Lectura de Hebreos

Datos de Orientación de Hebreos
  • Contenido: una "palabra de exhortación" (13:22) enviada en forma de carta, alentando la perseverancia fiel a la luz de la superlativa palabra final que Dios ha hablado en Cristo. 
  • Autor: desconocido, un creyente de segunda generación (2:3), que era un experimentado predicador e intérprete de las Escrituras, con un excelente dominio del griego (entró en el canon entre las cartas de Pablo, pero definitivamente no es de él).
  • Fecha: desconocida, las conjeturas van desde el año 50 a 90 d.C.; probablemente antes del año 70 (puesto que el autor no da indicio de que el templo judío hubiera sido destruido).  
  • Recipientes: un grupo específico, pero desconocido, de (predominante) judíos cristiano, tal vez una iglesia en una casa en Roma (13:24) que está portando por una relación con la comunidad cristiana más grande (10:25; 13:7, 17).
  • Ocasión: la comunidad está desalentada por el sufrimiento (10:35-39) y tal vez por las dudas sobre si Jesucristo realmente resolvió el asunto del pecado; por esto, el autor escribe para convencerlos de "no desechéis, pues vuestra confianza" (10:35; 2:1; 4:14).
  • Énfasis: Dios ha hablado su Palabra absolutamente final en su Hijo; abandonar a Cristo es abandonar a Dios completamente; Cristo es superior a todo lo que hubo antes; la antigua revelación, sus mediadores angélicos, el primer éxodo (Moisés y Josué) y todo el sistema sacerdotal; el pueblo de Dios puede tener completa confianza en el Hijo de Dios, el sumo sacerdote perfecto, que da a todo el pueblo libre acceso a Dios.    


Panorama de la Epístola a los Hebreos

    Hebreos es un argumento largo y sostenido, en el que el autor retrocede y avanza entre un argumento (basado en las Escrituras) y la exhortación. Lo que lleva al argumento de principio a fin es la absoluta superioridad del Hijo de Dios a todo lo que ha habido antes, esto es todo lo que su exposición de la Escritura trata. Lo que concierne al autor es la posibilidad de que algunos creyentes bajo preocupaciones presentes se aparten de Cristo y así pierdan la obra salvadora y la intercesión de sumo sacerdote del Hijo y así su propia experiencia de la presencia de Dios. De esto tratan las exhortaciones entremezcladas en la carta.

    La introducción (1:1-3) establece el patrón con una descripción séptuple del Hijo y de su obra que lo hace la palabra final de Dios. Esto es seguido por una serie de dos argumentos principales (1:4-4:13; 4:14-10:18), cada uno con varios argumentos subordinados, una aplicación mayor final y una exhortación (10:19-13:21), es este caso entrelazada con algunos argumentos bíblicos más detallados. 

    La primera parte es toca acerca del Hijo: su superioridad sobre los ángeles a pesar de (!y por causa de !) la humanidad de él (1:4-2:18), sobre Moisés (3:1-19) y sobre Josué (4:1-13). Aquí el autor también prepara el escenario para la segunda parte: el eficaz ministerio de sumo sacerdote que tiene Cristo es hecho posible mediante el preexistente y ahora exaltado Hijo que se encarnó. El fracaso del primer éxodo no fue de Moisés y de Josué, sino de la gente en no perseverar fielmente. Los lectores son alentados a no seguir en sus huellas.    

    La segunda parte trata del Hijo como el perfecto sumo sacerdote. Después de una exhortación de transición (4:14-16), el autor presenta a Jesús como sumo sacerdote (5:1-10), seguido por una serie de dos advertencias y un estímulo (5:11-6:3, flojedad; 6:4-8, apostasía; 6:9-20, las promesas seguras de Dios). Luego, recurriendo al Salmo mesiánico 110, usa a Melquisedec como patrón de un sacerdotes de orden superior (7:1-28). Basado en un nuevo pacto, desde luego superior, el sacerdote perfecto ofreció el sacrificio perfecto (de una vez para siempre) en el santuario perfecto (8:1-1:18).  

    La tercera parte trata acerca de la perseverancia fiel. Empieza con una apelación, a la luz de todo esto. "acerquémonos.." (10:19-25), seguido por una advertencia (10:26-31), un estímulo (10:32-39), un ejemplo (11:1-12:3), una instrucción (12:4-13) y otra advertencia (12:14-17. Finalmente, usando un conjunto de imágenes que contrastan el monte Sinaí con el monte de Sión celestial, el autor afirma la certeza futura de ellos (12:18-29), luego concluye con exhortaciones muy prácticas acerca de la vida en el presente (13:1-25)

    Tal vez el lector querrá estar alerta a la manera en que el autor hace este trabajo, por medio de una serie de siete exposiciones de textos claves del Antiguo Testamento, mientras hace la transición entre cada uno de ellos por medio de exhortaciones:
  1. Salmo 8:4-6 en Hebreos 2:5-18.
  2. Salmo 95:7-11 en 3:7-4:13
  3. Salmo 110:4 en 4:16-7:28.
  4. Jeremías 31:31-34 en 8:1-10:18.
  5. Habacuc 2:3, 4 en 10:32-12-3.
  6. Proverbios 3:11, 12 en 12:4-13
  7. La teofanía en Sinaí (Éxo. 19) en 12:18-29


Recomendaciones Específicas para la Lectura de la Epístola a los Hebreos 

    La mayoría de los cristianos contemporáneos no encuentran que Hebreos sea una lectura fácil, por al menos dos razones: 1) su estructura (acabada de observar) de un solo argumento sostenido, entrelazado con aplicaciones y exhortaciones, y 2) el mundo del pensamiento del autor (maneras básicas de percibir la realidad), que es tan extraño a nosotros. Por consiguiente, hay dos claves para la buena comprensión de esta carta.
    
    Primera mantenga en mente los dos enfoques que interesan al autor en toda la carta: 1) la abrumadora majestad de Jesús, el Hijo de Dios, que está al principio y al final de todas las cosas y cuyo sufrimiento en su encarnación lo hicieron  perfecto sumo sacerdote en favor de ellos (él trató con el pecado final y perfectamente y también es un intercesor misericordioso y compasivo), y 2) todo esto es dicho ante el presente desaliento de la gente a la cual el autor se dirige, que ha tenido un largo tiempo de dificultad (10:32-39) y que empezando a preguntarse si Jesús es realmente la respuesta final de Dios. Trate de ponerse en sus zapatos: judíos que hace mucho tiempo pusieron su confianza en Cristo creyendo que al fin después de mucho había llegado el cumplimiento de sus esperanzas mesiánicas, solamente para ver que el sufrimiento (y el pecado) continúan mucho después de haber creído por primera vez.    
    
    Segunda, puesto que todo para él (y para ellos) gira sobre su exposición de la Escritura señalando a Cristo, es especialmente importante que el lector se dé cuenta de la manera en que el escritor de Hebreos usa la Escritura y qué Escrituras usa realmente. 
    Hay cuatro cosas importantes acerca de su uso de las Escrituras: 1) La única Biblia de ellos era la Septuaginta, la traducción al griego de la Biblia hebrea. Esto significa que en ocasiones sus citas, que son muy exactas, no siempre dicen lo mismo que nuestro Antiguo Testamento, y algunas veces su cita se basa en las palabras de la Biblia griega. 2) El autor usa regularmente una manera rabínica muy común de argumentar, es decir, "de lo menor a lo mayor" (si algo es cierto de a, cuánto más lo es de z). 3) El autor lee todo el Antiguo Testamento a través del lente de Cristo, entendiendo bien que los salmos reales señalan al hijo más grande de David: El Mesías. 4) Su forma de argumento escriturario es citar su texto y luego mostrar cómo otros textos y el evento de Cristo apoyan la lectura de estos textos.   
    
    Es especialmente importante que el lector esté consciente de qué Escritura el autor cita y luego argumenta. Por ejemplo, aunque él alude al sistema sacrificial en 9:1-10:18, él nunca cita de Levítico. Más bien, concentra su argumento casi completo en Jesús como cumplimiento un salmo real clave, el Salmo 110. Al mismo tiempo, él presupone que Jesús también cumple al Salmo 2, el primer salmo real. Éste declara que el Masías es Hijo de Dios (Sal 2:7), que es la primera cosa que el autor dice en su introducción (Heb 1:2). Él entonces elabora en términos de que el Hijo es heredero (y también Creador y Sustentador) del universo, y de que es "el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza". El Salmo 2:7, junto con el pacto davídico (2 Sam 7:14) es entonces la primera cita (Heb 1:5) en la serie de textos de prueba que siguen. El lector encontrará que lo cita de nuevo - por última vez - en 5:5, donde se une con una cita del Salmo 110:4. 
    
    Observe enseguida cómo la última cosa que en la introducción se dice del Hijo (Heb 1:1-3) es que él hizo "la purificación de nuestros pecados" y "se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas". Estas alusiones al Salmo 110 (4, 1) son tomadas al igual que la cita final en la siguiente serie (Heb 1:13). Así, en este salmo mesiánico, se encuentra dos asuntos cruciales: 1) el Hijo, ahora llamado "Señor", está sentado a la diestra de Dios (Sal 110:1), el lugar de su ministerio de sumo sacerdote (Heb 8:1; 10:12; 12:2) y 2) Dios por juramento prometió que el exaltado Rey/Hijo también sería sacerdote para siempre en el orden de Melquisedec (Sal 110:4). De modo que, después de que el autor une el Salmo 110:4 al Salmo 2:7 en 5:5, 6, el resto del argumento desde este punto en adelante será acerca de Cristo cumpliendo su promesa.      
    
    Ahora sume a estos puntos lo siguiente: 1) el fracaso de Israel de entrar en el reposo (Heb 3-4, basado en el Sal 95), 2) el hecho de que Dios prometió un nuevo pacto (Jer 31:31-34, citado completo en Heb 8:8-12), 3) el hecho de que la muerte de Cristo realizó ese nuevo pacto y también un sacrificio por los pecados de una vez y para siempre (9:1-10:18, trayendo así el viejo orden a su fin), 4) la larga lista (cap. 11) de los que fielmente perseveraron mientras esperaban la promesa futura, y 5) la analogía final 12:18-29 de la superioridad de Sión celestial sobre el monte Sinaí. El lector debe poder ver no solamente a dónde se dirige el argumento sino también cuán persuasivo debió haber sido para estos judíos cristianos primitivos. Así pues, !lea y disfrute!   


Un Recorrido por la Epístola a los Hebreos  

 

1:1-3
 Introducción
    Esté alerta a la manera en que estos versículos ofrecen una verdadera introducción al argumento: el Hijo, que es superior a los profetas, es heredero de todas las cosas, él también existía al principio de todas las cosas. Además, él, que es la gloria de Dios, siendo su representación exacta, también al presente sustenta todas la cosas, es el que se encargó del pecado y ahora se sienta en el lugar de autoridad a la diestra de Dios. 







1:4-4:13 
La superioridad del Hijo de Dios
    Aquí se entra en la manera de argumentar del autor, cuando él principia con una serie de citas del Antiguo Testamento (1:4-14) que hacen simultáneamente dos cosas: mostrar la superioridad del Hijo sobre los ángeles y apoyar las afirmaciones de los versículos 2 y 3. 
    Después de una advertencia inicial (2:1-4), el autor comenta el Salmo 8:4-6 para argumentar sobre el significado de la encarnación: el Hijo fue hecho "menor que los ángeles" por un breve tiempo de modo que él pudiera *1) identificarse completamente con nosotros, 2)mediante sus sufrimientos efectuar la salvación por nosotros, y 3) así también convertirse en un sumo sacerdote misericordioso por nosotros, y por tanto ser mejor que los ángeles. 
    Enseguida se llega al contraste que el autor hace con Moisés (Heb 3:1-6; observe la forma de argumento, de menor a mayor). La mención de la superioridad de Cristo sobre Moisés lleva a la exhortación y advertencia, basados en el Salmo 95:7-11, de que los que son de Cristo no deben seguir en la incredulidad (falta de obediencia fiel) de los que pertenecían a Moisés (Heb 3:7-19). Esté alerta a la manera en que esto a su vez lleva a una exposición más detallada sobre el tema de entrar en el reposo de Dios (4:1-10; del Sal 95:11) que el primer Josué ("Jesús" en griego) no consiguió, y que ahora espera a los que perseveran. Esta exhortación de transición (Heb 4:11-13) sirve para recordar a los cristianos judíos de la seguridad de la Palabra de Dios.  











4:14-10:18 
La superioridad del sumo sacerdote del Hijo
    En esta sección el lector encontrará al largo continuo argumento del autor acerca del Jesús como el último sumo sacerdote. Este tema es introducido a modo de exhortación de transición (4:14-16), que retoma el tema de 2:17-3:1 y trata de convencer de que Cristo como sumo sacerdote hace posible que toda la gente, no solamente los sacerdotes, se acerquen "con confianza al trono de la gracia para que alcancemos misericordia", porque Cristo también participó de nuestra humanidad, con todos sus sufrimientos.
    El argumento sostenido empieza en 5:1-10 con una exposición del Salmo 110:1 y 4, enfatizando primero la humanidad y los deberes de los sacerdotes y sus asignación divina, antes de citar los dos salmos reales y de demostrar cómo la humanidad y el sufrimiento de Jesús lo calificaron para el servicio sacerdotal, pero ahora de un orden nuevo y más elevado, es decir, el de Melquisedec. 
    Antes que el autor elabore este punto, se siente forzado a reconvenirlos por su tardanza para madurar  (Heb 5:11-6:3), lo que lleva a una advertencia contra la apostasía (6:4-8), pero observe que concluye con estímulo (6:9-12). Al empezar a retroceder a la exposición acerca de Melquisedec, él argumenta que la promesa de Dios (Sal 110:4, acerca del sacerdocio del Mesías) es confirmada por su juramento en el mismo versículo, haciendo, por consiguiente, que su promesa esté absolutamente garantizada (Heb 6:13-20).   
    La exposición acerca de Melquisedec está en dos parte: Primera (7:1-10), el autor recurre al relato de Génesis (Gén 14:18-20) y se precia en la falta de genealogía de Melquisedec (sin predecesor ni sucesor humano) y en el hecho de que Leví (sobreentendido que estaba presente en los lomos de Abraham) ya es prefigurado como inferior al más grande. Segunda (Heb 7:11-28), el autor muestra que, encajando en el orden de Melquisedec, el sacerdocio de Cristo es legítimo y también superior al de Aarón. 
    No solamente eso, sino que (8:1-6) el sacerdocio de Cristo tiene lugar en un santuario superior (el cielo mismo; observe la alusión al Sal 110:1 en Heb 8:1) y está basado en el nuevo pacto (y por tanto superior) prometido en Jeremías (Heb 8:7-13)- Esté atento a la manera en que la exposición que sigue muestra cómo Cristo, el perfecto "sacrificador" es también el sacrificio superior (perfecto), 9:1-10:18. Después de escribir lo antiguo (9:1-10), muestra cómo el sacrificio de Cristo de sí mismo obtuvo redención eterna (9:11-14) y también midió el nuevo pacto a través de su muerte (9:15-22). Entonces resume el argumento y lo trae a la conclusión (9:23-10:18) enfatizando lo eterno, la naturaleza del sacrificio de Cristo "una vez para siempre" (!ninguna condenación para los pecadores pasados o presentes!).  
 







10:19-12:29
Exhortación final a la perseverancia
    Los intereses del autor surgen en las cinco exhortaciones de 10:22-25, basados en la obra segura de Cristo (19-21): Acerquémonos a Dios (!ahora tenemos acceso al lugar santísimo!), retengamos firme la confesión de la esperanza sin vacilación, considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejemos de congregarnos, y exhortémonos unos a otros. Después de una advertencia contra el pecado deliberado (la gracia no significa licencia, 26-31), él insta a la perseverancia (32-39) citando Habacuc 2:3, 4.
    La exposición del texto de Habacuc que sigue (Heb 11:1-12:3) es tan bien conocida que es fácil pasar por alto lo que sucede. Observe que el singular punto del autor es la fe (perseverancia fiel) de muchos que no "vuelven atrás" (10:39), a pesar de la adversidad y no obteniendo el futuro prometido; al mismo tiempo, él insiste en que estamos en continuidad con los creyentes y ellos con nosotros, pues que la promesa ahora ha sido comprendida mientras todos esperamos el futuro glorioso. Él concluye señalando una vez más a Jesús como un ejemplo de resistencia en el sufrimiento (12:1-3).
    Además, continúa (con una exposición de Prov 3:11, 12) con una dimensión educativa para el sufrimiento. Después de una exhortación  final a una vida santa en comunidad (Heb 12:14-17), él concluye con la analogía de los dos montes (12:18-24), incluyendo advertencia y también aliento (12:25-29)  
 

13:1-25
 Exhortación práctica y saludos finales 
    Esté atento a las maneras en que estas exhortaciones enfatizan la necesidad de sus lectores de amar a otros en la comunidad y de someterse a sus líderes, contrastando a Cristo todo el tiempo con lo que lo ha precedido (así p. ej., el sistema sacrificial es caduco. pero un sacrificio de alabanza y de buenas obras a otros es agradable a Dios, 15, 16)

Libro: "Cómo leer la Biblia libro por libro" por Gordon D. Fee y Douglas Stuart