Mapas de Filipenses


    Fue una ciudad de Macedonia oriental fundada por Filipo II de Macedonia, que le dio su nombre. Cerca había minas de oro, especialmente las de Asyla. Estaba cercana al río Gangas. Es una fundación en el lugar de la colonia tasia de Crénides, en el valle del monte Orbelos, en el borde norte de la marisma que ocupaba en la antigüedad toda la llanura que lo separaba del monte Pangeo al sur.

    El objetivo de esta fundación era tanto tomar el control de las minas de oro vecinas como establecer una guarnición en un punto de paso estratégico: el sitio controlaba la ruta entre Anfípolis y Neápolis, un segmento de la gran carretera real que atravesaba de este a oeste, Macedonia y que será más tarde reconstruida por los romanos bajo el nombre de Vía Egnatia.

    La ciudad fue de tamaño modesto. Cuando los romanos destruyeron definitivamente el reino argéada de Macedonia en 167 antes de Cristo, y lo dividieron en cuatro estados distintos, fue Anfípolis y no Filipos la designada como capital del estado de Macedonia oriental.

    Fue visitada en algunas ocasiones por el apóstol Pablo. Cuando Macedonia fue dividida en dos provincias por Teodosio el Joven, Filipos fue la capital de Macedonia Primera. La epístola a los filipenses dataría de 54-55 y testimonia el impacto inmediato de la palabra paulina. El desarrollo subsecuente del cristianismo en Filipos está bien atestiguado, sobre todo por una carta de Policarpo de Esmirna dirigida a la comunidad filipense hacia el 160, y por la epigrafía funeraria. La primera iglesia atestiguada en la ciudad es de tamaño modesto y corresponde probablemente al origen de una casa de oración.



Ubicación de Filipos

Filipos se hallaba junto a la Vía Egnatia, la ruta principal de transporte en Macedonia, una extensión de la Vía Apia, la que unía el este del imperio con Italia.







        Ciudad en la Macedonia oriental. Está situada sobre una abrupta colina que domina el río Gangites. Su nombre original, Crenides ("fuentes pequeñas"), derivada de los numerosos manantiales que rodean la colina; hoy se llama Filibedjik. Fue fundada por atenienses en el s VII a.C., pero en el 358/357 a.C. fue capturada por Filipo II de Macedonia, quien la reedificó como su residencia y le puso su nombre. La ciudad adquirió importancia por las minas de oro y plata en las montañas vecinas del cordón Pangeus. Cuando el comandante romano Emilio Paulo derrotó a Perseo, el último rey macedonio (168 a.C.), Filipos y el resto del país quedó en manos romanas. Entonces la ciudad llegó a ser parte del 1º de los 4 protectorados en que se dividió Macedonia (ésta se convirtió en provincia romana en el 146 a.C.). En el 42 a.C. se libró en la vecindad de Filipos la gran batalla entre Octaviano y Antonio (los vengadores del César) y Bruto y Casio (sus asesinos). 

    Octaviano y Antonio salieron victoriosos y luego ensancharon la ciudad y la elevaron al estatus de colonia (Colonia Julia Philippensis). Más tarde se le otorgó el ius italicum, lo que significaba que sus habitantes recibían una forma de ciudadanía romana. Como muchos veteranos romanos se habían establecido allí, en tiempos del NT más o menos la mitad de su población era de origen latino (cf Hch. 16:12, 21); la otra mitad la formaban macedonios y algunos inmigrantes, como los judíos. Estos parecen haber formado sólo una pequeña minoría, porque no tenían una sinagoga en la ciudad (v 13). Aunque Filipos no era la capital de la provincia ni del distrito -este honor le correspondía a Anfípolis-, el hecho de ser un centro comercial y de estar en buena ubicación cerca de la Vía Ignacia, la carretera romana que cruzaba toda la Macedonia de oeste a este, la hacía la ciudad más importante del este de Macedonia.