Comentario de Deuteronomio



Discurso de Despedida de Moisés
Repaso de la Historia
Repaso de las Leyes Principales
Solemnes Amonestaciones


Este libro contiene:
    La predicción de "un profeta como Moisés," 18:15-19.
    Lo que Cristo llamó el Primer Mandamiento, 6:4.
    Palabras que Cristo citó al tentador, 6:13, 16; 8:3.
    Pasajes de la mejor oratoria del mundo


    La palabra "Deuteronomio" significa "segunda ley" o "repetición de la ley". En Éxodo,    Levíticos y Números se promulgaron leyes de tiempo en tiempo. Ahora, terminadas las peregrinaciones y en vísperas del ingreso en Canaán, aquellas leyes se repasan y se explican, en previsión de una vida más estable y con aplicación a las nuevas condiciones.


    En su elocuencia, algunos pasajes no son superados ni aun por los discursos de Demóstenes, Cicerón, Pitt o Webster.  


Capítulos 1-3. Del Sinaí al Jordán

    Una condensación de Números 1-33. Después de una de las hazañas más nobles y más heroicas de todos los tiempos, el ruego postrero de Moisés, de que Dios le permitiera pasar el Jordán, fue denegado (3:23-28) por cuando Dios le tenía guardado algo mejor en una patria mejor.



Capítulos 4-5. Fidelidad a la Palabra de Dios

    Exhortaciones sinceras a que observaran los mandamientos de Dios, que los enseñaran a sus hijos, y que evitarán la idolatría, recordándoles que su seguridad y prosperidad dependerían de su lealtad y obediencia hacia Dios.
    Los Diez Mandamientos, capítulo 5, también se están en Éxodo 20.  



Capítulo 6. El Más Grande Mandamiento

    "Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todo tu poder" (v. 5). Esto se repite una y otra vez (10:12; 11:2, 13, 22). Jesús lo subraya (Mat 22:37), y da el primer lugar en su enseñanza.    
    Para perpetuar los pensamientos de Dios entre el pueblo, no debían fiarse de la instrucción pública solamente, sino también enseñarlos diligentemente en el hogar (6-8). Siendo los libros tan pocos, debían escribir ciertas porciones importantes de la ley en los postes de las puertas, y llevarlas sobre el brazo y la frente, y conversar de ellas constantemente. El propósito de esto era impresionarles con la Palabra de Dios tan insistentemente que llegara a formar parte de su mentalidad misma.  



Capítulo 7. Destrucción de los Cananeos y sus Ídolos

    No se debía pactar no casar con ellos. Esto era necesario a fin de resguardar a Israel de la idolatría y de sus abominaciones. 



Capítulo 8. Rememorando los Milagros del Desierto

    Durante 40 años habían sido probados, disciplinados. y alimentados con el maná; "tú vestido no se envejeció, ni el pie se te ha hinchado", para que aprendieran a confiar en Dios y a vivir de toda palabra que sale de Su boca (2-5).



Capítulos 9-10. Rebelión Persistente de Israel

    Tras veces se les recuerda que el trato maravilloso de Dios para con ellos no era "por la justicia" de ellos (9:4, 5, 6). En todo el camino habían sido un pueblo quejoso, rebelde y duro de cerviz.    



Capítulo 11. Las Bendiciones de la Obediencia

    Un gran capítulo. Así como el 6 y el 28, es un llamamiento a la devoción a la Palabra de Dios y la obediencia a Sus mandamientos como base de la prosperidad nacional, con promesas halagüeñas y advertencias ominosas.   



Capítulos 12-15. Preceptos varios

    Debían destruir todos los ídolos. Criado entre lo peor de la idolatría egipcia y rodeado de pueblos idólatras durante toda su vida, Moisés jamás tuvo componendas con la idolatría. Y tal como él repetidamente advirtió, a fin de cuentas la idolatría fue la ruina de la nación.   
    "Alégrate". Nótese cuán a menudo se usa la palabra 12:7, 12, 18; 14:26; 28:47). Es una palabra favorita de los Salmos y las Epístolas. Se feliz, en Dios.
    Animales limpios e inmundos, 14:1-21; véase bajo Lv 11. Diezmos, 14:22-29; véase bajo Lv 27. Años Sabático, 15:1-11, véase bajo Lv 25. Esclavitud, 15:12-18, véase bajo Lv 19. Primicias, 15:19-23, véase bajo Lv 27. 



Capítulo 16. Las Fiestas Principales

    Tres veces al años todo varón debía presentarse ante Dios; en las fiestas de la Pascua, de Pentecostés  y de Tabernáculos. Además había las fiestas de las Trompetas y del Día de Expiación. El objeto de estas fiestas era mantener a Dios presente en la mente del pueblo y promover la unidad nacional. Además llenaban otros fines religiosos y sociales, especialmente a favor de los pobres.
  •     La Pascua, llamada también la fiesta de panes sin levadura, se celebraba en la primavera, el día 15 del primer mes, como recuerdo de su liberación de Egipto. Durante 7 días. 
  •     Pentecostés, llamado también la fiesta de las Semanas, de la siega o de las primicias, era de un día, 50 días después de la Pascua.  
  •     La fiesta de los Tabernáculos, también llamada de las cosechas, se celebraba el día 15 del séptimo mes, cinco días después del día de Expiación. Durante 7 días.
  •     La fiesta de Trompetas era el día primero del séptimo mes o principio del año civil, véase bajo Nm. 28.   
  • El día de la Expiación era el 10 del séptimo mes, véase bajo Lv 16.  


Capítulo 17. Profecías del Futuro Rey

    Aquí Dios predice con algunas advertencias y admoniciones, el reino que se formó 400 años después (véase 1 S 8). Samuel dijo al pueblo que al pedir un rey, rechazaban a Dios. Esto no es una contradicción. El hecho de que Dios supiera de antemano que ellos perderían un rey no significa que él aprobase esta petición, sino simplemente que Él sabía que lo harían, y quería que Le consultaran en la elección de la persona. Al rechazar la forma de gobierno que Dios les había dado, rechazaban a Dios mismo. Nótese el precepto de que los reyes debían ser lectores de la Biblia "todos los días de su vida". !Qué gran consejo para los gobernantes actuales! Nótese además que los reyes comenzaron desde el principio a hacer lo que Dios había dicho que no hicieran; amontonar para sí, oro caballos, y mujeres (16, 17; 1 R 10:14-29; 11:1-13).  



Capítulo 18. Un Profeta como Moisés

    Esta profecía (vs. 15-19) quizás tenga una aplicación secundaria al orden profético en general, o sea a la sucesión de profetas que Dios levantaría en las emergencias de la historia de Israel. Pero su lenguaje señala inequívocamente hacia una sola persona sobresaliente, el Mesías. Es una de la profecías más específicas del Antiguo Testamento acerca de Cristo. Así lo entendió Jesús mismo (Juan 5:46), y Pedro Hech 3:22).
    La nación hebrea estaba siendo fundada por Dios como instrumento por cuyo medio serían benditos todos los pueblos. Aquí tenemos una declaración explícita de que el sistema alrededor del cual la nación se estaba organizando no era el sistema por el cual bendeciría a todos los pueblos. Sería desplazado por otro sistema dado por otro profeta, que contendría el mensaje de Dios para todos. El judaísmo había de ser suplantado por el cristianismo. 



Capítulo 19. Las Ciudades de Refugio

    Eran para protección del causante de una muerte accidental. Moisés ya había señalado tres ciudades de esta índole al este del Jordán: Beser, Ramot y Golán, 4:41-43. Más tarde, Josué apartó otras tres al oeste del mismo río: Cades, Siquem y Hebrón. Las seis eran ciudades levíticas, incluidas entre las 48 de los levitas (Nm 35:6).



Capítulo 20 Leyes de la Guerra

    El que acababa de construir una casa nueva, o sembrar un viñedo nuevo, o contraer matrimonio, era exento del servicio militar. Los cananeos debían ser destruidos del todo. Estaba prohibido destruir árboles frutales al sitiar una plaza.   



Capítulos 21-26. Leyes Varias

    El caso de asesinato por un desconocido. Esposas cautivas de guerra. Hijos rebeldes. Muerte por ahorcamiento.
    Animales extraviados. Objetos perdidos. Diferencias de vestido entre los sexos. Protección de aves que empollan. Reglas de seguridad en los edificios. Agricultura y vestidos. Rameras. Adulterio. Violación, Eunucos. Bastardos. Amonitas, Moabitas y Edomitas. Higiene del campamento. Esclavos fugitivos. Prostitutas. Sodomitas. Rameras. Usura. Votos. Divorcios. Matrimonio. Prendas. Secuestros. Lepra. Jornales. Justicia para los pobres. Espiga y rebusca. Límite del castigo de azotes. Matrimonios con una cuñada viuda. Interferencia en una lucha. Pesas y medidas justas. Amalecitas. Diezmos y primicias. 



Capítulo 27. Promulgación de la Ley en el Monte Ebal

    Josué hizo esto (Josué 8:30-32). Cuando escaseaban los libros era costumbre grabar las leyes en piedras y erigirlas en diferentes ciudades, a fin de que se conocieran. Esto se hacía en Egipto, y en Babilonia, tal como con el código de Hamurabi. Moisés mandó que se hicieran tan pronto como Israel llegara a Canaán. Las piedras debían enyesarse para escribir en ellas las leyes "muy claramente". Con el tiempo el yeso se desprendió de las piedras, desapareciendo lo escrito. Si se hubiera grabado en la piedra misma, podría haber durado más; pero también es probable que con el tiempo aquellas piedras serían adoradas como ídolos. En el mundo de Moisés la tentación a la idolatría eran tan grandes, y los dioses de los cananeos estaban en tan gran parte esculpidos en piedra, que el mandamiento de Dios a Israel, de no usar piedras grabadas, era una precaución contra las abominaciones de los cananeos.


Capítulo 28. La Gran Profecía acerca de los Judíos

    Un capítulo asombroso, que bosqueja toda la historia futura de la nación hebrea y pinta en colores vívidos la cautividad babilónica y la destrucción a manos de los romanos. El águila (v.49) era insignia del ejercito romano. Tanto en el sitio babilónico como en el romano, hombres y mujeres comieron a sus propios hijos (53-57). Se predice gráficamente la dispersión, la persecución incesante, el temor y el desfallecimiento del corazón de los judíos hasta el día de hoy. Este capítulo, cotejado con la historia de la nación hebrea, forma una de las evidencias más sorprendentes e indiscutibles de la inspiración divina de la Biblia.     



Capítulos 29, 30. El Pacto, y Admoniciones Finales

    Algunas de las últimas palabras de Moisés, en que hace ver las consecuencias espantosas de la apostasía. Servir a Dios, el camino de la vida; servir a ídolos, la muerte segura.      



Capítulo 31. Moisés Escribe esta Ley en un Libro

    Cuarenta años antes Moisés había escrito las palabras de Dios en un libro (Ex 17:14; 24:4, 7). Había escrito una crónica de sus viajes. Ahora entrega en libro completo a los sacerdotes y levitas, con el mandato de que se lea con regularidad al pueblo. La enseñanza constante de la Palabra escrita de Dios al pueblo es la forma más segura y más eficaz de prevenir contra la perversión de la religión. Cuando Israel atendía a la Palabra de Dios, prosperaba. Cuando la descuidaba, padecía adversidad.   
    Fue la lectura del Libro de Dios lo que trajo la gran reforma bajo Josías (2 R 23), así como bajo Esdras (Neh 8) y bajo Lutero. Los libros del Nuevo Testamento fueron escritos para ser leídos en las iglesias (1 Tes 5:27; Col 4:16). La Palabra de Dios es el poder de Dios en el corazón humano. !Ojalá que el púlpito de hoy día aprendiera en verdad a subordinarse más a sí mismo y a dar más prominencia a la Palabra de Dios!



Capítulo 32. El Cántico de Moisés

    Cuando hubo terminado de "escribir el libro", Moisés compuso un canto para que el pueblo lo cantara. Había celebrado su liberación del poder egipcio con un canto (Ex 15). Había escrito otro, que conocemos como el Salmo 90. Los cánticos populares son uno de los mejores medios para grabar las ideas en el corazón de un pueblo. Débora y David derramaron sus almas ente Dios en el canto. La iglesia, desde sus comienzos, hasta ahora, ha usado este mismo medio de expresión rítmica y unida para perpetuar y extender las ideas que ella representa. Solamente cuando una iglesia se vuelve mundana, aminora el canto congregacional y lo sustituye con cantos aparatosos a cargo de un coro y por lo general carentes de verdadero fervor religioso. 



Capítulo 33. Las Bendiciones de Moisés

    Llama por su nombre a las tribus, y profetiza de cada una, en forma similar a las bendiciones de Jacob sobre sus hijos. Gn 49.



Capítulo 34. Muerte de Moisés

    "A los 120 años, sus ojos no se habían oscurecido no había perdido su vigor natural. Subía el anciano la cumbre de Pisga; y mientras miraba la tierra prometida a donde anhelaba entrar, Dios le llevó con ternura a la patria mejor. En un momento, su alma había traspasado el velo, y estaba en el hogar divino. Dios sepultó su cuerpo, nadie sabe dónde. Sus restos fueron puestos fuera de todo alcance de la idolatría".
    Moisés habló con Dios "cara a cara" (Ex 33:11; Nm 12:8; Dt 34:10). Esto quiere decir que vio a Dios en Su esencia misma, lo que no es posible mientras estemos en la carne (Juan 1:18), sino una manifestación más íntima de la gloria divina, de lo que había sido dado a otros.
    Moisés murió fuera de la Tierra Prometida a causa de su pecado en relación con el milagro de Cades (Nm 20:12). Es también posible que por su edad y  a causa de los rigores del desierto, no estuviera en condiciones de emprender la tarea de conquistar a Canaán. 

El Monte Nebo
    El pico más alto del monte Pisga, 13 km. al este de la desembocadura del Jordán. Fin de la jornada terrestre de Moisés. Desde su cumbre podía verse las colinas de Judea y de Galilea, y el monte Carmelo, en donde 500 años más tarde Elías trajo fuego del cielo, y desde el cual viajó hasta el monte Sinaí en donde Moisés había dado la ley y de allí el Pisga en donde Moisés murió, como si hubiese anhelado estar cera de Moisés en la muerte. Y entonces, desde el lugar en donde Moisés murió, bajaron los ángeles y se llevaron a Elías para que estuviera con Moisés en la gloria.

En la Transfiguración
    Desde la cumbre del Pisga puede verse en un día despejado, muy lejos al norte, la corona de nieve del monte Hermón, en donde Jesús se transfiguró y en donde Moisés fue visto de nuevo por ojos mortales; él y Elías, representantes de la Ley y de los Profetas, hablando de la obra cuyo camino la Ley y los Profetas habían preparado.Allí participó Moisés en el anuncio celestial de que había llegado el tiempo para que la dispensación por él inaugurada cediera su lugar a la del Profeta Mayor por él predicho; que de ahora en adelante habría, no los truenos del Sinaí, sino la "voz apacible" de "sólo Jesús". Sinaí, Pisga, Hermón; Moisés, Elías, Jesús. 

Moisés
    Aquí termina una cuarta parte del Antiguo Testamento (casi tanto como todo el Nuevo Testamento); todo escrito por un solo hombre, Moisés. !Qué hombre tan singular debe de haber sido! !Cuánta intimidad tuvo con Dios! Cuarenta años en el palacio de Faraón, 40 en el desierto, y 40 como caudillo de Israel en el propio desierto. Libró de la esclavitud a una nación de 3.000.000; la condujo de un país a otro; y organizó para ella un sistema de jurisprudencia que ha sido fuente de gran parte de la civilización del mundo.