Estudio Inductivo de la Biblia

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    Hageo
    תבי
    "Dios restaura el culto"

    Hageo en varias versiones    
    1 2

    Tiempo de Lectura= 0:10 / Contiene 2 capítulos, 38 versículos.


    1) ¿QUIÉN ESCRIBIÓ EL  LIBRO? Hageo

    2) ¿CUÁNDO FUE ESCRITO? 536 a 520 a.C.

    3) ¿A QUIÉN FUE ESCRITO? Cautivos que regresaron a Jerusalén

    4) ¿DE DÓNDE FUE ESCRITO? Jerusalén


    MÉTODO  HISTÓRICO

    1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO  HISTÓRICO DEL LIBRO? El libro de Hageo contiene cuatro profecías, todas ellas relacionadas con la reedificación del templo bajo Zorobabel. Dios levanta a Hageo y a Zacarías para animar al pueblo a reedificar su casa. A fin de tener un cuadro de las condiciones de ese periodo, vea los primeros capítulos de Esdras.

    BEI. Después de setenta años de exilio, solo un pequeño remanente había vuelto a Jerusalén. El desaliento se había generalizado. Era mínimo el numero de los que habían vuelto, comparado con la muchedumbre que había sido llevada al cautiverio. No pocos judíos se mostraban renuentes a abandonar Babilonia y volver a Jerusalén, ya que el país de sus opresores había llegado a ser el suyo propio. Los babilonios le habían permitido establecer negocios y construir sus propias casas; sus hijos, aunque nacidos en cautiverio, vivían tranquilos.  ¿Por qué habrían de abandonar ese lugar?

    Un pequeño remanente volvió para reedificar el templo, tarea que pronto llego a ser desalentadora. Su celo flaqueo. Lo que se había iniciado con gran entusiasmo terminó por quedar en el olvido antes que se concluyeran las obras de reedificación. La casa de Dios quedo inconclusa y olvidada durante más de dieciséis años. Fue entonces, cerca del año 520 a.C., que la palabra de Señor vino a Hageo.

    2) ¿SI ES UNA EPÍSTOLA CUANDO FUE FUNDADA LA IGLESIA?
    3) ¿DE QUIÉN ESTÁ COMPUESTA LA IGLESIA? 
    4) ¿CUÁLES SON SUS FUERZAS Y SUS DEBILIDADES? 

    MÉTODO LITERARIO
    1) ¿QUÉ GÉNERO DE LITERATURA ES EL LIBRO?  Profético.

    MÉTODO PANORÁMICO
    1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO?

    2) ¿CUÁL  FUE LA RAZÓN PRINCIPAL POR LA CUAL SE ESCRIBIÓ ESTE LIBRO?


    PALABRAS CLAVE DE HAGEO (RV 1960):  día del mes, vino palabra de Jehová, casa (templo), pueblo (y pronombres), meditad, temblar.

    TEMAS: Jehová de los ejércitos, edificación del templo, bendiciones futuras.

    ÉNFASIS: La necesidad del pueblo de Dios de reconstruir el templo como el lugar de la presencia de Dios y de su adoración; las dificultades actuales surgen del fracaso en este asunto; un futuro glorioso espera al pueblo de Dios y a Zorobabel (y así a la línea real de David)


     

    Salvación

    Hageo 2:6,7

     Juicio

    Hageo 2:21, 22

      "Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; 7y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos."

     

      "Habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra; 22y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y los que en ellos suben, y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano.

     



    Estructura de Hageo

     

    Título: “Meditando para edificar el templo de Jehová”

    Versículo Clave: 1:8  “Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová”

     

    1:1  Año segundo del Rey Darío

    EXHORTACIÓN A EDIFICAR EL TEMPLO

    MEDITAD

    SOBRE

    VUESTROS

    CAMINOS

    1:7  Meditad sobre vuestro camino
    1:12  La voz de JehováOYÓ ZOROBABEL Y PUEBLO A DIOS
    2:1  Hageo habla a ZorobabelLA GLORIA DEL NUEVO TEMPLO

    MEDITAD EN VUESTRO CORAZÓN

    2:10  Preguntad a sacerdotes leyINFIDELIDAD APRENDIDA
    2:20  Hageo habla a ZorobabelPROMESA JEHOVÁ A ZOROBABEL

     


    Autor y fecha

        Poco se sabe de Hageo fuera de su corta profecía. Él es mencionado brevemente en Esdras 5:1 y 6:14, en ambas ocasiones en conjunción con el profeta Zacarías. Las listas de refugiados en Esdras no mencionan nada de Hageo, no hay indicaciones de su parentela o linaje tribal. Tampoco la historia proporciona registro alguno de su ocupación. Él es la única persona en el AT con este nombre, aunque nombres similares aparecen (Gn 46:16; Nm 26:15; 2 S 3:4; 1 Cr 6:30). Además, Hageo 2:3 puede sugerir que él también había visto la gloria del templo de Salomón antes que fuera destruido, haciéndolo por lo menos de setenta años de edad cuando escribió la profecía.   

        No hay ambigüedad o controversia acerca de la fecha de la profecía. La ocasión de cada una de sus cuatro predecías se especifica con claridad (1:1; 2:1; 2:10; 2:20), ocurriendo dentro de un lapso de tiempo de cuatro meses en el segundo año (520 a.C.) del rey persa Darío Hystaspes (521-486 a.C.). Es muy probable que Hageo haya regresado a Jerusalén de Babilonia con Zorobabel 18 años antes en el 538 a.C.   



    Contexto Histórico de Hageo

        En el 538 a.C., como resultado de la proclamación de Ciro el Persa (Esd 1:1-4), se le permitió a Israel regresar de Babilonia a su tierra bajo el liderazgo civil de Zorobabel y la guía espiritual de Josué el sumo sacerdote (Esd 3:2) Alrededor de 50.000 judíos regresaron. En el 536 a.C. comenzaron a reconstruir  el templo (Esd 3:1-4:5) pero la oposición de los vecinos y la indiferencia de los judíos causó que la obra fuera abandonada (Esd 4:1-24). Dieciséis años más tarde, Hageo y Zacarías fueron comisionados por el Señor para alentar al pueblo a:
    1. no solo reconstruir el templo, sino también a
    2. re ordenar sus prioridades (Esd 5:1-6:22).
        Como resultado de esto, el templo fue terminado cuatro años más tarde (516 a.C.; Esd 6:15)     


     

    Hageo en varias versiones

     Reina Valera 1960 NIVDios Habla Hoy
    1En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mesvino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo:

    2Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.

    3Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

    4¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casaestá desierta?

    5Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.

    6Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

    7Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

    8Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

    9Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.

    10Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

    11Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos.

    12Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto delpueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.

    13Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová.

    14Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,

    15en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

     
    El día primero del mes sexto del segundo año del rey Darío, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac:

    «Así dice el SeñorTodopoderoso: “Este pueblo alega que todavía no es el momento apropiado para ir a reconstruir la casa del Señor.” »

    También vino esta palabra delSeñor por medio del profeta Hageo:

    «¿Acaso es el momento apropiado para que ustedes residan en casas techadas mientras que esta casa está en ruinas?»

    Así dice ahora el SeñorTodopoderoso: «¡Reflexionen sobre su proceder!

    »Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero no llegan a saciarse; se visten, pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como por saco roto.»

    Así dice el Señor Todopoderoso: «¡Reflexionen sobre su proceder!

    »Vayan ustedes a los montes; traigan madera y reconstruyan mi casa. Yo veré su reconstrucción con gusto, y manifestaré mi gloria —dice el Señor—.

    »Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! —afirma el Señor Todopoderoso—.

    10 »Por eso, por culpa de ustedes, los cielos retuvieron el rocío y la tierra se negó a dar sus productos.

    11 Yo hice venir una sequía sobre los campos y las montañas, sobre el trigo y el vino nuevo, sobre el aceite fresco y el fruto de la tierra, sobre los animales y los hombres, y sobre toda la obra de sus manos.»

    12 Zorobabel hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y todo el resto del pueblo, obedecieron al Señor su Dios, es decir, obedecieron las palabras del profeta Hageo, a quien el Señor su Dios había enviado. Y el pueblo sintió temor en la presencia del Señor.

    13 Entonces Hageo su mensajero comunicó al pueblo el mensaje delSeñor: «Yo estoy con ustedes. Yo, el Señor, lo afirmo.»

    14 Y el Señor inquietó de tal manera a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y a todo el resto del pueblo, que vinieron y empezaron a trabajar en la casa de su Dios, elSeñor Todopoderoso.

    15 Era el día veinticuatro del mes sexto del segundo año del rey Darío.

    1 En el año segundo del gobierno del rey Darío, el día primero del sexto mes,  el Señor, por medio del profeta Hageo, se dirigió al gobernador de Judá, Zorobabel, hijo de Salatiel, y al jefe de los sacerdotes, Josué,  hijo de Josadac.

    2 y esto es lo que dijo el Señor todopoderoso por medio del profeta: "Esta gente dice que todavía no es tiempo de reconstruir mi templo.

    3 (TEXTO OMITIDO)

    4 ¿Y acaso para ustedes sí es tiempo de vivir en casas lujosas, mientras que mi templo está en ruinas?

    5 yo, el Señor todopoderoso, les digo que piensen bien en su conducta.

    6 Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no se sienten satisfechos; beben, pero se quedan con sed; se abrigan, pero no entran en calor; y el que trabaja a jornal, echa su salario ensaco roto.

    7 yo, el Señor todopoderoso, les digo que piensen bien en su conducta.

    8 Vayan a las montañas, traigan madera y construyan de nuevo el templo. Yo estaré allí contento, y mostraré mi gloria.

    9 Ustedes buscan mucho, pero encuentran poco; y lo que guardan en su casa, yo me lo llevo de un soplo. ¿Por qué? Pues porque mi casa está en ruinas, mientras que ustedes solo se preocupan de sus propias casas. Yo, el Señor, lo afirmo.

    10 Por eso no cae para ustedes la lluvia, ni la tierra les da sus productos.

    11 yo fui quien trajo la sequía sobre los campos y sobre los montes, sobre el trigo, los viñedos y los olivares, sobre las cosechas del campo, sobre los hombres y los animales, y sobre todas sus labores."

    12 Zorobabel, Josué y el resto de la gente[5] sintieron miedo cuando oyeron lo que el Señor les decía por medio del profeta Hageo, esto es, lo que Dios el Señor le había encargado que dijera.

    13 Entonces Hageo, el mensajero del Señor, les habló en nombre de Dios, diciéndoles: "El Señor dice: 'Yo, el Señor, lo afirmo: Yo estoy con ustedes. ' "

    14 De esta manera animó el Señor a Zorobabel, gobernador de Judá, a Josué, jefe de los sacerdotes, y al resto de la gente, y el día veinticuatro del sexto mes del año segundo del reinado de Darío empezaron a reconstruir el templo de su Dios, el Señor todopoderoso.

    15 (TEXTO OMITIDO)

    1En el mes séptimo, a los veintiúndías del mesvino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

    2Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:

    3¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casaen su gloria primera, y cómo laveis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?

    4Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

    5Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis.

    6Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo harétemblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;

    7y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.

    8Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.

    9La gloria postrera de esta casaserá mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

    10A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

    11Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:

    12Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.

    13Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare alguna cosa de estas, ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

    14Y respondió Hageo y dijo: Así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.

    15Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová.

    16Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte.

    17Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová.

    18Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón.

    19¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

    20Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mismo mes, diciendo:

    21Habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblarlos cielos y la tierra;

    22y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y los que en ellos suben, y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano.

    23En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

    1 El día veintiuno del mes séptimo, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo:

    «Pregunta a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y al resto del pueblo:

    “¿Queda alguien entre ustedes que haya visto esta casa en su antiguo esplendor? ¿Qué les parece ahora? ¿No la ven como muy poca cosa?

    Pues ahora, ¡ánimo, Zorobabel! —afirma el Señor—. ¡Ánimo, Josué hijo de Josadac! ¡Tú eres el sumo sacerdote! ¡Ánimo, pueblo de esta tierra! —afirma el Señor—. ¡Manos a la obra, que yo estoy con ustedes! —afirma el SeñorTodopoderoso—.

    Y mi Espíritu permanece en medio de ustedes, conforme al pacto que hice con ustedes cuando salieron de Egipto.” »No teman,

    porque así dice el SeñorTodopoderoso: “Dentro de muy poco haré que se estremezcan los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme;

    ¡haré temblar a todas las naciones! Sus riquezas llegarán aquí, y así llenaré de esplendor esta casa —dice el SeñorTodopoderoso—.

    Mía es la plata, y mío es el oro —afirma el Señor Todopoderoso—.

    El esplendor de esta segunda casa será mayor que el de la primera —dice el SeñorTodopoderoso—. Y en este lugar concederé la paz”, afirma el SeñorTodopoderoso.»

    10 El día veinticuatro del mes noveno del segundo año de Darío, vino palabra del Señor al profeta Hageo:

    11 «Así dice el SeñorTodopoderoso: “Consulta a los sacerdotes sobre las cosas sagradas.” » Entonces Hageo les planteó lo siguiente:

    12 —Supongamos que alguien lleva carne consagrada en la falda de su vestido, y sucede que la falda toca pan, o guiso, o vino, o aceite, o cualquier otro alimento; ¿quedarán también consagrados? —¡No! —contestaron los sacerdotes.

    13 —Supongamos ahora —prosiguió Hageo— que una persona inmunda por el contacto de un cadáver toca cualquiera de estas cosas; ¿también ellas quedarán inmundas? —¡Sí! —contestaron los sacerdotes.

    14 Entonces Hageo respondió: «¡Así es este pueblo! ¡Así es para mí esta nación! —afirma elSeñor—. ¡Así es cualquier obra de sus manos! ¡y aun lo que allí ofrecen es inmundo!

    15 »Ahora bien, desde hoy en adelante, reflexionen. Antes de que ustedes pusieran piedra sobre piedra en la casa del Señor,

     16 ¿cómo les iba? Cuando alguien se acercaba a un montón de grano esperando encontrar veinte medidas, sólo hallaba diez; y si se iba al lagar esperando sacar cincuenta medidas de la artesa del mosto, sólo sacaba veinte.

    17 Herí sus campos con quemazón y con plaga, y con granizo toda obra de sus manos. Pero ustedes no se volvierona a mí —afirma elSeñor—.

    18 Reflexionen desde hoy en adelante, desde el día veinticuatro del mes noveno, día en que se colocaron los cimientos de la casa del Señor. Reflexionen:

    19 ¿Queda todavía alguna semilla en el granero? ¿Todavía no producen nada la vid ni la higuera, ni el granado ni el olivo? ¡Pues a partir de hoy yo los bendeciré!»

    20 El día veinticuatro del mismo mes vino por segunda vez palabra del Señor a Hageo:

     21 «Di a Zorobabel, gobernante de Judá: “Yo estoy por estremecer los cielos y la tierra.

     22 Volcaré los tronos reales y haré pedazos el poderío de los reinos del mundo. Volcaré los carros con sus conductores, y caerán caballos y jinetes, y éstos se matarán a espada unos a otros.

    23 En aquel día —afirma el SeñorTodopoderoso— te tomaré a ti, mi siervo Zorobabel hijo de Salatiel —afirma el Señor—, y te haré semejante a un anillo de sellar, porque yo te he elegido”, afirma elSeñor Todopoderoso.»

    1 El día veintiuno del séptimo mes,  el Señor volvió a dirigirse al profeta Hageo,

    2 y le ordenó que dijera a Zorobabel, a Josué y al resto de la gente:

    3 "Los que vieron el otro templo en todo su esplendor, digan qué les parece este que ahora tenemos. ¿No les parece que no vale nada comparado con aquel otro?

    4 ¡Pero ánimo, Zorobabel! ¡Ánimo, Josué, jefe de los sacerdotes! y anímense todos ustedes, gente del país. Trabajen, que yo estoy con ustedes. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo.

    5 Tal como se lo prometí cuando salieron de Egipto, mi espíritu les acompaña. No tengan miedo.

    6 Dentro de poco haré temblar el cielo y la tierra, el mar y la tierra firme.

    7 Haré temblar a todas las naciones, y traerán sus riquezas, y mi templo se llenará de gloria." El Señor todopoderoso lo afirma:

    8 "Míos son la plata y el oro.

    9 Este segundo templo será más hermoso que el primero. Entonces haré que haya paz en este lugar. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo."

    10 El día veinticuatro del noveno mes del mismo año del gobierno del rey Darío, el Señor se dirigió al profeta Hageo

    11 y le ordenó que, en el nombre del Señor todopoderoso, hiciera a los sacerdotes las siguientes preguntas en relación con la ley:

    12 "Supongamos que un hombre lleva carne consagrada envuelta en su capa, y que el borde de la capa toca pan, guiso, vino, aceite o cualquier otra comida: ¿quedará por eso consagrada la comida?"Los sacerdotes contestaron que no.

    13 Entonces Hageo continuó: "Pero supongamos que alguien, que ha quedado impuro por haber tocado un cadáver,  va y toca también cualquiera de estas cosas: ¿acaso ellas no quedarán impuras?" Los sacerdotes contestaron que sí.

    14 Entonces dijo Hageo: "El Señor afirma: 'Lo mismo pasa con esta gente: todo lo que hacen y todo lo que me ofrecen es impuro.

    15 De ahora en adelante piensen ustedes en esto. Antes de empezara construir el templo,

    16 ¿qué les pasaba? Pues que cuando alguien iba a un montón de veinte medidas de grano, encontraba solamente diez; y cuando uno iba al lugar donde se hace el vino, a sacar cincuenta cántaros, encontraba solamente veinte.

    17 yo destruí con plagas y granizo el fruto de todos sus esfuerzos, pero ustedes no se volvieron a mí. Yo, el Señor, lo afirmo.

    18 Hoy, día veinticuatro del noveno mes, han sido puestos los cimientos de mi templo.

    19 Pues bien, fíjense ustedes en que a partir de hoy no faltará el grano en el granero. Aún no ha dado fruto la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el olivo; pero a partir de hoy, yo los bendeciré. ' "

    20 Ese mismo día, el Señor volvió a dirigirse a Hageo,

    21 y le ordenó que dijera a Zorobabel, el gobernador de Judá: "Yo haré temblar el cielo y la tierra;

    22 destruiré el poder de los reinos del mundo y echaré abajo sus tronos; volcaré los carros de guerra y a los que montan en ellos, y morirán los caballos y sus jinetes; cada uno morirá atravesado por la espada de su hermano.

    23 y aquel día, Zorobabel, siervo mío, te cuidaré como a mi anillo de sellar, porque yo te he escogido. Yo, el Señor todopoderoso, lo afirmo."

     

    ¿Cuantos oráculos o profecías hay en Hageo?

            Los teólogos no se ponen de acuerdo en esto, por las veces que se repite la expresión: vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo   se repite cinco veces en el libro, y esto es lo que se discute si son 5 o 4 (1:1, 3; 2:1, 10, 20) los oráculos en Hageo.

           Entre los Judíos, se habla de que son 4 los oráculos por causa de que  cuatro solamente dan referencias a la fecha del oráculo con la frase:  días  mes. De esta manera, en 1:3 no da referencia a fecha, dando a entender que se esta refiriendo al primer oráculo, el 1:1.

           Podríamos concluir que los oráculos en Hageo son 4 y no 5

     


     

    Retos de Interpretación

     

    •  La ambigüedad de interpretación más importante dentro de la profecía es la frase: "el Deseado de todas la naciones" (2:7). Aunque existen muchas traducciones, hay en esencial solo dos interpretaciones. Apuntando a "Mías es la plata, y mío es el oro" (2:8), como también a Isaías 60:5 y Zacarías 14:14, algunos entienden que se refiere a Jerusalén, adonde la riqueza de otras naciones será traída durante el milenio (Is. 60:11; 61:6). No obstante, parece preferible ver aquí una referencia al Mesías, un Libertador quien todas las naciones anhelarán. No solo es esta interpretación apoyada por los rabinos  de l antigüedad y la iglesia primitiva, sino que la mención de "gloria" en la última parte del versículo sugiere un referencia personal al Mesías (Is. 40:5; 60:1; Lc 2:32)   

     

     

     

    Temas históricos y teológicos

     

    •  El tema primordial es la reedificación del templo de Dios, el cual había estado en ruinas desde su destrucción por Nabucodonosor en el 586 a.C. Por medio de 5 mensajes del Señor, Hageo exhortó al pueblo a renovar sus esfuerzos por construir la casa del Señor. Hageo motivó a la nación a notar que la sequía y la falta de cultivo eran causadas por no tener las prioridades espirituales en el lugar correcto (1:9-11).

     

    •  Sin embargo, para Hageo la reconstrucción del templo no era un fin en sí misma. El templo representaba la morada de Dios, su presencia manifiesta con su pueblo escogido. A la destrucción del templo por parte de Nabucodonosor siguió la partida de la gloria de Dios que moraba allí (Ez 8-11). Para el profeta, la reconstrucción del templo invitaba el regreso de la presencia de Dios en medio de ellos. Usando la situación histórica como trampolín, Hageo se gozo en la gloria suprema del templo mesiánico definitivo que estaba por venir (2:7), alentándolos con la promesa de una paz aún mayor (2:9), prosperidad (2:19), dominio divino (2:21, 22) y bendición nacional (2:23) durante el milenio.

     

     


    Vista Panorámica de Hageo

    Prioridades erróneas en las vidas de los hijos de Dios conducen al fracaso. Hay veces en que aun la actividad febril no produce los resultados deseados. Si Dios no ocupa el primer lugar en la vida, nunca se obtendrá la verdadera victoria. Hageo fue llamado a predicarle a un pueblo cuyas prioridades no eran justas. Al igual que Zacarías y Malaquías, él ministró a Judá, después del exilio. Los sacerdotes gobernaban en su patria y Medo-Persia era el imperio dominante (1:1). Hageo y Zacarías alentaron mucho al pueblo mientras reconstruían el templo (Esd 5:1; 6:14).
    Debido a su pecado, Judá estuvo cautiva en Babilonia por muchos años. Después que Medo-Persia derrotó al imperio de Babilonia, a los judíos se les permitió volver a su tierra en el año 538 a.C. Cuando el primer contingente de cautivos liberados llegó, bajo el liderato de Zorobabel el gobernador y de Josué el sumo sacerdote, con mucho entusiasmo ellos colocaron el cimiento para el nuevo templo, pero dos cosas les estorbaron. Primero, confrontaron gran oposición por parte de unas personas que vivían en la tierra. Segundo, dedicaron mucho tiempo y esfuerzo en construir sus propias casas, lo que hizo que el templo quedara incompleto y sin uso. Ellos “plantaron generosamente, pero su labor sólo resultó en una fracasada cosecha a causa de sequía.” Este fue un tiempo de confusión y miseria.
    En el 520 a.C., el pueblo moraba en hogares ya terminados y cómodos, pero estaban experimentando depresión financiera. El día 19 de agosto Hageo irrumpió en escena con un análisis de sus problemas y los reprendió comparando el estado finalizado de sus propias casas con la casa de Dios, que por años había estado en ruinas. Les lanzó el desafío de reedificar el templo. Los líderes y el pueblo reaccionaron con entusiasmo e inmediatamente comenzaron a construir.
    El 17 de octubre, estando la obra muy avanzada, algunos de los judíos de mayor edad desanimaron a los trabajadores comparando el templo que ellos construían con el templo de Salomón. En su segundo sermón, Hageo explica que la gloria del templo de Zorobabel sería mayor que la gloria del templo de Salomón. El 18 de diciembre, el pueblo se preguntaba por qué ellos no experimentaban victoria a pesar de que estaban cumpliendo con la voluntad de Dios. Hageo les respondió que necesitaban tener pureza moral; la inmundicia es contagiosa, pero la limpieza no. Lo limpio del templo no hace limpios a los trabajadores; pero su propia falta de limpieza en realidad amenazaba la limpieza del templo. En ese mismo día, Hageo predicó un sermón de estímulo para Zorobabel asegurándole que él había sido designado por Dios para la tarea en mano, y la finalizaría. Hageo, cuyo nombre significa “mi festival,” era un laico que amaba el templo y respondió al llamado de Dios (1:3, 12–13; 2:1, 10, 13–14, 20). Tal vez él haya tenido edad suficiente como para haber visto el templo de Salomón; de modo que él era un hombre ya mayor cuando predicó sus cuatro sermones, que fueron dichos de una manera sincera y sin ninguna pretensión. El hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón (1 S 16:7; 2 Co 10:7a).
    Hernández, E. A., & Lockman Foundation (La Habra, C. (2003). Biblia de estudio : LBLA. (Hag). La Habra, CA: Editorial Funacion, Casa Editoral para La Fundacion Biblica Lockman.



    Referencias Proféticas


        Como con la mayoría de los libros de los profetas menores, Hageo termina con promesas de restauración y bendiciones. En el último verso, Hageo 2:23, Dios utiliza un título distintivamente mesiánico en referencia a Zorobabel, “Siervo mío” (Comparar 2 Samuel 3:18; 1 Reyes 11:34; Isaías 42: 1-9; Ezequiel 37:24,25). A través de Hageo, Dios promete hacerlo como un anillo de sellar, lo cual era un símbolo de honor, autoridad, y poder, algo como un cetro de rey, utilizado para sellar cartas y decretos. Zorobabel, como el anillo de sellar de Dios, representa la casa de David y la reanudación de la línea mesiánica interrumpida por el Exilio. Zorobabel reestableció el linaje davídico de los reyes que culminará con el reinado milenial de Cristo. Zorobabel aparece en el linaje de Cristo tanto por parte de José (Mateo 1:12), como por el lado de María (Lucas 3:27).


    Extras de Hageo 

     Hageo nos recuerda que el pueblo de Dios debe ser identificado como un pueblo de la presencia de Dios (el papel del templo), finalmente cumplido en la venida de Jesucristo y del Espíritu. 



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    Herman Puchi,
    24/10/2011 16:27