Diccionario Nah


        NAHUM, LIBRO DE Uno de los llamados profetas menores. El tema principal del libro es la caída de Nínive. Parte de la obra (Nah. 1:1 a 2:3) fue escrita como un poema en forma de acróstico, comenzando cada verso con una letra del alfabeto hebreo, hasta llegar a “samek”.

Autor y fecha. Se atribuye el libro al profeta Nahúm, quien lo escribió poco antes de la destrucción de Nínive (612 a.C.). N. menciona la destrucción de Tebas (Nah. 3:8), que tuvo lugar en el 663 a.C.

Circunstancias. Tras invadir Israel y destruir Samaria, el imperio asirio parecía muy fortalecido. El reino de Judá había quedado sujeto a tributo. Los sirios estaban dominados. Los habitantes de Samaria fueron trasladados a distintos lugares, entre ellos Nínive, la capital imperial. Esta ciudad se había convertido en la más grande del mundo, llena de opulencia por las muchas rapiñas de los asirios entre todas las naciones. Unos cincuenta años después de la destrucción de Samaria, el profeta Nahúm emitió sus oráculos, proclamando el fin de Nínive.

Desarrollo. El libro comienza indicando que “Jehová es Dios celoso y vengador”. Luego se ofrece una teofanía, que describe el poder grandioso de la presencia de Dios (“Los montes tiemblan delante de él y los collados se derriten.... ¿Quién permanecerá delante de su ira?”). Él es bueno “y conoce a los que en él confían. Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios”). Sus enemigos “serán consumidos como hojarasca completamente seca”. De Nínive había salido “un consejero perverso”. (Algunos opinan que aquí se trata de una referencia a la invasión de asiria cuando Jerusalén fue sitiada.) Pero Dios anuncia a la ciudad santa: “Bastante te he afligido; no te afligiré ya más”. En cuanto a Nínive, Dios ordena “que no quede ni memoria de” su nombre, lo cual debe ser motivo de alegría para Judá (Nah. 1:1–15).

El capítulo segundo describe la forma en que será destruida la impía ciudad. El lenguaje es vívido (“... carro como fuego de antorchas.... con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos”). Se dan detalles de una gran operación militar. Los preparativos para la defensa, el reforzamiento de los muros (Nah. 2:5), los ejércitos en orden (Nah. 2:3), la ofensiva de los carros (Nah. 2:4), el desvío del río que destruye las murallas (Nah. 2:6) y, finalmente, el saqueo.

Para los historiadores resulta asombroso que esta profecía de Nahúm se cumpliera con tanto detalle. Fuerzas caldeas y escitas sitiaron la ciudad. Lluvias especialmente fuertes en días anteriores hicieron crecer el Tigris, que desvió su curso y enfiló hacia las murallas, que cedieron. La misma ciudad se inundó en gran parte. Por la brecha entró el enemigo. El rey asirio Sardanápalo había creído un oráculo que decía que Nínive sería destruida cuando el río peleara en su contra. Al ver esto, perdió toda esperanza. Encerró a sus concubinas y a sus eunucos en una cámara. Hizo una gran pira sobre ella y se suicidó con toda su familia. Nahúm es tan exacto que a muchos se les hace difícil aceptar que se trata de una profecía, diciendo que lo escribió después de saber los hechos.

En el tercer capítulo Dios declara a Nínive: “Heme aquí contra ti”. Le advierte que ella no es mejor que •Tebas, la que fue destruida a pesar del apoyo de Etiopía, Egipto, Fut y Libia. La ciudad debe prepararse para lo que vendría (“Provéete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas”). Pero los príncipes asirios no se verán por ninguna parte “serán como nubes de langostas que se sientan en vallados en día de frío; salido el sol se van, y no se conoce el lugar donde están”. Por su descuido, los habitantes de Asiria serán esparcidos (“... tu pueblo se derramó por los montes”). El destino de Nínive es la destrucción (“... tu herida es incurable”), lo cual será el asombro de las generaciones futuras (“... todos los que oigan tu fama batirán las manos sobre ti”) (Nah. 3:1–19).
Lockward, A. (2003). Nuevo diccionario de la Biblia. (736). Miami: Editorial Unilit.