Diccionario Lc


        LUCAS, EVANGELIO DE El tercero de los Evangelios •sinópticos.
Autor y fecha. La mayoría de los eruditos coinciden en que fue escrito por •Lucas, el mismo autor del tercer Evangelio, en forma de una carta dirigida a su amigo •Teófilo. En cuanto a la fecha, se estima que debió de ser escrita antes del año 63 d.C.
Características. Lucas escribe en un griego culto, con un lenguaje abundante y descriptivo. Utiliza unas 266 palabras que no se encuentran en ningún otro escrito del NT. Muchos señalan que su lenguaje se parece mucho al de la •Septuaginta. Su propósito es más teológico que histórico. Al parecer ya era cristiano cuando Pablo lo conoció, así que su teología no es paulina, no es una copia. Aunque es cierto que investigó “con diligencia todas las cosas desde su origen”, su meta al exponerlas es eminentemente teológica (“para que conozcas bien la verdad” [Lc. 1:3]). Algunos interpretan que la intención de los dos escritos de L. era enseñar sobre la historia de la obra de salvación, comenzando con Israel (tiempo de la promesa), luego el ministerio del Señor Jesús (tiempo de Cristo) y después la continuación de esa obra a través del Espíritu Santo (tiempo de la Iglesia). La palabra “salvación” y sus derivados aparecen en este Evangelio en mayor cantidad que en los demás.

L., un gentil, escribe evidentemente para gentiles. No hace muchas citas del AT. Se ha señalado que enfatiza de varias maneras la universalidad del llamado de la salvación. El cántico angelical incluye “buena voluntad para con los hombres”, no sólo para con los judíos (Lc. 2:14). El cántico de •Simeón habla de “luz para revelación a los gentiles” (Lc. 2:32). La genealogía se indica desde Cristo hasta Adán, sin quedarse en Abraham (Lc. 3:23–38). Narra cómo el Señor Jesús se negó al pedido de unos discípulos que querían hacer caer fuego del cielo sobre unos samaritanos (Lc. 9:52–56). También indica que el único agradecido de los diez leprosos sanados era samaritano (Lc. 17:16). En estos y muchos otros incidentes, L. intenta resaltar que la salvación de Dios es para todos los hombres.
Otro rasgo interesante de L. es su énfasis sobre la oración. Pone especial cuidado en presentar al Señor Jesús como el que ora cada vez que tiene que enfrentar una situación importante (Lc. 3:21; 5:16; 6:12; 9:18; 9:29, etcétera). Es el único de los evangelistas que nos da las parábolas del “amigo importuno” (Lc. 11:5–13) y la del “juez injusto” (Lc. 18:1–8), ambas relacionadas con la oración.

Las fuentes. L. dice “que ya muchos” habían “tratado de poner en orden la historia de las cosas...” De manera que es evidente que utilizó muchas fuentes para escribir su Evangelio. Una de ellas, evidentemente, fue el Evangelio de Marcos. Pero sucede que hay unos 250 versículos que son comunes con Mateo, pero que no están en el segundo Evangelio. Eso ha conducido a algunos eruditos a pensar en la posibilidad de que Mateo y Lucas utilizaran para sus obras otro documento hoy desconocido, al cual los eruditos, en sus especulaciones, llaman “Q”.
Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (655). Miami: Editorial Unilit.