Aplicación

2 Corintios

Aplicación de 2 Corintios

1. ¿Qué propósito tiene la aflicción? Cuando usted necesita consuela, ¿acude a las personas o a Dios?

2. ¿Acaso siempre es malo sentirse triste, afligido o quebrantado de corazón? ¿Acaso es siempre malo entristecer a alguien, afligirlo o quebrantarle el corazón?

3. ¿Cómo trata usted a sus opositores? ¿Cómo atiende a quienes se encuentran en medio de un conflicto y no saben a quién creer?

4. Pablo era tan humano como nosotros, y tenía sentimientos como los tenemos nosotros. ¿Qué podemos aprender de él en cuanto a cómo vivir y responder, a pesar de lo que sintamos?

5. ¿Está usted listo para comparecer ante el tribunal de Cristo?

6. ¿Qué importancia tiene en su vida el ministerio de la generosidad?

7. Si usted hiciera un examen de sí mismo, ¿comprobaría que está llevando una vida cristiana genuina?

Aplicación final de 2 Corintios

1. ¿Cuáles son las verdades básicas de 2 Corintios?

2. ¿Cómo se aplican estas verdades a mi vida?

3. ¿En vista de estas verdades, qué cambios deberían hacer en mi vida?

4. ¿Cómo pienso llevar a cabo estos cambios?

5. ¿Cuál será mi oración personal referente a esta verdad, y los cambios que debería efectuar en mi vida?


Aplicación práctica

Esta carta es la más Biográfica y menos doctrinal de las epístolas de Pablo. Nos dice más acerca de Pablo como persona y como ministro, que cualquiera de las otras. Dicho esto, hay unas pocas cosas que podemos tomar de esta carta y aplicarlas a nuestras vidas en la actualidad. La primer cosa es la mayordomía, no solo de dinero, sino también del tiempo. Los macedonios no solo dieron generosamente, “sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.” (2 Corintios 8:5).

De la misma manera, nosotros debemos dedicar no sólo todo lo que tenemos al Señor, sino todo lo que somos. En realidad, Él no necesita nuestro dinero. ¡Él es omnipotente! Él quiere el corazón, uno que anhele servir y complacer y amar. La mayordomía y el ofrendar a Dios es más que solo dinero. Sí, Dios quiere que diezmemos parte de nuestros ingresos, y Él promete bendecirnos cuando le damos a Él. Pero es más que eso. Dios quiere el 100%. Él quiere que nos demos por completo a Él. Todo lo que somos. Debemos pasar nuestra vida viviendo para servir a nuestro Padre. Debemos no solo darle a Dios algo de nuestro salario, sino que nuestras mismas vidas deben ser un reflejo de Él. Debemos darnos a nosotros mismos primeramente al Señor, y luego a la iglesia y a la obra del ministerio de Jesucristo.

Temas de Aplicación