Diccionario Ex


        ÉXODO, LIBRO DE Segundo libro del Pentateuco. El título viene del latín: ex= fuera de, hodos= camino, pero el nombre hebreo es Semot (nombres), que se deriva de las primeras líneas del libro, que comienza diciendo: “Estos son los nombres...” (Éx. 1:1).

Autor Se atribuye a Moisés, según la tradición judía y cristiana, aunque el libro no lo dice así. Siguiendo la tradición hebrea, el Señor Jesús, citando de este libro, dice: “¿No habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios en la zarza...?” (Mr. 12:26). Algunos señalan, sin embargo, que esa era la forma en que se hacía referencia a los libros del Pentateuco. Y que la misma no necesariamente implica la autoría del líder hebreo. La mayoría de los creyentes opinan que el origen del libro está en los tiempos de Moisés, aunque no puede descartarse que en el devenir de las edades se hicieran modificaciones hasta llegar a la forma actual. •Pentateuco.

Tema. En él se narra la salida de los israelitas de la esclavitud en Egipto, la entrega de la ley en Sinaí y la vida del pueblo peregrino en el desierto hasta la entrada a Canaán.

Los hebreos en Egipto. Moisés. Se inicia el L. de É. con unos párrafos que lo conectan con las últimas palabras de Génesis, señalando los nombres de los descendientes de Jacob que vinieron a vivir a Egipto, los cuales se multiplican grandemente. Después de la muerte de José vino sobre Egipto “un nuevo rey que no conocía a José”, que teme el crecimiento demográfico de los israelitas, los oprime y pone en vigor un sistema de control de la natalidad según el cual los niños varones debían ser muertos. Las “parteras de las hebreas” temieron a Dios y no lo ejecutaban. Nace un varón que es escondido por su madre. La hija de Faraón encuentra al niño y determina contratar a una hebrea para que lo cuide, sin saber que era la misma madre del niño. Más tarde lo adopta y le pone por nombre •Moisés. Aunque éste crece en la corte faraónica, observó las “duras tareas” a que estaban sometidos sus hermanos y defendió a un israelita que era maltratado por un egipcio, al cual mató. El hecho se supo y tuvo que huir. Llegó a Madián, donde mora con un varón llamado Reuel y se casa con una de sus hijas (Éx. 1:1 al 2:25).

Llamamiento de Moisés. Moisés pasa largos años en el desierto apacentando “las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián”. El “Ángel de Jehová” se le aparece “en una llama de fuego en medio de una zarza” y le ordena regresar a la corte de Faraón “para que saques de Egipto a mi pueblo”. Moisés duda, pero Dios le confirma mediante señales. Le advierte también que Faraón no querrá dejar salir a los israelitas. Moisés dice a Dios que él no era “hombre de fácil palabra”. Dios le contesta que su hermano Aarón “habla bien” y que sería su vocero. Moisés se despide de su suegro y parte para Egipto. Allí da su mensaje a los israelitas, presentó las señales y “el pueblo creyó” (Éx. 3:1 al 4:31).

Actitud negativa de Faraón. Moisés y Aarón se presentan delante de Faraón diciendo de parte de Dios: “Deja ir a mi pueblo”. Pero Faraón se niega y aumenta las cargas de los israelitas. Cuando éstos se quejan, Faraón les dice que están ociosos y por eso dicen: “Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová”. Los capataces israelitas se quejan ante Moisés y éste lleva la queja ante Dios. Dios responde ratificando su orden de partida y vuelve a ordenar a Moisés que vaya delante de Faraón (“Di a Faraón rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a ti”). Moisés vuelve delante del rey, que le pide que haga alguna señal milagrosa. Aarón lanza al suelo su báculo que se convierte en serpiente. Los “sabios y hechiceros” egipcios hacen lo mismo, “mas la vara de Aarón devoró las varas de ellos” (Éx. 5:1 al 7:12).

Las diez plagas. Dios trae sobre Egipto grandes portentos orientados a convencer a los egipcios para que dejaran salir al pueblo.
Primera. El río Nilo y todo depósito de agua se convierten en sangre. Mueren los peces. Pero “los hechiceros egipcios hicieron lo mismo con sus encantamientos” (Éx. 7:13–25).
Segunda. Aparece una gran cantidad de ranas “que cubrieron la tierra de Egipto”. Pero “los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos”. Faraón pide que se ore para que desaparezcan las ranas (Éx. 8:1–15).
Tercera. Aarón golpea con su vara “el polvo de la tierra, el cual se volvió piojos ... en todo el país de Egipto”. “Los hechiceros hicieron así también ... pero no pudieron”. Y dijeron a Faraón: “Dedo de Dios es éste” (Éx. 8:16–19).
Cuarta. Dios envía “toda clase de moscas molestísimas” sobre los egipcios, pero preserva la tierra de Gosén, donde moraban los israelitas (Éx. 8:20–32).
Quinta. Dios envía una mortandad en el ganado de los egipcios, pero preserva el de los israelitas (Éx. 9:1–7).
Sexta. Moisés y Aarón lanzan al aire puñados de cenizas que se convierten en “polvo sobre la tierra” que produce “sarpullido con úlceras en los hombres y en las bestias” (Éx. 9:8–12).
Séptima. Dios envía “granizo, y fuego mezclado con el granizo” por todo Egipto, menos en tierra de Gosén (Éx. 9:13–26).
Octava. Dios envía una enorme cantidad de langostas, las cuales vinieron con un “viento oriental” (Éx. 10:1–20).
Novena. Dios envía tinieblas sobre toda la tierra de Egipto (Éx. 10:21–29).
Décima. Muerte de los primogénitos. Se establece la Pascua. Salida de Egipto (Éx. 11:1 al 13:22).

Cruce del mar Rojo. Dios conduce al pueblo por el camino más largo hacia Canaán. Acampan junto al mar. Faraón los persigue. Dios abre el mar Rojo para que los israelitas pasen en seco. Cuando Faraón intenta cruzar también, muere bajo las aguas junto con su ejército. Moisés eleva un cántico. El pueblo celebra (Éx. 14:1 al 15:27).

El maná. Después de llegar a Mara, donde “no pudieron beber las aguas ... porque eran amargas”, pasaron a Elim y al desierto de Sinaí. Al quejarse el pueblo por la falta de alimentos, Dios les envía el •maná. Se dan las instrucciones sobre cómo recogerlo y consumirlo (Éx. 16:1–36).

La peña de Horeb. Al faltar el agua en Refidim, el pueblo vuelve a quejarse. Dios ordena a Moisés que golpee una piedra en Horeb y salen aguas (Éx. 17:1–7).

Ataque de los amalecitas. Amalec ataca a Israel. Moisés intercede desde un monte. Sus manos se cansan, pero Aarón y Hur le sostienen los brazos y se obtiene la victoria (Éx. 17:8–16).

Visita de Jetro. El suegro de Moisés vino a encontrarse con él tras oír “todas las cosas que Dios había hecho con Moisés y con Israel su pueblo”. Trajo a Séfora con sus dos hijos. Da algunos consejos a Moisés sobre cómo gobernar el pueblo (Éx. 18:1–27).

La entrega de la ley. Moisés sube al monte y Dios habla con él (“Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante”). Dios le entrega los Diez Mandamientos y las leyes del pacto (Éx. 19:1 al 24:18).

El tabernáculo. Dios da las instrucciones para la construcción del tabernáculo y la institución del sacerdocio (Éx. 25:1 al 31:18).

El becerro de oro. Al tardar Moisés en la cima del monte, el pueblo se impacienta y pide a Aarón: “Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros”. Aarón hace un becerro de fundición y el pueblo hace fiesta. Moisés desciende del monte pero rompe las tablas de la ley al contemplar el espectáculo de idolatría, destruye el becerro. Los hijos de Leví responden al llamado de Moisés y atacan al resto del pueblo. Mueren tres mil hombres (Éx. 32:1–35).

Las dos nuevas tablas de la ley. Dios ordena a Moisés que alise dos tablas de piedra para escribir en ellas los Diez Mandamientos. Moisés sube el monte y permanece allí “cuarenta días y cuarenta noches”. Dios revela a Moisés su gloria y éste desciende con las tablas de piedra. Su rostro resplandece (Éx. 33:1 al 34:35).

Los trabajos del tabernáculo. El pueblo ofrenda para la obra. Bezaleel, hijo de Uri, que había sido “llenado del Espíritu de Dios”, dirige los trabajos junto con Aholiab, hijo de Ahisamac, con “todo hombre sabio de corazón”. Moisés suspende la entrega de ofrendas, porque sobreabundaban. Terminan las labores del tabernáculo (Éx. 35:1 al 40:38).
Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (382). Miami: Editorial Unilit.