Arqueología

Amós

TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS

Amós 3. “Los marfiles de Samaria”

La referencia a «las casas adornadas de marfil» en Amós 3:15 encuentra confirmación en el descubrimiento de los marfiles de Samaria, una colección de cientos de piezas de arte, incluyendo unos 200 fragmentos descubiertos en un cúmulo de desperdicios de una construcción en el acrópolis' de la ciudad. Esta «edificación en marfil» se asocia con el rey israelita Acab (aprox. 874-853 a.C.); de quien se dice construyó e incrustó un palacio con marfil en Samaria (1 R 22:39).2 Una vasija de alabastro encontrada con la pieza más grande de los marfiles y esculpida con el nombre del faraón egipcio Osorkón II (874-850 a.C.) es contemporánea de Acab. Asimismo, existen otros marfiles descubiertos a lo largo de Siria-Palestina y Mesopotamia que datan del mismo periodo general y se asemejan a los artefactos samaritanos en el arte y el estilo.'

Las características artísticas de estos marfiles parecen haber tenido su origen en Fenicia, una zona fuertemente influenciada por los temas y el arte egipcios. Los personajes de la mitología egipcia a menudo aparecen en la colección, la cual también incluye placas de marfil labradas con letras hebreas, las cuales muy probablemente eran incrustaciones para el mobiliario del palacio. Estas placas pueden : relacionarse con las «camas incrustadas de marfil» de las cuales Amós hace referencia en 6:4.

TEXTOS Y ARTEFACTOS ANTIGUOS

Amós 6. “Los marfiles de Nimrod”

Amós 6:4 habla de «camas incrustadas de marfil» y da testimonio de la accesibilidad del marfil en Israel, así del alto valor que se le daba a este artículo. De hecho, en todo el antiguo Cercano Oriente el marfil de los elefantes se atesoraba como un material para crear obras artísticas. Se descubrió una gran colección de marfiles tallados en el área del Palacio de Nimrod, una ciudad asiria' en el banco oriental del Tigris. Estas entalladuras de marfil eran piezas maestras artísticas en forma de figuras humanas, de animales (tanto reales como mitológicos), de plantas y de abstracciones. Muchas de estas piezas talladas estuvieron originalmente cubiertas de oro. Por otro lado, muchos de los objetos se usaban para propósitos prácticos. Por ejemplo, una pieza de marfil era el mango de un matamoscas o de un abanico, y otra se usaba como anteojeras para los caballos.

En 1961 se desenterraron fragmentos de una placa de marfil en Nimrod. Sorprendentemente, a la luz de cuan lejos se encuentra este sitio de Israel, esta placa tenía una inscripción en hebreo.

Debido a la condición agrietada del hallazgo, es imposible realizar una traducción completa y certera. Sin embargo, parece que la placa contiene las frases: «el gran rey» (evidentemente refiriéndose al rey de Asiria; 2R 18:19) y «Yahveh destruya». La placa data de aproximadamente el año 750 a.C. y era parte de un tributo dado a los asirios o el ejército asirio lo tomó como un botín después de que los asirios destruyeron Samaria en 722 a.C.

NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS

Amós 7. “Los profetas en la Biblia y las naciones paganas”

La profecía era una característica común en el mundo del Antiguo Testamento. A los hombres y a las mujeres a quien Dios llamaba a hablar en su nombre se les conocía con una variedad de términos hebreos que podían traducirse de varias maneras, por ejemplo: «profeta (profetiza)», «vidente», «visionario» y «hombre de Dios».

Debido a que no existe una diferencia substancial entre estos términos, la Septuaginta a menudo traduce los términos «profeta», «vidente» y «visionario» con la única palabra griega para «profeta». Los primeros profetas en Israel parecen haber estado unidos a un grupo profético (p.ej. «la comunidad de los profetas» que siguieron a Eliseo; 2R 2:3) mientras que los profetas posteriores parecen haber sido más independientes. La confirmación arqueológica de la actividad profética en Israel se ve en el ostracon de Laquis, el cual habla acerca de cierta persona llamada el «profeta».'

Sin embargo, la profecía no era un fenómeno exclusivo de Israel, ya que la misma Biblia lo atestigua (cf. «profetas de Baal» y «profetas de Aserá» en 18 18:19). Los textos antiguos ofrecen numerosos ejemplos de profetas paganos: • El archivo de la ciudad de Mari en el Éufrates medio,' que data de mediados del siglo XVIII a.C., habla acerca de un número de hombres y mujeres que se dirigieron al rey en nombre de los dioses. Al igual que los términos bíblicos para designar a los profetas, a estos individuos se les daba múltiples nombres en Mari, incluyendo en una ocasión el término naba, el equivalente acadio del navi hebreo («profeta»). Aunque algunos de los profetas de Mari estaban relacionados con sitios religiosos como sacerdotes o siervos de un templo, parece que muchos eran personas comunes y corrientes con diferentes estilos de vida. El comportamiento estático, visto entre los profetas bíblicos en la época de Samuel (1S 19:24) y posteriormente en Ezequiel (Ez 4:4), también era evidente en Mari.

    • La Oración hitita de Mursilis, en el año XIV a.C. atestigua acerca de un vidente extático llamado «hombre de Dios».

    • La historia egipcia de Wen Amon del siglo XI a.C. habla de un paje en la corte del rey de Biblos' quien fue aparentemente poseído por un dios durante un ritual ofertorio, como lo evidenció su comportamiento extático.

    • Una inscripción del siglo VIII a.C. del estado sirio de Harnath narra la historia de un hombre llamado Zakir que oraba a Baal por su ciudad sitiada, y que subsecuentemente recibió la seguridad de la ayuda divina a través de videntes y otras personas inspiradas.

    • Los textos en yeso de finales del siglo VIII a.C. de Deir-Allah hablan acerca de un cierto Balaam, de quien se dice que era «un vidente de los dioses», y quien, posteriormente en la historia, tiene una visión del dios El. Como vocero de Dios en 7:14, Amós evitó cualquier título profético, quizás debido a las asociaciones indeseables con el término en esa época.

Como se ve en muchas otras partes de las Escrituras, las palabras de Amós intensifican la realidad de que Dios usa cada día a las personas para llevar a cabo su voluntad.

NOTAS CULTURALES E HISTÓRICAS

Amós 8. “Pesas y medidas”

Las pesas en el mundo antiguo estaban hechas de metal o de piedras semipreciosas, y a menudo estaban esculpidas en forma de pato, de león o de tortuga. Tenían una base plana y estaban inscritas con su peso estándar. La ley demandaba la estandarización de las pesas y las medidas (Lv 19:35-36), sin embargo, de las pesas que se han encontrado, muy pocas de la misma denominación son idénticas. Es importante observar que las pesas antiguas nunca fueron capaces de alcanzarla precisión de los estándares modernos, en parte debido al método de producción, así como a los estándares que variaban en épocas diferentes y en distintas regiones.

De este modo, deben haberse considerado como estimaciones comúnmente aceptadas. Aquellos que deliberadamente usaban pesas y balanzas deshonestas caían bajo las críticas de los profetas por defraudar a Dios y a las demás personas (Am 8:5-6; Mi 6:11; Mal 3:8-10).

El talento, el mayor peso estándar usado para el oro, la plata, el hierro y el bronce (1R 10:14; 2R 23:33), pesaba aproximadamente 34 kg.' La mina, 0.17 de un talento, muy probablemente fue incorporada como una medida postexílica' y tuvo la mala fama de haber sido usada en el juicio de Belsasar, quien fue «pesado» por Dios y encontrado insuficiente (Dn 5:27). El siclo, derivado del verbo «pesar», era la unidad de peso principal del antiguo Israel, sin embargo su valoración despliega cierto grado de variabilidad. El ciclo común era de unos 11.6 gramos, el siclo real de unos 13 gramos (2S 14:26) y el siclo del santuario de aproximadamente 9.9 gramos (Lv 5:15). Las subdivisiones del siclo incluyen el medio siclo (beka), cuyo valor era la mitad del sido del santuario (Éx 38:26), y el gerá, valorado en .05 del sido del santuario (Ex 30:13).

Debido a que la altura y la distancia se medían en las culturas antiguos colocando el antebrazo o la mano por encima del objeto, a las medidas de longitud se les dio el nombre de las partes del brazo que se usaban para medir. El codo, o «antebrazo», era la distancia desde el codo hasta la punta del dedo del medio y se usaba para la altura, profundidad y distancia (Jos 3:4; 15 17:4; Zac 5:2). Aunque los registros bíblicos varían los estándares con relación al codo, en el sistema de medidas hebreo el «codo común» era de unos 44.5 cm. Otras medidas en tamaño decreciente eran: El palmo (Éx 39:9), considerado como la anchura de una mano abierta desde el dedo pulgar hasta el dedo meñique y que equivalía a la mitad de un codo; el palmo menor (1 7:26), el ancho de la base de la mano; y el ancho del dedo (Jer 52:21).

Las medidas de capacidad a lo largo del antiguo Cercano Oriente tenían nombres comunes y eran esencialmente similares. El gomer la «carga de un burro», equivalía a un coro, y ambos se igualaban a un promedio de 150 1, y se usaban para cereales como el trigo y la cebada.' El efa, cuya medida era .10 de un gomer, era una vasija lo suficientemente grande como para que cupiera una persona (Zac 5:6-8).

Un omer, que significa «tazón pequeño», equivalía a .10 de un efa y se identificaba como la ración de pan diaria (Ex 16:32,36).

El bato y el hin' eran dos importantes medidas de líquidos usadas para el agua, el vino o el aceite. El bato era el equivalente líquido de un efa (2Cr 2:10; Is 5:10), mientras que el hin, nombrado así por una medida de líquidos, era igual a .1666 de un bato (6 I).

LA VERACIDAD DE LA BIBLIA

Amós 9. “La unidad de Amós”

Algunos estudiosos han argumentado que la última parte del libro de Amós es estilísticamente inferior al resto del libro y que el mismo es en realidad una colección poco sistemática de escritos de varios autores que fue recopilada muchos años después de la época del profeta Amós (Amós vivió durante el siglo VIII a.C.). En particular, muchos eruditos creen que Amós no escribió 9:11-15. No obstante, esta perspectiva niega la unidad inherente que permea el libro. Los elementos lingüísticos y estructurales de Amós crean una obra literaria sólida y consistente. Algunos indicadores de la integración del libro son los siguientes:

    • La estructura precisa permite que la obra pueda dividirse en secciones lógicas, como se bosqueja a continuación (véase también el breve bosquejo en la introducción): Amós 1-2 describe el juicio sobre ocho naciones con el patrón: «Los delitos de Damasco han llegado a su colmo». 3:1-15 tiene una introducción y tres partes; cada una empieza con la metáfora del león (vv. 4,8,12). 4:1-13 describe el déficit en Israel: las mujeres carecían de compasión, los altares carecían de santidad y la tierra carecía de lluvias y cosechas. 8:7-9:15 mantienen la cohesión por paralelismos que no solo muestran esto como un texto coherente, sino que implican que 9:11-15 corresponde al texto precedente. 8:7-8: Yahveh jura que no olvidará los pecados de Israel (v. 7); la tierra (se levantará) subirá como el Nilo (v. 8).

8:9-14: «En aquel día» (v. 9) habrá tinieblas y hambre en Israel (vv. 10-14).

9:1-10: Yahveh se encuentra de pie junto al altar y hace una declaración solemne de perseguir a los israelitas dondequiera que huyeran (vv. 1-4; esto es similar al juramento de Dios en 8:7) y dice que Samaria se levantará como el Nilo (vv. 5-10; esto se asemeja al v. 8:8).

9:11-15«En aquel día» (v. 11; esto se asemeja a 8:9) habrá liberación para Israel y abundantes cosechas (9:13; esto es similar a la hambruna en 8:11).

    • El libro emplea la inclusión, un recurso literario por medio del cual las primeras y las últimas secciones (en este caso los capítulos 1 y 9) comparten varias conexiones literarias. Por ejemplo:

Judá, «la choza caída de David» (v. 11) sería restaurada y reconstruida. Esto se asemeja a la mención de Sion (Jerusalén) en 1:2.

Otros paralelos en el vocabulario, la técnica literaria y el tema entre el capítulo 9 y el resto del libro demuestran que el texto de Amós está verdaderamente unificado lingüística y artísticamente de principio a fin.

(Biblia de Estudio Arqueológica. Vida. p 1480)

Amós 1:2 se refiere al Carmelo, el cual no se menciona hasta el 9:3.