Comentario de Habacuc

La Invasión de Judá
Destrucción de los Caldeos
"El Justo vivirá por Fe"

    Esta profecía pertenece al período entre 625 7 606 a.C., probablemente alrededor del 607 A.C. a comienzos del reino de Joacim. Los caldeos (babilónicos) ya avanzaban hacia el oeste (1:6) pero aún no habían llegado hasta Judá (3:16).   
    La cronología del período fue:
  • 639-608 a.C. Josías. Una gran reforma. Sofonías.
  • 626 a.C. La invasión escita debilita gravemente a Asiria.
  • 625 a.C. Babilonia se declara independiente de Asiria.
  • 608 a.C. Joacaz reina tres mese, y es llevado a Egipto.
  • 608-597 a.C. Joacim; reinado muy malo. ¿Habacuc? 
  • 607 a.C. (ó 612?) Los babilonios destruyen Nínive.
  • 606 a.C. Los babilonios invaden a Judá, y llevan cautivos.
  • 605 a.C. Los babilonios derrotan a Egipto en Carquemis. 
  • 597 a.C. Joaquín reina tres meses, y es llevado a Babilonia. 
  • 597-586 a.C. Sedecías, rey débil y malvado. Llevado a Babilonia.
  • 586 a.C. Jerusalén es incendiada, y el país arrasado.  


 1.1-4. Queja de Habacuc

    El profeta se queja a Dios de que su propia nación sea destruida, por su maldad, por una nación aún más mala. Habacuc no podía ver la justicia en ello. 



 1:5-11. Respuesta de Dios

    Dios contesta que EL mismo tiene un propósito en las conquistas aterrorizantes de los ejércitos caldeos.



 1:12-2:1. Segunda queja de Habacuc

    Habacuc reconoce que Judá merece ser castigada y corregida por sus pecados, y busca mayor luz (2:1)



 2:2-20. Segunda respuesta de Dios

    El poderío caldeo, ebrio con la sangre de las naciones, será a su vez destruido; y el pueblo de Dios aún llenará la tierra.



 3. La oración de Habacuc

    Habacuc clama a Dios para que de nuevo obre Sus maravillas como antaño lo hacía; pero con resignación  sublime y confianza en la seguridad eterna del pueblo de Dios (16-19). La enseñanza del libro es, que el hombre vivirá por la fe (2:2-4). La fe es la facultad de tener tal seguridad en Dios, que no importa cuán oscuro sea el día, no se duda del resultado. Para el pueblo de Dios hay un porvenir glorioso. Quizás sea muy lejano, pero es absolutamente seguro. De esta manera, en medio de su lobreguez y desesperación, Habacuc fue un optimista de primera clase. 



(Compendio Manual de la Biblia. por Halley. p. 334)