Aplicación

2 Reyes

Aplicación de 2 Reyes

1. Al pensar en la vida de Elías, y en la de Elíseo, ¿qué ha aprendido en cuanto a la fe y a la confianza en Dios?

2. Al pensar en el cautiverio de Israel y de Judá, y en las razones por las que debieron sufrirlo, ¿qué ha aprendido en cuanto a la necesidad de llevar una vida recta? ¿Qué aplicaciones prácticas tiene esto para su propia vida? Tenga presente que el conducirse según su propia voluntad puede ser placentero por algún tiempo, pero que el Dios justo lo llamará a cuentas y lo juzgará por su pecado.

3. Luego de haber estudiado 1 y 2 Reyes, ha visto que siempre ocurre lo que Dios anuncia. En vista de que su palabra se mantiene firme y nadie puede hacerla cambiar, ¿se da cuenta usted de la importancia que tiene creer en Dios y apegarse a su palabra, al margen de lo que digan o hagan los demás?


Aplicación final de 2 Reyes

1. ¿Cuáles son las verdades básicas de 2 Reyes?

2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?


Aplicación práctica

Dios aborrece el pecado y Él no permitirá que continúe indefinidamente. Si nosotros le pertenecemos a Él, podemos esperar Su disciplina cuando le desobedecemos. Un Padre amoroso corrige a Sus hijos para su beneficio y para probar que ellos realmente le pertenecen. Dios utiliza a veces a los incrédulos para traer corrección a Su pueblo, y Él nos envía advertencias antes de aplicar sus juicios. Como cristianos, tenemos Su Palabra para guiarnos y advertirnos cuando nos desviamos de Su camino. Al igual que los profetas de la antigüedad, Su Palabra es confiable y siempre habla la verdad. La fidelidad de Dios para con Su pueblo jamás fallará, aún cuando nosotros lo hagamos.

Las historias de la viuda y del leproso son ejemplos para nosotros con respecto al Cuerpo de Cristo. Así como Elías tuvo misericordia de aquellos procedentes de los niveles más bajos de la sociedad, nosotros debemos darle la bienvenida a todos los que pertenecen a Cristo en nuestras iglesias. Dios no hace “acepción de personas” (Hechos 10:34) ni tampoco debemos hacerlo nosotros.

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