Santiago Arqueológica



AUDITORIO

La carta carece de referencias o saludos personales a individuos y está dirigida a las «doce tribus» de la diáspora (1:1). Mientras esto podía entenderse que se refería metafóricamente a la iglesia cristiana (gentil), la mayoría supone que Santiago diseñó esta epístola como una carta general y circular para los creyentes judíos en todo el mundo romano.



HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

El propósito de Santiago era animar a los lectores, quienes no solo fueron dispersados (véase Hch 11:19) sino también empobrecidos y oprimidos grandemente (Stg 2:6; 5:1-6). Esta carta tiene un fuerte tono moral; está llena de exhortaciones a los lectores para que vivan de un modo piadoso y honesto.



AL LEER

Note los diversos grupos a los que Santiago se dirigió y sus instrucciones a cada uno.  Busque su énfasis en el cristianismo vital que se caracteriza por las buenas obras y una fe que actúa en concordancia. Compare los mandatos de Santiago con las enseñanzas de Jesús que encontramos en el Sermón del Monte (p.ej.cf. Stg 2:5 con Mt 5:3; Stg 3:10-12 con Mt 7:15-20; Stg 3:18 con Mt 5:9; Stg 5:2-3 con Mt 6:19-20; y 5:12 con Mt 5:33-37). Tome con seriedad la enseñanza racional de Santiago sobre la lengua.   



¿SABÍA USTED QUE?

  • La palabra griega para «corona» era el término usual para la guirnalda que se colocaba sobre la cabeza de un atleta o líder militar victorioso (1:12).

  • «Hay un solo Dios» es una declaración del monoteísmo que refleja el conocido credo judío llamado el shema (2:19).

  • Como un saludo común o bendición, shalom expresaba un deseo de prosperidad, salud física, salvación y relaciones armoniosas (3:18).

  • En el mundo antiguo, la posesión de tierras rurales y su producto era la fuente de verdadera riqueza. Un terrateniente próspero en la cultura de Santiago era, por definición, un explotador de los pobres (5:1-6).



TEMAS

El libro de Santiago incluye los siguientes temas:

  1. La fe genuina. La declaración de Santiago de que «la fe por sí sola, si no tiene obras, está muerta» no es una contradicción de la enseñanza de Pablo de que la salvación se basa solamente en la fe (véase Gá 3:6-14). Una «fe» que sabe de seguro que Dios existe, pero que carece de confianza en él o que no se manifiesta en una vida transformada no es fe del todo.

  2. Las buenas obras. «Obras» en Santiago es otro término para «frutos», los cuales son los hechos del amor cristiano que inevitablemente acompañan a la fe auténtica.

  3. La sabiduría genuina. Santiago contrastó los dos tipos de sabiduría. La falsa sabiduría produce envidia y una ambición egoísta (3:14), mientras que la sabiduría genuina produce humildad, obras de misericordia y una buena conducta (3:13). La sabiduría ayuda a los cristianos a controlar sus palabras (3:1 -12) y promueve la paz, la consideración, la sumisión, la misericordia, las buenas obras, la imparcialidad y la sinceridad (3:17).



NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Santiago 2. “Vestimenta y moda en el mundo greco-romano”


En el mundo greco-romano, la vestimenta básicamente encajaba en dos categorías: la túnica y el manto. La túnica era algo parecido a una camiseta moderna tipo T, pero muy larga (a la altura de la rodilla o el tobillo), estaba hecha de lana o lino, y podía ser con o sin mangas. En la antigua terminología uno se metía en una túnica al ponérsela. Un manto era como una gran manta que se enrollaba alrededor de la persona.


La túnica (o quitón) era la prenda de vestir básica para casi todas las personas, y servía como una prenda de ropa interior de lino que se usaba en contacto con la piel. La única prenda de vestir que los pobres podían tener, a menudo estaba bastante sucia.


  • El hombre romano promedio añadía un cinturón y un abolla, el cual era un manto de lana rectangular que se usaba con un doble pliegue sobre el hombro derecho y se sujetaba con un broche.

  • Los hombres de clase alta usaban una segunda prenda de ropa interior sobre la túnica, además del cinturón.

  • Los romanos acaudalados vestían la toga familiar, un largo manto de lana, de forma ovalada (o semicircular) que cubría el cuerpo en una serie de dobleces complicados. Aunque la toga se originó entre los romanos, pronto tuvo gran aceptación por parte de los ciudadanos ricos a lo largo del imperio y permaneció como el atuendo formal estándar para los ciudadanos romanos hasta el periodo romano tardío.

  • Los atuendos alternativos para los hombres de clase alta incluyen el himation, un manto al estilo griego más popular en la parte este del imperio, y el clamis, un manto de lana corto (parecido a una capa), a menudo relacionado con los soldados.

Las mujeres de clase baja a menudo usaban sólo una túnica que les llegaba a los tobillos, la cual recogían con una faja alrededor de la parte alta del abdomen, mientras que las mujeres de condiciones económicas más altas añadían un manto (a menudo un himation o un peplo), sobre la túnica. Estas vestimentas se mantenían en su lugar mediante «gacillas de seguridad» llamadas fíbula.

  • El himation para las mujeres era más pequeño que el de los hombres. En ocasiones se teñía de varios colores o se adornaba con un patrón, aunque la coloración y los patrones eran simples para los estándares actuales. Pero los patrones y los colores, así como la talla, distinguian si el himation era para hombre o para mujer. El himation para la mujer con frecuencia era plegado y podía usarse en una amplia variedad de estilos (sobre el hombro, como una capa, como una capucha, diagonalmente, a través de la parte superior del cuerpo, etc.)

  • Los peplo era un rectángulo simple y grande de tela que se diferenciaba del himation por su tamaño y especialmente en la forma en que se doblaba: El peplos siempre usaba un doblez parecido a un ruedo ancho llamado apotygma. El peplos de la mujer era típicamente tan largo como la distancia del hombro a los pies, además de unos 35.5 cm para el apotygma. El doblez para el apotygma estaba aproximadamente en los hombros desde donde este cubría hacia fuera y hacia abajo sobre la parte superior del cuerpo. El pliegue podía usarse como una capucha sobre la cabeza como señal de pudor cuando una mujer caminaba en las calles o participaba en ciertas ceremonias religiosas (1Co 11:6).


Los ropajes caían flojamente sobre el cuerpo en lugar de ajustarse al mismo, este efecto de cubrir sin ajustarse es parte de la idea clásica de dignidad y serenidad. Durante la noche, las vestiduras (especialmente el manto) también podían servir como un abrigo. Las sandalias de cuero eran el calzado estándar para todos los rangos de la sociedad.


En la escultura antigua, las personas aparecían usando solo un manto (o sin usar nada). Esto se debe al ideal clásico de belleza y no refleja los atuendos ordinarios, y los hombres comúnmente usaban taparrabos como ropa interior también. Una escena de Pompeya retrata a dos mujeres atletas que usaban atuendos similares a los trajes de baño de dos piezas modernos, lo que sugiere que las mujeres con los medios suficientes tenían una amplia variedad de ropa interior y de ropa exterior a su disposición.


Las mujeres romanas de clase alta a menudo usaban peinados exóticos, muchas veces con extraños despliegues de rizos. Entre las mujeres era popular teñirse el cabello y usar caros cosméticos (1P 3:3), también usana diademas decorativas, broches y mallas en sus cabellos. El uso de anillo o de otra joyería tanto en hombres como en mujeres contribuía a la demostración de su riqueza. Santiago les advirtió a sus lectores que no se deslumbraran tanto con los artículos finos de los ricos que eso hiciera que demostraran preferencia por los creyentes ricos por encima de sus hermanos y hermanas cristianos menos afortunados.  




Santiago 3. “Éticas del habla”

Las directrices de Santiago sobre la ética del habla, en tanto que estaban enraizadas en el Antiguo Testamento y las enseñanzas de Jesús, también estaban en armonía con las convenciones sociales populares del mundo antiguo. El antiguo sabio egipcio, Amenemope, había hecho generaciones antes la comparación de la lengua con el timón de un barco (Stg 3:4). La imagen de la lengua como un fuego destructor (v. 6) tiene paralelos en la literatura helenística (p.ej. en los escritos de Séneca y Plutarco). Lo mismo debe decirse de la importancia de ser lento para hablar (1:19) y de la necesidad de que las palabras actúen concordantemente con los hechos (1:22); el romano Cicerón también confirmó este ideal. La prohibición absoluta de Santiago contra los juramentos (5:12; cf. Mt 5:33-37) era un distintivo cristiano, pero incluso en este punto los escritores greco-romanos estaban de acuerdo con que el carácter de una persona debía ser tan irreprochable que los juramentos no fuesen estrictamente necesarios (los escritores clásicos Epicteto y Diógenes Laercio expresaron dichas ideas).


Es importante darse cuenta que estos estándares de la conducta cristiana tienen paralelos en la mejor literatura ética del mundo antiguo. Primero, esto nos recuerda que la Biblia no afirma presentar nuevas normas morales. La moralidad que proclama es en su mayor parte antigua y universal. Segundo, los paralelos nos recuerdan que los textos bíblicos confirmaron lo que era bueno y verdadero en la cultura que rodeaba a los escritores y sus audiencias. Los autores bíblicos no consideraban que se opusieran invariablemente a las normas de sus épocas (véase Fil 4:8).




Santiago 5. “La himnodia cristiana inicial”

Plinio el Joven, en una famosa carta enviada al emperador Trajano por el año 110 d.C. (Epístola, 10.96), describió su encuentro con los cristianos y relató sus prácticas. Entre otras observaciones, el historiador mencionó que los seguidores de Cristo se reunían temprano en la mañana para «cantar a Cristo como si cantaran a un dios». No es una sorpresa que cantar se convirtiera en una práctica cristiana estándar; Santiago 5:13 insta a los cristianos a que «canten alabanzas» como una expresión de gozo, y en otras partes del Nuevo Testamento se encuentran exhortaciones similares y ejemplos de cantos de alabanza (Mt 26:30; Lc 1:46-55; Hch 16:25; Ef 5:19; Col 3:16; Ap 5:9-10).


Pablo, en Efesios 5:19, habló sobre «salmos, himnos y canciones espirituales» en la iglesia cristiana. No se sabe con exactitud en qué se diferencian, o si incluso deben diferenciarse estas tres categorías, aunque es seguro que «salmos» se refiere a cantar los salmos bíblicos o a canciones que toman como modelo a los mismos. El Magníficat de María (Le 1:46-55), aunque no es un salmo del Antiguo Testamento, evidentemente es parecido a un salmo.


Asimismo, es difícil determinar el estilo musical de estos himnos antiguos. Es probable que las canciones de los primeros cristianos estuvieran muy influenciadas por la liturgia y el canto de los judíos; el canto llano medieval o «canto gregoriano» pueden preservar algo de este estilo. Puede ser que los primeros cristianos querían un estilo musical que distinguiera sus himnos del estilo de la música pagana contemporánea, en la cual se aplaudía, se bailaba y se hacía escándalo. La música antigua de las iglesias armenias, coptas y de otras iglesias de la antigüedad puede preservar algo del gusto de los cantos de la iglesia cristiana primitiva. Unas pocas obras de la música cristiana antigua han sobrevivido incluso en la iglesia moderna occidental. Las palabras de «Gloria Patri», por ejemplo, se remontan al siglo I d.C.


Algunos estudiosos sugieren que los fragmentos de himnos de la iglesia cristiana primitiva se incluyen en ciertas epístolas del Nuevo Testamento. Filipenses 2:6-11 a menudo se considera como tal, y también Filipenses 5:14, 1 Timoteo 3:16 y 2 Timoteo 2:11-13. No obstante, es evidente que ninguno de estos textos es poético, y la sugerencia de que son himnos sigue siendo hipotética.



(Biblia de Estudio Arqueológica. Vida. p. 2050)