Figuras de Dicción en Filipenses


No

Referencia

Figura de Dicción

1

1:13

484 Metonimia del Efecto

1:13. “De tal manera que mis cadenas en Cristo (lit.) se han hecho notorias en todo el pretorio”; es decir, el efecto de mi conducta y predicación ha manifestado que mis cadenas no se debían a ningún crimen, sino al servicio de la causa de Cristo.

2

1:15

329 Prosapódosis

1:15-17- “Algunos… predican a Cristo por envidia y rivalidad: pero otros, de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por rivalidad, no sinceramente…; pero los otros, por amor, sabiendo que estoy…”

3

1:16

511 Metonimia de Adjunto

1:16. “… pensado añadir aflicción a mis cadenas”; es decir, a mi prisión. V. también en prosapódosis. 

4

1:18

39 Elipsis

1:18. “¿Qué, pues?” Es decir, “¿qué importa, pues?”. A Pablo le tenía son cuidado el motivo por el que otros anunciaban a Cristo, con tal que Cristo fuese anunciado.

5

1:21

489 Metonimia de Sujeto

1:21. “Porque para mí el vivir es Cristo”; es decir, si vivo, es para el servicio y la gloria de Cristo.

6

1:22

195 Epanalepsis

1:22, 24. En el versículo 20, el Apóstol había hablado de magnificar a Cristo “por vida o por muerte”, porque, para e él, el “vivir” era Cristo, “y el morir, ganancia”. La conclusión que deduce es que continuar en esta vida es mejor, no por él, sino en beneficio de los fieles de Filipos (y de otras iglesias): “Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé qué escoger. Porque (23) de ambos lados me siento apremiado, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero (24) quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.”

7

1:23

344 Pleonasmo que afecta la frase.

1:23. La frase final dice textualmente: “lo que es mucho más mejor”. Gramaticalmente, es una incorrección, pero la frase acuñada por Pablo tiene una fuerza tremenda (v. también en epanalepsis).

8

2:6

406 Antimeria de Adjetivo.

2:6.  Dice literalmente: “… no consideró rapiña (o: usurpación) el ser iguales a Dios”; es decir, tener las misma perfecciones, que Dios. Esto es lo que el primer hombre codició: ser igual a Dios. Para eso le tentó la Antigua Serpiente. Pero Cristo, el Postrer Adán, no consideró como algo digno de codicia esa igualdad gloriosa con el Padre, sino que “se vació” (lit.) de dicha gloria, y “se humilló”; y, mediante los sufrimientos y la muerte, alcanzó Su exaltación (v. también en anáfora, comentando 1 Co 3:9, y catábasis). 

9

2:6-8

363 Catábasis

2:6-8. “el cual, siendo en forma de Dios

1.      No se considera el ser igual a Dios como cosas a que aferrarse,

2.      Sino que se despojó a sí mismo,

3.      Tomando forma de siervo,

4.      Hechos semejante a los hombres;

5.      Y hallado en su porte exterior como hombre, se humilló a sí mismo

6.      Al hacerse obediente hasta le muerte,

7.      Y muerte de cruz”.

Estos siete escalones de humillación del Salvador son seguidos, en los vv. 9-11, de otros siete escalones de exaltación.

10

 

11

 

2:8

226 Anadiplosis

2:8. “… obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

550 Sinécdoque de la Especie.

2:8. “y hallado (esto es, presentándose) en su porte exterior como hombre…”

12

2:30

820 Genitivo

2:30. “… la falta de vosotros (posesión) de servicio (relación, es decir, con respecto a vosotros servicio” (lit.).

13

3:2

193 Anáfora

3:2. Nótese la triple repetición de la palabra  “guardaos”.

14

3:2-3

274 Paronomasia

3:2-3. “… guardaos de la mutilación (lit. gr. katatomé). Porque nosotros somos la circuncisión (gr. peritomé), los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne”. Pablo viene a decir que volver a las prácticas judaicas, después de haber adquirido la libertad en Cristo, no es la verdadera circuncisión, sino una mutilación innecesaria (comparece Lv. 21:5; 1R 18:28; Is 15:2; Os 7:14, con Ro 2:25, 29).  

15

3:3

206 Polisíndeton

3:3. “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios,

y nos gloriamos en Cristo Jesús,

y no hemos puesto nuestra confianza en la carne” (lit.)

  Con este polisíndeton, el Espíritu Santo atrae nuestra atención a tres grandes principios fundamentales del cristianismo y nos urge a reflexionar sobre ellos, tomando nota de la necesidad de que sirvamos a Dios en espíritu (Jn 4:23-24), de que hagamos del Señor Jesucristo la única fuente de nuestro gozo y de que renunciemos a todo intento de establecer nuestra propia justicia.   

16

3:5

249 Poliptoton

3:5. “… hebreo de hebreos…”; es decir, de pura sangre hebrea (v. también en asíndeton).

17

3:5-7

142 Asíndeton

3:5-7. En esta porción, Pablo enumera rápidamente todo aquello de que podía gloriarse “según la carne”, para llegar a la grandiosa conclusión: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Nótese que Pablo no está refiriéndose a sus pecados, sino a sus ganancias. En cuanto a todo aquello que era ganancia según la carne, dice: “Yo, más” (2 Co 11:22-23); de modo que nadie tiene por qué presumir. En cambio, en cuanto a su condición como pecador, dice: “Yo soy el primero” (1 Ti 1:16); de modo que nadie tiene por qué desesperar.  

18

3:7

614 Antítesis

3:7. “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Nótese que Pablo no está hablando de sus pecados, sino de sus ganancias como hombre y como israelita, lo que incluía la esperanza de la resurrección y la justicia, por supuesto. Pero estaba dispuesto a prescindir de todo eso a cambio de la justicia que tenía en Cristo y por la resurrección que había de obtener como consecuencia de su íntima unión con Cristo. No se compara a sí mismo con otros cristianos, sino que contrasta sus ganancias como judío, con sus mayores ganancias como cristiano.   

19


20

3:9

551 Sinécdoque de la Especie 

3:9. “Y ser hallado (esto es, y estar presente) en él, no teniendo mi propia justicia.”

615 Enantiosis 

3:9. “Y ser hallado en él (Cristo), no teniendo mi propia justicia, que es a base de la ley, sino la que es por medio de la fe de Cristo, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe”. V. también en sinécdoque 

21

3:10

137 Zeugma

3:10. “A fin de conocerle (a Cristo, v. 8), y el poder de su resurrección y la participación (lit. Comunión) de sus padecimientos, siendo hecho conforme a su muerte”. El verbo “conocer” afecta propiamente a “Él” (Cristo). Los verbos adecuados para las otras frases no están explícitos, a fin de que nuestra atención no se desvié de lo más importante, que es “conocer a Cristo” y, con ello, llegar a experimentar el poder de su resurrección, para lo que es menester compartir también sus padecimientos; ¿cómo? haciéndonos semejantes a él en su muerte, con lo que compartimos también su resurrección (v.11, comparece con Ro 6:5-11). Así que el orden de los vv. 10-11 es como sigue:

10. Resurrección.

        Padecimientos

        Muerte.

11. Resurrección.

22

 

 

23

3:13

33 Elipsis 

313. “Hermanos, yo no considero que yo mismo (lit.) haya alcanzado”. El original no dice el acusativo del verbo “haya alcanzado”, pero el versículo siguiente nos aclara que es el premio.

119 Elipsis

3:13. “Hermano, yo mismo no considero haber alcanzado ya el premio (del v. siguiente), mas una sola cosa hago: olvidando…”

24

3:15

684 Idiotismo

3:15. “Así que, todos los que somos perfectos”; esto es, los que procuramos la madurez espiritual.

25

3:16

429 Heterosis

316. “… seguir (lit.) una misma regla, sentir (lit.) una misma cosa”; es decir: “sigamos… sintamos…”

26

3:19

605 Histeropróteron

3:19. “El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria está en su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.” El “fin” está aquí al principio, a fin de que consideremos con mayor horror las cosas que conducen a dicho fin. La estructura de los vv. 18 y 19 nos lo hará ver mejor:

a- “Porque por ahí andan muchos,

      b- de los cuales os dije muchas veces y aun ahora lo digo llorando,   

          que son enemigos de la cruz de Cristo;

      b- el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya

          gloria está en su vergüenza;

a-que sólo piensan en lo terrenal.”

 

Aquí, en “a” y “a” tenemos los que andan; en “b” tenemos cómo andan; en “b”, cómo terminan. De ahí que su andar termina en destrucción, su adoración termina en el vientre, y su gloria termina en su vergüenza.

27

3:21

412 Antimeria de sustantivo

3:21. “el cual transfigurará el cuerpo de nuestra humillación (es decir, corruptible),  conformándolo a Su cuerpo de gloria” (es decir glorioso). El énfasis cae, respectivamente, en “corruptible” y “glorioso”.

28

4:2

193 Anáfora

4:2. “Ruego a Evodia y ruego a Síntique…”

29

30

4:4

220 Epanadiplosis

4:4. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: Regocijaos.”

768 Peanismo

4:4. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!”.

31

4:5

406 Antimeria de Adjetivo

4:5. “Lo mesurado de vosotros”; es decir, vuestra mesura.  

32

4:8

193 Anáfora

4:8. En este admirable v. tenemos la combinación de las figuras anáfora, asíndeton y quiasmo. Seis veces se repite el pronombre indefinido griego hosa = cuantas cosas (todo, en le RV), sin conjunción intermedia, para mejor poner de relieve la importante conclusión: “tened en cuanta estas cosas” (lit.).

33

4:9

810 Genitivo de Origen

4:9. “… el Dios de la paz”; esto es, el Dios que nos procura y nos da la paz. En el v. 7, dice: “Y la paz de Dios,” El sentido es el mismo; únicamente varía el énfasis, que en el v. 7 está en paz, y en el 9 está en Dios.  

34

4:10

382 Epiterapia

4:10. “En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis reavivado vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba oportunidad.”

35

4:16

59 Elipsis

4:16. “Pues aun cuando yo estaba en Tesalónica, me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.”