Figuras de Dicción en la Biblia

Contenidos

  1. 1 Accismo
  2. 2 Acróstico 
  3. 3 Aféresis
  4. 4 Alegoría
  5. 5 Aliteración
  6. 6 Amebeon
  7. 7 Ampliación
  8. 8 Anábasis
  9. 9 Anacenosis
  10. 10 Anacoluto
  11. 11 Anacóresis o Regresión
  12. 12 Anadiplosis
  13. 13 Anáfora
  14. 14 Anamnesia
  15. 15 Anantapódoton 
  16. 16 Anástrofe
  17. 17 Anéresis
  18. 18 Ánesis
  19. 19 Anfibología
  20. 20 Anfidiortosis o Doble Corrección
  21. 21 Antanaclasis
  22. 22 Anteisagogé
  23. 23 Antenantiosis (Tapéinosis)
  24. 24 Antífrasis
  25. 25 Antimeria
  26. 26 Antimetábola
  27. 27 Antimetátesis
  28. 28 Antiprosopopeya
  29. 29 Antiptosis
  30. 30 Antístrofe
  31. 31 Antítesis
  32. 32 Antonomasia 
  33. 33 Antropopatía
  34. 34 Apófasis o Insinuación
  35. 35 Aporía o Perplejidad
  36. 36 Aposiopesis
  37. 37 Apóstrofe
  38. 38 Asíndeton
  39. 39 Asteísmo
  40. 40 Asterismo
  41. 41 Batología
  42. 42 Braquilogía
  43. 43 Catábasis
  44. 44 Catacresis 
  45. 45 Catáfasis
  46. 46 Cataplocé
  47. 47 Cenotes
  48. 48 Cicloides o Repetición circular
  49. 49 Clímax o Gradación
  50. 50 Correspondencia
  51. 51 Cronografía
  52. 52 Derivación
  53. 53 Dialogismo
  54. 54 Diasqueue (Peristasis)
  55. 55 Diéxodo 
  56. 56 Digresión (o Parécbasis)
  57. 57 Duplicación
  58. 58 Ecfónesis o Exclamación
  59. 59 Eficcción 
  60. 60 Ejemplo
  61. 61 Elipsis
  62. 62 ELIPSIS FALSAS
  63. 63 Enálage
  64. 64 Enantiosis
  65. 65 Endíadis
  66. 66 Endíatris
  67. 67 Enigma
  68. 68 Enmiendas (de los Soferim)
  69. 69 Entimema (Omisión de premisas)
  70. 70 Entretejido
  71. 71 Enumeración o Sinatresmo
  72. 72 Eonismo
  73. 73 Epadiplosis
  74. 74 Epanadiplosis
  75. 75 Epanalepsis
  76. 76 Epánodo
  77. 77 Epanortosis o Corrección
  78. 78 Epexégesis
  79. 79 Epibolé
  80. 80 Epícrisis
  81. 81 Epifonema
  82. 82 Epístrofe (Epífora)
  83. 83 Epítasis
  84. 84 Epiterapia
  85. 85 Epíteto
  86. 86 Epitímesis o Reprimenda
  87. 87 Epitrecon
  88. 88 Epitrocasmo
  89. 89 Epítrope
  90. 90 Erótesis o Interrogación
  91. 91 Etiología
  92. 92 Etopeya
  93. 93 Eufemismo
  94. 94 Genitivo
  95. 95 Gnome o Cita
  96. 96 Héterosis
  97. 97 Hipálage
  98. 98 Hipérbaton
  99. 99 Hipérbole o exageración
  100. 100 Hipocatástasis
  101. 101 Hipotímesis
  102. 102 Hipotiposis
  103. 103 Histéresis
  104. 104 Histerología
  105. 105 Histeropróteron
  106. 106 Homeoptoton
  107. 107 Homeoteleuton
  108. 108 Homónimos hebreos
  109. 109 Idiotismo
  110. 110 Inclusión
  111. 111 Indicación (Omisión de la conclusión)
  112. 112 Inserción
  113. 113 Interjección
  114. 114 Ironía
  115. 115 Jaculatoria
  116. 116 Letras de diferentes tipos
  117. 117 Litote
  118. 118 Bendición y Macarismo
  119. 119 Merismo o Distribución
  120. 120 Mesarquía
  121. 121 Mesodiplosis 
  122. 122 Mesoteleuton
  123. 123 Metáfora
  124. 124 Metalepsis (Doble metonimia)
  125. 125 Metástasis
  126. 126 Metátesis (Antimetábola)
  127. 127 Metonimia
  128. 128 Mimesis
  129. 129 Negación repetida
  130. 130 Oximoron
  131. 131 Palinodia o Retractación
  132. 132 Parábola
  133. 133 Paradiástole
  134. 134 Paradiégesis
  135. 135 Paraleipsis
  136. 136 Paralelismo
  137. 137 Parémbole
  138. 138 Paréntesis
  139. 139 Paréquesis
  140. 140 Paromeosis 
  141. 141 Paronomasia
  142. 142 Patopeya
  143. 143 140 Peanismo 
  144. 144 Perífrasis o circunlocución
  145. 145 Peristasis
  146. 146 Pleonasmo
  147. 147 Polionimia 
  148. 148 Poliptoton
  149. 149 Polisíndeton 
  150. 150  Prosopografia
  151. 151 Proéctesis
  152. 152 Proslepsis
  153. 153 Prolepsis de ocupación
  154. 154 Prosapódosis 
  155. 155 Prolepsis o Anticipación
  156. 156 Prosopografia
  157. 157 Prosopopeya.
  158. 158 Proterapia 
  159. 159 Protímesis
  160. 160  Proverbio
  161. 161 Repetición
  162. 162 Silepsis
  163. 163 Símbolo
  164. 164 Símil
  165. 165 Simperasma
  166. 166 Sincóresis
  167. 167 Síncrisis
  168. 168 Sinécdoque
  169. 169 Sineciosis o Cohabitación
  170. 170 Sinonimia
  171. 171 Síntesis
  172. 172 Sínteton o Combinación
  173. 173 Suspensión
  174. 174 Tapéinosis
  175. 175 Taumasmo
  176. 176 Tipo
  177. 177 Topografía
  178. 178 Transición o Metábasis
  179. 179 Zeugma


Accismo

    Del latín accído = cortar, pero no por medio, esta figura se da cuando se expresa un rechazo que no es definitivo o es sólo aparente.

    Mat_15:22-26. Cuando la mujer cananea clamaba: «¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí!», el Señor no intentó dar­le una negativa definitiva; pero, comoquiera que, en su calidad de gentil, ella no tenía derecho a suplicar a Cristo como al «Hijo de David», usa Jesús la figura accismo y parece rehusar hacerle el favor demandado, diciéndole: «No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella siguió in­sistiendo: «¡Señor, socórreme!» Pero todavía no hallamos aquíuna confesión como la del publicano: «Dios, sé propicio a mí, pecador.» Quizá esta mujer confiaba aún en su propia justicia. Es entonces cuando Cristo usa de nuevo la figura accismo, pero combinándola con hipocatástasis, y le dice: «No está bien to­mar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.» ¡Ahora es cuando llegó la confesión de ella! Se percató de su condición y respondió: «Sí, Señor (como diciendo: «tienes toda la razón»); pues también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Fue entonces cuando recibió la bendición que había sido destinada para ella.
 
   Mat_21:29. «Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue.» Este texto es tenido por algunos como ejem­plo también de accismo; pero, en realidad, no lo es, porque aquí hubo verdadero rechazo, aunque después fue convertido en aceptación mediante el arrepentimiento.



Acróstico 


En general, el acróstico consiste en que las letras iniciales, medias o finales de una composición poética formen un vocablo o frase. Es notable el acróstico latino siguiente:

S  A  T  O  R
A  R  E  P  O
T  E  N  E  N
O  P  E  R  A
R  O  T  A S

  Que significa: «El sembrador Arepón sujeta con trabajo las ruedas.» Lo notable (y sumamente difícil) de esta composición es que la frase se puede leer igualmente: siguiendo las líneas de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de arriba abajo, y de abajo arriba.
     Pero el único acróstico usado en la Biblia consiste en que cada versículo de una porción, o cada porción sucesiva de ver­sículos, comiencen respectivamente por una letra diferente del alefato o abecedario hebreo, siguiendo el orden alfabético. Por medio de esta figura, se pone de relieve la especial importancia de ciertas porciones de la Biblia Hebrea, a fin de que nuestra atención se fije en ellas con más interés. Dichas porciones bíbli­cas son precisamente trece, número que, para los judíos, no indica mala suerte.

   

Aféresis

       
Aféresis es una palabra griega que significa el acto de quitar algo, y se emplea para suprimir una letra o una sílaba al co­mienzo de la palabra. Así tenemos que la antigua Tesalónica es ahora Salónica; ha desaparecido la primera sílaba.
En la Biblia tenemos el ejemplo del último rey de Judá, Joa­quín (v. 2Re_24:6 y ss.), el cual es llamado Jeconías (hebr. Yek­honyáh) en su genealogía, según aparece en 1Cr_3:16; pero, en Jer_22:24, cuando Dios declara que lo va a arrancar (v. tam­bién Jer_37:1), su nombre es cortado para que corresponda al acto, y es llamado «Conías».
Jeconías significa «Yahweh establezca». Al quitarle la prime­ra sílaba, se le quita precisamente el componente «Yah», abre­viatura de Y ahweh, y queda así sin la ayuda de Dios para que­dar establecido.
El piadoso rey Josías, cuyo nombre significa «Yahweh sane», expresó su deseo de que Dios estableciera su reino, po­niendo a su hijo el nombre de Eliaquim (Dios establecerá»), quien fue llamado después Joacim («Yahweh establecerá»), que tiene el mismo significado que el del hijo de éste, y nieto de Jo­sías, Joaquín o Jeconías. Pero las esperanzas de Josías fueron en vano. La familia de Josías es notable por la forma en que los nombres de sus descendientes fueron rotos o cambiados, y el reino mismo acabó en el desastre.
El texto de Jer_22:4 dice así: «Vivo yo, dice Yahweh, que si Conías, hijo de Joacim rey de Judá, fuera anillo en mi mano de­recha, aun de allí te arrancaría.» Además de la aféresis en el nombre de Jeconías, convirtiéndolo en Conías, es sorprendente en dicho versículo el súbito cambio de la tercera a la segunda persona del singular.
En el v. Jer_22:30 del mismo capítulo, leemos: «Así dice Yahweh: Escribid lo que sucederá a este hombre (Conías, v.Jer_22:28) privado de descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá.» Este versículo, que contiene una grave maldición profética, ne­cesi ta ciertas aclaraciones.
      En primer lugar, la frase «privado de descendencia» no sig­nifica que careciese de hijos, pues tuvo siete (v. 1Cr_3:17-18), sino que ninguno de su descendencia según la carne ocuparía el trono de David. Zorobabel, su nieto (v. 1Cr_3:19), llegó a ser gobernador de Judá, después que su abuelo Conías murió en Babilonia (2Re_25:29-30), pero la monarquía no fue restaurada con él.
      En segundo lugar, lo que es aún más importante, la monar­quía de Judá (e Israel), «el trono de David» para gobernar so­bre toda «la casa de Jacob», había de ser restaurada en la per­sona de Jesucristo (v. Luc_1:32-33), pero Jesús no descendía, «se­gún la carne», de Conías, sino sólo según los derechos legales a través de José, esposo de María (v. Mat_1:16), el cual no era el padre físico, sino legal, de Jesús, mientras que, por la línea de María, la madre de Jesús, el Señor descendía físicamente de David, pero no a través de Conías, como puede verse en la ge­nealogía de Luc_3:23 y ss., que es, sin duda alguna, la genealogía física de María, «de la cual nació Jesús, llamado el Cristo» (Mat_1:16). José, pues, no era hijo de Elí (el griego de Luc_3:23 dice: «el de Elí»), sino su yerno. De este modo admirable, Dios dis­puso que pasasen a Jesús los derechos legales a la corona de Is­rael, sin incurrir en la maldición pronunciada contra la descen­dencia física de Conías.

Las figuras de dicción llamadas síncope (corte en el medio) y apócope (corte al final) no ocurren en la Biblia, aun cuando el griego modifique algunos nombres (por ejemplo, dice Judas en Vez de Judá, que es el correspondiente hebreo). Por consi­guiente, no vamos a tratar de ellas aquí.




Alegoría


Así como la parábola es un símil continuado, así también la alegoría es una metáfora, o una hipocatástasis, continuada. La alegoría, pues, se divide en dos clases: metáfora continuada, como en el Sal. 23; e hipocatástasis continuada, como en el Sal_80:8-15.

Isa_5:1-6. En esta porción tenemos una alegoría que combina las dos formas expresadas. La alegoría comienza por aludir im­plícitamente a Judá y Jerusalén (puesto que a ellas va dirigida la profecía, v. Isa_1:1), con lo que tenemos una hipocatástasis continuada; y, en los vv. Isa_5:3-7, procede a sustituirlas, con lo que tenemos una metáfora continuada.

Una alegoría puede, a veces, ser ficticia, sin fundamento en las Escrituras, pero Gal_4:22 , Gal_4:24 nos muestra que una verdade­ra historia, como la narración de Gn. 21, puede ser alegorizada (siempre que esté garantizada por el Espíritu Santo en la Bi­blia misma), sin detrimento de la verdad histórica. Nótese que la alegoría siempre se refiere a un tiempo pasado; en esto se dis­tingue de la profecía, la cual siempre se refiere al futuro.



Aliteración


Esta figura consiste en la repetición de la misma letra (o sí­laba) al comienzo de dos o más palabras sucesivas. Por ejem­plo: Pedro perdió preciosas perlas. Por supuesto, esta figura sólo presenta su belleza en los originales hebreo y griego de las Escrituras, pues es muy difícil reproducirla en la traducción a nuestro idioma. Si alguna vez se da también en castellano, será puramente casual y no comportará énfasis alguno.
El cántico de Débora en Jueces 5 abunda en ejemplos de ali­teración, que añaden al texto gran fuerza y belleza en el origi­nal. Resulta imposible reproducir esta figura en nuestras ver­siones de la Biblia, pero podemos ofrecer al lector alguna idea del uso de esta figura.
    Veamos primero un esquema de la estructura de Jueces 5, antes de presentar unas breves muestras de aliteración en di­cha porción:
  
A. 2-. Alabanza a Yahweh por la vindicación de Israel.
           B. a. -2, 3. Israel. Ofrecimiento voluntario del  pueblo.
                   b. 4-8. Contrastes en la situación del país.
               a. 9. Israel. Ofrecimiento voluntario de los jefes.
                   b. 10, 11. Contrastes en la situación del país.
           B.    b. 12-18. Contraste de actitudes.
               a. 19-22. El enemigo. Asalto y derrota.
                   b. -23-27. Contraste de actitudes.
          a. 28-30. El enemigo. Presunción y decepción. 
  A. 31. Alabanza a Yahweh por la vindicación de Israel.

Breves muestras de aliteración en Jueces 5:

Versículos Jue_5:3-4 : «... Yo cantaré a Yahweh,
Cantaré salmo a Yahweh, el Dios de Israel. 
Cuando saliste de Seír, oh Yahweh, 
Cuando te marchaste...».

Versículo Jue_5:12 : «Despierta, despierta, Débora;
Despierta, despierta, entona cántico...»

Versículo Jue_5:23 : «Maldecid a Meroz, dijo el ángel de Yahweh,
Maldecid severamente a sus moradores...»




Amebeon


Esta figura consiste en la repetición de la misma frase o cláusula al final de sucesivas porciones. Procede del griego «amoibé» = cambio, alteración. 




Ampliación


Esta figura (del latín ampliare = ensanchar o extender) tiene el sentido técnico de «prolongación en el tiempo». Se le da este nombre porque un epíteto es aplicado a un sujeto 
(1) antes de haber obtenido la razón para llamado así, o 
(2) después que tal razón ha cesado. Por ejemplo, el lobo es llamado por su nom­bre, incluso cuando su naturaleza ha sido cambiada
     (Isa_11:6), mientras que Jesús es llamado por los ángeles «Salvador» cuando acaba de nacer (Luc_2:11).

La ampliación se distingue de la amplificación (si bien am­bos vocablos proceden de la misma raíz) en que la primera hace referencia a un cambio que ya se ha efectuado, mientras que la segunda ocurre cuando el sentido de una palabra o de una expresión se ensancha y extiende mediante la repetición de las palabras en forma diferente, a fin de alargar el relato y po­ner más de relieve lo que se lleva dicho.

Así que la ampliación es una forma de epíteto, ya que el nombre sobrevive a través del cambio efectuado. Más adelante, veremos una forma de prolepsis que se distingue de la amplia­ción (en cuanto que ésta se opone a la ocupación), pero sólo con relación al tiempo, y consiste en hablar de sucesos futuros como si fueran presentes, mientras se deja para otra ocasión la inter­pretación de los mismos.



Anábasis


Esta figura, que significa «subida», tiene lugar cuando un escrito o un discurso va aumentando su fuerza o su énfasis. Cuando la figura afecta únicamente a palabras, no al sentido, se llama cltmax (ya estudiado). Cuando la gradación es de más a menos, se llama catábasis (la estudiaremos a continuación de la anábasis). Cuando la gradación no es un mero aumento de vehemencia o énfasis, sino que nos conduce de cosas terrenales a celestiales, de cosas mundanas a espirituales, etc., la figura se llama anágoge, que significa «guiar hacia arriba».



Anacenosis


       Esta figura, que significa «comunicación», se da cuando el que habla apela a la opinión de sus oponentes, como a quienes tienen intereses comunes en cuanto a la materia de que se tra­ta. Si está en forma de pregunta, es una de las especies de eró­tesis.



Anacoluto


Esta figura, del griego «an» = sin + «akoloúthos» = siguien­te, ocurre cuando, en la construcción de una cláusula, hay una especie de inconsecuencia, por omisión de la segunda parte (apódosis) que habría de corresponder a la primera (prótasis). En los escritos meramente humanos, esta inconsecuencia pue­de atribuirse a negligencia, descuido o falta de atención por parte del escritor, pero en el caso de las Escrituras, de las que el Espíritu Santo es el autor principal, no cabe ninguna irregu­laridad; por consiguiente, dondequiera se halle esta figura, ha de ser con el fin de atraer la atención del lector. En algunos lu­gares, un estudio atento y profundo del pasaje demuestra que no hay anacoluto, pues la apódosis o segunda parte de la cláu­sula se halla en otro lugar.

1. A veces, el acusativo aparece en solitario al comienzo de una frase.
No se trata del acusativo llamado «absoluto», sino del que necesita que se le anteponga, en la traducción, la frase prepo­sicional «en cuanto a» o similares.

Luc_21:6. El original comienza: «Estas cosas que contem­pláis...», y, a continuación, añade: «días vendrán, etc.». Así que es menester suplir: «En cuanto a estas cosas que contempláis.» Más sencillo aún: «De estas cosas, etc.»

2. A veces, la primera parte de la cláusula queda interrum­pida por un paréntesis; y, cuando el paréntesis ha pasa­do, la conexión gramatical experimenta un cambio.

Esto es lo que ocurre en lugares como Jua_6:22-24 y Gal_2:6 , Gal_2:7.

3. Otras veces, la construcción cambia repentinamente (sin paréntesis) por alteración de persona; o pasando de participio a otra forma del verbo; o del singular al plu­ral, y viceversa.

Mar_6:11. «Y cualquier lugar que no os reciba ni os escu­chen, sacudid el polvo, etc.» El paso súbito del singular al plu­ral es un anacoluto, el cual se aclara con el final «contra ellos», haciendo referencia al sujeto implícito del «escuchen» (está cla­ro que el lugar, al comienzo de la frase, está sustituyendo a los habitantes del lugar).

          4. Otras veces, la construcción queda interrumpida sin que se complete en forma alguna.
Mar_11:32. Dice textualmente: «Pero ¿vamos a decir: De los hombres? Temían a la multitud.» Los pensamientos de los in­terlocutores quedan aquí interrumpidos y han de suplirse relle­nando la elipsis (véase en su lugar).

5. Algunas veces, el cambio consiste en una súbita transi­ción del estilo indirecto al directo

Mar_6:8-9. «Y les encargaba que no tomasen nada, etc. (estilo indirecto)... y no os pongáis dos túnicas» (estilo directo).

6. Otras veces, el cambio se realiza del estilo directo al in­directo. 

Jua_13:29. «... que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta (estilo directo); o que diese (estilo indirecto) algo a los pobres».

7. A veces, finalmente, se unen en una misma cláusula dos construcciones equivalentes.

Esto no necesita aclaración, pues el estudioso de la Biblia las puede analizar fácilmente por sí mismo. Por ejemplo: Gen_35:3 ; Jos_23:16 ; Jue_16:24 ; Neh_10:30 ; Mar_6:7 ; Mar_1:1 ; Rom_12:4 ; 1Co_14:5 ; Efe_5:27 , Efe_5:33 .


Anacóresis o Regresión


Esta figura, que significa «retirada» (de «aná» = atrás + «khóresis» = retirada) consiste en volver al tema anterior, después de una digresión. Los griegos la llamaban también epa­naclesis (de «epí» = encima + ((aná» = atrás + ((klésis» = lla­mada), el). el sentido de volver al punto principal después de una excursión o digresión.
Todo buen estudioso y observador hallará ejemplos de esta figura. Mencionaremos únicamente dos:

Rom_1:7 (ya estudiado en digresión), donde el saludo comen­zado en el v. Rom_1:1, e interrumpido en los vv. Rom_1:2-6, vuelve a tomarse en el v. Rom_1:7.

     Efe_3:14. Aquí, se reanuda el hilo de lo que Pablo había co­menzado a decir en el v.   Efe_3:1, pero lo había interrumpido en el v.2 hasta el 13    Efe_3:2-13 .


Anadiplosis


Esta figura consiste en la repetición de la misma palabra o frase al final de una cláusula y al comienzo de la siguiente. También se la llama epanástrofe (del gr. epí = sobre + aná = de nuevo + strépho = volver).


Anáfora


Esta figura consiste en la repetición de una misma palabra al comienzo de frases sucesivas, añadiendo así peso y énfasis a las afirmaciones que en ellas se hacen.

Anamnesia


Del griego «aná» = de nuevo + «mimnéskein» = recordar, esta figura se usa cuando el curso de una exposición directa se suspende para expresar un recuerdo. Es un método muy efec­tivo para poner de relieve lo que queremos imprimir en la men­te de los destinatarios del escrito o del discurso.
Un ejemplo interesante, ya mencionado en epitrecon e hipér­bole, es:

    Rom_9:3. Nótese que el verbo está en imperfecto «deseaba»), lo que muestra una actitud continua en un pasado más o menos remoto (aunque la idea de que Pablo se refiere a su condición anterior de perseguidor de los cristianos es totalmente insoste­nible; nota del traductor).

La figura ocurre al comienzo de la parte dispensacional de la Epístola a los romanos. V. en correspondencia.


Anantapódoton 


IV. Cuando toda la cláusula es omitida en un pasaje

1. Cuando se omite el primer miembro de la cláusula

Mat_16:7. «Ellos pensaban dentro de sí diciendo: Lo ha dicho porque no trajimos panes» (lit.). Lo subrayado no está en el tex­to, pero hay que suplido.

 
2. Cuando se omite el segundo miembro de la cláusula

        El nombre específico de esta elipsis es  anantapódoton. Ejemplos:
     
Gen_30:27. «Y Labán le respondió: Si ahora he hallado gra­cia en tus ojos, quédate conmigo; porque he experimentado...»

En el original, falta la segunda parte de la segunda cláusula del versículo.

2Sa_2:27. «y Joab respondió: Vive Dios, que si no hubieses hablado las palabras que dieron lugar a la provocación (véase el v. 2Sa_2:14), el pueblo habría dejado de seguir a sus hermanos desde esta mañana.» Sólo así se entiende qué es lo que Abner había hablado.


3. Cuando falta el término de una comparación 


Anástrofe


Esta figura (del gr. «aná» = de nuevo + «stréphein» = vol­ver), recibe su nombre de la trasposición de una palabra fuera de su orden normal en una cláusula. Es, pues, una especie de hipérbaton, pero que afecta sólo a una palabra, en vez de a va­rias. Los griegos la llamaban también parálage; y los latinos, in­versión.

Deu_22:1. El original dice: «No verás el buey de tu hermano, o su cordero, extraviados, y te esconderás de ellos.» La nega­ción va delante de «verás», en lugar de ir delante de «te escon­derás». Esta inversión sirve para poner de relieve el manda­miento. V. también en metonimia. 

Miq_6:10. En el original, el adverbio va a la cabeza de la frase: «¿Aún hay tesoros de impiedad en casa del impío?»
Hch_7:48. Dice textualmente: «Pero no el Altísimo en (tem­plos) hechos a mano habita.» Colocando la negación al princi­pio de la frase, y dejando el verbo para el final, se intensifica grandemente la fuerza de la negación.


Anéresis


    Esta figura (del gr. «aná» = arriba + «hairéo» = llevarse) es un paréntesis por medio del que, con una expresión negativa, parece que quitamos algo del sentido, cuando en realidad le añadimos algo y lo ponemos de relieve. Es la misma figura que tapéinosis (v. en su lugar), pero usada parentéticamente. 


Ánesis


Cuando la conclusión se añade para disminuir el efecto de lo que se ha dicho, la figura recibe el nombre de ánesis, que sig­nifica relajamiento o abatimiento, y es lo contrario de epítasis. Ejemplo:
2Re_5:1. «Naamán, general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, quien lo tenía en alta esti­ma... Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso»; por tanto, toda su grandeza e importancia no le servía de nada.


Anfibología


Esta figura (del gr. «amphí» = a ambos lados + «bó­los» = algo que se arroja + «lógos» = palabra) significa que una palabra o frase se puede interpretar de dos maneras. No es sinónimo de ambigüedad, pues en el caso de esta última, el sen­tido es simplemente incierto o equívoco, mientras que en la an­fibología ambos sentidos son absolutamente verdaderos. La fi­gura ocurre muchas veces en la Biblia y, en realidad, todas las profecías participan, más o menos, de este carácter. Son pala­bras del Dios que era, es y será; de aquí que sus palabras ten­gan una plenitud de referencia y significado que no puede ser agotada por una sola interpretación. Por eso, una profecía pue­de ser verdadera simultáneamente con referencia al pasado y al futuro, en cuanto a que hay parte de verdad en ambas direccio­nes, pero resultan falsas cuando se sustituye la una por la otra, o se toma la parte por el todo.




Anfidiortosis o Doble Corrección


 De «amphí» = por ambos lados + «diá» = a través de + + «orthoún» = enderezar, esta figura se llama así porque es una corrección, pero no sólo con referencia al sentido que le da el que habla, sino también con referencia a los sentimientos del que escucha. Hay otra figura similar, llamada prodiortosis, usa­da en la argumentación, la cual se distingue de la anfidiortosis en que en ésta la corrección se hace antes que el oyente o el lec­tor se sienta desconcertado, mientras que la prodiortosis es una preparación para el desconcierto que va realmente a llegar.
Algunos confunden ambas figuras, pero hay una clara dis­tinción entre ellas.

1Re_14:14. El original dice literalmente: «... el cual destrui­rá la casa de Jeroboam en este día; ¿y qué (como insinuando: "pero, ¿qué estoy diciendo?") ¡ahora mismo!», V. también en elipsis y aposiopesis.

      1Co_11:22. «... ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? en esto no os ala­bo».


Antanaclasis


(anti = contra + + aná = arriba + klásis = rotura)

Esta figura consiste en la repetición de la misma palabra en la misma cláusula, pero con diferente sentido. Por ejemplo: «Hace poco tiempo, hacía mal tiempo.» En el primer caso, la palabra «tiempo» pertenece a la cronología; en el segundo, a la metereología.

Jue_11:40. El texto dice literalmente: «y se hizo costumbre en Israel que de días en días fueran las doncellas de Israel a en­dechar a la hija de Jefté galaadita, cuatro días al año.» En el primer caso, «días» se usa, por sinécdoque, para significar «año» (de año en año), mientras que, en el segundo, indica días de 24 horas.



Anteisagogé


Así llamaban los griegos (de «antí» = en lugar de + «eis» = hacia + «ágein» = conducir o traer) a una figura por la que se responde a una pregunta con otra pregunta. Tam­bién la llamaban antikatállaxis = contrapeso, yanthypophorá = réplica a una objeción. Los latinos la llamaban compensa­tia = compensación. Ejemplos:

Jue_14:8. La respuesta al acertijo de Sansón se da aquí en forma de pregunta, por lo que tenemos una anteisagogé. V. en emgma.

Mat_21:23-25. Aquí tenemos un hermoso ejemplo de anteisa­gogé. Los principales sacerdotes y los ancianos le preguntan a Cristo con qué autoridad está actuando. Él, a su vez, les respon­de con otra pregunta: «Yo también os haré otra pregunta, y si me la contestáis, también yo os diré con qué autoridad hago estas cosas » (v.Mat_21:24). En el v. Mat_21:25, les hace la pregunta. La res­puesta de ellos la hemos estudiado en la figura aporía.

    Rom_9:19-20. «Entonces me dirás: ¿Por qué, pues, lanza re­proches?; porque, ¿quién ha resistido a su designio? En todo caso, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios?». V. más adelante, en prolepsis.


Antenantiosis (Tapéinosis)


Esta figura, también llamada antenantiosis, significa «em­pequeñecimiento», y ya hemos dicho que se distingue de la li­tote en que, a diferencia de ésta, tiene por objeto engrandecer la misma cosa o persona que se empequeñece. Antenantiosis significa «contraposición». Cuando se usa en forma de parénte­sis, se llama anéresis.
La figura se usa en conexión con nombres, verbos y adver­bios, ya sea: (1) positivamente, o (2) negativamente.

1. Positivamente.

Gen_27:44. «Y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue.» Por Gen_29:20, sabemos que los siete años que Jacob sirvió por Raquel «le parecieron como pocos días». Por esos lugares, vemos que el hebreo usa el plural de 'ejad = uno, para significar «algunos» o «pocos»; así que po­dríamos traducir «unos días». En cambio, el plural del griego tis = alguno, se usa para un número mayor.


2. Negativamente.
     Cuando el énfasis se hace por medio de una negación, a fin expresar lo positivo en un grado más elevado, la figura se llama antenantiosis (véase arriba). Así, cuando decimos de al­guien: «no es tonto», queremos decir que «es muy listo». O, cuando decimos: «no está a muchos kilómetros de aquí», que­remos decir que «está al alcance de la mano».

Exo_20:7. «Porque no dará por inocente Yahweh a quien toma su nombre en vano.» Es decir, lo tendrá por culpable de infringir la Ley.

  

Antífrasis


Esta figura (del gr. «antí» = contra + «phrásis» = expre­sión) se llama así porque una palabra o frase se usa en un sen­tido opuesto al que tiene en su origen. Por ejemplo, cuando a un tribunal de justicia se le llama «tribunal de venganza». Par­ticipa, pues, del concepto de ironía, pero se diferencia de ésta en dos cosas: 
(1) la antífrasis se usa en palabras o frases sueltas, mientras que la ironía se usa en frases conectadas; 
(2) la antí­frasis afecta al sentido de las palabras, mientras que la ironía afecta a la aplicación de las palabras.
Gen_3:22. «y dijo Yahweh Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros.'» No es que el hombre hubiese llegado a ser «un Dios», sino que eso es lo que el Tentador le había prome­tido, con las funestas consecuencias de haber cedido a la tenta­ción y tener que ser echado de la presencia de Dios.

Isa_44:25. «... que trastorno a los sabios»; es decir, a los que son tenidos por sabios, ya por otros o por sí mismos, no a los que son verdaderamente sabios a los ojos de Dios. El mismo sentido tiene el vocablo «sabiduría» en la frase siguiente.


Antimeria


El vocablo antimeria se deriva del griego «antí» = contra, o en lugar de + «meros» = parte, y significa que se usa una parte de la oración (es decir, del lenguaje) por otra. Por ejemplo: un sustantivo por un verbo, o un verbo por un sustantivo, etc. Las distintas clases de antimeria son las siguientes:

 I.   Del verbo:
  1. De un infinitivo por un sustantivo.
  2. De un participio activo por un sustantivo.
  3. De un participio pasivo por un adjetivo.
 II.   Del adverbio:
  1. De un adverbio por un sustantivo.
  2. De un adverbio por un adjetivo.

 III. Del adjetivo:
  1. De un adjetivo por un adverbio.
  2. De un adjetivo por un sustantivo.

 IV. Del sustantivo:
  1. Sustantivo por verbo.
  2. Sustantivo por adverbio.
  3. Sustantivo por adjetivo.
  4. Sustantivo repetido, por adjetivo (epizeuxis).
  5. Sustantivo (en régimen) por adjetivo.
  6. Sustantivo enfático por adjetivo (hipálage).
  7. El primero de dos (ambos, en régimen) por adje­tivo.
  8. El segundo de dos (ambos, en régimen) por adje­tivo.
  9. Uno de dos, en el mismo caso, por adjetivo (endíadis). 
  10. Sustantivo en régimen, por adjetivo en grado su­perlativo.
 I.   ANTIMERIA DEL VERBO
        1. El infinitivo por un sustantivo.
Gen_32:24 (en la B. Hebrea, v. 25). Dice la última frase, se­gún el original: «... hasta el subir del amanecer»; es decir, hasta la subida del alba.

        2.  El participio activo por un sustantivo.
Gn 23:16. El original dice al final del v.: "moneda corriente de los que compran"; es decir, moneda corriente en los mercaderes.

 II.    ANTIMERIA DEL ADVERBIO
        1. El adverbio por el sustantivo.
Luc_10:29. «...¿Y quién está cerca de mí?» (lit.); es decir, ¿quién es mi prójimo?
 
        2. El adverbio por un adjetivo.
Gen_30:33. «Así responderá por mí mi honradez mañana»; es decir, en un día futuro.
     1Sa_25:31. «Por haber derramado sangre sin causa»; es de­cir, sangre inocente.

 III ANTIMERIA DEL ADJETIVO
        1. Un adjetivo por un adverbio.
Hch 16:37. "... Después de azotarlos públicamente"; es decir,  en público. 

        2. Un adjetivo por un sustantivo.
Gn 1:9. 10. " ...y descúbrase la seca"; es decir, la tierra.

IV ANTIMERIA DEL SUSTANTIVO
  1. Un sustantivo por un verbo.
Jue. 16:23. "Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer un gran sacrificio a Dagón su Dios y para alegrase." Literalmente: "y para un gran regocijo". 

     2. Un sustantivo por un adverbio.
Is 21:7. "...escuche diligentemente con mucha atención" (lit.); es decir, muy atentamente. 

     3. Un sustantivo por un adjetivo.
Con frecuencia, los vocablos «circuncisión» e «incircuncisión»  significan «personas circuncidadas» y «no circuncida­das» respectivamente. También el vocablo griego «anáthema», que significa «voto u ofrenda prometida», se usa en lugar de «persona o cosa maldita».
1Co_14:32. «Y los espíritus de los profetas están sometidos a los profetas.» También aquí, el término «espíritus» significa «dones espirituales» (véase en metonimia).

     4. Un sustantivo (repetido) por un adjetivo.
A veces, se repite un sustantivo para expresar el adjetivo en grado superlativo. Esta figura entra también dentro de la lla­mada epizeuxis. Ejemplo:
Isa_26:3. Dice textualmente: «El pensamiento (está) fijo (en ti); guardarás paz, paz...»; es decir, guardarás en completa paz. Véase en epizeuxis, donde hay muchos ejemplos.

     5. Un sustantivo (en régimen) por un adjetivo.
La expresión «en régimen» significa que el uno gobierna al otro en genitivo; entonces, el segundo vocablo (a veces, dos vo­cablos) se convierte en adjetivo. En efecto, el modo natural y ordinario de cualificar a un sustantivo es por medio de un ad­jetivo. Pero, si se desea colocar el énfasis en el adjetivo, se hace por medio de esta particular especie de antimeria. Por ejemplo, si queremos destacar el adjetivo «poderosos» en la frase «ánge­les poderosos», usaremos un sustantivo en lugar del adjetivo «poderosos» y diremos: «ángeles de poder». Es importante que el lector conozca cuándo y dónde está el énfasis, puesto que no todo genitivo es un caso de antimeria (v. el Apéndice B: «Sobre el uso del genitivo»). Damos a continuación varios ejemplos de antimeria, donde se usa un sustantivo en genitivo (en régimen) en lugar de un adjetivo:
Exo_34:7. «... que visita la iniquidad de los padres»; es decir, la iniquidad que los hijos imitan dé sus padres; siendo del mis­mo carácter, será castigada de la misma manera.
2Re_24:3. Dice textualmente: «...por los pecados de Mana­ses, y de acuerdo con todo lo que él hizo». Significa, pues, los pecados semejantes a los de Manases.

Los Nombres Divinos forman clase aparte.
Los nombres de Dios: «Dios» (hebr. El o Elohim) y «Yah-weh» se usan, a veces, en régimen de genitivo, como adjetivos, con énfasis en la Deidad, o implicando lo que es infinitamente grande, alto, poderoso, glorioso o hermoso. Ejemplos:
Gen_23:6. «... eres un príncipe de Dios»; es decir, un príncipe poderoso.
Gen_30:8. «Con luchas de Dios»; es decir, con esfuerzos y lu­chas sobrehumanos; con todas mis fuerzas.
Exo_9:28. «... los truenos (lit. voces) de Dios»; es decir, true­nos muy sonoros (comp. con 1Sa_14:15).

El nombre de Dios se usa también igualmente en dativo.
Rut_2:20. «... Sea él bendito para Yahweh» (lit.); es decir, bendito de Dios en todas las cosas. Igualmente en Rut_3:10 : «Ben­dita seas tú para Yahweh.»
Jua_3:3. «Y era Nínive una ciudad grande para Dios» (lit.); esto es, una ciudad extremadamente grande.
Hch_7:20. «... nació Moisés, y fue hermoso para Dios» (lit.); es decir, divinamente hermoso.
2Co_10:4. «porque las armas de nuestra milicia no son car­nales, sino poderosas para Dios» (lit.); es decir, inmensamente poderosas.
El vocablo «hijos», con un sustantivo en régimen, es hebraísmo.
La palabra «hijo», si va cualificada por otro sustantivo, de­nota la naturaleza y el carácter de la persona o personas así lla­madas, e incluso su origen; por ejemplo: «hijos de Be-lial» = personas diabólicas (v. Deu_13:13; Jue_19:22). Igualmen­te tenemos:
«Hijos de bravura» (2Sa_2:7 ; 1Re_1:52) . = hombres valien­tes.
«Hijos de la fianza» (2Re_14:4) = rehenes.
«Hijos del aceite» (Isa_5:1) = fértil.
«Hijos de la luz» (Luc_16:8 ; Jua_12:36 ; Efe_5:8 ; 1Ts_5:5) = personas iluminadas desde lo alto.
«Hijos del diablo» (1Jn_3:10 ; Hch_13:10 . Comp. con Jua_8:44).
«Hijos de ira» (Efe_2:2).
«Hijos de este mundo (lit. siglo)» (Luc_20:34); es decir, per­sonas cuyo estilo de vida es modelado por el espíritu del mun­do actual.
«Hijos de la resurrección» (Luc_20:36); es decir, resucitados de entre los muertos.
«Hijos de desobediencia» (Efe_2:2) = desobedientes en ex­tremo.
«Hijos de obediencia» (1Pe_1:14) = hijos obedientes.

En general, las expresiones: «hijo de hombre» (no: «El Hijo del Hombre» —aplicable sólo al Mesías), «hijos de los hom­bres», son modismos hebreos (hebraísmos) para designar a los seres humanos, distintos, por una parte, de los brutos animales y, por otra parte, distintos de los seres angélicos y, sobre todo, de Dios.
La expresión hebrea «Beney Ha-Elohim» = «los hijos de Dios», se usa seis veces en el A. T. con referencia a los ángeles: Job_1:2 ; Job_2:6 ; Job_38:7 ; Sal_29:1 ; Sal_89:6 y Dan_3:25 . Se discute si en Gen_6:2, esa misma expresión se refiere también a los ángeles, a la vista de 2Pe_2:4-9, Jud_1:6-7 (e incluso, según algunos, 1Pe_3:18-20) y del códice A de la Septuaginta (LXX), que lee «ánge­les de Dios», o si se refiere a los descendientes de Set, en con­traste con «las hijas de los hombres» (Gen_6:2-4), definidas así como descendientes de Caín. En Ose_1:10 (Biblia Hebrea, 2:1) hallamos «hijos del Dios viviente», pero aquí la expresión he­brea es «Beney 'el-jay».

6. Un sustantivo (en régimen) por un adjetivo.
Cuando el primer sustantivo, en régimen, en lugar del segun­do, se cambia usándose en lugar del adjetivo, la figura se llama hipálage (v. más abajo).

7. El primero de dos sustantivos (ambos, en régimen), usado en lugar de un adjetivo.
Cuando dos sustantivos están en régimen, y sólo uno de ellos es usado en lugar de un adjetivo, es, a veces, el primero el enfatizado, como en los ejemplos siguientes:
Gen_17:4-5. «... padre de muchedumbre de gentes (o: nacio­nes)». El énfasis recae en muchedumbre», como se ve por Rom_4:17.
Hch_7:30. «... en la llama de fuego de una zarza»; es decir, en la llama de una zarza ardiente.

8. El segundo de dos sustantivos (ambos, en régimen), usado en lugar de un adjetivo.
Gen_9:5. «... de mano de un varón de su hermano (lit.) de­mandaré la vida del hombre»; es decir, de mano de su prójimo (hermano de raza).
Rom_8:3. «... en semejanza de carne de pecado»; es decir, se­mejanza de carne pecadora.
Col_1:11. «... conforme a la potencia de su gloria»; es decir, conforme a su potencia gloriosa.
Col_1:13. «...y trasladado al reino del Hijo de su amor» (lit.); es decir, al reino de su Hijo amado (v. Mat_3:17).

9. Uno de dos sustantivos que están en el mismo caso (pero nno en régimen), usado en lugar de un adjetivo.
Cuando dos sustantivos van unidos por una conjunción en el mismo caso, uno de ellos (generalmente, el segundo) es usado enfáticamente en lugar de un adjetivo. Ejemplo:
Hch_14:13. «... trajos toros y guirnaldas»; es decir, trajo toros enguirnaldados. Aquí entra también la figura endíadis (véase en su lugar).

10.    Un sustantivo (en régimen) en lugar de un adjetivo en grado superlativo.

    Cuando el segundo sustantivo es el genitivo de plural del mismo sustantivo que aparece en primer lugar, significa el gra­do superlativo del adjetivo correspondiente. Por ejemplo: «el santo (lugar) de los santos», en vez de «el (lugar) santísimo», etc. Comoquiera que esto es una especie de poliptoton, pueden verse varios ejemplos bajo dicha figura.




Antimetábola


Como ya dijimos, esta figura repite las palabras en orden inverso, a fin de ponerlas en contraste recíproco. Ejemplos:­

     Gen_4:4-5. El original tiene el orden siguiente: «y Yahweh miró con agrado a Abel y a su ofrenda; pero a Caín, y a su ofren­da no miró con agrado.»

2Cr_32:7-8. «... más hay con nosotros que con él. Con él está un brazo de carne, mas con nosotros está Yahweh nuestro Dios».

Isa_5:20. «¡Ay de los que al mal llaman bien, y al bien mal; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!»

Isa_55:8. «Porque mis pensamientos no son vuestros pensa­mientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Yahweh.»

En cambio, en el v. Isa_55:9, las frases guardan su orden natural, siendo así un ejemplo de epánodo doble: uno, por la repetición de las frases; otro, por la repetición de «mis» y «vuestros».

    Mar_2:27. «El sábado fue instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado.»
    Jua_8:47. «El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; por esto no las escucháis vosotros, porque no sois de Dios.»

Jua_15:16. «No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os ele­gí a vosotros.»





Antimetátesis


Esta figura (del gr. «antí» = frente a + «metá» = más allá + + «thésis» = posición) consiste en trasponer una cosa frente a otra, especialmente una persona gramatical frente a otra, como cuando un escritor u orador se dirige a un lector, o persona au­sente, en segunda persona; es decir, como si estuviese presente. Cuando la figura es continua se llama diálogo. V. la continua antimetátesis que el Apóstol Pablo presenta en Ro. 2 y 3. Des­pués de la trasposición (sin diálogo) del cap. 2, el Apóstol parece entablar un largo diálogo en el cap. 3, como ha hecho notar Macknight, del modo siguiente:

Judío: «¿Qué ventaja tiene, pues, el judío?, ¿o de qué apro­vecha la circuncisión?»
Pablo: «Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente,que les ha sido confiada la palabra de Dios
Judío: «¿Pues qué? Si algunos de ellos han sido incrédulos, ¿ acaso su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?»
Pablo: «¡De ninguna manera! Antes bien, sea hallado Dios veraz, y todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras y venzas cuando seas juzgado.»
Judío: «Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Acaso es injusto Dios que da castigo?» 
Pablo: «¡En ninguna manera! De otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?»
Judío: «Pero si por mi mentira la verdad de Dios abundó para su gloria, ¿por qué aún soy juzgado como pecador?»
Pablo: «¿Y por qué no decir (como se nos calumnia y como algunos, cuya condenación es justa, afirman que nosotros deci­mos); Hagamos males para que vengan bienes?»
Judío: «¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?»
Pablo: «En ninguna manera; pues ya hemos acusado a ju­díos y a gentiles, que todos están bajo pecado. Como está escri­to, etc.»
Aunque la figura no resulte satisfactoria en alguno de los puntos señalados, nos sirve como ejemplo de la manera en que ciertos vocablos y expresiones deben ser traducidos. Otros ejemplos:




Antiprosopopeya


Esta figura es la contraria de la prosopopeya, y se da cuando las personas son presentadas como animales o cosas. V. 2Sa_16:9. Un perro no maldice; y menos, un perro muerto; pero la figura es elocuente.


Antiptosis

Esta figura (del gr. «antí» = contra —o: en lugar de— + «ptósis» = caída) tiene lugar cuando se usa un caso de la de­clinación en lugar de otro (especialmente, en hebreo, cuando el absoluto es puesto en lugar del constructo). Se distingue de la hipálage en que en ésta hay un intercambio de palabras y de casos, de manera que se invierte el sentido y la relación de am­bas palabras, mientras que en la antiptosis el sustantivo que rige se convierte en adjetivo, en lugar del sustantivo regido. Nótese que, cuando el que se convierte en adjetivo es el sustan­tivo regido (en régimen), tenemos una forma de antimeria, como ya vimos anteriormente. 


Antístrofe


Del griego «antí» = contra + «strépho» = volverse, esta figu­ra se llama así porque en ella, las palabras del que habla se vuelven contra él en boca del interlocutor.

Mat_15:26-27. Volviendo al caso de la mujer cananea, vemos que ella usa, en realidad, esta figura al dirigirse a Cristo basán­dose en las propias palabras del Señor. El le dice: «No estábien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.» Y ella responde: «Sí, Señor; pues también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» De esta manera, vuelve contra El la razón que Cristo acaba de presentar para negarle (aparentemente) su petición.

2Co_11:22. «¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo», etc. V. igualmente en epifoza.

Cuando las palabras que se vuelven contra el que habla es­tán en forma de acusación, la figura se llama anticategoría (de «antí» = contra + «kategoréo» = acusar), como en el ejemplo si­guiente:

Eze_18:25., «Y vosotros decís: El camino del Señor no es rec­to. Oíd ahora, casa de Israel: ¿Es mi camino el que no es recto? ¿No son vuestros caminos los que son torcidos?» Lo mismo, en el v. Eze_18:29 y en Eze_33:17.

Aquí tendríamos una anteisagogé,si fuese una simple pre­gunta, en lugar de ser una acusación.


Antítesis


Esta figura (del gr. «antí» = frente a (o: contra), + «thesis» = = posición, consiste en poner un pensamiento, idea o frase fren­te a otro, a fin de que el contraste resulte más llamativo. Los hombres usan, con frecuencia, e$ta figura sin necesidad alguna, sino sólo para llamar la atención y echárselas de ingeniosos, pero la Palabra de Dios la usa con gran propiedad y belleza, es­pecialmente en el libro de Proverbios. Cuando la antítesis se forma contrastando frases afirmativas con otras negativas, se llama enantiosis (que estudiaremos después).

   

Antonomasia 


Del griego antonomázein = nombrar en lugar de, esta figura se usa cuando un nombre común se aplica a alguien como pro­pio. Por ejemplo, si llamamos a David «el Salmista», o a Pablo «el Apóstol».




Antropopatía


 Esta figura (del gr. «ánthropos» = hombre + «páthos» = a­fecto o sentimiento) consiste en atribuir a Dios acciones, pasio­nes o cualidades humanas. Los hebreos llamaban a esta figura «dérekh benéy 'adám» = camino de los hijos de hombre. Los griegos tenían también otro nombre (además de antropopatía): synkatábasis (de «syn» = junto con + «katá» = abajo + «baí­nein» = ir). De ahí, el vocablo latino «condescensio» = condes­censión.

Las diversas formas en que esta figura puede presentarse dan lugar a las siguientes divisiones y subdivisiones:

I. SERES HUMANOS, RACIONALES:

1. Partes y miembros del hombre. 
2. Sentimientos propios de hombres. 
3. Acciones de hombres.
4. Circunstancias:

(a) Negativas. 
(b) Positivas. 
(c) De lugar. 
(d) De tiempo. 
(e) De persona.

                        II. CRIATURAS IRRACIONALES:

1 . Animales.
2. Acciones de ciertos animales.
3. Partes o miembros de ciertos animales. 
4. Plantas:

(a) Genéricamente. 
                                               (b) Específicamente. 
                          
                       III. COSAS INANIMADAS:

1. Universales. 
2. Particulares. 
3. Los elementos. 
4. La Tierra.

III. COSAS INANIMADAS.

1. Universales o generales.

Profundidad y altura: Job_11:7 , Job_11:8 ; 1Co_2:10.
Magnitud o grandeza: Exo_15:16 ; Exo_18:11 ; Num_14:9 ; Deu_3:24 ;Esd_5:8 ; Sal_48:1 (BH, 2); Jer_32:17 , Jer_32:18, 
Jer_32:19 ; Dan_2:45 ; Mal_1:14, etc.
Comparaciones: Se dice de él que es:
Mayor que el hombre: Job_33:12.
Mayor que nuestro corazón: 1Ju_3:20.
Mayor que todos: Jua_10:29 (según lectura probable).

Multitud o plenitud: Sal_86:15 ; Sal_103:8 ; Sal_130:7 .
A pesar de toda esta condescensión, es imposible imaginar
la grandeza de las perfecciones infinitas de Dios (v. Sal_36:5-8, BH, 6-9); Rom_11:33 ; 1Co_2:10, etc.

2. Particulares.

Luz: 1Ju_1:5. Se necesitaría un libro entero para investigar y explicar todo lo que esta metáfora significa. Primeramente, tendríamos que conocer la naturaleza íntima de la luz. En todo caso, «luz» es símbolo de «santidad» pura, así como «tinieblas» es símbolo de «pecado» voluntario.
Luces: Stg_1:17 llama a Dios «Padre de las luces»; es decir, la fuente, no sólo de la luz misma, sino de todo lo que produce, lleva y da luz, incluyendo la luminarias celestes: el sol, la luna y las estrellas.
Sal_27:1. «Yahweh es mi luz»; esto es, la fuente y el origen de mi vida, de mi salvación, etc. Comp. Num_6:25 ; Sal_36:9 (BH, 10); 
Sal_43:3, etc.

3. Ciertos elementos son usados como emblemas de Dios.

Se habla de Dios como:

Fuego: Deu_4:24 ; Deu_9:3 ; Deu_32:27 ; Isa_10:17. De ahí que el «humo del fuego» (lit., esto es, furor o indignación) denote el punto ál­gido de Su ira: Deu_29:20 ; Sal_74:1 ; Sal_80:4 (BH, 5).
    Lámpara: 2Sa_22:29 ; Sal_18:28 (BH, 29). De ahí que Su pa­labra sea llamada así: Sal_119:105 ; Pro_6:23 ; 2Pe_1:19.
   Aire, viento, aliento: Job_4:9; Sal_18:15 (BH, 16); Isa_30:33.
   Agua: Sal_36:8 , Sal_36:9 (BH, 9, 10); Jer_2:13 ; Jer_17:13 ; Jua_7:37-39. El don del Espíritu Santo pertenece a esta figura: Isa_44:3 ;Joe_2:28 , Joe_2:29 (BH, 3:1, 2); Zac_12:10 ; Hch_2:17 ,  Hch_2:18 ,  Hch_2:33 ; Tit_3:5 , Tit_3:6. Las bendiciones impartidas mediante los méritos de Cristo son llamadas «agua de vida»: Jua_4:10,  Jua_4:14 (comp. Isa_55:1 ; Eze_36:25 ; Zac_14:8).
  Trueno: Sal_29:3-9, donde repetidamente se le llama: «Voz de Yahweh.»
  Roca: Deu_32:31 ; Sal_18:2 (BH, 3); Sal_31:2 , Sal_31:3 (BH, 3,4); Sal_42:9 ; Sal_73:26 ; Isa_26:4 .
  Refugio o escondedero: Sal_91:1 ; Sal_119:114 ;Isa_4:6 .
  Fortaleza o baluarte: Sal_31:2, Sal_31:3 (BH, 3, 4); Sal_71:3 ; Sal_91:2 ; Sal_144:2 ; Zac_2:5.
  Torre fuerte: Sal_61:3 (BH, 4); Pro_18:10 ; 2Sa_22:51 . 
  Templo: Apo_21:22.
  Sombra: Sal_91:1; Sal_121:5; Isa_49:2; Isa_51:16 (comp. Luc_1:32 , Luc_1:34 , Luc_1:35).


Apófasis o Insinuación

   Esta figura consiste en añadir, en forma negativa, una insi­nuación mediante la cual el escritor dice cosas que, según ha­bía declarado con anterioridad, deseaba omitir. Tenemos un ejemplo en:
   
   Flm_1:19. «Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré (por no decirte que aun tú mismo te me debes a mí).»
 

Aporía o Perplejidad


Del griego «a» = sin + «póros» = paso, esta figura se usa cuando el que habla se expresa como si no supiera qué camino tomar.

Ose_6:4. «¿Qué haré contigo, Efraín? ¿Qué haré contigo, oh Judá?» V. tambien en erótesis.

Ose_11:8. «¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Cómo po­dré entregarte, oh Israel?», etc. V. en antropopatía.

Mat_21:25-26. «... y ellos discutían entre sí, diciendo: Si de­cimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? Y si decimos, de los hombres, tememos a la gente; porque todos tie­nen a Juan por profeta».

    Luc_16:3. «Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Para cavar, no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza.»


Aposiopesis


Ésta es, en realidad, una figura retórica, más bien que gra­matical, pero bien se la puede considerar entre las figuras de omisión, ya que, en ella, se omite algo. Su nombre significa «si­lencio brusco». También se llama, derivándola del latín, reticen­cia. Se expresa mediante una súbita parada después de lo escri­to o hablado, a fin de causar una mayor impresión, como dan­do a entender que lo que se omite es demasiado solemne, pro­fundo, sublime o majestuoso como para ser expresado en pala­bras.
Se divide en cuatro clases, de acuerdo con las característi­cas del tema tratado; según que se refiera a:

1. Promesa.
2. Ira y amenaza.
3. Pesadumbre y Queja.
4. Indagación y deprecación.

1. Promesa: cuando se promete algo demasiado grande para ser expresado en palabras.
Exo_32:31-32. El hebreo dice textualmente: «Y Moisés volvió a y ahweh y dijo: ¡Oh, este pueblo ha cometido un gran pecado, y han hecho para sí dioses de oro! Y ahora, si perdonarás el pe­cado de ellos... Si no, ráeme, te ruego, de tu libro que has es­crito.» Parece como si Moisés estuviese a punto de hacer alguna promesa en nombre del pueblo; pero no sabe qué promesa ha­cer ni hasta qué punto puede responder de su cumplimiento por parte del pueblo. Su brusco silencio es solemnemente elo­cuente.


2. Ira y amenaza.
Gen_3:22. «Y ahora, pues, para que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siem­pre...» Hay un silencio brusco, que deja sin revelar las conse­cuencias de comer del árbol de la vida dentro de una condición de caída, como si fuesen demasiado terribles para ser expresa­das en palabras («¡delincuente inmortal!»), pero, con base en el v. siguiente, poqemos entender la resolución tomada por Dios: «¡Lo llevaré lejos del árbol de la vida!»


3. Pesadumbre y queja.
Jue_5:29-30. Aquí tenemos, en el cántico de Débora, una maravillosa aposiopesis. La madre de Sísara se asoma por entre las celosías y se inquieta por la suerte de su hijo. Sus damas de compañía tratan de calmada con pensamientos optimistas, que ella se repite a sí misma. Su soliloquio se quiebra en un brusco silencio, para terminar el canto en una triunfal imprecación: «¡Así perezcan todos tus enemigos, oh Yahweh!»

4. Indagación y deprecación.
Ose_9:14. El original dice: «Dales, Yahweh; ¿qué les darás?..» Como si el profeta se sintiera incapaz de expresar el castigo que merecen, se para bruscamente y vuelve al pensa­miento del v. Ose_9:11.




Apóstrofe


Esta figura (del gr. «apó» = de + «stréphein» = volverse) se da cuando el orador hace como que se marcha del auditorio al que se está dirigiendo y habla a una persona o a un auditorio imaginario. Puede dividirse de la manera siguiente, de acuerdo con los distintos interlocutores a los que el orador o escritor apostrofa:
I. APÓSTROFE A DIOS.
II. APÓSTROFE A HOMBRES:
1. Determinados. 
2. A uno mismo. 
3. Indeterminados. 
4. En profecías.
III. APÓSTROFE A ANIMALES.
IV. APÓSTROFE A COSAS INANIMADAS.

IV. APÓSTROFE A COSAS INANIMADAS.

Deu_32:1. «Escuchad, cielos, y hablaré; y oye, tierra, los di­chos de mi boca.» De esta manera tan solemne se abre el cán­tico de Moisés, que describe toda la historia de Israel desde el principio hasta el fin, y es la clave para entender el pasado, el presente yel futuro del pueblo escogido. 





Asíndeton


Esta figura se entiende mejor; Si se la estudia juntamente con su opuesta, polisíndeton, que examinaremos más adelante. Asíndeton significa: «sin unión», y se llama así porque suprime las conjunciones, como saltando por encima de detalles de me­nor importancia, a fin de llegar antes a lo principal. La belleza de esta figura se percibe mejor si se la compara con su opuesta o polisíndeton, ya que ésta se caracteriza por multiplicar las conjunciones.
El asíndeton se divide en cuatro clases:
 (1) copulativo, cuan­do las palabras o frases han de unirse;
 (2) disyuntivo, cuando han de separarse;
 (3) explicativo, cuando unas palabras o frases aclaran a las otras; y
 (4) causal, cuando subyace alguna razón o motivación. Para facilitar las referencias, los ejemplos si­guientes van en el mismo orden en que aparecen en la Biblia, sin atender a la clase a que pertenecen:

Exo_15:9-10. «El enemigo dijo:

- Perseguiré,
- apresaré,
- repartiré despojos;
- mi alma se saciará de ellos;
- sacaré mi espada,
- los destruirá mi mano.
- Soplaste con tu viento;
- los cubrió el mar;
- se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.»

Después de la frase: «El enemigo dijo», las cláusulas se pre­cipitan con rapidez, porque lo que dijo es digno de desprecio. Lo importante es el final, donde se pone el énfasis en el texto sagrado, y debería ponerse también en su lectura.

Jue_5:27. «Se retorció entre sus pies,
- quedó tendido;
- entre sus pies quedó encorvado; - cayó donde se retorció,
- y quedó muerto.»

1Sa_15:6. «Y dijo Saúl a los ceneos:
- Idos,
- Apartaos,
- salid de entre los de Amalec,
- para que no os destruya juntamente con ellos.»

Isa_33:7-12. Aquí la figura es empleada para describir con toda rapidez, aunque con todo detalle también, el juicio sobre Asiria, a fin de que podamos fijar nuestra atención en el hecho importante de que ha llegado la hora de la liberación para Judá. Léase toda la porción sin conjunciones copulativas, pues no las tiene el hebreo, hasta llegar al gran clímax del v. 12: «Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados que son quemados con fuego.»

Eze_33:15-16. Dice el hebreo: «Si el impío restituye la pren­da,
- devuelve lo que haya robado,
- camina en los estatutos de la vida,
- no haciendo iniquidad,
- no morirá.
- No se le recordará ninguno de los pecados..., ­
- ha practicado el derecho y la justicia; 
- vivirá ciertamente.»

Mar_2:27-28. Aquí, el Textus Receptus suprime la conjunción, con lo que el asíndeton queda más claro: «y les decía:

- El Sábado fue instituido para el hombre, 
- no el hombre para el sábado.
- Por tanto, el Hijo del Hombre es también señor del sábado.

Mar_7:21-23. Léase esta lista de iniquidades como está en el texto, sin conjunciones, y se verá la fuerza del final (v. Mar_7:23):
«Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al homb­re.» La importante verdad, puesta aquí de relieve, nos mues tra la necedad de todos los intentos modernos de «mejorar la naturaleza humana», pues ignoran el hecho de que, en nuestro corazón no hay cosa buena (comp. con Jer_17:9; Mat_15:18-20; Rom_7:18). Mientras no nos es dado un «corazón nuevo» (Eze_36:26), todos los intentos de hacer blanco lo que es negro resul­tarán vanos.

Luc_17:27-30. Véase cómo se nos apresura a contemplar el fa­tal desenlace:

- Comían,
- bebían,
- se casaban (ellos),
- se daban en casamiento (ellas),
- hasta el día en que entró Noé en el arca, 
- y vino el diluvio y los destruyó a todos. 
- Asimismo como sucedió en los días de Lot: 
- Comían,
- bebían,
- compraban,
- plantaban,
- edificaban;
- mas el día en que Lot salió de Sodoma 
- llovió del cielo fuego y azufre, y los destru­yó a todos.
- Lo mismo será el día en que el Hijo del Hombre sea manifestado» (lit. revelado).
­
Rom_1:29-31. Se nos propone aquí una larga lista de los de «mente reprobada», pasando ante nuestros ojos con toda rapi­dez el funesto catálogo, hasta llegar, en el v. Rom_1:32, al «veredicto de Dios», con el juicio que les espera a los que, «no sólo las ha­cen, sino que también se complacen (o, aprueban) con los que las practican».

1Co_3:12-13. «y si alguien edifica sobre este fundamento
- oro,
- plata,
- piedras preciosas, 
- madera, 
- heno,
- paja,
- la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará...»

1Co_12:28-31. Aquí tenemos una larga lista de dones que Dios ha dado a su Iglesia. No todos tienen todos los dones, pero a todos va dirigida la exhortación final: «Desead, pues, celosa­mente los dones mejores. y yo os voy a mostrar todavía un ca­mino por excelencia.»
Aquí tenemos una importante porción de la enseñanza bí­blica sobre el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Veamos bre­vemente la estructura de este capítulo:
A. 1-11. Nueve dones que Dios ha dado a su Iglesia.
B. 12-17. La unidad del Cuerpo. Nueve enumeraciones. 
B. 18-27. Lo que Dios ha puesto en el Cuerpo. Ocho enumeraciones.
A. 28-31. Lo que Dios ha puesto en la Iglesia. Ocho dones.

Así que, en A y A, tenemos la Iglesia; en B y B, el Cuerpo. En A y A, tenemos 17 enumeraciones, y otras 17 en B y B. De este modo, los cuatro grupos del capítulo están unidos de una forma notabilísima, para mostrar que «el Cuerpo es uno».


2Ti_3:16-17. «Toda Escritura es inspirada por Dios, y es útil

- para enseñar,
- para redargüir,
- para corregir,
- para instruir en justicia,
- a fin de que el hombre de Dios sea entera­mente apto, bien pertrechado para toda obra buena.»

   Aquí se nos lleva rápidamente a través de las cosas para las que es útil la Escritura, pues el Apóstol quiere que nos fijemos en el objetivo principal: pertrechar bien al hombre de Dios para todo lugar y tiempo en que tenga que actuar. Los vocablos que hemos traducido por «apto» y «pertrechado» son, en grie­go, de la misma raíz aria AR, que significa «adaptar». El pri­mer vocablo «ártios») indica un equilibrio perfecto en la adap­tación; el segundo «exertisménos) significa literalmente «com­pletamente amueblado, equipado, pertrechado». Los griegos usaban el primer vocablo también para medir el tiempo con exactitud o para indicar un número perfecto, en oposición a otro que no está bien ordenado, distribuido o clasificado. Asimismo usaban el segundo vocablo también para hacer todos los prepa­rativos necesarios para presentar batalla al enemigo, o para pertrechar un navío con toda clase de elementos necesarios para cualquier estado del mar: frío, calor, calma, tormenta, paz, guerra, fuego, inundación o cualquier otro accidente.
Por consiguiente, el que estudie a fondo la Palabra de Dios, si vive lo que sabe, será «un hombre de Dios», apto y pertrecha­do para todas las circunstancias y emergencias de la vida. Pero el que descuide este estudio, aunque conozca muchos otros li­bros, será, a lo sumo, «un gran hombre de los hombres», dota­do de la sabiduría del mundo, presa de cualquier enemigo, ex­puesto a todo peligro.
El adjetivo griego ártios ocurre únicamente en este versícu­lo; el verbo exartizo, del que es exertiménos participio de preté­rito, ocurre solamente aquí y en Hch_21:5.
La importancia de la porción que estamos analizando se echa de ver por la perfección de su estructura:

           A.  a.   Toda Escritura es inspirada por Dios;
                        b. y es útil
                     B. para enseñar,
                  C. para redargüir,
                   B. para corregir,
                     B. para instruir en justicia,
           A.  a     a fin de que el hombre sea apto,
                       b. bien pertrechado para toda obra buena.

En A Y A, la conexión es con Dios; mientras que, en B, C y B, C, la conexión es con su Palabra. Así, pues, tenemos:

      A. a.    La palabra divinamente inspirada por Dios.
               b. Su utilidad para el hombre de Dios:
           B. Positiva (1): Enseñar lo verdadero;
        C. Negativa (1): Convencer de lo falso en conducta.
        C. Negativa (2): Corregir lo falso en doc­trina.
            B.   Positiva (2): Instruir en lo que es recto. 
A.   a    El hombre de Dios bien pertrechado. 
             b. Su utilidad en la obra de Dios.

Todavía podemos encontrar otra referencia a esta porción en los vv. 2-3 del siguiente capítulo. Comparando ambos pasa­jes, tenemos: Que la palabra de Dios es útil:
 
                       2Ti_3:16                                               2Ti_4:2-3

- para enseñar. 
            Por consi­guiente:         - «Predica la palabra; insta a tiempo y fuera de tiempo;
- para redargüir. 
            Por consi­guiente:         - redarguye;
- para corregir. 
            Por consi­guiente:          - reprende;
- para instruir en justicia. 
             Por eso:                         - exhorta con toda paciencia y enseñanza.»
Véase ahora el final climáctico de 2Ti_4:2-3 : «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina.» La importante conclusión es enfatizada y explicada con todo pormenor, a fin de mostramos que, cuando los hombres «no aguanten la sana doctrina», no hemos de buscar en la predicación algo distinto, para que los hombres puedan «aguantarlo», sino que, precisa­mente por eso mismo, hemos de insistir «a tiempo y fuera de tiempo» en «¡predicar la Palabra!». Ninguna otra cosa nos ha dado Dios para predicar, ya sea que los hombres la oigan o la dejen de oír.
Stg_1:19-20. «pronto para oír,
- tardo para hablar,
- tardo para airarse;
- porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios».
Stg_5:6. El texto original no contiene aquí ninguna conjun­ción, con lo que adquiere especial énfasis el v. siguiente: «Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor.»
Apo_3:7-8. «Esto dice el Santo,
- el Verdadero,
- el que tiene la llave de David;
- el que abre y ninguno cierra; y cierra y ningu­
                     no abre:
                     Yo sé tus obras.»
Compárese este asíndeton con el polisíndeton de los vv. Apo_3:8, Apo_3:12, Apo_3:17, Apo_3:18. Otros ejemplos de asíndeton: Isa_21:11; Mar_16:6, Mar_16:17-18; Luc_1:17; Rom_2:19-23; 1Co_4:8; 1Co_13:4-7; 1Co_15:41-44; 2Co_7:2-4; Heb_11:32-38; Apo_7:5-8; Apo_21:18-20.


Asteísmo

Esta figura, que significa una expresión gracjosa, elegante (del gr. ásty = ciudad; por tanto, equiyalente a «urbano»), con­sisteen añadir alguna expresjón llena de gentileza, mediante la cual se viene a descubrir lo que se aparentaba querer ocultar. Por ser una- adición clasificada como razonamiento, la inclui­mos aquí, aunque también se incluye en las figuras que impli­can cambio, como se verá en la siguiente Sección.


Asterismo


Esta figura consiste en llamar la atención dellect9r median­te un asterisco (*), vocablo que procede del griego «astér» = as­tro o estrella. Pero aquí no la empleamos en este sentido, sino en el uso de ciertos vocablos que cumplen la función de un as­terisco, al dirigir nuestra atención a un punto particular. Co­moquiera que una buena Concordancia suministra la lista com­pleta de tales vocablos, no es necesario extendernos en dar ejemplos. Sólo queremos hacer notar que el vocablo «¡Mirad!» no es una interjección, sino un verbo que nos invita realmente a fijamos con atención en algo importante. De hecho, el voca­blo «¡Mirad!» parece ser un término usado por el Espíritu San­to como inspirador que es de las Escrituras, mientras que la ex­presión «De cierto» es la usada preferentemente por el Señor Jesús, y el adverbio «Sí» el usado, en especial, por Dios el Pa­dre.
Sal_133:1. «¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!»


Batología


Existe una figura, llamada batología (que significa «repeti­ción vana» -v. Mat_6:7-, donde ocurre el verbo), la cual nunca ocurre en la Biblia con respecto a Dios, sino sólo en boca de in­crédulos, como puede verse en 1Re_18:26; Hch_19:34 , etc.


Braquilogía


Esta forma particular de elipsis tiene su propio nombre: Braquilogia (del griego brakhús = corto, y lógos = expresión). Es, pues, una forma de elipsis en la que, en atención a la bre­vedad, se omiten palabras que pueden suplirse fácilmente con base en la naturaleza del asunto que allí se trata. Ejemplos:

Gen_25:32. «Y dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?» Hay que suplir el pensamiento, si no las palabras, de: «La voy a vender.» Lo mis­mo ha de decirse del v. siguiente, con lo que ambos vv. adquie­ren sentido total: «y dijo Jacob: Júramelo en este día que me la vas a vender. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitu­ra.»

  2Re_19:9. «Y oyó decir acerca de Tirhacá, rey de Etiopía,: Mira que ha salido a hacerte la guerra. Y volvió y envió mensajeros a Ezequías» (lit.). El pasaje exige, para poder ser enten­dido, que se suplan varias frases de la manera siguiente: «Y oyó decir acerca de Tirhacá, rey de Etiopía: Mira que ha salido a hacerte la guerra. Entonces dirigió su ejército contra él; y, ha­biéndole derrotado, volvió a Jerusalén y envió mensajeros a Eze­quías.»



En Mar. 5 tenemos, por vía de ilustración, tres oraciones:

             1) En los vv. Mar_5:12-13: «Le rogaron los demonios... Él les dio permiso.»
2) En el v. Mar_5:17: «Y comenzaron a rogarle que se alejara.» Y se fue.
3) En los vv. Mar_5:18-19: «El que había estado endemoniado le rogaba que le dejara quedarse con él. Pero  no se lo permitió.»
             
 También un ¡no! es una buena respuesta de Dios a una ora­ción. Y, con mucha frecuencia, es la más amorosa respuesta.

Ninguna calamidad mayor nos podría sobrevenir que el que Dios respondiera «¡sí!» a todas nuestras ignorantes peticiones. Mejor es recibir un «no» como el de ese hombre a quien Jesús había hecho objeto de su amor, de su gracia y de su poder, que recibir un «sí» como el de los demonios y los malvados gada­renos.

Mat_25:9. «Mas las prudentes respondieron diciendo: No sea que en modo alguno haya suficiente para nosotras y para voso­tras. Id, más bien, a los que venden...» Aquí tenemos una frase elíptica. Puede rellenarse de la siguiente manera: «Mas las pru­dentes respondieron diciendo: No podemos daros, no sea que...»



Catábasis


Esta figura, que significa «bajada», es la opuesta a la aná­basis y se usa para enfatizar humillación, degradación, pesar, etc. Ejemplos:
  Isa_40:31. «pero los que esperan a Yahweh tendrán nuevo vi­gor, 
                         levantarán el vuelo como las águilas;
                         correrán y no se cansarán; 
                         caminarán y no se fatigarán».
La figura catábasis sirve aquí para indicar, literalmente, la disminución del peligro a medida que se acerca uno al propio país y al propio hogar; pero, espiritualmente, es la descripción del progresivo crecimiento en gracia: Al principio, el creyente vuela; conforme va aumentando su experiencia, corre; y al final de su carrera, anda. Como Pablo que, al principio, decía «y pienso que en nada he sido inferior a los más eminentes após­toles» (2Co_11:5 ; 2Co_12:11). Más tarde, escribe «A mí, que soy me­nos que el más pequeño de todos los santos» (Efe_3:8); mientras que, al final de su vida, se llama a sí mismo ¡el primero en la ¡ila de los pecadores! (1Ti_1:15).
Jer_9:1. «Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuen­tes de lágrimas, para que llorase día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!» (v. arriba).
Lam_4:1-2. «¡Cómo se ha ennegrecido el oro!
¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.
Los hijos de Sión, preciados y estimados más que el oro puro,
¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!»
Eze_22:18. «Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha con­vertido en escorias; todos ellos son
bronce
y estaño
y hierro
                    y plomo en medio del horno; 
                   y en escorias de plata se convirtieron.»
Dan. 2. La figura catábasis es aquí notoria en los cuatro su­cesivos imperios, mostrando un progresivo deterioro: oro, pla­ta, bronce, hierro y barro. Este deterioro progresivo se muestra no sólo en la pérdida de valor, sino también de peso específico: El oro tiene un peso específico de 19.3; la plata, de 10.51; el bronce, de 8.5; el hierro, de 7.6; y el barro, de 1.9. ¡Bajando des­de 19.3 hasta 1.9! 
Amo_9:2-3. «Aunque traten de forzar la entrada del Seol, de
allá los sacará mi mano;
y aunque suban hasta el cielo, de allá los haré
descender.
Si se esconden en la cumbre del Carmel, allí los 
buscaré y los agarraré;
y aunque se escondan de delante de mí en lo 
profundo del mar, allí mandaré a la serpiente y 
los morderá.»

De esta manera tan expresiva se muestra la imposibilidad de escapar de los juicios de Dios.

Flp_2:6-8. «el cual, siendo en forma de Dios,
1. No considerá el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
2. sino que se despojó a sí mismo,
3. tomando forma de siervo,
4. hecho semejante a los hombres;
5. y hallado en su porte exterior como hombre, se humilló a sí mismo
6. al hacerse obediente hasta la muerte,
7. y muerte de cruz».

Estos siete escalones de humillación del Salvador son segui­dos, en los vv.  Flp_2:9-11, de otros siete escalones de exaltación.

En cuanto al vocablo giego harpagmós, que significa «algo a lo que uno se aferra con violencia, por miedo a perderlo». Te­nemos aquí un marcado contraste entre el Primer Adán y el Postrero. El diablo prometió a nuestros primeros padres que «serían como Dios», y ellos quisieron aferrarse a ser iguales a Dios desobedeciendo a Dios. En cambio, el Postrer Adán, no su­cumbió a la tentación, sino que se humilló a sí mismo, siendo Dios y, al hacerse obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, fue exaltado a la suprema posición, pues Dios «le otorgó el nombre (lit. no: «un nombre») que está sobre todo nombre».
Probablemente, hay aquí también una referencia a Jua_6:15. Nuestro Señor era perfectamente consciente de haber nacido «Rey» (Mat_2:2). También Herodes y todo Jerusalén lo sabían. De ahí, la explicable alarma. Pero el Señor sabía también que el César tenía, por algún tiempo, autorización divina para go­bernar sobre Israel, a causa de los pecados del pueblo y para que se cumpliesen sus misteriosos designios. Por consiguiente, no estaba dispuesto a servir los intereses políticos de aquellos que no querían creer en lo que él era, tanto en su naturaleza di­vina y Sus derechos como en su naturaleza humana y la sumi­sión de su voluntad al plan salvífico de Dios.
   Nótese también el uso del verbo griego hegeísthai = conside­rar, ponerse a pensar. Adán y Eva, ante la tentación de la ser­piente, llegaron a considerar que lo que el diablo les sugería era algo a lo que había que aferrarse. Eva, por lo menos, parece ser que llegó a esa conclusión. De Adán, en cambio, se nos dice expresamente que «no fue engañado» (1Ti_2:14), lo cual au­mentó, al parecer, su culpabilidad. Pero ninguna «serpiente as­tuta» (v. 2Co_11:3) pudo engañar, ni por un momento (nótese, en Flp_2:6, el aoristo hegésato) al «Postrer Adán», al «Señor de los cielos», y hacer que considerase el ser igual a Dios como algo a que aferrarse, siendo así que era realmente Dios: el Hijo de Dios, tan verdaderamente como que era también el Hijo del Hombre. De ahí que podemos traducir el v. 6 de la manera si­guiente: «Quien, estando en posesión (gr. hypárkhon) de la for­ma de Dios, nunca consideró que el ser igual a Dios fuese una usurpación.» Ser lo que uno es no es usurpación. El que ha na­cido noble, príncipe o rey, es precisamente el que puede des­cender del pedestal sin perder la dignidad.
 

Catacresis 


Esta figura (del gr. «katá» = contra + «khresthai» = usar) consiste en cambiar un vocablo por otro que no guarda rela­ción con el primero, de modo que tal conexión es aparentemen­te incongrua. En la metonimia, hay una relación entre los voca­blos; en la sinécdoque hay asociación; en la endíadis, conexión; pero en la catacresis no hay ninguna de estas tres analogías. No siempre usa el hombre con tino y acierto esta figura, pero cuan­do la usa el Espíritu Santo, es para que paremos nuestra aten­ción, precisamente mediante la aparente incongruidad. A ve­ces, los traductores de la Biblia introducen catacresis donde no las hay. Por ello, es menester estudiar bien los pasajes en que ocurre.

La catacresis puede ser de tres clases:

     i. De dos palabras, cuyos respectivos sentidos son remo­tamente afines.
     ii. De dos palabras, cuyos respectivos sentidos son dife­rentes.
     iii. De un vocablo en que el griego recibe su verdadero sen­tido por permuta con el hebreo u otro idioma, o con el uso extranjero de tal 
          vocablo.

i. De dos palabras cuyos sentidos son remotamente afines.

Lev_26:30. «... y pondré vuestros cadáveres sobre los cadáve­res de vuestros ídolos». El vocablo «cadáveres», en el segundo lugar, no puede aplicarse, propiamente hablando, a los ídolos de madera o piedra, etc., pero sirve para poner de relieve la condición de «dioses muertos», que no ven ni oyen, etc.


ii. De dos palabras cuyos sentidos difieren entre sí.
Exo_5:21. Dice textualmente: «... habéis hecho heder nuestro aroma en los ojos de Faraón». La conexión entre «heder» y «ojos» parece del todo incongrua, pero sirve para poner de re­lieve el grado más elevado de aborrecimiento.


iii De una palabra que, en griego, recibe su sentido real por permuta con otro idioma, o con el uso extranjero del vocablo
 Mat_8:6 ; Hch_4:27 . En estos lugares, el griego pais = niño, se usa en lugar de «siervo», con base en el hebreo na'ar, que sig­nifica ambas cosas.


Catáfasis


Cuando la insinuación se añade, no en forma negativa, sino afirmativa, la figura recibe el nombre de catáfasis.


Cataplocé


Esta figura (del gr. «katá» =abajo + «ploké» = trenza) se lla­ma así porque la breve frase interpuesta está como trenzada con otra. Es, pues, un paréntesis en forma de súbita exclama­ción. Ejemplos: 
Eze_16:23, Eze_16:24. «Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti!, dice el Señor Yahweh), te edificaste lugares altos...»
    Rom_9:2-3. Este lugar, que ya hemos visto en epitrecon, puede clasificarse también como cataplocé y euqué (v. en su lugar).


Cenotes


Esta figura (del griego «koinótes» = la acción de compartir algo en común) se da cuando dos frases se repiten; la una, al principio de cláusula; la otra, al final. Es una combinación de anáfora y epístrofe (v. en sus lugares), pero afectando a frases, no a meras palabras, pues entonces tendríamos una epanadiplo­sis repetida. Ejemplos:
Sal_118:2 , Sal_118:3 , Sal_118:4. Además del amebeón ya estudiado, tenemos cenotes en la repetición del verbo «diga» al comienzo de las cláusulas. En este mismo salmo, vv. Sal_118:8-9, tenemos igualmente:

«Mejor es confiar en Yahweh
que confiar en el hombre.
Mejor es confiar en Yahweh
que confiar en príncipes.»

Asimismo, en los vv. Sal_118:10-12, tenemos combinadas 3 figuras: anáfora, en la triple repetición de «me rodearon», al principio de cláusulas; epístrofe, en la repetición de «Mas en el nombre
de Yahweh yo las rechacé», al final de las cláusulas; yepizeuxis en el v. Sal_118:11, por la repetición, en sucesivas cláusulas, del «me ro­dearon».
Finalmente, en los vv. Sal_118:15-16, leemos:

«La diestra de Yahweh hace proezas. La diestra de Yahweh es sublime; la diestra de Yahweh hace valentías.»

Sal_136:1 , Sal_136:2 , Sal_136:3. Además del amebeon que recorre todo el sal­mo, tenemos cenotes en los 3 primeros vv., que comienzan por: «Alabad...»


Cicloides o Repetición circular


Esta figura (del griego «kyklos» = círculo + «eídos» = for­ma) consiste en la repetición de la misma frase a intervalos re­gulares, como si fuera en círculos. Si la repetición se efectúa al final de las frases respectivas, se llama amebeon; y si se repite tanto el principio como el final, se llama cenote o cenotes. 

Clímax o Gradación


Cuando la anadiplosis se repite en cláusulas sucesivas, se llama clímax, que significa escala. Hay dos clases de clímax: de palabras Y de sentido. El primero pertenece a la gramática; el segundo, a la retórica. Nos ocuparemos ahora del primero. El clímax de sentido, del que nos ocuparemos más adelante, se di­vide en anábasis, cuando la gradación es hacia arriba, y catá­basis, cuando es hacia abajo. Veamos ejemplos del clímax de palabras:
Ose_2:21. Ya hemos visto esta porción en la figura anterior. Para que mejor se observe el clímax, lo dispondremos del modo siguiente: «En aquel tiempo responderé, dice Yahweh, yo res­ponderé a 
los cielos, y
ellos responderán a 
         la tierra; y 
         la tierra responderá al 
                         trigo, al vino y al aceite,
                         y ellos responderán a Jizreel.»

De este modo pone de relieve el Espíritu Santo las bendicio­nes que otorgará Dios a su pueblo, cuando Israel haya alcanza­do misericordia. Por medio de una bella prosopopeya, los pro­ductos de la tierra son presentados aquí como oyendo; ellos, a su vez, gritan a la tierra para que los produzca; la tierra, por su parte, grita a los cielos para que hagan descender la lluvia, el calor, la luz y el aire; y, finalmente, los cielos gritan al Crea­dor, el Dador de todos los bienes, quien, en su justicia, había hecho de bronce los cielos; de hierro, la tierra; y como polvo a la lluvia (v. Deu_28:23-24); pero en aquel día, Dios dará arrepen­timiento a Israel, y el clamor de Israel llegará a los oídos de DIOS, quien abrirá los cielos y enviará la lluvia para que la tie­rra dé su fruto (v. Jer_14:22).

    Joe_1:3-4. «De esto contaréis a 
                        vuestros hijos, y 
                        vuestros hijos a 
                                                     sus hijos, y
                                                     sus hijos a la otra generación.»

     Tras de ésta, viene otra gradación: «Lo que quedó de la oruga se lo comió 
     la langosta; y lo que quedó de 
     la langosta, se lo comió 
                                                el pulgón, y lo que quedó del 
                                                pulgón, se lo comió el 
                                                                saltón.

Jua_1:1-2. Para poder observar bien la gran solemnidad del clímax con que se abre el cuarto Evangelio, poniendo de relieve la divinidad del Señor Jesucristo, es menester traducir literal­mente del griego:
«En el principio era (existía ya) el Verbo, y 
                                                    el Verbo estaba con 
                                                              Dios, y 
                                                              Dios era 
                                                                      el Verbo. 
                                                                      Éste estaba en el principio con Dios.

    El clímax se obtiene aquí mediante el hipérbaton, es decir, mediante la inver-sión de las palabras en el original: «¡ Y Dios era el Verbo!», a la vez que el sentido es cuidadosamente expre­sado al hacer del Verbo el sujeto de la frase (medi-ante el artícu­lo) y de Dios el predicado (sin artículo, con lo que se expresa la De-idad, no la persona del Padre, como en la frase anterior)

      Jua_1:4-5. Las perfecciones y la actividad del Verbo son se­ñaladas aquí mediante otro clímax: «En él estaba la 
                          vida; y la 
                          vida era la 
                                  luz de los hombres. La 
                                  luz resplandece en las 
                                        tinieblas, y las 
                                  tinieblas no la dominaron (o:comprendieron).»

     Rom_5:3-5. «Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la 
tribulación produce
                                 paciencia; y la 
                                paciencia, 
                                                   carácter probado; y el 
                                                   carácter probado, 
                                                                   esperanza; y la 
                                                                   esperanza no aver­güenza. »

Rom_8:29-30. «Porque a los que de antemano conoció, tam­bién los 
                             predestinó... y a los que 
                             predestinó, a éstos también 
                                                  llamó; y a los que 
                                                  llamó, a éstos también 
                                                              justificó; y a los que 
                                                              justificó, a éstos también 
                                                                                 glorificó. »

    Rom_10:14-15. «Porque todo aquel que 
                               invocare el nombre del Señor, será salvo.¿ y cómo 
                               invocarán a aquel en el cual no han 
                                                  creído? ¿ Y cómo 
                                                  creerán en aquel de quien no han 
                                                                  oído? ¿ Y cómo 
                                                                  oirán sin haber quien les 
                                                                             predique? ¿Y cómo 
                                                                             predicarán si no han sido 
                                                                                                  enviados?

  Stg_1:3-4. «Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce 
                       paciencia. Mas tenga la 
                      paciencia su obra 
                                        perfecta, para que seáis 
                                       perfectos y cabales, sin faltaras nada.»

Stg_1:14-15. «Sino que cada uno es tentado cuando es atraí­a por su
                             concupiscencia, y seducido. Entonces, la 
                             concupiscencia, después de concebir, da a luz el 
                                                          pecado; y cuando el 
                                                         pecado es consumado, produ­ce la 
                                                         muerte. »

  2Pe_1:5-7. Ya hemos estudiado esta porción en el polisinde­ton, figura casi inseparable del climax: «... Añadid a vuestra fe 
  virtud; a la
  virtud, 
              conocimiento; al 
              conocimiento, 
                                      dominio propio; al
                                     dominio propio,
                                                                  paciencia; a la 
                                                                 paciencia,
                                                                                   piedad; a la 
                                                                                   piedad, 
                                                                                                afecto fraternal; y al
                                                                                                afecto fraternal, 
                                                                                                                             amor»



Correspondencia


Esta figura consiste en la repetición de materias o temas no de palabras, líneas ni cláusulas. Esta repetición, como en el paralelismo, puede darse en alternancia o en introversión. Cada tema ocupa un párrafo distinto, que llamaremos miembro. En letra cursiva, como siempre, marcaremos los miembros que se corresponden con los primeros. A veces, el asunto de que se tra­ta en un miembro no está claro, pero el miembro correspondiente nos ayudará a hallarlo o entenderlo. Esto es lo que ocurre en porciones como 1Pe_3:18-22 y el Sal_144:1-15 . Vamos a omitir el análisis de 1Pe_3:18-22, por ser un lugar demasiado contro­vertido entre los exegetas, y consideraremos la estructura del Sal. 144:
 
A. 1-4. Acción de gracias.
B. 5-7. Oración (... inclina tus cielos y desciende...»).
C. 8. Descripción de los «hombres extranjeros».
A. 9-10. Acción de gracias.
B. 11-. Oración «  (Rescátame...»).
     C. -11 -15. Descripción de los «hombres ex­tranjeros».

El versículo 12 comienza, en hebreo, con el pronombre re­lativo 'asher = que, el cual, los cuales. Por tanto, pide un verbo que está omitido (elipsis) en el texto, y no puede ser otro que «dicen:», con lo que todo lo que sigue es puesto en boca de los malvados, excepto la segunda parte del v. 15, que es una répli­ca firme a lo que vemos en el contexto anterior, definiendo cla­ramente en qué consiste la verdadera felicidad. Por aquí vemos la enorme importancia del estudio de esta figura llamada co­rrespondencia. Se divide y se subdivide de la manera siguiente:
El versículo 12 comienza, en hebreo, con el pronombre re­lativo 'asher = que, el cual, los cuales. Por tanto, pide un verbo que está omitido (elipsis) en el texto, y no puede ser otro que «dicen:», con lo que todo lo que sigue es puesto en boca de los malvados, excepto la segunda parte del v. 15, que es una répli­ca firme a lo que vemos en el contexto anterior, definiendo cla­ramente en qué consiste la verdadera felicidad. Por aquí vemos la enorme importancia del estudio de esta figura llamada co­rrespondencia. Se divide y se subdivide de la manera siguiente:

 I. CORRESPONDENCIA ALTERNANTE.

            1. Simple: cuando sólo contiene dos series, constando cada
una de dos miembros.
           2. Extendida: cuando tiene dos series, pero cada una consta
de más de dos miembros.
3. Repetida: cuando hay más de dos series:
(a) las cuales constan de dos miembros cada una;
(b) las cuales constan de más de dos miembros cada una.

II.   CORRESPONDENCIA INTROVER TIDA.
III.  CORRESPONDENCIA COMPLEJA O COMBINADA.

Cronografía

Esta figura (del gr. «khrónos» = tiempo) se usa para añadir, por medio de la designación del tiempo, alguna explanación que sirva para entender mejor lo que se dice. Expresiones como «entonces», «en aquel tiempo», etc., deben tenerse en cuenta, y ha de reflexionarse sobre el hecho de que tal detalle particular sea tenido en consideración en el texto sagrado. Ejemplos: Mat_11:25 , Mat_11:26. «En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las reve­laste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.» ¿Por qué co­mienza esta porción con esa frase: «En aquel tiempo»? Porque era el tiempo en que Juan le envió la embajada para preguntar­le si era él el que había de venir (vv. Mat_11:2-6); porque era también el tiempo en que Cristo reprende a los de aquella generación por decir que Juan tenía demonio y que él mismo era un comi­lón y bebedor de vino (vv. Mat_11:16-19); y porque era el tiempo en que Jesús tuvo que reconvenir seriamente a las ciudades en las que había hecho el mayor número de milagros (vv. Mat_11:20-24). Fue pre­cisamente «en aquel tiempo», cuando los hombres sienten de­cepción y fracaso, cuando Jesús halló descanso en la voluntad del Padre. Y fue también «en aquel tiempo», cuando se vuelve hacia sus discipulos fatigados y cargados, y les invita a acudir a él y hallar descanso para sus almas, con lo que hallarán có­modo su yugo, y ligera su carga (v. también en sinécdoque, ca­tácresis, modismo y paréquesis). Jua_10:22. «... Era invierno». Esta breve descripción del tiempo tiene por objeto poner de relieve el estado de humilla­ción del Hijo de Dios, ya que, en el v. siguiente, se nos dice que «andaba paseando en el templo por el pórtico de Salomón», en lo más alto del monte Moriah, para calentarse. Esto nos da a entender que nadie le había invitado a entrar en casa o en las cámaras del templo en las que había fuego. Podemos compa­rarlo con Jua_18:18 (v. también Mar_6:48 ; Hch_2:15 ; Hch_10:3 , Hch_10:9, etc.).


Derivación


Esta figura, que los griegos llamaban paregmenon (de «para» = al  lado + y «ágein» = conducir), consiste en la repeti­ción de palabras derivadas de la misma raíz y, por tanto, seme­jantes en origen y sonido, pero diferentes en su significado. Esta es una de las figuras más difíciles de conservar en una tra­ducción. Ejemplos:
Sal_68:28 (en la B. Hebrea, v. 29). Este v. dice textualmente: «Tu Dios ha mandado tu poder (hebr. 'uzzekhá); confirma (hebr. 'uzzah. Lit. robustece), oh Dios, lo que has hecho en favor nues­tro.»
Mat_16:18. «Tú eres Pedro (gr. pétros) y sobre esta roca (gr. pétra) edificaré mi Iglesia.» Aquí son de notar los siguientes de­talles: 
1) que Pedro no es meramente un nombre que Jesús le dio sin más, sino que se lo dio con un sentido específico: pétros es una piedra o trozo de roca que puede arrojarse con la mano, mientras que pétra es una roca fija, inmovible y segura. Ambas palabras proceden de la misma raíz, tienen la misma deriva­ción y suenan casi iguales, pero no tienen el mismo significa­do. 
2) En el caso de pétros, tenemos también la figura silepsis, pues la palabra es usada en dos sentidos de una vez: 
(a) como nombre propio de Pedro; 
(b) como significando una piedra, donde vemos la metáfora llamada hipocatástasis. 
3) Mientras que el vocablo pétros es aplicado a Pedro, pétra es aplicado a Cristo, pues así lo entendió el propio Pedro (Hch_4:11-12; 1Pe_2:4-6) y Pablo, movido por el Espíritu Santo, lo afirma en 1Co_1:1 : «Y la roca era Cristo», donde tenemos una simple metáfo­ra. Así que pétros, como persona, es compatible con la inestabi­lidad común a toda persona meramente humana, mientras que pétra representa la firme estabilidad de Cristo como el funda­mento que el propio Dios ha puesto (v. 1Co_3:11; Isa_28:16). Por eso, Pedro es pétros firme cuando confiesa la mesianidad y la divinidad de Cristo, pero es Satanás cuando intenta desviar a Cristo del camino de la Cruz (a. Mat_16:23).


Dialogismo


Esta figura se da cuando se representan dos o más personas hablando sobre algo, en lugar de decirlo todo una sola. Esto es lo que llamamos comúnmente diálogo. Las personas se presen­tan hablando cada una de acuerdo con su propio carácter. Pero cuando es una sola persona la que pregunta y responde, la fi­gura se llama logismo y lo que se expresa toma la forma de dia­loguismo. A veces, el que habla hace como que presenta a otra persona dialogando con él, y usa las palabras de esa persona adaptándolas al tema en cuestión. 


Diasqueue (Peristasis)


Cuando la descripción se limita a las circunstancias, se lla. ma peristasis (del gr. «peri» = alrededor + «stásis» = estancia. Ejemplos, en Jua_4:6; Jua_18:18, etc. Si la figura se usa con objeto de impresionar el ánimo por medio de la descripción de las cir. cunstancias, recibe el nombre griego de diasqueue, del verbo diaskeuázesthai = armarse, equiparse o prepararse.


Diéxodo 


Heb_11:32, donde se enumeran muchas personas, sin dete­nerse a dar más detalles de las mismas.
Cuando el sinatresmo o enumeración se usa con relación a hechos, más bien que a palabras, cosas, personas, etc., la figura se llama diéxodo o expansión. Esta figura se emplea cuando hay una exposición o afirmación de hechos, no tanto con el objeto de amplificar, ni de abreviar, sino en forma de digresión. En realidad, es la opuesta de sintomia, la cual es en sí una abrevia­ción, mientras que el diéxodo es una digresión extensa. Como ejemplos, puedes verse 2Pe_2:13 e, 2Pe_1:1 e, 2Pe_1:1 e; Jud_1:12 e, Jud_1:13 e, Jud_1:16 e, etc. 


Digresión (o Parécbasis)


     Esta figura (del gr. «pará» = al lado + «ek» = de + «baí­nein» = ir) consiste en pasar provisional y momentáneamente de un tema a otro. A veces, se menciona explícitamente la di­gresión, junto con la promesa de volver al tema. Se diferencia del paréntesis en que éste forma parte del tema, mientras que la digresión es una salida a otro tema-.
Gen_2:8-15. Toda esta porción es, en realidad, una digresión, empalmando el v. Gen_2:16 con el v. Gen_2:7. 
Gen_36:1. Todo este capítulo es una digresión en medio de la historia de Jacob y de sus hijos, que forma el tema de los caps. anteriores y posteriores.
Gen_38:1-20 , Gen_38:21-30 También este cap. es una digresión, sin tener en cuenta la cronología, para darnos un episodio en la vida de Judá.
Rom. 1. Los vv. con que se abre esta Epístola forman una be­lla parécbasis, ocasionada por la estructura de la Carta (v. en correspondencia), en la que Rom_1:2-6 tiene por tema «El Evangelio de Dios», el cual nunca estuvo escondido, sino siempre revela­do, correspondiéndose así con Rom_16:25-27, cuyo tema es «El Mis­terio», que nunca había sido revelado, sino siempre escondido. Por consiguiente, Rom. 1:1 forma realmente parte del tema episto­lar,el cual vuelve en el v. Rom_1:7 y continúa hasta el v. Rom_1:7-15, correspon­diéndose así con Rom_15:15 - Rom_16:24, que forma la porción epistolar final; mientras que Rom_1:2-6 es una digresión, que, como hemos di­cho, se corresponde con Rom_16:25-27, porción que cierra el conte­nido de la Carta. Así, pues, el v. 7 del cap. 1 Rom_1:7 es continuación del v. 1, Rom_1:1 no del Rom_1:6.
    Digresiones como éstas surgen a menudo de las estructuras mismas en que nos es presentada la Palabra de Dios, y la figura parécbasis o digresión debe estudiarse en conexión con dichas estructuras.


Duplicación


Esta figura se puede dar de dos maneras: cuando la palabra se repite sin que haya otra palabra por medio, sino que se su­ceden sin solución de continuidad, la figura se llama iteración. Cuando no se suceden inmediatamente, sino que hay por medio una o más palabras, se llama epizeuxis. La duplicación, en am­bos casos, tiene por objeto poner de relieve la importancia de la persona, de la cosa o de la circunstancia en que se hace la re­petición. Hemos de prestar atención, por consiguiente, a lo que el Espíritu Santo nos quiere decir por medio de tal énfasis.




Ecfónesis o Exclamación


El vocablo ecfónesis (del gr. «ek» = de + «phonein» = dar voces) significa exclamación. Se usa como figura cuando, a cau­sa de ciertos sentimientos, cambiamos nuestro modo de hablar y, en lugar de hacer una declaración, la expresamos mediante una exclamación. Así que la ecfónesis es como una explosión de palabras, ocasionada por la emoción, y no se usa como si se es­perase una respuesta. Pero nótese que, cuando la exclamación ocurre al final de una cláusula,como una adición a modo de conclusión, se llama epifonema (ya estudiado). Finalmente, si la exclamación se lanza en paréntesis, se llama interjección (ya estudiada).

Jos_7:7. «Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Yahweh! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán...?»

1Cr_11:7. «David deseó entonces y dijo: ¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta!» Esto cae también dentro de la figura eonismo.

Sal_22:1 (BH, 2). «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has de­samparado?» (V. también Mat_27:46; Mar_15:34, y en epizeuxis).

Sal_57:7 (BH, 8). También aquí tenemos una hermosa ecfó­nesis.

Sal_84:1 (BH, 2). «¡Cuán amables (esto es, cuán deleitosas) son tus moradas, oh Yahweh Tsebaoth!»

Isa_1:4. «¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, raza de perversos, hijos depravados!» V. en sinonimia y anábasis.

Isa_6:5. «Entonces dije: ¡Ay de mí!, que estoy muerto», etc. Ésta es una ecfónesis salida de un corazón convicto. Una con­fesión, no de lo que había hecho, sino de lo que ERA en cuanto a su naturaleza, condición y méritos. El resultado de una excla­mación como ésa es siempre parecido al que vemos en el v. si­guiente: «Entonces voló», etc.

Eze_9:8. «... me postré sobre mi rostro, y clamé y dije: jAh, Señor Yahweh!», etc.

Ose_13:9. Habla Yahweh: «Tu destrucción, oh Israel, es obra de tu rebelión contra mí, que soy tu ayuda.»

    Mat_15:28. «Entonces, respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer,grande es tu fe; hágase contigo como quieres.»

    Mat_17:17. «Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incré­dula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros?»

    Hch_7:51 es también una ecfónesis. 

    Rom_7:24. «¡Miserable hombre de mí!; ¿quién me libertará de este cuerpo de muerte?» V. también en hipálage, elipsis y meto­nzmza.

Aquí tenemos una verdadera ecfónesis; pero, al ser también la conclusión de todo el capítulo, es, en ese aspecto, una forma de epifonema.

Dicho versículo expresa la continua experiencia de cada verdadero hijo de Dios, percatándose del conflicto que hay en­tre sus dos naturalezas: el hombre viejo y el hombre nuevo; la carne y el espíritu; la vieja naturaleza, aún remanente, y la nueva naturaleza implantada en él por el Espíritu Santo. Una persona meramente religiosa no experimenta este conflicto, pues es algo que un hipócrita no puede imitar, ya que nunca tiene el sentimiento de su corrupción interior y del conflicto consiguiente, pues no posee la nueva naturalezéj. por medio de la cual, y sólo por medio de ella, se manifiesta y sale a la luz. Mientras no se vea la verdad del conflicto que hay entre las dos naturalezas, no es posible gozar de paz espiritual. Cuando se ha descubierto esa raíz, el hijo de Dios clama a su Padre y su deseo se ve realizado y su fe se ve recompensada, como lo expresa Pa­blo en el v. siguiente, donde es menester suplir la elipsis: «Gra­cias doy a Dios, que él me librará por medio de Jesucristo nues­tro Señor.»


Eficcción 


Esta clase de descripción (del griego «prósopon» = perso­na + «grafia» = descripción) es la representación vívida del ca­rácter o del porte exterior de una persona. Véase, por ejemplo, Mat_3:4, donde se describe el porte exterior de Juan el Bautista. Véase también la gráfica descripción de Yahweh, en Isa_63:1-6, en el día de su venganza (comp., para la recta interpretación de esta porción, con Isa_34:8; Isa_61:2b). También, la descripción de Jerusalén, comparada a una persona a la que se le hace reco­nocer sus propias abominaciones, en Eze_16:4-26 (véase v. 2).
Cuando la descripción está limitada a la apariencia exterior de la persona, la figura se llama eficción. En cambio, cuando dicha descripción se limita a representar el carácter o la moral de una persona, se llama caracterismo. Si la descripción se re­fiere a los modales, hábitos, caprichos o gestos de una persona, se llama etopeya, de la que tenemos ejemplos en Isa_3:16; Jer_48:3-46; Luc_18:9-14; 1Pe_3:3. Cuando la descripción está limi­tada a los sentimientos, se llama patopeya (del gr. «páthos» = = pasión + «poietn» = hacer). Tenemos ejemplos de patopeya en Isa_22:4 ; Isa_49:15 ; Jer_9:1-2 ; Jer_23:9 ; Jer_31:20 ; Ose_11:7-9 ; Mar_3:5 ; Mar_6:32 ; Mar_7:34 ; Mar_10:14 , Mar_10:21 ; Luc_19:41 ; 2Co_2:4 ; Gal_4:19-20.
Si la descripción se usa para describir o imitar los dichos de otro, con objeto de añadir énfasis, la figura se llama mimesis, que significa «imitación». Véanse ejemplos en Exo_15:9 (v. en asindeton); Sal_137:7 ; Sal_144:12-15 (v. en elipsis); Isa_14:13-14 ; Isa_28:15 ; Ose_14:2-3 ; Eze_36:2 ; Miq_2:11 ; Miq_3:11 . También, en 1Co_15:35 ; Flp_3:4 , Flp_3:5. A veces, se usa una palabra que otra persona suele emplear, y es repetida de forma delicada, pero lo suficien­temente punzante, para servir de correctivo, como, por ejem­plo, en 2Co_10:1, 2Co_10:10.
La descripción de acciones se llama propiamente pragmato­grafia (del gr. «prágma» = acción + «grafia» = descripción). Véanse ejemplos en Joe_2:1-11 , donde se describen hasta los más minuciosos detalles de las acciones del pueblo grande y fuerte que caerá sobre Sión, Mat. 24 y Mar. 13, que describen los eventos de la Gran Tribulación, y Luc_21:12 y ss., que describe los eventos que precederán a dicha Gran Tribulación. Véanse también delicados toques, especialmente en Mar_8:33 ; Hch_6:15 ; Hch_7:55 , Hch_7:56. 


Ejemplo


No ha de confundirse esta figura con el uso de ejemplos en el curso de un argumento, sino que tiene lugar cuando se con­cluye una afirmación con un ejemplo que sirve de precedente que se ha de seguir o se ha de evitar. Esto ocurre en Luc. 17:31-­32, que concluye con la frase: «Acordaos de la mujer de Lot.»


Elipsis


El vocablo elipsis procede del griego élleipsis = omisión inte­rior, de en = en, y leipein = dejar.
Esta figura se llama así porque existe en la frase un hueco, a causa de la omisión de una o más palabras, palabras que nor­malmente se requieren gramaticalmente, pero que no son nece­sarias para el sentido de la frase. Las leyes de la geometría nos dicen que, para cerrar un espacio, se requieren, por lo menos, tres líneas. Asimismo las leyes de la sintaxis declaran que se necesitan, al menos, tres palabras para dar sentido completo a una frase. Los gramáticos no coinciden en los nombres que dan a estas tres palabras. En la frase «Tu palabra es verdad», «tu palabra» es el sujeto del que se habla, «verdad» es lo que se dice (el predicado) de la palabra, y el verbo «es» (llamado tam­bién «cópula») conecta el predicado con el sujeto. Pero cual­quiera de estas tres palabras puede omitirse, por lo que la ley de la sintaxis puede ser suspendida legítimamente por medio de la elipsis.
Esta omisión no se debe a mengua de concepto o a indolen­cia u otra circunstancia accidental, sino que se lleva a cabo adrede, a fin de que no tengamos que pararnos a pensar o a po­ner de relieve la palabra omitida, sino que tengamos tiempo para prestar la debida atención a las otras palabras que, preci­samente por dicha omisión, adquieren mayor relieve. Por ejem­plo, enMat_14:19, leemos que el Señor Jesús «partió los panes y los dio a los discípulos, y los discípulos a la multitud». La úl­tima frase, tomada como está, «los discípulos a la multitud», está incompleta, puesto que no tiene verbo; se omite el verbo «dieron» mediante la figura elipsis, y ello se debe a algún pro­pósito. Si leemos la última frase conforme está, parece como si Jesús ¡diese los discípulos a la multitud!
Esto sirve para concentrar nuestra atención y percatamos de la figura empleada; nos damos cuenta del énfasis y aprende­mos la lección intentada por el Espíritu Santo. ¿Cuál es esta lección? Simplemente, hacemos notar el hecho de que los dis­cípulos dieron el pan no de sí mismos, sino sólo instrumental­mente, ya que únicamente Jesús fue el Dador de aquel pan. De este modo, nuestro pensamiento se centra, no en los discípulos, sino en el Señor.
Tales elipsis aparecen corregidas frecuentemente en cursiva en las versiones de la Biblia. En muchos casos es correcto su­plir de este modo la palabra o palabras omitidas; pero, en al­gunos casos, los traductores cometen graves errores al comple­tar así las frases. Curiosamente, hay veces en que no ven la elipsis del texto y, por tanto, no la toman en cuenta en la tra­ducción, mientras que otras veces imaginan elipsis que no exis­ten en el original y completan de mala manera el texto sagrado.
Cuando una elipsis es completada de mala manera (o de ninguna manera), las palabras del Texto han de ser traducidas libremente, a fin de que hagan sentido, pero aparece entonces, con frecuencia, una desviación del sentido literal del pasaje. Por el contrario, cuando se corrige debidamente la elipsis (a veces, intercalando una sola palabra), se nos facilita el tomar todas las demás palabras de la porción en su sentido literal, lo cual supone una enorme ganancia, además de la grandio­sa luz que emerge entonces, a nuestros ojos, de la Palabra de Dios.
Por tanto, estas elipsis no deben ser corregidas arbitraria­mente según el capricho de nuestros personales puntos de vis­ta, sino que obedecen a ciertas leyes bien conocidas y clasifica­das, y a estas leyes hay que atenerse para completar el sentido de la frase.
Las elipsis pueden ser de tres clases:

A) Absolutas, cuando la palabra o palabras omitidas deben ser suplidas a la vista del texto mismo.
B) Relativas, cuando la palabra o palabras omitidas han de suplirse con base en el contexto.
C) De repetición, cuando la palabra o palabras omitidas han de suplirse repitiéndolas con base en la cláusula anterior o posterior.

Estas tres clases de elipsis se subdividen como sigue:

A) ELIPSIS ABSOLUTAS, en que se omiten:

I. Nombres y pronombres:
1. El nominativo.
2. El acusativo.
3. Algún pronombre.
4. Otros vocablos de conexión.

II. Verbos y participios:

1. Cuando falta el verbo, especialmente el verbo ser (no en infinitivo).
2. Cuando falta un verbo en infinitivo:
(a) después del hebreo yakhol = poder.
(b) después del verbo acabar o terminar.
(c) después de otro verbo, personal o impersonal.
3. Cuando falta el verbo sustantivo (ser, estar, ha­ber).
 4. Cuando falta el participio.

III Ciertas palabras conectadas en el mismo miembro de un pasaje.
IV. Toda una cláusula en un pasaje conectado, ya sea:
1. La primera cláusula (prótasis).
2. La última cláusula (apódosis). 
      3. Una comparación.

B) ELIPSIS RELATIVAS, en que se omiten:

I. Palabras que hay que suplir con base en otra palabra afín que se halla en el contexto:

1. El nombre, suplido con base en el verbo. 
2. El verbo, suplido con base en el nombre.
II. Palabras que deben suplirse con base en un vocablo contrario.
III. Palabras que han de suplirse a base de vocablos aná­logos o de alguna manera emparentados con ellas.
IV. Palabras que se hallan contenidas implícitamente en otro vocablo, el cual comporta el significado propio junto con el de la palabra omitida (concisión, laconis­mo, locución «pregnante», es decir, cargada de senti­do).

C) ELIPSIS DE REPETICIÓN, que puede ser:

1. Simple, cuando la elipsis ha de ser completada a par­tir de la cláusula precedente, o de la siguiente:
1. A partir de la precedente, ya sea de:
(a) nombres o pronombres;
(b) verbos; 
(c) partículas:

      (i) negativas;
      (ii) interrogativas;

 (d) una frase entera.

2. A partir de la cláusula siguiente.

II. Compuesta, cuando las dos cláusulas se implican recí­procamente, de forma que la elipsis, en la primera cláusula, ha de suplirse o completarse a base de la se­gunda y, al mismo tiempo, la elipsis de la segunda ha de completarse a base de la primera cláusula. Esto puede darse de dos maneras:

1. Supliendo palabras.
2. Supliendo frases.

Pasemos ya a examinar ejemplos concretos de las tres clases de elipsis:

II.   Elipsis de repetición COMPUESTAS: Cuando ambas cláusulas se hallan implicadas
Es ésta una forma de expresión abreviada, en la que una elipsis en el primer miembro ha de suplirse del segundo, y, re­cíprocamente, otra elipsis del segundo miembro ha de suplirse del primero. Las elipsis simples consisten en poner un miem­bro y dejar que el otro se deduzca del ya puesto. En cambio, las compuestas consisten en que ponen dos miembros, pero impli­can otros dos, por lo que se necesita hacer un doble intercam­bio. Se dividen en dos clases:
1.   Cuando lo que se halla implícito son PALABRAS sueltas
Pro_10:1. «El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es la tristeza de su madre.» Aquí podríamos suplir «madre» en la 1.a cláusula (de la 2.a), y «padre» en la 2.a (de la 1.a). Porque un hijo sabio, sensato, no sólo alegra a su padre, sino también a su madre; y un hijo necio, insensato, no sólo es la tristeza de su madre, sino también de su padre (v. también Pro_15:20; Pro_23:24; Pro_30:17).
Mat_23:29. «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los mausoleos de los justos.» Aquí el verbo «edificáis» se refiere también a los mausoleos, y el verbo «adornáis» se refiere tam­bién a los sepulcros. Como si dijese: «No sólo edificáis los sepulcros de los profetas, sino que los adornáis también; y no sólo adornáis los mausoleos de los justos, sino que también los habéis edificado.»
Rom_5:16. Ya hemos considerado este versículo en otra pers­pectiva, pero podemos ver aquí una elipsis compuesta, si lo lee­mos así: «Y no de la manera que el juicio vino mediante aquel uno solo que pecó, viene el don mediante el uno solo que fue jus­to; porque la sentencia del juicio fue muerte por una transgre­sión para condenación, pero el don es perdón de muchas trans­gresiones, para justificación.» En otras palabras: Adán nos pasó la sentencia de muerte mediante un solo pecado, pero Cristo, al llevar sobre sí esa sentencia, nos trajo vida y perdón de muchas transgresiones.
Rom_10:10. «Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.» Aquí se sobreentiende que también se cree «para salvación», pues «hemos sido salvos por fe» (Efe_2:8), y también se confiesa «para justicia», porque, sin testimonio exterior, hay razones para suponer que no hay verdadera fe (v. Stg_2:14). Sin embargo (nota del traductor), es muy probable que la palabra salvación tenga aquí un sentido progresivo o, más bien, escatológico (como en Heb_9:28). Pode­mos, pues, leer así: «Con el corazón se cree para justicia y sal­vación, y con la boca se confiesa para salvación y justicia.» La confesión ha de salir también del corazón; y la justicia incluye salvación.
2.   Cuando lo que se halla implícito son FRASES enteras
Sal_1:6. «Porque Yahweh conoce el camino de los justos; mas la senda de los malos conduce a la perdición.» En la pri­mera cláusula tenemos la causa; en la segunda, el efecto; pero ambas están latentes respectivamente en cada uno de los dos miembros del versículo: «Yahweh conoce el camino de los jus­tos, que no conduce a la perdición; mas también conoce la senda de los malos, que conduce a la perdición.»
Sal_42:8. «De día mandará Yahweh su misericordia, y de noche su cántico estará conmigo.» El sentido completo no se obtiene intercalando meramente el verbo estará, sino enten­diéndolo como elipsis compuesta y leyéndolo del modo siguiente: «Yahweh mandará su misericordia y su cántico conmigo de día, y de noche también mandará su misericordia y su cántico.»
Jua_5:21. Este versículo se suele traducir como si tuviese elipsis simple, pero queda más claro si se aprecia en él una elipsis compuesta y se lee del modo siguiente: «Porque como el Padre levanta a los muertos y da vida a los que quiere, así tam­bién el Hijo levanta a los muertos y da vida a los que quiere.»
Jua_8:28. Aquí hay una elipsis compuesta, de modo que he­mos de leer así: «... nada hago ni hablo por mí mismo, sino que, según me enseñó el Padre, así hago y hablo». Un caso parecido es el v. Jua_8:38.
Jua_14:10. Este versículo sólo tiene sentido completo con una doble elipsis, del modo siguiente: «Las palabras que yo os ha­blo, no las hablo por mi propia cuenta, sino por cuenta del Padre que mora en mí, y las obras que yo hago, no las hago por mi pro­pia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.»
Jua_17:26. Teniendo en cuenta que los vocablos «lo» y «aún» que aparecen en nuestras versiones no están en el original, y lo hacen algún tanto confuso, el versículo queda más claro apre­ciando en él una doble elipsis y leyendo así: «Y les he dado a conocer tu nombre y les daré a conocer tu amor, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo esté también, por medio de ese amor, en ellos.»
Rom_6:4. También este versículo se entiende mejor, aprecian­do en él una elipsis compuesta: «Fuimos, pues, sepultados jun­tamente con él para muerte y resurrección de los muertos por medio del bautismo, a fin de que, como Cristo fue sepultado y fue resucitado (lit.) de los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.»
Heb_12:20. Aquí nuestras versiones (y la AV inglesa) suplen mal lo que falta en el original, tomándolo de la cita de Exo_19:13. El texto de Heb_12:20 dice: «Porque no soportaban (lit. llevaban) lo ordenado: Y aun si una bestia toca el monte, será apedreada.» La cita de Exo_19:13 nos facilita el trabajo de su­plir aquí una doble elipsis del modo siguiente: «Y si un hombre o aun una bestia toca el monte, el hombre será apedreado, y la bestia será asaeteada.» El autor de Hebreos sabía que sus lecto­res conocían bien la cita de Exo_19:13, y quería poner el énfasis en el tremendo castigo que esperaba a quien se atreviese aun a tocar el monte.


ELIPSIS FALSAS


No solo hay muchos casos en que las elipsis existentes en el texto sagrado han sido suplidas incorrectamente por los tra­ductores, sino que hay también casos en que se han suplido elipsis no existentes. Examinaremos algunos ejemplos de estas falsas elipsis:

Gen_37:12-13. «Y sus hermanos fueron a apacentar las ovejas de su padre en Siquem. y dijo Israel a José: ¿Acaso no apacien­tan tus hermanos las ovejas en Siquem?» (lit.). La Masorah (texto revisado y puntuado tardíamente),.pone las dos palabras hebreas 'eth-tson 'abikhem = el rebaño de su padre, marcadas con unos puntos sobre las letras, para indicar que no se deben leer, a pesar de que no han sido retiradas del texto. Si se reti­ran estas palabras, el v. Gen_37:12 diría que los hermanos de José ha­bían ido a apacentarse a sí mismos, es decir, a banquetear y di­vertirse; en cambio, lo de «las ovejas» del v. Gen_37:13 no debe suplir­se, pues es una falsa elipsis.

Num_16:1. La última palabra de este versículo («gente») se hace necesaria por una falsa colocación del verbo «tomaron». No hay elipsis y debe leerse: «Coré... y Datán y Abiram... y On hijo de Pelet, tomaron a los hijos de Rubén.» Esta versión es más probable que la favorecida por la de los LXX: «Y tomó Coré... a Datán y Abiram.» La razón por la que el verbo está en singular es que, como ocurre en hebreo, griego y latín, cuando el verbo está al comienzo de la frase, concierta en singular con el sujeto singular más próximo. 

Jos_24:17. «porque Yahweh nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto.» Aquí no hay elipsis; sobran, por tanto, las palabras subrayadas. En cam­bio, hay otra figura llamada técnicamente homeoteleuton (véase en su lugar), en virtud de la cual, el escritor sagrado, con la vista fija en el pronombre hebreo hu' = él, omitió añadir «es Dios», pero la frase ha sido preservada íntegra en la versión de los LXX. Debe, pues, leerse así: «porque Yahweh nuestro Dios, él es Dios, él nos sacó...»

     1Sa_24:10. «... y me dijeron que te matase, pero te perdoné». El texto hebreo, conforme lo tenemos hoy, dice: «pero te perdonó», como si fuera la tercera persona femenina del singular; por lo que algunas versiones, como las inglesas A.V y R.v., siguiendo a la Vulgata latina, insertaron «mi ojo» en cursiva. Pero el doctor Ginsburg hace notar que, con toda probabilidad, al transcribir al alfabeto arameo (el hebreo actual) los caracteres del antiguo alfabeto (el fenicio), confundieron el alef, que antes era parecido a nuestra «A», con el tau, que antes era parecido a nuestra «x»; por lo que escribieron thajás = «ella perdonó», en lugar de 'ajás = «yo perdoné». De esto no cabe dudá, puesto que ha sido conservado correctamente en las versiones caldea, siríaca y de los LXX.
    2Sa_1:18. Aquí las versiones inglesas AV y RV han interca¬lado las palabras «uso del», leyendo: «y dijo que debía enseñarse a los hijos de Judá el uso del arco». La NAST (New American Standard Translation, usada en la Ryrie Study Bible; nota del traductor) dice correctamente: «the song of the bow = «el cántico del arco». El hebreo dice simplemente: «y dijo que enseñasen a los hijos de Judá el arco» (como aparece en nuestra antigua Reina-Valera); es decir, un cántico o poema llamado «el Arco, del cual sólo sabemos por el texto sagrado «que está escrito en el libro de Yashar» (lit), que significa «recto» (moralmente). Está claro que esta endecha de David no había sido todavía incluí da, a la sazón, en el libro de Yashar, pero David dio instrucciones para que se incluyese allí y se enseñase a los hijos de Judá. Véase también Jos_10:13.
    2Sa_1:21. Nuestras versiones castellanas (nota del traductor) traducen la última cláusula de este versículo así: «El escudo de Saúl, como si no hubiera sido ungido con aceite», supliendo así una supuesta elipsis. Bullinger, siguiendo la lectura de la Biblia hebrea de 1488, así como las versiones siríaca, arábiga y caldea (paráfrasis), afirma que aquí hay una equivocación del copista, al confundir la «b» con la «k», las cuales tienen en hebreo un extraordinario parecido y que, por ello, habría de leerse «armas ungidas con aceite», en lugar de «no ungido con aceite», como leen las modernas versiones inglesas y españolas (Nueva Biblia Española y Biblia de Jerusalén).

     Neh_4:12. «… nos decían hasta diez veces: De todos los lugares de donde volváis, ellos caerán sobre vosotros». La elipsis es falsa; el texto hebreo dice literalmente: «De todos los lugares volveréis sobre nosotros» (en la Biblia hebrea es el v. 6; nota del traductor). El texto hebreo (nota del traductor) es oscurísimo. La mejor versión, en mi opinión, es la de la NIV (New International Versión) que, con una sencilla elipsis, da sentido perfecto: «Wherever you turn, they will attack us» = «adondequiera que os volváis, nos atacarán». Podría suplirse este último verbo repitiendo el verbo «volver», como ya hemos visto al analizar las elipsis de repetición, y tendríamos: «De todos los lugares a los que os volváis (lit. volveréis), volverán sobre nosotros.» Así se preservan: 
1) el relativo «que»; 
2) la segunda persona del plural del imperfecto (masculino); 
3) el sufijo «nosotros» tras la preposición 'al = sobre. Estos tres elementos están bien CLAROS en el texto sagrado original.

    Sal_2:12. «... y perezcáis en el camino». En el original, no hay preposición delante de «camino». Literalmente es: «... y perderéis el camino»; frase equivalente a «perecer». El Sal. 1 termina con «la perdición de la senda de los malos», y el Sal. 2 termina con «perdición de los que se niegan a andar por el ver­dadero camino, al no dejarse gobernar por el Hijo» (éste es el sentido del original «besar», como puede verse por Gen_41:40).
Sal_10:3. El hebreo dice textualmente: «... El avaro bendice, menosprecia a Yahweh». Este pasaje sólo se entiende conside­rando el verbo «menosprecia» del original como una falsa elip­sis, introducida por un copista para explicar el sentido del ver­bo «bendice», que es un eufemismo para sustituir el verbo «maldice» (v. 1Re_21:10, 1Re_21:13; Job_1:5, Job_1:11; Job_2:5, Job_2:9), el cual, para un hebreo, es una intolerable irreverencia contra el sagrado nombre de Dios. Así que el texto, suprimida la falsa elipsis, di­ría: «... El avaro maldice a Yahweh».

      Sal_27:13. «Habría yo desmayado, si no creyese que he de ver la bondad de Dios en la tierra de los vivientes.» Es ésta una fal­sa elipsis, pues la conjunción «si» y el adverbio «no» que, en hebreo, forman una sola palabra «luló'», están puntuados en el texto masorético y, por tanto, deben omitirse. Entonces, el tex­to dice sencillamente: «Creo que veré la bondad de Dios en la tierra de los vivientes»; es decir, las bendiciones que Dios otor­ga en este mundo de los vivos.

Sal_69:4 (en la Biblia hebrea, v. 5). El original dice a la le­tra: «Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me odian sin causa; los que me destruyen, siendo mis ene­migos con falsedad.» Pero la versión siríaca, en una palabra marcada por la Masorah como dudosa, introduce la letra «ayin»; con lo que el versículo ha de leerse así: «... los que me odian sin causa; los que son mis enemigos con falsedad, son más que mis huesos». De esta forma, se mantiene el paralelis­mo.

Sal_69:4 (en la Biblia hebrea, v. 5). El original dice a la le­tra: «Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me odian sin causa; los que me destruyen, siendo mis ene­migos con falsedad.» Pero la versión siríaca, en una palabra marcada por la Masorah como dudosa, introduce la letra «ayin»; con lo que el versículo ha de leerse así: «... los que me odian sin causa; los que son mis enemigos con falsedad, son más que mis huesos». De esta forma, se mantiene el paralelis­mo.

Sal_75:5 (en la Biblia hebrea, v. 6). «No hagáis alarde de vuestro poder (lit. no levantéis en alto vuestro cuerno); no ha­bléis con dura cerviz.» Comoquiera que las letras hebreas lla­madas «quiescentes» se insertan unas veces, y se omiten otras veces, en el texto original, hay aquí un «alef» insertado en la palabra btsur = en la roca, haciendo que se lea btsawa'r = con la cerviz. La versión de los LXX tradujo correctamente, y el versículo debe leerse así: No levantéis vuestro cuerno hacia lo alto, ni habléis arrogantemente de la Roca.»

Sal_118:5. Teniendo en cuenta que el último vocablo de este versículo es, en el hebreo, bammer jabyah (según el Textus Re­ceptus), la única traducción correcta, eliminando la elipsis, es: «En angustia clamé a Yah, y me respondió con liberación (lit. lugar espacioso) de Yah»; es decir, como acostumbra librar Yahweh (comp. con Sal_31:8; Ose_4:16).

Sal_127:2. «Pues que a sus amados lo da Dios mientras duermen.» La RV 1977 ha corregido el final de este versículo, ya que shená' es un acusativo adverbial que significa «durante el sueño» = mientras duerme. También ha puesto en plural «sus amados», a pesar de que es singular en el original, para evitar confusión, ya que «su amado», en este contexto, significa «todo aquel a quien él (Dios) ama». Evidentemente, la elipsis del sujeto (Dios; más exacto: «Yahweh»), necesita ser suplida, pues se halla algún tanto distante. En cambio, «pues que» debe suprimirse, porque el adverbio hebreo ken significa «así»; tam­bién debe suprimirse el pronombre «lo», ya que engendra con­fusión, pareciendo que lo que Dios da durante el sueño es sólo «pan». El versículo entero dice, entonces, lo siguiente: «En vano (es la misma palabra que se repite dos veces en el v. 1) es que os levantéis de madrugada y que retraséis el descanso, co­miendo pan de fatigas; así dará Yahweh a su amado mientras éste duerme.» Si se tiene en cuenta que este salmo es de Salo­món (o para Salomón), como dice el título, y que el nombre ori­ginal de Salomón, «por orden de Yahweh», fue Yedidyáh = a­mado de Yah (v. 2Sa_12:25), comprenderemos mejor todo el al­cance de la última cláusula del versículo, puesto que fue «du­rante el sueño» cuando Dios le cumplió a Salomón, con creces, la petición que éste le había hecho (v. 1Re_3:15).

Lo que el comienzo del salmo, por consiguiente, nos expresá es que las bendiciones espirituales de Dios no se obtienen me­diante esfuerzo incesante (levantándose muy temprano y acos­tándose muy tarde, a fin de esforzarse en el trabajo hasta fati­garse), sino que Dios da las mejores bendiciones al hombre mientras éste duerme y descansa (comp. con Mar_4:26-29), «a fin de que nadie se jacte en su presencia» (1Co_1:29). Por eso, fue durante «un profundo sueño» cuando Dios preparó a Adán su «ayuda idónea» (Gen_2:21-22), y también fue cuando Abra­ham estaba «sobrecogido de sueño» cuando Dios le ratificó so­lemnemente el pacto (Gen_15:12-16). Bullinger (nota del traduc­tor) concluye este análisis de Sal_127:2, con una preciosa poe­sía, que ofrecemos a continuación para delicia de los que en­tiendan el inglés:
How wondrously He gives! E'en while we sleep
When we from all our «works» have ceased, and rest;
And He our life doth mercifully keep,
Then, without works, are His beloved blest (v. Rom_11:6).
Yes.! «His beloved»! loved not because
Of any work which we have ever done; (v. Tit_3:5)
But loved in perfect grace, «without a cause»: (Rom_3:24, comp.
con Jua_15:25).
This is the source whence all our blessings come.
He gives in sleep! In vain we toil and strive
And rise up early and so late take we rest:
But, while our powers in sweetest sleep revive,
And we abandon all our anxious quest
Then He bestows His gifts of grace on us,
And where we've never sown, He makes us reap
A harvest, full of richest blessing. «Thus
He gives to His beloved while they sleep».
Cnt_8:6. Tanto la edición primitiva de la Reina-Valera, como la de 1960, traducen: «... Porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos «el celo», en la de 1909); sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama». Esta última expre­sión está marcada como dudosa en el texto masorético; forma una sola palabra, pero es lo más probable que sean dos, de acuerdo con las ediciones más antiguas: shalhebeth Yah = lla­marada de Yah. La traducción literal del versículo es, pues, la siguiente: «... Porque fuerte como la muerte es el amor; obsti­nados como el Seol son (lit. es) los celos (lit. el celo); sus cen­tellas, centellas de fuego; llamarada de Yah». Así vemos que las cláusulas segunda y cuarta de esta porción son la intensifica­ción de la primera y tercera respectivame

Eze_22:20. El hebreo dice textualmente: «Como reúnen plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del horno, para so­plar el fuego sobre él y fundido, así os reuniré en mi furor y en mi ira y os dejaré allí y os fundiré.» Esta versión rompe el pa­ralelismo y suple una falsa elipsis, puesto que es mucho más probable que, al pasar el texto a los caracteres arameos, la le­tra pe del texto original fue cambiada en nun, con lo que, envez del verbo «soplar», se introdujo el verbo «dejar», haciendo necesario suplir con el adverbio «allí» la falsa elipsis. Restau­rando el texto, el paralelismo es bellamente perfecto, leyendo del modo siguiente:

a. Como reúnen...
b. para soplar el fuego...
C. y fundido;
a. así os reuniré...
b. y soplaré,
C. y os fundiré.

      Ose_4:7. El texto actual dice literalmente: «Conforme au­mentaron (es decir, fueron más numerosos), así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta.» La palabra tam­bién es introducida para suplir el sentido; pero, en realidad, obedece a una de las enmiendas incorrectamente hechas por los Sopherim (v. el Apéndice E de este libro), por la que el texto primitivo: kboday = mi gloria, fue cambiado en kbodam = la gloria de ellos (una alteración similar fue hecha en Jer_11:1). En consecuencia, cambiaron también namir = cambian (lit. cambiarán) en 'Amir = cambiaré. Restituido el texto, sobra la elipsis, y ha de leerse: «Conforme aumentaron, así pecaron con­tra mí; cambiaron mi gloria en afrenta.»

Mal_3:9. «Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me estáis robando.» El texto primitivo decía: «Me habéis maldecido con maldición...»; pero copiaron ne en vez de me, y volvieron por pasiva lo que era voz activa. Esta es una de las enmiendas que hay que añadir a las reseñadas en el Apéndice E.
      
     Rom_1:1 y 1Co_1:1. «...llamado a ser apósto1», así como:

Rom_1:2 y 1Co_1:2. «...llamados a ser santos». Las palabras subrayadas en estos vv. no figuran en el original, por lo que re­sulta problemático el caso de la elipsis. Pero tenemos estas mis­mas palabras en la versión de los LXX en Lev_23:2, lo cual arro­ja mucha luz sobre los vv. citados arriba, pues dice: «Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Yahweh, las cuales proclamaréis como santas convocaciones...» Los LXX vertieron correctamente el hebreo miqra'ey qodesh = convoca­ciones santas, por kletás hagías = «llamadas santas», es decir, asambleas por especial llamamiento como santas para Yahweh. De ahí que, en las citadas expresiones del N. T., el sentido es el mismo, «apóstol por llamamiento de Dios»; «santos por llama­mientos de Dios»: separados por Dios como dedicados a El. Esta aclaración -nota del traductor- es muy importante, pues explica que no se trata de ser «llamados a ser santos mo­ralmente» (aunque esto sea cierto), sino de ser «separados por por llamamiento de Dios», lo cual se refiere primordialmente a la «justificación», no a la « progresiva», como puede verse por Rom_8:30 : «... y a los que llamó, a éstos también jus­tificó» 
santificación 
    Rom_12:3. «Digo, pues... a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.» Es muy problemático el que lo de «pensar más alto» haya de limitarse a uno mismo, puesto que eso no figura en el original. El verbo greigo hyperphronéo es aquí la única vez que ocurre en todo el N. T. Y significa «pensar más alto de lo debido» acerca del asunto que sea. También es de notar que Pablo usa en este versículo tres verbos de la mis­ma raíz, con el objeto de fijar la atención de los lect9res en la importancia que tiene usar los dones que Dios da conforme a la medida de la capacidad de fe (no la gracia de la fe salvífica) que Dios mismo ha querido repartir a cada uno. Así que nadie ha de tener complejo de superioridad arrogándose dones que no tiene, ni complejo de inferioridad desconociendo los dones que ha recibido, sino que ha de ser consciente de la «justa me­dida» de sus posibilidades. El pasaje ha de leerse, pues, así: «Digo, en efecto, mediante la gracia que me ha sido dada (Pa­blo no descuidaba sus dones), a todo el que esté (lit.) entre vo­sotros, que NO PIENSE MÁS ALTO (gr. hyperphronéin) que lo que debe PENSAR (gr. phronéin), sino que PIENSE (gr. phro­néin) con el fin de PENSAR SANAMENTE (gr. sophronéin), a cada uno como Dios repartió la medida de fe.» Nótese el énfasis del original en esta última frase al colocar el dativo «a cada uno» al comienzo de la cláusula, con lo que puede interpretarse de dos maneras: «se lo digo a cada uno» y «conforme a cada uno repartió Dios» la correspondiente «medida de fe».

2Co_6:1. «Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos...» Lo de suyos no está en el original, y oscurece el sentido del pasaje. En efecto, somos colaboradores, no con Dios, sino con nuestros hermanos. Este versículo -nota del tra­ductor- se aclara con otro parecido, pero más evidente desde el punto de vista gramatical: 1Co_3:9: «Porque nosotros somos colaboradores de Dios...» Esta frase no significa que colabora­mos con Dios, ya que la preposición griega syn (o: sun, como es­criben otros) rige dativo, no genitivo; sino que Pablo se refiere a Apolos, Cefas, etc. como «colaboradores en una obra que es DE DIOS».
   
   Gal_3:24. Aquí, tanto la edición antigua, como la de 1960, de la Reina-Valera, traducen: «De manera que la ley ha sido nues­tro ayo, para llevamos a Cristo, a fin de que fuésemos justifica­dos por la fe.» Siguen así a la Versión Autorizada inglesa. Pero eso de «para llevamos» no está en el original. La preposición griega eis significa «hacia» o «hasta» (comp. con Efe_1:14; Flp_1:10). Por consiguiente, lo que Pablo afirma aquí es que, hasta que Cristo vino y nos obtuvo la justificación de pura gracia, la Ley, como un tutor, les tenía bajo custodia, frenando su liber­tad, en contraste con la plena libertad que Cristo nos ha traído (comp. con Jua_8:36; Rom_8:2; Gal_5:1).
Heb_12:2. Este v. está correctamente traducido en todas las ediciones de nuestra Reina-Valera, pero merece especial aten­ción a la vista de las versiones inglesas, tanto antiguas (AV y RV), como la moderna NIV, las cuales intercalan nuestra (ing. our) detrás de «fe», cuando dicho adjetivo posesivo no está en el original. El v. nos presenta a Cristo como el «productor y dis­tribuidor» (ambos conceptos están incluidos en el adjetivo grie­go arkhegós) y, además, «perfeccionador» (gr. teleiotén) de la fe, ya que, en el cap. 11, vemos que cada uno de los héroes an­tiguos de la fe exhibió una faceta peculiar de la fe: Abel, en su sacrificio a Dios; Enoc, en su perfecta comunión con Dios; Noé, en su testimonio; etc. Cada uno, como en un retrato, nos ofrece un detalle especial. El capítulo concluye con dos grupos de re­tratos: el uno (vv. Heb_11:32-35) nos presenta el poder de la fe para ven­cer; el otro (vv. Heb_11:36-38), el poder de la fe para sufrir. «Por lo cual -dice el autor sagrado al comenzar el cap. 12-, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos (no de espectadores, sino de ejemplos de fe)... corramos por medio de la paciencia la lucha (lit.) puesta delante de nosotros, volviendo la mirada (gr. aphoróntes) hacia el autor y consumador de la fe: Jesús» (lit.). Como diciendo: «Después de esos cuadros con sus respectivas facetas de fe, volvamos ahora la mirada a Jesús, que tiene, con suma perfección, todas las facetas de la fe. Él es la suma y com­pendio de la fe, como lo mostró cuando «por el gozo puesto de­lante de él soportó la cruz...».
 

Enálage

Enálage es una palabra griega que significa cambio y consiste en sustituir una palabra por otra. Se diferencia de la metonimia en que, en ésta, se sustituye un nombre por otro con el que guarda una relación de causa a efecto, continente a contenido, o signo a cosa significada; mientras que la enálage es el cambio de una parte de la oración por otra {antimeria), de un tiempo, modo, persona o número por otro (heterosis), de un caso de la declinación por otro (antiptosis) o de una inversión del nombre sobre el que recae el énfasis de la frase (hipálage). Con esto, te­nemos la subdivisión de la enálage en sus cuatro formas:
Antimeri, 
Antiptosi, 
Heterosie 
Hipálage.

De estas figuras, la antimeria y la heterosis se vuelven a subdividir, como veremos en su lugar.


Enantiosis


­
Esta figura significa «oposición» y es una especie de antíte­sis que se caracteriza por expresar los contrastes mediante fra­ses afirmativas y negativas. Cuando lo que se ha dicho afirma­tivamente, se repite negativamente, es propiamente pleonasmo, mientras que la enantiosis establece sus tesis contrastando fra­ses afirmativas con otras negativas. 

Endíadis


Esta figura, que significa «uno mediante dos» (gr. «hen» = = uno + «diá» = mediante + «dys» = dos veces) tiene lugar cuando se emplean dos palabras para expresar una sola idea. Una de las dos palabras expresa la idea; la otra sirve para in­tensificar el sentido de la primera. Es una figura típicamente oriental, aunque se halla también en latín, así como en griego y en hebreo. Un ejemplo latino, sacado de Tácito (Annales, 1, 49, 5), nos servirá de modelo para entenderla: «ultio et satietas» significa: «venganza y saciedad»; el segundo sustantivo se con­vierte, por endíadis, en un potentísimo adjetivo, viniendo a sig­nificar la frase: «una venganza más que suficiente».

El hecho de que dos sustantivos o dos verbos vayan juntos no quiere decir, sin más, que exista endíadis; es preciso que los dos vocablos guarden entre sí alguna relación; no puede haber endíadís cuando los vocablos se oponen entre sí o cuando no guardan entre sí ninguna conexión. Por ejemplo, leemos en Flp_1:25 : «... para vuestro provecho y gozo de la fe». No podemos decir que haya endíadis aquí, pues una cosa es el progresar en la fe, y otra el gozarse con otros en la salvación que se obtiene al recibir el evangelio o «buena noticia».
Algunos de los ejemplos que presentamos van por vía de su­gerencia más bien que de ilustración. No cabe duda en la ma­yoría de ellos, pero hay unos pocos que se prestan a la discu­sión y, por ello, los sometemos a la consideración y al discer­nimiento del lector.
1. NOMBRES.
Gen_1:26. «... Hagamos al hombre en nuestra imagen, con­forme a nuestra semejanza». El sentido es: «... a semejanza de nuestra imagen»; o: «conforme a una imagen muy semejante»,
Gen_3:16. «Multiplicando multiplicaré (lit. -véase en polip­toton-) tus dolores y tus preñeces (lit.). La endíadis se aclara en el contexto posterior: «con dolor darás a luz los hijos».
Gen_4:4. «y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas»; esto es, de lo más gordo de los primogénitos de su rebaño.


2. VERBOS.
Mat_13:23. «... éste es el que oye y entiende la palabra»; es de­cir, la oye entendiéndola. Muchos oyen la palabra, pero éste no sólo la oye, sino que la comprende y la vive.


Endíatris


Aunque los griegos no dieron nombre a esta figura, está cla­ro su uso en las Escrituras, ya que, a veces, hallamos en cone­xión manifiesta tres nombres, de los cuales dos hacen de adje­tivos que enfatizan la importancia del nombre principal.



Enigma


Este vocablo (gr. aínigma significa un «dicho oscuro», que necesita una investigación, más o menos profunda, para descu­brir su significado. Difiere, pues, de la parábola en que ésta sue­le ir seguida de su interpretación. Si no es interpretada, puede ser llamada enigma.



Enmiendas (de los Soferim)

La Massorah, es decir, la letra pequeña en los márgenes de los MSS. hebreos, consiste en una concordancia de vocablos y frases, destinada a salvaguardar el texto sagrado. En dichos MSS., se halla a veces una nota, al margen, que dice: «Ésta es una de las dieciocho enmiendas de los Soferim.» En realidad, son más de 18 las enmiendas hechas en el texto primitivo, como ve­remos después, pero se habla de 18 como de las que están con­tenidas en la lista «oficial».

Estas enmiendas se llevaron a cabo en una época muy an­terior a la era cristiana, antes de que el texto hebreo obtuviese su forma actual. Por tanto, fueron hechas mucho antes de que el texto pasase a manos de los masoretas, y de éstos a los co­pistas oficiales de los MSS. y grandes códices. No se las puede llamar corrupciones del texto, puesto que las respectivas notas marginales advierten que se trata de enmiendas. La mayor par­te de estas enmiendas fueron hechas mediante el cambio de una sola letra, con lo que la alteración no parece tan grande.

Un cuidadoso examen de dichas porciones muestra que el objeto de tales enmiendas fue, por un equivocado sentimiento dé reverencia, eliminar del texto ciertos antropomorfismos (véa­se esta figura en su lugar) que se suponían ofensivos a Dios y, por tanto, no debían ponerse en labios de los lectores, mientras que el texto primitivo era conservado en el margen. Sin embar­go, desde la invención de la imprenta, las Biblias Hebreas pre­sentan el texto sin las notas masoréticas destinadas a salvaguar­darlo, con lo que el conocimiento de dichas enmiendas se ha perdido para los estudiosos de la Biblia Hebrea. Pero, como­quiera que tales enmiendas afectan a la figura antropopatía (véase en su lugar), las ponemos aquí para beneficio de los es­tudiosos.

1. Gen_18:22. «... pero Abraham estaba aún delante de Yah-weh». El texto primitivo era: «... pero Yahweh estaba aún delante de Abraham». Se creyó que era indigno de Dios el esperar a que Abraham indicase lo que mejor le parecía y fue alterado el texto, conforme lo tenemos hoy en la Biblia Hebrea y en todas sus versiones.
2. Num_11:15. «Si vas a tratarme así, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal (lit.).» El texto primitivo decía: «... tu mal», por metonimia (v. en su lugar); dando a entender el castigo o «mal» (comp. con Exo_32:12 , Exo_32:14) que Dios iba a enviar a Su pueblo.
3. Num_12:12. Aquí, el texto primitivo decía: «nuestra ma­dre» y «nuestra carne», pero fue cambiado en «su madre» y «su carne», para no ofender la gran dignidad del caudillo y media­dor de la ley divina, Moisés.
4. 1Sa_3:13. Aquí, nuestras versiones siguen a los LXX, quienes debieron de percatarse de la enmienda y tradujeron conforme al texto primitivo: «porque sus hijos han blasfemado (lit. han maldecido) a Dios», pues el texto hebreo actual, alte­rado, dice: «se han hecho viles a sí mismos» (hebr. lajem, en vez de Elohim = Dios).
5. 2Sa_16:12. David dice: «Quizá mirará Yahweh mi aflic­ción» (lit. mi ojo, como indicando el llanto). El texto primitivo decía: «Quizá mirará Yahweh con su ojo (hebr. beeinó, en lugar del actual be'einí).
6. 2Sa_20:1 ,
7. 1Re_12:16, y
8. 2Cr_10:16. «Cada uno a sus tiendas.» El texto primitivo decía: «Cada uno a sus dioses.» La enmienda se hizo traspo­niendo una letra por otra: el he y el lamed, de modo que dijese «le ohaleikhá» en lugar de «le eloheikhá».
9. Jer_2:11. «.. Sin embargo, mi pueblo ha trocado su glo­ria por lo que no aprovecha». El texto decía «mi gloria» (hebr. kebodí, que fue cambiado en kebodó).
10. Eze_8:17. El texto hebreo actual dice: «... ponen la rama a sus narices». Pero el texto primitivo decía: «ponen la rama a mis narices ». Con esta enmienda, rebajaban un tanto el pecado de Judá, ya que la «rama» o «ramo» de referencia no era otra cosa que el aserá o falo de madera, en cuya forma eran cortados los árboles en el bosque donde se daba culto a Astarté. Este obsce­no culto había sido introducido en el templo y en sus atrios, y el pecado de que se habla consistía en aplicar tal ramo o aserá a las narices de Yahweh mismo, por la figura antropopatía.
11. Ose_4:7. Como en el n.° 9, también aquí fue cambiado el texto primitivo («mi gloria») en el texto actual («su gloria»).
12. Hab_1:12. «¿No eres tú desde el principio, oh Yahweh, mi Dios, mi Santo? No moriremos.» En el texto primitivo, la última frase era: «Tú no mueres.»
13. Zac_2:8 (BH, 12). «...porque el que os toca, toca la niña de su ojo». Pero el texto primitivo decía: «... de mi ojo».
14. Mal_1:13. «... y lo'habéis tratado con desdén». El texto primitivo decía: «... y me habéis tratado con desdén» (el hebreo 'othí fue así cambiado en 'othó).
15. Sal_106:20. Lo mismo que en los n.os 9 y 11, «mi gloria», (hebr. kebodí) fue cambiado en «la gloria de ellos» (hebr. kebo-darrí).
16. Job_7:20. «... hasta convertirme en una carga para mí mismo». El texto primitivo decía: «...para ti».
17. Job_32:3. «... aunque habían condenado a Job», El tex­to primitivo decía: «y porque habían condenado a Dios».
18. Lam_3:20. «Mi alma lo recuerda todavía, y está abati­da dentro de mí.» El texto original era: «Y tu alma guardará luto por mí» (o: «condescenderá hasta mí»).

Los tres pasajes siguientes están también marcados por la Massorah, aun cuando no figuran en ninguna de las listas espe­ciales:

2Sa_12:14. Dice literalmente: «... con este asunto has blasfe­mado grandemente de los enemigos de Yahweh». Pero, como esto no tenía sentido alguno, las versiones han tomado la forma intensiva Piel como si fuera Hiphil, es decir, causativa, y han traducido: «...has dado ocasión de blasfemar a los enemigos de Yahweh». Pero el texto primitivo decía: «has blasfemado grandemente de Yahweh». El texto fue alterado para rebajar el pecado de David, pero ha ocasionado gran confusión a los tra­ductores.

Sal_10:3. La segunda parte de este v. dice literalmente, se­gún el actual texto hebreo: «... y el avaro bendice, menosprecia a Yahweh». Esto no tiene sentido, por lo que las versiones in­glesas (A. V. y R. V) inventan elipsis (también la RV antigua: «y bendice al codicioso, a quien Jehová aborrece»). La RV 1960 dice: «Bendice al codicioso, y desprecia a Jehová», siendo así que «el codicioso» es, sin duda, el sujeto de la oración. La 1977 conserva el sujeto en su correcto lugar, pero sigue la corriente común, tanto en círculos protestantes como católicoTromanos, de que el verbo hebreo barakh significa, no sólo «bendecir», sino también «maldecir». Toda esta confusión se ha originado por ignorar que este versículo fue alterado por los Soferim, ya que el texto primitivo decía: «...y el codicioso (o: avaro) mal­dice (o: blasfema) y desprecia (o: aborrece) a Yahweh».

En efecto, aquí, como en 1Re_21:10, 1Re_21:13 ; Job_1:5 , Job_1:11 ; Job_2:5 , Job_2:9, el verbo que figuraba en el texto hebreo original no era barakh = bendecir, sino qalal = maldecir, o gadaph = blasfemar, pero, para evitar el uso de tales verbos con relación a Dios, el verbo de referencia fue sustituido por barakh, con una nota ex­plicativa al margen. Sin embargo, en éste y en los lugares arri­ba citados, el sentido era tan claro que los traductores lo ver­tieron ordinariamente por «maldecir». (Bueno será, pues, que tomemos nota de esta enmienda y usemos el verbo apropiado cuando el contexto lo exija. Nota del traductor.)

Ecl_3:21. El texto hebreo actual dice literalmente: «¿Quién conoce el espíritu de los hijos del hombre? ¿Sube él hacia arri­ba? ¿Y el espíritu de la bestia? ¿Desciende él hacia abajo a la tierra?» La respuesta implícita parece ser obvia: «Nadie lo sabe.» Sin embargo, la A. V. inglesa (lo mismo que la RV 1909 y 1960), tomando erróneamente el artículo interrogativo he-' breo ha como si fuera pronominal o conjuntivo, ha vertido: «¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?» De esta manera, y por respeto a la susceptibilidad de los lectores o de los oyentes, han tratado de paliar la apariencia de escepticismo o el problema psicológico suscitado por las preguntas del Qohélet o «Predicador», mediante la figura eufe­mismo.


Entimema (Omisión de premisas)


Entimema es un vocablo griego que significa consideración y es una figura opuesta a la indicación, porque, mientras en ésta es la conclusión lo que se omite, en el entimema se omite una de las premisas o las dos. Se parece a la hipocatástasis en que es una implicación; pero lo que se implica en la hipocatástasis es una palabra o una afirmación ordinaria, mientras que en el entimema es la premisa de un silogismo. Por ejemplo: «Somos dependientes; luego debemos ser humildes.» Aquí se omite la premisa mayor, a saber: «Las personas dependientes deben ser humildes.»

Rom_7:1-6. Aquí se afirma que la ley está vigente en una per­sona mientras vive. De aquí saca Pablo una aplicación a los que han muerto con Cristo a la ley. Para probarlo, el Apóstol aduce el caso de marido y mujer que están mutuamente ligados por la ley del matrimonio; de forma que, mientras ambos viven, es ilegítima la unión de cualquiera de los dos con otra persona; pero, si uno de los dos muere, el cónyuge que sobrevive se pue­de casar legítimamente con otra persona. Sin embargo, el Apóstol sólo menciona el caso en que muere el marido; el caso en que muere la mujer está totalménte implicado; así que es preciso suplir la premisa que falta, y que vendría a ser como si­gue: «y si muere la mujer, no necesito decir que queda libre; eso se cae de su peso.» Por consiguiente (comoquiera que la conclusión está en el v. 6), «Estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos», porque el que ha muerto, ha quedado justificado de sus pecados.

Ahora bien, si hemos muerto con Cristo, también hemos re­sucitado con él (Rom_6:8; Col_2:12), pues fuimos complantados con él (Rom_6:4). Y nótese que no se trata ya de una mera unión conyugal. Para impedir que se saque esta conclusión, el verbo casarse no ocurre en los vv. Rom_7:3-4, sino que, en lugar de hallar di­cho verbo, como podría esperarse, hallamos el verbo llegar a ser (con régimen de caso dativo), y debe suplirse la elipsis en la aplicación a cada uno de los cónyuges. En el caso de la mujer, llega a ser del marido por ley del matrimonio. Pero en el caso de los creyentes, llegamos a ser de Cristo estando unidos a él como miembros de su Cuerpo y personas de su propiedad. Nuestra unión con él no es en su Encarnación, sino en su Muer­te, Sepultura y Resurrección; y, habiendo muerto con él, esta­mos libres de la Ley, en lugar de estar ligados a ella.

Mat_27:19. «No tengas nada que ver con ese justo.» En estas breves palabras, se muestra la fuerza, la urgencia y la angustia de la mujer de Pilato; mucho mejor que si hubiese formulado un silogismo completo. Hallamos aquí la conclusión e, implíci­ta, la premisa menor. La premisa mayor es fácil de completar. El silogismo entero habría sido:

Es perverso castigar a un inocente (premisa mayor).
Este hombre es inocente (premisa menor).
Luego no tengas nada que ver con su castigo (conclusión)
Vemos, pues, que fueron cuatro los testimonios de gentiles a favor de la inocencia del Señor Jesus en el tiempo de su con­denación a muerte:

1. El de la mujer de Pilato (Mat_27:19).
2. El del propio Pilato (Mat_27:24).
3. El del ladrón arrepentido en la cruz (Luc_23:41). 
4. El del centurión (Luc_23:47).


Entretejido


Esta figura, que los griegos llamaban symploké «syn» = con + «ploké» = pliegue), consiste en la repetición de diferentes palabras en diferentes cláusulas, pero en el mismo orden y con el mismo sentido. Es una combinación de las figuras anáfora y epístrofe. Los latinos la llamaban «complicación» (en el sentido de «plegado con»). Cuando lo que se repite son frases, en lugar de palabras, la figura se llama cenote. No siempre aparece la fi­gura en las versiones. Ejemplos:

Isa_2:7-8. Aquí tenemos, en líneas alternas:

«Su tierra está llena de plata y oro,
no tienen fin sus tesoros;
Su tierra está llena de caballos,
no tienen número sus carros.
Su tierra está llena además de ídolos, etc.»

Isa_65:13-14. «Por tanto, así dice el Señor Yahweh:
   He aquí que mis siervos comerán,
    y vosotros tendréis hambre;
   he aquí que mis siervos beberán,
   y vosotros tendréis sed;
   he aquí que mis siervos se alegrarán,
   y vosotros seréis avergonzados;
   he aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón,
  y vosotros clamaréis por la pesadumbre del corazón.»

En las dos últimas líneas, tenemos también epístrofe en la palabra «corazón».

Jer_9:23 (en la Biblia Hebrea, v. 22). Aquí, en el hebreo, las tres cláusulas comienzan por «no se alabe» (hebreo 'al-yithha­llel) y terminan por la palabra «su» (hebreo lo).

1Co_12:4 , 1Co_12:5 , 1Co_12:6. En el original, los tres vv. comienzan con la palabra griega «diairéseis» = diferencias, y terminan con el vo­cablo autós = mismo.

1Co_14:15. «¿Qué, pues?
Oraré con el espíritu, pero
oraré también con el entendimiento;
entonaré salmos con el espíritu, pero
entonaré salmos también con el entendimien­to.»

Como puede verse, el énfasis está en el contraste entre espí­ritu y entendimiento.
1Co_15:42-44. Aquí tenemos cuatro pares, una especie de anáfora doble:

«... se siembra en corrupción;
      resucitará en incorrupción.
Se siembra en deshonor,
     resucitará en gloria;
se siembra en debilidad,
     resucitará en poder.
Se siembra cuerpo natural,
    resucitará cuerpo espiritual».

2Co_9:6. Aquí nos ofrece el griego un bello ejemplo de esta figura: «El que siembra escasamente, escasamente segará tam­bién; y el que siembra generosamente, generosamente segará también.»

Con esta figura, se combina aquí también la figura anadiplo­sis en la repetición de las palabras «escasamente» y «generosa­mente».

Apo_18:21-23. Para poner de relieve la completa caída de Ba­bilonia, se repiten aquí seis veces las palabras griegas «ou me éti» = nunca jamás (lit. de ningún modo ya). También tenemos en dicho pasaje la figura anástrofe (es decir, polisíndeton), com­binada con la figura epístrofe.


Enumeración o Sinatresmo


Esta figura que, en griego, se llama sinatresmo ( = recoger juntamente), consiste en la enumeración de las partes de un todo que ha sido mencionado previamente. En esto se distingue del merismo. Se distingue asimismo de la sinonimia, en que los términos del sinatresmo no son sinónimos, sino que pueden ser de muchas clases y formas. También se distingue del simperas­ma, en que la enumeración no se hace en la conclusión, sino du­rante el curso de lo que se va diciendo. Esta figura tiene por ob­jeto enriquecer un discurso, o una parte de él, mediante la enu­meración de detalles particulares o mediante la multiplicación de epítetos. Ejemplos:
Isa_1:11 , Isa_1:13. «¿Para qué me sirve, dice Yahweh, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carne­ros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas ni de machos cabríos... No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación, etc.» Una sola frase habría bastado para expresar el todo: «Vuestros sacrificios no me agradan.» Pero, por medio de la figura, son enumeradas todas las clases de sacrificios y así se amplifica el sentido y se pone de relieve que, con todo el alarde exterior de religiosidad, no había verdadera adoración del espíritu. Lo mismo se hace con las fiestas (v. Isa_1:14) y con las oraciones (v Isa_1:15). Esto es lo que ocurría también en los días del Señor. ¡Todo era puro formalis­mo! ¡Y fue precisamente la parte más «religiosa» del pueblo, no la chusma, la que consiguió la crucifixión del Señor! 
Isa_3:16-23. Aquí se enumeran los diversos elementos del atavío de las mujeres de Jerusalén, para poner de relieve los juicios de Dios enIsa_3:24-26 - Isa_4:1 .
Rom_1:29-31. Tenemos aquí una larga enumeración de las abominaciones de los gentiles, para mostrar el efecto de una «mente reprobada». Se hallan también aquí paronomasia, elipsis y asindeton.
Otros ejemplos pueden verse en 1Ti_4:1-3 ; 2Ti_3:1-7 ; 1Pe_4:3 .

Cuando la enumeración o sinatresmo se hace, no precisa­mente por amplificar, sino por compendiar, pasando deprisa por lo que ya se ha dicho, más bien que por detenerse en cada uno de los detalles, y llegar antes así a otro tema, la figura se llama epitrocasmo (gr. «epi» = sobre + «trokházein» = correr aprisa).
      Esta figura pertenece, en cierto modo, a las figuras de omi­sión, si se mira a la ausencia de conjunciones copulativas; pero, por otra parte, pertenece a las figuras de adición, si se atiende a la copiosa cantidad de palabras. Un ejemplo de esta figura es:

Heb_11:32, donde se enumeran muchas personas, sin dete­nerse a dar más detalles de las mismas.
Cuando el sinatresmo o enumeración se usa con relación a hechos, más bien que a palabras, cosas, personas, etc., la figura se llama diéxodo o expansión. Esta figura se emplea cuando hay una exposición o afirmación de hechos, no tanto con el objeto de amplificar, ni de abreviar, sino en forma de digresión. En realidad, es la opuesta de sintomia, la cual es en sí una abrevia­ción, mientras que el diéxodo es una digresión extensa. Como ejemplos, puedes verse 2Pe_2:13 e, 2Pe_1:1 e, 2Pe_1:1 e; Jud_1:12 e, Jud_1:13 e, Jud_1:16 e, etc. 


Eonismo


El vocablo griego oionismós, al que corresponde dicho tér­mino, significa adivinar mediante el vuelo de las aves. Y, como­quiera que los antiguos adivinos veían generalmente lo que de­seaban ver, el vocablo vino a significar un deseo expectante. Por medio de esta figura, la expresión deja de ser una aserción lisa y llana y se convierte en un ardiente deseo, introducido con fre­cuencia mediante las palabras: «Oh, si» «¡Quién diera...», o se­mejantes. 


Epadiplosis


Esta figura ocurre cuando la epanadiplosis aparece tanto al comienzo como al final de cláusulas sucesivas. Ejemplos:

Sal_47:6. «Cantad a Dios, cantad;
Cantad a nuestro Rey, cantad.»
Rom_14:8. «Pues si vivimos, para el Señor vivimos;
         y si morimos, para el Señor morimos.»


Epanadiplosis


Esta figura consiste en la repetición de la misma palabra o frase, tanto al comienzo como al final de una cláusula. Literal­mente significa: «nueva duplicación» (gr. epí = sobre + aná = de nuevo + diplosis = duplicación ). La Masorah (Biblia He­brea con vocales) da dos listas de esta forma de repetición, una de las cuales marcaremos con asterisco inicial, dejando sin as­terisco la otra. Esta figura se pierde, con alguna frecuencia, en las versiones.

*Gen_9:3. El versículo comienza y termina por la misma pa­labra, tanto en hebreo (kol) , como en castellano: «<todo»).
Exo_32:16. También este v. comienza y termina por la mis­ma palabra: «tablas», aunque al comienzo va precedida por la conjunción «y», y al final va precedida por la preposición «so­bre». Véase también bajo la figura anadiplosis.

*Lev_7:19. El versículo comienza y termina con la palabra «carne». Lo mismo puede observarse en Lev_23:42; Num_3:33; Num_8:12; Num_31:40; Num_32:1 (en el original, comienza y termina por la pa­labra «ganado»); Num_32:41 (comienza y termina por el vocablo «Jaír»); Deu_31:3 (en el original, comienza y termina por el nom­bre sagrado de Dios: «Yahweh»); Jos_15:25; Jue_11:1 (en el ori­ginal, comienza y termina por la misma palabra: «Jefté»); 1Sa_26:23; 2Sa_9:12 (en el original, comienza y termina por el vo­cablo «Mefi-Bóset»; 2Sa_19:7 (en el original, comienza y termi­na por el vocablo «ahora»); 1Re_22:48 (en el hebreo, figura el vocablo «rey» al comienzo y al final); 2Re_23:25 (en hebreo, co­mienza y termina por el vocablo kamóhu = «como él»); 1Cr_9:8; Neh_11:21 (comienza y termina por «los sirvientes del tem­plo») y Est_7:7 (comienza y termina, en el original, por «el rey»). En algunos de estos ejemplos, se da también la figura de anadiplosis.
Sal_27:14. Comienza y termina con la frase: «Espera en Yah­weh» (V. también en la figura apóstrofe).



Epanalepsis

(epí = sobre + aná = de nuevo + lepsis = tomar)
Esta figura consiste en la repetición de una misma palabra después de una frase intermedia. En esto se distingue de la aná­fora, ya ,que en ésta, las palabras se repiten sucesivamente o en forma rítmica.
Rom_3:25-26. «a quien (Cristo Jesús) Dios puso como propi­ciación, por medio de la fe, en su sangre, para mostrar su jus­ticia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pe­cados cometidos anteriormente, con la mira de mostrar en este tiempo su justicia...».

1Co_4:11, 1Co_4:13, donde las palabras del v. 11 «hasta el momen­to presente» vienen a repetirse en el v. 13 «hasta ahora».

1Co_10:25 , 1Co_10:29. Aquí, después de una especie de paréntesis (vv. 1Co_10:26-28), la palabra «conciencia» del v. 25 se repite en el v. 1Co_10:29, ofreciendo la argumentación adecuada.

Efe_3:1, Efe_3:14. Aquí, después de un paréntesis de Efe_3:13 vv" el Após­tol repite, del v. 1, «Por esta causa», en el v. 14, donde expone su oración.

Flp_1:22, Flp_1:24. En el v. Flp_1:20, el Apóstol había hablado de mag­nificar a Cristo «por vida o por muerte», porque, para él, el «vi­vir» era Cristo, «y el morir, ganancia». La conclusión que dedu­ce es que continuar en esta vida es mejor, no por él, sino en be­neficio de los fieles de Filipos (y de otras iglesias): «Mas si el vi­vir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no séqué escoger. Porque (v, Flp_1:23) de ambos lados me siento apremia­do, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es mu­chísimo mejor; pero (v. 24) quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.»

Es de notar que la frase del v. Flp_1:23 «de ambos lados me siento apremiado», no significa «entre ambos lados», ya que la prepo­soción griega ek, que ocurre 857 veces en el N. T. nunca signi­lca «entre», sino «de» o «fuera de».


Epánodo


Esta figura, que significa realmente «regreso» «de nuevo sobre el camino»), consiste en la repetición de las mismas pa­labras en orden inverso. Por eso, se llama también «inversión», Cuando no son las palabras las que se repiten invertidas, sino las frases mismas, la figura se llama antimetábola. Ejemplos de epánodo:
Gen_10:1-31. «Sem, Cam y Jafel... (v. 1);
                                     Los hijos de Jafet... (vv. 2-5).
Los hijos de Cam... (vv. 6-20).
Los hijos de Sem...» (vv. 21-31).

Exo_9:31. «El lino, pues, y la cebada fueron destrozados, por­ que la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. »

Isa_6:10. «Engruesa el corazón de este pueblo,
y agrava sus oídos,
y ciega sus ojos,
no sea que, viendo con sus ojos,
y oyendo con sus oídos
y entendiendo con su corazón...»
Rom_2:14. «... Que no tienen ley por naturaleza, hacen lo que es de la ley, éstos, ley no teniendo, para sí mismos son ley». (La figura se observa mejor traduciendo así literalmente.)

Las palabras «por naturaleza» deben unirse así a «no tienen ley», no a «hacen». Los gentiles, por naturaleza, no están bajo la Ley de Moisés; sin embargo, hacen muchas cosas de acuerdo con la Ley. De esta forma, le dan crédito en alguna forma, y también se condenan a sí mismos al no guardarla. Pero la ob­servancia de esta ley no les salvaría a ellos, así como a los ju­díos no les salva la observancia de la Ley de Moisés. Todos es­tán bajo pecado (Rom_3:9) y todos, tanto el gentil (cap. 1) como el ju­dío (cap. 2), son culpables ante Dios (Rom_3:19).

2Co_1:3. «Bendito sea el Dios y Padre... Padre y Dios».
3Jn_1:11. «no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios».


Epanortosis o Corrección


Esta figura (del gr. «epí» = sobre + «aná» = de nuevo + + «orthoún» = enderezar) se da cuando un escritor u orador, después de decir algo, vuelve inmediatamente sobre ello para sustituirlo por otra expresión que le parece mejor o más fuerte, corrigiendo así lo que llevaba dicho. Esta figura no se debe a un defecto de forma, sino que es un medio de dar mayor belleza al discurso, por lo que los griegos la usaban con mucha fre­cuencia. Por ello, la tenemos también en la Biblia.

La epanortosis o corrección puede ser de tres clases:

1. Cuando la corrección es total o absoluta.
2. Cuando es parcial o relativa.
3. Cuando es condicional. 

1.  la corrección es absoluta. 
Mar_9:24. «... Creo; ven en auxilio de mi poca fe». De repente se da cuenta de que debe corregir su aserción, al recordar su debilidad.

2. Cuando la corrección es parcial o relativa. 
Pro_6:16. «Seis cosas aborrece Yahweh, y aun siete abomina su alma.»
.

3. Cuando la corrección es condicional. 
    Gal_3:4. «¿Tántas cosas habéis padecido en vano?, si es que realmente fue en vano.»


Epexégesis


Esta figura (del gr. «epí» = sobre + «ex» = de + «hége­sis» = acto de guiar) consiste en la repetición llevada a cabo con objeto de explicar algo. Hay tres clases de epexégesis: 
1) exergasia, cuando lo que se añade sirve para desarrollar lo que se ha dicho antes; 
2) epimoné, cuando lo que se repite sirve para hacer más profunda la impresión causada por afirmacio­nes anteriores; y 
3) hermeneia, cuando lo que se repite hace la función de interpretar lo que precede.

1) Ejemplos de exergasia:

Sal_17:1. «Oye, oh Yahweh, una causa justa;
está atento a mi clamor.
Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.»
Sal_18:1-2. «Te amo, Yahweh, fortaleza mía.
Yahweh, roca mía y castillo mío, y mi liberta­dor;
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.»

Sal_35:1-3. Véase su estructura:

 a1.   «Pleitea, oh Yahweh, con los que contra mí contienden;
        b1. Pelea contra los que me combaten.
 a2.   Embraza el escudo y la coraza (o: pavés) y levántate en mi ayuda.
         b2. lande la lanza, cierra contra mis perseguidores;
 a3.    di a mi alma: Yo soy tu salvación.
         b3. Sean avergonzados, etc.» (vv. 4-8).
En a1, a2  y a3, tenemos oración por él mismo (defensiva); en b1, b2  y b3, oración contra sus enemigos (ofensiva). En ambos casos, hay un desarrollo progresivo.
Jua_2:2 (Biblia Hebrea, v. 3). Véase en estructura alter­nante:
             a. «Invoqué en mi angustia a Yahweh,
         b. y él me oyó;
             a. Desde el seno del Seol clamé,
      b. y oíste mi voz.»

Véase ahora el v. siguiente (3; en la BH, 4), en introversión:

C. «Me echaste a lo profundo,
d. en medio de.. los mares,
d. y me rodeó la corriente;
c. todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.»

Aquí, en a y a tenemos la aflicción de Jonás; en b y b, la atención que Dios le prestó; en c y e, la profundidad del mar en su conjunto; en d y d, el movimiento de las aguas en torno de Jonás.

Zac_6:12-13. «... Así dice Yahweh de las huestes:
He aquí el varón cuyo nombre es el Retoño, el cual retoñará de su lugar,
y edificará el templo de Yahweh.
Él edificará el templo de Yahweh,
y él llevará las insignias reales,
y se sentará y dominará en su trono,
y habrá un sacerdote junto a su solio;
y consejo de paz habrá entre ambos.»

La figura es realzada aquí por medio del polisíndeton.

2) Ejemplos de epimoné:

    Zac_1:3-6 es considerado bajo esta figura, ya que la repeti­ción del verbo «volverse» tiene por objeto profundizar en el he­cho de que todo lo que el pueblo está padeciendo se debe úni­camente a su negación a escuchar las palabras de Yahweh.
Mat_7:21-23. También esta porción tiene por objeto hacer más profunda la impresión de que para nada sirven los dones espirituales sin la obediencia cordial a la voluntad de Dios.

Mat_12:31-32. Aquí, la verdad afirmada en el v. 31 es amplia­da en el v. 32, para dejar bien claro lo tremendo del pecado contra el Espíritu Santo (v. 24), al atribuir a contubernio con Satanás el poder ejercitado por el Señor en la expulsión-de demonios (véase c. 28).
Mat_15:18-20. Después de afirmar que «lo que sale de la boca, sale del corazón; yeso es lo que contamina al hombre», el Señor pasa a explicar qué cosas son las que salen del corazón y, por tanto, son las que realmente contaminan al hombre; «pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hom­bre».
Mar_7:20-23. También aquí, el hecho solemne, afirmado en el v. 20, es puesto de relieve en los vv. siguientes, a fin de que se imprima con fuerza en la mente y en el corazón de los oyentes.
Jua_21:15-17. La triple restauración de Pedro tiene por obje­to asegurarle que su anterior triple negación no le separaba del ministerio pastoral y que, a pesar de haber caído, la oración de su gran Abogado había sido escuchada para que la fe de Pedro no fallara (v. Luc_22:32).
Col_2:14-15. En esta porción, el glorioso resultado de la muerte de Cristo es puesto de relieve mediante la enumeración detallada de sus triunfos.

3) Ejemplos de henneneia:

Sal_7:13 (BH, 14) es una explanación del v. Sal_1:1 (BH, 13).

Sal_77:19. Después de decir: «En el mar te abriste cami­no...», se da, como una interpretación, lo de: «y tus pisadas no dejaron rastro.»

Isa_1:22-23. Aquí, después de las palabras: «Tu plata se ha convertido en scorias, tu vino está mezclado con agua», se da la interpretación: «Tus príncipes, rebeldes y compañeros de la­drones...»
Isa_34:6. Lo que en la 1ª parte del v. se dice de la «espada»de Dios, se explica en la 2ª parte del mismo versículo.

Isa_44:3. También aquí, la segunda parte del versículo nos ofrece la interpretación de la primera parte.

Isa_51:2 interpreta el sentido del versícu­lo Isa_52:1, Isa_51:1-2.

    Ose_7:8-9. El v. 9 nos da la interpretación del v. 8.

Amo_3:8. Primeramente tenemos lo del «rugido del león»; después, la interpretación: «Si habla Adonay Yahweh, ¿quién no profetizará?»

Mat_6:24; Luc_16:13, donde la 2: cláusula nos explica la 1ª:

A. «Nadie puede servir a dos señores,
       B. a. porque o aborrecerá al uno
               b. y amará al otro,
       B.     b. o se adherirá al uno
            a. y menospreciará al otro.
A. No podéis servir a Dios y a Mamón.»

Aquí, A interpreta lo de A, mostrando que los dos amos son Dios y Mamón; mientras que, en B y B, se da una doble razón en la forma de la figura epánodo (Véase en su lugar).

Jua_7:39. Este versículo es añadido para interpretar lo dicho en el versículo 38.

2Ti_4:6. Lo de «yo ya estoy siendo derramado» (como una ofrenda de libación) es explicado en lo de «el tiempo de mi par­tida es inminente».

Además, todos los lugares en que el propio texto sagrado dice: «lo cual, siendo interpretado, es...» entran dentro de esta figura que llamamos herrneneia.
Existe una figura, llamada batología (que significa «repeti­ción vana» -v. Mat_6:7-, donde ocurre el verbo), la cual nunca ocurre en la Biblia con respecto a Dios, sino sólo en boca de in­crédulos, como puede verse en 1Re_18:26; Hch_19:34 , etc.


Epibolé


Esta figura, del griego epibállein = cargar sobre, arrojar so­bre, consiste en la repetición de una frase a intervalos irregu­lares.

Exo_16:35. «Así comieron maná los hijos de Israel cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron has­ta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.»

Num_9:18. «Al mandato de Yahweh los hijos de Israel partían, y al mandato de Yahweh acampaban.»

Jue_5:27. Dice textualmente: «A los pies de ella se encorvó, cayó, quedó tendido; a los pies de ella se encorvó, cayó; donde se encorvó, cayó muerto.» Véase también en anáfora y aslndeton.

Sal_29:3, Sal_29:4 (dos veces), Sal_29:5 , Sal_29:7 , Sal_29:8 , Sal_29:9. Siete veces (número de per­fección espiritual) se repite la frase «Voz de Yahweh», al co­mienzo de sendas cláusulas.

Isa_2:7 , Isa_2:8. «Su tierra está llena de plata y oro... Además su tie­rra está llena de ídolos...»

Isa_5:8 , Isa_5:11 , Isa_5:18 , Isa_5:20 , Isa_5:21 , Isa_5:22. Seis veces se repite, al principio de sendos párrafos, «¡Ay de los que...!» Pero, en Isa_6:5 , dice: «¡Ay de mi »

Mat_6:19-20. Para mejor apreciar la figura, veamos la estruc­tura:

A. «No alleguéis
       B. tesoros en la tierra,
           C. donde la polilla y el orín corroen,
    D. y donde los ladrones horadan y hurtan;
A. sino allegaos
    B. tesoros en el cielo,
        C. donde ni la polilla ni el orín corroen,
D. y donde los ladrones no horadan ni hur­tan» (contraste).
Hch_20:22 y Hch_20:25. Nótese el solemne énfasis en la repetición de la frase: «y ahora, he aquí que yo...»

Semejante a ésta, es la figura sinántesis (de synantáo = en­contrarse con) y consiste en la repetición de frases o cláusulas en orden inverso, no de palabras, en lo que se diferencia de epá­nodo y antimetábola.


Epícrisis


La epícrisis (del gr. «epí» = sobre + «krísis» = juicio) es una breve frase añadida al final de un párrafo por vía de deducción, mostrando, al mismo tiempo, que hay allí algo más, o de ma­yor profundidad, que lo que aparece en la superficie.

Epifonema


Esta figura (del gr. epí = sobre + foneín = hablar en voz alta) es una conclusión por vía de exclamación. Cuando ocurre como pasaje independiente, se llama ecfónesis (v. en su lugar). Si la exclamación forma una especie de paréntesis, se llama in­terjección (v. en su lugar).
Jue_5:31. «Así perezcan todos tus enemigos, oh Yahweh.»
Sal_2:12. «Bienaventurados todos los que en él se refugian» (lit.).
Sal_3:8. «La salvación es de Yahweh. Sobre tu pueblo sea tu bendición.»
Sal_14:7. Como conclusión del salmo, se añade la exclama­ción: «¡Oh, quién nos diese que de Sión saliera la salvación de Is­rae!!». V. también en paronomasia y metonimia.
Sal_135:21. Al final de este salmo, como también de otros, tenemos la frase hebrea: Hallelu-Yah = alabad a Yah, como epi­fonema.
Jon_2:9. «... La salvación es de Yahweh».
Mat_17:5. Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacen­cia; a él oíd.» La última frase es un epifonema exhortativo.
     Mat_11:15. «El que tiene oídos para oír, oiga.» Este epifonema ocurre 16 veces (v. también en poliptoton).
Mat_20:16. «Porque muchos son llamados, mas pocos escogi­dos» (v. también Mat_22:14).
Mat_24:28. «Dondequiera que esté el cadáver, allí se juntarán las águilas.» Véase también en paremia.
Apo_22:20 es un bello epifonema, no sólo del capítulo y delli­bro, sino también de toda la Biblia: «Sí, ven, Señor Jesús.»


Epístrofe (Epífora)


Esta figura consiste en la repetición de la misma palabra (o de la misma expresión) al final de sucesivas frases o cláusulas. Es, pues, la figura opuesta a la anáfora. Ejemplos:

Gen_13:5. Dice el original: «Y la tierra no era suficiente para que morasen juntos, pues sus posesiones eran tantas que no era posible que morasen juntos»

Deu_27:15-26. Cada uno de los vv. de esta porción termina con el vocablo Amén, con el que el pueblo había de mostrar su conformidad con lo que los levitas proclamaban.

      Sal_24:10. «¿Quién es ese Rey de la gloria?
       Yahweh Tsebaoth es el Rey de la gloria.»
Sal_115:9-11. «Oh Israel, confía en Yahweh;
Él es su ayuda y escudo.
Casa de Aarón, confiad en Yahweh;
Él es su ayuda y escudo.
Los gue teméis a Yahweh, confiad en Yahweh;
El es su ayuda y escudo» (lit.).

Con el repetido epístrofe, se pone de relieve la fortaleza y se­guridad del pueblo de Dios.

Sal_118:10-11. Los 3 vv. acaban con la misma frase. Tam­bién hay anáfora en los vv. Sal_118:8-9, y en los vv. Sal_118:10-12. Véanse igual­mente Sal_120:2-3; Sal_121:3-4; Sal_123:4-5; Sal_125:1-2; Sal_131:2 y Sal_132:2-5.

Sal_136:1-26 . Este salmo es un ejemplo notable de esta figura, ya que cada una de sus cláusulas termina con la frase «Porque para siempre es su misericordia».

Eze_33:25 , Eze_33:26. Se repite al final de ambos vv. la misma frase, a fin de añadir mayor solemnidad: «¿Y poseeréis vosotros la tie­rra?».

Joe_2:26-27. También estos dos vv. terminan con la misma frase, por el mismo motivo que en el ejemplo anterior: «Y mi pueblo jamás será avergonzado».

    Rom_8:31. «... Si Dios está por nosotros,
   ¿quién contra nosotros?».

Apo_7:5-8. Cada frase empieza y termina aquí de la misma manera. Por lo que tenemos, además de la epístrofe, la anáfora.

Apo_22:11. Las cuatro frases de este versículo terminan con la palabra «todavía». También puede observarse aquí la figura, ya estudiada, del polisíndeton al comienzo de las frases respec­tivas. También en el v. 17 tenemos ambas figuras (epístrofe, en la repetición del verbo «venir»; y polisíndeton, en los cuatro «y»; el 5.º de nuestras versiones no aparece en el original).
Esta figura puede existir en el original y pasar desapercibi­da en las versiones, mientras que, en otras porciones puede existir en algunas versiones, pero no en el original. Por ejem­plo, la AV inglesa traduce Hch_19:15: «Jesus I know, and Paul I know; pero los verbos son diferentes en el original: el primero es ginósko = conocer, en el sentido de recibir una influencia personal experimental (para bien o para mal) de tal conoci­miento; mientras que el segundo es epístamai que significa te­ner un conocimiento exterior, teórico, científico, etc.
     Cuando la figura se usa dentro de una argumentación o en una especie de desafío, como en 2Co_11:22, recibe el nombre de epífora (gr. epí = sobre + phero =llevar, en el sentido peyo­rativo de «lanzar» o «lanzarse» contra alguien o algo, especial­mente por medio de palabras). Dice el pasaje citado:

«¿Son hebreos? Yo también.
¿Son israelitas? Yo también.
¿Son descendientes de Abraham? Yo también.»

Esta repetición sirve para poner mejor de relieve los senti­mientos del Apóstol Pablo.


Epítasis


Esta figura (del gr. «epí» = sobre + «teínein» = extender o estirar) se da cuando la conclusión se añade por énfasis. Se dis­
tingue de la amplificación en que se usa en forma de conclusión. 
Ejemplos:
Exo_3:19. «Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.»

Mar_10:43-44. «... cualquiera que desee llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro sirviente». En el v. Mar_10:44 , el sentido viene a ser el mismo, pero se añade, como epitasis: «y cualquie­ra que desee entre vosotros ser primero, será esclavo de todos».

Jua_13:34. «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros.» Luego se añade la epítasis: «como yo os he ama­do, que también os améis unos a otros».

Hch_7:5. «Y no le dio herencia en ella, ni aún para asentar un pie.»

Rom_13:1. «... y las (autoridades) que hay, por Dios han sido establecidas». Esto es una epítasis para enfatizar la fuerza de la afirmación que precede.
2 Cor. 3, donde el v. 2Co_3:6 sirve de epítasis al v. 2Co_3:5, poniendo de relieve lo que se ha dicho anteriormente.


Epiterapia


Esta figura consiste en añadir una conclusión en forma de modificación. Se llama así del griego «epí» = sobre + therá­peia = asistencia, especialmente en sentido médico. De ahí, que esta figura tenga por objeto añadir una especie de remedio cu­rativo, a fin de suavizar, mitigar o modificar lo que se ha dicho. De este modo, no se ofende la modestia o cualquier otro senti­miento. Cuando la figura va por delante, a fin de asegurar la benevolencia, se llama prodiortosis (v. en su lugar).
Mat_26:40-41. «... ¿así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; El es­píritu, a la verdad, está animoso, pero la carne es débil».
Flp_4:10. «En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis reavivado vuestro cuidado de mí; de lo cual tam­bién estabais solícitos, pero os faltaba oportunidad.»
Cuando lo que se ha dicho concluye en un ejemplo, se llama con ese mismo nombre: 
Ejemplo
No ha de confundirse esta figura con el uso de ejemplos en el curso de un argumento, sino que tiene lugar cuando se con­cluye una afirmación con un ejemplo que sirve de precedente que se ha de seguir o se ha de evitar. Esto ocurre en Luc. 17:31-­32, que concluye con la frase: «Acordaos de la mujer de Lot.»


Epíteto


Esta figura (del gr. «epí» = sobre + «thetos» = puesto) se da cuando un sustantivo o un adjetivo sirven para designar algo por medio del atributo o cualidad que mejor lo caracterizan. Dicho sustantivo o adjetivo van así unidos, por aposición, al ob­jeto o sujeto, con el propósito de amplificar el sentido por vía de distinción, explanación o descripción. Se distingue de la am­pliación en que ésta implica cierto cambio, mientras que el epí­teto es una adición.

Gen_21:16. «y se fue (Agar) y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco». El «tiro de arco» es un epíteto para designar una determinada distancia. 

Exo_25:25 ; Exo_37:12 ; 1Re_7:26 ; 2Cr_4:5 ;Sal_39:5 ; Eze_40:5. Un palmo se usa como epíteto para designar cierta medida.

Num_24:20. Aquí, la frase «cabeza de naciones» es un epíteto para designar a la primera nación que peleó contra Israel en el desierto (v.     Exo_17:8); también «perecerá para siempre» resulta otro epíteto, a la vista de Exo_7:14 , Exo_7:16. Compárese con Amo_6:1.

Jue_20:16. Aquí, «un cabello» viene a ser un epíteto para de­signar una delgadísima cosa. Véase también en hipérbole.

Jua_17:3. «... que te conozcan a ti, el único Dios verdadero». El adjetivo «verdadero» no es una mera cualificación de Dios, sino un epíteto que caracteriza al «único Dios» (v. también 1Ts_1:9; 1Jn_5:20). Así se le distingue de los que no son dioses (v. 1Co_8:5-6; Gal_4:8).

Luc_22:41. Un «tiro de piedra» es usado aquí como epíteto de una determinada distancia.
1Pe_4:3. El epíteto « abominables» cuadra aquí bien al culto a los ídolos.


Epitímesis o Reprimenda

Esta figura, también llamada epiplexis = castigo, se usa cuando quiere expresarse una reprensión. En vista de que los caminos y los pensamientos de los hombres son contrarios a los de Dios, es inevitable que Dios hable al hombre sin reprender­le. Estas reprensiones pueden ser de varias clases como vere­mos a continuación:

 I. REPRENSIÓN POR VÍA DE CORRECCIÓN.

Luc_9:55. «Entonces, volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois», etc.

Luc_24:25. «Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer en todo lo que los profetas han dicho!» Estos creyentes judíos estaban dispuestos a recibir las porciones de la Biblia que hablan de la gloria de Cristo, pero rechazaban las que hablan de los sufrimientos de Cristo. Los creyentes de hoy tienen peligro de irse al extremo opuesto. Los judíos pensaron que el Señor Jesús no era bastante bueno para el mundo, y por eso lo rechazaron. Los cristianos de hoy piensan que el mundo no es bastante bueno todavía para Cristo y, por eso, fracasan en ganarle almas. Ambos tienen parte de la verdad, pero no acier­tan a ver la verdad entera; por lo cual merecen la reprensión del Señor, la cual va en el v. Luc_24:26: «¿No era necesario que el Cris­to padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?» Nótense los dos extremos. El Espíritu Santo declara (2Pe_1:19), con res­pecto a las profecías, que el mundo es un lugar oscuro y hare­mos bien en prestar atención a la única luz que poseemos. ¡Mu­chos cristianos dicen hoy que la profecía es un lugar oscuro y que haremos bien en evitar meternos a interpretarla!

Rom_9:20. «... ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Acaso dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así?», etc. V. también en apóstrofe y prosopopeya.


Epitímesis o Reprimenda


Esta figura, también llamada epiplexis = castigo, se usa cuando quiere expresarse una reprensión. En vista de que los caminos y los pensamientos de los hombres son contrarios a los de Dios, es inevitable que Dios hable al hombre sin reprender­le. Estas reprensiones pueden ser de varias clases como vere­mos a continuación:

 I. REPRENSIÓN POR VÍA DE CORRECCIÓN.

Luc_9:55. «Entonces, volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois», etc.

Luc_24:25. «Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer en todo lo que los profetas han dicho!» Estos creyentes judíos estaban dispuestos a recibir las porciones de la Biblia que hablan de la gloria de Cristo, pero rechazaban las que hablan de los sufrimientos de Cristo. Los creyentes de hoy tienen peligro de irse al extremo opuesto. Los judíos pensaron que el Señor Jesús no era bastante bueno para el mundo, y por eso lo rechazaron. Los cristianos de hoy piensan que el mundo no es bastante bueno todavía para Cristo y, por eso, fracasan en ganarle almas. Ambos tienen parte de la verdad, pero no acier­tan a ver la verdad entera; por lo cual merecen la reprensión del Señor, la cual va en el v. Luc_24:26: «¿No era necesario que el Cris­to padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?» Nótense los dos extremos. El Espíritu Santo declara (2Pe_1:19), con res­pecto a las profecías, que el mundo es un lugar oscuro y hare­mos bien en prestar atención a la única luz que poseemos. ¡Mu­chos cristianos dicen hoy que la profecía es un lugar oscuro y que haremos bien en evitar meternos a interpretarla!

Rom_9:20. «... ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Acaso dirá el vaso de barro al que lo formó: Por qué me has hecho así?», etc. V. también en apóstrofe y prosopopeya.

VII. REPRENSIÓN POR VÍA DE MENOSPRECIO.

La figura se llama, en este caso, exutenismo, vocablo griego que significa desprecio. Pueden verse ejemplos de ella en 2Sa_6:20 ; Job_26:2 ; Jer_22:23 .

     Otras figuras afines son la maldición (ya sea en forma de de­precación o de imprecación), de la que pueden verse ejemplos en 1Sa_3:17 ; Rut_1:17 ; Sal_109:6-19 (V. también en elipsis); Eze_34:2 y, en general, las que comienzan por «¡Ay de...!», como en Deu_28:11-19 ; 
Isa_3:11 ; Jer_48:46 ; Mat_11:21 ; la deasis o conju­ro (afín a la figura apóstrofe), que puede verse en Deu_4:26 ; Deu_4:30 : Deu_4:19; 
2Sa_20:20 ; Job_27:5 ; Isa_14:24 ; Isa_62:8 ; Jer_22:5 ; Jer_27:5 ; Eze_5:11 ; Eze_33:11 ; Eze_34:8 ; Hch_20:26, y que suele expresarse en frases como: «¡lejos de mí! ¡Así me haga Yahweh...!» «Como vive Yahweh...», etc. Finalmente, dentro de esta clase, tenemos el cleuasmo o burla. Esto es lo que los fariseos hacían con respecto a las enseñanzas de Jesús (v. Luc_16:14), y que llevó al Señor a reprenderles severamente. Esto es precisamente lo que hará Dios mismo: se burlará de los que han tratado así a Su Ungido:

Sal_2:4. «El que se sienta (lit.) en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.» 

   Un ejemplo solemne de esta figura lo tenemos en Pro_1:24-­33. V. también Isa_14:4 , Isa_14:12 ; Miq_2:4 .


Epitrecon


La figura descrita con este vocablo griego (de epí y tré­khein = correr) consiste en la adición parentética de una frase más o menos breve, intercalada rápidamente como un comen­tario fugaz. Ejemplos:

Gen_15:13. «Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena (y será esclava allí y será oprimida) cuatrocientos años.» Este paréntesis aclara muchos lugares oscuros de la Es­critura. Así vemos que los cuatrocientos años (número redondo, como en Hch_7:6, donde se da el mismo paréntesis) han de con­tarse a partir del nacimiento de Isaac hasta la salida de Egipto, pues la esclavitud de los israelitas en Egipto no pasó de 210 años. Exo_12:40-41 ha de interpretarse a la luz de esto, pues no puede contradecir al claro texto de Gal_3:17, que pone 430 años entre la promesa hecha a Abraham y la promulgación de la Ley en el Sinay. 

     Sal_68:18 (en la BH, v. 19). Aquí tenemos un bello epitrecon:

«Subiste a lo alto,
condujiste cautivos,
tomaste (y diste, v. en elipsis) dones para los hombres, 
(aun para los rebeldes, lit.),
para que habitara entre ellos Yah Dios.»

¡Cuán preciosa y consoladora es la verdad que aquí se nos enseña! Vemos al Señor abajándose y alcanzando con sus ben­diciones aun a los más indignos recipientes de los dones divi­nos.

Mat_9:6. El paréntesis está explícito en nuestras versIO­nes.
Jua_2:9. También aquí puede verse el paréntesis en nuestras versiones.
     Jua_4:8. Todo el v. es un claro paréntesis.
Hch_1:15. También este paréntesis está explícito en las ver­siones.
Lo mismo ha de decirse de Rom_3:8 ; Rom_10:6 , Rom_10:7 ; Efe_2:5, al final; Col_2:22 . También Heb. 12:20-21 contienen un epitrecon, aunque el paréntesis no esté señalado en nuestras versiones. Merecen especial mención: 
Rom_8:19-21. Aquí, la figura se muestra mejor mediante la presentación de su estructuración en cuatro miembros alter­nantes:
A. 19. Expectación.
B. 20-. Razón: (la creación, sometida a vanidad).
A. 20b. Expectación.
B. 21. Razón: (la creación, liberada de la servidumbre).

Véase en elipsis, y nótese que las palabras «no por su propia voluntad, sino por causa del que la sometió» son un epitrecon; en realidad, el empalme habría de hacerse desde el v. 19 hasta el final del v. 20, del modo siguiente: «... es el aguardar la re­velación de los hijos de Dios en esperanza de que también...».
    
       Rom_9:2-3. «de que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón (porque deseaba -lit.- yo mismo ser anatema, se­parado de Cristo) por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne». El verbo griego eukhómen aparece, por hipérbaton (v. en su lugar) a la cabeza de la frase, a fin de atraer nuestra atención. El hecho de que el verbo se halle en pretérito imperfecto muestra la constancia con que Pablo de­seaba lo que dice.


Epitrocasmo


Cuando la enumeración o sinatresmo se hace, no precisa­mente por amplificar, sino por compendiar, pasando deprisa por lo que ya se ha dicho, más bien que por detenerse en cada uno de los detalles, y llegar antes así a otro tema, la figura se llama epitrocasmo (gr. «epi» = sobre + «trokházein» = correr aprisa).
      Esta figura pertenece, en cierto modo, a las figuras de omi­sión, si se mira a la ausencia de conjunciones copulativas; pero, por otra parte, pertenece a las figuras de adición, si se atiende a la copiosa cantidad de palabras. 


Epítrope


De «epí» = sobre + «trépo» = volver, esta figura se usa cuando admitimos algo que es malo en sí, pero lo hacemos sólo por dar fuerza a nuestro argumento. La figura se aproxima a la ironía, si lo que se admite, no se da realmente por descontado, sino sólo en apariencia.




Erótesis o Interrogación


Esta figura se usa cuando un orador o escritor hace pregun­tas en forma muy animada, pero no para obtener información. En lugar de hacer declaraciones lisas y llanas, cambia súbita­mente de estilo y pone en forma de interrogación lo que estaba a punto de decir, o podía haber dicho, sin esperar respuesta.
La figura es tan importante, que sale con mucha frecuencia en la Biblia. En los 1.189 capítulos de que consta la Escritura Sagrada, hay no menos de 3.298 erótesis. Por consiguiente, es obvio que no podemos citadas todas. De los 1.189 capítulos, sólo hay 453 que no contienen ninguna interrogación. Se divi­den de la siguiente manera: Los 929 capítulos del Antiguo Tes­tamento contienen 2.274 preguntas; mientras que los 260 del Nuevo Testamento contienen no menos de 1.024. Así que la me­dia de preguntas por capítulo es mucho más alta en el N. T. que en el A. T. Concretamente, en el A. T., la media es de 2.3, en el N. T. es de 3.9 (casi el doble). El libro con mayor número de erótesis es Job, con 329; en segundo lugar, está Jeremías con 195. En el N. T. el primero es Mateo con 177, al que sigue Juan con 167.
Estos hechos son interesantes, pero no son muy importantes en cuanto a la división en capítulos, la cual es de origen huma­no; en cambio, tiene cierta importancia su irregular distribu­ción en cada una de las dos secciones: A. T. y N. T. Su estudio es enormemente instructivo, ya sea en las preguntas que Dios hace al hombre, o en las que el hombre hace a Dios, o en las que el hombre se hace a sí mismo.

No es fácil clasificar las distintas formas de erótesis, pero presentamos la siguiente clasificación en diecinueve grupos, los cuales abarcan prácticamente todas las divisiones en las que las interrogaciones de la Biblia pueden ordenarse:

1. En afirmación positiva. 
2. En afirmación negativa. 
3. En negación afirmativa. 
4. En demostración.
5. En admiración.
6. En arrebato. 
7. En deseos.
8. En rechazos.
9. En dudas.
10. En amonestación.
11. En reconvención.
12. En prohibición o disuasión.
13. En compasión.
14. En desprecio.
15. En reproche.
16. En lamentación.
17. En indignación.
18. En absurdos e imposibilidades. 
     19. Dobles preguntas.

19. DOBLES INTERROGACIONES.

Algunas veces, se usan dobles interrogaciones, repitiendo la misma pregunta con diferentes palabras, a fin de expresar con mayor énfasis los hechos. V., por ej., Job_4:17 ; Job_6:5 y ss.; Job_8:3 ; Job_10:4 , etc.; Job_11:2 , Job_11:7 ;Job_22:3 ; Isa_10:15 ; Jer_5:9 , Jer_5:29.


Etiología


Esta figura (del gr. «aitía» = causa + «lógos» = palabra o razón) ocurre cuando el escritor u orador, directa o indirecta­mente, presenta una razón de lo que piensa, dice o hace. Los griegos la llamaban también apódeixis = plena demostración.

Rom_1:13. «Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que mu­chas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.»

Rom_1:15-16. «Así que, en cuanto a mí, estoy ansioso de anunciaras el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es po­der de Dios para salvación a todo aquél que cree.» Nótese que, en seis vv. (Rom_1:16-21), las conjunciones causales griegas «gar» y «diotí» = «porque» y «por lo que» respectivamente, salen nada menos que ocho veces.

Lo mismo digamos de Rom_3:20 ;Rom_4:14-15 y otros lugares en los que la conjunción «gar» = porque, apunta la razón; y ((dio­tí» = puesto que, muestra la causa.
      Los ejemplos son demasiados para ser citados todos, pero su importancia debe ser siempre tenida en cuenta.


Etopeya


Si la descripción se re­fiere a los modales, hábitos, caprichos o gestos de una persona, se llama etopeya, de la que tenemos ejemplos en Isa_3:16; Jer_48:3-46; Luc_18:9-14; 1Pe_3:3.


Eufemismo


Del griego euphemízein = usar palabras de buen augurio, esta figura consiste en el empleo de palabras o expresiones agradables, en lugar de otras desagradables, duras o mal so­nantes. Aunque parezca extraño, la Biblia nunca usa eufemis­mos para hablar de las funciones naturales u ordinarias de la vida; sin embargo, hay en las Escrituras bellos eufemismos para expresar sentimientos tiernos y delicados. Tanto es así que una de las mayores pruebas de la inspiración divina de la Biblia es este marcado contraste entre el hebreo y otros idio­mas a este respecto. Otros idiomas abundan en vocablos y ex­presiones indecentes, mientras que «las palabras de Yahweh son palabras puras». En cuanto a las «partes vergonzosas», como el Espíritu Santo las llama, no hay ningún vocablo en he­breo para expresar las de la mujer; para las del hombre, se usa un eufemismo. Por otro lado, mientras los hombres inventan eu­femismos para cubrir pecados, la Biblia nunca dora el pecado con bellos nombres, sino que lo describe plenamente en toda su miseria y abominación, con lo que el lector no se llama a en­gaño por causa de adornos indebidos. Lo mismo digamos de la muerte, que para los mundanos es «lo irremediable», mientras que, para el creyente, es «dormición».


Genitivo


    Ya hemos observado, al estudiar la figura antimeria, que cuando un nombre «en régimen» (esto es, regido por otro nom­bre, y colocado así en genitivo) se usa en lugar de un adjetivo, el nombre en genitivo no siempre está usado en lugar de un ad­jetivo. Por consiguiente, la preposición de genitivo «de» no comporta un significado uniforme, sino que se usa de varias maneras. Los gramáticos difieren en cuanto a la clasificación de los diversos usos del genitivo. Presentamos nuestra propia clasificación.

El caso genitivo se llama así del griego genos = género, raza, etc., porque designa el género de la cosa o persona a la que afecta, o de la que recibe su naturaleza (o es generada). Por consiguiente, es lo que podríamos llamar el caso del origen o de la pertenencia. Nuestra preposición castellana —nota del traductor—; «de» (como preposición de genitivo, no de ablativo) puede indicar un genitivo objetivo; por ej. «el amor de Dios», significando el amor que le tenemos a Él; o subjetivo, si queremos dar a enten­der el amor que Él nos tiene. De ordinario (no siempre), el con­texto nos hará ver en qué sentido ha de tomarse.

Esta misma norma siguen muchas de las lenguas modernas, pero sería un error pensar que dicha preposición representa el caso genitivo en hebreo u otras lenguas. A veces, es difícil de­cidir a qué clase pertenece el ejemplo que estemos consideran­do. Puede, a menudo, ser correcto clasificarlo bajo más de un epígrafe. Es tarea del estudioso, cuando encuentre la preposi­ción como señal del genitivo, considerar y decidir a qué clase pertenece. Los ejemplos no son exhaustivos. La clasificación que adoptamos es como sigue:

GENITIVO DE:
1. Carácter.
2. Origen y causa eficiente.
3. Posesión.
4. Aposición.
 5. Relación.
 6. Material.
 7. Contenido.
 8. Partición.
 9. Dos genitivos, dependiendo el uno del otro.

1.    Genitivo de CARÁCTER.
Este genitivo tiene una función más adjetival que los otros, y es siempre enfático. El énfasis se carga siempre en el adjetivo que con él se forma, no en el sustantivo al que califica. Hemos dado ejemplos de este genitivo en antimeria.

2.    Genitivo de ORIGEN y CAUSA EFICIENTE.
Este empleo del genitivo señala la fuente u origen de la que algo se deriva. Dentro de este grupo, podemos poner los ejem­plos que denotan la causa que efectúa o produce algo.
Num_24:4 , Num_24:16. «Los dichos de Dios» (hebr. El) y «la visión de El-Shadday» (del Todo-suficiente), son genitivos de origen: Los dichos y la visión que proceden de Dios.
Deu_32:19. «Y lo vio Yahweh, y se encendió en ira, por el me­nosprecio de sus hijos y de sus hijas»; es decir, a causa de la provocación producida por la conducta de Su pueblo.
Esd_3:7. «... conforme a la autorización (lit.) de Ciro, rey de Persia»; es decir, conforme al documento garantizado por el rey.
Job_14:1. «El hombre nacido de mujer»; esto es, que la mu­jer ha dado a luz.
Sal_37:22. Dice el original: «Porque los bendecidos de él (Dios) heredarán la tierra, y los maldecidos de él serán corta­dos»; esto es, respectivamente, los que Dios bendice y los que Dios maldice.
Isa_1:7. «... y asolada como asolamiento de extraños»; es de­cir, como el asolamiento que causan los extraños, o como el asolamiento que sufren los extraños.
Isa_9:6. «... Príncipe de paz»; es decir, el autor y dador de paz.
Isa_11:2. «... espíritu de sabiduría y de inteligencia»; que da sabiduría, etc.
Isa_53:4. «...herido de Dios»; esto es, herido por Dios.
Isa_53:5. «...el castigo de nuestra paz»; es decir, el castigo que nos obtuvo la reconciliación con Dios y, por tanto, la paz (Rom. 5:1).
Eze_1:1. «... Y vi visiones de Dios»; es decir, visiones qué pro­ceden de Dios, que Dios otorga.
Hag_1:13. «Entonces Hageo, enviado de Yahweh»; esto es, mensajero de parte de Yahweh.
Mat_3:2, etc. «... el reino de los cielos»; el reino qué tiene su origen en los cielos. Puede tomarse también como genitivo de carácter, el reino celestial, pero siempre en el mismo sentido de antes, como se ve por las palabras de Jesús en Jua_18:36: «Mi reino no es de este mundo»; es decir, no tiene su origen en este mundo. El reino aquí depende de la persona del Rey, pues es el Rey el que hace el reino, no al revés. Por eso, cuando el Señor dijo a sus enemigos: «El reino de Dios está en medio de voso­tros» (Luc_17:21), quería decir la persona misma del Rey, no el contenido espiritual del reino en los corazones de quienes re­chazaban al Rey y querían matarle. El vocablo «cielos» se toma, por metonimia, en lugar de «Dios». Para más detalles, véase en metonimia.
Luc_1:69. «... cuerno de salvación (lit.)»; es decir, poder que produce salvación. El vocablo «cuerno» se usa, por metoAimia, en lugar de Cristo, fuerte y capaz de alcanzar y traernos salvación.
Jua_12:43. «Porque amaban más la gloria de los hombres (la que los hombres dan) que la gloria de Dios (la que Dios da).»
Rom_1:5; Rom_16:26. «...la obediencia de la fe»; esto es, la obe­diencia que es producto de la fe; en realidad, la fe es una obe­diencia al mandato de Dios (comp. con Jua_8:24 ; Hch_17:30).
Rom_1:17. «Porque en el evangelio la justicia de Dios (la que tiene su origen en Dios) se revela por fe», etc.
Rom_4:11, Rom_4:13. «... la justicia de la fe»; esto es, la justicia que tiene su origen en Dios y es imputada sobre la base de la fe.
Rom_5:18. «... la justificación de vida»: que produce vida.
Rom_15:4. «...la consolación de las Escrituras»: el consuelo que la Palabra de Dios suministra. Como es obvio, «la pacien­cia» del mismo versículo es la que nosotros debemos ejercitar.
2Co_11:26. «...peligros de ríos»; peligros ocasionados por ríos.
Efe_2:8. «... don de Dios»; esto es, don que Dios otorga.
Efe_4:18. «... excluidos de la vida de Dios»; es decir, destitui­dos de la vida que Dios da.
Fil_4:9. «... el Dios de la paz»; esto es, el Dios que nos pro­cura y nos da la paz. En el v. Fil_4:7, dice: «Y la paz de Dios.» El sen­tido es el mismo; únicamente varía el énfasis, que en el v. Fil_4:7 está en paz, y en el 9 está en Dios.
Col_1:23. «La esperanza del evangelio» es la esperanza que las buenas nuevas (el Evangelio) engendran en nosotros.
1Te_1:3. «...la obra de vuestra fe, el trabajo de vuestro amor... vuestra paciencia de la esperanza». Aquí tenemos: una fe que actúa, un amor que se fatiga y una esperanza que pro­porciona paciencia; son genitivos de origen.
Heb_1:3. «... con la palabra de su poder»; la palabra que es vehículo de su poder o, mejor, por endíadis, su palabra pode­rosa.
Hch_1:4. «... sino que aguardasen la promesa, la cual (acu­sativo), les dijo, oísteis de mí» (genitivo). Como regla general de la lengua griega, diremos que el verbo akoúein = oír, rige acu­sativo de cosa (lo que se oye) y genitivo de persona (de la que procede lo que se oye). Esto explica la aparente contradicción entre Jua_10:27 «... oyen mi voz», donde hallamos «voz» en ge­nitivo, como algo muy personal, y Mat_7:24 «Todo aquel que me (genitivo) oye estas palabras» (acusativo): los dichos o enseñan­zas que yo pronuncio. Igualmente explica la diferencia, ya co­mentada en otro lugar, entre Hch_9:7 «oyendo la voz» (geniti­vo, como algo personal) y Hch_22:9 «no oyeron la voz» (lit. —en acu­sativo—); es decir, no entendieron lo que decía la voz.

3.    Genitivo de POSESIÓN.
Éste es quizás el uso más común y frecuente del caso geni­tivo. Nos limitaremos a los ejemplos más difíciles dentro de los más importantes:
Luc_2:49. «... en los asuntos de mi Padre»; es decir, la volun­tad del Padre, que Cristo había venido a cumplir; ésta era la obra que vino a llevar a cabo, y es muy de notar que las prime­ras palabras de Cristo que registran los Evangelios sean esas de Luc_2:49, y las últimas: «Está consumado» (Jua_19:30): había lle­vado totalmente a cabo dicha obra (comp. con Jua_17:4). Así aprendemos que la voluntad de Dios Padre fue la fuente de nues­tra salvación, la obra de Cristo el canal por el que fluyó la sal­vación, y el testimonio y poder del Espíritu Santo fue la fuerza que nos aplicó la salvación (v. Heb_10:7 , Heb_10:12 , Heb_10:15).
Efe_6:16. «... el escudo de la fe»; el escudo que la fe posee y del que echa mano; y no es otro que Dios mismo en Cristo (comp. con Gen_15:1 ; Sal_84:11 —BH, 12—). No es, pues, un ge­nitivo de aposición, como si la fe fuera un escudo, sino, como en el v. siguiente:
Efe_6:17. «... la espada del Espíritu», la que el Espíritu posee y que es «la palabra de Dios», como dice Pablo explícitamente en dicho v.
Col_1:13. «... la potestad de las tinieblas»; esto es, la que Sa­tanás posee.
2Te_3:5. «... la paciencia de Cristo»; esto es, lo que él pade­ció y cuyos sufrimientos debemos imitar los cristianos (comp. con Apo_13:10 y Apo_14:12).

Gnome o Cita


Del griego gnomé = conocimiento, o medio de conocer, esta figura consiste en citar dichos expresivos de máximas útiles o de sentimientos universales en cuanto a los asuntos humanos, sin que se mencione el nombre del autor. En Pro_1:2 , se llaman «dichos inteligentes»; a ellos se refiere Ecl_12:11.

Esta figura se distingue del proverbio en que todo proverbio es gnome, pero no todo gnome es proverbio; de ahí que tenga ma­yor amplitud de significado que el proverbio. Siendo el gnome propiamente una cita, ello nos introduce de lleno en el proble­ma de las citas del A. T. que hallamos en el Nuevo. Es un hecho que existen variaciones en esas citas. Las diferencias se deben a que, en la mayoría de los casos, las citas del N. T. se toman de la versión de los LXX; a veces, se toman directamente del hebreo; y algunas veces, se diferencian de ambos textos. Ello se debe a que no todas son propiamente citas literales; no faltan las meras alusiones, y en algunos lugares se usan citas combi­nadas de varias porciones. De ahí la dificultad de elaborar una lista exacta de tales citas. 

Suele admitirse que en el N. T., según el recuento de Spearman, hay 189 pasajes citados del A. T. De ellos, 105 están de acuerdo con la versión de los LXX, 21 con el texto hebreo, 45 que difieren de ambos, y 18 que son neutrales. Pueden verse en la siguiente tabla:

 
N°. de citas en Total De los LXX Del hebreo Dif.  de ambos Neutrales   
Mateo 38 25 4 8 1   
Marcos 3 1 2   
Lucas 5 3 2   
Juan 11 3 2 5 1   
Hechos 19 11 1 7   
Romanos 51 30 4 5 12   
1 Corintios 11 4 2 5   
2 Corintios 8 4 1 1 2   
Gálatas 4 3 1   
Efesios 2 1 1   
Hebreos 22 15 3 4   
1Pedro 7 6 1   
Judas 1 1   
Apocalipsis 7 2 2 3   
Totales 189 105 21 44 19  

Las dificultades en esta materia han surgido por no haberse percatado muchos críticos de que la Biblia tiene un solo Autor principal, no obstante la multiplicidad de autores humanos, se­cundarios. Nuestros estudios quedarían incompletos si no ob­servásemos el modo como el Espíritu Santo cita en el N. T. las Escrituras del A. T. Véanse los siguientes ejemplos:

Mat_15:4. Con referencia a Exo_20:12, nuestro Señor dice: Porque Dios mandó diciendo, etc.»

Mar. 12:36. «David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo.» Con esto se nos introduce una cita de Sal_110:1.

Hch_1:16. Pedro, citando de Sal_41:9 (BH, 10), dice: «Era menester que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David...»

Hch_3:18. Refiriéndose a las profecías del A. T. acerca de Cristo, dice Pedro: «Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos los profetas, que su Cristo había de padecer.»

Hch_28:25. Pablo, citando Isa_6:9, exclama: «Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres.»

Heb_3:7. Delante de una cita del Sal_95:7-11, leemos: «Por lo cual, como dice el Espíritu Santo...» No: como dice el salmista.

Heb_9:8. Con referencia a Exo. caps. 25 al 4O, leemos: «Dando a entender con esto el Espíritu Santo...»

Heb_10:15. Citando de Jer_31:33 , Jer_31:34, dice el escritor sagrado: «y nos da testimonio también el Espíritu Santo...»

Los pasajes del A. T. son introducidos de diversas maneras:
 (1) gégraptai = «Está escrito» (Mat_4:4-10 ; Luc_4:4 , Luc_4:8 ; Rom_1:17 ; Rom_3:4 , Rom_3:10 ; Rom_10:15 ; 1Co_1:19 , 1Co_1:31; 1Pe_1:16 , etc. 
(2) Légei gar he gra­phé = «Pues dice la Escritura» (Rom_9:17 , -de Exo_9:16 -; Rom_10:11 -de Isa_28:16-; 1Ti_5:18 -de Deu_25:4-). 
(3) Ha nó­mas = «La ley». Jua_15:25 pone de relieve, sobre la base de Sal_35:19 ; Sal_69:4 (BH, 5), que las Sagradas Escrituras del A. T., vistas como un todo, constituían la Ley de Israel, como lo prueba el pronombre «su» (de ellos). Jua_10:34 (de Sal_82:6) está escrito en Exo_21:6 ; Exo_22:8 , Exo_22:9 (BH, 7,8). Y 1Co_14:21 (de Isa_28:11-12) hace referencia a Deu_28:49. De este modo, la referencia es to­mada, no sólo del pasaje que se cita, sino de un pasaje anterior en el que tenía su origen.

En el N. T. se especifican ocho personas como agentes del Espíritu Santo: Moisés (13 veces), David (7), Elías (11), Isaías (12), Joel (11), Oseas (11), Jeremías (2) y Daniel (11).

Esta persona que figura en el N. T. como agente del Espíritu Santo es nombrada: 
En Mateo, 13 veces (Jeremías, Isaías, Moi­sés, David y Daniel); en 
Marcos, 7 (Moisés, Isaías, David y Da­niel); en 
Lucas, 6 (Moisés, Isaías y David); en 
Juan, 4 (Isaías y Moisés); en 
Hechos, 10 (David, Joel, Moisés y Elías); en 
1 Carin­tios, 11 (Moisés); en 
Hebreos, 3 (David y Moisés); y en 
Apocalip­sis, 11 (Moisés). 
Estos hechos son muy significativos, ya que, por ejemplo, mientras los críticos liberales y modernistas divi­den el libro de Isaías en dos o tres partes, como si estuviese escrito por dos o tres hagiógrafos, el N. T. atribuye a Isaías seis pasajes de los caps. 1 al 39, y siete de los caps. 40 al 66. Con esto bastaría para echar por tierra la doble o triple autoría de dicho libro.
Siendo, pues, libre y soberano el Espíritu Santo en el modo de citar las Escrituras, y no siendo susceptible de error, es de todo punto necesario investigar las diferencias en tales citas, a fin de que podamos atisbar no sólo lo que puede ser una espe­cie de comentario divino sobre las verdades antiguamente reve­ladas, sino también lo que es una revelación que se nos hace de nuevas verdades.

El estudioso de la Santa Biblia puede determinar por sí mismo las diferentes maneras en que el Espíritu Santo se ha expresado en tales citas, pero podemos dad e una pauta si­guiendo la clasificación llevada a cabo por Clasio de la forma siguiente:

      I. En cuanto a su forma INTERNA (es decir, el sentido como distinto de la fraseología), se subdivide en tres clases: 
         1. Cuando se preserva el sentido intentado original­ mente. 
         2. Cuando el sentido original aparece modificado. 
         3. Cuando el sentido aparece acomodado (acomoda­ción) . 

II. En cuanto a la forma EXTERNA (las palabras como dis­tintas del sentido), se subdivide en cinco clases; la tercera de ellas se vuelve 
      a subdividir:
1. Cuando las palabras citadas son las mismas del tex­to hebreo o de los LXX.
2. Cuando las palabras varían, ya sea por omisión, po­sición o adición.
3. Cuando las palabras experimentan un cambio, ya sea:
(a) por diferente lectura;
(b) por una inferencia;
(c) por diferente número gramatical;
(d) por diferente persona;
(e) por diferente modo o tiempo.
4. Cuando se amalgaman varias citas (cita compuesta). 
5. Cuando las citas se extraen de libros que no figuran en la Biblia.


Héterosis


Del gr. «héteros» = otro diferente, se da el nombre de heterosis a una forma de enálage que consiste en el cambio, no de una parte de la oración por otra, sino de una desinencia o fle­xión de una misma parte de la oración por otra desinencia o flexión. Incluye el cambio de una forma del verbo por otra (por ej. intransitiva por transitiva); de un modo o tiempo por otro; de una persona por otra; de un grado de comparación por otro; de un número o género por otro.
Cuando el cambio es de un caso del nombre por otro, es antiptosis; y cuando el cambio es de una parte de la oración por otra, es antimeria.
La heterosis se divide y subdivide del modo siguiente:
I.    DE FORMAS Y VOCES.
Intransitiva por transitiva.
Activa por pasiva.
Media por pasiva.
II.    DE MODOS.
Indicativo por subjuntivo.
Subjuntivo por indicativo.
Imperativo por indicativo.
Imperativo por subjuntivo.
Infinitivo por indicativo.
Infinitivo por imperativo.
III.    DE TIEMPOS.
Pretérito por presente.
Pretérito por futuro.
Aoristo (indefinido) por pretérito.
Aoristo por presente.
Presente por pretérito.
Presente por futuro.
Presente por futuro inmediato.
Futuro por pretérito.
9. Futuro por presente.
10. Futuro por imperativo.

    IV.DE PERSONAS.
Primera por tercera.
Segunda por tercera.
Tercera por primera o segunda.
Plural por singular.
Singular por plural.
V.   DE GRADOS DE ADJETIVO Y ADVERBIO.
Positivo por comparativo.
Positivo por superlativo.
Comparativo por positivo.
Comparativo por superlativo.
Superlativo por comparativo.
VI.   DE NÚMERO EN SUSTANTIVOS, ADJETIVOS Y PRONOMBRES.
Singular por plural.
Plural por singular.
Plural por un número indefinido o por uno entre muchos.
VII   DE GÉNERO.
Masculino por femenino.
Masculino por neutro.
Femenino por neutro.
Neutro por masculino o femenino.

VII   HETEROSIS DEL GÉNERO.
Comoquiera que el hebreo (como el francés) carece de géne­ro neutro, se usa, en su lugar, unas veces el masculino, otras ve­ces el femenino. Esto puede observarse también en el griego del N. T., a pesar de que el griego tiene el género neutro. Hay, sin embargo, otros cambios de género, además de esto.
1. El masculino, por el femenino.
Hch_9:37. Dice textualmente: «... y habiéndola lavado, etc». El participio griego «loúsantes» es masculino, a pesar de que fueron mujeres, sin duda, las que lavaron el cuerpo de la di­funta.

2. El masculino, por el neutro.
Gen_2:18. «Y dijo Yahweh Dios: No es bueno...»; es decir, no es cosa buena (que habría de ser neutro). V. también Sal_119:65 ; Isa_5:20 ; Isa_7:15.

3. El femenino, por el neutro.
Gen_50:20. «Vosotros pensasteis mal (lo malo) contra mí, pero Dios lo encaminó a bien (lo bueno).» Ambos vocablos es­tán en femenino en el original. Igualmente, en Job_5:9 ; Sal_12:3 ; Sal_27:4.
Esto tiene aplicación, del mismo modo, en el uso de los pro­nombres (v. Gen_15:6 ; Gen_43:32 ; Exo_10:11 ; Num_23:23 ; Sal_118:23 ; Mat_21:42 ; Mar_12:11).
4. El neutro, por el masculino o el femenino.
Mat_1:20. «... porque lo engendrado en ella, etc.». «Loengen­drado» es neutro, a pesar de que se refiere al Señor (masculi­no). Igualmente, en Luc_1:35 : «...lo santo» (lit.).
Mat_18:11 . «Porque el Hijo del Hombre vino a salvar lo per­dido» (en neutro). Aun cuando este v. falta en muchos MSS, se halla igualmente en Luc_19:10 : «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo perdido» (los seres humanos de am­bos sexos).
Jua_1:46 . «... ¿De Nazaret puede salir algo bueno?» (neutro), a pesar de que hace referencia a Jesucristo.
     Jua_3:6 . «Lo nacido (neutro) de la carne, carne es; y lo nacido (neutro) del Espíritu, espíritu es.» Los participios griegos son neutros, a pesar de que dicen referencia a personas, porque lo nacido de la carne o del Espíritu respectivamente es más bien la naturaleza carnal o espiritual que la persona individual; pero también, porque incluye a seres humanos de am­bos sexos.
     Heb_7:7. «Y sin discusión alguna, lo menor (lit.; —neutro—) es bendecido por lo mayor (lit.; —neutro—)», aunque se refiere a personas. V. también Luc_16:15 ; Jua_6:39 (a la vista del v. Jua_6:40); 1Co_1:27-28.
1Jn_1:1. «Lo que era desde el principio, etc.»;  es decir, El que era desde el principio (Comp. con Jua_1:1 , Jua_1:14).
1Jn_5:4. «Porque todo lo que es nacido de Dios, etc.» Que se refiere a personas está claro por los vv. 1Jn_5:1-5, pero está en neu­tro, no sólo porque se refiere a la nueva naturaleza espiritual, a la que se hace referencia (comp. con Jua_3:6), sino también porque se incluye a hombres y mujeres.
1Jn_5:7-8. «Porque tres son los que dan testimonio: el Es­píritu, el agua y la sangre.» A pesar de que los tres nombres son, en griego, del género neutro, el participio (y su artículo) y el numeral que le precede están en masculino (nota del traduc­tor: No porque se trate de personas, como afirma Bullinger, sino porque los «testigos» eran siempre varones. El contraste es más agudo, si se observa que, en el v. 1 Jua_5:6, «el que da testimonio», referido al Espíritu, ¡está en neutro! concertando con el neutro griego «pneúma» = espíritu).


Hipálage


Esta figura (del gr. hypó = debajo + allássein = cambiar) consiste en un intercambio de construcción mediante el que un adjetivo (u otra palabra) que lógicamente pertenece a una cone­xión, se une gramaticalmente a otra, de forma que lo que se dice de una cosa debería decirse de otra. En el caso de dos sus­tantivos (el segundo de ellos, en régimen), se intercambian en cuanto al sentido, no como en la antiptosis (donde el primero se convierte en adjetivo, en lugar del segundo), pero se invierten en el orden o en la construcción, sin tener en cuenta para nada el sentido puramente adjetival. Shakespeare nos ofrece un bello ejemplo de hipálage, poniendo en labios de Casio la siguiente frase, referente a Julio César: «Sus cobardes labios volaron de su color»; en lugar de decir: «El color voló de sus cobardes la­bios.» Este intercambio atrae la atención hacia lo que se está diciendo y, de este modo, enfatiza el verdadero sentido de la frase. Ejemplos:



Hipérbaton


Esta figura (del griego «hypér» = sobre + «bainein» = dar pasos) consiste en trasponer las palabras de una cláusula, de forma que se hallen fuera del natural orden gramatical. Cada idioma tiene sus propias leyes gramaticales en cuanto a la or­denación de las palabras. Esto es lo que se llama sintaxis, vo­cablo griego que significa «coordenación». Las lenguas moder­nas suelen ordenar las palabras conforme a la línea del pensa­miento. Así, el alemán guarda rigurosamente el mismo orden en todas las frases, según las variantes de cada tipo de cláusula. También el inglés, aunque no con tanta rigidez. El castellano admite una mayor libertad. El latín y el griego usan el hipérba­ton en abundancia, colocando en posición estratégica (al co­mienzo o al final de la frase, o en ambos a la vez) lo que quie­ren destacar. La sintaxis hebrea tiene sus propias peculiarida­des.

La finalidad del hipérbaton es, pues, atraer la atención hacia cierto sujeto u objeto que merecen tal énfasis. Podemos ilus­trado de la manera siguiente. Alguien tiene en su habitación una silla especial a la que desea que sus amigos presten espe­cial atención. Si está colocada entre las demás sillas, continua­rá desapercibida; pero un día la coloca encima de la mesa. ¿Quién dejará de percatarse de ella, tan pronto como entre en la habitación? Esto es lo que hace el hipérbaton: Atraer la aten­ción sobre una palabra o frase. Si se colocan en el riguroso or­den gramatical, pasan desapercibidas; pero si se las coloca fue­ra de tal orden, no es posible que un lector atento deje de notar la diferencia. Por ejemplo, si decimos: «El misterio de la pie­dad es grande», no nos llamará la atención, puesto que el orden de las palabras es el natural; pero si leemos: «Grande es el mis­terio de la piedad» (1Ti_3:16), enseguida vemos que todo el én­fasis recae sobre el adjetivo «grande».




Hipérbole o exageración


Esta figura (del griego «hypér» = sobre + «bolé» = el hecho de arrojar), se llama así porque añade al sentido una especie de exageración, con la que se aumenta o se disminuye considera. blemente algo, más allá de lo que se da a entender literalmen­te.



Hipocatástasis


Esta figura es semejante al símil ya la metáfora, pero se dis­tingue de dichas figuras en que, en la hipocatástasis, la seme­janza (o la representación) se hallan solamente implícitas, con lo que la figura resulta más vívida que las anteriores. Por ejem­plo, si decimos: «eres como una bestia», tenemos un símil; si decimos: «eres una bestia», es una metáfora; pero si decimos simplemente: «¡Bestia!», tenemos entonces una hipocatástasis (del griego «hypá» = debajo + «katá» + abajo + «stásis» = co­locación; por consiguiente = colocar abajo en profundidad).


Hipotímesis


Esta figura (del gr. «hypó» = bajo, debajo + «timesis» = e­valuación, estimación) consiste en una adición parentética en forma de excusa. 
    Rom_3:5. «… (Hablo como hombre)».
    2Co_11:23. «... (Hablo como si hubiera perdido el juicio)».


Hipotiposis


Esta figura (del gr. «hypá» = debajo + «typoún» = impri­mir) consiste en la representación visible de un objeto o de una acción por medio de palabras. El término mismo aparece dos veces en el N. T. (1Ti_1:16 y 2Ti_1:13). En plural vendría a expresar lo que llamamos «esquemas». Se da este nombre a di­cha figura porque sirve para describir con gran viveza una ac­ción, persona, condición, etc. Los ejemplos de esta figura en la Biblia son tan numerosos, que sería necesario transcribir pasa­jes enteros y aun capítulos enteros. Nos limitaremos a clasifi­carlos de alguna manera en nueve grupos:

(1) Las bendiciones de la obediencia de Israel (Deu_28:1-14). 
(2) Las maldiciones, juicios y lamentaciones (Deu_28:15-25,Deu_28:26-45  ;Isa_1:6-9; 34; Jer_4:19-31; Lam., especialmente  Lam_4:4-8).
(3) La cautividad y dispersión de Israel (Deu_28:49-68).
(4) Los ejecutores de los juicios de Dios (Isa_5:26-30).
      (5) La vaciedad de una mera religiosidad, tal como existía en Israel cuando el Señor vivía en la tierra (Isa_1:11-15).
(6) La insensatez de los idólatras y de los ídolos, así como de la idolatría (Isa_44:9-17; Isa_46:6-7).
(7) Los sufrimientos de Cristo (Sal_22:1-15, Sal_22:16-31 y Sal_59:1-17 ; Isa_53:1-12).
(8) La gloria y el triunfo de Cristo (Col_2:14-15, etc.).
 (9) Ciertos símiles, como cuando las bendiciones de la ve­nida de Cristo son comparadas al amanecer (Mal_4:2) o a un guerrero (Apo_19:11-16); o cuando Dios es comparado a un gigan­te que se despierta para vengar a Su pueblo (Sal_78:65-66); o cuando el remanente piadoso de Israel es comparado a una No­via (Sal_45:1-17). Otros ejemplos en Sal_37:35, donde la prosperi­dad de los impíos es comparada a un cedro frondoso, y Sal_92:12-14, donde la prosperidad del justo es comparada a la pal­mera y al cedro del Líbano.


Histéresis


Esta figura, que significa «venir más tarde», se usa como una forma especial de histerología, pero no se refiere a relatos co­nectados, sino que, más tarde, refiere ulteriores detalles de su­cesos anteriores, o presenta sucesos que no se narraron en nin­gún lugar anterior. Con esta figura, el Espíritu Santo añade de­talles suplementarios (y, a veces, hechos históricos) de los que no se había hecho mención anteriormente. No cabe duda que, en esta aparente discrepancia histórica, Dios tiene propósitos muy elevados para dicha trasposición.




Histerología


En esta figura, lo que se pone al final debería ir primero, se­gún el orden gramatical. Es, pues, la opuesta a histeropróteron, excepto en que se refier:e a la trasposición de sucesos conecta­dos, más bien que de palabras. Se distingue de la histéresis, en que, en ésta última, los acontecimientos no están conectados.




Histeropróteron


     Esta figura tiene lugar cuando lo que debería ir al final (hýsteron = último) va primero (próteros = anterior). Es, por tm una especie de hipérbaton, en que «la carreta va delante de bueyes», como suele decirse. Se usa en la mayoría de los idiomas, pero siendo más bien una figura falta de elegancia, cabria preguntarse si tiene lugar en la Biblia. Sí que se usa en las crituras, a fin de poner de relieve algo importante. Ejemplos:
Flp_3:19. «El fin de los cuales será perdición, cuyo dios e vientre, y cuya gloria está en su vergüenza; que sólo piensar lo terrenal» El «fin» está aquí al principio, a fin de que co deremos con mayor horror las cosas que conducen a dicho
La estructura de los vv. Flp_3:18-19 nos lo hará ver mejor:

a. «Porque por ahí andan muchos,
      b. de los cuales os dije muchas veces y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;
      b. el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza;     
            a. que sólo piensan en lo terrenal.»

Aquí, en «a» y «a» tenemos los que andan; en «b» tenemos cómo andan; en «b», cómo terminan. De ahí que su andar mina en destrucción, su adoración termina en el vientre, y su gloria termina en su vergüenza.

Heb_3:8. «No endurezcáis vuestro corazón, como en la pn cación, en el día de la tentación en el desierto.» La provocación de Dios fue una consecuencia de la tentación de ellos, pero es colocada primero a fin de poner de relieve la gravedad del cado del pueblo.

        Heb_4:2. «Porque también a nosotros se nos ha anunciad buena nueva como a ellos.» El orden parece invertido, pen realidad sigue el curso del pensamiento, más bien que el or gramatical.  


Homeoptoton


Esta figura se diferencia de las dos anteriores en que las ter­minaciones no sólo son similares, sino que la semejanza se debe también a las mismas inflexiones de los verbos, nombres etc. El término «homeoptoton» significa «inflexión (gr. Ptosis lit. caída) semejante» (gr. homoíos). Por supuesto, esta figura se halla en las lenguas originales, y no siempre puede observarse en las versiones. Ejemplos:

     Rom_12:15. «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.» En griego, tenemos las mismas inflexiones en los infi­nitivos (en castellano están en imperativo, por exigido el sen­tido) y en los participios: «khaírein metá khairónton, klaíein metá klaiónton». En castellano, podríamos imitado traducien­do: «gozosos con los que se gozan, llorosos con los que lloran».

2Co_11:3. «Pero temo que... vuestros pensamientos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo (lit. de la sencillez y pureza hacia Cristo). En el original, para «sen­cillez y pureza» tenemos: «tes haplótetos kai tes hagnótetos».

2Ti_3:2-3. En estos dos versículos, casi todas las palabras terminan, en el original, en oi, que es la terminación del nomi­nativo plural masculino de la segunda declinación griega.

Estas terminaciones similares pueden ocurrir, como hemos visto más arriba, en palabras que son completamente diferen­tes. Pero cuando las palabras se derivan de la misma raíz, o cuando salen así no en el lenguaje en que aparecen en el texto, sino en el lenguaje del que son vertidas (ya sea por escrito u oralmente), entonces se trata de la figura que vamos a estudiar a continuación.


Homeoteleuton


Esta figura consiste en la repetición de las mismas letras o sílabas al final de palabras sucesivas. Es, por tanto, la figura contraria a la aliteración. Veamos un par de ejemplos:
Mat_22:38. «Éste es el primero y gran mandamiento.» En el original, el nombre con su pronombre respectivo y dos adjeti­vos terminan igual: «haúte estín he megále kai próte entolé».

1Pe_1:4. «para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible». En castellano, puede observarse la aliteración, pues las tres palabras comienzan por la misma sílaba, pero en el griego original no sólo comienzan con la misma letra, sino que terminan con la misma sílaba: «áphtharton, amíanton, amáranton». De esta forma, se pone de relieve el maravilloso carácter de la herencia que nuestro Padre celestial nos tiene «reservada» .


Homónimos hebreos


Del griego «hornos» = el mismo + «ónoma» = nombre, el vocablo «homónimo» designa palabras que se escriben igual, pero tienen diferente significación. Baste un ejemplo en nuestra lengua castellana: el vocablo «vela» puede significar tres cosas distintas: 
(1) candela; 
(2) lienzo de las naves; 
(3) estado de aten­ta vigilancia.
Veamos ahora una serie de homónimos hebreos:
lAzav. Puede significar dejar, como en Gen_2:24 ; Gen_39:6 ; Neh_5:10 ; Sal_49:10 (BH, 11); Mal_4:1 (BH, 3:19).
Puede también significar restaurar, reparar, fortificar, como en Neh_3:8. Que éste es el caso también en Exo_23:5 («ayudar»), se ve por el paralelo Deu_22:4, aunque en éste último se usa el verbo qum = levantarse.
Significa finalmente soltar, como se ve por la frase «ni siervo (atado) ni libre (suelto)», en Deu_32:36 ; 1Re_14:10 ; 2Re_14:26.
Jesed.
Misericordia, como en la mayoría de los casos (v. Gen_24:12 ; 2Sa_7:15 ; 1Cr_19:12 ; 2Cr_6:14 ; Job_37:13 ; Sal_103:4 , Sal_103:8 , Sal_103:11 , Sal_103:17, etc.
Vergüenza, desgracia, reproche, etc., como en Lev_20:17 («es cosa execrable» = vergonzosa); Pro_25:10 («infamia»).
Nesheph.
Oscuridad, como en Job_24:15 ; Pro_7:9 ; Isa_5:11 ; Isa_21:4 ; Isa_59:10 (en estos tres últimos, «noche»); Jer_13:16.
Amanecer o mañana, como en 1Sa_30:17 ; Job_7:4 ; Sal_119:147.
Gaal.
Redimir, como en Exo_6:6 ; Sal_72:14 ; Isa_48:17 , etc.
Rechazar, excluir, profanar, como en Esd_2:62 ; Neh_7:64 ; Neh_13:29 ; Isa_59:3 ; Lam_4:14 ; Sof_3:1 ; Mal_1:7.
Ta'av.
Desear, anhelar, como en Sal_119:20, Sal_119:40, Sal_119:174.
Aborrecer, como en Amó_6:8.
Nakhar.
Juzgar equivocadamente, malentender, etc., como en Deu_32:27 («se envanezcan»; propiamente: «lo interpreten mal»).
Reconocer, como en Job_34:19 («favorece»).
Entregar, como en 1Sa_23:7.
'Asaph.
Proteger, curar, recuperar, etc., como en Num_12:14 , Num_12:15 ; 2Re_5:6 ; Sal_27:10 («me recogerá» = será mi protector).
Destruir o quitar, como en Sal_26:9 (en lugar de «no juntes», «no destruyas»); Jer_16:5 («yo he quitado»).
Pajad.
(1)Tener miedo, como en Deu_28:66; Job_23:15 («tiemblo»). 
(2)    Regocijarse o alabar, como en Isa_60:5 («se maravillará»); Ose_3:5 («con regocijo», mejor que «con miedo»).
'Avon.
Fuerza, como en Gen_49:3; Deu_21:17.
Dolor, pesar, luto, como en Gen_35:18 ; Deu_26:14 ; Ose_9:4 .
Tsiwah.
Mandar. Éste es el significado ordinario del vocablo.
Prohibir, como en Deu_4:23.
Parats.
Crecer, ensancharse, como en Gen_30:43 («se enrique­ció»); Exo_1:12 («crecían»).
Romper, destruir, como en 2Cr_20:37 («ha roto», en vez de «destruirá»).


Idiotismo


El significado primordial de este vocablo (que admite tam­bién un sentido peyorativo en castellano) es: «la manera pecu­liar de hablar en un determinado idioma» (del griego «idío­ma» = peculiaridad). En realidad, el vocablo puede tomarse en tres sentidos: 
(1) aplicado al modo de hablar del vulgo, en con­traposición al clásico y castizo; 
(2) aplicado al lenguaje pecu­liar de un escritor u orador; 
(3) aplicado al lenguaje de una na­ción o tribu, en contraposición al de otras naciones (lenguas o dialectos distintos). Sólo en el último de estos sentidos es im­portante como figura de dicción. No debe olvidarse que, como ya hemos dicho en otros lugares, aunque el idioma del N. T. es el griego, los redactores humanos eran hebreos, por lo que usa­ban los modismos peculiares del idioma hebreo. Esta es la ra­zón por la que el griego del N. T. se diferencia del griego clá­sico, no porque sea un griego de clase «baja». Estos idiotismos son, pues, hebraísmos.

Esto nos lleva al problema de las versiones «fieles» de la Bi­blia. Si por «fiel» se entiende lo más ajustado posible al pensa­miento del autor, estamos de acuerdo; pero si se entiende «lo más ajustado a la pura letra de la Escritura», no puede seguirse en muchos casos, porque simplemente carecería de sentido. Un sencillo ejemplo servirá para hacer entender esto a un lec­tor de habla española. La frase castellana «tomar el pelo» no tiene sentido en la versión literal inglesa «take the hair», mien­tras que la frase equivalente a la nuestra en inglés es «pull the leg» = tirar de la pierna, lo cual no tiene sentido en castellano. Un buen ejemplo bíblico (que Bullinger no menciona -todo esto es nota del traductor-) lo tenemos en Pro_23:26, que dice al pie de la letra: «Dame, hijo mío, tu corazón», pero que sig­nifica realmente: «Hijo mío, préstame atención», como traduce muy bien la Nueva Biblia Española.

    Lo que venimos diciendo tiene aplicación a vocablos y a fra­ses enteras. Podemos estudiar esta figura dividiéndola en once clases: 
    I. Uso idiomático de VERBOS.
 II. Uso idiomático especial de NOMBRES y VERBOS.
III. GRADOS DE COMPARACIÓN idiomáticos. 
 IV. Uso idiomático de PREPOSICIONES.
   V. Uso idiomático de NUMERALES. 
                VI. Formas idiomáticas de CITAR.
        VII. Formas idiomáticas de PREGUNTAR.
            VIII. FRASES idiomáticas.
   IX. Idiotismos que se deben a otras FIGURAS DE DIC­CIÓN.
                  X. Cambios en el uso de PALABRAS en griego.
                XI. Cambios en el uso de PALABRAS en castellano.
XI. Cambios del uso de vocablos en nuestro propio idioma.

      Estos cambios, que son peculiares de cada lengua viva, pue­den observarse comparando las versiones antiguas de la Biblia con otras más modernas. Hay vocablos que se han hecho ya clásicos, como «publicano»; «escriba», «justificación» y mu­chos otros, difíciles de entender para un lector novato. Hasta qué punto, y en qué cantidad, es conveniente ponerlos al día en nuestras versiones, no es asunto de la presente obra.


Inclusión


Este nombre se da a esta figura porque el escritor u orador se incluye a sí mismo en lo que dice a otros, o incluye a otros en lo que dice de sí mismo, o incluye a muchos en lo que dice de uno. Ejemplos:

Hch_17:27. «Para que busquen a Dios... aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.»

Efe_2:1-3. «y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos por vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvis­teis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, con­forme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros nos movíamos...»

Tit_3:1-3. Después de hablar de exhortaciones que han de hacerse a otros, el Apóstol se incluye dentro del estado y con­dición en que se halla, por naturaleza, todo pecador: «Porque nosotros también éramos...»

Heb_3:6. «Pero Cristo como hijo sobre su casa, cuya casa so­mos nosotros.»

Heb_10:25. «No dejando de congregarnos, como algunos tie­nen por costumbre.»

A veces, este cambio por el que se incluye a otros es sólo aparente; es decir, puede que haya cambio con relación al con­texto inmediato, pero no del contexto general del tema, como puede verse por la siguiente estructura sumaria de Heb. caps. 1 y 2:

A. 1:1-2. Dios habla a nosotros. 
B. 2-14. El Hijo es «mejor que los ángeles» (ellos). 
A. 2:1-4. Dios habla a nosotros. 
B. El Hijo es «menor que los ángeles» (ellos). 

    Aquí, Heb_2:1 es, en realidad, continuación de Heb_1:2, y no de Heb_1:14; mientras que Heb_2:5 es continuación de Heb_1:4, y no de Heb_2:4. Así que el cambio de persona es sólo aparente.


Indicación (Omisión de la conclusión)


En la rama de la Filosofía llamada Lógica, se llama silogis­mo a un argumento compuesto por dos premisas y una conclu­sión. Por ejemplo:
Todo hombre es mortal (premisa mayor). Juan es hombre (premisa menor). Luego Juan es mortal (conclusión).
Pero, si de la Lógica pasamos a la Retórica, hallamos que, a veces, la omisión de la conclusión sirve para dar pábulo a la imaginación y elevar el valor de la conclusión al dejarla implí­cita y permitir que la mente saque por sí misma la consecuen­cia. Los latinos llamaban a esta figura significatio = indicación. No se trata, pues, de una omisión de palabras, como en la elip­sis) ni del sentido, como en la litote o la tapéinosis, sino de la conclusión de un argumento. Ejemplos:
1Sa_17:4-7. En esta porción se nos describe con todo detalle la armadura de Goliat; y se deja a nuestra imaginación el con­cluir cuan grande debió de ser su fuerza.
Isa_2:3-4. «... Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yahweh. Y juzgará entre las naciones, y será arbitro de muchos pueblos; y forjarán (lit.) sus espadas en rejas de ara­do, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra na­ción, ni se adiestrarán más para la guerra». Aquí también, se ofrecen las premisas, pero se deja a nuestra imaginación sacar la conclusión en cuanto a los maravillosos resultados de esta poderosa palabra de Yahweh que, desde Sión, saldrá por todos los ámbitos de la tierra transformándolo todo y llevando paz y prosperidad a todas las naciones. Será como una «nueva crea­ción» por la Palabra que creó los cielos y la tierra.
Isa_4:1. «Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel día, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.» Ésta es la continuación y con­clusión del cap. 3, en que, desde el v. 18, se describe el castigo del orgullo de «las hijas de Sión»; pero senos deja el sacar la conclusión: ¡Cuan grande ha de ser la desolación! Las puertas, donde los principales del pueblo, los maridos de «las hijas de Sión», se reunían para juzgar, están ahora tristes y enlutadas (v. 26, comp. con Jer_14:2; Lam_1:4); y las mujeres, que otrora eran galanteados por tantos hombres, se ofrecen ahora a un hombre (siete, a un solo hombre), renunciando a sus derechos legales de ser mantenidas y vestidas por sus maridos (v. Exo_21:10).




Inserción


Se usa esta figura cuando, en la descripción de sucesos que pertenecen propiamente a un mismo período de tiempo, uno de ellos es extraído de su Jugar histórico y colocado entre otros dos, los cuales quedan así separados de tal forma que nos to­man por sorpresa. Es, pues, una especie de paréntesis histórico, o de tmesis lógica.




Interjección


Esta figura (del latín «inter» = entre + «jacia» = arrojar) es una exclamación interpuesta por causa de algún sentimiento. Pero, si se añade al final del pasaje, es epifanema (v. en su lu­gar); y si es completamente independiente del contexto, es ec­fónesis (v. en su lugar). Ejemplos de interjección (como figura de dicción):
Sal_42:2 (en la B. Hebrea, v. 3). «Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.» E, inmediatamente, el salmista expresa su sen­timiento en la siguiente interjección: «¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?» 
Eze_16:23. Este lugar, que ya se ha estudiado como cataplo­cé, cae también dentro de la figura interjección.


Ironía


Esta figura, que significa «disimulo», consiste en expresar un pensamiento de tal forma que significa lo contrario de lo que se dice, no para ocultar su verdadero sentido, sino para darle más fuerza. Cuando la ironía comporta ridículo o despre­cio se llama sarcasmo (del verbo griego sarcázo = desgarrar la carne como hacen los perros al comerla). La figura puede divi­dirse en cinco clases:

I. IRONÍA DIVINA. Cuando es Dios quien habla. 
II. IRONÍA HUMANA. Cuando el que habla es un ser humano.­
III. IRONÍA PEIRÁSTICA. Cuando las palabras no consti­tuyen ironía en el sentido ordinario del vocablo, sino que se usan para poner a prueba a alguien (gr. peiras­tikos).
IV. IRONÍA SIMULADA. Cuando un ser humano usa las palabr;as con disimulo o hipocresía.
V. IRONIA ENGANOSA. Cuando las palabras son pronunciadas, no sólo con disimulo, sino con engaño.­

V. IRONÍA ENGAÑOSA.

Gen_3:4-5. Las palabras de la serpiente son claramente fal­sas, pues Satanás sabía que era todo lo contrario. También Eva debía haberlo sabido, pues eran diametralmente opuestas a la palabra de Dios.
Mat_2:8. Herodes les dice a los magos: «Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.» Esto era comple­tamente falso, puesto que Herodes quería matado, no adorado.


Jaculatoria

Esta figura (del latín «jaculari» = arrojar una javalina), se llama así porque la frase parentética consiste en una brevísima oración, como «¡No lo permita Dios!», «Gracias a Dios», «Ala­bado sea Dios», etc. Ejemplo:

    Ose_9:14. «Dales, oh Yahweh; ¿qué les has de dar?» (lit.). V. también en aposiopesis

(Nota del traductor: No cabe duda de que la oración que Nehemías menciona en Neh_2:4 b, fue una especie de jaculato­ria, pues tenía que contestar al rey en aquel mismo momento.)


Letras de diferentes tipos


SOBRE EL USO DE DIFERENTES TIPOS DE LETRA EN LAS VERSIONES DE LA BIBLIA
La práctica de indicar, por medio de diferentes tipos de le­tra, las palabras o frases que no figuran en el texto original, fue introducida, según se cree, por Sebastián Münster, de Basilea (Suiza) en una versión latina del Antiguo Testamento, publica­da en 1534. La primera versión que usó «letra pequeña» dentro del Texto, fue la Biblia de Cranmer, en 1539, aun cuando ésta tenía por objeto distinguir las cláusulas que no aparecían en el texto hebreo o griego, pero que figuraban en las versiones lati­nas; por ejemplo, en Mat_25:1, añade: «y a la esposa», al final del versículo.
Las versiones posteriores tuvieron menos en cuenta a la Vulgata Latina y retornaron al objetivo original en el uso de la letra cursiva (esto es, letra «corrida»), también llamada «itáli­ca», por usar un tipo de letra que fue dedicado por Aldo Manucio a los Estados de Italia, hacia el año 1500. (Esta misma letra cursiva fue usada, para llenar las lagunas gramaticales del ori­ginal, por Cipriano de Valera y Casiodoro de Reina, y subsistió en nuestras versiones hasta la del año 1960, cuando se suprimió por razones indicadas por el Comité de los autores de tal ver­sión. Ha sido reintroducida en la versión 1977. Nota del traduc­tor.) Con esta letra cursiva se suplen las elipsis del original, así como las palabras necesarias para dar el sentido correcto en las lenguas modernas (figura zeugma).


Litote


Litote es una figura (del griego litotés = llaneza o sencillez) por la que alguien o algo es disminuido con el fin de poner en alto a otra persona u otra cosa. En esto se diferencia de la fi­gura llamada tapéinosis, pues en esta última lo que se disminu­ye es con el fin de enfatizar su propia grandeza o importancia. En la litote, por tanto, nuestra atención se centra, no en la pe­queñez de la cosa disminuida, sino en la grandeza de aquello con lo que es puesta en contraste.




Bendición y Macarismo


Por «bendición» puede entenderse el acto de bendecir o la bendición misma. En este segundo caso, si la bendición comien­za con el vocablo «bienaventurado», se suele llamar macaris­mo, del griego «makários» = dichoso.

Se abre aquí ante nosotros un ancho campo de estudio. No es necesario que pretendamos aquí agotado. El estudioso de la Palabra de Dios hallará ricos tesoros en la investigación y cla­sificación de las diversas bendiciones y de los macarismos que contiene la Biblia.

Véanse, por ejemplos, Num_6:24-26 ; Deu_28:3-6 ; Ecl_10:17 ; Isa_30:18 ; Efe_1:3.

Pueden considerarse también en grupos, como:
Las tres bendiciones de la creación: Gen_1:22 , Gen_1:28 ; Gen_2:3.

Los macarismos en el libro de los Salmos: Sal_1:1 ; Sal_2:12 ; Sal_32:1 , Sal_32:2 ; Sal_33:12 ; Sal_34:8 (BH, 9); Sal_40:4 (BH, 5); 
Sal_41:1 (BH, 2); Sal_65:4 (BH, 5); Sal_84:4 , Sal_84:5 , Sal_84:12 (BH, 5,6, 13); Sal_89:15 (BH, 16); Sal_94:12 ; Sal_106:3 ; 
Sal_112:1 ; Sal_119:1-2 ; Sal_127:5 ; Sal_128:1 (BH, 2); Sal_137:8-9; Sal_144:14-15 ; Sal_146:5.

     Los macarismos del Sermón del Monte (Miq_5:3 y ss.).

Los siete macarismos del Apocalipsis: Apo_1:3 ; Apo_14:13 ; Apo_16:15 ; Apo_19:9 ; Apo_20:6 ; Apo_22:7 , Apo_22:14.

     Además de las bendiciones y macarismos, abundan en la Bi­blia las oraciones, las imprecaciones y las exhortaciones. 


Merismo o Distribución


Esta figura consiste en la enumeración de las partes de un todo que ha sido anteriormente mencionado. Aunque los nom­bres con que esta figura se define expresan división, se halla clasificada entre las figuras de adición, porque la distribución de los miembros se lleva a efecto a fin de añadirlos uno a uno, de forma que se pongan mejor de relieve y se amplifique el sen­tido. 


Mesarquía

  La mesarquía es una figura que consiste en la repetición de la misma palabra (o palabras) al comienzo (gr. arkhé) y al me­dio (gr. mésos) de cláusulas sucesivas. Se diferencia de la aná­fora en que en ésta las cláusulas son independientes; y se pare­ce a la epizeuxis cuando la repetición es muy cercana.

Ejemplos de mesarquía:

     Num_9:20. «... al mandato de Yahweh acampaban, y al man­dato de Yahweh partían».

Ecl_1:2. «Vanidad de vanidades, dijo el Predicador (hebr. qohéleth); vanidad de vanidades, todo es vanidad.» La figura está aquí combinada con epanadiplosis.

Jer_22:10. «No lloréis al muerto (Josías)...llorad amargamen­te por el que se va (Salum, hijo de Josías»> (v. también el po­liptoton).

Eze_37:25. «Habitarán en la tierra... en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre...»

Sof_1:15-16. «Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de devastación y de asolamiento, día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento, día de trompeta y de alarma...» Aquí, después de la mesarquía, hay también mesodiplosis, puesto que, al suplir la elipsis, tenemos en medio de cada cláusula «Aquel día es día de...».

Mat_10:40-41. Aquí el verbo «recibe» se repite varias veces al comienzo y al medio de cláusulas sucesivas.

      Eze_36:23-29. Aquí se repiten con mucha frecuencia los voca­blos «vosotros» y «vuestro», poniendo así de relieve la impor­tancia de esta preciosa promesa a Israel para los últimos días. Los vv. Eze_36:22 y Eze_36:32 dan a entender claramente que el pasaje no pue­de interpretarse sino con relación a Israel.

 

Mesodiplosis 

     La mesodiplosis consiste en la repetición de una misma pa­labra (o palabras) en medio de cláusulas sucesivas.

Ejemplo de mesodiplosis:

      2Co_4:8-9 . «Que estamos atribulados en todo, mas no estre­chados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, mas no destruidos.

 

Mesoteleuton

El mesoteleuton consiste en la repetición de una misma pa­labra (o palabras) al medio y al final (gr. teleuté) de cláusulas sucesivas.      

 

Ejemplos de mesoteleuton:

     2Re_19:7. «He aquí pondré yo sobre él un espíritu tal que, al oír una noticia que recibirá, se volverá a su tierra; y haré que caiga a espada en su tierra.» La repetición pone aquí de relieve el hecho de que el invasor de tierra ajena, tendrá que volver a su propio país y morir además en su propio país.

     Isa_8:12. «No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración.» También se halla aquí la figura po­liptoton en las palabras «llaméis» y «llama».

     Mar_5:2-3. «Y en cuanto desembarcó, en seguida le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de un es­píritu inmundo, que tenía su morada entre los sepulcros.» Tam­bién hay aquí poliptoton.

 

Metáfora

Esta figura, del griego metaphorá = transferencia, consiste en transferir a una cosa, sin previo aviso, el significado de otra, por cierta analogía que existe entre ambas. Se distingue del si­mil en que éste anuncia de antemano la semejanza por medio del adverbio «como». Por ejemplo, mientras el símil dice: «Toda carne es como hierba» (1Pe_1:24), la metáfora dice: «Que toda carne es hierba» (Isa_40:6). Así que el símil se ajusta más al hecho, pero la metáfora apela mejor a la imaginación yal sentimiento. Recurrimos a la metáfora cuando decimos de una fotografía: «Éste es mi padre», aun cuando la fotografía se ase­meje ya poco al padre real, pues en ella no se trata de «seme­janza», sino de «representación». La figura está siempre en el verbo «ser», el cual expresa una analogía entre el sujeto y el predicado, no una literal identidad. Dicha analogía es, a veces, muy profunda, por lo que su hallazgo es para nosotros entonces una sorpresa. Más aún, una misma metáfora puede aplicarse a dos objetos distintos, y aun contrarios, para representar dos cualidades distintas. Por ejemplo, hallamos que el vocablo «león» se usa, tanto aplicado a Cristo (como «vencedor» -Apo_5:5-), como al diablo (como «devorador», 1Pe_5:8).


Ha de tenerse en cuenta que el hebreo no tiene, en realidad, verbo sustantivo, pues el verbo «hayah» significa propiamente «llegar a ser»; por tanto, ha de suplirse en toda traducción co­rrecta. En cambio, en griego hallamos el verbo eimi (o su su­plente: gínomai) siempre que haya de expresarse en castellano, excepto en lugares en que se omite por hebraísmo, como ocurre en las«Bienaventuranzas» (Mat_5:3 y ss.; Luc_6:20-21). Por con­siguiente, es más fácil discernir una metáfora en el Nuevo Tes­tamento que en el Antiguo.

      Sal_23:1 y ss. En el v. 1, leemos: «Yahweh (es) mi pastor.» Es una metáfora muy expresiva, pues se nos representa a Dios como el que cuida y alimenta a su pueblo mejor que lo pue­da hacer el pastor humano más experto y amoroso con rela­ción a sus ovejas (comp. con Jn. 10). En vista de ello, David añade: «Nada me faltará», porque Yahweh es el Yahweh-Yi­rehde Gen_22:14 , y él proveerá de lo necesario. En el v.  Sal_23:2 , dice: «Junto a aguas de reposo me pastoreará», porque Él es el Yah­weh-Shalom de Jue_6:24 , y puede dar paz verdadera (comp. con Jua_14:27). En el v. Sal_23:3 , dice: «Confortará (o: restaurará) mi alma, porque es el «Yahweh-Rophekhá» de Exo_15:26 para «curar» mi­sericordiosamente (comp. con Hch 10:38 ). Sigue diciendo: «Me guiará por sendas de justicia», ya que es el Yahweh-Tsidqénu de Jer_23:6Jer_33:16 . En el v. Sal_23:4 , añade: «Aunque pase por valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo», pues Él es el Yahweh-Shammáh de Eze_48:35 . En el Sal_23:5 : «Aderezarás mesa delante de mí en presencia de mis ad­versarios», ya que Dios es el Yahweh-Nissí de Exo_17:15 : mi bandera, y combatirá por mí, mientras yo banqueteo. Continúa diciendo: «Ungiste mi cabeza con aceite», porque es el Yahweh ­Meqadishkhém de Exo_31:13 y ss., que nos santifica. Finalmente, hay una seguridad «Ciertamente») de que todas esas bendicio­nes son nuestras en esta vida y por toda la eternidad (v. Sal_23:6).

Sal_84:11 (BH, 12). «Porque sol y escudo (es) Yahweh Dios.» Esto es, él es mi luz y mi defensa.

Sal_91:4. «Escudo y a:larga (es) su verdad», dando a enten­der que la Palabra de Dios es como arma de defensa y de ata­que a un mismo tiempo. En el Sal_5:10 , tenemos una afirma­ción parecida, pero en forma de símil.

   Sirvan estos lugares como ejemplos de las numerosas metá­foras que se hallan en el A. T. Añadiremos ahora unos pocos ejemplos del N. T.

Mat_5:13. « Vosotros sois la sal de la tierra»; es decir, repre­sentáis con relación a la tierra lo que la sal literal representa con relación a otras cosas, preservando de la corrupción y de la destrucción; exactamente como diez justos, si se hubiesen ha­llado en Sodoma y Gomorra, habrían preservado de la destruc­ción a dichas ciudades.

    Mat_26:26. «Esto es mi cuerpo» (o: «éste es mi cuerpo»). Pocos pasajes de la Biblia han sido tan distorsionados y mal en­tendidos como éste, por no atender al sentido figurativo del verbo «es». Lo mismo digamos de la frase del v. Mat_26:28: «Esto es mi sangre» (o: «ésta es mi sangre»). (Nota del traductor: La alter­nativa es difícil de discernir, ya que tanto «sóma» = cuerpo, como «haíma» = sangre, son neutros lo mismo que «toú­to» = esto.) En 1Co_11:25 , hallamos: «Esta copa es el nuevo pacto.» Los defensores de la transustanciación tendrían que ex­plicarnos cómo se cambia literalmente la «copa» en el «pacto», Algo semejante hallamos en 1Co_12:27 : «vosotros sois el cuer­po de Cristo». Aquí tenemos una metáfora por la que el vocablo «cuerpo» se extiende, por analogía con el cuerpo humano, al organismo espiritual de la Iglesia, cuya «cabeza» (también es metáfora) es Cristo. V. también 1Co_10:16-17.

Los estilos parabólico y apocalíptico se prestan especial­mente al uso de metáforas, como podemos ver en Mat_13:19-23 , Mat_13:37-43 ; Apo_1:20 ; Apo_5:8 ; Apo_16:14 ; Apo_17:9 , etc.

En algunos casos, el propio verbo «ser» expresa literalmen­te un significado, como en Mat_9:13 ; Mat_12:7 ; Luc_15:26 ; Hch_2:12 ; Hch_10:17 , etc.

Por otra parte, cuando se indica que hay un cambio real, no se usa en el N. T. el verbo griego eimí, sino gínomai, equivalen­te al hebreo hayah; por ejemplo, en Mar_4:39 «y se hizo gran calma» -lit.-); Luc_4:3 ; Jua_2:9 ; Jua_16:20 ; Hch26:28 ; Apo_8:8 , Apo_8:11.

Éste es un argumento más, en favor de la interpretación meta­ fórica de Mat_26:26, Mat_26:28 y paralelos.

     Otras metáforas interesantes pueden verse en Jua_6:35 ; Jua_8:12 ; Jua_10:9 ; Jua_15:5 (donde el adjetivo alethinós = genuino, nos ayuda a descubrir la metáfora); Gal_4:24.


Metalepsis (Doble metonimia)

Esta figura ocurre cuando hay dos metonimias, una inclui­da en la otra, pero sólo una es expresada. El vocablo procede del griego «metá» = después + «leipo» = dejar. Se llama así porque, en ella, falta algo que ha de suplirse mentalmente. Por ejemplo, si decimos que alguien «se ha bebido su casa», no que­remos decir que se haya tragado literalmente algo del edificio, sino que usamos en primer lugar el vocablo «casa» para signi­ficar el dinero que adquirió al venderla; después, mediante una segunda metonimia, mediante el verbo «se ha bebido» damos a entender que se gastó en bebidas el dinero que había adquirido en la venta de la casa. Ejemplos:

Gen_19:8. «... pues vinieron a la sombra de mi tejado». Aquí, «tejado» significa, por sinécdoque, toda la casa de la cual era parte; después, la casa significa la protección que brindaba.

      Isa_33:15. «... el que tapa sus oídos para no oír de sangres» (lit.) «Sangres» aquí está en lugar de «derramamiento de san­gre»; y, después, «derramamiento de sangre» está en lugar de los asesinos que la vierten. V. Pro_1:11.

         En el Nuevo Testamento, la expresión «la sangre de Cristo» es una metalepsis, porque, primeramente, la «sangre» está en lugar del «derramamiento de sangre»; es decir, por la muerte de Cristo mediante dicho derramamierito; después, el «derra­mamiento de sangre» está en lugar del poder expiatorio que la muerte de Cristo efectuó al morir de esa manera. Por tanto, la perfecta satisfacción por nuestros pecados no fue efectuada por la sangre simplemente en cuanto que consta de los corpúsculos rojos, ni siquiera mediante la muerte de Cristo en cuanto al acto de morir, sino por los méritos de la expiación efectuada por medio de esa muerte. Esto es muy digno de tenerse en cuenta en todos los lugares en que ocurre la expresión, para no entender mallo que la «sangre de Cristo» efectúa; véanse los si­guientes lugares: Rom_3:25 (bien puntuado; lit. «a quien Dios presentó como instrumento de propiciación, por medio de la fe, en su sangre»); Rom_5:9 ; Efe_1:7 ;Efe_2:13 ; Col_1:14 , Col_1:20; Heb_9:12, Heb_9:14 ; Heb_10:19 ; Heb_12:24 ; Heb_13:12 ; 1Pe_1:2 , 1Pe_1:19.

1Jn_1:7. En este texto, que ha de ser interpretado conforme a lo dicho anteriormente en cuanto al significado de «sangre»,

el pecador salvo es advertido de lo que le mantiene en comu­nión con Dios «andando en la luz»; mientras que, en 1Jn_2:1, donde se trata del creyente pecador, se le recuerda a este «hijo peca­dor», no la sangre, sino el Padre, junto al que Cristo está como abogado, para mostrar que la comunión con el Padre no se ha roto.

       Apo_1:5. Los mejores MSS leen aquí textualmente: «... Al que nos ama y nos libertó (gr. lúsanti -o lysanti-, en vez de loú­santi = nos lavó) de nuestros pecados con su sangre». Es cierto que la preposición griega que traducimos por «con» es «en» = en, pero es totalmente claro que aquí, como en muchos otros lugares, ha de traducirse por «con» o «por». Véanse: Mat_5:34 , Mat_5:35 ; Mat_9:34 ; 1Co_12:13 ; Gal_3:11 ;2Ti_2:10 ; Apo_5:9 ; Apo_7:14 , y otros lugares. Por tanto, expresiones como: «lavados en la san­gre del Cordero» u otras semejantes, a veces contenidas en him­nos, etc., deben evitarse para no dar lugar a malentendidos bí­blicos.

Igualmente, la «Cruz» se usa en lugar de la crucifixión; y la «crucifixión», por la obra llevada a cabo en la Cruz del Calva­rio por Jesucristo en expiación de nuestros pecados. Véanse: 1Co_1:171Co_1:18 (Pablo no predicó la «cruz» sin más, ni siquiera la crucifixión - 1Co_2:2-, sino los benditos resultados de la muerte de Cristo en cruz, así como también la resurrección de Cristo); Gal_6:14 (Pablo no se gloriaba en unos trozos de madera, sino en lo que la crucifixión de Cristo implicó); Col_1:20 (donde «cruz» se usa por «muerte expiatoria en cruz». Ha sido precisamente por forzar el sentido literal de «cruz», como entró en la Iglesia de Roma la adoración de la «cruz»). 


Metástasis

      Del griego «metá» = más allá + «stásis» = estancia, esta figura significa una trasferencia de censura o reproche de una persona a otra.

1Re_18:17-18. Elías usa una metástasis aquí en su respuesta a Acab: «Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú, el que per­turbas a Israel? Y él respondió: Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando 'los mandamientos de Yahweh y siguiendo a los baales.»


 

Metátesis (Antimetábola)

Como ya dijimos, esta figura repite las palabras en orden inverso, a fin de ponerlas en contraste recíproco. Ejemplos:­

     Gen_4:4-5. El original tiene el orden siguiente: «y Yahweh miró con agrado a Abel y a su ofrenda; pero a Caín, y a su ofren­da no miró con agrado.»

2Cr_32:7-8. «... más hay con nosotros que con él. Con él está un brazo de carne, mas con nosotros está Yahweh nuestro Dios».

Isa_5:20. «¡Ay de los que al mal llaman bien, y al bien mal; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!»

Isa_55:8. «Porque mis pensamientos no son vuestros pensa­mientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Yahweh.»

En cambio, en el v. Isa_55:9, las frases guardan su orden natural, siendo así un ejemplo de epánodo doble: uno, por la repetición de las frases; otro, por la repetición de «mis» y «vuestros».

    Mar_2:27. «El sábado fue instituido para el hombre, y no el hombre para el sábado.»

    Jua_8:47. «El que es de Dios, escucha las palabras de Dios; por esto no las escucháis vosotros, porque no sois de Dios.»

Jua_15:16. «No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os ele­gí a vosotros.»

   Jua_14:17. Este v. merece ser propuesto de forma que se ob­serve bien su estructura: «el Espíritu de la verdad,

      a. al cual el mundo no puede recibir,

           b. porque no le ve,

           c. ni le conoce;

           c. pero vosotros le conocéis,

     b. porque mora con vosotros,

      a. y estará en vosotros».

 

1Co_11:8-9. «Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.»

Gal_5:17. «Porque el deseo de la carne es contra el espíritu, y el del espíritu es contra la carne.»

 

1 Jn. 2:18. «Hijitos,

a. ya es el último tiempo

b. y tal como oísteis que el Anticristo viene,

b. aun ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos

a. que es el último tiempo.»

 

2 Jn. 1:6. a. «y éste es el amor, que andemos

                      b. según sus mandamientos.

                     b. Éste es el mandamiento, tal como lo oísteis...,

                  a. para que andéis en éL»

3Jn_1:11. Aunque ya hemos considerado este lugar bajo la fi­gura de epánodo, puede considerarse también como antimetá­bola, si se hace notar el contraste.

Otros ejemplos de paralelismo invertido pueden estudiarse en Gen_12:16 ; Deu_16:5-6 ; Deu_28:1-2 ; 1Sa_1:2 ; 1Sa_25:3 ; 2Sa_3:1 ; 1Re_16:22; Pro_30:8-9;Isa_66:3-7; Joe_2:18-21, Joe_2:30 , Joe_2:31 ; Miq_3:12; Miq_4:2; Zac_9:5, etc. Abundan especialmente en los Salmos. Para más detalles, véase también en Paralelismo y Correspondencia.

 

Metonimia

Esta figura (del gr. meta —indicando cambio— y ónoma = = nombre) consiste en el cambio de un nombre por otro con el que el primero guarda alguna relación. Los nombres de las per­sonas se usan, a veces, para designar algo relacionado con ellas. Así decimos: «Es un Murillo», para designar un cuadro pintado por Murillo. Así que la metonimia no se funda en la semejanza, sino en la relación. Cuando de una persona decimos que escribe con mala mano, no queremos decir que su mano sea mala, sino la letra con que escribe.

La metonimia puede ser de cuatro clases: de causa, de efecto, de sujeto y de adjunto.

I. Hay metonimia de causa cuando se pone la causa por el efecto; por ejemplo: el agente, por lo hecho; el instrumento, por el efecto; la acción, por el resultado.

II. Hay metonimia de efecto cuando, por el contrario, se pone el efecto en lugar de la causa.

III.     Hay metonimia de sujeto cuando se pone el sujeto en lugar de algo que le pertenece; como, por ejemplo, el poseedor, por lo poseído; la cosa significada, por el signo.

IV.             Hay metonimia de adjunto cuando, al contrario que en la anterior, lo que pertenece a algo se pone por la cosa misma a la que pertenece.

Algunos gramáticos añaden una quinta clase de metonimia: cuando el antecedente se pone por el consiguiente; pero esto pertenece realmente a la metonimia de causa.

 

El esquema completo de la figura metonimia es como sigue:

I.   METONIMIA DE LA CAUSA:

i.          La persona agente, por la cosa hecha.

ii.         El instrumento, por la cosa efectuada.

iii.       La cosa o acción, por lo producido.

iv.        La materia prima, por algo que se saca, o se hace,   de ella.

II.   METONIMIA DEL EFECTO:

i.          La acción, o el efecto, por la persona agente.

ii.         La cosa efectuada, por el instrumento o causa or­gánica de ella.

iii.       El efecto, por la cosa o acción que lo causa.

iv.        La cosa hecha, por la materia prima de la que se hace.

III.      METONIMIA DEL SUJETO:

i.          El sujeto que recibe, por la cosa recibida.

ii.         El continente, por el contenido

iii.       El poseedor, por la cosa poseída.

iv.        El objeto, por algo que le pertenece o guarda re­lación con  él.

v.         La cosa significada, por el signo.

IV.    METONIMIA DEL ADJUNTO:

i.          El accidente, por el sujeto.

ii.         El contenido, por el continente.

iii.       El tiempo, por las cosas hechas o existentes en él.

iv.        La apariencia de una cosa, por su naturaleza; o: la opinión acerca de la cosa, por la cosa misma.

v.         La acción, o afección, por el objeto de la misma.

vi.        El signo, por la cosa significada.

vii.       El nombre de una persona o cosa, por la persona misma o la cosa.

Siguiendo el orden de este esquema, estudiaremos todas las clases de metonimia.

 

IV. METONIMIA DEL ADJUNTO

­

La cuarta clase de metonimia se llama metonimia del adjun­to (o, de relación), y es la opuesta de la metonimia del sujeto. Se llama así porque, en lugar del sujeto, se pone alguna cir­cunstancia perteneciente al sujeto; por ejemplo: el contenido, por el continente; lo poseído, por el poseedor, etc. Se subdivide en siete especies:

 

i. El adjunto o accesorio, por el sujeto.

 

Lo que técnicamente se llama «accidente», es decir, perte­neciente a otra cosa, se pone por la cosa o el sujeto a la que di­cho «accidente» (o, accesorio) pertenece. Ejemplos:

 

    1. Lo abstracto, por lo concreto; o el atributo, por la cosa o el sujeto de atribución.

Gen_31:54. «Entonces Jacob inmoló bestias (lit.) en el mon­te»; esto es, inmoló sacrificios de animales.


2. Hay otros adjuntos que también se usan en lugar de los sujetos a los que pertenecen: LUZ, por el sol; ACEITE, por un­ción, etc.

       1Pe_2:17. «Amad la fraternidad»; es decir, a los hermanos(comp. con 1Pe_5:9).

     

ii El CONTENIDO, por el recipiente; y lo colocado, por el lugar.

Gen_28:22. «y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios»; es decir, este lugar, del cual formaba parte la piedra.

 

iii. El TIEMPO se pone por las cosas que suceden en él.

 

1. El vocablo TIEMPO o TIEMPOS.

1Cr_12:32 (BH, 33). «De los hijos de Isacar, doscientos prin­cipales, duchos en discernir los tiempos» (lit.); es decir, las oportunidades para actuar.


2. EDAD (gr. aión), o período de tiempo, en lugar de lo que sucede en ella.

Mat_13:22. «...los cuidados de esta edad (o: siglo»>; es decir, las preocupaciones por las cosas de esta vida. Lo mismo, en Mar_4:19.


3. AÑOS, por lo que sucede en ellos.

Pro_5:9. «Para que no des a los extraños tu honor, y tus años

(es decir, el fruto de lo que has trabajado durante toda tu vida -comp. con v. Pro_5:10-) al cruel.»

4. DÍA, o DÍAS, por lo que de ellos emana, de acuerdo con el contexto.

      Deu_4:32. «Porque pregunta ahora si en los días pasados...»; esto es, pregunta sobre lo que se ha hecho en el pasado.

5. HORA, por lo que se hace en ese tiempo.

 Mar_14:35. «... y comenzó a orar que, si era posible, pasara de él aquella hora»; es decir, los sufrimientos que se avecina­ban.

Jua. 12:27. «Ahora está turbada mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora (esto es, de este tiempo de prueba). Mas para esto he llegado a esta hora (es decir, a estos sufrimien­tos).»

6. FIN, por lo que tiene lugar al final.

Pro_23:18. «Porque ciertamente hay un después (lit.), y tu es­peranza no será cortada.» Aquí, lo mismo que en Pro_24:14 , Pro_24:20, no aparece literalmente la palabra «fin», pero se entiende que eso es lo que ocurrirá «al fin»: castigo o recompensa. Lo mismo, en Jer_29:11 : «... para daros un después».

7. FIESTA, por los sacrificios ofrecidos durante la fiesta.

Exo_23:18. «... ni la grosura de mi fiesta (lit.) quedará hasta la mañana». Es aquí notoria la metonimia de «fiesta» en lugar de la «víctima» sacrificada aquel día.


8. PASCUA, por el cordero sacrificado en la Pascua.

      Exo_12:21. «... y sacrificad la pascua»; es decir, el cordero pascual.

    

9. VERANO, por los frutos que se recogen en verano.

Isa_16:9 . Dice textualmente: «... porque sobre tus veranos (es decir, sobre tus cosechas) y sobre tu siega caerá el grito», Lo mismo, en 2Sa_16:1 ; Jer_40:10; Amo_8:1. Así que el vocablo «co­secha» en la cláusula siguiente, en Isa. 16:9, se refiere a la siega del grano.

10. COSECHA, por los frutos de la cosecha.

­

    Deu_24:19. «Cuando cortes tu cosecha»; es decir, la mies.


11. AYUNO, por el tiempo en que se hace el ayuno.

Hch_27:9. «... por haber pasado ya el ayuno»; es decir, el del día décimo del séptimo mes, esto es, el día de expiación (v. Lev_23:27-29), que venía a caer hacia el1 de octubre, cuando era es­pecialmente peligrosa la navegación.

 

iv. La APARIENCIA de una cosa, o la opinión sobre ella, por la cosa misma.


1. En NOMBRES.

2Co_4:4. «... el dios de este mundo». No es que el diablo sea un dios, sino que los mundanos lo reconocen prácticamente como a tal (comp. con Mat_4:9 ; Luc_4:6 , Luc_4:7).


2. En VERBOS.

Mat_14:9. «Entonces el rey se entristeció»; o, al menos, pare­ció que se entristecía.


3. PALABRAS CONECTADAS o frases.

2Sa_22:8. «... y se conmovieron los cimientos de los cielos»; es decir, las montañas en las que los cielos parecían estar apo­yados. Lo mismo, en Job_26:11.


­

v. La ACCIÓN o la DISPOSICIÓN referentes a un objeto, por el objeto mismo.

1. Los SENTIDOS, por su objeto o por las cosas percibidas por ellos.

Lev_13:55. «... y si la plaga no ha cambiado el ojo de él» (lit.); es decir, si la plaga no ha cambiado su color a la vista del sacerdote. 

2. FE, por el objeto de la fe.

Hch_6:7. «... también muchos de los sacerdotes creían la fe (lit.); es decir, creían en el Evangelio predicado.

3. ESPERANZA, por el objeto esperado o por Dios mismo.

Sal_71:5. «Porque tú, oh Señor Yahweh, eres mi esperanza»;es decir, Aquel en quien espero. Lo mismo, en Jer_14:8 ; Jer_17:7 , Jer_17:13 ; Jer_50:7.  Isa_20:5. «Y se asustarán y avergonzarán de Etiopía, su es­peranza»; es decir, de la ayuda que esperaban de parte de los etíopes (v. el v. Isa_20:6).

4. AMOR, por la persona o el objeto amados.

     Jer_2:33. «¿Por qué adornas tu camino para hallar amor?»; es decir, para hallar a quien amar.


5. DESEO, por la persona o cosa deseada.

Gen_27:15. «y tomó Rebeca lo deseable (lit.) de su hijo mayor Esaú»; es decir, los vestidos que Jacob codiciaba.­

6. TEMOR, por el Dios que es temido, o por cualquier objeto de temor. 

    Gen_31:42. «... y temor de Isaac»; es decir, el Dios a quien Isaac temía. Lo mismo, en el v.  Gen_31:53.


7. OTRAS ACCIONES, por el objeto relacionado con ellas.

Gen_43:11. «... Pues que así es, hacedlo; tomad de la alaban­za de la tierra» (lit.); es decir, de lo mejor que la tierra produce; lo que adorna y hermosea la tierra, ya que el verbo hebreo za­mor significa adornar. V. su primera mención en Jue_5:3 (en la forma Piel), donde se usa en conexión con un canto de alabanza a Dios; pero su primer significado es de embellecer o adornar el cántico. 


vi. El SIGNO, por la cosa significada.

1. En NOMBRES.

Gen_49:10. «No será quitado el cetro de Judá... hasta que venga Siloh.» Aquí, el cetro, es decir, la vara de la suprema­cía de la tribu, se usa en lugar de Aquel a quien le pertenecía y a quien le estaba reservado. Lo mismo, en Isa_14:5 ; Zac_10:11 ; etc.


2. En VERBOS.

Gen_21:6. «Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír (es de­cir, regocijarme), y cualquiera que lo oiga se reirá conmigo» (es decir, se regocijará conmigo). Lo mismo, en Job_8:21 ; Sal_126:2 ; Luc_6:21. 

 

3. En PALABRAS y FRASES conectadas.

Atar y desatar, por ejercer autoridad: Mat_16:19 ; Mat_18:18.

Abrir y cerrar, por poderes para administrar: Job_12:14 ; Isa_22:22 ; Apo_3:7.

Ser de dura ceroiz, por orgulloso y obstinado: Sal_75:5 (BH,6); 2Cr_30:8.

Limpieza de dientes, por hambre: Amo_4:6.

Alzar los ojos, por orar o implorar: Sal_121:1; Sal_123:1; Eze_18:6 , Eze_18:15.

Alzar la cabeza, por levantar el alma, armarse de valor o regocijarse: Jue_8:28 ; Sal_83:2 ; Luc_21:28.

Alzar el rostro, por ánimo y bravura: Num_6:26 ; Deu_28:50 ;Ecl_8:1 ; Dan_8:23 .  

Endurecer el rostro, por descaro (Pro_7:13), pero también por firme determinación (Luc_9:51).

Cubrirse el rostro o la cabeza, por acusación contra sí mismo: 2Sa_15:30 ; 2Sa_19:4 ; Est_7:8 ; Job_9:24 ; Jer_14:4 .

Palidecer el rostro, por estar temeroso: Isa_29:22 .

Tener frente de ramera, por desvergüenza: Jer_3:3 .

Doblar la rodilla, por sumisión forzada: Isa_44:23 ; Rom_14:11 ; Flp_2:10 .

Dar la mano, por sumisión voluntaria: 1Cr_29:24; 2Cr_30:8. También por comunión, compañerismo o alianza: Lam_5:6 ; Jer_1:15 ; Eze_17:18; Gal_2:9.

Poner la mano sobre alguien o algo, por asociación, prolonga­ción o sustitución: Lev_6:2.

Levantar la mano, o las manos, por jurar o hacer una prome­sa o voto: Gen_14:22 ; Exo_6:8 ; Sal_106:26 ; Isa_3:7 . También, por  

             oración: Sal_28:2 ; Sal_68:31 (BH, 32); 1Ti_2:8.

Estrechar la mano, por hacer una promesa o salir fiador: Job_17:3.

Poner las manos sobre la propia cabeza, por pesadumbre: 2Sa_1:1 ; Jer_2:37.

Poner la mano, o las manos, en la propia boca, por silencio o por no tener qué responder: Jue_18:19 ; Job_21:5 ; Job_29:9 ; Job_40:4

               Miq_1:1.

Dar agua a las manos, por servir: 2Re_3:11.

Llenar la mano, o las manos, por consagrar a alguien para un oficio sagrado, porque la persona así consagrada recibe en sus manos el

             signo del oficio que va a desempeñar: Exo_28:41 ; Exo_29:9 , Exo_29:33 , Exo_29:35Exo_32:29 ; Lev_8:33 ; Lev_16:32; Num_3:3 ; Jue_17:5, Jue_17:12, etc.

Cubrirse los pies, por un menester natural, porque al abajar­se, las vestiduras caían sobre los pies. Es un bello ejemplo de eufemismo (v.

                 en su lugar): Jue_3:24 ; 1Sa_24:3.

Comer y beber, por estar vivo: Exo_24:11. De modo similar, se usa mirar en Gen_16:13, porque Agar había visto a Dios y, sin embargo,

                 vivía. Comp. Gen_32:30 y Jue_13:22.

Romper las ligaduras, por librarse de la servidumbre: Sal_2:3.

Vestirse de saco, por lamentación o luto: Job_16:15 ; Sal_35:13 ; Sal_69:11 (BH, 12); Lam_2:10; Joe_1:13; Amo_8:10, etc.

Raparse, por  lamentarse: Miq_1:16.

Lamer el polvo, por derrota y sumisión: Sal_72:9 ; Isa_49:23 .

Golpearse el muslo, por pesadumbre: Jer_31:19. Lo mismoindica el sentarse en el suelo: Lam_2:10.

No discernir entre la mano derecha y la izquierda, por niñez o comienzo de la adolescencia: Jon_4:11.

 

A veces, toda la cláusula, que puede consistir en una ins­trucción, amonestación, etc., consta de signos o símbolos, los cuales se usan en lugar de las cosas significadas. Ejemplos:

 

2Re_4:29: Las instrucciones de Elíseo a Guejazí.

 

Jer_9:17-18: Instrucciones de Dios a Jeremías.

 

Jer_10:18 : Tanto este versículo como los vv. Jer_10:9, Jer_10:19-20 están llenos de símbolos. V. también Isa_2:4; Jer_46:19; Eze_39:9 , Eze_39:10; Amo_5:16 ; Mat_24:20 ; Luc_22:36 , Luc_22:38 ; 2Co_7:3.

 

      vii. El NOMBRE de una persona o cosa, por la persona o cosa misma.

(1) Cuando la persona es divina: Deu_28:58 ; Sal_20:1 (BH, 2); Sal_115:1 ; Pro_18:10 ; Isa_30:27 ; Jer_10:25 ; Miq_5:4 (BH, 3); Jua_1:12Jua_3:18Jua_17:6Jua_20:31 ; Hch_3:16 ; Hch_4:12Hch_5:41Hch_10:43 ; 1Jn_2:12 , etc.

(2) Cuando la persona es humana: Hch_1:15 ; Apo_3:4 ; Apo_11:3 , etc.

 (3) El nombre de un hombre, por su posteridad: Gen_9:27; Exo_5:2 ; Num_23:21 ; Num_24:5 , Num_24:17; Deu_25:17 ; Deu_33:28 ; 1Re_18:17 , 1Re_18:18 ; Sal_14:7 ; Amo_7:9 , Amo_7:16; Mal_1:2Mal_1:3 ; Rom_9:13.

 (4) El nombre de una cosa, por la cosa misma; Efe_1:21; Flp_2:9.

 

Mimesis

Si la descripción se usa para describir o imitar los dichos de otro, con objeto de añadir énfasis, la figura se llama mimesis, que significa «imitación». Véanse ejemplos en Exo_15:9 (v. en asindeton); Sal_137:7 ; Sal_144:12-15 (v. en elipsis); Isa_14:13-14 ; Isa_28:15 ; Ose_14:2-3 ; Eze_36:2 ; Miq_2:11 ; Miq_3:11 . También, en 1Co_15:35 ; Flp_3:4 , Flp_3:5. A veces, se usa una palabra que otra persona suele emplear, y es repetida de forma delicada, pero lo suficien­temente punzante, para servir de correctivo, como, por ejem­plo, en 2Co_10:1, 2Co_10:10.

 

Negación repetida

Esta figura es una especie de sinonimia, consistente en la re­petición de negaciones, a fin de incrementar el énfasis de lo que se dice. Existe en los idiomas modernos, pero tiene un sentido más efectivo en griego. Por ejemplo, en griego hay dos adver­bios para decir «no», que son ou y me. Se diferencian en que el primero sirve para negar un hecho, mientras que el segundo niega una suposición. Esta diferencia puede notarse en lugares como Jua_3:18, donde tenemos ou en la primera frase, y me (las dos veces) en la segunda. Es notable Mat_22:29, donde leemos textualmente: «Erráis, no (gr. me) sabiendo las Escrituras, etc.» Vemos que el adverbio me indica una condición subjetiva, pues, aun cuando sabían la letra de las Escrituras, desconocían la verdad que las Escrituras contenían. Cuando se usan junta­mente ou me, oudé me y oudé ou me, el énfasis es solemne. En realidad, es tan fuerte, que siempre que son hombres los que hablan, siempre resulta falso lo que han dicho. Ejemplos:

Mat_16:22. Pedro le dice a Jesús: «En ninguna manera (gr. ou me) te suceda esto.» ¡Pero sucedió!

Jua_13:8. «No me lavarás los pies jamás» -dice Pedro a Je­sús-. De nuevo tenemos ou me al comienzo de la frase. ¡Pero se los lavó!

Mat_26:35. También es aquí Pedro el que dice a Jesús: «Aun­que tenga que morir contigo, no (ou me) te negaré.» ¡Pero le negó!

Jua_20:25. Es aquí Tomás el que asegura: «... de ningún modo (ou me) creeré.» ¡Pero creyó!

En cambio, cuando esta repetición es usada por el Señor, siempre se cumplió lo que él dijo. Ejemplos pueden verse en Mat_5:18 , Mat_5:20 , Mat_5:26 ; Mat_13:14 ; Mat_16:28 ; Mat_18:3 ; Mat_23:39 ; Mat_24:2 , Mat_24:21, Mat_24:34 , Mat_24:35Mat_26:29; Mar_14:25; Luc_6:37; Luc_18:7 , Luc_6:30Luc_21:18Luc_22:18Luc_22:67Luc_22:68; Jua_4:14 , Jua_4:48; Jua_6:35; Jua_8:12 , Jua_8:51 , Jua_8:52Jua_10:5 , Jua_10:28 ; Jua_11:26. Pero hay un pasaje tan importante en el uso de esta figura por el Señor, y de tanta bendición para todo lector bien dispuesto, que lo reservamos para el final:

Jua_6:37. «Todo (gr. pan ho, en neutro, a fin de enfatizar la universalidad) lo que el Padre me da, vendrá (gr. héxei, llegará hasta donde yo estoy) a mí; y al que a mí viene (gr. ton erkhó­menon --en presente-: al que está viniendo, al que está en ca­mino de llegar a mí), de ningún modo (RV 1977. Nota del tra­ductor, -ou me-) le echaré fuera.» Este v. cobra todavía ma­yor fuerza cuando se le compara con Heb_13:5, donde, citando de Deu_31:8 y Jos_1:5, refuerza el sentido del hebreo y de la ver­sión de los LXX, acumulando negativos: «De ningún modo te dejaré, ni de ningún modo te desampararé» (lit.). El griego dice: «Ou me se anó oud' ou me se enkatalípo.» Este último verbo es el mismo de Mat_27:46; Mar_15:34. El desamparo de Jesús ha ga­rantizado nuestro amparo.

Solamente queda un lugar en el que la figura es usada, no por un hombre, ni por el señor Jesús, sino por el ángel Gabriel: Luc_1:15, donde le dice a Zacarías con respecto al hijo que le ha­bía de nacer: «de ningún modo (gr. ou me) beberá vino ni licor», Esto también se cumplió (v. Mat_11:18).


Oximoron

Del griego «oxys» = agudo + «morós» = tonto, esta figura consiste en decir algo que, a primera vista, parece necio, pero encierra gran sabiduría. Un buen ejemplo es el famoso dicho latino «estina lente» = date prisa despacio, que ha pasado a nuestro castellano bajo otra forma: «vísteme despacio, que ten­go prisa». La Biblia nos ofrece numerosos ejemplos de esta fi­gura, porque la sabiduría de Dios es considerada necedad por los hombres, pero sobrepasa a todo conocimiento humano.


 

Palinodia o Retractación

Del griego «pálin» = de nuevo + «odé» = canto, esta figura se usa cuando después de haber censurado o reprendido a una persona o cosa, hablamos bien de ella.

            Se pueden hallar varios ejemplos en las Cartas a las siete iglesias de Apo. caps. 2 y 3.

      Iglesia de ÉFESO: Apo_2:6, después del reproche contenido en los vv. 4 y 5.                                                                  

      Iglesia de SARDIS: Apo_3:4 , Apo_3:5 , después del reproche que ha­llamos en el v. Apo_3:1.                                                                              

      

Parábola

Del griego «pará» = junto a + «bállein» = arrojar o echar, «parábola» significa, pues, «colocar una cosa al lado de otra, a fin de comparar ambas». Como ya dijimos, la parábola es un sí­mil continuado.

En la versión griega del A. T. (LXX oSeptuaginta), ocurre unas 30 veces como traducción del hebreo «mashál», que, en realidad, significa «proverbio». Así puede verse en 1Sa_10:12 ; 1Sa_24:14 (BH, 13). Comp. con Deu_28:37 ; 2Cr_7:20 ; Sal_44:14 (BH, 15); Jer_24:9 ; Eze_12:22 ; Eze_16:44 ; Eze_18:2. V. también en Paremia.

Sobre esta base surgió después el posterior sentido de mas­hal, usado con referencia a cualquier dicho que requiere una explicación. Lo vemos ya en Eze_20:47-49. Cuando el N. T. grie­go menciona una «parábola», se refiere siempre a una historia, real o imaginada, que contiene un significado oculto, sin que deba urgirse en cada detalle el punto de la comparación, ya que el símil se halla generalmente sólo en cierto detalle, pero no en los demás. Ya hemos señalado la forma en que el símil del «león» es aplicado a Cristo y al diablo, pero con referencia a cualidades totalmente diferentes. También Cristo es compa­rado a un «ladrón», no en lo que el ladrón tiene de delincuente, sino en lo que tiene de aparecer inesperadamente.


Para interpretar correctamente una parábola, es menester hallar el objetivo de todo el contexto, la gran verdad que allí se nos presenta y la importante lección que se nos enseña. Los mi­nuciosos detalles en los que la parábola puede ir envuelta no deben ser tenidos en cuenta, a no ser que lo exija el objetivo de, la parábola. Además, hay que distinguir entre la interpretación de la parábola y la aplicación que de ella pueda hacerse. Por ejemplo, en la parábola de las «Diez Vírgenes» (Mat_25:1-12), la interpretación exige que sea colocada en un especial tiempo que precede inmediatamente a la Segunda Venida del Señor, como es evidente por el adverbio de tiempo «entonces» con el que co­mienza. Cualquier otra lección que deduzcamos, como la nece­sidad de velar por nuestra parte, ha de considerarse como una aplicación de la parábola a las circunstancias actuales.

 

Lo mismo digamos de la parábola de la Gran Cena (Luc_14:1-24). La aplicación a cualquier tiempo y circunstancia no debe oscurecer la interpretación literal, la cual hace referencia a los sucesivos ministerios conectados con la invitación a la «gran cena»:

 

(1) Vemos que «un hombre» envió su siervo a los que habían sido invitados de antemano. Esto se cumplió en el ministerio de Pedro

       (Hch. caps. 2 - 7), pues los primeros invi­tados se excusaron de venir.

(2) «El padre de familia» envía a su «siervo» a que salga «por las plazas y calles de la ciudad». Este fue el segundo ministerio de

      Pedro (Hch., caps. 10 -12).

(3) El «señor» envía ahora ,al «siervo» para que salga «a los ca­minos y a los vallados». Este es el ministerio de Pablo a los gentiles

       (Hch.. caps. 13 - 28).

Los sucesos narrados en la parábola pueden ser reales o imaginarios. Pero cuando son imposibles, como cuando árboles o animales nos son presentados hablando, entonces tenemos una fábula. Y cuando la fábula es explicada, tenemos una ale­goría. Esto es lo que ocurre en Jue_9:8 y ss., como ya hemos visto. 

      Sólo resta una advertencia importante acerca del objetivo de las parábolas. El concepto corriente es que tienen por objeto poner las cosas en claro y hacer que lo complicado resulte sen­cillo. Por esta razón, cualquier joven ministro de Dios o el maestro de la Escuela Dominical recurre a las parábolas como si fueran la cosa más sencilla del mundo; mientras que las pa­rábolas tenían por objeto velar las verdades de los ojos de aquellos que «viendo, no ven; y oyendo, no oyen ni entienden» (Mat_13:13). De aquí que estén entre las porciones más difíciles de la Palabra de Dios.


Paradiástole

Esta figura consiste en la repetición de las partículas dis­yuntivas «ni», «o». Es una de las especies de anáfora, y se di­ferencia del polisíndeton en que, en lugar de unir, separa. De ahí que los latinos la llamaran disiunctio = disyunción. Se usa en la Biblia para poner de relieve lo que está escrito para especial instrucción. Ejemplos:

    Eze_34:4. «No fortalecisteis las débiles (ovejas), ni curasteis la enferma,

    ni vendasteis la perniquebrada,

    ni volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida...»


¡Terrible apóstrofe a los falsos pastores por su infidelidad y negligencia!

Luc_18:29. «y él (Jesús) les dijo: De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa,

o padres,

o hermanos,

o mujer,

o hijos, por el reino de Dios...»

 

   Jua_1:13. «1os cuales no han sido engendrados de sangres (lit.),

ni de voluntad de carne,

ni de voluntad de varón, sino de Dios».

 

De esta forma se pone de relieve que el nuevo nacimiento es obra enteramente de la soberana gracia de Dios.

Rom_8:35. Seis veces se repite aquí la partícula disyuntiva «o», para poner de relieve que la seguridad del creyente no depende de la perseverancia humana, sino de la preservación divi­na (comp. Jua_6:39). En la porción siguiente (vv.Jua_6:38-39), el Apos­tol expresa su persuasión en diez miembros, unidos por la dis­yunción «ni», de que no hay nada ni nadie que pueda separar­nos del amor de Dios en Jesucristo.

1Co_3:21-22. El Apóstol describe aquí, repitiendo ocho ve­ces la conjunción griega eite = «ya sea», las riquezas inmensas de todo creyente. ¡Hasta la muerte está a su servicio para bien!

2Ts_2:2. «que no os dejéis sacudir (lit) fácilmente de vues­tro modo de pensar,

                          

                                 ni os alarméis,

                                ni por espíritu (supuesta revelación),

                                ni por palabra (supuesto mensaje de Pablo),

                                 ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el Día del

                                     Señor ha llegado».

De esta forma, quería el Apóstol enfatizar su deseo de que ningún creyente fuese sacudido, como un barco que ha soltado amarras fuera de tiempo, de la bendita esperanza de «ser reu­nidos juntamente con el Señor», como les había dicho a los te­salonicenses en su primera Carta (1Ts_4:13-18). Se ve que alguien les había engañado, asegurándoles que Pablo había dicho, o es­crito, que el Día del Señor había llegado ya, con lo que sería enorme la turbación de estos creyentes de Tesalónica, al ver que ellos no habían sido «arrebatados juntamente... para salir al encuentro del Señor en el aire» (1Ts_4:17). Por eso, escribe ahora para asegurarles que nunca había dicho ni escrito tal cosa.

La enseñanza del Apóstol Pablo, inspirado por Dios, es muy diferente de la que se ha hecho popular en la cristiandad. La opinión popular es que el Señor no vendrá hasta que el mundo se convierta. La palabra de Dios nos dice que no vendrá hasta que el mundo se pervierta por la apostasía final. La opinión po­pular es que el mundo no es aún suficientemente bueno. La Pa­labra de Dios nos dice que no es todavía suficientemente malo. Falta aún que venga la gran Apostasía y la aparición del Anti­cristo. Véase también, en la figura elipsis, ya estudiada, más in­formación sobre este pasaje.

 

Paradiégesis

 Esta figura (del gr. «pará» = junto a + «diá» = a través de + «hegeísthai» = guiar) consiste en la adición de hechos aje­nos al caso de que se trata, pero que sirven para confirmado.

 

 

Paraleipsis

Del griego «pará» = junto a + «leipo» = dejar, esta figura es una preterición, por la que el orador o el escritor indica que de­searía callar algo, pero añade palabras que hacen alusión a lo omitido. Tenemos un ejemplo de esta figura en:

Heb_11:32. «¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría para contar de Gedeón, de Barac, de Sansón, etc.», y continúa refiriéndose brevemente a todos ellos en los vv. Heb_11:33-38.

 

Paralelismo

Esta figura es un género de sinonimia y consiste en la repe­tición de iguales, sinónimos, u opuestos, pensamientos (o pala­bras) en líneas sucesivas o paralelas. El paralelismo se divide en siete clases: tres simples, y cuatro compuestas.

I. Simples. Se divide en: sinónimo (progresivo), antitético (opuesto) y sintético (constructivo).

II. Compuestas. Se divide en: alternante, cuando dos líneas se repiten una sola vez (cuatro en total); alternan te repetido, cuando dos líneas se repiten más de una vez; alternante exten­dido, cuando se repiten tres o más líneas; introvertido, cuando la repetición va de los extremos al centro.

I. Paralelismos simples

1. Paralelismo sinónimo.

Tiene lugar cuando el pensamiento es similar en las líneas, y se usan vocablos sinónimos. Ejemplos:

Gen_4:23-24. Es curioso que la primera poesía de la Biblia salga de los labios de un malvado como Lamec, el primer bíga­mo, jactancioso y envalentonado por las nuevas armas que su hijo había inventado, con las que esperaba cobrar una vengan­za mucho más dura que la que Yahweh había prometido contra quienes atentasen contra la vida de Caín:

«Ada y Zila, oíd mi voz;

mujeres de Lamec, escuchad mi dicho.

Que un varón maté por mi herida,

y un joven por mi golpe.

Si siete veces será vengado Caín,

Lamec en verdad (será vengado) setenta veces siete.»


 

2. Paralelismo antitético.

Se da cuando las palabras se contrastan en dos o más líneas en oposición mutua. Ejemplos:

   Pro_10:1. «El hijo sabio alegra al padre, pero

                       el hijo necio es la tristeza de su madre.»

   Pro_27:6. «Fieles son las heridas del que ama; pero

                       importunos los besos del que aborrece.»

3. Paralelismo sintético.

Se da cuando, mediante el uso de sinónimos, se obtiene un concepto más completo; por eso, se llama también constructivo. Ejemplo:

Sal_19:7-9. Aquí no hay gradación ni oposición, sino cons­trucción:

«La ley de Yahweh es perfecta, que reconforta el alma;

el testimonio de Yahweh es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Yahweh son rectos, que alegran el corazón;

el precepto de Yahweh es puro, que alumbra los ojos.

El temor de Yahweh es limpio, que permanece para siem­pre;

los juicios (lit.) de Yahweh son verdad, todos justos.» 

II. Paralelismos compuestos

1. Alternantes

Se llama así el paralelismo cuando las líneas aparecen al­ternándose de forma que la primera y la tercera líneas (o la se­gunda y la cuarta) se pueden leer, por lo general, de forma con­tinua, mientras que la línea intermedia viene a construir una especie de paréntesis. Estas líneas que se alternan pueden cons­tituir paralelismo sinónimo o antitético. Ejemplos:

Gen_19:25 . Véase mediante la siguiente estructuración:

a. «y destruyó las ciudades,

            b. y toda aquella llanura,

a. y todos los habitantes de las ciudades,

            b. y el fruto de la tierra».

a. «y destruyó las ciudades,

            b. y toda aquella llanura,

a. y todos los habitantes de las ciudades,

            b. y el fruto de la tierra».

 

Deu_32:21. Esta es otra porción cuya estructura es digna de estudio:

 

a. «Ellos me movieron a celos

            b. con lo que no es Dios;

a. Me provocaron a ira

            b. con sus ídolos (lit. vanidades o nulidades);

c. Yo también los moveré a celos

            d. con un pueblo que no es pueblo;

c. Los provocaré a ira

            d. con una nación insensata.»

Lo mismo puede hacerse fácilmente con lugares como Deu_32:4 ; 1Cr_21:22 ; Est_8:5 ; Pro_24:19-10 ; Isa_1:29-30 ; Isa_9:10 ; Isa_14:26-­27 ; Isa_17:7-8 ; Isa_18:6 ; Isa_31:3 (véase también en pleonasmo); Isa_34:6 ; Isa_51:20 ; Isa_59:5-6 y Isa_61:4 (véase también en epánodo, antimetábola y quiasmo).

Mención especial requiere otro lugar, por la oscuridad exis­tente en el texto hebreo masorético:

Pro_18:24. En este v., ya estudiado bajo paronomasia, el pa­ralelismo se pierde por la oscuridad del original, conforme ha llegado a nosotros. La Masorah registra que el vocablo 'ish (con i breve), que los copistas tomaron por 'ish (con i larga) -que significa «varón»-, aparece tres veces (aquí, en 2Sa_14:19 ­donde no afecta al sentido- y Miq_6:10) en lugar de yesh = hay. A esto se añade la equivocación de las versiones (en general), al suponer que el vocablo l'hithro'e'á procedía de la raíz ra'ah (con la última a breve), que significa «alimentar», en lugar de ra'ah (con las dos a largas), que significa «ser hecho peda­zos», de donde la idea de «arruinarse». Eliminada la equivocación, es observable el paralelismo alternante, con el contraste entre los muchos amigos falsos y el único amigo fiel. Véase:

a. «Hay amigos

       b. para ruina del varón;

a. Pero hay un amigo

       b. más unido que un hermano.»

 

2. Alternancia repetida.

Isa_65:21-22. Véase la estructura de esta porción:

 

a1. «Edificarán casas

      b1. y morarán en ellas;

a2, plantarán viñas

      b2, y comerán el fruto de ellas.

a3. No edificarán

      b3. para que otro habite,

a4 ni plantarán

      b4. para que otro coma. »

También puede notarse la alternancia de contraste entre el v. 21, con sus proposiciones positivas, y el v. 22, con sus propo­siciones negativas.

1Jn_2:15-16. Véase igualmente la estructura de este pasaje:

a1. «Si alguno ama al mundo,

      b1. el amor del Padre no está en él.

a2. Porque todo lo que hay en el mundo...

      b2. no proviene del Padre,

a3. sino del mundo.»

 

 3. Alternancia extendida.

Jue_10:17. Véase en este (y en el siguiente) ejemplo la exten­sión de la alternancia a tres líneas:

 

a. « Entonces los hijos de Amón

      b. se juntaron,

      c. y acamparon en Galaad;

a. asimismo los hijos de Israel

      b. se juntaron,

             c. y acamparon en Mizpá.»

   Mat_6:19-20 :

 

a. «No alleguéis tesoros en la tierra,

      b. donde la polilla y el orín corroen,

           c. y donde los ladrones horadan y hurtan

a. sino allegaos tesoros en el cielo,

      b. donde ni la polilla ni el orín corroen,

           c. y donde los ladrones no horadan ni hurtan» (V. también en epíbole).

 

4. Paralelismos introvertidos

Como ya hemos explicado anteriormente, estos paralelis­mos se dan cuando si, por ejemplo, hay seis líneas, la primera se corresponde con la sexta; la segunda, con la quinta; y la ter­cera, con la cuarta. Si la introversión consiste sólo en palabras (las mismas palabras), se llama epánodo; si en proposiciones, se llama antimetábola; si en el tema o asunto, es quiasmo (v. en sus respectivos lugares).

   Gen_3:19.

                  a. Destino:« ... hasta que vuelvas a la tierra»,

                        b. Origen: «porque de ella fuiste tomado».

                        b. Origen: «pues polvo eres»,

                  a. Destino: «y al polvo volverás».

    Num_15:35-36:

 

a. «y Y ahweh dijo a Moisés:

      b. Irremisiblemente muera aquel hombre;

            c. apedréelo con piedras (lit.)

                d. toda la congregación fuera del campamento.

                d. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento,

            c. y lo apedrearon con piedras,

      b. y murió,

a. como Yahweh mandó a Moisés.»

 

Sal_115:4-8. Damos la estructura de los conceptos:

a. 4-. Los ídolos.

b. -4. Su fabricación.

              c. 5-. Boca sin habla (singular en hebreo).

                     d. -5. Ojos sin vista (plural en hebreo).

                           e. 6-. Orejas que no oyen (plural).

                                f. -6. Nariz sin olfato (singular).

                          e. 7-. Manos que no palpan (plural).

                   d. -7. Pies que no andan (plural).

             c. -7. Garganta sin voz (singular).

      b. 8-. Los fabricantes.

a. Los idólatras.

     Sal_135:15-18. Fácilmente puede verse aquí la semejanza con el ejemplo anterior.

     Isa_6:10. Véase la estructura de este versículo, ya estudiado en poliptoton:

 

a. «Engruesa el corazón de este pueblo,

     b. y agrava sus oídos,

         c. y ciega sus ojos;

         c. no sea que, viendo con sus ojos,

         b. y oyendo con sus oídos,

a. y entendiendo con su corazón...»

Isa_11:4

 

a. «Herirá al opresor

b. con la vara de su boca,

b. y con el aliento de sus labios

a. matará al impío. » 

Es cierto que el texto hebreo corriente lee (1.ª línea) 'erets = tierra, pero ello se debe a un notorio error del copista, pues el vocablo original era, sin duda, 'arits = opresor. La equi­vocación se debe a la semejanza de sonido del alef (') y del ayin ('), pero el paralelismo muestra a las claras que la verdadera lectura es 'arits.

 

Isa_55:8-9. Es notable la estructura de este conocido pasaje:

a. «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamien­tos,

b. ni vuestros caminos mis caminos, dice Yahweh.

b. Pues así como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos,

a.   y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.»

 

Aquí, todo el párrafo está introvertido. En «a» y «a», tene­mos «pensamientos»; en «b» y «b», «caminos». Pero los adjeti­vos posesivos «mis» y «vuestros» están en alternancia con los «pensamientos»: 

c. Mis pensamientos.

           d. Vuestros pensamientos.

c. Mis pensamientos.

           d. Vuestros pensamientos.

Mientras que, en cuanto a los «caminos», están introverti­dos:

 

e. Vuestros caminos.

     f. Mis caminos.

     f. Mis caminos.

e. Vuestros caminos.

Nótese, además, que «a» y «b» son negativos; mientras que «b» y «a» son positivos.

    Isa_60:1-3. Véase la bella estructura de este pasaje:

a. «Levántate,

       b. resplandece; porque ha venido tu luz,

              c. y la gloria de Yahweh ha amanecido sobre ti.

                    d. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tie­rra,

                    d. y oscuridad las naciones;

              c. mas sobre ti amanecerá Yahweh, y sobre ti será vista su gloria.

       b. y andarán los gentiles a tu luz,

a. y los reyes al resplandor de tu amanecer» (de tu «levan­te»).

   Mat_6:24:

 

a. «Nadie puede servir a dos señores;

      b. porque o aborrecerá al uno

c. y amará al otro;

            c. o se adherirá al uno

      b. y menospreciará al otro.

a. No podéis servir a Dios y a las riquezas (lit. Ma­món). 

   Rom_11:21-23. Obsérvese la estructura de esta porción:

 

a. « Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales,

      b. a ti tampoco te eximirá.

             c. Mira, pues, la benignidad

                   d. y la severidad de Dios;

                   d. la severidad... para con los que cayeron,

             c. pero la benignidad para contigo, si permane­ces...;

      b. pues de otra manera, también serás cortado.

a. y aun ellos (las ramas naturales), si no permanecen en incredulidad, serán

     injertados.» 

La porción se refiere al judío y al gentil en sus diferencias dispensacionales. Por tanto, no ha de interpretarse de la Iglesia, la que, de acuerdo con el cap. 8, no puede ser cortada.

Otros ejemplos breves y fáciles de paralelismo introvertido pueden verse en Exo_9:31 ; Deu_32:16 ; 1Sa_1:2 ; 2Sa_3:1 ; 1Re_16:22 ; 2Cr_32:7-8 ; Sal_76:1 ; Pro_1:26-27 ; Pro_3:16; Isa_5:7 ; Isa_50:1 ; Dan_5:19 ; Mat_7:6 ; 1Co_1:24-25 ; 2Co_1:3 ; 2Co_8:14 y Gal_2:7-8.



Parémbole

Esta figura (del gr. «pará» = junto a + «en» = en + «bo­lé» = cosa arrojadiza) consiste en una inserción parentética in­dependiente y completa en sí misma; tanto que habría sentido completo si se la separase de la frase o cláusula próxima. Ejem­plos: 

     Isa_60:12. Este v. es una parémbole, completa en sí misma.

Mar_7:3-4. Estos dos versículos forman un paréntesis inde­pendiente.

Luc_17:9. La pregunta y respuesta contenidas en este v. for­man un todo independiente, en medio de la argumentación.

Otras parémboles pueden verse en Hch_2:8-11; Rom_3:27-31; Rom_6:13-17; 2Co_3:7-16; Flp_3:18-19; 1Ti_5:22-23; Heb_12:18-19; 1Pe_3:19-21; 1Jn_1:2. Especial mención merecen:


 

Paréntesis

Esta figura (del gr. «pará» = junto a + «en» = en, den­tro + «títhemi» = poner, colocar) consiste en añadir una frase, completa en sí misma, a manera de explicación necesaria para una buena comprensión del sentido, aun cuando, en lo grama­tical, el contexto podría quedar completo sin dicho paréntesis. La mayoría de los paréntesis están marcados en el propio tex­to, aunque no todos. Cuando el paréntesis queda completo, sin contar con el contexto, se llama parémbole, como veremos luego. 

Heb_2:9. «Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles (a Jesús, coronado de gloria y de honra a causa del padecimiento de la muerte), para que por la gracia de Dios experimentase la muerte en provecho de todos.» Así se muestra claramente que el Señor fue hecho un poco menor que los án­geles a fin de que pudiera morir; y, por otra parte, que fue co­ronado de gloria y de honra a causa de Sus padecimientos. 

2Pe_1:19. «Y tenemos como más segura la palabra profética, a la cual hacéis bien en estar atentos (como a una lámpara que alumbra en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y ellu­cero de la mañana alboree) en vuestros corazones.» Es claro que aquí debe haber un paréntesis, ya que la palabra profética es la lámpara que alumbra en un lugar oscuro, mientras que Cristo y Su Parusía son el alborear del día. De seguro que el sentido no puede ser que hayamos de estar atentos a la profecía hasta que Cristo sea revelado ¡en nuestros corazones! No, sino que hemos de estar atentos, en nuestro corazón, a la profecía, hasta que se cumpla en la Segunda Venida del que es llamado «el lucero de la mañana» (v. también en elipsis).

     (Nota del traductor: Hay otro paréntesis, clarísimo, en el texto sagrado, que Bullinger n9 menciona: la primera cláusula de Apo_20:5; ya que la frase: «Esta es la primera resurrección» debe empalmar con el final del v.  Apo_20:4 , no con lo que la precede.)

 

Paréquesis

Esta figura (del griego «pará» = junto a + «ekhé» = sonido), también llamada paromeosis y parisosis, consiste en la repeti­ción de palabras que son semejantes en su sonido, pero proce­den de diferente idioma. Estos casos se dan en el N. T., aunque no sean observables, ya que la paronomasia, resultante en pa­réquesis, sólo se percibe en el hebreo, idioma en el que estaban pensando los escritores del N. T., todos ellos judíos, con la ex­cepción muy probable de Lucas. Ejemplos:

Mat_3:9. «... porque yo os digo que Dios puede levantar hijos (hebr. banim) a Abraham aun de estas piedras (hebr. 'abanim»>.

Mat_11:17. «Os tocamos flauta y no bailasteis (gr. orkhésas­the); os entonamos canción de duelo y no os lamentasteis (gr. ekópsasthe).» En esos dos verbos se da homeoteleuton, pero no paronomasia. No obstante, la paréquesis existe en arameo, que es el idioma que el Señor hablaba; así, los verbos correspondien­tes serían raqedton y 'arqedton.

Mat_11:29. «... que soy manso (en la versión siríaca Peshito: nij)... y hallaréis descanso (sir. n'yajá). 


 

Paromeosis 

Esta figura, también llamada parómeon, significa «casi se­mejante» (de «para» = junto a, y «homoion» = semejante), y consiste en la repetición de inflexiones que suenan de un modo similar.

     Mat_11:7. «Os tocamos la flauta, y no bailasteis; os entona­mos canción de duelo, y no os lamentasteis.» En el original, los verbos griegos «bailasteis» y «lamentasteis» son, respectiva­mente, «orkhésasthe» y «ekópsasthe». Aun cuando las termina­ciones similares son causadas por la inflexión de los respectivos verbos, no es aquí el caso de la figura llamada homeoptoton, de­bido a que, en arameo, que es el lenguaje que hablaba Jesús, los dos verbos se derivan de la misma raíz, lo que añade nueva fuerza y mayor énfasis al contraste. Los verbos respectivos, en arameo, son: raqad = brincar de gozo, y 'arqad = saltar de mie­do (véase Ecl_3:4 para el primero; Sal_29:6 ; Sal_114:4 , Sal_114:6 , para el se­gundo). En la traducción hebrea del N. T., los verbos son «re qadtem» y «sephadtem», lo cual da lugar a la figura llamada homeoteleuton, pero no a la paromeosis.

     Jua_1:5. «La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella (o: no la comprendieron).» Ni en el original ni en la traducción caste-llana aparece la figura paro­meosis, pero en el caldeo «tinieblas» es qevel, y «comprendió» es qabel





Paronomasia

Esta figura consiste en la repetición de palabras que suenan de un modo similar, pero que no tienen necesariamente el mis­mo sentido. El vocablo procede del griego «pará» = junto a + + «onomázein» = nombrar, o poner nombre. Se llama así por­que, en esta figura, una palabra es colocada junto a otra que parece similar, y suena como si fuese una repetición de la pri­mera, pero no es la misma palabra, aunque sea similar o lo pa­rezca. Sirve para centrar nuestra atención en algo importante, precisamente echando mano de esta similaridad; a veces, se nos enseña así una lección notable; otras veces, se nos hace no­tar algún contraste importante. No es fácil conservar la figura en las traducciones. Ejemplos:

Gen_1:2. Nótese el contraste entre los vocablos hebreos tohu ybohu y recuérdese lo dicho bajo la figura anadiplosis.

Esta figura consiste en la repetición de palabras que suenan de un modo similar, pero que no tienen necesariamente el mis­mo sentido. El vocablo procede del griego «pará» = junto a + + «onomázein» = nombrar, o poner nombre. Se llama así por­que, en esta figura, una palabra es colocada junto a otra que parece similar, y suena como si fuese una repetición de la pri­mera, pero no es la misma palabra, aunque sea similar o lo pa­rezca. Sirve para centrar nuestra atenc)ión en algo importante, precisamente echando mano de esta similaridad; a veces, se nos enseña así una lección notable; otras veces, se nos hace no­tar algún contraste importante. No es fácil conservar la figura en las traducciones. 



 

Patopeya

Del griego «páthos» = sentimiento o pasión + «poieín» = = hacer, esta figura se llama así porque el orador o escritor manifiestan ciertaemoción. Puede ser de cuatro clases: Dos que surgen del agrado:amor gozo; y otras dos que surgen de la contrariedad: odio pesar.

 Entre los muchísimos ejemplos que se dan en la Biblia, bas­te con citarIsa_22:4 ; Isa_49:15 ; Jer_9:1 , Jer_9:2 ; Jer_23:9 , Jer_23:10 ;

Ose_11:8 , Ose_11:9 ; Mar_3:5 ; Mar_7:34 ; Mar_10:14 , Mar_10:21 ; Luc_19:41 , Luc_19:42 ; Hch_7:54 ,Hch_7:57 ; 2Co_2:4 ; Gál_4:19 , Gál_4:20 ; 2Ti_1:16-18.

 

140 Peanismo 

Del griego paianismós = el canto del peán (sobrenombre de Apolo, que se le dio por su victoria sobre la serpiente Pitón), el término se usó después para significar cualquier cántico solem­ne de triunfo. Así que la figura consiste en un llamamiento a otros para regocijarse por algo, en lugar de limitarse a expresar­lo como un simple hecho; de este modo, cobra mayor relieve y atrae mejor la atención.

Deu_32:43. El cántico de Moisés comienza con un apóstrofe, ya estudiado, resume la historia entera de Israel (v. en corres­pondencia) y termina con triunfal peanismo en el que Yahweh invita a todas las naciones a regocijarse con Su pueblo por Su juicio contra los enemigos de Israel y por la purificación del pueblo y de la tierra, lo cual tendrá su completo cumplimiento en los gloriosos días del Milenio. El libro IV de los Salmos se anticipa, por prolepsis, a este tiempo de reposo y paz en la tie­rra, como puede verse por la estructura de los Salmos 95 - 100:

A. 95. Exhortación a las «ovejas» de Israel (v. 7) a llegar­se a la presencia de Yahweh con alabanza (v. 2), porque Yahweh es «Dios grande» y «Rey grande sobre todos los dioses» (v. 3).

      B. a. 96. Invitación a cantar el «cántico nuevo» (v. 1), ante «Yahweh que ya llega... a juz­gar la tierra» (v. 13).

                     b. 97. El Nuevo Canto: «Yahweh reina» (v. 1).   

           B. a. 98. Invitación a cantar el «cántico nuevo» (v. 1), ante «Yahweh, porque viene a juz­gar la tierra» (v. 9).                                                                                             

                    b. 99. El Nuevo Canto: «Yahwehreina» (v.l).           

     A. 100. Exhortación a las «ovejas» de Israel (v. 3) a «ve­nir a la presencia de Yahweh con regocijo» (v. Z),«porque Yahweh es bueno» (v. 5).

Isa_44:23. Cantad loores, oh cielos, porque Yahweh lo hizo... »

Sof_3:14. «Canta, oh hija de Sión; da voces de júbilo, oh Is­rael; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.» Lue­go viene la razón de este regocijo (hasta el final de la profecía).

Zac_9:9. «Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí que tu rey viene a ti...»

     Luc_10:21«En aquella misma hora Jesús se regocijó en el es­píritu y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tie­rra, porque ocultaste estas cosas a sabios y entendidos y las has revelado a niños.» V. eneatácresis.

Fil_4:4. «Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!» V. en epanadiplosis.

Stg_1:9. «El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.»

      Las Escrituras abundan en bellos ejemplos de esta figura. V. Sal_57:8 (BH, 9); Isa_42:10 ; Isa_49:13 ;Jer_51:48 ; Apo_18:20 , etc.

 

Perífrasis o circunlocución

Ambos términos significan lo mismo; el primero, en griego; el segundo, en latín: «hablar dando un rodeo». Se llama así esta figura porque, con ella, se emplean más palabras o frases de las que, a primera vista, parecen necesarias. Pero el texto sa­grado la usa para llamar la atención del lector o describir me­jor la persona o cosa de la que se trata. Cuando la circunlocu­ción se hace con el fin de evitar un lenguaje crudo o irrespetuo­so, la figura se llama eufemismo buen lenguaje. Sin embargo, comoquiera que esto último implica cambio, el eufemismo será estudiado en la Sección Tercera del presente libro. 

Peristasis

 
Cuando la descripción se limita a las circunstancias, se lla. ma peristasis (del gr. «peri» = alrededor +«stásis» = estancia. Ejemplos, en Jua_4:6Jua_18:18, etc. Si la figura se usa con objeto de impresionar el ánimo por medio de la descripción de las cir. cunstancias, recibe el nombre griego de diasqueuedel verbodiaskeuázesthai = armarse, equiparse o prepararse.

 

Pleonasmo

Esta figura, así llamada del verbo griego pleonázein = ser más que suficiente, ocurre cuando se halla redundancia de pa­labras en una frase. A veces, parece que el sustantivo es super­fluo por hallarse ya su concepto en el adjetivo; otras veces, se usan dos nombres, cuando parecería que basta con uno. Sin embargo, esta redundancia nunca es realmente superflua cuan­do es usada por el Espíritu Santo, pues con ella se nos da un sentido más completo y perfecto de lo que, sin el pleonasmo, quedaría incompleto hasta cierto punto. La figura puede afec­tar a palabras o a frases enteras. Ambas clases se subdividen del modo siguiente:

 

I. Afectando a palabras:

   1. Ciertas palabras idiomáticas.

   2. Palabras no idiomáticas.

 

II. Afectando a frases:

1. En forma afirmativa.

2. En forma negativa.

 


Polionimia 

Esta figura, que significa «muchos nombres», ocurre cuan­do a una persona o a un lugar se le dan en la Biblia varios nom­bres. Por ejemplo, en Mat_15:39, se nos dice que Jesús «vino a los confines de Magdalá». En cambio, en Mar_8:10, se nos dice que «se fue a la región de Dalmanuta». No hay contradicción, sino que DALMANUTA es el nombre de la región, y MAGDALA el nombre de la ciudad.


 

Poliptoton

Esta figura consiste en la repetición de la misma parte del discurso con diferentes inflexiones, es decir, diferentes casos de nombres, o diferentes tiempos, modos y personas de verbos. El nombre de la figura procede del griego poly = mucho + ptó­sis = caída (inflexión, caso). La figura, pues, se da en verbos nombres, pronombres y adjetivos. Las distintas divisiones y subdivisiones de poliptoton son como sigue:


I. Verbos

1. Verbos repetidos en diferentes modos y tiempos.

2. Verbos con sus imperativos, o participios:

(a) En afirmaciones fuertes.

            (b) En negaciones fuertes.

3. Verbos con un sustantivo afín.

4. Verbos con otras partes del discurso (poliptoton combi­nado).

II. Nombres pronombres

1. Nombres repetidos en diferentes casos de declinación.

2. Nombres repetidos en diferente número:

(a) En singular y en plural.

(b) En singular y con dependencia de un genitivo plu­ral.

 

III. Adjetivos

Comenzamos, pues, por la primera división y sus correspon­dientes subdivisiones:


I. VERBOS

 

1. Verbos repetidos en difrentes modos tiempos.

Gen_50:24El original dice textualmente: «... mas Dios visi­

tando visitará a vosotros». La repetición del verbo en diferente modo, y el pronombre enfático «a vosotros», tienen aquí por objeto subrayar la certeza de la fe de José en la promesa de Dios, como se nos declara enHeb_11:22: «Por la fe, José, al mo­ ir mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio órdenes hacer­rca ‘de sus huesos.» Es decir: José recordó la promesa que Dios había hecho a sus mayores, y tuvo tal fe en ella que expresó su certeza, por medio de esta figura, en cuanto al cumplimiento de dicha promesa.

abrie. ra los oídos para poder entender el gran cambio dispensacional que estaba a punto de llevarse a cabo.

Había sido predicho en Isa_6:9 que esto había de suceder como una consecuencia de haber cerrado el pueblo sus oídos al mensaje de Dios; y siete veces está registrada en las Escrituras de la Verdad la solemne realización de esta ceguera con que Dios ejercía su severo juicio. Nos limitaremos a enumerar las catorceocasiones en que ocurre la citada expresión:

1. Elías y Juan el Bautista (Mat_11:15).

2. La parábola del sembrador (Mat_13:9Mar_4:9Luc_8:8).

3. La luz sobre el candelero (Mar_4:21-23).

4. La parábola de la cizaña (Mat_13:43).

5. Las dos dispensaciones (Mar_7:16).

6. El banquete, el discipulado y la sal (Luc_14:16-35).

7-13. Las Cartas a las siete iglesias (Apo. caps. 2 y 3).

14. La Bestia que sube del mar (Apo_13:9).

      Mat_13:9 , Mat_13:43. Véase el ejemplo anterior (Mat_11:15).

Mat_19:12. «El que sea capaz de aceptar (lit. dar cabida a) esto, que lo acepte (lit. dé cabida).» El griego dice «khoreín kho­reíto» .

Mar_4:12. V. Mat_13:13.

Mar_4:23. V. Mat_11:15.

Mar_7:16. V. Mat_11:15.

Luc_8:8. V. Mat_13:13.

Luc_14:35. V. Mat_11:15.

Jua_12:40V. Mat_13:13.


2. Verbos con sus infinitivos y participios.

En este caso, el verbo y su participio se usan en combina­ción, a fin de añadir intensidad al sentido.

Se usa de dos ma­neras:

(a) en fuertes afirmaciones;

(b) en fuertes negaciones. Ejemplos:

(a) En afirmación, exhortación, fuerte, enfática.

Gen_2:16. La segunda parte del versículo dice textualmente: «De todo árbol del huerto comer comerás.» El infinitivo refuer­za el futuro del verbo. Eva suprimió, en Gen_3:2, dicho infinitivo, sustrayendo así de la palabra de Dios.


(b) En negaciones fuertes.

Gen_3:4. Dice la serpiente: «De seguro que no moriréis» (hebr. lo' moth temuthún = no morir moriréis). De este modo contradecía el diablo enfáticamente la enfática afirmación de Dios en Gen_2:17.

      Exo_5:23. Otro caso de énfasis con la misma negación.


3. Verbos con sustantivo afín.

A veces se usa un verbo combinado con un sustantivo de la misma familia, para dar gran énfasis a una expresión. Ejem­plos:

Gen_1:11. «Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé se­milla» (lit. sembrando semilla). De esta manera se pone de relie­ve que las plantas de toda clase: hierbas, arbustos, árboles, fue­ron creados por Dios llevando su semilla «según su género»; no precedió la semilla al árbol. También fue creada la gallina de forma que pusiese huevos; no fueron creados antes los huevos que se convirtiesen en gallinas. Así que, ya en el primer capítu­lo de la Biblia, la moderna ficción de la «evolución de las espe­cies» queda definitivamente desacreditada.


4. Verbos con otras partes de la oración (Poliptoton combi­nado).

Isa_24:16. El texto dice literalmente: «... ¡Mi desdicha, mi desdicha,. ay de mí! Traidores han traicionado; ycon traición traidores han traicionado». Además de la epizeuxis al comienzo de esta porción, tenemos aquí un poliptoton combinado, ya que todas las palabras vienen de la misma raíz, con el énfasis cli­máctico de la última frase «(con) traición han traicionado (los) traidores»; como diciendo: «su traición ha sido realmente abo­minable» .


Polisíndeton 

    Esta figura (del griego poly = mucho, y síndeton = unido con ataduras) consiste en la repetición de la conjunción copulativa "y" al comienzo de frases sucesivas. En realidad, es una especie peculiar  de anáfora. La figura contraria, ya estudiada, es asíndeton (gr, a = no, y síndeton = unido con ataduras). Las leyes gramaticales del castellano (y otros idiomas modernos) dictan que la conjunción "y" se coloque únicamente al final de una frase o de un grupo similar de objetos o sujetos. En hebreo y en griego, por el contrario, dicha conjunción se repite constantemente, aunque con alguna variación: Cuando el Espíritu Santo quiere que no nos detengamos en detalles accesorios, sino que nos apresuremos a llegar a lo más importante, hace que el escritor sagrado suprima la conjunción (asíndeton); en cambio, cuando desea poner de relieve cada uno de los puntos de la porción, hace que se multiplique extraordinariamente la conjunción (polisíndeton). Curiosamente, en un mismo capítulo (Lucas 14), y en relación con las mismas palabras, tenemos conjuntamente un ejemplo de asíndeton (v. 13) y de polisíndeton (v.21), como se advierte en el original, donde leemos literalmente:    

    Versículo 13. "Antes bien, cuando hagas banquete, llama

        a pobres - a mancos - a cojos - a ciegos

    Versículo 21. ".. Sal inmediatamente por las plazas y las calles de la ciudad,

y trae acá los pobres - y a los mancos - y a los cojos - y a los ciegos


 Prosopografia

Esta clase de descripción (del griego «prósopon» = perso­na + «grafia» = descripción) es la representación vívida del ca­rácter o del porte exterior de una persona. Véase, por ejemplo, Mat_3:4, donde se describe el porte exterior de Juan el Bautista. Véase también la gráfica descripción de Yahweh, en Isa_63:1-6, en el día de su venganza (comp., para la recta interpretación de esta porción, con Isa_34:8Isa_61:2b). También, la descripción de Jerusalén, comparada a una persona a la que se le hace reco­nocer sus propias abominaciones, en Eze_16:4-26 (véase v. 2).

Cuando la descripción está limitada a la apariencia exterior de la persona, la figura se llama eficción. En cambio, cuando dicha descripción se limita a representar el carácter o la moral de una persona, se llamacaracterismoSi la descripción se re­fiere a los modales, hábitos, caprichos o gestos de una persona, se llama etopeyade la que tenemos ejemplos en Isa_3:16Jer_48:3-46Luc_18:9-141Pe_3:3. Cuando la descripción está limi­tada a los sentimientos, se llama patopeya (del gr. «páthos» = = pasión + «poietn» = hacer). Tenemos ejemplos de patopeya en Isa_22:4 ; Isa_49:15 ; Jer_9:1-2 ; Jer_23:9 ; Jer_31:20 ; Ose_11:7-9 ; Mar_3:5 ; Mar_6:32 ; Mar_7:34 ; Mar_10:14 , Mar_10:21 ; Luc_19:41 ; 2Co_2:4 ; Gal_4:19-20.

Si la descripción se usa para describir o imitar los dichos de otro, con objeto de añadir énfasis, la figura se llama mimesisque significa «imitación». Véanse ejemplos en Exo_15:9 (v. en asindeton); Sal_137:7 ;Sal_144:12-15 (v. en elipsis); Isa_14:13-14 ; Isa_28:15 ; Ose_14:2-3 ; Eze_36:2 ; Miq_2:11 ; Miq_3:11 . También, en 1Co_15:35 ; Flp_3:4 , Flp_3:5. A veces, se usa una palabra que otra persona suele emplear, y es repetida de forma delicada, pero lo suficien­temente punzante, para servir de correctivo, como, por ejem­plo, en2Co_10:12Co_10:10.

La descripción de acciones se llama propiamente pragmato­grafia (del gr. «prágma» = acción + «grafia» = descripción). Véanse ejemplos en Joe_2:1-11 , donde se describen hasta los más minuciosos detalles de las acciones del pueblo grande y fuerte que caerá sobre Sión, Mat. 24 y Mar. 13, que describen los eventos de la Gran Tribulación, y Luc_21:12 y ss., que describe los eventos que precederán a dicha Gran Tribulación. Véanse también delicados toques, especialmente en Mar_8:33 ; Hch_6:15 ; Hch_7:55 , Hch_7:56.

 

Proéctesis

Cuando la conclusión se añade por vía de justificación, la fi­gura recibe el nombre de proéctesis (de «pro»= delante + «ék­thesis» = exposición o exhibición). La conclusión se añade, en este caso, como una razón que justifica lo que se acaba de de­cir. Ejemplos:

Mat_9:13. «... Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.»

    Mat_12:12. «Pues, ¿cuánto más vale un hombre que una ove­ja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en sábado.»

 

Proslepsis

Esta figura, que no debe confundirse con prolepsis, y que significa «proceder a tomar algo», consiste en añadir algo que el escritor u orador ha confesado antes que lo ignoraba.

 


Prolepsis de ocupación

La prolepsis de que aquí hablamos es una figura que consis­te en adelantarse a las objeciones que nos puedan formular a lo que estamos diciendo. Los griegos le daban también los nom­bres de procatalepsis yapántesis. Los latinos la llamaban occu­patio anteoccupatio = previa ocupación. Todos estos nombres muestran la importancia que esta figura tiene en la argumen­tación.

Hay otra clase de prolepsis, ya estudiada, que tiene que ver con el tiempo; se anticipa a los sucesos futuros, hablando de ellos como si fuesen presentes, pero deja para más adelante la aplicación de las palabras, por lo que también se llama amplia­ción dilación. En cambio, la prolepsis de que ahora tratamos es una anticipación que tiene que ver con la argumentación, y se distingue de la otra, sobre todo, por el apelativo OCUPA­CIÓN que le añadimos, pues no sólo se anticipa lo que ha de ve­nir, sino que de hecho nos ocupamos de ello, sin dejado para después.

      En este sentido, la prolepsis se divide en dos clases:

(i) ocul­ta; y

(ii) abierta.

     Se llama oculta; cuando la objeción anticipada está expresada (o implícita), pero no contestada; o está contes­tada, pero no expresada claramente. Se llama abierta, cuando está expresada y contestada. Las estudiaremos por separado.

 

Prosapódosis 

Esta figura, que significa «devolución» o «regreso» (gr. «pros» = a + «apó» = de + «dosis» = el acto de dar), consiste en volver a mencionar, a fin de dar una definición o explana­ción, palabras o frases que ya se han mencionado anteriormen­te.

 

Prolepsis o Anticipación

Esta figura ocurre cuando se insinúa de antemano lo que se va a hacer y se habla de cosas futuras como si fuesen presentes. También tiene lugar cuando el escritor u orador se anticipa a la objeción que un posible oponente le puede hacer, pero en este caso recibe el apelativo de ocupación, puesto que no sólo insi­núa la objeción que se le puede hacer, sino que realmente se hace con ella, como indica el vocablo «ocupación». En cambio, cuando la prolepsis insinúa algo futuro de lo que no puede ha­cerse cargo de momento, se llama también ampliación, que sig­nifica «dilación». Ejemplos:

Gen_1:28. Dios se dirige aquí a nuestros primeros padres, aunque la formación de Eva no tiene lugar hasta Gen_2:20-23.

Exo_10:29 es una prolepsis de la salida final de Moisés de la presencia de Faraón, pues en realidad volvió a hablar con él, como se ve por Exo_11:4-8.

1Re_22:51. Aquí se habla de la muerte de Josafat prolépti­camente, como puede verse por 2 R. 3.

Isa_37:22 habla bellamente del entonces futuro regocijo de Jerusalén al ser librada del asedio de Senaquerib, como si fuera ya presente: «La virgen hija de Sión te menosprecia, te escar­nece...»

Isa_48:5-7. Yahweh describe aquí cómo había hablado, desde el principio, de los acontecimientos futuros, y por qué había hablado así.

Luc_3:19-20Se menciona aquí prolépticamente el encarcela­miento de Juan el Bautista. Compárese conMat_11:2 y ss.

     Heb_2:8. «Todo lo sometiste bajo sus pies.» Esto es una pro­lepsis, pues en el mismo versículo leemos: «pero ahora todavía no vemos que todas las cosas le estén sometidas». De la misma manera hay que entender los Salmos que hablan proléptica­mente del futuro; en especial, los que comienzan con la frase: «Yahweh reina», como son el 93, el 97 y el 99. Es muy de notar que los tres terminan con una referencia a lasantidad. Ello se debe a que, cuando el Señor reine efectivamente, todas las cosas serán santas. Su nombre será santificado en la tierra como lo es en el cielo. «En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A Y AHWEH; y las ollas de la casa de Yahweh serán como los tazones del altar. Y toda olla en Jerusalén y Judá será consagrada a Yahweh Tse­baoth; y todos los que sacrifiquen vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas.» Como está escrito ya en Isa_23:18 : «... sus negocios y ganancias serán consagrados a Yahweh».

Igualmente, los cánticos e himnos de Ap. caps. 4 y 5, así como los juicios del cap. 6, son, en su mayor parte (si no todos) de índole proléptica.

   Sólo mediante el uso de esta figura podemos cantar muchos de los himnos que se contienen en nuestros himnarios, y que ha­blan de las futuras realidades celestes como si la resurrección de los muertos se hubiese llevado a cabo ya.

 

Prosopografia

Esta clase de descripción (del griego «prósopon» = perso­na + «grafia» = descripción) es la representación vívida del ca­rácter o del porte exterior de una persona. Véase, por ejemplo, Mat_3:4, donde se describe el porte exterior de Juan el Bautista. Véase también la gráfica descripción de Yahweh, en Isa_63:1-6, en el día de su venganza (comp., para la recta interpretación de esta porción, con Isa_34:8Isa_61:2b). También, la descripción de Jerusalén, comparada a una persona a la que se le hace reco­nocer sus propias abominaciones, en Eze_16:4-26 (véase v. 2).

Cuando la descripción está limitada a la apariencia exterior de la persona, la figura se llama eficción. En cambio, cuando dicha descripción se limita a representar el carácter o la moral de una persona, se llamacaracterismoSi la descripción se re­fiere a los modales, hábitos, caprichos o gestos de una persona, se llama etopeyade la que tenemos ejemplos en Isa_3:16Jer_48:3-46Luc_18:9-141Pe_3:3. Cuando la descripción está limi­tada a los sentimientos, se llama patopeya (del gr. «páthos» = = pasión + «poietn» = hacer). Tenemos ejemplos de patopeya en Isa_22:4 ; Isa_49:15 ; Jer_9:1-2 ; Jer_23:9 ; Jer_31:20 ; Ose_11:7-9 ; Mar_3:5 ; Mar_6:32 ; Mar_7:34 ; Mar_10:14 , Mar_10:21 ; Luc_19:41 ; 2Co_2:4 ; Gal_4:19-20.

Si la descripción se usa para describir o imitar los dichos de otro, con objeto de añadir énfasis, la figura se llama mimesisque significa «imitación». Véanse ejemplos en Exo_15:9 (v. en asindeton); Sal_137:7 ;Sal_144:12-15 (v. en elipsis); Isa_14:13-14 ; Isa_28:15 ; Ose_14:2-3 ; Eze_36:2 ; Miq_2:11 ; Miq_3:11 . También, en 1Co_15:35 ; Flp_3:4 , Flp_3:5. A veces, se usa una palabra que otra persona suele emplear, y es repetida de forma delicada, pero lo suficien­temente punzante, para servir de correctivo, como, por ejem­plo, en2Co_10:12Co_10:10.

La descripción de acciones se llama propiamente pragmato­grafia (del gr. «prágma» = acción + «grafia»= descripción). Véanse ejemplos en Joe_2:1-11 , donde se describen hasta los más minuciosos detalles de las acciones del pueblo grande y fuerte que caerá sobre Sión, Mat. 24 y Mar. 13, que describen los eventos de la Gran Tribulación, y Luc_21:12 y ss., que describe los eventos que precederán a dicha Gran Tribulación. Véanse también delicados toques, especialmente en Mar_8:33 ; Hch_6:15 ; Hch_7:55 , Hch_7:56.

 

 

Prosopopeya.

Esta figura (del gr. «prósopon» = persona + «poeín» = ha­cer) consiste en presentar cosas inanimadas o animales como si fuesen personas, a ausentes como si estuviesen presentes, y a muertos como si estuviesen vivos. Los latinos la llamaban personificación; con este nombre ha pasado también a nuestro idioma.

La prosopopeya personificación puede dividirse en seis gru­pos:

 

    I. Miembros del cuerpo humano.

  II. Animales.

III. Productos de la tierra.

 IV. Otros objetos inanimados.

   V. Reinos, países, etc,

                         VI. Acciones humanas, atribuidas a cosas, etc.

2. FIGURAS DE APLICACIÓN EN CUANTO A LAS PERSONAS.

 


 

Proterapia 

Esta figura, que significa «tratamiento previo», se usa cuan­do, por precaución, nos conciliamos el favor de otros, con refe­rencia a algo que vamos a expresar. Cuando, en vez de hacerla antes de hablar, se hace al final, la figura recibe el nombre de epiterapia.

Mat_19:16. «Entonces se le acercó uno y le dijo: Maestro bue­no», etc. V. en sinoceosis. Lo mismo, enMar_10:17 ; Luc_18:18.


 


Protímesis

Esta figura (del gr. «pro» = delante + «timé» = honor) se usa para poner de relieve la fuerza de una determinada aser­ción, mediante la descripción del orden en que las cosas están o en que los eventos se suceden. Ejemplos:

1Co_15:5-8. Al hablar de la resurrección de Cristo, Pablo detalla el orden en que sucedieron las apariciones que él enu­mera: «y que se apareció a Cefas, y después a los doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos... Después se apare­ció a Jacobo; después, a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, se me apareció a mí.»

1Co_15:22-24. Después de decir que los que murieron en Cristo, en Cristo serán vivificados, da cuidadosamente el orden: «Pero cada uno en su debido orden (gr. tágma = fila o rango militar): Cristo, lasprimicias; después, los que son de Cristo, en su venida. Después, el fin», es decir, (probablemente), la última «fila» del gran ejército de los pertenecientes a la primera resu­rrección.

1Ts_4:15-17. Aquí tenemos el orden de los acontecimientos en la Segunda Venida del Señor a recoger en el aire a los Suyos, antes de venir con ellos a posar sus pies en el Olivete. Esta nueva revelación le fue dada al Apóstol «por palabra del Señor» (v. 15) y contiene hechos no conocidos anteriormente.

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Mat_19:12. «El que sea capaz de aceptar (lit. dar cabida a) esto, que lo acepte (lit. dé cabida).» El griego dice «khoreín kho­reíto» .

Mar_4:12. V. Mat_13:13.

Mar_4:23. V. Mat_11:15.

Mar_7:16. V. Mat_11:15.

Luc_8:8. V. Mat_13:13.

Luc_14:35. V. Mat_11:15.

Jua_12:40V. Mat_13:13.



2. Verbos con sus infinitivos y participios.

En este caso, el verbo y su participio se usan en combina­ción, a fin de añadir intensidad al sentido.

Se usa de dos ma­neras:

(a) en fuertes afirmaciones;

(b) en fuertes negaciones. Ejemplos:

(a) En afirmación, exhortación, fuerte, enfática.

Gen_2:16. La segunda parte del versículo dice textualmente: «De todo árbol del huerto comer comerás.» El infinitivo refuer­za el futuro del verbo. Eva suprimió, en Gen_3:2, dicho infinitivo, sustrayendo así de la palabra de Dios.



(b) En negaciones fuertes.

Gen_3:4. Dice la serpiente: «De seguro que no moriréis» (hebr. lo' moth temuthún = no morir moriréis). De este modo contradecía el diablo enfáticamente la enfática afirmación de Dios en Gen_2:17.

      fín.

A veces se usa un verbo combinado con un sustantivo de la misma familia, para dar gran énfasis a una expresión. Ejem­plos:

Gen_1:11. «Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé se­milla» (lit. sembrando semilla). De esta manera se pone de relie­ve que las plantas de toda clase: hierbas, arbustos, árboles, fue­ron creados por Dios llevando su semilla «según su género»; no precedió la semilla al árbol. También fue creada la gallina de forma que pusiese huevos; no fueron creados antes los huevos que se convirtiesen en gallinas. Así que, ya en el primer capítu­lo de la Biblia, la moderna ficción de la «evolución de las espe­cies» queda definitivamente desacreditada.


4. Verbos con otras partes de la oración (Poliptoton combi­nado).

Isa_24:16. El texto dice literalmente: «... ¡Mi desdicha, mi desdicha,. ay de mí! Traidores han traicionado; ycon traición traidores han traicionado». Además de la epizeuxis al comienzo de esta porción, tenemos aquí un poliptoton combinado, ya que todas las palabras vienen de la misma raíz, con el énfasis cli­máctico de la última frase «(con) traición han traicionado (los) traidores»; como diciendo: «su traición ha sido realmente abo­minable» .


 

 Proverbio

Esta figura, que los griegos llamaban «paroimía» (de «pa­rá» = junto a + «oímos» = senda, consiste en un «dicho común, trillado -por decirlo así- por el uso que de él hace la gente». Con el vocablo «paroimía»,vierte el griego de la Septuaginta el hebreo mashal, cuya raíz verbal significa «gobernar» o «ejercer control». Es, pues, obvio que hay alguna conexión entre «pro­verbio» y «norma». Esto es lo que significa el Libro deProver­bios: Es una colección de máximas normativas que, salidas de la pluma inspirada de Salomón y de otros sabios judíos, entra­ron en el lenguaje del pueblo para servirse de ellas en la vida ordinaria. También se llaman «dichos sentenciosos» por la in­fluencia que ejercen en el gobierno y control de la conducta. El vocabloparoimía sale cinco veces en el N. T.: En Jua_10:6, don­de se traduce por «parábola»; y en Jua_16:25 (dos veces), Jua_16:29 y 2Pe_2:22 , donde se traduce por «proverbio».

Los proverbios que se hallan en la Biblia pueden dividirse en tres clases:

(1) Los que son citados como existentes ya en el uso común.

(2) Los que, aunque no se citen como tales, se usaban probablemente ya como expresiones proverbiales; y

(3) los que aparecen por primera vez en las Escrituras, pero que, debido a la profundidad de su significado y a su extensa aplicación, pa­saron después a usarse generalmente como dichos proverbiales.

 

1. Proverbios que se citan como estando ya en uso.

 

     Gen_10:9«Éste fue vigoroso cazador delante de Yahweh; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Yahweh».

    Num_21:27. «Por tanto, dicen los proverbistas: Venid a Hes­bón, edifíquese y repárese la ciudad de Sehón», etc. Aquí tene­mos tres estrofas, tomadas de un poema popular, y las tres co­mienzan por la expresión «por lo cual». La primera estrofa (vv.b Num_21:27-28) es una llamada irónica a los amorreos a que reedifi­quen su ciudad de Hesbón, que había sido destruida por los is­raelitas (vv. Num_21:25-26). La segunda (v.Num_21:29) es una profecía de la rui­na de Moab. Y la tercera (v. Num_21:30) es la justificación del «¡ay!» pro­ferido en el v. 29. El v. Num_21:30 es oscuro a causa de la letra «r» al final del vocablo asher. Según la Masorah, éste es uno de los 15 casos en que las palabras aparecen bajo unos puntos que indi­can «texto dudoso». De ahí que, como lectura alternativa de la que aparece en nuestras versiones, dicho versículo puede leerse de esta otra manera: «Les hemos disparado; Hesbón fue des­truida hasta Dibón; las mujeres, hasta Nofa; y los hombres, hasta Médeba.»


2. Proverbios que, aunque no se citan como tales, estaban ya probablemente en uso como expresiones proverbiales.

 

«Como un grano de mostaza» (Mat_13:31 , Mat_13:32 ; Mat_17:20 ; Luc_17:6). Este era, sin duda, un dicho proverbial entre los he­breas (no entre los griegos), para indicar una cosa muy peque­ña.

«Como la arena del mar» (o: «como la arena»). Este dicho se usaba proverbialmente para indicar una vasta multitud que nadie podía contar (Gen_22:17Gen_32:12Gen_41:49Jos_11:4Jue_7:12. ; 1Sa_13:5;2Sa_17:111Re_4:201Re_4:291Re_5:9Job_29:18Sal_78:27;  Sal_139:18Isa_10:22Isa_48:19;Jer_15:8Jer_33:22Ose_1:10 -BH, 2:1-; Hab_1:9Rom_9:27Heb_11:12Apo_20:8). V. también enhipérbole.


 

3. Proverbios que aparecen por primera vez en la Biblia; pero que, debido a la plenitud de su significado y a su extensa aplicación, han pasado a ser de uso común como dichos proverbiales.

Gen_22:14. «Por tanto se dice hoy: En el monte de Yahweh será provisto.»

Deu_25:4 es una porción que se convirtió más tarde en pro­verbio a causa de su brevedad sentenciosa y llena de posibles aplicaciones (v. 1Co_9:9 ; 1Ti_5:18).

  


Repetición

Esta figura se da cuando la palabra (o palabras) se repite, no en sucesión inmediata (epizeuxis), ni al principio, medio o fi­nal de las cláusulas (como en las tres figuras consideradas re­cientemente), sino con ciertalrregulandad, dentro de la misma porción, únicamente por énfasis o por atraer la atención del lector.


Silepsis

Esta figura (del griego «syn» = con + «lepsis», de «lambá­no» = tomar) consiste en un cambio efectuado en las ideas, más bien que en los vocablos, de modo que la concordancia es de tipo lógico más bien que gramatical. Se diferencia de la ená­lage heterosis en que el cambio no se efectúa en el vocablo, sino en la idea.

Jua_21:12. «y ninguno (singular) de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres?, sabiendo (plural) que era el Se­ñor.» La figura pone de relieve que ninguno preguntó, porque todos lo sabían.

2Co_5:19. «... Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo (singular), no tomando en cuenta sus transgresiones a ellos» (plural). Aquí, por metonimia, el «mundo» está en lugar de sus «habitantes», lo cual expresa cumplidamente el Apóstol, mediante la silepsis, usando el plural en la frase segunda.


Símbolo

Esta figura, del griego «symbolon» = arrojado juntamente, la usaban los griegos para indicar que una parte de un objeto se correspondía con otra; es decir, lo que hoy llamamos «cu­pón» o cosa semejante. Indica, pues, que un objeto representa una verdad moral espiritual. El término no ocurre en la Biblia, ni se dice en ella que algo haya de usarse en este sentido. El tér­mino que más se le aproxima es «mystérion»; tanto que los llamados «Padres» griegos lo usaban como sinónimo de «sym­bolon», como puede verse en Justino Mártir(Apología, 1, 27, donde lo aplica a Isa_7:14).

Esto es lo que viene a significar, sólo unas tres veces, en el N. T. el término «mysterion»: Efe_5:32 ;Apo_1:20 ; Apo_17:5 , Apo_17:7 ; siem­pre en el sentido de «signo secreto».

No cabe duda de que existen muchos símbolos en la Biblia, pero su interpretación exige mucha cautela. En realidad, todas las metonimias son, en cierto sentido, símbolos. Por ejemplo, cuando «copa» se usa por bendición (Sal_16:5 ; Sal_116:13); o «ba­rro», por hombre (Isa_64:8, -BH, 7); o «puerta», por poder (Mat_1:1), lo uno es prácticamente símbolo de lo otro.

Los pasos por los que se llega al símbolo son tres:

(1) por metonimia o por metáfora, una cosa se usa para representar otra;

(2) una es usada para indicar implícitamente la otra;

(3) así que­da permanentemente como sustitutiva de la otra en calidad de símbolo de ella. Así, con respecto a la «levadura», tenemos pri­mero la cosa misma que causa la fermentación y, por ello, se prohíbe usada en los sacrificios. Después, por metonimia, se usa para significar lo que está corrompido (1Co_5:6-8). Des­pués, porimplicación, las doctrinas perversas (Mat_16:6). Final­mente se usa en mal sentido, por todo lo que está corrompido de algún modo. De la misma manera, «llave» se usa como sím­bolo de poder y autoridad (Apo_1:18 ; Apo_3:7 ; Isa_22:22). En Mat_16:19, el poder de abrir las puertas del reino de los cielos (no de la Iglesia) le es confiado a Pedro, y él ejerció este poder al hacer la oferta final del Mesías a la nación de Israel (Hch. caps., 2, 8 y 10). Este poder era intransferible; por ello, no se puede ha­blar, en este sentido, de «sucesión apostólica».


Símil

El vocablo procede del latín «símile» = semejante, ya que esta figura consiste en expresar algo que guarda cierta seme­janza con otra cosa. La figura está expresamente indicada en el texto sagrado: en el hebreo, por la partícula ke (prefijada al vo­cablo siguiente); en griego, mediante las conjunciones has ka­thós = como.

Además de la diferencia que ya hemos anunciado entre el sí­mil y las otras dos figuras afines (metáfora ehipocatástasis), di­fiere también: de la comparación, en que ésta admite diferen­cias tanto como semejanzas; de la alegoría, en que ésta presenta sólo uno de los dos extremos de la comparación y deja al lector la tarea de hallar el otro; y de la metáfora, en que ésta transfie­re, sin aviso previo, la representación.

Por consiguiente, el símil carece de «pasión», por decirlo así. Es claro, hermoso y ajustado a la realidad, pero frío y pre­meditado. Con todo, tiene la gran ventaja de que no necesita explicación alguna. Los símiles abundan en la Biblia, añadien­do belleza y fuerza al relato.

Sal_1:3. «Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas». El símil nos dice aquí que el varón que medita en la palabra de Dios está seguro, protegido y cuidado, como un ár­bol en un jardín o huerto privados, beneficios de los que no dis­fruta un árbol forestal. V. también en elipsis.

Sal_1:4. «No así los malos, que son como el tamo que arre­bata el viento.» El contraste entre el tamo llevado por el viento, y el árbol «plantado» es de lo más solemne e impresionante. Los dos símiles son los elementos predominantes en la estruc­tura del salmo, como puede observarse fácilmente:

A. a. 1. El varón justo es dichoso por no estar entre los malos.

                     b. 2-3. Comparación: «ke'éts» = «como árbol».

                         c. 3b. Su prosperidad.

            A.              c. 4. Lo contrario: «No así...»

                    b. 4b. Comparación: «kamóts» = «como tamo».

              a. 5. Los malos son castigados por no estar entre los justos.                      

Finalmente, el último versículo forma grupo aparte, con so­lemnidad majestuosa,como explicándonos el motivo de tan tre­mendo contraste. 

Sal_5:12 (BH, 13). «... Como con un escudo lo rodearás de tu favor». ¿Por qué es ese «favor» (la gracia de Dios, que es favor gratuito para los indignos) como un escudo? Porque en el favor de Dios hay «vida» (Sal_30:5 -BH, 6-), «misericordia» (Isa_60:10); seguridad y «victoria» (Sal_41:11 -BH, 12-). Por con­siguiente, la oración de los favorecidos de este modo será la que hallamos en Sal_106:4 . 

Sal_17:8. «Guárdame como a la niña de tus ojos» (comp. con Deu_32:10 ; Zac_2:8).

Sal_131:2. «Sino que me he calmado y he acallado mi alma como un niño destetado de su madre; como un niño destetado está mi alma.» Es decir, que no necesita ambicionar nada, así como un niño destetado ya no ansía tomar la leche materna 

Mat_7:24-27. Aquí tenemos un símil magnífico y extenso, que casi llega a ser clasificable como parábola. Es demasiado largo para recitado como un proverbio, y demasiado claro como para necesitar explicación. Nos da con claridad y fuerza una tremenda lección. 

Mat_9:36. «... porque estaban extenuadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor». 

1Pe_2:25 . «Porque erais como ovejas descarriadas (comp. con Isa_53:6), pero ahora os habiés vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.» Aquí tenemos un símil que está en marcado contraste con el proverbiode 2Pe_2:22 , en que se habla de la «puerca». Tanto las ovejas descarriadas como la puerca «se vuelven», pero las ovejas se vuelven al pastor, mientras que la puerca se vuelve al cieno. También es digno de notarse que el verbo «volverse», en relación con las ovejas, está en la voz pa­siva, mientras que el verbo «volverse atrás», con relación al pe­rro y a la puerca (v. 2Pe_2:21) está en voz activa, dando a entender que las ovejas son constreñidas a volver mediante la fuerza de un poder exterior, mientras que la puerca vuelve al cieno por su propia libre voluntad. V. también en paremia. 

A veces, el símil es gramatical mente una figura, pero impli­ca en realidad la cosa misma. Ejemplos: 

     Gen_25:31. Dice el original: «... Véndeme como en este día tu primogenitura». Lo mismo; en v.  Gen_25:33. 

Num_11:1. Dice el original: «Y aconteció que el pueblo esta­ba como murmuradores, (era) cosa mala a los oídos de Yah­weh». Aquí el símil es idéntico a la realidad: eran realmente murmuradores. 

Neh_7:2 . «... porque éste actuaba como un varón de ver­dad»; es decir, era fiel y concienzudo. 

Sal_122:3 . «Jerusalén, que está edificada como una ciudad de un conjunto perfecto.» 

Isa_1:7 . «... y asolada (lit. desolación) como asolamiento de extraños». V. en antimeria, y comp. con Isa.13:6. 

Isa_1:9. «Si Yahweh Tsebaoth no nos hubiese dejado un resto pequeño, habríamos llegado a ser comoSodoma, y semejantes a Gomorra.» En el v. siguiente, Dios llama a los líderes religio­sos del pueblo «gobernantes de Sodoma»; y a la nación misma, «pueblo de Gomorra», para demostrar así lo correcto del símil, aplicado a los impíos que se cubrían con la capa de una religio­sidad meramente formalista. 

Ose_5:10«Los príncipes de Judá fueron como los que des­plazan los linderos»; en efecto, cometieron este delito, cuya gravedad es declarada en Deu_19:14 ; Deu_27:17. 

      Mat_14:5. Dice literalmente: «... porque lo tenían (a Juan) como a profeta»; es decir, lo consideraban verdadero profeta.

Luc_22:44. «y su sudor se hizo como grumos de sangre que bajaba hasta el suelo» (lit.). En efecto, fueron grumos de san­gre. 

Jua_1:14 . «... y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre»; es decir, la gloria que realmente le correspondía al que es el Hijo Unigénito del Padre.

Rom_9:32. «¿Por qué? Porque iban tras ella (la justicia) no por fe, sino como por obras de la ley.»

2Co_2:17. «Pues no somos como la mayoría, que trafican con la palabra de Dios, sino que con sinceridad,como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo»; es decir, ha­blamos real y verdaderamente palabras sinceras, puras y divi­nas.

2Co_3:18. «Y todos nosotros, mirando a cara descubierta, como en un espejo, la gloria del Señor, vamos siendo transfop mados de gloria en gloria a la misma imagen, como por la ac­ción del Señor, del Espíritu»; es decir, es verdaderamente una obra del Espíritu Santo en nosotros. Su oficio, en efecto, es glo­rificar a Cristo; y los que son conducidos por el Espíritu, se ocupan gozosos en contemplar a Cristo, pues así se van hacien­do más y más semejantes a Él. En realidad, la medida en que «vamos siendo llenos del Espíritu» (Efe_5:18) es la medida en que así nos ocupamos en contemplar a Cristo.

 

A veces, el adverbio «como» va seguido por el adverbio «así», para dar más fuerza, profundidad y claridad a la compa­ración. Ejemplos:

Isa_24:2. «y sucederá

                         como al pueblo,

                                    así al sacerdote;

                         como al siervo,

                                    así a su amo;

                         como a la criada,

                                    así a su ama, etc.»

 

De esta forma, se muestra la universalidad del juicio por el que «la tierra será enteramente vaciada y completamente sa­queada» (v. 3). Aquí vemos una combinación de la figura síncri­sis con esta forma de símil. 

Isa_55:10-11Véase la estructura de esta porción:

 

a. «Como desciende la lluvia y la nieve

       b. de los cielos,

            c. y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir,

    d. y da semilla al que siembra, y pan al que come,

                          

a. así será mi palabra que sale

       b. de mi boca;

              e. no volverá a mí vacía,

                    d. sino que realizará lo que me place, y cum­

                           plirá aquello para que la envié.»

Aquí, en bella comparación, tenemos en a y las dos cosas que se comparan, la Palabra que se asemeja a la lluvia y a la nieve; en b y b, sus fuentes respectivas; en c y e, su destino: no vuelven de vacío; y en d y d, sufinal próspero, con el cumpli­miento de su respectiva misión.

Otros ejemplos de «como» y «así» combinados, pueden ver­se en: Rom_5:12 , Rom_5:18 , Rom_5:19 ,Rom_5:21 ; Jua_3:14 (que declara el remedio de Rom_5:12), -comp. con  Jua_12:32 -; Jua_14:31 (que nos lleva a Isa_53:7 ; Heb_9:27-28). Después viene la «comisión» y su objetivo: Jua_17:18 ; Mat_8:13 ; Jua_5:26. Dios se revela a Sí mismo y al hom­bre: Isa_55:9 ; Sal_73:22 ; Hch_7:51 ;

Sal_103:15. Dios revela también sus atributos o perfecciones: Sal_103:11-13 ; Jua_15:9. También revela nuestras relaciones y responsabilidades como miembros de un mismo Cuerpo: Rom_12:4 ; 1Co_12:12-13 ;Col_2:6Col_3:132Co_1:5-71Pe_4:10 ; con la promesa divina de Deu_33:25  e Isa_55:10-11. ¡Ojalá deseemos nosotros hacer la vo­luntad de Dios, como Sal_42:1! (BH, 2).

 

Hay otros símiles cuya fuerza y significación dependen del punto de vista que se mantenga en relación con el dispensado­nalismo:

 

Por una parte, con respecto a los judíos: Exo_24:3 , Exo_24:7 -comp. con Jer_31:32 -; Isa_54:9 ,Isa_54:10 ; Isa_62:5 ; Isa_66:13 ; Jer_33:22Eze_34:12 ; Rom_4:18 -comp. con Gen_15:5 .

 

           Con respecto a los gentiles: Mat_19:6 ; Mat_24:27 , Mat_24:37-39 ; Hch_15:14 ; 1Co_10:32.

 

            Con respecto a la Iglesia de Dios: Hch_1:111Co_15:22 (Nó­tese el «orden» en los vv. 1Co_15:23-24).

 

Simperasma

Esta figura ocurre cuando la conclusión se añade a modo de breve sumario. En lógica, es la conclusión de un silogismo. Simperasma (del gr. «syn» = con + «peraióo» = llevar a través -o: al otro lado), es pues, como un epítome de las frases o enu­meraciones que preceden. Se distingue del sinatresmo (v. en su lugar), en que se usa al final y como conclusión de lo dicho, mientras que el sinatresmo se usa en el curso de la argumenta­ción y como parte de lo que se afirma. 



Sincóresis

Esta figura, que significa «consentimiento», se usa cuando hacemos una concesión en un punto a fin de ganar otro. Se di­ferencia de la epítrope (v. más adelante) en que, en esta última, admitimos algo (retóricamente) que es malo en sí, únicamente para reforzar nuestro argumento.

Los latinos la llamaban concessio = concesión, y los griegos tenían- también otro nombre para esta figura:epicóresis = a­cuerdo sobre algo.

Jer_12:1. «Justo eres tú, oh Yahweh, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y lo pasan bien todos los que se portan deslealmente?»

Hab_1:13. «Muy limpio eres de ojos para ver el mal y no puedes contemplar inactivo el agravio; ¿por qué ves a los me­nospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?», etc.

Rom_2:17-20Pablo admite todas estas alegaciones del judío, sólo por reforzar su argumento y prestar mayor énfasis al re­proche que le hace en el v. Rom_2:21 : «Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo?», etc. hasta el final del v. Rom_2:23.

1Co_4:8. Pablo les concede el deseo de «reinar», pero añade con ironía: «¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos juntamente con vosotros!»

2Co_10:1Aquí les concede lo que se piensa de él «tan poca cosa»); pero los vv.2Co_10:2 y 2Co_10:11muestran que lo hace para ganar otro punto. También, en 2Co_12:16.

Gal_4:15 , Gál_4:16. Pablo apela aquí al extraordinario afecto que le habían mostrado anteriormente los gálatas, para ganar a continuación un buen punto: «¿Me he hecho, pues, vuestro ene­migo, por deciros la verdad?»

Stg_2:19. «Tú crees que Dios es uno; haces bien. También los demonios lo creen, y están temblando.»

 

 

Síncrisis

Por ser esta figura parecida al símil, ya que consiste en la re­petición de un cierto número de símiles, la ponemos a continua­ción de la figura anterior, ofreciendo unos pocos ejemplos de ella:

Isa_1:18.

«Aunque vuestros pecados sean como la grana,

           como la nieve serán emblanquecidos;

aunque sean rojos como el carmesí,

           vendrán a ser como blanca lana.» 

Isa_32:2. «y será aquel varón como un escondedero contra el viento, y como un refugio contra el turbión;como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.»

  Isa_66:12. «Porque así dice Yahweh: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un río, y la gloria de las naciones como un torrente que se desborda.»

 

Sinécdoque

Este vocablo, del griego «syn» = con + «ek» = de + «do­khé» = el acto de recibir, describe una figura por la que un vo­cablo recibe de otro algo, por estar asociado con él mediante al­guna conexión, como cuando se toma la parte en lugar del todo o viceversa. Se distingue de la metonimia en que, en ésta, el in­tercambio se efectúa entre dos nombres (o verbos) relacionados, mientras que, en la sinécdoque, el intercambio se efectúa entre dos ideas asociadas. Puede ser de cuatro clases:

     Sinécdoque del género: se pone el género en lugar de la es­pecie.

     Sinécdoque de la especie: se pone la especie en lugar del género.­

     Sinécdoque del todo: el todo se pone en lugar de una parte; y­

     Sinécdoque de la parte: una parte se pone en lugar del todo.

 Estas cuatro clases se subdividen de la manera siguiente:

1. SINÉCDOQUE DEL GÉNERO:

I.   El todo por la mayor parte.

II.        Una proposición afirmativa universal que no se extiende a todos los casos particulares.

III.Una negativa universal que no se extiende a todos los casos particulares.

IV.       Universales, en general, por particulares.

V.        Significados amplios, en lugar de otros más es­trictos.

 

11. SINÉCDOQUE DE LA ESPECIE:

i.   Muchos, por todos.

ii.  Un sentido más estrecho, por otro más amplio.

iii.  Nombres propios, por comunes.

iv.  Una especie, por todo el género.

v.   Verbos especiales, por generales.

vi.  Un ejemplo o modelo, por todas las clases.

 

III. SINÉCDOQUE DEL TODO:

i.   Todos, o cada uno, por el todo.

ii.    Lo colectivo, por lo particular.

iii.       El todo, por una de sus partes.

iv.        Un lugar, por una parte de él.

v.   Un tiempo, por una parte de él.

IV. SINÉCDOQUE DE LA PARTE:

 

i.    Una parte entera de un ser humano, por toda la persona, etc.

ii.         Una parte entera del ser humano colectivo, por la humanidad.

iii. Una parte de una cosa, por la cosa entera. Una parte de tiempo, por todo el tiempo.

 

 

Sineciosis o Cohabitación

Esta figura consiste en la repetición de una misma palabra en la misma cláusula, pero en un sentidoampliado, aunque no diferente. Su etimología es: «syn» = con + oikeiosis» = habita­ción. Se llama así porque las dos palabras aparecen como vi­viendo en la misma casa; pero, en realidad, una tiene un sentido más elevado que la otra, como si debiera vivir en un piso supe­rior.

Mat_5:19. Dice textualmente: «Cualquiera, pues, que supri­ma (lit. desate) uno de estos mandamientos, delos más peque­ños, y enseñe así a los hombres, será llamado el más pequeño en el reino de los cielos.» En el primer lugar, se alude a la distin­ción que los fariseos hacían entre los mandamientos (lo mismo que, en la Iglesia de Roma, entre «mortales» y «veniales»). Pero esa distinción no existe realmente y, por tanto, cuando en el se­gundo lugar dice Cristo «será llamado el más pequeño», da a en­tender que ése no estará en el reino de los cielos, pues allí no existe tal distinción.


 

Sinonimia

Esta figura procede del griego «syn» = con + «ónoma» (u «ónyma») = nombre. Consiste en la repetición de palabras que, aun cuando suenen de diferente manera, tienen un significado similar. Los hombres la usan muchas veces innecesariamente. Pero, cuando la usa el Espíritu Santo, es con la intención de que paremos atención en el asunto que pone ante nuestros ojos. 

Exo_12:2. «Este mes os será principio de los meses; para vo­sotros será éste el primero en los meses del año.» Con esta re­petición, se pone de relieve la importancia de este cambio en el comienzo del año; no era un acontecimiento ordinario.

Los sinónimos se acumulan aquí para enfatizar la perseve­rancia con que el pueblo debía adherirse a Yawheh (también hay polisíndeton).

Sal_32:1-2. «Bienaventurado aquel a quien es perdonada su transgresión, y cubierto su pecado.Bienaventurado el hombre a quien Yahweh no imputa iniquidad.»

Estos tres sinónimos han de entenderse correctamente, a fin de recibir la bendición que anuncia aquí la figura que estudia­mos:

(1) Transgresión (h. pesha'procede, en hebreo, de una raíz que significa «quebrantar, romper con»; de ahí, «rebelarse» (v. 1Re_12:192Re_8:20Isa_1:2Isa_43:27).

(2) Pecado (h. jatta'thsignifica, en hebreo, «errar el blan­co» (v. Jue_20:16). De ahí, «desviarse», «perder el paso» (de donde, «tropezar»). Todo apartamiento de Dios es un extravío, errar el blanco, salirse del camino, ofendiendo a Dios de este modo, al propio tiempo que se hace uno a sí mismo el máximo daño.

(3) Iniquidad (h. 'avenprocede, en hebreo, de una raíz que significa «doblar, encorvar». De ahí, actuar «torcidamente» (también, «perversamente»). V. Isa_53:5 , Isa_53:6 , Isa_53:11 ; Jer_33:8.

El primero de estos vocablos hace referencia especialmente al pensamiento; el segundo, a la acción; el tercero, a la palabra. El primero es «perdonado», es decir, quitado y llevado lejos (v. Gen_27:3Isa_53:4); el segundo es «cubierto» mediante la propi­ciación; el tercero es «no imputado», es decir, no contado por tal. Es muy útil una comparación entre Sal_103:14, donde Dios se acuerda de nuestra comparación débil; eIsa_43:25, donde Dios no se acuerda de nuestros pecados; al contrario que los hombres, quienes no seacuerdan de que somos débiles, pero se acuerdan siempre de nuestras ofensas.

Isa_2:11-17. Aunque ya hemos estudiado esta porción bajo la figura polisíndeton, podemos observar también numerosos sinó­nimos, acumulados con el fin de poner intensamente de relieve la importancia del «Día de Yahweh». Hay en esta porción dos clases de sinónimos que van de la mano: Una, compuesta decinco vocablos que se repiten catorce veces e indican exaltación; otra, compuesta de dos vocablos que se repiten cinco veces e in­dican humillación.

Los cinco vocablos de la primera serie son:

      gavahque sale tres veces (vv. Isa_2:11Isa_2:15 y Isa_2:17) = altivez, alto, al­tivez.

      rumque sale cinco veces (vv. Isa_2:11Isa_2:17 = soberbia; 12 = altivo; vv. Isa_2:13Isa_2:14 = altos).

      sagavque sale dos veces (vv. Isa_2:11Isa_2:17) = exaltado.

     ga'ahque sale una vez (v. Isa. 2:12) = soberbio.

     nasa'que sale tres veces (w. Isa_2:12Isa_2:13Isa_2:14) = enaltecido, ergui­dos, elevados.

Los dos vocablos de la segunda serie son:

      shaphelque sale tres veces (vv.Isa_2:11 = humillada; Isa_2:12 = abati­do; Isa_2:17 =humillada).

      shajajque sale dos veces (vv. Isa_2:11Isa_2:17) = abatida.

La estructura de la definición del «Día de Yahweh», citado aquí por primera vez en la Biblia, da enorme peso y solemni­dad a la descripción:

A. 11. Definición del Día. El hombre, abatido; Dios, exal­tado.

            B. 12. Personas (todas y cada una).

            B. 13-16. Cosas (todas y cada una7.

A. 17. Definición del Día. El hombre, abatido; Dios, exal­tado.

Es muy notable el orden en que se hallan A y A. En conexión con la altivez humana, están dichos miembros dispuestos de forma alternante:

A.  a. gavah}

          b. rum,}versículo 11.

 

A.     a. gavah, }versículo 17.

   b. rum, }

Mientras que, en conexión con la humillación del hombre, están dispuestos en forma de epánodo:

 

A.   c.   shaphel,  }

       d. shajaj, }versículo 11.

 

A.   d.    shajaj,    }versículo 17.

       c.    Shaphel,}

Jer_13:17. «Mas si no oís esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; y llorando amargamente se desharán mis ojos en lágrimas, porque el rebaño de Yahweh fue hecho cautivo.» Puede notarse ese «in crescendo», que adquiere toda su solemnidad cuando se compara este v. con el llanto del Sal­vador sobre Jerusalén (v. Lev_19:41).

Jer_48:29. Nótese la acumulación de sinónimos (seis), junto con las figuras paréntesis polisíndeton.Todo ello, para exhibir el terrible orgullo de Moab, que había de ser castigado (comp. Isa_16:6).

Sof_1:15. Nada menos que nueve sinónimos se acumulan aquí para llenar de terror a los impíos con la descripción del «Día de Yahweh». Se hallan también las figuras epizeuxis, me­sarquía, mesadiplosis, paronomasia astndeton. El v. comienza, en la Vulgata Latina con las palabras: «Dies irae, dies illa», de donde sacó la Iglesia de Roma la famosa secuencia de las misas de difuntos.

                         Mar_12:30«Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón,

                           con toda tu alma,

                           con toda tu mente, y

                           con toda tu fuerza.»

Éste es el gran mandamiento, enfatizado por las figuras ha­meoteleuton, polisíndeton sinonimia, a fin de convencemos de la imposibilidad de cumplir esta ley y, tras esta convicción, lle­varnos a los pies de Cristo, quien nos salvó de la condenación de la ley y nos otorga, por medio del Espíritu Santo, un cora­zón nuevo para poder guardar los mandamientos de Dios (v. también Luk_10:27).

Efe_5:19. Aquí se usan los sinónimos «salmos, himnos y cán­ticos espirituales», para poner de relieve la primordial ocupa­ción de un corazón que está constantemente lleno del Espíritu Santo (v. Efe 5:18). El vocablo «salmo» (gr. psalmósviene del verbo psálloque significa tañer las cuerdas de un instrumento, lla­mado por eso «salterio». De modo que se aplicó primero al ins­trumento; después, al cántico que era acompañado por el tañi­do del salterio (v. Luc_20:42Luc_24:44Hch_1:20Hch_13:33, lugares en que se hace referencia al libro de los Salmos; y 1Co_14:26Eph_5:19Col_3:16, lugares en que se hace referencia a salmos en general). No hay duda de que el vocablo significa los salmos inspirados del A. T. El término «himno» (gr. hymnosera en su origen un cántico pagano en alabanza de algún dios o de algún héroe. Al principio, los cristianos eran reacios a usados, y sólo en el siglo IV fueron adoptados generalmente como cantos de alabanza al verdadero Dios, mientras que los salmos servían para conmemorar las bendiciones y gracias impartidas por Dios. Este término sale únicamente en Efe_5:19 y Col_3:16. El verbo hymnéo ocurre cuatro veces: Mat_26:30;Mar_14:26, donde se refiere ciertamente a los salmos cantados en la celebración

de la Pascua, y Hch_16:25Heb_2:12, donde el sentido de «can­tar alabanzas al Señor» se hace claro. Finalmente odé = cánti­co (de donde procede el término «oda») sale, como salmo, siete veces en el N. T.: cinco veces en el Apocalipsis, y dos en las Epístolas ( Efe_5:19;  Col_3:16), donde va cualificado por el adje­tivo pneumatiké = espiritual, implicando así que eran compues­tos por personas espirituales y que solamente se usan en las cosas que pertenecen al Espíritu de Dios. Dos observaciones se hacen necesarias a este respecto:

Aunque la palabra salmo implica un instrumento musical: el salterio, sólo en el A. T. se usaron los instrumentos musica­les. La Iglesia Primitiva no los usó, y hombres tan eminentes como Justino Mártir y Basilio los condenaron expresamente (opine el lector. Nota del trad.).

Como ya aludimos en otro lugar, en la Biblia nunca aparece una oración cantada, sino dicha (v. por ej.,Exo_32:11Deu_3:23Jue_13:81Sa_2:12Re_6:17Dan_9:4Dan_9:20). En realidad, la ora­ción se diferencia de la alabanza en esto. Nótese el contraste en los lugares siguientes: 1Re_8:22 , 1Re_8:23 ,1Re_8:54 «dijo»), con 2Cro_5:122Cro_5:13Mat_26:30 «cantado»), con v. Mat_26:39 «orando ydiciendo»); Stg_5:13 «¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cantealabanzas»). Más aún: la alabanza puede ser tanto cantada como dicha, como consta por los cán­ticos de Moisés (Deu_31:30), de Débora (Jue_5:12) y de David (2Sa_22:1 y Sal. 18. Título). En cambio, la oraciónnunca aparece cantada.

1Ti_1:2«Gracia, misericordia y paz» (V. también 2Ti_1:2Tit_1:4). En las demás Epístolas de Pablo, hallamos sólo «gra­cia)) o «gracia y paz», pero el Apóstol añade, en esas tres Epís­tolas, «misericordia», como dando a entender las grandes res­ponsabilidades que el oficio pastoral comporta, y para cuyo cumplimiento fiel es necesaria con mayor urgencia la miseri­cordia de Dios.

                     1Ti_3:15. «para que, si tardo, sepas cómo debes conducirte en

                                         la casa de Dios, que es

                       la iglesia del Dios viviente,

                       columna y baluarte de la verdad».

 

Estas frases, para ser bien entendidas, han de ser conecta­das con «el misterio de la piedad » (   1Ti_3:16), con lo que las frases comúnmente atribuidas a la persona de Cristo, tienen mejor aplicación al gran «misterio» del Cuerpo Místico de Cristo, la Casa en que Dios habita por medio de su Espíritu: la asamblea de los santos que pertenecen de modo peculiar al Dios viviente, ya que han sido comprados con la sangre del pacto eterno. Esto es «la columna y baluarte de la verdad», misterio especialmen­te revelado a Pablo para ser dado a conocer entre los gentiles.

       2Ti_3:14-15. «Pero tú persiste en lo que

                                     has aprendido, y de lo que

                                     fuiste persuadido (lit.), sabiendo de quiénes lo

                                    has aprendido; y que desde la infancia

                                    sabes las Sagradas Letras (lit.), las cuales te pueden hacer

                                    sabio  para salvación, etc.»

Con todos estos sinónimos, el Apóstol pone de relieve el es­tudio personal de las Santas Escrituras, a fin de adquirir no un mero conocimiento intelectual de la letra de la Biblia, sino un sabor cordial, experimental, en la seguridad que la verdad de Dios imparte.



 

Síntesis


A esta figura se la suele llamar impropiamente metalepsis, ya que ésta sólo se aplica a nombres. En latín se llama cons­tructio praegnans por su densidad, similar a la de la preñez. Po­demos llamarla simplemente síntesis

Lev_17:3 ss. «Cualquier varón de la casa de Israel que degüe­lle buey, o cordero o cabra, en el campamento o fuera de él, y no lo traiga a la puerta del tabernáculo de reunión... será cul­pado de sangre el tal varón; sangre derramó; será cortado el tal varón de entre su pueblo.» Esto parece contradecir a lo que lee­mos en Deu_12:15,  Deu_12:21, donde expresamente se declara: «podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme a tu deseo». Pero la dificultad desaparece al punto si se suple el se­gundo sentido que se incluye en el primer verbo: «Cualquier varón de la casa de Israel que degüelle en sacrificio buey...»

Num_25:1. «Moraba Israel en Sitim; y el pueblo comenzó a fornicar con las hijas de Moab.» Pero la preposición no es con

(hebr. im), sino 'el a. Por consiguiente, parece haber aquí una elipsis que ha de suplirse del modo siguiente: «... y el pueblo comenzó a fornicar y a unirse a las hijas de Moab».

Jos_8:29. «... mandó Josué que quitasen... y levan tasen so­bre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy» (lo mismo ocurre en Jos_10:21).

2Cr_32:1. El versículo termina diciendo: «... y dijo (es decir, pensó o mandó) quebrantadas para sí». Como esto no hace sen­tido, los traductores suelen cambiar el verbo «quebrantar» por «conquistar» o «ganar», a fin de que concuerde de algún modo con la preposición «para». Pero una correcta suplencia de la elipsis deja claro el sentido y, por otra parte, nos permite rete­ner el sentido literal del verbo «quebrantar». Ha de leerse, pues, así: «... y mandó quebrantadas del reino de Judá y anexio­narlas para sí».

Esd_2:62. La última frase del versículo dice textualmente: «Y fueron declarados inmundos del sacerdocio.» La correcta traducción, suplida la elipsis, es la siguiente: «y fueron decla­rados inmundos y excluidos del sacerdocio».

Sal_21:12 (en la Biblia hebrea, v. 13). Ya hicimos notar la elipsis del acusativo «tus saetas» detrás de «dispondrás». Ahora vemos otra elipsis (síntesis) en el doble significado del verbo mismo, de forma que se ha de leer: «En tus cuerdas dispondrás tus saetas y las dispararás contra sus rostros.»

Sal_22:21 (en la Biblia hebrea, v. 22). La última frase dice textualmente: «Y de los cuernos de los búfalos me respondis­te.» Es preciso suplir la elipsis del modo siguiente: «Y me res­pondiste y me libraste de los cuernos de los búfalos.» Véase, por ejemplo, Sal_118:5 : «... y me respondiste poniéndome en es­pacio amplio»; es decir, salvo y sano, en libertad y seguridad.

     Sal_55:18 (en la Biblia hebrea, v. 19). «Redimió y puso en paz mi alma.» Lo subrayado debe suplirse para que haga per­fecto sentido

Sal_63:8 (en la Biblia hebrea, v. 9). El original dice literal­mente: «Se pegó mi alma detrás de ti.» Es preciso suplir la elipsis y traducir del modo siguiente: «Se pegó mi alma a ti y siguió detrás de ti.» » Así se obtiene el verdadero sentido y se retiene, por otra parte, el significado literal de las palabras.

Sal_66:14 . «Los que (votos) mis labios abrieron y prometie­ron.» Así no es menester sustituir «abrieron» por «pronuncia­ron», sino que se mantiene el sentido literal del verbo.

Sal_68:18 (en la Biblia hebrea, v. 19). El hebreo dice literal­mente en la segunda parte del versículo: «Recibiste dones entre los hombres», pero el verbo hebreo laqaj, como ya vimos, inclu­ye los dos sentidos de «recibir» y «dar» (mejor, «recibir para dar»), con lo que la traducción correcta es: «Recibiste dones y los distribuiste entre los hombres» (comp. con Efe_4:8).

Sal_73:27 . «... Has destruido a todo el que se prostituye de ti». Para que esta frase haga sentido, es preciso suplir la elipsis del modo siguiente: «Has destruido a todo el que se prostituye apartándose de ti»; es decir, dejando al Dios verdadero para irse a los ídolos.

Sal_89:39 (en la Biblia hebrea, v. 40). «...has profana­do su corona a la tierra». Es necesario suplir la elipsis del modo siguiente: «Has profanado su corona arrojándola a la tie­rra.»

Sal_104:22El hebreo dice literalmente: «Haces salir el sol, se recogen y a sus guaridas se echan.» Supliendo la elipsis, te­nemos: «Haces salir el sol, se recogen, se marchan a sus guari­das y se echan.»

Pro_25:22. El hebreo dice: «Porque carbones tú agarras sobre su cabeza.» Supliendo la elipsis, la traducción es la siguiente: «Porque (haciendo eso) estás agarrando carbones de fuego y po­niéndolos sobre su cabeza» (comp. con Rom_12:20).

Mat_4:5. El original dice: «Entonces el diablo lo toma consi­go a la ciudad santa.» La idea incluida aquí en la preposición griega eis necesita ser suplida por otro verbo. De ahí, la nece­sidad de traducir como sigue: «Entonces el diablo lo toma con­sigo y lo conduce a la ciudad santa.» Lo mismo ha de hacerse en el V.Mat_4:8 y en Mat_27:27. A veces, el sentido es completado por me­dio de otro verbo, como en Mat_2:13 ,Mat_2:20Jua_19:16Hch_23:18.

Mat_5:23. Aquí es necesario suplir con otra palabra el senti­do propio del término «ofrenda», y traducir así: «Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en sacrificio sobre el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra tí.» La ofrenda era el único don que podía traerse al altar. En Lev_2:1-2, los LXX traducen: «Y si un alma presenta una ofrenda en sacrifi­cio al Señor...»; de esta forma suplieron la elipsis. Quienes apli­can este versículo en el sentido de depositar la colecta en la Mesa del Señor cometen un grave abuso del lenguaje.

Luc_4:38. El original dice textualmente: «Y levantándose de la sinagoga, entró en la casa de Simón.» Se sobreentiende: «se marchó» («y levantándose, se marchó de la sinagoga y entró en la casa de Simón»), pero la elipsis tiene por objeto dirigir la atención al hecho más importante, a saber, levantarse rápida­mente para impedir así cualquier comentario sobre el milagro que acababa de realizar, más bien que el mero hecho de salir de la sinagoga.

    

      Luc_18:14. «Os digo que éste descendió a su casa justificado más bien que aquél.» La preposición griega para con acusativo tiene aquí exactamente el mismo sentido que la hebrea min, partícula exclusiva, no meramente comparativa, como puede verse por los siguientes ejemplos: Sal_118:8-9 : «Mejor es con­fiar en Yahweh que (es decir: y no) confiar en el hombre. Mejor es confiar en Yahweh que (y no) confiar en príncipes.» Jon_4:3 : «... porque mejor es mi muerte que (y no) mi vida» (lo mismo al final del v. Sal_118:8).Heb_11:25 : «Escogiendo ser maltratado con el pueblo de Dios más que (y no) gozar de los deleites temporales del pecado.» También puede aplicarse a Gal_1:8-9 «otro evan­gelio» ).

     Por consiguiente, la enseñanza aquí es que el publicano des­cendió a casa justificado y no el fariseo, ¡no que el fariseo fue justificado un poco, y el publicano algo más! La parábola tiene que ver con la justificación(v. 9), no con la naturaleza de la oración. La forma en que cada uno de los dos ora es meramente un vehículo para ilustrar la verdad principal de toda la porción.

Luc_19:44. «Y te derribarán a tierra.» El verbo griego edafizo significa dos cosas: «poner al nivel del suelo» y «derribar o es­trellar algo contra el suelo». Ambos sentidos se hallan aquí. En el segundo sentido lo emplean los LXX en Sal_137:9 y Ose_10:14.

Luc_20:9«Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos la­bradores y se fue lejos por mucho tiempo.» Se sobreentiende que «se quedó allí por mucho tiempo». También puede tradu­cirse: «Y estuvo ausente por mucho tiempo».

Luc_21:38. El original dice textualmente: «y todo el pueblo madrugaba a él en el templo para oírle.» Es evidente que hay que suplir el verbo «venir» del modo siguiente: «Y todo el pue­blo madrugaba para venir a él en el templo (y) oírle.» O, tam­bién: «y todo el pueblo madrugaba para venir a él, a fin de oírle en el templo.» La primera versión está más en consonancia con la construcción del original.

Jua_1:23. Ha de suplirse aquí una elipsis, de forma que lea­mos: «Dijo: Yo soy aquel de quien está escrito:Voz de uno que clama en el desierto...»

Jua_6:21. Suplida la elipsis, ha de leerse aquí: «Querían, pues, recibirlo en la barca, Y le recibieron, y enseguida estuvo la barca sobre la tierra a la que iban.»

Hch_7:9. El verbo griego empleado aquí (apodídomiestá en la voz media, en la cual no significa meramente vender, sino desprenderse de algo, dándolo a otros por dinero o por cualquier otro favor. Así que ha de traducirse: «y los patriarcas, teniendo celos de José, se deshicieron de él vendiéndolo con destino a Egipto.» La frase cobra así, en los labios de Esteban, una fuerza tremenda.

    Hch_23:24. Suplida la elipsis, el versículo dice así: «y que preparasen también cabalgaduras, para que, montando en ellas a Pablo, lo condujesen a salvo y lo llevasen a Félix el goberna­don». El verbo griegodiasozo significa «salvar a través de», pero al omitir el verbo «llevaron», exigido por la preposición griegapros, el énfasis se carga sobre un hecho de mayor impor­tancia, a saber, cómo fue preservado Pablo de sus enemigos.

Gal_5:4. Este versículo resulta difícil, si no se suplen varias elipsis. Si se atiende bien a Gal_2:21, se ve que Pablo dice lo si­guiente: «Fuisteis abolidos y desligados del señorío de Cristo, los que por la ley intentaisjustificaros; del régimen de la gracia habéis caído» (comp. con Rom_7:4Rom_7:6). Se trata, pues, de posicio­nes legales hipotéticas y, de paso, se ilumina también Gal_2:20.

Efe_4:8. «Subiendo a lo alto, llevó cautiva a la cautividad y, recibiendo dones, los dio a los hombres.» Con esta elipsis supli­da, se entiende mejor la cita del Sal_68:18, que ya hemos exa­minado anteriormente.

2Ti_1:10Aquí tenemos un bello contraste, que nos facilita el suplir una elipsis y entender una endíadis: «... el cual (Jesu­cristo) abolió y redujo a la impotencia a la muerte, y sacó a luz por medio del evangelio de Su muerte y resurrección, y nos pro­curó, la vida inmortal». En otras palabras, por una parte nos li­bró de la muerte eterna; por otra, nos procuró la vida eterna.

Con la endíadis, «vida e inmortalidad», se nos da a entender que el énfasis se carga sobre la palabra «inmortalidad» = vida eter­na.

      2Ti_2:25-26. Por la mala traducción de la conjunción griega mépote = no sea que, y la falta de atención a la elipsis, estos versículos reciben un sentido contrario al que tienen. La tra­ducción debe hacerse como sigue: «que con mansedumbre co­rrija a los que se oponen, no sea que les dé Dios arrepentimien­to para completo conocimiento de la verdad y, recobrando el sentido, escapen del lazo del diablo, hechos cautivos bajo él a fin de hacer la voluntad de aquél». Quienes hallen rara esta tra­ducción, que lean Isa_6:9-10 y las citas de este lugar en el N. T.: Mat_13:14-15Mar_4:12Luc_8:10Jua_12:40Hch_28:26-27Rom_11:8. La estructura de toda la porción de 2Ti_2:14-26 aclara el sentido del pasaje:

 

A. 14. El objetivo del enemigo: «subversión» (gr. katas-­trophé).

    B. 15. El buen obrero: trabajador (gr. ergátes).

          C. 16. La exhortación de Pablo: «evita».

                           D. 17-18. Ilustración: «como gangrena».

                                 E. 18b. Mal efecto sobre otros: «trans­tornan la fe».

                                 E. 19. El buen efecto: «Fundamento firme. »

                       C. 22-23. La exhortación de Pablo: «Huye... de­secha.»

                  B. 24-25. «El esclavo (gr. doulosdel Señor.»

A. 25b-26. El objetivo del enemigo: «oposición» (gr. anti­diatitheménous.              

Si analizamos ahora en detalle el último miembro (A), vere­mos el sentido de los vv. 25-26.

 

A.  El objetivo del enemigo:

 

A. a. 25. «No sea que Dios les dé arrepentimiento.»

              b. 25. «para pleno conocimiento de la verdad».

     a. 26. «y (no sea que, como en «a») vueltos al buen sentido (por Dios, como en «a»), escapen del lazo del diablo».                                                                                   

         b. 26. «a fin de hacer la voluntad de aquél» (Dios, que es sujeto lejano).                             

En «a» y «a», tenemos la acción de Dios (hipotéticamente) librando, mientras que en «b» y «b» tenemos el objetivo para el que el cautivo sería librado.

2Ti_4:18. «Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará llevándome a su reino celestial.» Al omitir el verbo «llevar», nuestra atención se centra en la maravillosa preserva­ción, más bien que en el acto dellevarle al reino celestial.

Heb_5:3. «y por causa de ella debe ofrecer sacrificios por los pecados». 

Heb_5:7. Teniendo en cuenta que la preposición no es diá con acusativo, sino apó, cuyo sentido primordial es de apartamien­to, este versículo, con la elipsis suplida, debería traducirse así: «y Cristo, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído y librado de su temor» (comp. con Heb_12:28, donde la misma palabra es traducida por «temor»). Puede verse tambiénSal_22:21, anali­zado anteriormente (Esta aserción de Bullinger sería contun­dente si la preposición griega fuese «ek»como en la frase an­terior, pero «apó» puede significar también origen y causa. Nota del traductor). 

Heb_9:16-17. La inmensa mayoría de las versiones traducen así estos versículos: «Porque donde hay testamento, es necesa­rio que ocurra la muerte del testador. Pues un testamento es firme en caso de muerte; pues no tiene vigencia en tanto que el testador vive.» 

      Está claro que estos versículos se refieren a un pacto, no a un testamento propiamente dicho. Tanto el contexto anterior, en el que Cristo es presentado como «mediador de un nuevo pacto», como el posterior, donde se alude al primer «pacto», promulgado mediante Moisés en el Sinay, confirman nuestra afirmación (comp. Exo_24:5-8). La mención del rociamiento con la sangre (v. 21) muestra que son los sacrificios el objeto de re­ferencia. Además, la palabra que suele traducirse por «testa­dor» es el participio de la voz media del verbo diatíthemi. Di­cho participio significa «destinado», «asignado» o «concerta­do», como en Luc_22:29;Hch_3:25Heb_8:10Heb_10:16, únicos lu­gares en que, con Heb_9:16-17, ocurre dicho verbo en el N. T. Su uso muestra que el sacrificio mediante el cual fue solemnizado el pacto está realmente incluido en el término griego diathéme­ nosAdemás, el sustantivo diathéke siempre significa «pacto». Por consiguiente, de acuerdo con estas consideraciones y con los lugares bíblicos citados, podemos traducir dichos versículos como sigue:

«Porque donde hay pacto, es necesario que ocurra la muerte del destinado al sacrificio. Porque un pacto es firme sobre víc­timas muertas; pues no tiene vigencia entretanto que lo desti­nado al sacrificio está vivo.» Por eso, continúa el v. 18: «De donde ni aun el primer pacto fue inaugurado sin sangre.» Y así, todo el contexto.

      Heb_10:22«... teniendo los corazones rociados (lit.) y así libres de una mala conciencia».­

1Pe_3:20«... Mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, esto es, ocho, fueron salvadas y preservadas a través del (o: por medio del) agua».

Apo_13:3. «... y se maravilló toda la tierra en pos de la bes­tia». La preposición griega opisó significadetrás de (en espacio o en tiempo. V. Apo_1:10Apo_12:15). El sentido, suplida la elipsis, es el siguiente: «... y se maravilló toda la tierra y siguió en pos de la bestia».

Apo_20:2«Y lo ató por mil años.» Es decir: «lo ató y lo tuvo atado por mil años».

 


Sínteton o Combinación

Esta figura (del griego «syn» = con + thetos = puesto) con­siste en colocar juntas dos palabras por causa de la costumbre. Por ejemplo: «de palabra y obra»; «principio y fin», etc. Se dis­tingue de la síntesis, en que ésta es una composición formada, no en virtud de la costumbre, sino de la dialéctica. También se distingue de la endíadis, ya que en ésta se usan dos palabras para decir una sola cosa (véanse en sus respectivos lugares). Ejemplos de sínteton:

    Gen_18:27. «... polvo y ceniza».

    Sal_115:13. «A pequeños y a grandes» (comp.Apo_20:12).

    Isa_58:5. «... cilicio (mejor: saco) y ceniza» (también Jon_3:6Luc_10:13 , etc.).

    Hch_7:22. «Moisés... poderoso en sus palabras y obras.» Hay muchos otros ejemplos de esta figura: «ricos y pobres», «viejos y jóvenes», «pecados e iniquidades», «fe y obras», etc., etc. La figura opuesta es endíadis.

 

 

Suspensión

Es lo que ha venido a llamarse «suspense», y consiste en adiciones mediante las que la conclusión del argumento es una incógnita.

 


Tapéinosis

Esta figura, también llamada antenantiosissignifica «em­pequeñecimiento», y ya hemos dicho que se distingue de la li­tote en que, a diferencia de ésta, tiene por objeto engrandecer la misma cosa o persona que se empequeñece. Antenantiosis significa «contraposición». Cuando se usa en forma de parénte­sis, se llamaanéresis.

La figura se usa en conexión con nombres, verbos y adver­bios, ya sea: (1) positivamente, o (2) negativamente.

1. Positivamente.

Gen_27:44. «Y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue.» Por Gen_29:20, sabemos que los siete años que Jacob sirvió por Raquel «le parecieron como pocos días». Por esos lugares, vemos que el hebreo usa el plural de 'ejad = uno, para significar «algunos» o «pocos»; así que po­dríamos traducir «unos días». En cambio, el plural del griego tis = alguno, se usa para un número mayor. 

 

2. Negativamente.

     Cuando el énfasis se hace por medio de una negación, a fin expresar lo positivo en un grado más elevado, la figura se llama antenantiosis (véase arriba). Así, cuando decimos de al­guien: «no es tonto», queremos decir que «es muy listo». O, cuando decimos: «no está a muchos kilómetros de aquí», que­remos decir que «está al alcance de la mano».

Exo_20:7«Porque no dará por inocente Yahweh a quien toma su nombre en vano.» Es decir, lo tendrá por culpable de infringir la Ley.


 

 

Taumasmo

Este vocablo, que significa «asombro», da nombre a una fi­gura que se usa cuando, en lugar de una llana aserción, o de la declaración de un hecho, se expresa en forma de admiración, ya sea explícita o insinuada. Cuando el asombro se expresa en forma de exclamación, se combina con la figura ecfónesis que estudiaremos luego.

Num_24:5. «¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob...!»

 


 

Tipo

El vocablo tipo proviene del verbo griego typtein = golpear o imprimir una marca. Como figura de dicción, significa una «sombra» (gr. skiáCol_2:17 ; Heb_10:1) o anticipo figurativo de algo futuro, más o menos profético, que constituye el «antitipo» o realidad prefigurada por el «tipo».

En el N. T., el vocablo griego «typos» adquiere diversos sen­tidos:

1. Señalo marca (Jua_20:25).

2. Figura (Hch. 7:43 ; Rom_5:14).

3. Forma (Rom_6:17).

4. Modelo (Hch_7:44 ; Tit_2:7 ; Heb_8:5).

     5. Manera, estilo, etc. (Hch_23:25-«términos», en la Rei­na Valera-).

     6. Ejemplo (1Co_10:6 , 1Co_10:11 ; Fil_3:17 ; 1Te_1:7 ; 2Te_3:9 ; 1Ti_4:12 ; 1Pe_5:3).

Los griegos usaban este vocablo para expresar los síntomas de una enfermedad. Galeno escribió un libro de medicina titu­lado «Perí ton typon» = «Sobre los síntomas». En sentido legal, se usaba también para designar un «caso».

Como se verá, el sentido técnico que los teólogos han dado a este vocablo no equivale exactamente a los significados arri­ba enumerados. El que más se aproxima es Rom_5:14, donde se dice que Adán es «figura» (gr. typosdel que había de venir, es decir, de Cristo (Postrer Adán).

Así que la mayor parte de lo que los hombres llaman tipos en la Biblia, son meramente ilustraciones, y sería preferible lla­madas así, ya que, de suyo, no enseñan verdades, sino que ilus­tran las verdades que ya están reveladas en otros lugares de las Escrituras.

 

Topografía

Esta figura se llama así (del gr. «tópos« = lugar), porque sir­ve para describir lugares de una manera tan viva que parece que los estamos viendo. Tal es la descripción del Seol en Isa_14:9-12Isa_30:33; la de los nuevos cielos y la nueva tierra, en Isa_65:17, etc.; Apo_21:1 y ss.; la de la futura gloria de Jerusalén y del país, en Isa_33:20 ,  Isa_33:21Isa_35:6-10 ; Sal_46:5 , Sal_46:6 ;  Sal_60:6-9.

En el Sal_89:12, la descripción muestra que los puntos car­dinales se sitúan con referencia a Jerusalén (excepto, quizá, en partes de Ezequiel, escritas en Babilonia). El «Tabor y el Her-món» señalan respectivamente el oeste y el este.

Los nombres de los lugares, en Isa_10:28-32, nos ofrecen el curso de la invasión del país por el rey de Asiria. El «Mar», es decir, el Mediterráneo, es frecuentemente mencionado para describir el oeste, por su situación topográfica (v. Num_2:18, en el hebreo; Jos_16:5 , Jos_16:6Eze_42:19, en el hebreo). Sin embargo, en Sal_107:3, donde el vocablo hebreo para «sur» es «yam» = mar, la referencia es, sin duda, al Mar Rojo, con lo que se pone maravillosamente de relieve la liberación de Egip­to a través del Mar Rojo. EnSal_72:8, por otra parte, hallamos la expresión «de mar a mar», es decir, desde el Mediterráneo hasta el Mar Rojo y el Golfo Pérsico (comp. con Exo_23:31).

A veces, la descripción de un lugar es añadida para implicar una enseñanza o suministrar información, como en Jua_6:10, «y había mucha hierba en aquel lugar», y en Hch_8:26, «Es un de­sierto», para dar a entender que, para un fiel siervo del Señor, poco importaba si tenía que ejercer su ministerio en una popu­losa ciudad (v.Hch_8:5), dando gozo a las muchedumbres (v. Hch_8:8), o en un desierto para evangelizar a una sola persona (v. Hch_8:26). V. tam­bién Isa_65:17-25Joe_2:3Luc_16:24-26Jua_11:18.


 

Transición o Metábasis


Esta figura (del gr. «metá» = más allá + «baínein» = ir) se da cuando el orador o escritor pasa de un tema a otro haciendo memoria a sus oyentes o lectores de lo que acaba de decir, y aludiendo breve y escuetamente a lo que podría decirse o que­

da aún por decir. Sin embargo, toma a veces la forma de una transición abrupta. Ejemplos:

1Co_11:161Co_11:17. En el v. 16, alude Pablo a ciertos probables «amigos de discusiones», e inmediatamente pasa a tratar de un nuevo tema: La Cena del Señor. 

1Co_12:31. Después de aludir a «los dones mejores», Pablo anuncia que va a mostrar algo que es «más excelente»: El amor, que viene a ser el tema del capítulo 13.


 

Zeugma

El nombre de zeugmaque significa «yugo», se da a esta fi­gura por razón de la unión de un verbo con dos sujetos, aun cuando, desde el punto de vista gramatical, se refiere sólo a uno de ellos. Siendo dos los sujetos, habría de requerir cada uno su propio verbo. El zeugma se distingue de la elipsis rela­tiva, en que, en esta última, uno de los dos verbos omitidos per­tenece a la misma cláusula que el otro. Aquí, se omite el segun­do verbo, quebrantando las leyes de la gramática, a fin de fijar nuestra atención en el pasaje y notar que el énfasis recae sobre el verbo que aparece en el texto, sin que nos distraiga el verbo omitido. No es, por tanto, «mala gramática», ya que es legíti­mo aquí el quebrantamiento de la norma general.

Los griegos estudiaron y usaron esta figura con tal perfec­ción, que le dieron diferentes nombres de acuerdo con la posi­ción del verbo o «yugo» de la frase. Tenemos así cuatro formas de zeugma:


1. PROTOZEUGMA: «yugo al principio».

2. MESOZEUGMA: «yugo en el medio».

3. HYPOZEUGMA: «yugo al final».

4. SYNEZÉUGMENON: «yugo en conexión».

 

     1. PROTOZEUGMA 

En esta figura el verbo «en yugo desigual» es colocado al co­mienzo de la frase. Ejemplos:

Gen_4:20«y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganados.» En el original, falta el verbo subrayado, que es preciso suplir, ya que los hombres no habitaban en ganados; pero, con este zeugma, el énfasis se car­ga en el carácter nómada (eso es lo que significa Yabalde unos hombres que se dedicaban a vagar, más bien que a cuidar de sus ganados.


 

     2. MESOZEUGMA 

En esta figura el verbo o adjetivo «en yugo desigual» se ha­lla en medio de la cláusula. Ejemplos: 

Mar_13:26. «Y entonces verán al Hijo del Hombre que viene en las nubes con gran poder y gloria.» En el original, el adje­tivo «grande» está colocado entre «poder» y «gloria», sin ma­tizar entre uno y otro, porque lo que aquí se pone de relieve es la «grandeza» de ambos; el énfasis se perdería si se multiplica­sen los adjetivos (véase también vv. Mar 13:40 y MAR 13:42). 


 

3.HIPOZEUGMA 

Se llama así esta figura, porque el verbo «en yugo» se halla al final de la frase y, por tanto, «debajo» (gr.hypóde ambos elementos afectados por él. Ejemplo:

Hch_4:27-28. «Porque verdaderamente se aliaron en esta ciudad... para hacer cuanto tu mano y tu designio habían pre­destinado que sucediera.» Aquí el verbo «predestinar» afecta al «designio», no a la «mano» de Dios, ya que la «mano» simbo­liza la ejecución del «designio»; pero se pone aquí delante, por­que (como observa Bengel), fue el poder de su mano lo que fue primeramente manifestado, aunque era una consecuencia de sus ocultos designios (comp. con Hch_2:23Hch_3:18).

 

4. SINEZEUGMENON

Recibe este nombre la figura, cuando el verbo está conecta­do con más de dos cláusulas, cada una de las cuales requeriría su propio verbo a fin de completar gramatical mente el sentido. Ejemplos:

Exo_20:18Dice el texto: «Y todo el pueblo vio los truenos y los relámpagos, y el sonido de la trompeta y el monte que hu­meaba.» Si se hubiesen multiplicado los verbos en este pasaje, ¡cuánta fuerza habría perdido! El pueblo vio los relámpagos y el humo del monte, pero al omitir el verbo «oír» (el apropiado para lo de los «truenos» y el «sonido de la trompeta»), se nos informa que el pueblo quedó impresionado especialmente por lo que vio, más que por lo que oyó.

Sal_15:1-5. Aquí todas las cláusulas de los vv. 2-5a están conec­tadas con un verbo que aparece en la última frase del salmo: «vacilará» o «se bamboleará»; y, por tanto, están incompletas sin él, pero dan ritmo y agilidad a todo el salmo, cuya estruc­tura es como sigue:

  

A. 1. ¿Quién habitará? (estabilidad).

             B. a. 2. Positivo.

                      b. 3. Negativo.

             B. a. 4-. Positivo.

                      b. -4-5. Negativo.

    A. -5. No vacilará jamás (estabilidad).

 Efe_4:31. El versículo dice textualmente: «Toda amargura, y enojo, e ira, y griterío y maledicencia sea quitada de vosotros con toda maldad.» Aquí un solo verbo griego, aíro (el mismo de Jua_1:29), que significa «levantar, quitar y llevarse consigo», es empleado para afectar a diferentes elementos, aunque no se aplique igualmente a cada uno de ellos. Por ejemplo, la «amar­gura» es opuesta a la «benignidad» del v. Efe_4:32; el «enojo» (gr.«thymos» = mal genio) es opuesto a la «compasión» del v.  Efe_4:32; Y la «ira» (gr.«orgé»que es sentimiento vengativo) es lo con­trario del «perdón» del v. Efe_4:32. El verbo se omite en todos esos elementos, así como en el «griterío», para recalcar todas las cosas que hemos de evitar, más bien que el acto de renunciar a ellas.

Flp_3:10«A fin de conocerle (a Cristo, v. 8), y el poder de su resurrección y la participación (lit. comunión) de sus padeci­mientos, siendo hecho conforme a su muerte.» El verbo «cono­cer» afecta propiamente a «Él» (Cristo). Los verbos adecuados para las otras frases no están explícitos, a fin de que nuestra atención no se desvíe de lo más importante, que es «conocer a Cristo» y, con ello, llegar a experimentar el poder de su resu­rrección, para lo que es menester compartir también sus pade­cimientos; ¿cómo? haciéndonos semejantes a él en su muerte, con lo que compartimos también su resurrección (v. 11, comp. con Rom_6:5-11). Así que el orden de los vv. 10-11 es como sigue:

 

10. Resurrección.

             Padecimientos.

             Muerte.

11. Resurrección. 

Aunque es la resurrección lo primero que se menciona en el proceso de conocer a Cristo, no se puede alcanzar sin hacerse semejante a Él en los padecimientos y en la muerte, experien­cia de fe de parte del creyente. Entonces es cuando puede co­nocerse el poder de la resurrección mediante la posesión y la manifestación de una nueva vida; y es que sólo podemos cono­cer a Cristo en aquello que Dios ha hecho que Cristo sea para nosotros, y en aquello que Dios ha hecho que nosotros seamos en Cristo.