Lectura de Miqueas

Datos de Orientación de Miqueas
  • Contenido: oráculos alternados de condenación sobre Israel y Judá por su idolatría y por las injusticias sociales así como la futura esperanza por las misericordias de Jehová.
  • Profeta: Miqueas, un profeta de Moréset de Judá, un pueblo como a cuarenta kilómetros al suroeste de Jerusalén.  
  • Fecha de actividades proféticas: algún tiempo entre el ascenso de Jotam (740 a.C.) y la muerte de Ezequías (año 686). 
  • Énfasis: la amenaza de juicio divino por romper el pacto con Jehová; Jehová como un Dios de justicia y misericordia que defiende la causa de los pobres y requiere que su pueblo hago lo mismo; luego del juicio Jehová restaurará a Jerusalén mediante el rey davídico prometido; Jehová como Dios de todas las naciones.  


Panorama del Libro de Miqueas 

    El libro de Miqueas, sexto en el "Libro de los Doce", es una colección y arreglo de oráculos - cuidadosa y única - pronunciados por Miqueas sobre un período aparentemente largo (1:6, 7 fue dado bastante antes de la caída de Samaria en el año 722 a.C., mientras que 1:10-16 traza la marcha de Senaquerib, que tuvo lugar en año 701. Ver 2 Reyes 18:13-19:37; Isa 36, 37). Su singularidad está en su arreglo (no necesariamente cronológico), que alterna entre oráculos de juicio y de esperanza futura (que son marcados por el llamado a ""oíd/escuchar!" en 1:2; 3:1; 6:1). 

    Los oráculos en 1:2-2:11 son principalmente pronunciamientos de juicio divino sobre Samaria (especialmente) sobre Jerusalén (las capitales que representa los dos reinos), que concluyen con una breve promesa de restauración futura (2:12, 13). El segundo juego es introducido por una colección breve de tres oráculos de condenación (3:1-4, 5-8, 9-12); termina con una colección más larga de oráculos de esperanza (4:1-5:15) que se concentra en el prometido (mesiánico) rey davídico. El tercer juego está más regularmente dividido entre amenaza (6:1-16) y esperanza (7:8-20), que son mantenidos juntos por el lamento de Miqueas por la declaración de Israel (7:1-7).


Recomendaciones Especificas para la Lectura del Libro de Miqueas 

    Para la buena comprensión del libro de Miqueas son cruciales cuatro asuntos. Primero, el arreglo mismo no solamente ofrece un asidero para la lectura del texto sino que al mismo tiempo dice algo acerca de la teología de Miqueas, que refleja Deuteronomio 28-30. En el corazón de las cosas, como en Oseas, está la tensión dinámica entre la necesidad del juicio divino (maldiciones), por causa del rompimiento de Israel del pacto con Jehová , y el propio anhelo de Jehová  por bendecir a su pueblo, porque es suyo y por causa de su propio carácter (compasión, misericordia, perdón. Ver Miq 7:18-20). Miqueas mismo está en medio de esta doble realidad; la composición final de su libro presenta esta tensión en alto relieve, pero concluye en la nota brillante de esperanza futura.

    Segundo, como lo es para la mayoría de los profetas de Israel, la historia política del período juega un papel especialmente importante para entender los oráculos. Miqueas es el cuarto de los profetas del siglo octavo a.C., una generación después de Oseas y Amós, y un contemporáneo más joven de Isaías. Han pasado los idílicos días que caracterizaron los reinos de Jeroboam II y Uzías, y todas las semillas de decadencia y destrucción final se están estableciendo como idolatría e injusticia social condenadas con presteza por Oseas, Amós e Isaías. Al mismo tiempo, Asiria es una constante amenaza en la escena internacional conforme empieza a reafirmar su poder en el mundo del Cercano Oriente (ver "Recomendaciones para la lectura de libro de Isaías). Así, Asiria aparece grande en Miqueas, pero su papel es ambivalente. Aunque Asiria es el agente de juicio sobre Samaria (1:6, 7, 10-16), fracasará sobre Judá (5:5, 6), y finalmente experimentará el juicio de Dios (5:15, 7:10). Al mismo tiempo, como con Isaías, la anticipación del poder de Babilonia es profetizado también (4:10).

 Tercero, observe especialmente las razones de juicio sobre Judá. Como ocurre con Isaías y con Amós, los asuntos son dos: idolatría (1:7; 5:12-14) e injusticia social (2:1, 2, 8-11; 3:1-3, 8-11; 6:10-12; 7:2, 3). Para Miqueas es especialmente importante el papel de la tierra prometida como herencia, la cual aquí va en dos direcciones: 1) el exilio de la tierra coma una parte de la maldición por la infidelidad a Jehová (1:16; 2:10; 4:9, 10; Deute 28:25-42), 2) la infidelidad misma cuando los líderes y poderosos de la tierra privan a los campesinos pobres de su herencia tradicional (Miq 2:1, 9; 3:2, 3, 9-11; 6:10-12, 16; 7:2).

    Cuarto, Miqueas asume el papel prometido de Israel al bendecir a las naciones (Gén 12:3) con completa seriedad (Miq 4:1-4; 7:11-13). Este es el juramento hechos a Abraham (7:20, la palabra final en el libro), y este es el papel final del rey mesiánico que será agente de Dios para la paz de las naciones (5:5). Note, por tanto, que los capítulos 4 y 5, que expresan esperanza futura en términos mesiánicos, están en el centro mismo de este arreglo. Por consiguiente, el primero y también el segundo oráculo de esperanza se centran específicamente en el futuro reino mesiánico (2:13; 5:1-6). Miqueas 5:2 es citado en Mateo 2:6, un Evangelio que está particularmente interesado en el papel del Mesías a favor de las naciones (Mat 28:19, 20).

    Finamente, el lector debe observar que cien años después el oráculo de Miqueas 3:12 es citado por algunos ancianos contra el rey Joaquín, quien quería quitarle la vida a Jeremías (Jer 26:17-19), un pasaje que implica que la predicación de Miqueas era responsable en parte de las reformas de Ezequías (2 Rey 18:1-8).


Un Recorrido por el Libro de Miqueas  

 1:1Encabezado
    Observe aquí (1 el énfasis en que esto es palabra de Jehová, mediante la agencia de Miqueas (de la rural Moréset, no de Jerusalén); 2) de su tiempo; y 3) del asunto que trata.  
 1:2-16Primera serie de amenazas (contra Samaria y Jerusalén)
    Observe la manera en que la primera palabra (2) marca el paso para el todo, al convocar a toda la tierra a escuchar a Jehová. Esto es seguido por un oráculo que empieza con Jehová como el Guerrero divino (3, 4), pero ahora contra su propio pueblo, cuyos pecados se entran en las ciudades capitales de Samaria y Jerusalén (5). La amenaza de ruina en este caso es dirigida especialmente contra Samaria por su idolatría (6, 7).
    La segunda amenaza (10-16), que empieza con la propia respuesta de Miqueas (8, 9), es contra Jerusalén, expresada en maravillosos juegos de palabras sobre las ciudades que Senaquerib había destruido en su venida "hasta la puerta de Jerusalén" (12). Aunque no como resultado de la invasión de Senaquerib, no obstante, la palabra final de la amenaza es el exilio (16).    
 2:1-11Razones para el juicio
    Observe cuidadosamente el cambio en los que hablan: Miqueas (1, 2), Jehová (3, 4), Miqueas (5), falsos profetas (6), Miqueas (7), Jehová (7b-13). Observe también la manera en que la palabra de condenación y sus razones (injusticia social por parte de los poderosas de la tierra) viene primero (1, 2), seguida por la amenaza de Jehová, expresada en términos de que la tierra les es quitada (3-5). El siguiente oráculo es el juicio de Dios contra la teología falsa de los profetas que se han hecho al lado de los poderosos de la tierra (6-11).   
2:12, 13 Primera palabra de esperanza
    En respuesta directa a los versículos 3-5, esta primera palabra de esperanza para el futuro es expresada en términos de reunión del pueblo con el rey mesiánico a la cabeza. 
3:1-12 Segunda serie de amenazas y razones
    Con esta colección de tres oráculos (1-4, 5-7, 9-12), Miqueas se enfoca en el papel de los líderes y profetas, quienes promovían la injusticia social mediante sus políticas y profecías. El propio papel profético de Miqueas es inspirado por el Espíritu (8, 2:7) y la palabra final (3:12) es juicio contra Sion (Jerusalén y su templo).  
4:1-5:15  Segunda palabra de esperanza: el reino y el rey mesiánico de Dios
    Como punto central del libro, y ahora en respuesta directa a 3:12, esta serie de oráculos empieza con la restauración mesiánica prometida de Sion, donde la palabra de Dios seguirá adelante y las naciones se juntarán a escucharla (4:1-5; Isa 2:1-4). Esto es seguido a su vez por 1) un largo oráculo que promete el regreso del exilio, con la aniquilación de las naciones que se les oponen (Miq 4:6-13); 2) el papel central del rey mesiánico en la restauración (5:1-6); 3) el resto de los exiliados triunfando sobre sus enemigos por medio de traerles vida y muerte (7-9) y 4) un oráculo final en el que Jehová limpia a Judá (10-14) y castiga a sus enemigos (15).   
 6:1-16 En caso De Dios contra Jerusalén (la tercera palabra de amenaza)
    Aquí Jehová lleva a Israel a la corte. Él es el demandante, !pero también el juez! Las montañas sirven como jurado (1-3). El caso del demandante es hecho al ensayar los momentos esenciales en la redención de Israel, todo lo que Jehová está haciendo (4, 5). Con el uso del lenguaje de la liturgia del templo (Sal 15:1; 24:3), la defensa responde con promesas de más religión (Miq 6:6, 7; note la intensificación gradual de su oferta), para lo cual Jehová responde al recordarles lo que ya saben acerca de tu carácter y que ellos deben seguir (8). El juicio mismo (16) está basado en el fracaso de Israel en este punto precisamente (9-15)
 7:1-7Lamento de Miqueas
    Una vez más (1:8) Miqueas se lamenta por la inevitable caída de Jerusalén, pero su palabra final es de esperanza (7), y sirve como una transición a la conclusión del libro.  
 7:8-20Tercera palabra de esperanza
    La última palabra de Miqueas es de esperanza para el futuro. Empieza con una expresión del regreso de Israel del exilio y ahora cumpliendo su papel para con las naciones (8-13), concluye con la oración de Miqueas (14) y con la respuesta de Jehová (15-20). Observe especialmente la manera en que la conclusión (18-20) es expresada en términos del carácter de Jehová y las promesas previas a Abraham y Jacob: no hay Dios como Jehová, que perdona el pecado y perdona la transgresión. 

Libro: "Cómo leer la Biblia libro por libro" por Gordon D. Fee y Douglas Stuart