Arqueología de Lamentaciones





AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA

Lamentaciones es anónimo, aunque la tradición judía atribuye el libro a Jeremías en parte en base a 2 Crónicas 35:25: «Jeremías compuso un lamento por la muerte de Josías: además hasta este día todos los cantores y las cantoras aluden a Josías en sus cantos fúnebres». La mayoría de los eruditos están de acuerdo en que los lamentos a que se refiere la cita anterior no son aquellos de Lamentaciones, pero la versión de Lamentaciones en la Septuaginta, en cambio, comienza con, «Ahora llegó la época después del cautiverio de Israel y la desolación de Jerusalén, Jeremías se sentó llorando e hizo este lamento sobre Jerusalén». A pesar de esta declaración aparentemente clara, es imposible determinar si esta tradición antigua es correcta o no.


Lamentaciones 1-4 consta de una serie de poemas acrósticos ingeniosamente ejecutados. Está sumamente estructurada poesía, parece estar desvinculada con lo que sabemos de Jeremías, como se puede observar en el libro que lleva su nombre. Por otra parte, no es imposible que el profeta hubiera compuesto una serie de lamentos en este estilo con propósitos litúrgicos usando una estructura que no hubiera sido necesaria ni apropiada para su libro de profecía.


El libro parece haber sido escrito en Jerusalén por alguien que tenía un recuerdo fresco y conmovedor de la caída de la ciudad; no hay ninguna indicación de que los judíos hubiesen habitado de nuevo Jerusalén. Por lo tanto, una fecha después de 586 a.C. pero antes de 538 parece razonable.






AUDITORIO

Lamentaciones se escribió para el pueblo judío exiliado como una expresión del dolor, pena y horror que sintieron por la destrucción de Jerusalén y el templo.

Lamentaciones tenía una función litúrgica: darles a los exiliados un ritual formal para llorar por la calamidad que les había ocurrido y meditar sobre el significado de la destrucción de Jerusalén.






HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

Quien quiera que haya escrito estas palabras conmovedoras, a pesar de su disciplina poética, estaba claramente luchando con las maneras en que Dios, el Señor de la historia, trataba a su pueblo rebelde. El autor claramente entendió que los babilonios solamente eran agentes humanos del juicio divino, que el propio Dios había destruido su propia ciudad y templo (1:12-15; 2:1-8,17,22; 4:11).


El libro está dentro de la tradición de otras obras del mismo género del antiguo Cercano Oriente, incluyendo «Lamento por la destrucción de Ur», «Lamento por la destrucción de Sumer y Ur» y «Lamento por la destrucción de Nippur».


Las tradiciones relacionadas a este libro continúan hoy en día:


  • Los judíos ortodoxos de costumbre leen a voz alta el libro entero durante el noveno día del mes Av, la fecha tradicional de la destrucción del templo de Salomón (en 586 a.C.).

  • Muchos judíos lo leen cada semana en el Muro de los Lamentos en la antigua ciudad de Jerusalén.

  • En la tradición Católica Romana se lee Lamentaciones durante los últimos tres días de la Semana Santa antes de la Pascua.






AL LEER

Desde el capítulo 3 en adelante, el autor parece oscilar al azar entre desesperación y esperanza, pero esté atento a los hilos del desarrollo de su teología mientras él presenta su caso ante el Señor. Preste atención particular a los pasajes tales como 3:21-27,31-33 al igual a que los últimos versículos del libro (5:19-22). ¿Qué opina usted acerca de la reflexión del autor de que «bueno es que el boro bre aprenda a llevar el yugo desde su juventud» (3:27)? ¿Lo deja el último versículo del libro sintiendo como si la voz del autor se va apagando hacia una idea de último momento demasiado horrible de imaginar? ¿De qué manera se diferencia su perspectiva como un cristiano del Nuevo Testamento de la de los escritos antiguos del libro con respecto a estas preguntas?






¿SABÍA USTED QUE?

  • Los terraplenes eran inclinados, eran fortificaciones como paredes de tierra o piedra que se usaban como barreras protectoras contra los invasores (2:8).

  • Los hebreos dividían la noche en tres vigilias: (1) puesta del sol — 10:00 p.m., (2) 10:00 p.m. — 2:00 a.m. y (3) 2:00 a.m. — salida del sol (2:19).

  • La amenaza de la hambruna durante el asedio de Jerusalén había forzado a algunas madres a cocinar y a comerse a sus propios hijos (2:20).






TEMAS

Los temas del libro de Lamentaciones incluyen:


1. Juicio. Dicho simplemente, el pecado tiene consecuencias. Lamentaciones demuestra que Dios frecuentemente usa agentes humanos para llevar a cabo su juicio (1:14-15; 2:1-8,17,22; 4:11).


2. Respuesta apropiada al juicio. La respuesta apropiada al juicio es el arrepentimiento (3:40-42) y una súplica por perdón y restauración (5:21-22). Los israelitas habían pecado (1:8,14,18; 2:14; 4:13) pero apelarón a Dios que los ayudara, esperando que él los perdonará y los restaurará.


3. El carácter de Dios. Dios es justo, pero también es el Dios de la esperanza (3:21,24-25), el amor (3:22), la compasión (3:22), la fidelidad (3:23) y la salvación (3:26).






NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Lamentaciones 1. “Acrósticos y otras técnicas de la antigua poesía”


Toda la poesía, excepto tal vez el verso libre, mantiene algún tipo de repetición. A veces es métrica, como en pentámetro yámbico; basada en rimas o basada en el número de sílabas por línea, como en el haiku. La poesía hebrea bíblica no usaba rimas, aunque existe controversia acerca de este asunto, probablemente no usaba tonteo métrico o de sílabas. Hace mucho tiempo, sin embargo, los eruditos reconocieron que la antigua poesía hebrea a menuda utilizaba el paralelismo, el cual puede ser libremente descrito como decir la misma cosa dos veces». Lamentaciones 2:7 ilustra este principio:


El Señor ha rechazado su altar;

ha abandonado su santuario.


Cada línea contiene un sujeto, «Señor» (entendido pero no explícitamente mencionado en la línea 2), un verbo (ha rechazado/ha abandonado) y un objeto directo (su altar/su santuario), y cada objeto directo está compuesto de un pro-nombre y un sustantivo. Este frecuentemente es llamado «paralelismo sinónimo». Sin embargo, el paralelismo hebreo es a menudo mucho más complejo y sutil de lo que lo sugiere el ejemplo anterior (p.ej., ideas contrastantes también se usan, tales como en Pr 22:12). También, no toda la poesía hebrea usa paralelismo sinónimo, ni tampoco todo paralelismo sinónimo es poesía; también puede acontecer en la prosa hebrea.


El hebreo bíblico usa otros recursos literarios para establecer la repetición que requiere la poesía. Ciertas palabras se repiten a través de varias líneas, o líneas consecutivas de poesía pueden comenzar con la misma letra hebrea. Otro recurso es la «inclusión», en la cual la primera y la última línea de un poema o estrofa son idénticas, y el tema principal se elabora entre ellas (p.ej., Sal 8). A veces un poema hebreo repite una línea entera de línea por medio, como el Salmo 136. Parece que la poesía hebrea sigue ciertas limitaciones, por ejemplo, con respecto al número de verbos permitidos por línea; esto también puede crear simetría poética.


A veces un poema hebreo puede ser un acróstico: Las primeras letras de cada línea o estrofa consecutiva, tomadas en total, enumeran el alfabeto hebreo en orden. Por ejemplo, el primer versículo de Lamentaciones 1 comienza con dlef (la primera letra del alfabeto hebreo), el segundo versículo con bet (la segunda letra del alfabeto), el tercero con guimel (la tercera letra), y así sucesivamente. Fundamentalmente, el acróstico es un tipo de repetición usada en alguna poesía hebrea. Nuestro entendimiento de la poesía hebrea se limita por el hecho de que nadie vivo hoy día ha escuchado de qué manera era cantada originalmente. Tristemente, la mayoría del arte oral de la poesía hebrea está perdido para siempre.






NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Lamentaciones 3. “Lamentos en el antiguo Cercano Oriente”

Llorar por calamidades y muertes es común en la sociedad humana, y tanto Israel como otras sociedades antiguas, tenían maneras ritualizadas para expresar el lamento y el dolor. Un lamento podía ser por una sola persona quien había muerto o por una ciudad entera que había pasado por un desastre. Ambos tipos de lamentos están bien representados en la Biblia.


  • Por individuos:

Varios textos indican lamento por soldados y reyes asesinados en batalla. David compuso un lamento para Saúl y Jonatán (25 1).' Segunda de Crónicas 35:24 describe un lamento nacional por Josías después de su muerte en batalla, y David ordenó lamento respetuoso por Abner (253:31).


Las personas naturalmente lloran la muerte de un ser amado. Abraham lloró por Sara (Gn 23:2), y David lloró excesivamente por Absalón (25 18:33), considerando la circunstancias incómodas con respecto a sus tropas leales. Lucas 8:52-53 refleja la presencia de plañideros profesionales llevando a cabo lamento ritual por una niña difunta.


Job repetidamente se lamentó por las calamidades que le habían sucedido (p.ej., Job 3:1-26; 30:26-31). En el caso de Job, los desastres personales de diferente tipo (las muertes de familiares, la pérdida de riqueza y estatus y la enfermedad personal) fueron los momentos de lamento.


  • Por ciudades y estados: El libro completo de Lamentaciones es una serie de cantos de lamentación por Jerusalén, la cual había sido destruida en 586 a.C.


Los profetas a menudo lloraban por estados y ciudades (Jer 6:26 [por Jerusalén]; Ez 27 [por Ti-ro]; Ez 32 [por Egipto]; y Mi 1:8-9 [por Jerusalén]).


La tradición del luto ritual y la composición de textos de lamentación también se encuentran en otras partes del mundo antiguo. Existen varios ejemplos de luto por individuos difuntos:


  • Los textos fúnebres egipcios tienden a enfocarse en la vida después de la muerte, pero los funerales egipcios se llevaban a cabo con ceremonias de aflicción elaboradas. La música de arpa egipcia, por ejemplo, alude a tal luto.4 El arte egipcio contiene representaciones de dolientes llorando en procesiones fúnebres.


  • En la épica de Gilgamés (de Mesopotamia)5 el héroe lamenta amargamente la muerte de su amigo, Enkidu.


  • Un sorprendente poema acadio lamenta una mujer que había muerto dando a luz, desde la perspectiva de la propia mujer difunta. Ella lamenta el hecho de que la muerte la había tomado de repente y se la había llevado lejos de su hogar, y de manera conmovedora recuerda como sufrió su esposo después de su muerte.


  • En el mundo griego, se cantaban cantos fúnebres sobre los difuntos y se llevaban a cabo funerales elaborados, como se refleja en varios pasajes en la lijada y la Odisea, así como en la tragedia griega.


  • El luto ritual era una parte integrante en las religiones paganas que tenían un mito de un dios que moría y resucitaba (tal como Baal, Tamuz y Osiris). Los devotos lamentaban, de manera ritual, la muerte del dios.


Ejemplos de lamentos por una ciudad acontecen en la literatura sumeria. Ahí encontramos lamentos por Ur, Sumeria, Nippur, Eridu y Uruk, todos se remontan al periodo Isín-Larsa (aprox. 1950-1700 a.C.). Por ejemplo, después de que los elamitas destruyeron a Ur, un doliente se lamentó en gran detalle por la caída de la ciudad y de una manera que guarda semejanza con el libro bíblico de Lamentaciones. Aunque él le había rogado a los dioses que protegieran a Ur, los dioses habían decretado que la ciudad sería destruida. La canción describe a los guerreros mu-riendo, a los ciudadanos pereciendo quemados y de hambre y hasta a niños muriendo en los brazos de sus madres. Similarmente, el libro bíblico de Lamentaciones describe la caída de Jerusalén como un hecho acaecido por la voluntad de Dios y habla mucho del sufrimiento del pueblo. A pesar de estas similitudes, sin embargo, un vínculo directo entre Lamentaciones y los textos sumerios es improbable. Ambos son parte de una extensa tradición literaria, y ambos reflejan la respuesta humana universal a la calamidad.






TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS


Lamentaciones 5. “Calamidad y aflicción en Ipuwer”

Compuesto entre 2000 y 1800 a.C., el texto conocido como «Las admoniciones de Ipuwer» lamenta el estado de los asuntos en Egipto. Aunque se encuentra en un solo manuscrito egipcio de la Dinastía XIX, lo más probable es que la obra se escribió mucho más antes. El sabio Ipuwer relató las calamidades que habían caído sobre la nación, así como la aflicción del pueblo, el ganado y hasta de la tierra. La mayoría de la discusión se expresa en términos que demuestran inversiones del estado normal de los asuntos: Los esclavos se habían convertido en amos; los ricos reducidos a la pobreza; las jóvenes sirvientes gobernaban hogares; los extranjeros asumieron las posiciones destacadas en el gobierno; los reyes una vez enterrados en grandes pirámides ahora quedaban descubiertos sobre la tierra. Por estos desastres, Ipuwer culpó al dios del sol Ra, el cual, señaló el sabio, no diferenciaba entre la gente buena y mala y había sido incapaz de percibir el mal surgiendo de los corazones de los violentos. Aunque existen diferentes interpretaciones del texto, parece ser que Ipuwer también criticó la ineptitud del rey y esperaba la llegada de un gobernante redentor quien restauraría orden y paz.


El libro de Lamentaciones, escrito entre 586 y 516 a.C., también tiene que ver con los temas de la calamidad y la angustia nacional. Aquí también vemos la inversión de fortuna: Jerusalén, andes una reina, era ahora una esclava (1:1), gobernada por «esclavos» (Le., los babilonios; 5:8); el oro y las piedras preciosas habían perdido su valor (4:2); los ricos se sentaban sobre cenizas (4:5); y aquellos que habían sido puros y pulidos en apariencia estaban ahora tan sucios que eran irreconocibles (4:7-8). Como en Ipuwer, los extranjeros habían avanzado socialmente (5:2), y se les faltaba el respeto a los príncipes y a los ancianos (v. 12). A diferencia de Ipuwer, sin embargo, el autor de Lamentaciones no culpó la pasividad de Dios por el desastre. Más bien, él entendió que el Señor estaba juzgando justamente los pecados del pueblo (1:5,8,18; 3:38-42; 4:13). Aunque Dios estaba demostrando su enojo justificado (2:1-4; 4:11), su amor y su compasión estaban siempre presentes (3:21-26,31-32). El juicio de los pecados de Judá era su manera de perfeccionar y restaurar un grupo de personas para sí mismo.


Aparte de ese asunto, Ipuwer sí tiene algunos paralelismos sorprendentes con otras par-tes de la Biblia. El autor se lamentó por una situación de agitación social en Egipto en la cual criminales, maleantes y esclavos se habían convertido en ricos y poderosos y hasta los sirvientes se sintieron libres de ser insolentes hacia sus amos. Esto es similar a Eclesiastés 10:6-7: «al necio se la dan muchos puestos elevados, pero a los capaces se les dan los puestos más bajos. He visto esclavos montar un caballo, y príncipes andar a pie como esclavos». También, Ipuwer contiene una referencia llamativa al Nilo convirtiéndose en sangre.



(Biblia de Estudio Arqueológica. Vida)