Lectura de Apocalipsis




Datos de Orientación de Apocalipsis
  • Contenido: una profecía cristiana presentada en estilo e imágenes apocalípticas y finalmente puesta en forma de carta, que trata principalmente con la tribulación (sufrimiento) y con la salvación para el pueblo de Dios y de la ira de Dios (juicio) sobre el imperio romano.  
  • Autor: Juan (1:1, 4, 9) el hijo de Zebedeo (Mat 10:2).
  • Fecha: aproximadamente en el año 95 d.C. (según Ireneo, que vivió aprox. en el año 180 d.C.
  • Recipientes: las iglesias en la provincia romana de Asia, que muestran una mezcla de fidelidad y de debilidad interna. 
  • Ocasión: la negativa de los cristianos primitivos a participar en el culto al emperador (que era aclamado "señor" y "salvador") los estaba poniendo en camino para chocar con el estado. Juan vio proféticamente que la situación empeoraría antes que ponerse mejor y que las iglesias estaban pobremente preparadas para lo que estaba a punto de suceder, de modo que les escribe para advertirles, animarles y también para anunciarles el juicio de Dios en contra de Roma. 
  • Énfasis: a pesar de las apariencias contrarias, Dios está en absoluto control de la historia; aunque el pueblo de Dios está destinado a sufrir en el presente, la salvación segura de Dios les pertenece; el juicio de Dios vendrá sobre los responsables del sufrimiento de la iglesia; al final (Apoc 21-22) Dios restaurará lo que fue perdido o deformado al principio (Gén 1-3).  

Panorama de Apocalipsis

    El culto al emperador florecía en la provincia de Asia más más que en otra parte del imperio, el resultado fue que para el fin del  primer siglos cristiano, esta naciente iglesia estaba en camino a una confrontación con el estado que estaba en todo su esplendor y poder.  Por el Espíritu, Juan ve que el martirio de Antipas (2:13) y su propio exilio (1:9) no son sino un pequeño anticipo de la gran devastación que el estado descargará sobre la iglesia antes de que to termine. (1:9; 2:10; 3:10; 6:9-11: 7:14; 12:11, 7).

    Como un profeta de Dios, Juan también ve este conflicto en le contexto mayor de la guerra santa - el conflicto cósmico final entre Dios / y su Cristo) y Satanás (12:1-9) - en el que Dios gana salvación eterna para su pueblo. El papel actual del pueblo es vencer a Satanás "...por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, porque no amaron sus vidas hasta la muerte" (12:11). De la manera en que Dios ya ha derrotado al dragón mediante la muerte y resurrección de Cristo (el Mesías fue llevado al cielo, 12:5), así él juzgará al estado por los crímenes contra su pueblo.    

    El libro representa estos temas en una variedad de maneras. Las primeras partes (caps. 1-6) ponen el escenario para el desenvolvimiento del drama, que empieza con una  visión del Cristo resucitado, que tiene las llaves de todo lo que sigue (1:12-20), mientras las cartas a iglesias escogidas representan las diversas fuerzas y debilidades (caps. 2, 3). Éstas son seguidas por una visión del Dios Creador reinante y el Cordero Redentor (caps. 4, 5), al que sólo pertenecen la sabiduría, la gloria y el poder y, ante quien todos los cielos y la tierra se inclinarán. Cuando Juan llora porque no puede encontrarse a nadie que rompa los sellos del rollo (que está lleno de la justicia de Dios y de sus juicios rectos), se le dice que "el león de la tribu de Judá" (5:5; ver Gén 49:9, 10), "la Raíz de David" (Isa 11:1, 2, 10) "ha vencido", pero el único león que ve Juan es el Cordero de Dios inmolado (evocando la Pascua del Éxodo, e Isa 53:7), que ha redimido a gente de todas las naciones. Tal Conquistador puede poner el drama en movimiento al romper los sellos (Apoc 6) que ofrecen una especia de "obertura" (tocando todos los temas) para lo que sigue (conquista, guerra, hambruna, muerte en los primeros cuatro sellos, seguidos por muchos martirios, el sello 5, a los cual Dios responde con juicio 6). Es especialmente importante observar que, aparte de su papel en la batalla final (19:11-21), la única manera en que Cristo aparece de aquí en adelante es como Cordero inmolado, así es como es espera que sus seguidores triunfen también (12:11).

    El interludio de las dos visiones (cap.7) - de los que Dios ha "sellado" de sus futuros juicios, pero descritos en formación de batalla para su papel en la guerra santa y finalmente redimidos - es entonces seguido por la apertura del séptimo sello, que se desenvuelve como la visión de las siete trompetas (caps. 8, 9). Estos "juicios" evocan la plagas de Egipto, y como esas plagas, anuncian juicios temporales (y parciales) contra su faraón actual. Pero como con el faraón egipcio, las plagas no llevan al arrepentimiento (9:20, 21). Las visiones de interludio entre la sexta y la séptima trompetas (10:1-11:14) llaman a la iglesia a profetizar y a dar testimonio de Cristo, aun frente a la muerte, aunque también pronunciando la ruina segura del imperio, y terminando con un anticipo del final reino glorioso de Dios y del Cordero (11:15-19).

    Las visiones que quedan (caps.12-22) ofrecen explicaciones de las descripciones de la ruina final del imperio. Los capítulos 12-14 por consiguiente dan las razones teológicas tanto para el sufrimiento como para el juicio. La ruina de Roma misma es descrita en la visión de las siete copas (caps. 15, 16) que evocan las plagas de las trompetas, pero no sin oportunidad de arrepentirse. Todo concluye entonces como la "historia de las dos ciudades", representada por dos mujeres (la prostituta [Roma] y la esposa del Cordero), en la que la ciudad que representa enemistad contra Dios y su pueblo es juzgada (caps. 17, 18). Esto es puesto contra el trasfondo de la salvación final de Dios y el juicio (caps.19, 20), y la gloria final de la esposa como la ciudad de Dios, la nueva Jerusalén que baja del cielo (caps.21, 22). 


Recomendaciones Específicas para la Lectura de Apocalipsis 

    El lector puede encontrarse fácilmente en compañía de la mayor parte de los cristianos contemporáneos para los cuales Apocalipsis es difícil de comprender, principalmente porque no estamos familiarizados con el medio de comunicación de Juan, es decir la literatura apocalíptica con sus extravagantes imágenes. Por eso, además de conocer acerca del contexto histórico y de la manera en que Juan elabora su diseño general (observado antes), otros dos puntos ayudarán grandemente en la compresión de este maravilloso libro:
  1. Tomar en serio el propio diseño de Juan de este libro como "las palabras de esta profecía" (1:3)
  2. Tener algún sentido de la manera en que trabaja el conjunto de imágenes apocalípticas, aunque muchos de los detalles permanezcan un poco oscuros.
    Al llama a su obra "las palabras de esta profecía", Juan deliberadamente está siguiendo en la línea de los grandes profetas del Antiguo Testamento en varias maneras:
  1. Él habla como uno que sabe que él mismo está bajo la inspiración del Espíritu (1:10; 2:7, etc).
  2. Él se coloca entre algunos eventos pasados recientes y lo que está a punto de suceder en el futuro cercano.
  3. Él establece todas las formas de salvación terrenal y de juicio contra el trasfondo de los juicios de Dios de los últimos tiempos, de modo que la caída de Roma debe verse no como el fin mismo sino contra el trasfondo de los eventos últimos del fin.
  4. Lo más importante para la buena compresión, Juan lo ve todo en términos del cumplimiento del Antiguo Testamento. Él tiene más de 250 evocaciones específicas del Antiguo Testamento o alusiones a él, de donde que cada momento importante de su "historia" está concebido en imágenes casi exclusivamente del lenguaje del Antiguo Testamento.
    Esto empieza con el cuadro de Cristo (1:12-18, con su extraordinario callage de Daniel 7:9; 10:6; Eze 43:2 y otros), culminando en Apocalipsis 5:5, 6, donde el "León de la tribu de Judá" (Gén 49:9), "la Raíz de David" (Isa 11:1), resulta ser un Cordero inmolado (de la Pascua en el sistema sacrificial).     

    La iglesia es representada en el lenguaje de Israel en todas maneras posibles, empezando en Apocalipsis 1:6, con sus ecos de Éxodo 19:6. Sus pecados son expresados en términos de los fracasos de Israel (Balaam/Jezabel), y su redención en Apocalipsis 7 es descrita primero como un remanente de las tribus y después como un cumplimiento del pacto de Abraham, incluyendo así a las naciones. Así también el juicio contra Roma (14:8; 18:1-24) es expresado en el lenguaje de los juicios proféticos contra Babilonia (Isa 13, 14; 21:1-10; 47; Jer 50, 51), de la manera que Roma simplemente es llamada "Babilonia". El clímax del cumplimiento se encuentra en Apocalipsis 22:1-5, con su restauración del Edén y el total derrocamiento de la maldición. !Es difícil imaginar  una manera más adecuada de terminar la historia bíblica!

    Acerca del uso de la imaginería apocalíptica de Juan, se necesita estas consciente de los siguiente:
  1. La imaginería apocalíptica es primeramente de fantasía: una bestia con siete cabezas y diez cuernos, una mujer vestida con el sol, etc.
  2. Juan mismo interpreta las imágenes más importantes (Cristo, 1:17, 18; la iglesia, 1:20; Satanás, 12:9; Roma, 17:9, 18), que nos dan la clave para la interpretación del resto.
  3. Algunas de sus imágenes son bien conocidas y fijas - una bestia que sale del mar representa un imperio (usualmente malvado), un terremoto representa un juicio divino - mientras que otras son fluidas y usadas para evocar sentimientos y también cuadros mentales.       
  4. Las visiones deben verse como un todo sin hacer énfasis en todos sus detalles, es decir, los detalles son parte de la naturaleza evocativa de la imagen, pero la visión completa es la que cuenta. 
    Si se mantienen estos diversos asuntos en mente conforme se avanza en la lectura, será capaz no solamente de abrirse camino en el libro del Apocalipsis, sino que hasta empezará a apreciar algo de su completa majestad. 


Un Recorrido por Apocalipsis




 1:1-8
Prólogo
    Observe la manera en que el prólogo presenta los esenciales particulares: Juan ha recibido una "revelación" (en el original apocalipsis) de Cristo acerca de lo que pronto va a pasar, a lo que él llama "las palabras de esta profecía", y otorga una bendición sobre el que lee en voz alta y sobre los oyentes en la comunidad de creyentes (1:1-3). Entonces lanza su "revelación" en forma de una carta a las siete iglesias, con saludos propios "y una doxología de Cristo!  







 1-9-3:22
El ambiente histórico 
    Aquí el lector es introducido a los tres principales "personajes del drama": Juan, Cristo y la Iglesia. Juan mismo se sitúa en su exilio como copartícipe en le sufrimiento, antes de dar detalles de la recepción de la revelación (1:9-11); él estará presente como el "yo" que ve y escucha todo lo que sigue. Luego describe a Cristo como el Señor de la iglesia (1:12-16, usando un collage de evocaciones de Dan 7:13; 10:5,6; Eze 43:2) y Señor de la historia (1:17-20; observe cómo el lenguaje para Dios de Isa 48:12 es apropiado para el Cristo resucitado). 
    Finalmente, Cristo se dirige a las siete iglesias (2, 3), revelando su conocimiento de la situación presente, usualmente exhortándolos de alguna manera, mientras insta a los que tienen oídos a oír lo que se dice, y prometiendo recompensas escatológicas a los que sean victoriosos en la futura contienda. Las condiciones de la iglesia son una mezcla (de alguna fuerzas y algunas debilidades). Todo se dijo a la luz de "la hora de la prueba que ha de venir sobre todo el mundo" (3:10.  
 Visiones introductorias: la escena en el cielo y sobre la tierra (4:1-8:5) 
 





4:1-5:14
Una visión del trono celestial 
    Antes de que se revelen las terribles condiciones sobre la tierra, a Juan se le muestra primero la incomparable y eterna majestad de Dios el Creador (cap 4). Esto es respondido por la visión del León de la tribu de Judá, el Cordero inmolado, quien mediante su muerte ha triunfado sobre el dragón en la guerra santa (ver cap. 12), y quien, por causa de su obra redentora, es adorado junto con Dios y considerado digno de revelar los justos juicios de Dios (cap.5).
    No pase rápidamente por estas visiones, ya que el resto debe ser visto bajo su luz. El lector tal vez querrá leer Ezequiel 1 e Isaías 6:1-3 como trasfondo del Antiguo Testamento para mucho de lo que se dice en Apocalipsis 4, y Génesis 49:8-12 u Isaías 11:1-11 para lo que se dice en Apocalipsis 5. Lo que Juan está ofreciendo es la perspectiva del cielo (donde hay constante alabanza y adoración de Dios y del Cordero), desde la cual sus lectores deben ver la espantosa situación en la Tierra. Esto es claro con la inclusión que hizo de la apertura de los siete sellos (6:1-8:5), dentro del marco de esta visión, como 6:1, 3, 5, 7 7 y 9 lo aclaran.     









 6:1-8:5
La apertura de los siete sellos
    Aunque parte de la visión anterior, el relato de los siete sellos también inicia una serie de tres visiones (sellos, trompetas, copas), todas las cuales tienen la misma estructura, una serie de cuatro, una serie de dos, un interludio de dos visiones, y una séptima.
    En esta primera visión, los cuatro jinetes (adoptados de Zac 1; 6) representan conquista, guerra, hambruna y muerte (el imperio contra el pueblo de Dios). La serie dos (quinto y sexto sellos) también preparan el camino para el resto al hacer las dos preguntas clave: 1) los mártires claman: "¿hasta cuando?", y se les dice que se pondrá peor antes que mejorar (6:10, 11), 2) los que reciben el juicio  de Dios claman (evocando Mal 3:2), "!Quién podrá permanecer de pie [cuando él se manifieste]!" (6:17). De esta manera, Juan recibe preludio general de los juicios que siguen.
    La respuesta inmediata a esta última pregunta es el interludio. Los que pueden mantenerse de pie son los que están "sellados" por Dios (7:1-8) y las multitudes que han salido de la gran tribulación, los redimidos del Señor (7:9-17). Mientras avanza en la lectura, observe que el cuadro del pueblo  de Dios en 7:1-8 evoca el campamento en formación de batalla en Números 2, anticipando así su propio papel en la guerra santa. Esto as su vez lleva al siguiente cuadro de su reposo final en la presencia de Dios, que evoca Isaías 25:8; 48:10-13.
    La apertura del séptimo sello marca entonces la revelación de los siete ángeles con trompetas (8:1-5). El silencio busca un efecto, observe que los juicios a punto de ser revelados son respuesta directa a las oraciones de los santos (6:10).
  Juicios preliminares (temporales) sobre el imperio (8:6-11:19)
    Este primer juego de ayes anuncia juicios temporales y parciales aunque también anticipando el final (caps 16; 18). Esto es aclarado por el hecho de que los primeros cuatro son claras adaptaciones de las plagas de Egipto, que eran juicios temporales, no finales, sobre Egipto, y el motivo repetido de una tercera parte. 





 8:6-9:21
Los juicios de las siete trompetas
    Esta serie de cuatro (8:6-13) toma el cuadro de la ira de Dios del sexto sello, pero ahora como trompeta (advertencia de juicios). Fíjese en la manera e que Juan adapta tres de las plagas contra Egipto para que corresponda a Roma, que deriva su poder y riqueza del mar: granizo (séptima plaga; Éxo 9:13-35); río convertido en sangre, partido en dos partes, mar y agua dulce (primera plaga; Éxo 7:14-24); tinieblas (novena plaga; Éxo 10:21-29).
    La serie de dos ayes (el tercero es retenido hasta el capítulo 18) describe los juicios en términos más históricos, alimentando primero en los romanos temor de las hordas bárbaras (9:1-12; hombres con pelo largo), pero descritos en términos de la plaga de langosta de Joel (Joel 1:6; 2:1-5). Esto está representando un segundo lugar como una batalla decisiva (9:13-19), pero aunque los juicios son de naturaleza temporal y parcial, no llevan al arrepentimiento (9:10, 21). 





 10:1-11:19
Las dos visiones del interludio
    Estas dos visiones nos regresan a Juan y a la iglesia. La primera confirma a Juan en su tarea profética (especialmente las evocaciones de Eze 2:9-3:3 en 10:9-11). Fíjese que empieza con un poderoso ángel de pie con un pie en tierra y otro en el mar, marcando así a los que pertenecen a Dios, no a Satanás y sus bestias (13:1, 11).
    La segunda señala al papel profético de la iglesia, para llevar el esperado testimonio de Elías y Moisés del fin de los tiempos (11:6), aunque signifique martirio (7-10). Pero en lugar del tercer ay (anticipado en 8:13: 9:12:; 11:14), la séptima trompeta introduce un cuadro que anticipa el fin mismo , pero como ya presente: una canción de triunfo celebra la consumación del reino de Dios (11:15-19; observe que el "que era y que es y que ha de venir", 4:8; es ahora el "que eres y que eras", 11:17. "Que ha de venir" es descrito como habiendo venido).    
 Conflicto entre la iglesia y los poderes del mal (12:1-14:20) 
    Estos tres capítulos forman el centro absoluto del libro, no sólo literalmente en el diseño general de la narración, sino como la perspectiva teológica (cap.12) y las razones históricas (cap. 13) para el resto, mientras que el capítulo 14 prepara el camino para el resto del libro.




12:1-17
La guerra en el cielo y sus consecuencias
    Las dos visiones del capítulo 12 ofrecen la clave teológica del libro. En su venida y ascensión (12:5, toda la historia es recordada al describir el principio del fin), Cristo ha derrotado al dragón (descrito como guerra en el cielo en 7-11), y que ahora sale para causar destrucción en el pueblo de Cristo. 
    Por consiguiente, "la salvación" ya ha venido, Satanás ya ha sido arrojado a la tierra; por lo tanto, "alegraos, oh cielos". Pero el fin todavía no es, de modo que "!Ay de la tierra!". Sabiendo que su tiempo es limitado, Satanás perseguirá al pueblo del Mesías (señalando al cap. 13), quien lo vencerá mediante la muerte de Cristo y del propio testimonio de ellos, aun a riesgo de su vida.  
 






13:1-18
Las bestias que suben del mar y de la tierra  
    Esta visión establece el contexto histórico para su sufrimiento - profetizando cómo Satanás los perseguirá (restricciones económicas y martirio) - que tendrá lugar por su rechazo a la adoración del emperador.
    La bestia del mar es una adaptación de la cuarta bestia del mar de Daniel (Dan 7:2, 7, 8, 23-25). Roma es descrita en todo su aparente poder invencible (observe cómo en 13:4 la gente parodia el himno del Guerrero divino de Éxo 15:11) cuando hace la guerra contra el pueblo de Dios (13:7), que llevará a muchos al martirio (10, evocando Jer. 15:2). La "herida mortal" que fue sanada (13:3, 12) alude al años 69 D.C., cuando la muerte de Nerón el mundo esperaba que Roma se derrumbara cuando pasó bajo el gobierno de tres emperadores sucesivamente. El hecho de que no sucedió es lo que la hacía parecer invencible.
    La bestia de la tierra representa al sacerdocio del culto al emperador que floreció en la provincia de Asia. Los que no llevan la marca de la primera bestia (666 es un juego con el nombre de Nerón) son asilados económicamente.   




14:1-20 
Resultado de la guerra santa: vindicación y juicio
    Esta serie de visiones pone el escenario para las visiones finales, describiendo primero a los mártires redimidos como primeros frutos sobre un escatológico monte Sion (1-5), luego la caída de Roma en el lenguaje de los juicios proféticos del Antiguo Testamento, especialmente aquellos contra Babilonia (cuyo tema será sostenido hasta el final). La colección de breves viñetas (6-13) prepara el camino para el resto del libro, como lo hacen las visiones gemelas de segar la tierra y pisar los lagares (14-20), que señalan la futura cosecha del pueblo de Dios y el juicio de Roma.  
 Las siete copas: juicio de Dios contra "Babilonia" (15:1-16:21)
    El tercer y último juego de juicios (caps. 6, 8, 9) específicamente señala los juicios de Dios contra Roma. 
 

15:1-8
El preludio
    Este preludio al juicio empieza con Juan nuevamente en el cielo (caps 4-6), mientras los mártires cantan el canto de Moisés y el Cordero, un exquisito collage de pasajes de todas partes del Antiguo Testamento. Observe también cómo el marco (5-8) retoma las imágenes de 11:19. 




 16:1-21
Babilonia es juzgada
    Estos ayes evocan las trompetas, pero ahora son "una tercera parte" calificadora. Como con las primeras cuatro trompetas, las primeras cuatro copas son adaptaciones de las plagas egipcias, observe cómo la tercera (agua en sangre) recibe una respuesta inmediata en términos de la lex talionis (ojo por ojo), Aquí, el juego de dos continúa su tema. El interludio en este caso (15, 16) es notablemente breve y enigmático (un llamado a la prontitud y una referencia al Armagedón), mientras la copa final de la ira repite el terremoto del sexto sello, al mismo tiempo que continúa el tema de la plaga (granizo). 
  Resumen: la historia de dos ciudades (17:1-22:21)
    Usando las imágenes poderosas y evocativas de las dos ciudades como dos mujeres contrastantes - Roma como una ramera opulenta y la iglesia como la novia de Cristo - Juan coloca el juicio de Roma  contra el trasfondo del juicio final de Dios y la salvación. Note especialmente cómo los dos son introducidos (17:3; 21:9, 10) y concluidos (19:9, 10; 22:7-9) en manera similar; que la caída de Roma es vista en el "desierto" (17:3) y la nueva Jerusalén "sobre un monte grande y alto" (21:10).  








 17:1-19:10
Dios juzga a la ramera por la opresión económica
    Este cuadro inicial de Roma como una prostituta costosa sentada sobre la bestia (cap 17) evoca varios cuadros similares de Tiro y Babilonia en los profetas (Isa 23:15- 18; Jer 51:6, 7). Observe también que las interpretaciones en Apocalipsis 17:9 y 17;18 aclaran quién es Babilonia verdaderamente. 
    Juan procede entonces a cantar una endecha fúnebre sobre ella (18:1-3, !hablando de audacia profética!), seguida por un llamado al pueblo de Dios a escapar de "Babilonia" (18:4-8; Isa 48:20; 52:11; Jer 51:45; etc) y el duelo resultante por los que participaran en sus pecados (los "reyes de la tierra" [gobernadores provinciales], mercaderes, marina mercante; 18:9-24) Aquí al fin está el tercer ay (8:12; 11:14), que en sí mismo toma la forma  de tres ayes (18:10, 16, 19). Este es el único lugar en el que Juan generalmente abandona el modo apocalíptico por el profético, denunciando especialmente las políticas económicas de Roma por las cuales acumuló enormes riquezas a expensas de los pobres. Observe cómo la respuesta inmediata a su ruina es  regocijo en el cielo (v. 20; 12:12a), mientras otro ángel anuncia el final de su caída (18:21-23) con ecos de Isaías 25:10, terminando una vez más en la razón para su ruina: la naturaleza de los mártires (18:24).
    Ahora observe como el triple "ay" es contestado con un triple "aleluya" en el cielo (19:1, 3, 6). Y así Juan regresa a la escena en el cielo (del cap. 4), donde la cena de las bodas del Cordero y su esposa, la iglesia, es imaginada (19:1-10).  
 




19:11-20:15
 La batalla perdida
    El interludio entre el "destino" de las dos ciudades trae la conclusión al tema de la guerra santa, tanto en Juan así como también en la Biblia en general. Este cuadro forma el trasfondo (escatológico) final contra el cual el juicio de Roma misma debe ser entendido. Cristo es por lo tanto descrito como el Guerrero divino que capturó a la bestia, al profeta y a Satanás mismo (19:11-20:15). Observe especialmente como esta "trinidad impía" es lanzada al lago de fuego uno por uno (19:20; 20:10). 
    Juan describe una separación entre la muerte final de las dos bestias y la de Satanás (20:7-10). Esto sugiere, junto con la escena en los versículos 1-6, donde los mártires son representados como seguros y actualmente reinando con Cristo, que Satanás todavía tiene un tiempo más después del derrocamiento de Roma. El evento final es el juicio de los que lo han seguido (11-15) 





 21:1-22:11
La nueva Jerusalén: la novia del Cordero
    Estructuralmente 21:1-8 pertenece a la "última batalla", observe cómo anticipa la ciudad de Dios (descrita en la visión que empieza en 9, 10), pero también concluye (8) con una nota acerca de los que han sido juzgados en la "segunda muerte". Fíjese especialmente cómo empieza con un lenguaje de Isaías 65:17-19, con su "nuevo cielo y nueva tierra". 
    Así la visión final de Juan describe la ciudad de Dios, una nueva Jerusalén, bajando a la tierra, donde hay una restauración del Edén y una inversión de los efectos de la caída (21:2-22:6). Esté alerta a dos cosas: 1) la ciudad evoca lenguaje e ideas de la visión de Ezequiel del templo escatológico, donde la gloria de Jehová regresa al templo (Eze 40:1-43:12); y 2) la ciudad misma es el templo precisamente porque es el lugar de la morada de Dios (21:3, 4, 11, 22, 23; 22:3-5). Y mire finalmente cómo mucho de 22:1-5 evoca el Edén restaurado, también usando imágenes de Ezequiel 47:1-12.   


 22:12-21
Epílogo
    El lector puede reconocer este como un epílogo verdadero en el sentido de que evoca muchos temas del prólogo. Así, como una conclusión apropiada a esta visión que ha tomado la forma de una carta, Juan exhorta y también invita a sus lectores - y a nosotros - a participar en el gran futuro de Dios mediante la venida de Cristo 
NOTA: La Opinión de este comentarista es Preterista.

   Libro: "Cómo leer la Biblia libro por libro" por Gordon D. Fee y Douglas Stuart