Arqueología de Zacarías




AUTOR, LUGAR Y FECHA DE ESCRITURA

El autor de este libro fue un sacerdote llamado Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Idó (1:1). Se menciona a Zacarías junto a Hageo en Esdras 5:1 y 6:14, y desempeñó un papel en la restauración de la comunidad postexílica. No obstante, en la actualidad muchos eruditos creen que Zacarías escribió solamente los capítulos 1-8 del libro que lleva su nombre, no los capítulos 9-14; estos investigadores se refieren a las dos secciones del libro, respectivamente, como «Proto-Zacarías» y ‹<Deutero-Zacarías». No obstante, los argumentos para dividir el texto pueden ser satisfactoriamente contestados, lo que les permite a los intérpretes afirmar que verdaderamente Zacarías escribió todo el libro.


Las profecías de los capítulos 1-8, fechadas en el texto (1:1,7; 7:1), fueron entregadas desde 520 hasta 518 a.C. Por otro lado, las profecías de los capítulos 9-14 no tienen fecha, y existen razones para creer que Zacarías escribió estos capítulos posteriores mucho tiempo después de los primeros ocho. Quizás es significativo que Zacarías y Hageo no tomaron ningún puesto de liderazgo,sino hasta 520 a.C., unos 18 años después del regreso del exilio (aprox. 538). La sugerencia de que probablemente eran niños durante el tiempo del regreso probablemente se confirma en 2:4, donde al profeta en el año 520 a.C. se le llama «joven».




AUDITORIO

Zacarías alentó a los judíos que habían regresado del exilio en Babilonia a completar la reconstrucción del templo y profetizó con respecto al lugar futuro de Jerusalén en el reino de Dios.






HECHOS CULTURALES Y RELEVANTES

El libro de Zacarías fue esencialmente un mensaje de esperanza y de aliento para los judíos del postexilio. Los primeros mensajes del profeta en los primeros ocho capítulos, al igual que los de Hageo, tenían como nieta incitar a los judíos para que pusieran fin a su desidia y a su derrotismo y para que se dedicaran de lleno a la tarea de reconstruir la comunidad y el templo (p.ej. 1:16-17; 2:10-13:4:1-10). En la última parte del libro, a pesar de la crítica al liderazgo de la nación (10:3), el tono positivo continúa (p.ej. cap. 9). En resumen, el libro de Zacarías sirvió para motivar a la comunidad postexílica, un pueblo que pensaba que la gloria de Israel estaba en el pasado, que las grandes realidades se encontraban más adelante. Sin embargo, debían cumplir con su deber en el presente.






AL LEER

El nombre Zacarías apropiadamente significa: “Yahweh se acuerda”. Al involucrarse con este profeta, quien fue contemporáneo de Hageo y compartir su perspectiva general, busque las evidencias que confirman la afirmación de que Dios verdaderamente se acuerda.  






¿SABÍA USTED QUE?

  • Zacarías experimentó las ocho visiones durante el curso de una noche. No fueron sueños, porque el profeta estaba completamente despierto (1:8).

  • El «país del norte» era Babilonia, el cual de hecho se ubicaba en el este. Pero debido a que un desierto separaba a Asiria y Babilonia de Israel/Judá, los ejércitos invasores regularmente atacaban desde el norte (2:6).

  • Quitarse las ropas sucias despojaba a Josué de su oficio sacerdotal, pero también era símbolo de la eliminación del pecado. Poner un turbante limpio en su cabeza lo reincorporaba en su puesto sacerdotal, de modo que Israel tuvo de nuevo a un mediador sacerdotal autorizado por Dios (3:4-5).

  • Una «cisterna seca» o vacía se usaba en ocasiones como una celda de detención (9:11).

  • En ocasiones se sospechaba que las heridas en el cuerpo de una persona habían sido autoinfligidas como un componente de las prácticas de adoración idólatras (13:6).






TEMAS

Los temas de Zacarías incluyen:

1. El futuro cercano de Israel. Los primeros ocho capítulos de Zacarías encajan con su escenario histórico y se enfocan en el futuro cercano de la comunidad judía restaurada. Zacarías motivó a los exiliados que habían regresado, mientras luchaban para reconstruir el templo, y al mismo tiempo los llamó a arrepentirse de sus pecados (1:2-6) y los exhortó a exhibir compasión y misericordia hacia los vulnerables (7:4-14). Las visiones nocturnas de Zacarías expresan la preocupación continua de Dios por la protección y la restauración de su pueblo (1:16-17.20; 2:11-12; 8:3-23), así como la importancia de Zorobabel y Josué en el plan de Dios (3:1-14; 6:9-15),


2. El futuro lejano de Israel. Los últimos seis capítulos de Zacarías se enfocan en el futuro lejano de la comunidad judía restaurada. Estas profecías revelan el plan de Dios para traer más y mayores bendiciones a Jerusalén: Dios vengaría a su pueblo destruyendo a sus enemigos (9:1-8); el último Rey de Jerusalén llegaría a Jerusalén, abriendo una época de paz (9:9-17); y Dios reuniría a su pueblo disperso (10:1-11:3). Los capítulos finales culminan en una visión de la victoria final de Dios sobre aquellos que continúan oponiéndose a su voluntad (12:1-9) y de su limpiamiento de la tierra y las personas (13:1-9). El Guerrero divino regresará y todos los seres humanos se someterán a su gobierno (14:1-21). La visión de Zacarías de un rey que vendría y de la victoria final de Dios sobre el mal apunta no solamente al ministerio terrenal de Cristo en la tierra sino también a su última venida, tal como lo describe el libro de Apocalipsis.






NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS


Zacarías 1. “Ángeles y espíritus guardianes en la Biblia y en el antiguo Cercano Oriente”


Tanto las palabras hebreas como las griegas traducidas al español como “ángel» también significan «mensajero». Esto refleja el hecho de que un ángel es un mensajero de Dios. En ocasiones era determinar si los mensajeros de Dios durante los tiempos bíblicos eran seres humanos o seres celestiales (Jue 132-22), debido a que los ángeles a menudo se percibían como de apariencia humana y evidentemente parecían ser tanto del género masculino como del femenino (Zac 5:9).


La situación también es confusa en el caso del «ángel del SEÑOR», debido a que este ser en ocasiones parece haber sido un simple ángel, pero otras veces Dios mismo.


Los mensajeros humanos en el antiguo Cercano Oriente se desempeñaban como heraldos, enviados y embajadores, y llevaban la autoridad de quien los enviaba. De modo semejante, los ángeles en la Biblia funcionaban como representantes de Dios. El «mensaje» que un ángel llevaba podía ser verbal, pero también puede haber sido una acción indicativa de un juicio (2S 24:15-17), un ministerio para los creyentes (1R 19:5-8) o un servido como guardián del pueblo de Dios (Sal 91:11).


En la mitología de los pueblos vecinos de Israel también aparecen seres parecidos a los ángeles:


  • Las listas de dioses de Mesopotamia con frecuencia nombran a los siervos de los grandes dioses. Estas divinidades inferiores supuestamente se desempeñaban como mensajeros y agentes de los dioses importantes.


En ocasiones, los mitos presentan a estos pequeños dioses como un tipo de campesinos celestiales que realizaban un trabajo servil para los dioses poderosos, pero que si se les presionaba demasiado, tendían a rebelarse contra sus señores celestiales.


  • Las deidades inferiores o «dioses personales» en el mundo antiguo también actuaban como espíritus protectores para los personas (pa-recido a la idea de los ángeles guardianes o de los santos patrones). Se creía que vigilaban las vidas de los devotos como premio a su lealtad.


  • Otro grupo de deidades inferiores incluía a los guardianes de las puertas, típicamente descritos como criaturas híbridas que inspiraban temor, como los toros alados o los leones con cabezas humanas. Estatuas gigantescas de tales criaturas flanqueaban las entradas de los templos y los palacios, y se creía que alejaban los espíritus malignos, y cumplían las funciones de guardianes y de asisten-tes, tanto para los dioses como para los reyes. El Museo Británico alberga actualmente varias de estas estatuas, las cuales miden unos 3 mts de altura aproximadamente. Las estatuas egipcias equivalentes a los guardianes de las puertas son la esfinge y la serpiente uraeus.


Los querubines y los serafines de la Biblia son similares a estos sobrenaturales guardianes de las puertas, del antiguo Cercano Oriente. Un querubín vigilaba la entrada al Edén después de la expulsión del hombre y la mujer (Gn 3:24), y figuras de querubines alados también guardaban simbólicamente el arca del pacto y la tienda de reunión (Éx 25:18-22; 26:1). En la visión de Isaías, los serafines se desempeñaban como servidores en la habitación del trono celestial (Is 6). En ocasiones, a los querubines se les describe en términos que nos recuerdan a las criaturas híbridas del arte del antiguo Cercano Oriente (Ex 37:9; Ez 10:1-11), y algunos intérpretes creen que el serafín era serpentino. Ambos, querubines y serafines, están estrechamente relacionados con la santidad, la soberanía y la pureza de Dios.






LA VERACIDAD DE LA BIBLIA


Zacarías 4. “Autoría de Zacarìas”


Antes del siglo XVI d.C. la autoría de Zacarías no fue objetada. Se creía que el libro completo lo había escrito el profeta Zacarías el hijo de Berequías y nieto de Idó (1:1). Zacarías empezó su ministerio en 520 a.C., apenas dos meses después de que Hageo comenzará el suyo.


Durante el siglo XVII d.C., en base a Mateo 27:9 (el cual cita Zac 11:12-13, pero se lo atribuye al profeta Jeremías), se sugirió que la última mitad de Zacarías (caps. 9-14) fue en realidad escrita por Jeremías. Desde entonces muchos críticos eruditos han cuestionado la unidad de Zacarías. Algunos sostienen que la obra completa fue escrita antes de la época de Zacarías, mientras que otros están convencidos de que el libro fue escrito mucho tiempo después de su época. Los diversos argumentos incluyen:


  • Los primeros ocho capítulos aluden a la situación histórica durante la restauración del templo, e incluyen las fechas en que ocurrieron las visiones, mientras que los últimos seis no contienen tales alusiones o fechas.


  • Hay diferencias marcadas en el estilo y el vocabulario entre los capítulos 1-8 y 9-14.


  • La referencia a Grecia en 9:13 para algunos eruditos sugiere una fecha de redacción en el siglo IV a.C. tardío, después de que Grecia, bajo la dirección de Alejandro el Grande, conquistó el Cercano Oriente. Debido a que Persia, y no Grecia, era el poder predominante en la época de Zacarías, muchos creen que este versículo particular puede haberse escrito después de la caída del imperio persa.

Hay una ligera inconsistencia en que los capítulos 9-14 son diferentes de 1-8 o que las dos secciones fueron escritas en épocas diferentes. No obstante, esto no imposibilita la presunción de que realmente Zacarías escribiera el libro completo.


  • El hecho de que Zacarías 1-8 menciona las fechas de sus profecías, mientras que los capítulos 9-14 no lo hacen, puede ser tenido en cuenta, sin la necesidad de postular un segundo autor:

La primera sección relata los acontecimientos de 520 al 518 a.C., y se enfoca en individuos específicos y en periodos de tiempo. Este propósito específico requiere un escenario histórico más concreto.


La segunda sección es, en su mayor parte, escatológica (se enfoca en los tiempos finales) y se orienta hacia un futuro distante.


La primera sección fue probablemente escrita antes de la segunda. Zacarías era un hombre joven en 520 a.C. (2:4) pero puede haber escrito los capítulos 9-14 décadas después.


  • El profeta no necesitaba mantener un solo estilo para escribir a lo largo de su ministerio. Las visiones de tipo apocalípticas de los capítulos 1- 8 nos recuerdan lo que vemos en Ezequiel (completa-do en aprox. 575 a.C.) y Daniel (completado en aprox. 530 a.C.). Zacarías 9-17, por otro lado, regresa a un estilo de profecía más clásico.


  • Con respecto a 9:13, las Escrituras hebreas ya se habían referido a Grecia («Javán») antes de la época de Zacarías (Is 66:19; Ez 27:13); Grecia era ya un poder importante en el siglo VI a.C.2

Para el año 520 a.C., los griegos eran una gran molestia para el imperio persa, y dentro de unas décadas los persas agruparían uno de los ejércitos más grandes de la historia antigua para luchar con ellos, y sufrir una derrota catastrófica. De hecho, los persas pueden haber experimentado una derrota importante en Grecia para la época en que se escribió Zacarías 9-14 y, con todo, esos capítulos pueden haber sido creación del propio Zacarías (la batalla de Maratón se peleó en 429 a.C.).


Se han ofrecido varias soluciones para la referencia en Mateo de Jeremías. Algunos han argumentado que debido a que el Talmud ubica a Jeremías a la cabeza de la colección de los libros proféticos, cualquier cita profética puede considerarse como parte de la colección literaria de Jeremías. Otros sugieren que Mateo originalmente le atribuyó el pasaje a Zacarías pero que el nombre Jeremías fue introducido por medio de un error de escriba. Mateo puede haber citado a Zacarías, pero refirió al lectora la profecía encontrada en Jeremías 19:1-13 y 32:6-8, la cual se repitió y expandió en la obra de Zacarías.


Además de los argumentos presentados anteriormente, la obra muestra signos internos de unidad. Ambas secciones, la primera y la segunda tienen que ver con la protección divina de Jerusalén, el juicio contra los enemigos de Israel, el Mesías (Zac 3:8; 9:9) y el derramamiento del Espíritu (4:6; 12:10).






SITIOS ARQUEOLÓGICOS


Zacarías 9. “Sidón”


Sidón se localizaba en un puerto natural en la costa del Líbano, en la antigua Fenicia, entre Tiro y Beirut. De hecho, fue de las ciudades más antiguas e importantes en la región.


La prominencia de Sidón se refleja en el hecho de que se menciona en registros hititas, ugaríticos, egipcios y asirios. Los sidonios se involucraron durante toda su larga historia en pesca, marinería, comercio y en la manufactura del tinte púrpura. En el Sidón moderno todavía existe un gran cúmulo de caparazones de caracol, de los cuales se extraía esta espectacular tintura, Asimismo, a sus habitantes se les conocía por su artesanía fina; producían hermosos trabajos en materiales como el marfil y la plata? Referencias a «la gran ciudad de Sidón» en Josué 11:8 y 19:28 reflejan un conocimiento preciso del nombre de la ciudad.


El registro asirio de la campaña de Senaquerib en 701 a.C. declara que este capturó tanto a «la gran Sidón» como a la «pequeña Sidón».


Cuando Josué dividió la tierra prometida, Sidón fue asignada a la tribu de Aser, pero esta tribu no fue capaz de expulsar a los sidonios (Jue 1:31; 3:1-3), Posteriormente, durante el periodo de la monarquía dividida, Acab se casó con Jezabel, la hija de Et Baal, rey de Sidón, y esta unión originó la introducción de la adoración pagana en el reino del norte (1R 16:31-33). Los profetas Jeremías (Jer 25:22; 27:3-6; 47:4), Ezequiel (Ez 28:20-24), Joel (Joel 3:4-8) y Zacarías (Zac 9:1-2) pronun-ciaron juicio contra Sidón. Esta ciudad se encontraba entre las ciudades que Dios le había entregado a Nabucodonosor' de Babilonia (Jer 27:6), y un texto excavado en Babilonia menciona al rey de Sidón entre los cautivos de Nabucodonosor. Sidón fue también un centro de la flota persa durante el reinado de Jerjes.

Las excavaciones en la antigua Sidón se han limitado debido a recientes hostilidades militares, así como al desarrollo urbano. Recientemente, ha habido indicios de la posibilidad de excavar los restos de la antigua Sidón bajo el mar (los historiadores griegos indican que en el 146 a.C. la ciudad fue golpeada por un terremoto, lo que provocó que una gran parte de ella se hundiera en el océano).






SITIOS ARQUEOLÓGICOS


Zacarías 12. “Meguido”


La ciudad de Meguido controlaba el paso entre el valle de Jezrel y la planicie de Sarón. Las rutas que conducían al noroeste, a la costa fenicia y al este, a Damasco también eran controladas por esta ciudad. Muchas batallas críticas sucedieron en Meguido, una de las ciudades más estratégicas en la región actualmente llamada Palestina.


Una excavación arqueológica de Tell ell-Mutesellim durante la primera década del siglo XX localizó la ciudad, que incluía numerosos estratos de ocupación. Meguido primero estuvo habitada durante la Era Neolitica. La Meguido de la Edad de Bronce I poseía el templo más grande conocido en el Levante (Siria-Palestina) durante ese periodo de tiempo. Las excavaciones revelan numerosos niveles de ocupación a través de la Edad de Bronce Media la Edad de Bronce Tardía, algunos niveles indican períodos en que la ciudad era próspera y otros en que estaba empobrecida. Durante la primera parte de la Edad de Bronce Tardía Meguido se encontraba bajo el dominio egipcio, al haber sido capturada por el faraón Thutmose III en aproximadamente 1479 a.C. Varias de las cartas de Amarna' del gobernante de Meguido profesan lealtad a Egipto.


Durante la conquista de la tierra prometida, Meguido fue asignada a la tribu de Manasés (Jos 17:11). El rey de Meguido se menciona entre los que fueron derrotados por Josué (Jos 12:21), pero Manasés no pudo tomar la ciudad (Jue 1:27). Parece que Meguido fue subsecuentemente una ciudad cananea con la presencia de filisteos. Aparentemente David la conquistó para Israel.


Un nivel de ocupación del siglo X a.C., de la oca de Salomón, indica que la ciudad se usó como un centro administrativo gubernamental para Israel. Este nivel evidencia el mismo tipo de puertas multicámaras, de paredes dobles (llamadas paredes casamata) encontradas en Jazor y Guézer Jurante el mismo periodo de tiempo. En base a 1 Reyes 9:15 podemos concluir que el estilo de construcción empleado en estas ciudades fue un tipo preferido por los ingenieros de Salomón. El faraón Sisac (r. aprox. 945-924 a.C.) parece haber destruido Meguido durante una campaña que incluyó un ataque en Judá en Jerusalén.


Meguido fue reconstruida y usada nuevamente como un centro militar o administrativo durante los siglos IX y VIII a.C. Sin embargo, la ciudad cayó nuevamente bajo un poder extranjero, cuando Tiglat Piléser III, rey de Asiria, la conquistó por el año 733 a.C. después de lo cual se usó como un centro administrativo asirio. Con la caída del imperio asirio, Meguido pasó al control del Judá. Fue el sitio de confrontación entre el rey Josías y el faraón Necao, lo cual produjo la muerte de Josías. En Zacarías 12:11 “...habrá una gran lamentación en Jerusalén, como la de Hadad Rimón en la llanura de Meguido» probablemente se refiere al luto por esta calamidad. Durante la era persa la ciudad fue abandonada.


De Meguido ha surgido una cantidad extraordinaria de descubrimientos arqueológicos:


  • Un área de sacrificios grande y redonda del complejo de un templo de la Edad de Bronce temprana.

  • Una placa que retrataba a un rey hitita de pie bajo un disco solar alado.

  • Un fragmento de una tablilla acadia que contenía una parte de la épica de Gilgamés.

  • Tallas de marfil del dios egipcio Bes y de fi-guras de loto.

  • Un cántaro pintado, llamado el «cántaro de Orfeo», que muestra a una persona que tocando la lira, dirige a una procesión de animales.

  • Las estructuras de un palacio que datan del período israelita (siglos X-VIII a.C.) reflejan que la ciudad fue durante un tiempo un importante centro administrativo israelita.

  • Una estela del faraón Sisac confirma que este monarca egipcio tomó la ciudad durante la época de Roboam.

  • Un extraordinario sello de jaspe con un león rugiente y con la inscripción «perteneciente a Sema, siervo de Jeroboam» (i.e., Jeroboam II)

  • Un gran edificio excavado allí, con tres pasillos que lo recorren en toda su longitud separados por filas de pilares. (Su función se ha discutido, algunos sugieren que era un almacén o un cuartel, pero probablemente era un establo para los caballos de la época de Acab).


Estos hallazgos, de diferentes épocas y a largo del antiguo Cercano Oriente, dan testimonio de la significancia perdurable de Meguido.






SITIOS ARQUEOLÓGICOS


Zacarías 14. “El Monte de los Olivas”


El monte de los Olivos es un cerro que se extiende de norte a sur por unos tres kilómetros, justo al otro lado del valle de Cedrón al este de Jerusalén. Zacarías 14:4 habla de una gran división en este monte que lo atravesará de este a oeste en los tiempos escatológicos (tiempos futuros). Este cañón ofrecerá un camino de escape, tal como nos lo dice el texto, cuando Jerusalén se encuentre bajo un terrible asedio (v. 2).


El monte de los Olivos se menciona explícitamente en el Antiguo Testamento solo aquí y en 2 Samuel 15:30; sin embargo «una montaña al este de Jerusalén» donde Salomón construyó altares a los dioses paganos (1 R 11:7-8; cf. 2R 23:13) fue probablemente el mismo sitio. En estas referencias del Antiguo Testamento parece haber una asociación del monte de los Olivos con la crisis y el judío. Esta tendencia continúa en el Nuevo Testamento, donde el monte de los Olivos es prominente en e! ministerio de Jesús:

  • Cuando Jesús en su entrada triunfal se acercó a Jerusalén, al descender del monte de los Olivos, lloró por la destrucción que vendría sobre la ciudad (Lc 19:30-44).

  • La maldición de la higuera (Mt 21:17-19), un símbolo de juicio sobre Israel, parece haber sucedido allí.

  • Desde este sitio panorámico Jesús dio el sermón del monte de los Olivos (Mt 24; Mr 13), el cual era una profecía de juicio.

  • La agonía de Jesús en el jardín de Getsemaní (Mt 26:30-42), así como la traición de Judas (in 18:1-3), ambos fueron acontecimientos que ocurrieron allí.




(Biblia de Estudia Arqueológica. Vida p. 1564)