados» (7:5), corresponde al dominio persa en el imperio medo-persa después de la derrota de Astiages por Ciro ll (el hecho de que el oso se levanta sobre uno de sus costados simboliza la ascendencia de los persas sobre los medos).` Similarmente, el carnero en Daniel 8 tiene dos cuernos, uno más largo que el otro, identificados como los reyes de Media y Persia (8:20). Bajo Ciro y su hijo Cambises, tres reinos fueron «masticados», como se representa por las tres costillas en la boca del oso (7:5). Estos reinos eran Lidia (546 a.C.), el imperio caldeo (539 a.C.) y Egipto (525 a.C.).


La tercera bestia, un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas (7:6), representa al imperio griego. La rapidez y la agilidad del leopardo (cf. Hab 1:8 en torno a Babilonia) simboliza la rapidez de Alejandro el Grande, quien conquistó todo mundo conocido entre 334 y 323 a.C. Después de su prematura muerte el reino se dividió entre cuatro de sus generales, como se simboliza por las cuatro cabezas del leopardo: (1) Casandro sobre Grecia y Macedonia; (2) Lisímaco sobre Tracia y Asia Menor; (3) Seleuco sobre Siria y el Medio Oriente;> y (4) Tolomeo sobre Egipto.' Al mismo tiempo, el número cuatro no debería de ser muy enfatizado; los reinos griegos después de la muerte de Alejandro estuvieron inestables durante bastante tiempo, y varias dinastías surgieron y cayeron (Lisímaco, p.ej., fue asesinado en batalla en 281 a.C., y ninguna dinastía continuó después). El número cuatro es probablemente solo representante de los muchos reinos griegos que durante diferentes épocas controlaron partes del Medio Oriente y, en particular, la Tierra Santa.


El último reino, el que «no se parecía en nada a las otras bestias» (7:7), denota a Roma. Las dos piernas de hierro de la imagen (2:33) puede reflejar que el imperio en general podía ser caracterizado como compuesto de dos partes principales, una en el este (donde el griego era el idioma principal) y la otra en el oeste (donde el latín dominaba). Los diez cuernos pueden representar los diferentes gobernantes y dinastías que reinaron sobre el imperio romano (de nuevo, «diez» aquí representa la pluralidad y no debería de entenderse como diez específicos equivalentes históricos). A través de su historia el imperio fue gobernado por la república, por varios generales que tomaron el poder durante la república tardía (ejemplos incluyen a Mario, Sila y Julio César) y por varias dinastías que reinaron después de que Augusto había consolidado el poder para sí mismo. Competir por el poder a través de la intriga, el asesinato y la guerra civil era una característica regular de la historia romana, y esto parece reflejarse en la diversidad de la imagen (hierro mezclado con arcilla). Un motivo interesante de los cuatro reinos es que se van volviendo más grandes, más di-versos, más violentos y más inestables. Babilonia está retratada como sumamente unida, mientras que Persia está dividida en dos partes (una dominante sobre la otra). Grecia tiene cuatro cabezas y Roma tiene una multiplicidad de divisiones.





NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Daniel 4. “La demencia de Nabucodonosor”


Nabucodonosor reinó de 605-562 a.C. sobre Babilonia durante la plenitud de su poder.' Las inscripciones revelan su gran 3 orgullo por sus logros en la construcción de lo. templos y fortificación de la ciudad de Babilonia. El libro de Daniel documenta que Dios afligió a Nabucodonosor con una enfermedad extraña para enseñarle así la humildad. Los 25 registros extrabíblicos hablan de su padecimiento solo de manera indirecta. El antiguo historiador judío Josefo, citó un reporte del sacerdote babilónico Beroso de que Nabucodonosor había muerto después de un periodo de debilidad.' El escritor cristiano Eusebio, preservó una tradición del historiador griego Megastenes (aprox. 300 a.C.) de que Nabucodonosor, después de haber ascendido al techo de su palacio, fue inspirado por algún dios. (En la antigüedad la demencia se consideraba una posesión por una deidad).


La enfermedad que se describe en Daniel 4:22-34, parece haber sido una afección ilusoria. El comienzo típico para este tipo de enfermedad ocurre tarde en la vida; frecuentemente dura entre meses o años y remite espontáneamente, a menudo sin que ocurra recaída. La lincantropía, en la cual los pacientes se creen lobos, es un ejemplo de tal trastorno. La condición de Nabucodonosor se ha descrito como boantropía, el comportarse como una vaca. Sin embargo, las imágenes implicadas por este comportamiento se pueden relacionar a una figura de la épica de Gilgamés. Este mito, conocido de la biblioteca de Asurbanipal (668-626 a.C.), cuenta de Enkidu, una criatura salvaje que era peluda, andaba desnuda y comía pasto hasta que se hizo civilizada, la antítesis de lo se esperaría de un culto e independiente constructor de ciudades como lo era Nabucodonosor.


Se sabe poco de los últimos años que pasó Nabucodonosor en el poder. Las siete «veces», o periodos (4:16,23,32), de la enfermedad podrían representar años, meses u otras unidades de tiempo. Si su enfermedad duró siete años, entonces el comienzo de esta debió haber sido al final del reinado de Nabucodonosor, después de que se completó sus numerosos proyectos de construcción.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 5. “Nabonido y Belsasar”


Belsasar (que significa «Bel protege al rey») fue el hijo del rey babilónico Nabonido (reinó 556-539 a.C.) y el monarca principal desde aproximadamente 550 hasta 540 a.C. Aunque Nabonido alegó ser el heredero legítimo del reino de Nabucodonosor, está claro que él no estaba originalmente en fila para ser rey. Una inscripción que se encontró en Harrán indica que la madre de Nabonido, Adad-guppi, fue responsable por el ascenso de éste al poder. Algunos sugieren que ella era la hija Nabucodonosor; por lo tanto, Nabucodonosor hubiera sido el abuelo o el «padre» (Dn 5:2) ante-pasado de Belsasar. Otros sugieren que Belsasar pudo haber jugado un papel activo en colocar a su padre en el trono al asesinar a un hombre llamado Labasi-Marduc quien tenía más derecho a la sucesión.


Un texto babilónico, el Relato en verso de Nabonido, cuenta que Nabonido colocó las tropas militares bajo la orden de Belsasar y le encomendó el reinado antes de partir hacia el oeste. Durante el reinado de Belsasar que duró aproximadamente diez anos, Nabonido permaneció en la campaña en Tema (Arabia). Nabonido aparentemente también era devoto del dios Sin; él no tenía ningún interés en la adoración de Marduc (el principal dios babilónico) y hasta dejó de cumplir con el festival tradicional de Nuevo Año. Por esta razón él era despreciado como un monarca herético y negligente. Curiosamente, Nabonido parece haber sido uno de los primeros arqueólogos de la historia, pues ordenó excavaciones en Acad, Uruk y Ur.


Aunque siempre se le refiere como el «hijo del rey» en fuentes asirias, Belsasar ejerció todas las funciones de un reinado, incluyendo recibir tributos, otorgar contratos y atender al mantenimiento de los templos, como se evidencia en varias cartas comerciales y contratos contemporáneos a su reinado. Él, aparentemente, era igual de impío que su padre (visto en su falta de consideración por el Dios de Israel), y despiadado también. Como «segundo» gobernante, él le prometió a Daniel la posición de «tercer» gobernante (v. 16). Poco se sabe de los últimos años que Belsasar estuvo en el poder. Babilonia estaba bien fortificada cuando los persas atacaron en 539 a.C., pero se dice que Ciro desvió las aguas del Éufrates y abrió un acceso a la ciudad. Heródoto y Jenofonte relatan que Ciro encontró a la ciudad en celebración y la tomó con facilidad relativa.' Nabonido regresó a Babilonia en 539 a.C. pero fue capturado en Borsippa y exiliado a Kermán en el este.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 6. “Darío el Medo”


Daniel 6 nos informa que después de la conquista persa de Babilonia,' la ciudad fue gobernada por un rey llamado «Darío el Medo». Esta declaración plantea un problema: No existe ningún documento fuera de la Biblia que afirme la existencia de tal individuo, un hecho que ha puesto la historicidad y la autoría de Daniel en duda. Mochos creen que un autor desconocido escribió Daniel cientos de años después de la caída de Babilonia y que la figura de Darío el Medo, al igual que la mayor parte de Daniel, es pura ficción. No obstante, ¿es apropiado descartar plenamente a Darío el Medo, bajo la suposición de que nunca existió?

  • Darío el Medo no puede ser el rey persa conocido como Darío I, ya que este último Darío fue el sucesor de Ciro, no su predecesor.3 Además, Darío el Medo, quien se da a entender tenía sesenta y dos años de edad durante la época de la caída de Babilonia (5:31), nació en 601/600 a.C., mientras que la historia indica que Darío I comenzó a reinar hasta en 522 a.C. Aquellos que creen que Daniel no es un libro histórico, a veces sugieren que el autor estaba simplemente confundido acerca de la historia persa y pensaba que Darío 1 precedía a Ciro el Grande. Si este fuera el caso, sin embargo, la ignorancia del autor sería verdaderamente increíble; Ciro el Grande, el creador del imperio persa, es una figura prominente en el Antiguo Testamento. También, Darío I siempre se presenta como un persa, pero Darío el Medo obviamente se afirma ser un medo.

  • Darío el Medo pudo haber sido Ciro el Grande.4 Daniel 6:28 podría ser traducido, según esta teoría, «Fue así como Daniel prosperó durante el reinado de Darío, es decir, en el reinado de Ciro el Persa». Normalmente, sin embargo, esto sería traducido simplemente, «y de Ciro el Persa» (énfasis añadido), como lo hacen la mayoría de las versiones. Aunque una posibilidad, esta interpretación no es convincente.

  • Darío el Medo también pudo haber sido un rey subordinado nombrado por Ciro para gobernar sobre Babilonia. El hebreo de 9:1 apoya esta hipótesis, afirmando que Darío fue nombrado rey, usando un verbo pasivo. También, el arameo de Daniel 5:30 declara que Darío «recibió el reino» («se apoderó del reino» en la NVI). Normalmente un autor no hablaría de un conquistador «recibiendo» un reino. Por lo tanto, se puede conjeturar que Darío el Medo no fue un «rey» del mismo prestigio como lo era Ciro, sino un subordinado. Es importante observar que el libro de Daniel nunca se refiere a este Darío como el rey ni de Persia ni de los medos, sino simplemente como el gobernador de Babilonia. El nombre personal de Darío el Medo pudo haber sido Gobrias, aquel de un gobernador nombrado por Ciro. Gobrias está mencionado en documentos cuneiformes, incluyendo Las crónicas de Nabonido.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 7. “Los tolomeos”


Daniel 7:6 describe una visión en la cual un reino está representado por un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas. Las alas representan gran velocidad, pero las cabezas significan que el reino estaba dividido en varios dominios. El leopardo simboliza el reino griego de Alejandro el Grande, un reino que se estableció con increíble rapidez pero que se dividió en varias partes, gobernadas por varias dinastías griegas, después de su muerte.


Los tolomeos fueron una dinastía de reyes griegos que gobernaron Egipto justo después de la muerte de Alejandro el Grande hasta la anexión de Egipto por Roma. Su historia está estrechamente relacionada con aquella de la región conocida después como Palestina en el tercer siglo a.C. (los tolomeos gobernaron Palestina y por lo tanto también Jerusalén de 323-200 a.C.).2 Los gobernantes tolomeos importantes fueron los siguientes:

  • Tolomeo I Sóter (323/305-282 a.C.): Inmediatamente después de la muerte de Alejandro en 323, su general Tolomeo se dirigió a Egipto y tomó control de la administración, asumiendo el título de «rey» en 305. Tolomeo era sumamente inteligente y, después de haber tomado control de un rico y relativamente aislado dominio (Egipto), fue capaz de comenzar una dinastía que perduraría por más de dos siglos. Su capital, Alejandría, era una ciudad griega en Egipto. Tolomeo es el «rey del sur» en 11:5.

  • Tolomeo ll Filadelfo (282-246 a.C.): El reinado de este rey fue próspero y se marcó por impresionantes proyectos de construcción, tales como la finalización del faro de Alejandría ubicado en la isla de Pharos y la biblioteca de Alejandría. Él también tomó parte en guerras contra los seléucidas por el control de Palestina y Anatolia. Tolomeo II hizo mucho para establecer la cultura y la educación griega en Egipto y en otras partes pero ofendió a sus súbditos griegos al casarse con su propia hermana, Arsínoe.

  • Tolomeo II Evergetes (246-222 a.C.): El reinado de este rey se marcó por más guerras con los seléucidas que comenzaron cuando el rey seléucida, Seleuco ll, asesinó a Berenice, la hermana de Tolomeo, y al hijo de ésta. Berenice es la «hija del rey del sur» en 11:6.

  • Tolomeo IV Filopator (222-205 a.C.): Este rey es descrito frecuentemente como un gobernante débil, aunque sí derrotó a Antíoco III de Siria en Rafia en 217 a.C. Él usó tropas egipcias en su ejército (en vez de usar soldados griegos exclusivamente), y algunos creen que esto sembró la semilla de las futuras revueltas de los egipcios. Él es el «rey del sur» de 11:11.

  • Tolomeo V Teos Epífanes (204-180 a.C.): Durante la administración de este regente, Palestina fue perdida al reino seléucida (200 a.C.). La piedra de Roseta conmemora su coronación.

  • Tolomeo VI Filometor (180-145 a.C.): Durante su reinado el control tolemaico de Egipto casi colapso. Antíoco IV peleó hasta llegar a Menfis en Egipto alrededor de 168 a.C. y sin duda hubiera tomado el control del país si no hubiera sido forzado a salir de la nación por una delegación de Roma.

  • A partir de entonces, el poder tolemaico disminuyó mientras los miembros de la familia real luchaban por el control y mientras Roma comenzaba a jugar un papel más importante en los asuntos de Egipto. El último tolomeo en gobernar a Egipto fue la famosa Cleopatra VII (51-30 a.C.). Inteligente e ingeniosa (ella fue la única tolemaica quien obtuvo la lealtad de los egipcios después de que aprendió a hablar egipcio, pero ella también asesinó a su hermano, Tolomeo XIV, para asegurar el trono para si misma), utilizó las relaciones sexuales con Julio César y después con Marco Antonio, para mejorar su posición política cuando trataba con Roma. Sin embargo, su alianza con Antonio terminó siendo la ruina de Cleopatra. Él fue derrotado por Octaviano (Augusto) en Actium en 31 a.C.,6 y ella se suicidó cuando se enteró que Octaviano sería implacable con ella.





TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


Daniel 8. “La oración de Nabonido”


Nabonido fue el padre del rey Belsasar de Babilonia, junto con quien gobernó como corregente durante varios años.' Un rollo de Qumrán que se remonta a épocas entre 75 y 50 a.C., comúnmente llamado La oración de Nabonido, o 4QprNab, es un relato apócrifo de una curación de Nabonido que probablemente está basada en Daniel 4. Este texto nos dice que el rey Nabonido fue afligido con una enfermedad física por siete años, hasta que un exorcista judío perdonó sus pecados. Este hombre judío entonces animó a Nabonido a documentar el acontecimiento y a darle alabanza a Dios, quien lo había perdonado. En la última sección del rollo Nabonido declaró que sus previas súplicas a los dioses del mundo acerca de su enfermedad no habían hallado respuesta.


El rollo sugiere que Nabonido viajó a Tema, Arabia, y permaneció allí por varios años. Este detalle es preciso. De hecho, fue durante su estadía en Tema que Belsasar reinó en Babilonia. Por lo tanto, 8:1 se refiere a Belsasar como rey, ya que los babilonios lo veían como la autoridad gobernante. Aparte de eso, sin embargo, existe poca razón para considerar La oración de Nabonido como histórica. Parece que la historia está basada en el relato bíblico de la curación de Nabucodonosor.2 Otros libros apócrifos, tales como Bel y el Dragón, también son leyendas populares que surgieron del libro canónico de Daniel.' Por lo que, La oración de Nabonido no puede ni confirmar ni refutar la veracidad histórica de la historia de Daniel 4.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 9. “Los caldeos”


Los caldeos fueron un grupo étnico seminómada mencionado por primera vez en fuentes antiguas del siglo IX a.C. como un pueblo de la tierra de Kaldu. Moraban en la frontera sur de Babilonia y estaban organizados en «casas» tribales, cada una de las cuales era encabezada por un líder tribal. Según estas tribus se asimilaron a la cultura predominante y posteriormente heredaron el imperio de Babilonia, los términos «caldeo» y «babilonio» se convirtieron en sinónimos (Is 47:1; Dn 9:1).


El primer caldeo distinguido que se documenta en la Escritura fue Merodac Baladán, rey de Babilonia, quien mandó emisarios a Ezequías de Judá con el propósito de formar una coalición anti-asiria (2R 20:12-19; Is 39:1). Merodac Baladán unió a las tribus caldeas y, con ayuda elamita, logró derrocar el dominio asirio en la región y gobernar durante una década antes de ser sacado (aprox. 722-710 a.C.).' Pa-ra 626 a.C., mientras el poder asirio se debilitaba, el poder caldeo en Babilonia experimentó un resurgimiento durante los reinados de Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor. Esta última dinastía de Babilonia es por lo tanto conocida como la dinastía caldea, o el imperio Neobabilónico.


El reinado de los caldeos condujo a la fama y a la prosperidad más grande del imperio babilónico. Nabucodonosor, bajo cuyo gobierno se conquistó y se exilió el reino de Judá (Jer 52), 'además de sus éxitos militares se le acredita la reconstrucción más grande de la vida cultural y religiosa de Babilonia.' La ciudad llegó a ser considerada como una de las maravillas del mundo antiguo y fue, en las palabras del profeta, «Babilonia, la perla de los reinos, la gloria y el orgullo de los caldeos» (Is 13:19).


Debido a que Babilonia era conocida como una ciudad de aprendizaje, el término «caldeo» llegó a ser un sinónimo para los sacerdotes, los astrólogos y la clase educada (Dn 2:10; 4:7; 5:7). Este período caldeo/Neobabilónico marcó el principio de la documentación histórica, económica y astronómica precisa, así como el surgimiento del arameo como la lengua franca (el idioma común y comercial) del Cercano Oriente (2:4).4 Al final, el imperio Neobabilónico cayó en manos de Ciro de Persia, y la gloria de Mesopotamia se marchitó en la historia.






SITIOS ARQUEOLÓGICOS


Daniel 10. “Persépolis”


Persépolis (que significa «la ciudad persa») era la ciudad capital de los reyes de la dinastía Aqueménida. Sus restos, conocidos como Takht-i Jamshid, están ubicados al noreste de Shiraz, Irán, 226 km tierra adentro desde el golfo Pérsico. Las inscripciones trilingües en el sitio reportan las actividades de construcción de varias generaciones de los monarcas persas. Darío (521-486 a.C.) comenzó la construcción de la ciudad después de haber creado una plataforma de 13 hectáreas, a 12,2 m sobre el nivel de la llanura. Él erigió fortificaciones, una escalera monumental hacia la plataforma, un palacio, un auditorio y otros edificios. El auditorio, o Apadana, estaba compuesto de 72 columnas de piedra, cada una de 20 m de alto, de las cuales 13 aún permanecen. Su escalera «iota! estaba decorada con imágenes de delegaciones de persas, medos, egipcios, asirios, griegos y otros ofreciendo tributo y en sus vestimentas tradicionales.


Jerjes I (reinó 486-465 a.C) agregó un palacio más grande, un harén y una tesorería. Él comenzó la construcción de la «sala del trono de 100 columnas» y la «Puerta de todas las na-ciones», adornada con toros alados y con cabeza humana. Miles de tablillas elamitas de los reinados de Darío, Jerjes y Artajerjes I fueron recuperadas de la tesorería, entre las cuales se destacan un gran número de nombres judíos, incluyendo Baruc, Zacarías, Abías y Ezequías. Artajerjes I (465-425 a.C.) completó la sala del trono, y Artajerjes III (359-338 a.C.) le agregó una escalera al palacio de Darío. Alejandro el Grande destruyó la ciudad en 330 a.C. como retribución por la destrucción de Atenas en manos de Jerjes en 480 a.C.< Las tumbas de los re-yes de la dinastía Aqueménida, construidas en los acantilados en Naqsh-i Rustam, están ubicadas 5,7 km al norte de la ciudad.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 11. “Antíco Epífanes”

Antíoco IV Epífanes gobernó el reino Seléucida (sirio) de 175 a 164 a.C. Epífanes significa «manifestar», y el nombre indica que él alegaba ser la manifestación terrestre de Zeus. Antíoco trató de unificar su imperio por medio de la imposición de la cultura helenística sobre todos los habitantes. La política le trajo conflicto con los judíos de la región conocida después como Palestina.


La mayoría de los eruditos bíblicos creen que Antíoco IV era el «cuerno» pequeño de Daniel 8:9 y el «hombre despreciable» de 11:21. Sus relaciones con los judíos están documentadas en 1 y 2 Macabeos (libros apócrifos) y están proféticamente descritas en Daniel 8:9-12, 23-25 y 11:21-34. Era infame por haber establecido la adoración pagana en el templo de Jerusalén.


Alrededor de 174 a.C., Jasón, el líder de una facción pro-griega en el sacerdocio de Jerusalén, sobornó a Antíoco para que este le instalara como sumo sacerdote, después de lo cual Jasón se propuso convertir a Jerusalén en una ciudad griega (2Mac 4:7-22). En 171 a.C., sin embargo, otro hombre, Menelao, le compró a Antíoco el sacerdocio. Jasón, creyendo que Antíoco había muerto, tomó a Jerusalén a la fuerza. Pero Antíoco regresó en 169 y llevó a cabo una masacre de la ciudad. Él entonces pretendió continuar hacia Egipto, pero fue humillado por el legado romano C. Popilio Laenas y forzado a retirarse hacia el norte. A partir de entonces, el tirano buscó con vigor la manera de helenizar a Jerusalén.


En 167 a.C., Antíoco despachó a su recaudador de impuestos Apolonio contra Jerusalén con 22.000 hombres. Atacaron durante el Sábado, matando a la mayoría de la población masculina y esclavizando a las mujeres y a los niños. Los muros de Jerusalén fueron destruidos y una guarnición militar seléucida se emplazó inmediatamente al sur del templo. Todos los ritos judíos fueron declarados ilegales, resultando en el cese del sacrificio diario. Se erigió un altar para Zeus sobre el altar judío para los sacrificios del holocausto, y la adoración a Zeus se instituyó en el templo. El 25 de diciembre, 167 a.C., se sacrificó a un cerdo sobre el altar de Zeus; esto fue el «horrible sacrilegio>, en Daniel 9:27, 11:31 y 12:11.


Enfurecidos, los judíos se rebelaron contra los jefes griegos y, bajo Judas Macabeo, derrotaron los ejércitos que Antíoco había mandado contra ellos. Después de una lucha de tres años, las fuerzas judías obtuvieron concesiones importantes de los griegos, y los macabeos se convirtieron en los gobernantes de Judá. Más en particular, purificaron el templo y se restableció el sacrificio diario, un acontecimiento conmemorado en la fiesta de Jánuca. El propio Antíoco, quien había partido al este para hacer campaña en Elam, murió en Persia en 164 a.C.






PUEBLOS, TERRITORIOS Y GOBERNANTES ANTIGUOS


Daniel 12. “Los seléucidas”


Después de la muerte de Alejandro el Grande, su imperio masivo fue dividido entre sus generales, quienes compitieron por el poder. Uno de los vencedores principales fue Seleuco I (nacido aprox. 358 a.C.), quien tomó control del dominio centrado en Siria. Su dinastía, los seléucidas, gobernaron allí de 321 a 64 a.C.:


  • Seleuco 1 Nicátor (reinó 312-281 a.C.): Un amigo de Alejandro desde la infancia, él tomó control de Babilonia. Un general griego rival, Antígono 1 Monóftalmos, lo forzó a tomar refugio en Egipto con otro general griego, Tolomeo. Seleuco 1 regresó al poder en Siria y Babilonia en 312 a.C. En 301 a.C., él mudó su capital al oeste hacia Antioquía, una ciudad que él había fundado. Según los términos de un tratado de paz, él debió haber obtenido control de Palestina, a la cual Tolomeo no quiso a renunciar. A partir de entonces, los seléucidas consideraron que Palestina justamente les pertenecía a ellos.

  • Antíoco I Sóter (reinó 281-261 a.C.): El hijo de Seleuco I, él peleó con Tolomeo II de Egipto en una lu-cha por el control de Palestina y Anatolia (Turquía). 4.

  • Antíoco 11 Teos (reinó 261-246 a.C.): Este gobernador fue exitoso contra Tolomeo II en la lucha contínua por el control de Anatolia. Tolomeo 10 persuadió a que se casara con su hija Berenice, una unión que causó problemas dinásticos entre los seléucidas. La primera esposa de Seleuco, Laodice, estableció una corte rival en Efeso y, después de la muerte de Antíoco, mandó a matar a Berenice y a su hijo. Esto resultó en una renovada guerra entre los seléucidas y los tolomeos (los segundos ahora bajo Tolomeo III, el hermano de Berenice). Antíoco II es el «rey del norte» en Daniel 11:6.

  • Seleuco II Caldo (246-225 a.C.): Hijo de Antíoco II y Laodice, su reinado comenzó con una guerra contra Tolomeo III. Durante su vida, el imperio seléucida casi colapsa.

  • Seleuco III Sóter (225.223 a.C.) Su breve reinado se enfocó en una fracasada campaña para volver a obtener control de Anatolia.

  • Antíoco el Grande (223-187 a.C.): El hijo menor de Seleuco II, el fue el guerrero-rey más exitoso de los seléucidas. Él primero hizo campaña hacia el sur en Palestina contra los tolomeos, pero fue detenido en Rafia por Tolomeo IV en 217 a.C. Dirigiéndose hacia el este, él ganó victorias contra Bactriana y Partia. En una guerra nueva contra los tolomeos, ahora bajo Tolomeo V, él les arrancó el control de Palestina en 200 a.C., después de lo cual se enfocó en recobrar a Anatolia. La guerra estalló entre Roma y los seléucidas, y Antíoco III fue derrotado en varias batallas. Antíoco III es el «rey del norte» en 11:11-13.

  • Seleuco IV Filopátor (187-175 a.C.): El hijo de Antíoco III, su reinado se dificultó por la ten-sión financiera de impuestos altos a Roma.

  • Antíoco IV Epífanes (175-164 a.C.): Uno de los hijos menores de Antíoco III y un usurpador del trono después del asesinato de Seleuco IV, Antíoco fue el seléucida más infame. Él trató de erradicar el judaísmo y reemplazarlo con una cultura helenística; sus atrocidades están documentadas en 2 Macabeos 5, un libro apócrifo. Su opresión provocó la rebelión judía en la Revuelta de los macabeos. Antíoco Epífanes casi conquistó a Egipto en 168 a.C. pero tuvo que retirarse cuando el romano C. Popilio Laenas le advirtió que no avanzara más.  

  • Antioco V Eupátor (164-162 a.C.): Dos hombres, Felipe y Lisias, compitieron por el control de este muchacho durante su breve reinado; la confusión dejó una apertura para los macabeos judíos contra los griegos. Aunque no completamente exitosos, ellos sí ganaron concesiones religiosas.

  • Demetrio 1 Sóter (162-150 a.C.) Un hijo de Seleuco IV, él mandó a matar a Felipe y a Lisias y asumió el trono para sí mismo. Las guerras con los judíos continuaron. Judas Macabeo fue asesinado en batalla y reemplazado por su hermano Jonatán, quien derrotó a los seléucidas.

  • A partir de entonces el poder seléucida se debilitó regularmente. Un usurpador llamado Alejandro Balas compitió inútilmente por el trono seléucida. Demetrio 11, hijo de Demetrio I, tomó el poder y gobernó desde aproximadamente 145 a 140 y de nuevo desde aproximadamente 129 a 125 a.C. (entre esas dos épocas él fue prisionero de los partos). Mientras tanto, Antíoco VI Epífanes Dioniso (un hijo de Alejandro Balas), Antíoco VII Sidetes (un hermano de Demetrio II) y Trifón (otros usurpador) compitieron por el poder. Esta situación convirtió a los judíos en corredores de poder, iluminando aún más lo bajo que habían caído los seléucidas. El último gobernante seléucida fue Antíoco XIII Asiático (69-64 a.C.); en el último año de su reinado Pompeyo el Grande convirtió a Siria en una provincia romana.


(Biblia de Estudio Arqueológica. Vida)