Aplicación

Hebreos

Aplicación de Hebreos

1. Reflexione sobre las verdades aprendidas acerca de Jesucristo. ¿Considera que Él es “superior?” ¿Qué rango de superioridad le ha dado usted en su vida?

2. Conforme avanza hacia una madurez cristiana ideal, ¿siente que tiene mayor confianza en Dios? ¿Se está fortaleciendo en la fe? ¿Se está acercando más a Dios? ¿Piensa que Cristo entiende los problemas que está enfrentando? ¿Cree que realmente le puede ayudar?

3. ¿Se está despojando de todo peso y del pecado, y está corriendo con paciencia la carrera que tiene por delante? De no ser así ¿Qué le está impidiendo que lo haga?

4. ¿Cómo es su conducta moral? ¿Está consciente de que Dios juzgará a los fornicarios y a los adúlteros?

5. ¿Está ofreciendo continuamente sacrificios de alabanza? ¿Por qué motivos puede dar gracias hoy a Dios

Aplicación final de Hebreos

1. ¿Cuáles son las verdades básicas de Hebreos?

2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?

Aplicación práctica

Rica en fundamentos de doctrina cristiana, la epístola a los Hebreos también nos proporciona ejemplos alentadores de los “héroes de la fe” de Dios, quienes perseveraron a pesar de grandes dificultades y circunstancias adversas (Hebreos 11). Estos miembros del Salón de la Fe de Dios, proporcionan pruebas abrumadoras en cuanto a la garantía incondicional y fiabilidad absoluta de Dios. De igual manera, nosotros debemos mantener una perfecta confianza en las ricas promesas de Dios, a pesar de nuestras circunstancias, meditando sobre la fidelidad de la roca sólida de las obras de Dios en las vidas de Sus santos del Antiguo Testamento.

El escritor de Hebreos proporciona un gran ánimo a los creyentes, pero hay cinco advertencias solemnes a las que debemos prestar atención. Existe el peligro de descuidarnos (Hebreos 2:1-4), el peligro de la incredulidad (Hebreos 3:7—4:13), el peligro de la inmadurez espiritual (Hebreos 5:11—6:20), el peligro fallar en permanecer (Hebreos 10:26-39), y el inherente peligro de desechar a Dios (Hebreos 12:25-29). Y así encontramos coronando esta gran obra de riqueza doctrinal, un refrescante manantial de aliento, y una fuente de sanas y prácticas advertencias contra la pereza en nuestro caminar cristiano. Pero hay aún más, porque en Hebreos encontramos un retrato magníficamente reproducido de nuestro Señor Jesucristo – el Autor y Consumador de nuestra gran salvación (Hebreos 12:2).

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