Lugares clave de 1 Samuel






Ramá

Samuel nació en Ramá. Antes de su nacimiento, Ana, su madre, prometió a su hijo para el servicio a Dios junto con los sacerdotes en el tabernáculo en Silo (1:1-2:11).





Silo

Centro de la adoración de Israel, donde estaba el tabernáculo y el arca del pacto. Elí era el sumo sacerdote, peros sus hijos, Ofni y Finees, eran hombres malos que se aprovechaban del pueblo. Samuel, sin embargo, sirvió a Dios fielmente y Él lo bendijo cuando creció (2:12-3:21).





Quiriat-jearim

Israel tenía disputas constantes con los filisteos y comenzó a tramarse una batalla. Ofni y Finees llevaron el arca del pacto desde Silo hasta el campo de batalla, creyendo que su simple presencia daría la victoria a los israelitas. Los filisteos derrotaron a los israelitas en Eben-ezer y capturaron el arca. Sin embargo, los filisteos descubrieron pronto que el arca no era el gran trofeo de batalla que esperaban, ya que Dios enviaba plagas sobre cada ciudad filistea a la que el arca se llevaba. Al final, los filisteos la devolvieron a Quiriat-jearim en Israel (4:1-7:1).    




Mizpa

La derrota llevó a los israelitas a darse cuenta de que DIos ya no los estaba bendiciendo. Samuel reunió al pueblo en Mizpa y les pidió que ayunaran y oraran en arrepentimiento por sus pecados. Los convocaría en Mizpa era un blanco tentador para los confiados filisteos que avanzaron para atacar. Pero Dios intervino y derrotó a su poderoso ejército. Mientras tanto, Samuel juzgaba casos por todo Israel. Sin embargo, cuando Samuel envejeció, el pueblo vino a él en Rama, donde vivía, demandandole un rey para igualarse a las otras naciones. En Mizpa, se eligió a Saúl por designación sagrada para ser el primer rey de Israel con la bendición, pero no la aprobación, de Dios y Samuel (7:2-10:27).  





Gilgal

Una batalla con los amonitas demostró al pueblo de Israel las habilidades de líder de Saúl. Protegió al pueblo de Jabes de Galaad y logró que el ejército de los amonitas huyera. Samuel y el pueblo coronaron a Saúl como rey de Israel en Gilgal (11:1-15).  






Valle de Ela

Saúl ganó muchas otras batallas, pero con el tiempo se volvió arrogante, pecador y rebelde hasta que Dios finalmente lo rechazó como rey. Sin saberlo Saúl, un joven pastor y músico llamado David fue ungido para ser el siguiente rey de Israel. Pero antes pasarían muchos años para que David se sentará en el trono. Es irónico, pero Saúl contrató a David para que tocara el arpa en su palacio. Saúl llegó a querer tanto a David que lo hizo su guardaespaldas personal. En una batalla en particular con los filisteos en el valle de Ela, David mató a Goliat, el poderoso soldado filisteo. Sin embargo, la victoria fue el principio del fin del amor que Saúl sentía por David. Los israelitas alabaron más a David que a Saúl, provocando que Saúl sintiera celos y tramara matar a David (12:1-22:23).






El desierto de Zif y Maón

Aun los reyes ungidos no estaban exentos de problemas. David literalmente huyó de Saúl para salvar su vida, escondiéndose con su grupo de seguidores en el desierto de Zif (donde los hombres de Zif lo traicionaron una y otra vez), en el desierto de Maón y en las cuevas de En-gadi. Aun cuando tuvo oportunidades de matarlo, David se negó a hacerlo porque Saúl era el rey ungido por Dios (23:1-26:25).





Gat

David trasladó a sus hombres y a su familia a Gat, la ciudad filistea donde vivía el rey Aquis. Entonces Saúl dejó de perseguirlo. Al parecer los filisteos acogieron a este famoso fugitivo de Israel (27:1-4).





Siclag

Deseando intimidad a cambio de su fingida lealtad al rey Aquis. David pidió una ciudad donde albergar a sus hombres y a su familia. Aquis le dio Siclag. Desde ahí, David dirigió ataques inesperados contra las ciudades de los gesuritas, gezritas y amalecitas, asegurándose de que nadie escapara para contarlo (27:5-12). Más tarde, David conquistó a los amalecitas después que atacaron Siclag (30:1-31).




Monte Gilboa

La guerra con los filisteos volvió a estallar en el norte, cerca del monte Gilboa. Saúl, quien ya no confiaba en Dios, en un intento desesperado de contactar a Samuel para pedirle ayuda, consultó a un hechicero. Mientras tanto, David fue enviado de regreso a Siclag porque los comandantes filisteos no confiaban en su lealtad en la batalla contra Israel. Los filisteos masacraron a los israelitas en el monte Gilboa, matando al rey Saúl y a tres de sus hijos, incluyendo a Jonatán. Sin Dios, Saúl llevó una vida amargada y descarriada. Las consecuencias de sus actos pecaminosos no solo lo afectaron a él, sino que causaron daño a su familia y a la nación entera (28:1-31:13).