Aplicación

1 Samuel

Aplicación de 1 Samuel

1. ¿Qué lección ha recibido de la relación que había entre Elí y sus hijos? ¿Está consciente de la responsabilidad que tiene ante Dios, de disciplinar a sus hijos?

2. ¿Qué ha aprendido de la vida de Samuel, Saúl y David en cuanto a buscar a Dios, escucharlo y obedecerle? ¿Tiene consecuencias el no hacerlo?

3. ¿Notó usted el tiempo transcurrido desde que David fue ungido como rey? Sin embargo, 1 Samuel llega a su fin y David todavía no reina sobre Israel. Piense en todo lo sucedido desde que Samuel ungió a David. ¿Qué puede aprender de todo eso con relación a las promesas de Dios, a su propósito, y a su manera de manejar el tiempo? ¿Espera con paciencia el momento en que Dios cumpla en usted sus promesas


Aplicación final de 1 Samuel

1. ¿Cuáles son las verdades básicas de 1 Samuel?

2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?


Aplicación práctica

La trágica historia de Saúl es un estudio sobre la oportunidad desperdiciada. Aquí estaba un hombre que lo tenía todo – honor, autoridad, riquezas, buena apariencia, y más. Sin embargo murió en la desesperación, aterrado por sus enemigos y sabiendo que le había fallado a su nación, su familia, y a su Dios.

Saúl cometió el error de pensar que podía complacer a Dios a través de la desobediencia. Como muchos en la actualidad, él creyó que un motivo razonable compensaría un mal comportamiento. Tal vez el poder se le subió a la cabeza, y comenzó a creer que él estaba por sobre las reglas. De alguna manera él desarrolló una baja opinión de los mandatos de Dios y una alta opinión de él mismo. Aún cuando fue confrontado con su mal comportamiento, él intentó vindicarse a sí mismo, y fue entonces cuando Dios lo rechazó (15:16-28).

El problema de Saúl es uno que todos enfrentamos – un problema del corazón. La obediencia a la voluntad de Dios es absolutamente necesaria para el éxito, y si movidos por el orgullo nos rebelamos contra Él, nos exponemos a la pérdida.

Por otra parte, David parecía no ser mucho al principio. Aún Samuel estuvo tentado a ignorarlo (16:6-7). Pero Dios ve el corazón y Él vio en David a un hombre conforme a Su corazón (13:14). La humildad e integridad de David, aunada a su celo por el Señor y su compromiso con la oración, establecen un buen ejemplo para todos nosotros.

Temas de Aplicación