Comentario de Efesio

La Unidad de la Iglesia
Judíos y Gentiles, uno en Cristo

    Pablo consagró su vida a enseñar a los gentiles que ellos podían ser cristianos sin hacerse prosélitos judíos. Esto desagradaba grandemente a los judíos en general, pues ellos consideraban la ley mosaica como obligatoria para todos, y abrigaban prejuicios acérrimos contra los gentiles incircuncisos que se atrevían a hacerse llamar discípulos del Mesías judaico.   
    Al mismo tiempo que Pablo enseñaba a los gentiles a que se mantuvieran firmes como una roca en defensa de su libertad en Cristo, tal como lo hace en Gálatas y en Romanos, no quería que tuvieran prejuicios en contra de los cristianos  judíos, sino que les miraran como hermanos en Cristo.
    Pablo no quería ver dos iglesias, una judía y otra gentil, sino una sola iglesia, de judíos y gentiles hechos uno en Cristo. 
    Su gesto para con los elementos judaicos en la iglesia, a favor de la unidad, fue la gran ofrenda de dinero que recogió en las iglesias, hacia fines de su tercer viaje misionero, para los santos pobres de la iglesia madre de Jerusalén (Hechos 21). Abrigaba la esperanza de que esta manifestación de amor cristiano condujera a los cristianos judíos a un sentimiento de mayor bondad hacia sus hermanos gentiles. 
    Su gesto para con los elementos gentiles en la Iglesia, a favor de la unidad, fue esta epístola, escrita al principal centro gentil de sus propios convertidos gentiles, en la cual enaltece la unidad, la universalidad y la indecible grandeza del Cuerpo de Cristo.
    Para Pablo, Cristo era algo grandioso. No solamente cabía en Él los hombres de muy diferentes razas, puntos de vista y prejuicios. También tiene El poder para resolver todos los problemas de la humanidad, y para reunir en unidad y en armonía con Dios no solamente toda vida terrena social y familiar (5:22-6:9), sino aún a los millones de seres en el infinito universo invisible (3:10).
    Esta es una de las cuatro "Epístolas Carcelarias", escritas desde la prisión de Pablo en Roma, 61-63 d.C. Las otras son Filipenses, Colosenses y Filemón. De estas, tres fueron escritas al mismo tiempo y enviadas por los mismos mensajeros: Efesio, Colosenses, Filemón. Hubo otra carta, que ya no existe (Col 4:16).    


Capítulo 1. Bendiciones Espirituales


    "En Efeso" (v.1) no se halla en algunos de los manuscritos más antiguos. Se cree que probablemente ésta haya sido una carta circular a las iglesias de Asia Menor, y que Timoteo llevaba varios ejemplares, cada uno con un espacio en donde cada iglesia insertará su propio nombre; y que del ejemplar de Efeso se hayan copiado la mayoría de los manuscritos hoy existentes, pero no todos ellos. La carta a la iglesia de Laodicea (Col 4:16) posiblemente haya sido uno de los ejemplares. Esto explicaría la falta de saludos personales, que abundan en la mayoría de las cartas de Pablo. Él había estado tres años en Efeso, y tenía allí muchos amigos íntimos. Pero si esta fue una carta circular a Efeso y a muchas  ciudades vecinas también, esto explicaría su estilo más formal.  

    El Propósito Eterno de Dios (3-14). Un resumen magnífico de los planes de Dios: redimir, adorar, perdonar y sellar a un pueblo como posesión exclusiva Suya, acordado desde la eternidad y que ahora se lleva a cabo mediante el ejercicio eficaz de Su voluntad.  

    "Lo celestial" (3) es una frase clave de este libro. Significa la esfera invisible, más allá de este mundo de los sentidos, la cual es el hogar final del cristiano y con la cual aún ahora, en cierto sentido, nos comunicamos.

    La Oración de Pablo (16-23). Así es como Pablo suele comenzar sus carta. Cuatro de estas oraciones son especialmente hermosas: éstas, y las del cap. 3:14-19, Fil 1:9-11 y Col 1:9.12.


Capítulos 2, 3. La Iglesia Universal


    Salvados por Gracia (1-10). El cuerpo de Cristo se está formando de hombres indignos, pecadores, como manifestación eterna de la bondad de Dios. Cuando la obra de Dios en nosotros está completa, seremos seres de felicidad indecible en un estado de gloria celestial más allá de cosa alguna que ahora podemos imaginarnos. Será obra de Dios, y no nuestra; y por todas las edades, el cielo jamás dejará de resonar con los alegres aleluyas de los corazones agradecidos de los redimidos.

    Antes una sola nación; ahora de todas la naciones (2:11-12). El término "la circuncisión" llegó a emplearse como distintivo de los judíos en contrastes con las demás naciones que eran "la incircuncisión" (11). Por algún tiempo, los judíos eran el cuerpo del pueblo de Dios, del cual la circuncisión era el signo físico, y del cual todas las demás naciones estaban excluidas. Pero ahora el llamamiento de Dios resuena fuerte y claramente a todos, de toda tribu y nación, para que vengan y se unan a Su gran familia.   

    El "misterio" de Cristo (3:3-9), escondido desde los siglos en Dios (9), aquí claramente significa que las naciones con herederas de las promesas que Dios, dio a los judíos, y que éstos hasta ahora habían creído suyas exclusivamente. Esta nueva fase del plan de Dios había estado escondido hasta la venida de Cristo, aun cuando Él lo había propuesto así desde el comienzo (1:5), pero ahora se revela plenamente; que el futuro mundo de gloria de Dios será formado no  de la nación judía sino de toda la humanidad. 

    La Grandeza de la Iglesia (3:8-11). Por medio de la Iglesia Dios une a los elementos hostiles de la raza humana en un solo cuerpo, y manifiestan Su sabiduría ante las órdenes sobrehumanas de seres celestiales, resumiendo todos las cosas en Cristo. 


Capítulo 4. La Unidad de la Iglesia


    Un Cuerpo (1-16). Es un organismo complejo, con múltiples funciones, cada una en su lugar y trabajar todas ellas en armonía, con al amor como su principio básico (16). Cristo es su cabeza y fuerza directriz.
    Siendo compuesta de muchos miembros de diversos  talentos y temperamentos, el requisito básico para su debido funcionamiento es el espíritu de la humildad y la tolerancia mutua de los miembros unos hacia otros (2).
    Su objetivo es nutrir a cada uno de sus miembros a la imagen perfecta de Cristo (12-15). La idea del crecimiento que se expresa en estos versículos parece aplicarse tanto a los individuos como a la iglesia en conjunto. La infancia de la Iglesia pasará , y vendrá su madurez. Compárese el pasaje paralelo de 1 Corintios 12, 13.

    La iglesia ya tiene cerca de 2.000 años de edad, y en este respecto, está todavía en su infancia. En su manifestación visible, todavía no ha conocido la unidad . Pablo sostuvo una lucha incesante contra elementos facciosos tanto en las iglesias locales como en la disensión entre judíos y gentiles. Luego vinieron las amargas controversias de los siglos segundo al cuarto. Después, la iglesia imperial, con su apariencia externa de unidad bajo la autoridad del Estado, pero su vida espiritual envenenada y marchitada. Luego vino la jerarquía papal, con su unidad de autoridad que privó a los hombres de sus derechos de conciencia y desterró fuera de circulación a la Biblia. Hace ya 400 años vino la lucha protestante por la libertad. Naturalmente, cuando los hombres comenzaron de nuevo a pensar por sí mismos después de las larga noche de la esclavitud papal, verían las cosas de maneras algo diferentes; fue inevitable que el movimiento protestante fluyera a través de los siglos en corrientes diferentes. Así, pues, todavía tenemos un cristianismo dividido. No sabemos si habrá alguna vez, en este mundo, una unidad extrema y orgánica de la iglesia visible. El egoísmo y el orgullo de los hombres obra en contra de ello. Pero siempre ha habido y siempre habrá una unidad de la iglesia invisible de los verdaderos santos de Dios, la cual de alguna manera, en algún tiempo y lugar vendrá a su plena madurez, en contestación a la oración de Cristo mismo (Juan 17), y  manifestará como el Cuerpo de Cristo en su pleno desarrollo.     

    Nuevas Obligaciones (25-32). Ya que la Iglesia es una hermandad, es necesario que los miembros sean muy considerados los unos con los otros. Del "enojo" (26), quizás Pablo haya pensado que era demasiado duro decirles que no se enojaran nunca; por esto, les amonesta a que no guarden el enojo. "El que hurtaba" (28);  evidentemente algunos de ellos habían sido elementos del hampa, pero ahora debían respetar los derechos ajenos. 


Capítulos 5, 6. Nuevas Obligaciones


    En estos dos capítulos Pablo sigue con lo que comenzó en el 4:17; la obligación de llevar una vida nueva y diferente.  

    La Fornicación (5:3-14); la indulgencia sexual inmoral y promiscua. Era muy común en los días de Pablo, y en muchos lugares, parte de culto idolátrico. Pablo amonesta repetidamente contra este pecado. Véanse 1 Cor 7 y 1 Tes 4:1-8.

    El Canto (5:18-21). La gozosa alabanza de las reuniones cristianas se contrasta aquí con la indulgencia disoluta de las desenfrenadas orgías de ebriedad (18, 19). El canto de los himnos es el más natural, el más sencillo, el más amado y en todo sentido el más estimulador en lo espiritual, de todos los ejercicios de los servicios religiosos. Sin embargo, muy poco hay de ello en el culto de la mayoría de las iglesias, y demasiado de otras cosas que no significan nada.  

    Esposos y Esposas (5:22-33). Si somos cristianos, debemos mostrarlo en todas las relaciones de la vida: comerciales, sociales y domésticas. La relación entre esposo y esposa se representa como un reflejo de la relación entre Cristo y la Iglesia (25, 32). La exhortación es al amor y a la devoción mutuas, y de ninguna manera sugiere que el hombre tenga derecho de hacer esclava suya a la esposa. Cada uno depende del otro, a causa de las diferentes funciones que cada uno tiene en la sociedad humana. Cada uno, al servir al otro sirve mejor a sus propios intereses (28). "El que ama a su mujer, a sí mismo se ama" Tomen nota los esposos.  

    Padres e Hijos (6: 1-4). Establece uno de los Diez Mandamientos, que honremos a aquellos que nos dieron la vida. El hacerlo prolongaría aquella vida. Fue promesa de Dios y es un hecho de la naturaleza. Se les advierte a los padres, tanto como en Col 3:21, que no sean demasiado severos para con sus hijos. La autoridad paternal era en general demasiado rígida entonces, así como ahora es generalmente demasiado laxa. Se les nombra en esto a los padres, por cuanto las madres con por naturaleza más benignas. Sospechamos que en aquel tiempo les haya sido más fácil a los padres criar a sus hijos a su propia semejanza que ahora, por cuando éstos no estaban expuestos a tantas influencias externas a tan temprana edad ni de manera tan continua.   

    Siervos a Amos (6:5-9). La mitad de los habitantes de Roma, y una gran proporción de todo el Imperio. eran esclavos. Muchos de los cristianos eran esclavos. Se les dice aquí que servir fielmente a sus amos era requisito básico de su fe cristiana. Es una enseñanza notable: que en el desempeño de nuestras tareas terrenales, por bajas que sean estamos siempre bajo el ojo escrutador de Cristo, para Su aprobación o desaprobación según merezcamos. Lo mismo les sucede a los amos, en su trato a los esclavos. 

    La Armadura del Cristiano (6:10-20). Este pasaje claramente significa que la lucha del cristiano es contra algo más que las tentaciones naturales de su propia carne. Hay un mundo invisible potencias contra las cuales somos impotentes a parte de la ayuda de Dios. La verdad, la justicia, la paz, la salvación, la Palabra y la oración, son armas que defienden de los dardos del invisible enemigo. 


(Compendio Manual de la Biblia por Halley. p. 548)