Marcos en el diccionario


        MARCOS, EVANGELIO DE El segundo de los Evangelios •sinópticos. Posiblemente el primero en cuanto al orden de fecha en que los cuatro fueron escritos.

Autor y fecha. La opinión generalizada es que se trata de Juan Marcos, hijo de María, sobrino de Bernabé, ayudante de los apóstoles Pablo y Pedro. El historiador Eusebio cita unas palabras de Papías, uno de los llamados padres de la iglesia, en cuanto a M. Dice: “M. fue el intérprete de Pedro, puso puntualmente por escrito, aunque no por orden, cuantas palabras y hechos del Señor recordaba. Porque él M. ni había oído al Señor ni le había seguido, sino que sólo más tarde, como ya dije, siguió a Pedro. Este último daba sus enseñanzas según las necesidades [de sus oyentes], pero sin pretender hacer un compendio [seguido y completo] de las palabras del Señor. Por eso [M.] no se equivocó al poner así por escrito algunas de las cosas que conservaba en su memoria. Porque tuvo buen cuidado de no omitir ni reflejar torcidamente nada de los que había oído [de Pedro]...” La fecha de composición está entre los años 65 y 69 d.C.

Características. M. es el más sencillo y claro de los Evangelios. Usa un lenguaje preciso y enérgico, como si fuera un reportaje. Se nota que los distintos episodios de la vida del Señor Jesús, que circulaban de manera oral, M. los recogió y para juntarlos utilizaba palabras como “después”, “en aquellos días”, “en seguida”, etcétera. El término griego euthos, que significa “luego”, “después”, “inmediatamente,”, lo utiliza M. unas cuarenta veces. Es notable que hace mucho uso de citas del AT. M. quiere presentar al Señor Jesús en acción, como para probar que sus hechos demostraban que era el Cristo. Por eso el aspecto narrativo es mayor que el registro de enseñanzas del Señor. La narración ocupa 45% en M., mientras que sólo 25% en Mateo, 34% en Lucas y 16% en Juan. La preocupación teológica de M. gira alrededor de la necesidad de confirmar a los creyentes en la integridad del evangelio. Usa ese término para designar su obra (Mr. 1:1) y lo utiliza en otras siete ocasiones. Es notable su preocupación por los que hoy serían llamados marginados sociales, pues se preocupa por mostrar el interés del Señor Jesús por los leprosos (Mr. 1:40–45), los endemoniados (Mr. 1:21–27), los extranjeros (Mr. 7:24–29), los niños (Mr. 9:36–37; 10:13–15), una viuda pobre (Mr. 12:41–44), la mujer que le ungió con perfume (Mr. 14:1–9), etcétera. Los eruditos han llamado a M. “el Evangelio del siervo humilde”.
Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (679). Miami: Editorial Unilit.