Lectura de 1 y 2 Samuel


Datos de Orientación de 1 y 2 Samuel
  • Contenido: la transición desde Samuel, último juez, a Saúl el primer rey; ascenso y reinado de David.
  • Cobertura histórica: desde el nacimiento de Samuel (aprox.año 1100 a.C.) hasta el fin del reinado de David (año 970 a.C.)
  • Énfasis: el principio del reinado en Israel; la preocupación por el reino y por la lealtad al pacto; el arca del pacto como representativa de la presencia de Dios; la elección de Jerusalén como "la ciudad de David". El pacto davídico con sus acentos mesiánicos; el adulterio de David y sus consecuencias.   

Panorama de los Libros 1 y 2 de Samuel 

    Los libros de Samuel y Reyes forman una historia continua de la monarquía israelita desde el tiempo de Samuel hasta su fin en el año 587-586 A.C. Es importante que el lector recuerde, conforme los lea, que en la Biblia hebrea estos libros pertenecen a los llamados Profetas Anteriores. Al igual que los libros de los Profetas Posteriores, estos presentan la perspectiva de Dios en la historia de su pueblo. Aunque se concentran en los reyes de Israel, los profetas juegan un papel importante también.

    El libro de Samuel cuenta la historia desde los principios del reino hasta los años de la declinación del reino de David. La historia se centra en tres personas clave: Samuel, el último de los jueces y el profeta que unge a los dos primeros reyes. Saúl, el primer rey de Israel. Y David, el rey más importante de Israel. El libro mismo está dividido en cuatro partes básicas, relacionadas con estos tres personajes. 

    La primera parte es acerca de Samuel únicamente (1 Sam 1-7). Son esenciales el nacimiento, llamamiento y principio de la carrera de Samuel (1:1-4:1a), así como la pérdida y el regreso del arca del pacto (4:1b-7:1), seguida finalmente por una gran victoria sobre los filisteos (7:1-14).      

    En la segunda parte (1 Samuel 8-15), las historias de Samuel y Saúl se traslapan. Aquí son esenciales dos asuntos: 1) las afirmaciones y advertencias de Jehová acerca de la monarquía (caps 8-12, / Deut 17:14-20) y 2) el principio del reino de Saúl y rechazo de éste como rey por parte de Jehová (1 Sam 13-15).

    En la tercera parte (1 Sam 16-31), las historias de Saúl y David se traslapan. Su historia se relata tanto al principio como al fin: la unción de David para reemplazar a Saúl como rey (16:1-13) y la muerte de Saúl y su heredero. Jonatán (cap. 31). Por consiguiente, todo el relato es acerca del ascenso de David y la declinación de Saúl, así como la constante persecución a David por parte de Saúl para matar al rival de su dinastía. 
 
    La cuarta parte (2 Samuel) se concentra en David (aunque continúa la preocupación por Saúl, caps. 1-4; 9; 21), mientras que Natán (caps.7, 12) y Gad (cap. 24) ahora visten el manto profético de Samuel. Los capítulos 1-9 dan a conocer la historia básica del reino de David, cuya parte más importante es el pacto en el capítulo 7 que establece la dinastía de David "para siempre" (15, 16). Los capítulos 10-20 narran el pecado de David con Betsabé que se convierte en un catalizador para exponer la debilidad interna en la familia de David y la naturaleza tenue del reino unido. Los capítulos 21-24 son una especie de apéndice reflexivo de la historia de David. 


Recomendaciones Específicas para la lectura del Los Libros de 1 y 2 de Samuel 

    El libro de Samuel esté lleno de historias individuales llamativas y de intriga. Pero esto mismo que hace la lectura de Samuel tan interesante, también puede hacer que se pasen por alto algunas cosas importantes con relación a la descripción general de la historia de Israel. Para leer Samuel, se necesita estar consciente de estos temas, especialmente de algunos deuteronómicos que se extienden por el libro.

    La historia misma tiene lugar aproximadamente pasado el siglo XI A.C., un tiempo en el que ninguna superpotencia tiene parte importante en Palestina (ver Recomendaciones específicas para leer el libro de Josué) Así pues, el tiempo estaba listo para que un fuerte poder local surgiera y sometiera a los otros, que fue precisamente lo que David hizo (2 Sam 8). El principal obstáculo para tal programa no vino de los cananeos, sino de los filisteos, a los que conocimos primero en el libro de los Jueces (Samgar, Sansón). Ellos eran pueblos marítimos que se habían establecido en la costa mediterránea y dominaban la zona costera (y a menudo más al interior) desde sus cincos principales ciudades: Gaza, Asdodm Ascalón, Gat y Ecrón. Es la influencia de ellos la que empuja a las tribus israelitas hacia la unificación y protección que la monarquía otorgaba, y es su presencia la que está detrás de gran parte de la historia del libro de Samuel, hasta que David los derrota "después de esto" (2 Sam 8:1). 

    El libro de Samuel, por lo tanto, es especialmente la historia de las transiciones, del gobierno parcial y periódico de los jueces a una monarquía institucionalizada y hereditaria; de un rey que parece un típico rey del Cercano Oriente (aconsejado por Samuel como profeta, 1 Sam. 8:10-18) a uno que es leal a Jehová; de no tener un lugar central donde el "nombre de Dios" more a un nuevo centro en Jerusalén. Todo esto es maravillosamente relatado - con agudeza, ironía, suspenso, juegos de palabras -, pero sobre todo con un vistazo panorámico a lo que Dios está haciendo con y entre su pueblo, hasta cuando les da un rey.  

    Una de las preocupaciones centrales (deuteronómicas) del libro, evidente en la estructura misma, es la verdadera adoración de Dios en el lugar de su morada (su presencia) Este tema empieza con una profecía en contra la casa de Elí:"¿Por qué habéis desdeñado mis sacrificios y mis ofrendas que mandé ofrecer en mi morada?" (1 Sam 2:29). Entonces los capítulos 4-7 se concentran en el arca del pacto, cuya captura significó que: "la gloria se ha apartado de Israel" (4:22). Más tarde, una característica central del reinado de David es que trajo el arca a Jerusalén (2 Sam 6), donde desea construir un templo para ella, pero le es prohibido (cap 7). Y el libro termina cuando David construye un altar sobre la era de Arauna (24:18-25), que es el lugar preciso donde el templo se levantará finalmente.        

    Unido a esto hay otro tema que es característico de la narración, la tensión entre la monarquía y la lealtad al pacto. El lector verá cómo esto aparece cerca del principio, en los sentimientos opuestos entre Samuel y el pueblo (1 Sam 8:12). Conforme la historia se desarrolla, al lector se le recuerda regularmente que hasta los reyes divinamente designados pueden actuar como los otros reyes, y lo hacen (como se advirtió en Deut 17:14-20). Sin embargo, la lealtad esencial de David a Jehová está en el corazón de la historia, y los pactos de Dios con él (que se dinastía será para siempre. 2 Sam 7), un pacto que se convierte en una característica central en gran parte del resto de la historia de Dios. 

    Observe cómo esta tensión está en el corazón de las historias contrastantes de Saúl y David (2 Sam 16-31). La cuestión al fin, para el narrador, no es si Israel tiene un rey, sino qué clase de  rey tendrá. Lo esencial de esto es si el rey será fiel a Jehová y también si exhibirá el carácter de Jehová, puesto que cualquier otra cosa que sea verdad acerca del rey de Israel, él antes que nada será el representante terrenal del reinado de Jehová sobre Israel. Por consiguiente, aunque Saúl es ungido por Samuel y parece empezar bien, hay profundas fallas en su carácter, muchas de las cuales ya están sutilmente presentes desde el principio. Al fin él rechazado porque piensa como cualquier otros rey: que él está por encima de la ley y que puede actuar autónomamente. Más aún, la tradición profética en Israel, representada por Samuel y Natán, sirve como un recordatorio constante de que los reyes no eran autónomos. Israel ciertamente puede haber rechazado la teocracia (el gobierno directo de Dios) en favor de la monarquía (1 Sam 8), pero la función de su rey era desempeñar el papel de Jehová en medio de Israel, y de esa manera dirigir al pueblo de Dios en obediencia a Jehová.       

    Una ambivalencia similar también se extiende por toda la historia del reino de David (2 Sam 5-20). El hecho de que los abusos reales de David  sólo se resumen en 2 Samuel 8 mientras que la historia de su pecado y del mal que desató en el reino se narra con detalle considerable (caps.11-20) debiera llamar nuestra atención. Así el relato nos recuerda en diversas maneras de la genuina lealtad de David a Jehová, especialmente al colocar los dos grandes poemas de la devoción y alabanza de David al Señor (22:1-23:7) como el centro de interés de su apéndice resumido (caps. 21-24). Sin embargo, esta descripción de "el hombre de fe" (21:15-17; 23:13-17) es puesta en el contexto de "el hombre de debilidad" (24:1-17), pero que, cuando es confrontado con su pecado, se arrepiente mediante la oración y el sacrificio. 

    El lector también querrá estar pendiente de dos partes de una trama subordinada desde Génesis (vea "Recomendaciones específicas para el libro de Génesis")  que marcan esta historia  también: 1) el tema de la mujer estéril que empieza la historia de Samuel  (evocada en maneras variadas en Lucas 1), y 2) la lección de Dios del "inferior" para cumplir sus propósitos del pacto (David, el muchacho pastor).

    Hay otro asunto importante que hay que mantener en mente mientras se lee y que dirige la manera en que esta narración encaja en la "metanarración" de la historia bíblica. En el antiguo Cercano Oriente el rey era considerado la encarnación de su pueblo (es decir, él estaba todo el tiempo como su representante) y el representante de la deidad para el pueblo (Sal 2:7, donde el rey davídico es llamado "hijo de Dios"). Por esto es que los libros de Samuel y Reyes narran la historia de Israel exclusivamente como la historia de sus reyes, y la razón por la que el rey habla por el pueblo en el Salterio. Esto también explica la razón por la que la realeza era una perspectiva tan atemorizante en Israel. Al mismo tiempo, sin embargo, el papel de David en la historia bíblica se afirma, porque el final es el más grande hijo de David el que llega a ser la encarnación de Israel. Aunque también, como verdadero Hijo de Dios, representa a Dios ante Israel. Por esto es que la realeza de Jesús juega un papel tan importante en la narración de su historia en el N.T.


Un Recorrido por los libros 1 y 2 de Samuel    

 La historia de Samuel (1 Samuel 1-7)
    El relato intenta que el lector admire a Samuel, que sirve como el último juez y el siguiente gran profeta después de Moisés. También es él quien ungirá a los dos primeros reyes de Israel.
 1 Samuel 1:1-4:1aNacimiento y llamamiento de Samuel 
    Note el papel decisivo que Ana juega en esta historia: una mujer estéril que ora por un hijo (1:1-20), que lo dedica a Dios (1:21-28), y que se regocija en el Señor (2:1-11). Note también cómo su oración anticipa cuando menos dos temas de la historia: 1)Dios bendice al débil, no al fuerte, y  2) Dios da fuerza a su rey. Los orígenes de Samuel son puestos entonces en contraste con la perversidad de los hijos de Elí (2:12-36), seguidos por el llamamiento de Samuel (3:1-18) y por un resumen final de su ministerio (3:19-4:1a). Note cómo la aceptación por parte de Elí ante el rechazo de Jehová hacia él como sacerdote (3:18) sirve como contraste para la posterior negativa de Saúl al aceptar el rechazo de Jehová a él como rey.      
 1 Samuel 4:1b-7:17 La Pérdida y el regreso del arca 
    Esta sección es dominada por la pérdida y el regreso de la gloria de Dios asociada con el arca, donde Dios "tiene su trono entre los querubines" (4:4). El arca no es un talismán para que Israel lo use a su antojo (4:1b-22), ni tampoco deben pensar los filisteos que han conquistado al Dios de Israel (cap.5), de modo que es regresada hacia su lugar de descanso final (6:1-7:1). Unos veinte años después, Samuel llama a un arrepentimiento general, que resulta en la ayuda de Dios para la derrota de los filisteos (7:2-13 evoca a Jueces). Note cómo la sección final resume el ministerio de Samuel, aunque hay más que decir de él (el papel de 1 Samuel 15:34, 35 en la narración de Saúl)   
 La historia de Samuel y Saúl (1 Samuel 8-15) 
    Observe aquí la tensión entre la realeza en Israel y la lealtad al pacto. Samuel advierte de esto tres veces, y el primer rey viene entonces a representar la deslealtad al pacto. 
 1 Samuel 8:1-12:25 Saúl ungido rey
    Al leer esta sección note cómo empieza (8:1-3) con evocaciones de Deuteronomio 16:18-20 (jueces que pervierten la justicia y muestran parcialidad). El resto de esta sección finaliza con dos advertencias acerca de los males potenciales de la monarquía, que incluyen declaraciones acerca del rechazo del pueblo al reinado de Jehová (8:4-22 y  11:4-12:25). Éstas enmarcan las narraciones acerca de la conversión de Saúl en rey: primero, su unción por Samuel (9:1-10:8), que resalta los humildes principios de Saúl; y segundo; su presentación al pueblo y confirmación (10:9-11:13), que enfatiza su continuidad con la tradición profética, su naturaleza tímida, y su éxito militar (la guerra santa).
1 Samuel 13:1-15:35  El fracaso del reinado de Saúl
    Aquí todo el reino de Saúl (13:1) se reduce a tres incidentes que ocurrieron bien entrado su reinado. Dos narraciones enmarcadas demuestran su deslealtad al pacto: el ofrecimiento de su propio sacrificio (13:2-15) y la violación de las reglas del pacto acerca de la guerra santa (15:1-35; el pecado de Acán en Josué 7). La narración central (13:16-14:48) demuestra su debilidad de carácter  y su fracaso personal para librar la guerra santa. Cada una de éstas es el resultado de su desobediencia y provee evidencia de su falta de una verdadera fe en Jehová. Por consiguiente, Jehová lo rechaza como rey de Israel (encerrado en 15:22, 23). Fíjese cómo. a pesar del hecho de que Saúl sigue viviendo hasta el capítulo 31, su reino llega a su fin en 15:35, donde él es rechazado (aunque llorando) por Samuel y por Jehová.     
  La historia de Saúl y de David (1 Samuel 16-31)
    Mientras se lee esta parte de la historia, fíjese en el entretejimiento del ascenso de David al poder, aunque era un fugitivo, y la declinación de Saúl. El lector necesita estar consciente de que el interés del autor al principio no es tanto la cronología de los eventos como su importancia para la historia como un todo. 
 1 Samuel 16:1-17:58 El ascenso de David
    Note cómo la apertura de la historia del ungimiento de David como futuro rey (16:1-13) concluye con las dos observaciones de que el Espíritu de Jehová vino sobre David (13) pero se había apartado de Saúl (14). Las dos primeras escenas (16:14-23; 17:1-58) establecen el programa: la relación positiva inicial de David con Saúl; la primera hazaña de David: un muchacho pastor que confía en Jehová ("!De Jehová es la batalla!", 17:47) mata al campeón filisteo Goliat (así triunfa en la guerra santa). 
 1 Samuel 18:1-31:13 Declinación y muerte de Saúl
    Esta sección empieza con una historia que ilustra su tema central: los celos de Saúl por David y sus intentos por matarlo (cap. 18). Note la manera en que esta sección es dominada por la prosecución de Saúl a David, mientras que David a su vez tiene dos oportunidades de matar a Saúl, pero no levantará su mano contra "el ungido de Jehová" (caps 24 y 26, destacan que fue salvado por su propia ira por Abigail).
    Entretejidos en este tema están: 1) otros relatos de la caída de Saúl, que al final consulta a un médium (cap. 28) y termina en vergüenza (cap. 31), 2) relatos de la existencia de David como fugitivo cabecilla de una banda de guerrilleros, 3) evidencia de la obediencia de David a Jehová y consideración de su carácter (ej. su magnanimidad hacia Saúl y Jonatán); note especialmente la manera en que el discurso de Abigail en 25:26-31 no solamente salva a David de crímenes vengativos, sino en efecto permite que la narración exprese su tema para los siguientes capítulos, y 4) las frecuentes estadías temporales de David en territorio enemigo, donde Dios lo protegió de daño y deslealtad al pacto bajo condiciones que podrían haber producido otro resultado.      
 La historia de David (2 Samuel) 
    El lector se dará cuenta de que la primera parte de la historia es dominada por el tema de la lealtad de David al pacto, lo que lleva al pacto davídico, aunque un momento particular de deslealtad establece gran parte de lo que resulta mal en el resto de la historia (1 y 2 Reyes).
 2 Samuel 1:1-4:12La historia de David como rey de Judá 
    Esta sección presenta las secuelas de la muerte de Saúl; note cómo realza la falta de participación de David en la guerra civil que siguió. Por consiguiente, él se lamenta por Saúl y Jonatán (cap. 1). Después del relato de llegar a ser rey de Judá (cap. 2), él es exonerado notablemente de todas las tragedias que siguieron (caps. 3, 4). Tenga en mente la ruptura entre el norte y el sur, que es retomada en los capítulos 19, 20 y que llega a ser definitiva en los libros 1 y 2 Reyes. 
 2 Samuel 5:1-9:13La historia de David como rey de todo Israel 
    Después de que David asumió el reinado sobre todo Israel (5:1-5) hay una secuencia de cuatro narraciones (5:6-7:29) que son especialmente cruciales: 1) la conquista de Jerusalén por David, 2) la conquista de los filisteos, 3) el arca es traída a Jerusalén, y, sobre todo, 4) el pacto de Dios con David en el que "tu casa y tu reino serán firmes para siempre delante de mi" (7:1-16), a lo cual David responde con un derroche de alabanza y gratitud (7:18-29).
    La importancia de las narraciones anteriores es resaltada por la brevedad del capítulo 8, que sirve para traer la conquista a una conclusión . Aquí se encuentran muchos años de David como rey condensados en breves resumenes. Y porque el narrador está a fin de cuentas interesado no con las hazañas reales de David sino con su carácter, concluye con otra narración de la bondad de David con la casa de Saúl (cap.9), donde el "cojo" entra al palacio, !a pesar del dicho de 5:8! Pero fíjese en la manera en que esta escena está en contraste con la infortunada historia que sigue.   
2 Samuel 10:1-20:26 El pecado de David y sus consecuencias  
    Fíjese en la manera en que el relato del pecado de David contra Betsabé y Urías es narrado en detalle. Se cuenta en el capítulo 10, se narra nuevamente en el capítulo 11, y se condena en el capítulo 12. Fíjese  en la ironía en el capítulo 11: el fiel extranjero Urías honra a un infiel rey israelita, el extranjero mantiene su pureza sexual durante la guerra, mientras que el rey israelita retoza con la esposa del extranjero. El rey, que no ha ido a la batalla, envía al fiel soldado a la muerte en batalla. El rey es descrito en todo como responsable ante Dios por sus acciones (fíjese cuán crucial es al cap. 12 para el punto de vista israelita de la realeza), pero en contraste con Saúl, David se arrepiente y entonces se llena de remordimiento por el niño agonizante, resultado de su pecado. 
    Este evento pone ne movimiento el resto de la historia (caps. 13-20) de dos maneras. En primer lugar, la manera en que la sexualidad ilícita, el homicidio y la intriga se multiplican en la familia de David, conforme la predicción de Natán (12:10-12) se cumplía. A la vez, hay violación, estupor, fratricidio, traición, rebelión, rapto de las concubinas de David y guerra civil, y las fisuras entre el norte y el sur descritas en 19:8b-20:26 anticipan el insalvable abismo relatado en 1 Reyes 12. En segundo lugar, la manera en que toda esta serie de eventos se relaciona con la observación que más tarde hace Betsabé en 1 Reyes 1:20: "Quién se ha de sentar en el trono de mi Señor el rey, después de él".       
2 Samuel 21:1-24-25 Reflexiones finales sobre David y su reino 
    Fíjese en la manera en que el relato también resume la vida de David, así como lo hizo con Samuel y con Saúl, antes de que la historia haya terminado realmente (1 Sam 7:15-17; 15:34, 35), pero en este caso es un arreglo determinado (en un patrón concéntrico y no cronológico) de dos narraciones, los relatos de los poderosos guerreros de David y dos poemas. Los dos poemas (2 Sam 22:1-51 que es una versión del Salmo 18:23:1-7) repasan, primero, los poderosos actos de Dios en David y mediante él y, segundo, la promesa del pacto de Dios de un trono eterno. Note especialmente cómo ambos poemas atribuyen gloria a Dios en cada punto. Si David es "la lámpara de Israel" (21:17), Dios de hecho es la lámpara de David (22:29).
    El marco para estas afirmaciones comprende dos relatos de los poderosos guerreros de David (21:15-22; 23:8-39), que recuerdan el papel de Dios, tanto en la batalla como en tiempo de humanidad y vulnerabilidad de David. De manera significativa, las historias de la hambruna y de las plagas (3 años/3 días) que ponen un marco al todo (21:1-14; 24:1-25) terminan con obediencia y sacrificio. Nuevamente, fíjese en la ironía: después de los dos poemas y de la lista de los poderosos hombres de David, el libro de 2 Samuel concluye con la historia de David haciendo un censo de sus hombres guerreros, en violación de la ley de la guerra santa, para empezar preparativos para conquistas posteriores, y para establecer su propia importancia (24:1-17). Al mismo tiempo, el sacrificio sobre el sitio del futuro templo (24:18-25) prepara el camino para los libros 1 y 2 Reyes.  

Libro: "Cómo leer la Biblia libro por libro" por Gordon D. Fee y Douglas Stuart