Números comienza en el monte Sinaí cuando Moisés llevaba a cabo un censo de los hombres idóneos para la batalla. Al comenzar los preparativos para la batalla, el pueblo también se prepara para la guerra espiritual a la que se enfrentaría. La tierra prometida estaba repleta de gente malvada que trataría de atraer a los israelitas hacia el pecado. Por lo tanto, Dios enseñó a Moisés y a los israelitas cómo vivir una vida santa (1:1-12:15).



Desierto de Parán. 

    Después de pasar un año completo en el monte Sinaí, los israelitas levantaron el campamento y marcharon hacia la tierra prometida, pasando por el desierto de Parán. A partir de ahí, un líder de cada una de las tribus fue enviado para que investigara la nueva tierra. Después  de cuarenta días regresaron. Todos excepto Josué y Caleb, tenían demasiado miedo de entrar. Debido a su falta de fe, los israelitas tuvieron que vagar por el desierto durante cuarenta años (12:16-19:22).



Cades. 

    Conforme los años de peregrinación se acercaban a su fin, los israelitas volvieron su mirada a la tierra prometida. Cades, también llamada Cades-barnea era el oasis donde pasaron la mayor parte de sus años de peregrinación. María murió allí. En ese mismo lugar Moisés golpeó con ira la roca, lo que le impidió entrar en la tierra prometida (20).



Arad.  

    Cuando el rey de Arad supo que Israel estaba en marcha, los atacó, pero fue estrepitosamente derrotado. Luego Moisés guió al pueblo hacia el sur y hacia el este, alrededor del Mar Muerto (21:1-3).



Edom. 

    Los israelitas querían cruzar por Edom, pero el rey de ese lugar les negó el paso (20:14-22). Así que tuvieron que desviarse, y esto les causó gran desilusión. El pueblo se quejó y Dios envió serpientes venenosas para castigarlos. 



Amón. 

    Luego Sehón, rey de los amorreos no les permitió pasar. Cuando atacó, Israel derrotó a su ejército y conquistó el territorio hasta la frontera de Amón (21:21-32).



Basán. 

    Moisés envió espías a Basán. El rey Og atacó, pero también sufrió la derrota (21:33-35).


Campos de Moab

    El pueblo acampó en las llanuras de Moab, al este del rìo Jordán frente a Jericó. Ellos estaban en el umbral de la tierra prometida (22:1).    


 

Moab. 

    El rey Balac de MOab tuvo gran temor de la muchedumbre de israelitas, acudió a Balam, un hechicero famoso, para que maldijera a Israel desde las montañas que estaban por encima del lugar donde acampaban los israelitas. Pero Dios hizo que Balaam los bendijera en lugar de maldecirlos (22:2-24:25).   



Galaad. 

    Las tribus de Rubén y Gad decidieron establecerse en la región fértil de Galaad al este del río Jordán porque era buena para sus rebaños. Pero primero prometieron ayudar a las otras tribus a conquistar la tierra que estaba al oeste del río Jordán (32).