Aplicación

2 Crónicas

Aplicación de 2 Crónicas

1. Este libro le puede enseñar mucho en cuanto a orar y buscar a Dios. Repase lo que aprendió al marcar las palabras clave. Piense en lo que 2 Crónicas 6 le enseñó en cuanto al pecado, la oración, la confesión y el arrepentimiento.

2. 2 Crónicas abundan en ejemplos vivos de cómo enfrentaron algunos las pruebas y las dificultades. ¿Se puso usted en el lugar de esas personas? ¿Qué aprendió de la vida de hombres como Asa, Josafat, Ezequías o Uzías? ¿Sintió usted que Dios le tocó el corazón mientras estudiaban este libro? ¿Qué exhortaciones o advertencias recibió de parte de él?

3. ¿Qué aprendió de este libro en cuanto al corazón? ¿Está sirviendo al Señor con todo el corazón, o sólo a medias? ¿Qué aprendió en cuanto a clamar al Señor? ¿Qué pasó con los que clamaron a Él? ¿Fueron siempre dignos de ser escuchados?

4. ¿Qué aprendió en cuanto a la soberanía de Dios? ¿Hasta qué punto interviene Dios en los asuntos humanos? ¿De qué diferentes maneras castigó Dios a quienes no le obedecieron? ¿Tiene usted un reverente amor de Dios?


Aplicación final de 2 Crónicas

1. ¿Cuáles son las verdades básicas de 2 Crónicas?

2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?.

4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?


Aplicación práctica

El lector de Crónicas es invitado a evaluar cada generación del pasado y discernir por qué cada una fue bendecida por su obediencia o castigada por su maldad. Pero también debemos comparar la situación de estas generaciones con la nuestra. Tanto colectiva como individualmente. Si nosotros o nuestro país o nuestra iglesia está experimentando dificultades, es para nuestro beneficio comparar nuestras creencias y cómo actuamos basados en esas creencias, con las experiencias de los israelitas bajo el gobierno de varios reyes. Dios odia el pecado y no lo tolerará. Pero si las Crónicas nos enseñan algo, es que Dios desea perdonar y sanar a aquellos que humildemente oren y se arrepientan (1 Juan 1:9).

Si pudieras obtener de Dios cualquier cosa que desearás, ¿qué le pedirías? ¿Una fabulosa fortuna? ¿Una salud perfecta para ti y tus seres queridos? ¿El poder de la vida sobre la muerte? Increíble pensar en ello ¿no es así? Pero más increíble es que Dios le hizo esa oferta a Salomón, y él no eligió ninguna de esas cosas. Lo que él le pidió fue sabiduría y conocimiento para completar la obra que Dios le había asignado, y que la realizara correctamente. La lección para nosotros es que Dios nos a dado a cada uno de nosotros una comisión para cumplir, y la bendición más grande que podemos buscar de Dios, es la habilidad para llevar a cabo Su voluntad en nuestras vidas. Para ello, necesitamos “sabiduría de lo alto” (Santiago 3:17) para discernir Su voluntad, así como la comprensión y el conocimiento íntimo de Él, a fin de motivarnos para ser como Cristo, tanto en hechos como en actitud (Santiago 3:13).

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